Diario Vasco
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Autor: eurofan93
‘Tasio’, la vida de un hombre rural, sencillo y honesto
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Asier Manrique | 02-03-2017 | 9:00| 0

TASIO

Título original: Tasio

Año: 1984

Duración: 95 minutos

País: España

Director: Montxo Armendáriz

Guion: Montxo Armendáriz y Marisa Ibarra

Música: Ángel Illarramendi

Fotografía: José Luis Alcaine

Reparto: Patxi Bisquert, Amaia Lasa, Isidro José Lozano, Nacho Martínez, José María Asín y Paco Sagarzazu

Productora: Elías Querejeta P.C.

Género: Drama | Biográfico

Tasio trabaja como carbonero desde los catorce años en un pequeño pueblo navarro de la sierra de Urbasa. La vida cambia, pero el monte permanece siempre igual: abrupto y hermoso. Es el escenario de sus juegos infantiles, pero es también el lugar donde encuentra el sustento para su familia. Cuando se hace adulto, al carbón añadirá la caza furtiva. A pesar de que es la época del éxodo rural, de la emigración a las ciudades en busca de un futuro mejor, Tasio prefiere quedarse y vivir en el monte, en la más absoluta soledad, con tal de salvaguardar su libertad. Película basada en la vida real de Anastasio Otxoa Ruiz. (FilmAffinity)

Hay películas que no necesitan un argumento complejo, ni enrevesado, basta una premisa sencilla y una historia que contar. Es así como se construyen filmes como ‘Tasio’, debut tras las cámaras de Montxo Armendáriz. Dicen los que conocen mejor su filmografía que esta es su mejor película, como yo no he ahondado en su trabajo tendré que creerles.

‘Tasio’ es casi un documental de un modo de vida rural en decadencia que cada vez se da menos en el País Vasco y en Navarra. Un tipo de vida donde algunos aguantan estoicamente sin sucumbir al modo de vida urbano. Un modo de vida que implica vivir con lo mínimo, realizando un esfuerzo en ocasiones exagerado para el beneficio que se saca y una forma de vivir austera y sacrificada.

El filme consigue transmitir ese aire decadente y triste de la vida en la montaña. Su personaje principal, Tasio, que da nombre a la película, es ese hombre que por nada quiere dejar atrás la vida que ha mamado desde pequeño. Esa vida rural donde tiene que trabajar el carbón, donde tiene que cazar lo que quiere comer y donde se las busca y encuentra para sobrevivir a diario. Tasio quiere ganarse la vida por sí mismo, sin depender de nadie, en una lucha contra la rueda de la realidad social donde ya pocos hombres como él quedan.

Desde el punto de vista urbano, ‘Tasio’ narra un modo de vida incomprensible, máxime si a lo largo de la película se le presentan varias oportunidades de irse de las montañas navarras a Vitoria a trabajar en la construcción o en una cooperativa. Tiene la virtud de adentrarnos en la fría y dura realidad de la vida en el campo mediante un personaje honesto y sencillo.

Pero, en el fondo ‘Tasio’ es una historia de amor, y me voy a explicar. Puede que haya espectadores de la película que no vean un componente emotivo y emocional potente entre los personajes, que la relación entre Tasio y su mujer, o Tasio y su hija, es excesivamente fría. Puede que tengan razón, pero es por simple desconocimiento de cómo es este entorno. Hablamos de un hombre curtido en el campo, un hombre que ha vivido por y para el trabajo y que no entiende las emociones de forma descarnada, sino de gestos pequeños.

El personaje de Tasio quiere tanto a los suyos que se ve de forma más clara en la escena que cierra la película. Ahí, entre la tristeza y decepción de una hija que decide llevar un camino diferente al de su padre, y un padre que le devuelve una sonrisa y le da su bendición a su hija mientras le dice que lo suyo es el campo y del pueblo no va a salir, se esconde el verdadero sentimiento de la cinta. Un amor desmedido e incondicional hacia una forma de vida que tiene los días contados.

‘Tasio’ es, probablemente, uno de los más fieles reflejos del entorno rural vasco que se hayan llevado al cine. Película parca en palabras pero intensa en sus imágenes. Un escenario cuidadosamente elegido, un elenco que se mimetiza con el entorno y un argumento que no necesita de florituras para brillar.

Lo mejor: Funciona como un perfecto documental de un tipo de vida y de hombres con los días contados.

Lo peor: La banda sonora podría haber estado mejor cuidada.

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‘Florence Foster Jenkins’, la peor cantante de ópera por la mejor actriz
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Asier Manrique | 28-02-2017 | 9:00| 0

FLORENCE FOSTER JENKINS

Título original: Florence Foster Jenkins

Año: 2016

Duración: 110 minutos

País: Reino Unido

Director: Stephen Frears

Guion: Nicholas Martin

Música: Alexander Desplat

Fotografía: Danny Cohen

Reparto: Meryl Streep, Hugh Grant, Simon Helberg, Nina Arianda, Rebecca Ferguson, Neve Gachev, Dilyana Bouklieva, John Kavanagh, Jorge Leon Martinez, Danny Mahoney,Paola Dionisotti, David Menkin, Tony Paul West, Philip Rosch y Sid Phoenix

Productora: Qwerty Films / Pathé / BBC Films

Género: Comedia / Drama

Narra la historia real de Florence Foster Jenkins, una mujer que, al heredar la fortuna de su padre, pudo cumplir su sueño de estudiar para ser soprano. El problema era que carecía de talento, pero la gente acudía a sus recitales para comprobar si de verdad era tan mala cantante como decían los críticos. (FilmAffinity)

Diga lo que diga Donald Trump, Meryl Streep (Mamma Mia) ha sido, es y será la mejor actriz de la historia del cine. Puede que su imagen no se vuelva nunca icónica de una generación como la de Marlon Brando (Un tranvía llamado deseo), James Dean (‘Rebelde sin causa’) y Marilyn Monroe (‘La tentación vive arriba’), pero será siempre imagen del buen hacer y de la versatilidad en pantalla.

Meryl ya nos dejó hace unos años patente que sabe cantar y que lo hace bien. En ‘Florence Foster Jenkins’, en cambio, debe interpretar a la más terrible intérprete de ópera de la historia, la mujer que da nombre a la cinta. Entre el esperpento, la hilaridad y lo cómico, Meryl Streep (El Cazador) lleva a la gran pantalla uno de sus trabajos más logrados. La película podía haber caído en el más absoluto esperpento, pero el buen hacer de Streep consigue que caigamos rendidos ante la candidez, dulzura, inocencia y falta de talento de esta señora que enamora a la vez que hace pasar al espectador uno de los mejores ratos que puede haber pasado jamás en el cine.

Resumen bien dos de los personajes secundarios de la cinta al final de la misma la naturaleza de Florence Foster Jenkins. No canta bien, canta terrible, pero nos lo hace pasar tan bien que es con lo que nos quedamos. Ya me perdonarán sus fans, y si no lo hacen tampoco pasa nada, pero podríamos compararlo con Enrique Iglesias, canta fatal pero gusta a la gente y llena allá donde va.

En esta obra no se puede pasar por alto el gran trabajo de un Hugh Grant entregado a la causa. El actor británico da vida a ese gentleman que acompaña a Foster Jenkins y mueve los hilos para que sus sueños imposibles se cumplan. Grant logra que esa burbuja que ha construido alrededor de Jenkins envuelva a los espectadores. Queremos más, queremos más canciones, más gallos, más momentos cómicos y más dramas pasados por una pátina cómica que tan bien dominan los dos principales intérpretes de la cinta.

Así mismo, no desmerece el trabajo de Simon Helberg, en el papel del cándido, o no tanto, pianista de esta señora. Cuentan las malas lenguas que logró el trabajo no por su talento, sino por ser el único que no se reía mientras Jenkins interpretaba sus canciones. Esta versión puede ser muy cierta porque el pobre pianista no volvió a trabajar con nadie tras la muerte de la diva de la ópera.

La historia está contada con suma sencillez y envuelve en un montón de purpurina la triste historia de una mujer que vivió toda su vida engañada, sin oído musical alguno y con más intención que capacidad. Una intérprete que arrasó en vida y, posteriormente, con un disco en el mercado y llenando recintos tan emblemáticos como el Carnegie Hall de Nueva York, el sancta sanctorum de la música en la capital neoyorquina. Una mujer que logró lo imposible, acercar un estilo de música “para élites” al pueblo llano, aunque fuera a costa de convertirse en una caricatura y producir ataques de risa eternos.

La película merece tanto la pena que lo voy a resumir en un “hay que verlo”. Merece la pena por el buen hacer de Streep y Grant. Merece la pena porque esa risa se contagia al instante. Merece la pena porque es un cuento de hadas, como los que de niños tanto nos gustan, pero llevado a una mujer en los últimos meses de su vida. ‘Florence Foster Jenkins’ es maravillosa.

Lo mejor: el derroche de talento y entrega de Meryl Streep y Hugh Grant.

Lo peor: cuesta elegir, pero, echo en falta más minutos musicales de la señora Jenkins.

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‘Fences’, ¿qué pasaría si quitamos a Denzel Washington y Viola Davis?
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Asier Manrique | 23-02-2017 | 9:00| 0

FENCES

Título original: Fences

Año: 2016

Duración: 139 minutos

País: Estados Unidos

Director: Denzel Washington

Guion: August Wilson (basado en la obra de August Wilson)

Música: Marcelo Zarvos

Fotografía: Charlotte Bruus Christensen

Reparto: Denzel Washington, Viola Davis, Mykelti Williamson, Russell Hornsby, Saniyya Sidney, Stephen Henderson, Jovan Adepo, Toussaint Raphael Abessolo, Mark Falvo, Christopher Mele, Phil Nardozzi, Dontez James, Terri Middleton, Malik Abdul Khaaliq y Chris McCail

Productora: Paramount Pictures

Género: Drama

En los años 50, un padre afroamericano lucha contra los prejuicios raciales mientras trata de sacar adelante a su familia en una serie de eventos fundamentales en su vida para él y para los suyos. Denzel Washington lleva al cine una obra de teatro que ya interpretó en Broadway. (FilmAffinity)

Película basada en la obra de teatro homónima que Denzel Washington protagonizó y con el que ya cosechó un éxito importante. Ahora, como director y protagonista de la cinta, Washington, se hace dueño y señor de este dramón de dimensiones considerables donde sólo le hace sombra una Viola Davis siempre espectacular.

Ahora bien, pongámonos en la situación de que esta película no la protagonizan dos monstruos de la actuación como Viola Davis y Denzel Washington. Ninguno de ellos dos lleva sobre sus hombros el enorme peso dramático de la cinta. ninguno de ellos está ahí para dotar de credibilidad y fuerza dramática a dos personajes que cargan sobre sus hombres con todo el peso de la actuación. Entonces, ¿qué pasaría si quitamos a Denzel Washington y Viola Davis? Pues que nos quedamos sin película, básicamente.

Se trata de una cinta que adapta con sus luces y sus sombras una obra de teatro. En el teatro existe la limitación del espacio, de los escenarios, pero en el cine esa limitación no existe, por lo que puedes dotar a la historia de mucha más dimensión. En ‘Fences’ nos encontramos, en cambio, una historia muy limitada en sus localizaciones, quedándose en una obra de teatro llevada directamente al cine y sin ganar en la riqueza extra que el séptimo arte le puede dar.

La crítica y el público se han rendido ante el enésimo dramón de estos Óscars, pero debo discrepar, una vez más, del parecer general, para decir que me aburrió sobremanera esta película en la que soy incapaz de encontrar nada más que las actuaciones de su dúo protagonista. Una cinta hecha a la medida de dos actores adorados por el público y las academias de cine y que se dedican a recoger premios casi por cada trabajo que realizan, y esto no lo pienso discutir, porque ambos están sobresalientes.

La película navega en una linealidad temporal falsa donde podemos distinguir los diferentes actos de la obra teatral. En esa linealidad, lo único interesante son las extensísimas líneas de diálogo que interpretan todos los personajes. A pesar de lo complicado que puede ser seguir sus discursos, por lo pesados, extensos y cargantes que llegan a ser, son el otro gran aspecto positivo, junto a las actuaciones del dúo protagonista.

Y es que si reparamos en todo lo demás, este ‘Fences’, es una película que se toma licencias artísticas risibles como el cielo abriéndose al son de la trompeta en la última escena. Así mismo, tampoco aportan nada los monólogos de Denzel con sus “demonios”, sobran.

Lo mejor: las actuaciones de Denzel Washington y Viola Davis.

Lo peor: no aporta nada más a la obra teatral, no se dota de las ventajas que sí tiene el cine.

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‘Hasta el último hombre’, la redención de Mel Gibson
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Asier Manrique | 21-02-2017 | 9:00| 0

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE

Título original: Hacksaw Ridge

Año: 2016

Duración: 131 minutos

País: Estados Unidos

Director: Mel Gibson

Guion: Robert Schnkkan y Andrew Knight

Música: Rupert Gregson-Williams

Fotografía: Simon Duggan

Reparto: Andrew Garfield, Sam Worthington, Hugo Weaving, Vince Vaughn, Teresa Palmer,Luke Bracey, Rachel Griffiths, Richard Roxburgh, Matt Nable, Nathaniel Buzolic,Ryan Corr, Goran D. Kleut, Firass Dirani, Milo Gibson, Ben O’Toole, Richard Pyros,Robert Morgan, Dennis Kreusler, Michael Sheasby, Ben Mingay, Damien Thomlinson, Nico Cortez, Darcy Bryce y Roman Guerriero

Productora: Lionsgate

Género: Bélico / Drama

Narra la historia de Desmond Doss, un joven médico militar que participó en la batalla de Okinawa, en el Pacífico durante la II Guerra Mundial, y se convirtió en el primer objetor de conciencia en la historia estadounidense en recibir la Medalla de Honor del Congreso. (FilmAffinity)

Si ha habido un retorno este año, además del programa Operación Triunfo, en lo que a cine se refiere, ha sido la vuelta de Mel Gibson a la dirección. El cineasta y actor ha vuelto por la puerta grande con un drama bélico, ambientado en la II Guerra Mundial y que ha emocionado por su potente mensaje y contener algunas de las mejores escenas de guerra desde Salvar al soldado Ryan.

La cinta cuenta la historia de Desmond Doss. Se trata del primer objetor de conciencia en recibir  la Medalla de Honor del Congreso. Se alistó en el ejército pero no disparó un rifle jamás, su labor de médico le permitió salvar la vida de cientos de compañeros, en un acto tan heroico como cinematográfico.

‘Hasta el último hombre’ brilla especialmente en su hora final, toda una lección de ritmo y de cine. Apoyado en la grandísima actuación de un actor que se ha revelado como la sensación de la temporada, Andrew Garfield, la película de Gibson consigue despuntar como una de las cintas más loables de los Óscars. Ya era hora de que un actorazo como Garfield recibiera el aplauso unánime de crítica y público. Lleva demostrando que vale, y mucho, para esto desde hace años, pero, tal vez, necesitaba trabajar con Mel Gibson y Martin Scorsese, para terminar de reivindicarse.

Probablemente se vaya de vacío, pero no deja de ser una oportunidad tomada por la Academia de redimirse con un director polémico como Gibson. Su ausencia los últimos años y sus constantes idas y venidas por temas religiosos sitúan en una posición complicada cualquier trabajo que haga. De hecho, este ‘Hasta el último hombre’ decae cuando la oda religiosa lo inunda todo. Aunque este canto a los beneficios de la religión también sirve para dar uno de los momentos más potentes de la película, justo al final, cuando Garfield pide su Biblia.

Bien interpretada y bien llevada. Con un granado grupo de actores entre los que destacan Sam Worthington, Hugo Weaving (Las aventuras de Priscilla) o Vince Vaughn, la película logra una de las historias más potentes del cine bélico de los últimos años.

Lo mejor: La actuación de Andrew Garfield y la hora final de película.

Lo peor: El excesivo tono religioso que tiene la cinta en muchas ocasiones.

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‘La llegada’, ciencia ficción del más alto nivel
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Asier Manrique | 16-02-2017 | 9:00| 0

LA LLEGADA

Título original: Arrival

Año: 2016

Duración: 116 minutos

País: Estados Unidos

Director: Denis Villeneuve

Guion: Eric Heisserer (basado en el relato de Ted Chiang)

Música: Jóhann Jóhansson

Fotografía: Bradford Young

Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O’Brien, Tzi Ma, Nathaly Thibault, Pat Kiely, Joe Cobden, Julian Casey, Larry Day, Russell Yuen,Abigail Pniowsky, Philippe Hartmann y Andrew Shaver

Productora: Paramount / 21 Laps Entertainment

Género: Ciencia ficción / Drama

Cuando naves extraterrestres comienzan a llegar a la Tierra, los altos mandos militares piden ayuda a una experta lingüista para intentar averiguar si los alienígenas vienen en son de paz o suponen una amenaza. Poco a poco la mujer intentará aprender a comunicarse con los extraños invasores, poseedores de un lenguaje propio, para dar con la verdadera y misteriosa razón de la visita extraterrestre. (FilmAffinity)

Denis Villeneuve lleva una carrera imparable, demostrando ser uno de los grandes directores de hoy día con películas como ‘La llegada’, su último gran triunfo. Filme filosófico con la dosis justa de ciencia ficción y la fuerza narrativa que sólo un director como Villeneuve puede darle.

Estamos ante un gran ejemplo de lo que es la ciencia ficción como género. Hay quien entiende este tipo de películas como una forma de enseñar alienígenas, monstruos, planetas, naves espaciales, etc. pero nada más lejos, es una vía para contar inquietudes y necesidades humanas que no encajan dentro de los parámetros habituales del resto de géneros.

En ‘La llegada’ se plantea la paradoja de qué ocurriría si el ser humano pudiera controlar el tiempo. El tiempo como una dimensión más es imposible de manejar para los humanos, de ahí que plantearnos el dilema de qué haríamos si conociéramos lo que va a pasar en un futuro. ¿Cambiaríamos algo o lo dejaríamos todo igual?

Aprovechándose del lenguaje más puro de la ciencia ficción, Villeneuve crea una atmósfera asfixiante y potente. Visualmente apabullante, ‘La llegada’ es una cinta sobresaliente, que vuelve a dotar de una nueva dimensión a un género que necesitaba volver al tono más clásico para encontrarse con su auténtica esencia.

Estamos ante una película bien construida, bien llevada y bien actuada. Amy Adams (Batman v. Superman: El amanecer de la justicia) hace suyo el papel principal y lo exprime sacándole todo el jugo. Un personaje rico en matices y que es el alma de la cinta. Así mismo, no desentonan Forest Whitaker (Rogue One: Una historia de Star Wars) y Jeremy Renner (Capitán América: Civil War), en papeles secundarios.

Contada de forma no lineal, ‘La llegada’ llama la atención desde su propia narrativa. El espectador se verá inmerso en una historia que no pierde el tiempo en explicaciones vacías y que opta por hacer al espectador el narrador de una historia que se puede entender de muy diversas formas.

Otra de las virtudes, y posiblemente la más grande, está en que narra asuntos muy complejos de una forma muy sencilla. No toma al espectador por idiota para colarle temas de una manera infantil.

Realmente merecidas las nominaciones recibidas por el filme, aunque no opta a más que aquellas en los apartados técnicos. Hollywood no se ha caracterizado por premiar a las cintas de ciencia ficción, por lo que las opciones de la película de Denis Villeneuve se ven mermadas, a pesar de no desmerecer en ningún caso su presencia en la carrera final por los premios gordos.

Lo mejor: narra conceptos muy complejos de una forma fácilmente comprensible y sin necesidad de tomar al espectador por idiota.

Lo peor: el espectador del siglo XXI podría no estar acostumbrado a una película de ciencia ficción que sigue la estela de los grandes del género de los años 70, 80 y 90.

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Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.

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