Diario Vasco
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Autor: eurofan93
‘Figuras ocultas’, la película cazaóscars de este año
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Asier Manrique | 24-01-2017 | 9:00| 0

FIGURAS OCULTAS

Título original: Hidden Figures

Año: 2016

Duración: 127 minutos

País: Estados Unidos

Director: Theodore Melfi

Guion: Allison Schroeder (basado en el libro de Margot Lee Shetterly)

Música: Benjamin Wallfisch, Pharrell Williams y Hans Zimmer

Fotografía: Mandy Walker

Reparto: Taraji P. Henson, Octavia Spencer, Janelle Monáe, Kevin Costner, Jim Parsons,Mahershala Ali, Kirsten Dunst, Glen Powell, Rhoda Griffis, Ariana Neal, Maria Howell, Alkoya Brunson, Jaiden Kaine, Wilbur Fitzgerald, Saniyya Sidney, Bob Jennings, Lidya Jewett y Ron Clinton Smith

Productora: Fox 2000 Pictures

Género: Drama

Narra la historia nunca contada de tres brillantes mujeres científicas afroamericanas que trabajaron en la NASA a comienzos de los años sesenta(en plena carrera espacial, y asimismo en mitad de la lucha por los derechos civiles de los negros estadounidenses) en el ambicioso proyecto de poner en órbita al astronauta John Glenn. (FilmAffinity)

Hay cada año alguna película que reúne todos los clichés habidos y por haber para llevarse el Óscar a mejor película, y esa película, este año, es ‘Figuras ocultas’. No es por menospreciar el trabajo de sus actores, de su director y del resto de  la gente que ha hecho posible que esta cinta se ponga en pie, ya que es bueno, pero no deja de ser una película estrictamente construida para llevarse premios.

Habla de racismo, de machismo, de sexismo, cuenta una historia real, reúne a un buen puñado de rostros conocidos, engrandece la historia de los Estados Unidos… ¿nos suena de algo? Ya doy la respuesta, 12 años de esclavitud o ‘Criadas y señoras’, y por citar sólo a dos. Además de ello, se repiten todos los personajes estereotípicos: el blanco salvador, el blanco opresor, la negra madre de familia y mujer coraje, la que no hace ruido pero llega lejos y la que trata de superarse en una sociedad que le pone barreras. He descrito todos y cada uno de los personajes principales de ‘Figuras ocultas’.

Así y todo, la historia consigue ser entretenida. Especialmente en esto ayudan dos de sus actrices principales: Taraji P. Henson y Octavia Spencer, maravillosas como siempre. Son dos de las mejores actrices del momento, saben moverse como pez en el agua desde el drama hasta la comedia más disparatadas, pero sin perder nunca la dignidad ni la seriedad.

En el lado opuesto está un Kevin Costner (El Hombre de Acero) que solo se dedica a interpretar cliché tras cliché a un personaje manido, estereotipado y maniqueo. Un trabajo mediocre de un actor mediocre. Hace mucho tiempo que dejó de ser el actor de moda que un día fue, y su sola presencia en una película lastra el interés por ella.

‘Figuras ocultas’ sobresale especialmente por su mezcla de humor y drama, por no caer en ser un panfleto antirracista de consigna y de slogan. Su mayor virtud está en esa lucha diaria y contra marea que propugna. Sus tres personajes principales son inspiradores, están bien construidos y reivindican ese empoderamiento de la mujer tan necesario.

El cine tiene el gran poder de movernos por dentro y empujarnos a conseguir nuestras metas. Esta película ayuda en todo eso, es inspiradora, a pesar de lo tópica que es. Anima a la lucha, a la superación y a la persecución de los sueños y deseos.

Lo mejor: Su dúo protagonista, Tarji P. Henson y Octavia Spencer

Lo peor: Es demasiado tópica, está construida para llevarse premios y nada más.

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‘Julieta’, ¿dónde quedó el verdadero Almodóvar?
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Asier Manrique | 19-01-2017 | 9:00| 0

JULIETA

Título original: Julieta

Año: 2016

Duración: 96 minutos

País: España

Director: Pedro Almodóvar

Guion: Pedro Almodóvar (basado en los relatos de Alice Munro)

Música: Alberto Iglesias

Fotografía: Jean-Claude Larrieu

Reparto: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta, Darío Grandinetti,Rossy de Palma, Michelle Jenner, Pilar Castro, Susi Sánchez, Joaquín Notario,Ramón Agirre, Nathalie Poza, Mariam Bachir, Blanca Parés, Priscilla Delgado, Sara Jiménez, Tomás del Estal, Agustín Almodóvar y Bimba Bosé

Productora: El Deseo

Género: Drama

Cuando Julieta está a punto de abandonar Madrid para irse a vivir a Portugal, se encuentra por casualidad con Bea, una antigua amiga de su hija Antía, de la que no sabe nada desde hace años. Bea le cuenta que vio a Antía en el lago Como, en Italia, y que tiene 3 hijos. Aturdida por la noticia, Julieta cancela su viaje a Portugal y decide escribir sobre su hija, desde el día en que conoció a su padre durante un viaje en tren. (FilmAffinity)

Al ser la primera película de Almodóvar que comento, quiero sentar unas bases. No soy fan de su cine. Creo que es un director sobrevalorado, con talento para lo que hace, pero que nunca ha hecho el cine de gigantes que se le atribuye. Tiene la enorme virtud de contar historias desde un prisma muy particular, lo que le ayuda a desmarcarse de los demás. Fuera de su peculiar estilo, el manchego nunca me ha aportado demasiado.

Además de todo esto, Pedro, lleva desde ‘Volver’ navegando en un mar de incertidumbre cinematográfica. No ha conseguido, desde aquella película, hacer ninguna que destaque demasiado para bien. Sí, ha hecho películas como ‘Los amantes pasajeros’ o ‘Los abrazos rotos’ que destacaban por la parte negativa, pero en el lado positivo, nada. Puede que dentro de toda esta ola de falta de imaginación, ‘Julieta’, sea la cinta más salvable.

Entrando en el meollo del asunto. ‘Julieta’ no era, ni por asomo, la mejor opción española para los Óscars. Lo he dicho unas cuantas veces en mis redes sociales, pero lo digo aquí para que quede constancia, La novia era la mejor opción para competir internacionalmente. Una obra basada en un texto de un grande como Federico García Lorca y una película realizada con sumo gusto. Pero, una vez más, nos guiamos por los nombres y elegimos a Almodóvar porque es el que conocen fuera. ¿Resultado? La candidatura española a los Óscars eliminada en el primer corte, adiós, muy buenas.

A esta ‘Julieta’ que desprende pasividad y es plana hasta la extenuación, hay que reconocerle la actuación de Emma Suárez, de lo poco destacable de una cinta extremadamente complaciente con su director. ‘Julieta’ es Almodóvar acomodado en su sofá, sin mucha imaginación y con nulas ganas de arriesgar como hacía antes. El manchego no da con un pelotazo desde hace mucho tiempo porque precisamente ha perdido una de sus mayores virtudes, el riesgo. Sigue teniendo su estilo personal, pero no hay más detrás de él.

Esta desgana generalizada que esconde ‘Julieta’ se transmite a un elenco en baja forma, excepto la mentada Suárez, y a una historia que ni emociona, ni produce rechazo, ni nada, es tan insulsa y vacía que genera la mayor de las indiferencias. Y si hay algo peor que el rechazo unánime del público y la crítica, es que ambos pasen olímpicamente de tu trabajo, siguen igual antes y después de haber visto la cinta.

Cinta mediocre de un director en franca decadencia que nos hace preguntarnos: ¿Dónde quedó el verdadero Almodóvar?

Lo mejor: la actuación de Emma Suárez.

Lo peor: es plana, transmite desgana y una falta total de interés.

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‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, ya no se hacen películas así
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Asier Manrique | 17-01-2017 | 9:00| 0

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS (LA LA LAND)

Título original: La La Land

Año: 2016

Duración: 127 minutos

País: Estados Unidos

Director: Damien Chazelle

Guion: Damien Chazelle

Música: Justin Hurwitz

Fotografía: Linus Sandgren

Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone, John Legend, Rosemarie De Witt, J.K. Simmons, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe, Jason Fuchs, Callie Hernandez, Trevor Lissauer, Phillip E. Walker, Hemky Madera y Kaye L. Morris

Productora: Summit Entertainment

Género: Musical / Romántico

Narra una tempestuosa historia de amor que se verá obstaculizada por el afán de triunfo de los protagonistas. Mia, una aspirante a actriz que trabaja como camarera, y Sebastian, un pianista de jazz que se gana la vida tocando en sórdidos tugurios, se enamoran, pero su gran ambición por llegar a la cima amenaza con separarlos. (FilmAffinity)

Hace 2 años descubrí a un director que dirigió una cinta que inmediatamente se situó entre mis películas favoritas de todos los tiempos, Whiplash, película que he visto infinidad de veces desde entonces. Ahora, ese joven director, Damien Chazelle, vuelve con un trabajo que ha conseguido rendir a crítica y público, y no es para menos. Estamos ante una cinta para los verdaderos amantes del cine, respira séptimo arte por todos sus poros, una película que emociona, llena, transmite y conmueve.

Estamos ante un clarísimo homenaje a los musicales del Hollywood clásicos, esas películas con Ginger Rogers y Fred Astaire. La inocencia, la candidez, la ensoñación y las emociones más puras habían dado paso a un tipo de hacer cine mucho más agresivo, por eso, la obra de Chazelle es imprescindible en estos tiempos, nos invita a volver atrás y creer en los sueños. Titulo esta crítica diciendo que ya no se hacen películas así, y cuando se disfruta de ella se entiende la razón, es un canto a disfrutar, a seguir nuestros sueños y anhelos. La cinta más positiva de todo este año y una rara avis en el cine del siglo XXI.

Chazelle se rodea de un reparto perfecto encabezado por Ryan Gosling (La gran apuesta) y Emma Stone (Birdman). Ambos actores, como dijo su director, tienen la elegancia de los grandes actores clásicos, pero también son personas que podrían encajar en cualquier lugar por su naturalidad y cercanía. Los dos actores, ella más, se entregan por completo a la causa, dejándonos dos actuaciones brillantes y demostrando que tienen merecido estar entre los grandes actores de hoy en día.

Los papeles principales son tan agraciados que cuesta entender como Miles Teller (Divergente) y Emma Watson (Regresion) rechazaron la oferta de Chazelle. Gosling y Stone hacen suyos a Seb y Mia, dos personajes que quedarán por siempre en el recuerdo de los cinéfilos. Tal es su dedicación que, por ejemplo, Gosling tuvo que aprender a tocar el piano para la película.

Pero no solo en los actores y en el excelente gusto dirigiendo de Chazelle se encuentran los puntos fuertes de ‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, también en su exquisito sentido cinematográfico. La historia está contada con cuidado, con delicadeza y con mimo. Todo en la película desprende cariño y dedicación. El trabajo es tan minucioso que cada plano, cada secuencia, cada escenario, cada baile y cada canción son únicos y especiales.

Y es que ya no se hacen películas así. Podría tirarme aquí todo el día comentando lo que ‘La La Land’ transmite, pero basta con decir que uno sale del cine pletórico, lleno de energía y con ganas de mucho más. Dos horas de auténtico cine en mayúsculas, con un director que se vuelve a reivindicar como un superclase de la dirección. ‘La La Land’ es la gran película de esta temporada por méritos propios, la cinta que devuelve a los musicales al esplendor de antaño y que nos invita a volver a disfrutar del cine más puro y auténtico.

Lo mejor: Es todo tan brillante y cuidado que es complicado poder elegir un solo elemento.

Lo peor: Ojalá tuviera más canciones, más música, más minutos, más todo.

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‘Viva’, quien mucho abarca poco aprieta
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Asier Manrique | 12-01-2017 | 9:00| 0

VIVA

Título original: Viva

Año: 2015

Duración: 100 minutos

País: Irlanda

Director: Paddy Breathnach

Guion: Mark O’Halloran

Música: Stephen Rennicks

Fotografía: Cathal Watters

Reparto: Héctor Medina, Jorge Perugorría, Luis Alberto García, Renata Maikel Machín Blanco y Luis Manuel Álvarez

Productora: Treasure Entertainment

Género: Drama

Jesús, un chico cubano de 18 años, intenta encontrar su verdadera identidad. Sobrevive peinando a señoras del barrio y arreglando pelucas en un cabaret de La Habana. Pero su vida cambia por completo cuando su padre, un famoso boxeador al que daban por muerto, sale de la cárcel y regresa para vivir con él. Desde ese momento, lucharán por volver a ser padre e hijo. (FilmAffinity)

Hay películas que parten con una premisa tan potente que parece que van a volverse peliculones imprescindibles en la filmografía de cualquier aficionado al cine. Hay, sin embargo, muchas de esas que solo se quedan en la expectativa y no cumplen nada. Y, también las hay, que cumplen con algunas de las expectativas puestas en ellas, pero dejándote a medio gas. Así es como deja ‘Viva’ a sus espectadores, con la sensación de que abarca demasiado para lo poco que aprieta.

Esta expresión tan castellana, “quien mucho abarca poco aprieta”, es la que mejor consigue resumir lo que es la cinta irlandesa, sí, irlandesa, ‘Viva’. Es imprescindible esa aclaración de que se trata de una película irlandesa, puesto que está rodado en cuba, con actores cubanos e íntegramente en español. Ahí es nada, cine irlandés en la patria de los Castro.

No esperes que ‘Viva’ destaque por su compromiso político, ni su mensaje anti o pro castrista, no, nada de eso. En esta película, dirigida por Paddy Breathnach, se aborda la situación de la homosexualidad y de la transexualidad en la Cuba más pobre. Cuenta la historia desde la perspectiva de Jesús, un chico de 18 años que de la noche a la mañana tiene en casa a su padre, un exboxeador que llevaba en la cárcel desde que él era apenas un niño.

Jesús, que durante el día se dedica a la peluquería, tendrá que hacerse cargo de su padre mientras trata de perseguir su sueño, dedicarse al transformismo. En un pequeño club conseguirá realizar sus primeras actuaciones entre tacones, vestidos, pelucas y lentejuelas.

El drama de padre e hijo es, en todo este batiburrillo de añadidos, lo que más interés despierta. El pulso entre Héctor Medina (El Rey de la Habana) y Jorge Perugorría es la base sobre la que se asientan la multitud de historias que lo único que hacen es desdibujar un lienzo que se las prometía muy felices. Ni la historia de la vecina abandonada por su chico y embarazada, ni la del amigo prostituto, ni la de la vecina mayor que va a la peluquería o la del resto de intérpretes de ese divertido club están a la altura de lo que es el núcleo de la historia.

Nos importa muy poco lo que le pase a Jesús con los secundarios de la cinta, queremos saber cómo resuelve el conflicto de reencontrarse con su padre, de tener que hacerle entender que su camino es el del travestismo y que a él le gustan los hombres. El choque generacional en una Cuba donde no es fácil para nadie salir adelante, pero mucho menos para la minoría LGTB perseguida por el régimen durante años.

Lo mejor: El pulso actoral que mantienen Héctor Medina y Jorge Perugorría.

Lo peor: Se diluye en demasiadas historias y capas que vienen a aportar relativamente poco.

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‘Solo el fin del mundo’, Xavier Dolan en toda su intensidad
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Asier Manrique | 10-01-2017 | 9:00| 0

SOLO EL FIN DEL MUNDO

Título original: Juste la fin du monde / It’s Only the End of the World

Año: 2016

Duración: 95 minutos

País: Canadá

Director: Xavier Dolan

Guion: Xavier Dolan (basado en la obra de Jean-Luc Lagarce)

Música: Gabriel Yared

Fotografía: André Turpin

Reparto: Léa Seydoux, Nathalie Baye, Gaspard Ulliel, Vincent Cassel, Marion Cotillard,Antoine Desrochers y Sasha Samar

Productora: Sons of Manual / MK2 / Telefilm Canada

Género: Drama

Tras doce años de ausencia, un joven escritor regresa a su pueblo natal para anunciar a su familia que pronto morirá. Vive entonces un reencuentro con su entorno familiar, una reunión en la que las muestras de cariño son sempiternas discusiones, y la manifestación de rencores que no queremos dejar salir, aunque delaten nuestros temores y nuestra soledad. (FilmAffinity)

Ya lo he dicho hasta en dos ocasiones, me declaro fan absoluto del cine del canadiense Xavier Dolan. El director de cintas como Yo maté a mi madre o Mommy, vuelve a sacar músculo con su última película, la que le valió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Con ‘Solo el fin del mundo’ ha dividido tanto al público y a la crítica, entre los que se han rendido a sus pies y los que le han hecho la cruz, que tenía muchas ganas de ir al cine a descubrir lo que este jovencísimo canadiense tenía preparado.

Como punto de partida, la película cuenta con los elementos habituales del cine de Dolan: personajes descarnados rozando el histerismo, planos muy cortos, la familia y la madre como ejes centrales y la presencia clave de la música. Hasta aquí todo normal, la novedad, en este caso, es el relato de una historia en un escenario minimalista, tan pequeño como una casa. Sin salir de cuatro paredes, o casi, Dolan, vuelve a dar muestras de que es un director que ha nacido para hacer historia.

La película cuenta la historia de un escritor que vuelve a casa tras estar 12 años fuera de la vida de su madre y sus hermanos. El contacto que ha mantenido en este tiempo es mínimo, apenas resumido en unas breves frases en las postales que envía en fechas señaladas como cumpleaños, Navidades y aniversarios. Es, por tanto, un extraño para todos ellos, y ellos son extraños para él, pero desea hacer este último viaje para contarles que se muere. Desde el principio se sentirá fuera de lugar, algo que no se le escapará al espectador.

En la obra original de Jean-Luc Lagarce, en cuya obra de teatro se inspira la película, el protagonista se está muriendo de sida, aquí ni siquiera se cuenta eso. Dolan vacía los personajes de elementos tan superfluos como dar explicaciones a lo que pasa, en la vida real nadie te va situando en el escenario con una descripción detallada de los hechos. No se da ninguna explicación al espectador de las continuas riñas entre hermanos, ni de las conductas extrañas de la madre, ni del silencio de la cuñada (Marion Cotillard). Dolan prefiere que el espectador se construya su propio relato, completando los vacíos que va dejando a lo largo de la hora y media de película. Según tengo entendido, Dolan no se aleja demasiado del material de la obra de teatro, segunda que adapta en su carrera tras ‘Tom en la granja’.

Hay cosas que, por mucho que no se expliquen, saltan a la vista. Dolan es experto en describir sin palabras lo que los personajes viven, y así conocemos la triste vida que vive el personaje de Cotillard al lado de un hombre frustrado, violento y maltratador, interpretado por un Vincent Cassel (Cisne negro) en estado de gracia. Es tal la virulencia de Cassel que esa tensión que se vive en el escenario termina por traspasar y llegar a la piel del espectador, que no puede evitar retorcerse en su butaca. La frágil Cotillard y el violento Cassel comparten plano con una Léa Seydoux (Spectre) brillante en el papel de hermana menor, y una Nathalie Baye que destaca por ser la madre menos intensa de toda la filmografía de Dolan.

Pero la película tiene un mensaje importante que dar, el que comprende el personaje principal, interpretado por Gaspard Ulliel, al final de la historia. Louis llevaba 12 años fuera de casa, para su familia era una persona que admiraban y de la que guardaban recuerdos. Era alguien de quien hablaban, pero les resultaba lejano. Esa pérdida de contacto hace que Ulliel esté desubicado durante toda la cinta. No tiene nada en común con una hermana a la que abandonó cuando era niña, ni con un hermano que no es capaz de superar los celos y la envidia hacia él por haber podido dar el paso de irse y hacer su propia vida sin ataduras. Todo esto estallará en un intenso final donde un simple gesto de Ulliel a Cotillard sirve para resumir una película que vale más por sus silencios que por sus diálogos.

Dolan sigue siendo un maestro retratando a personajes complejos y destripando sus sentimientos. Nadie como él sabe, hoy por hoy, mostrar en cámara más con menos. Las miradas, los silencios y las pocas palabras sirven para dibujar a los personajes profundos de los que se vale para su cintas. Ahora bien, cae en el error habitual de sus películas, la histeria absoluta de sus protagonistas, los lleva tan al extremo que hay momentos en los que molesta.

Si te gusta el cine de Xavier Dolan estarás feliz, es lo que el director nos da habitualmente, incluyendo escenas musicales para recordar (el de Dragostea Din Tei es memorable). Mismos elementos de siempre, con una nueva forma de contarlos, pero con la intensidad y magnetismo al que Dolan nos ha acostumbrado. Es por esto mismo que los críticos que habitualmente le detestan le han seguido detestando, y los que disfrutamos como enanos con sus cintas seguimos haciéndolo.

Cuando se escribían estas líneas, ‘Solo el fin del mundo’ estaba entre las 9 últimas finalistas para ser nominadas al Óscar a la Mejor película de habla no inglesa. Veremos si tiene finalmente suerte y le podemos ver recorrer la alfombra roja el próximo mes de febrero.

Lo mejor: Como todas las películas de Dolan, tiene la enorme virtud de ser un mazazo que va directo al espectador y le remueve por dentro, un impacto del que es difícil escapar.

Lo peor: La forma tan virulenta de tratar los personajes hace que el espectador se sienta muy incómodo a ratos.

 

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Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.

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