Diario Vasco
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Autor: eurofan93
‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, ya no se hacen películas así
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Asier Manrique | 17-01-2017 | 9:00| 0

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS (LA LA LAND)

Título original: La La Land

Año: 2016

Duración: 127 minutos

País: Estados Unidos

Director: Damien Chazelle

Guion: Damien Chazelle

Música: Justin Hurwitz

Fotografía: Linus Sandgren

Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone, John Legend, Rosemarie De Witt, J.K. Simmons, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe, Jason Fuchs, Callie Hernandez, Trevor Lissauer, Phillip E. Walker, Hemky Madera y Kaye L. Morris

Productora: Summit Entertainment

Género: Musical / Romántico

Narra una tempestuosa historia de amor que se verá obstaculizada por el afán de triunfo de los protagonistas. Mia, una aspirante a actriz que trabaja como camarera, y Sebastian, un pianista de jazz que se gana la vida tocando en sórdidos tugurios, se enamoran, pero su gran ambición por llegar a la cima amenaza con separarlos. (FilmAffinity)

Hace 2 años descubrí a un director que dirigió una cinta que inmediatamente se situó entre mis películas favoritas de todos los tiempos, Whiplash, película que he visto infinidad de veces desde entonces. Ahora, ese joven director, Damien Chazelle, vuelve con un trabajo que ha conseguido rendir a crítica y público, y no es para menos. Estamos ante una cinta para los verdaderos amantes del cine, respira séptimo arte por todos sus poros, una película que emociona, llena, transmite y conmueve.

Estamos ante un clarísimo homenaje a los musicales del Hollywood clásicos, esas películas con Ginger Rogers y Fred Astaire. La inocencia, la candidez, la ensoñación y las emociones más puras habían dado paso a un tipo de hacer cine mucho más agresivo, por eso, la obra de Chazelle es imprescindible en estos tiempos, nos invita a volver atrás y creer en los sueños. Titulo esta crítica diciendo que ya no se hacen películas así, y cuando se disfruta de ella se entiende la razón, es un canto a disfrutar, a seguir nuestros sueños y anhelos. La cinta más positiva de todo este año y una rara avis en el cine del siglo XXI.

Chazelle se rodea de un reparto perfecto encabezado por Ryan Gosling (La gran apuesta) y Emma Stone (Birdman). Ambos actores, como dijo su director, tienen la elegancia de los grandes actores clásicos, pero también son personas que podrían encajar en cualquier lugar por su naturalidad y cercanía. Los dos actores, ella más, se entregan por completo a la causa, dejándonos dos actuaciones brillantes y demostrando que tienen merecido estar entre los grandes actores de hoy en día.

Los papeles principales son tan agraciados que cuesta entender como Miles Teller (Divergente) y Emma Watson (Regresion) rechazaron la oferta de Chazelle. Gosling y Stone hacen suyos a Seb y Mia, dos personajes que quedarán por siempre en el recuerdo de los cinéfilos. Tal es su dedicación que, por ejemplo, Gosling tuvo que aprender a tocar el piano para la película.

Pero no solo en los actores y en el excelente gusto dirigiendo de Chazelle se encuentran los puntos fuertes de ‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, también en su exquisito sentido cinematográfico. La historia está contada con cuidado, con delicadeza y con mimo. Todo en la película desprende cariño y dedicación. El trabajo es tan minucioso que cada plano, cada secuencia, cada escenario, cada baile y cada canción son únicos y especiales.

Y es que ya no se hacen películas así. Podría tirarme aquí todo el día comentando lo que ‘La La Land’ transmite, pero basta con decir que uno sale del cine pletórico, lleno de energía y con ganas de mucho más. Dos horas de auténtico cine en mayúsculas, con un director que se vuelve a reivindicar como un superclase de la dirección. ‘La La Land’ es la gran película de esta temporada por méritos propios, la cinta que devuelve a los musicales al esplendor de antaño y que nos invita a volver a disfrutar del cine más puro y auténtico.

Lo mejor: Es todo tan brillante y cuidado que es complicado poder elegir un solo elemento.

Lo peor: Ojalá tuviera más canciones, más música, más minutos, más todo.

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‘Viva’, quien mucho abarca poco aprieta
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Asier Manrique | 12-01-2017 | 9:00| 0

VIVA

Título original: Viva

Año: 2015

Duración: 100 minutos

País: Irlanda

Director: Paddy Breathnach

Guion: Mark O’Halloran

Música: Stephen Rennicks

Fotografía: Cathal Watters

Reparto: Héctor Medina, Jorge Perugorría, Luis Alberto García, Renata Maikel Machín Blanco y Luis Manuel Álvarez

Productora: Treasure Entertainment

Género: Drama

Jesús, un chico cubano de 18 años, intenta encontrar su verdadera identidad. Sobrevive peinando a señoras del barrio y arreglando pelucas en un cabaret de La Habana. Pero su vida cambia por completo cuando su padre, un famoso boxeador al que daban por muerto, sale de la cárcel y regresa para vivir con él. Desde ese momento, lucharán por volver a ser padre e hijo. (FilmAffinity)

Hay películas que parten con una premisa tan potente que parece que van a volverse peliculones imprescindibles en la filmografía de cualquier aficionado al cine. Hay, sin embargo, muchas de esas que solo se quedan en la expectativa y no cumplen nada. Y, también las hay, que cumplen con algunas de las expectativas puestas en ellas, pero dejándote a medio gas. Así es como deja ‘Viva’ a sus espectadores, con la sensación de que abarca demasiado para lo poco que aprieta.

Esta expresión tan castellana, “quien mucho abarca poco aprieta”, es la que mejor consigue resumir lo que es la cinta irlandesa, sí, irlandesa, ‘Viva’. Es imprescindible esa aclaración de que se trata de una película irlandesa, puesto que está rodado en cuba, con actores cubanos e íntegramente en español. Ahí es nada, cine irlandés en la patria de los Castro.

No esperes que ‘Viva’ destaque por su compromiso político, ni su mensaje anti o pro castrista, no, nada de eso. En esta película, dirigida por Paddy Breathnach, se aborda la situación de la homosexualidad y de la transexualidad en la Cuba más pobre. Cuenta la historia desde la perspectiva de Jesús, un chico de 18 años que de la noche a la mañana tiene en casa a su padre, un exboxeador que llevaba en la cárcel desde que él era apenas un niño.

Jesús, que durante el día se dedica a la peluquería, tendrá que hacerse cargo de su padre mientras trata de perseguir su sueño, dedicarse al transformismo. En un pequeño club conseguirá realizar sus primeras actuaciones entre tacones, vestidos, pelucas y lentejuelas.

El drama de padre e hijo es, en todo este batiburrillo de añadidos, lo que más interés despierta. El pulso entre Héctor Medina (El Rey de la Habana) y Jorge Perugorría es la base sobre la que se asientan la multitud de historias que lo único que hacen es desdibujar un lienzo que se las prometía muy felices. Ni la historia de la vecina abandonada por su chico y embarazada, ni la del amigo prostituto, ni la de la vecina mayor que va a la peluquería o la del resto de intérpretes de ese divertido club están a la altura de lo que es el núcleo de la historia.

Nos importa muy poco lo que le pase a Jesús con los secundarios de la cinta, queremos saber cómo resuelve el conflicto de reencontrarse con su padre, de tener que hacerle entender que su camino es el del travestismo y que a él le gustan los hombres. El choque generacional en una Cuba donde no es fácil para nadie salir adelante, pero mucho menos para la minoría LGTB perseguida por el régimen durante años.

Lo mejor: El pulso actoral que mantienen Héctor Medina y Jorge Perugorría.

Lo peor: Se diluye en demasiadas historias y capas que vienen a aportar relativamente poco.

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‘Solo el fin del mundo’, Xavier Dolan en toda su intensidad
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Asier Manrique | 10-01-2017 | 9:00| 0

SOLO EL FIN DEL MUNDO

Título original: Juste la fin du monde / It’s Only the End of the World

Año: 2016

Duración: 95 minutos

País: Canadá

Director: Xavier Dolan

Guion: Xavier Dolan (basado en la obra de Jean-Luc Lagarce)

Música: Gabriel Yared

Fotografía: André Turpin

Reparto: Léa Seydoux, Nathalie Baye, Gaspard Ulliel, Vincent Cassel, Marion Cotillard,Antoine Desrochers y Sasha Samar

Productora: Sons of Manual / MK2 / Telefilm Canada

Género: Drama

Tras doce años de ausencia, un joven escritor regresa a su pueblo natal para anunciar a su familia que pronto morirá. Vive entonces un reencuentro con su entorno familiar, una reunión en la que las muestras de cariño son sempiternas discusiones, y la manifestación de rencores que no queremos dejar salir, aunque delaten nuestros temores y nuestra soledad. (FilmAffinity)

Ya lo he dicho hasta en dos ocasiones, me declaro fan absoluto del cine del canadiense Xavier Dolan. El director de cintas como Yo maté a mi madre o Mommy, vuelve a sacar músculo con su última película, la que le valió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Con ‘Solo el fin del mundo’ ha dividido tanto al público y a la crítica, entre los que se han rendido a sus pies y los que le han hecho la cruz, que tenía muchas ganas de ir al cine a descubrir lo que este jovencísimo canadiense tenía preparado.

Como punto de partida, la película cuenta con los elementos habituales del cine de Dolan: personajes descarnados rozando el histerismo, planos muy cortos, la familia y la madre como ejes centrales y la presencia clave de la música. Hasta aquí todo normal, la novedad, en este caso, es el relato de una historia en un escenario minimalista, tan pequeño como una casa. Sin salir de cuatro paredes, o casi, Dolan, vuelve a dar muestras de que es un director que ha nacido para hacer historia.

La película cuenta la historia de un escritor que vuelve a casa tras estar 12 años fuera de la vida de su madre y sus hermanos. El contacto que ha mantenido en este tiempo es mínimo, apenas resumido en unas breves frases en las postales que envía en fechas señaladas como cumpleaños, Navidades y aniversarios. Es, por tanto, un extraño para todos ellos, y ellos son extraños para él, pero desea hacer este último viaje para contarles que se muere. Desde el principio se sentirá fuera de lugar, algo que no se le escapará al espectador.

En la obra original de Jean-Luc Lagarce, en cuya obra de teatro se inspira la película, el protagonista se está muriendo de sida, aquí ni siquiera se cuenta eso. Dolan vacía los personajes de elementos tan superfluos como dar explicaciones a lo que pasa, en la vida real nadie te va situando en el escenario con una descripción detallada de los hechos. No se da ninguna explicación al espectador de las continuas riñas entre hermanos, ni de las conductas extrañas de la madre, ni del silencio de la cuñada (Marion Cotillard). Dolan prefiere que el espectador se construya su propio relato, completando los vacíos que va dejando a lo largo de la hora y media de película. Según tengo entendido, Dolan no se aleja demasiado del material de la obra de teatro, segunda que adapta en su carrera tras ‘Tom en la granja’.

Hay cosas que, por mucho que no se expliquen, saltan a la vista. Dolan es experto en describir sin palabras lo que los personajes viven, y así conocemos la triste vida que vive el personaje de Cotillard al lado de un hombre frustrado, violento y maltratador, interpretado por un Vincent Cassel (Cisne negro) en estado de gracia. Es tal la virulencia de Cassel que esa tensión que se vive en el escenario termina por traspasar y llegar a la piel del espectador, que no puede evitar retorcerse en su butaca. La frágil Cotillard y el violento Cassel comparten plano con una Léa Seydoux (Spectre) brillante en el papel de hermana menor, y una Nathalie Baye que destaca por ser la madre menos intensa de toda la filmografía de Dolan.

Pero la película tiene un mensaje importante que dar, el que comprende el personaje principal, interpretado por Gaspard Ulliel, al final de la historia. Louis llevaba 12 años fuera de casa, para su familia era una persona que admiraban y de la que guardaban recuerdos. Era alguien de quien hablaban, pero les resultaba lejano. Esa pérdida de contacto hace que Ulliel esté desubicado durante toda la cinta. No tiene nada en común con una hermana a la que abandonó cuando era niña, ni con un hermano que no es capaz de superar los celos y la envidia hacia él por haber podido dar el paso de irse y hacer su propia vida sin ataduras. Todo esto estallará en un intenso final donde un simple gesto de Ulliel a Cotillard sirve para resumir una película que vale más por sus silencios que por sus diálogos.

Dolan sigue siendo un maestro retratando a personajes complejos y destripando sus sentimientos. Nadie como él sabe, hoy por hoy, mostrar en cámara más con menos. Las miradas, los silencios y las pocas palabras sirven para dibujar a los personajes profundos de los que se vale para su cintas. Ahora bien, cae en el error habitual de sus películas, la histeria absoluta de sus protagonistas, los lleva tan al extremo que hay momentos en los que molesta.

Si te gusta el cine de Xavier Dolan estarás feliz, es lo que el director nos da habitualmente, incluyendo escenas musicales para recordar (el de Dragostea Din Tei es memorable). Mismos elementos de siempre, con una nueva forma de contarlos, pero con la intensidad y magnetismo al que Dolan nos ha acostumbrado. Es por esto mismo que los críticos que habitualmente le detestan le han seguido detestando, y los que disfrutamos como enanos con sus cintas seguimos haciéndolo.

Cuando se escribían estas líneas, ‘Solo el fin del mundo’ estaba entre las 9 últimas finalistas para ser nominadas al Óscar a la Mejor película de habla no inglesa. Veremos si tiene finalmente suerte y le podemos ver recorrer la alfombra roja el próximo mes de febrero.

Lo mejor: Como todas las películas de Dolan, tiene la enorme virtud de ser un mazazo que va directo al espectador y le remueve por dentro, un impacto del que es difícil escapar.

Lo peor: La forma tan virulenta de tratar los personajes hace que el espectador se sienta muy incómodo a ratos.

 

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‘Passengers’, la química entre Lawrence y Pratt traspasa la pantalla
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Asier Manrique | 05-01-2017 | 9:00| 0

PASSENGERS

Título original: passengers

Año: 2016

Duración: 116 minutos

País: Estados Unidos

Director: Morten Tyldum

Guion: Jon Spaihts

Música: Thomas Newman

Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto: Chris Pratt, Jennifer Lawrence, Michael Sheen, Laurence Fishburne, Andy García y Julee Cerda

Productora: Columbia Pictures / Lstar Capital / Village Roadshow Pictures / Original Film / Company Films / Start Motion Pictures

Género: Ciencia Ficción / Drama / Aventuras / Romántico

Una nave espacial, que viaja a un planeta lejano transportando miles de personas, tiene una avería en una de las cápsulas de hibernación tras el impacto con un gran meteorito. Como resultado, un pasajero se despierta 90 años antes del final del viaje. (FilmAffinity)

Cuando vas a ver una película y la pareja protagonista tiene la química que tienen Jennifer Lawrence (X-Men: Primera generación) y Chris Pratt (Guardianes de la Galaxia) sales del cine con una satisfacción enorme. Ellos dos consiguen hacer un 90% de la película, y es de agradecer, ya que un filme con tan poco personaje, básicamente se limita a ellos dos, debe conseguir que sus protagonistas se entiendan y hagan partícipe de esa química al espectador. Objetivo cumplido.

Poniéndonos en situación, ‘Passengers’ se presenta como uno de los filmes de cabecera de la cartelera de ciencia ficción de esta temporada. Habrá unas cuantas opciones de ver películas del mismo género, puede que mejores o puede que peores, pero ¿hechas con el mimo y la sobriedad de ‘Passenger’? Permíteme que lo dude. El filme de Morten Tyldum cumple bien y nos trae la enésima historia reciente sobre personajes perdidos en el espacio o un lugar similar.

Con una Jennifer Lawrence siempre perfecta, esta chica va camino de superar a Meryl Streep (El cazador), la parte donde ella hace acto de presencia desata todo el conflicto y dota a la película de mucha más dimensión que con Chris Pratt en solitario. Pratt soporta bien sobre sus hombros el papel de protagonista, es atractivo, buen actor y se cree su papel, pero ella, una vez más, consigue hacer pequeño a su interlocutor con un recital de interpretación de quitarse el sombrero.

La historia puede tener sus errores científicos. He leído por ahí críticas que hablan de lo que puede o no pasar cuando un motor de una nave así se detiene o cuando no hay gravedad, etc. Esto es ciencia ficción, o sea, cine. Poniéndonos quisquillosos se le podría sacar punta hasta a los títulos de crédito, pero hay que saber diferenciar entre lo que es la ciencia de verdad y lo que es entretenimiento puro y duro. ‘Passenger’ ofrece grandes dosis de lo segundo, convirtiéndose en una película de dos horas que se pasa volando.

En otras críticas, esta vez de críticos de cine, con los que apenas coincido, hablan de que la película es una apología del hombre acosador. Pongo en antecedentes. El personaje de Chris Pratt es el primero en despertarse, y después de mucho tiempo en soledad decide, por su cuenta y riesgo, despertar a una pasajera, Jennifer Lawrence. Algunos analistas entienden que esta obsesión que Pratt desarrolla hacia Lawrence y su acto de despertarla, condenándola a morir, es acoso y maltrato. Miren señores, no. La película no trata del maltrato ni del acoso ni de nada parecido, Tyldum nos presenta una reflexión sobre la necesidad que los seres humanos tenemos de interactuar entre nosotros. La soledad buscada, nunca es total, y mucho menos lo es si esa soledad es forzada como le pasa a Pratt. ¿Que su acto es deleznable?, por supuesto, pero eso no quita que lo haya hecho con todo el amor del mundo.

Y es aquí, en el amor, donde la película flojea más. Su parte más de ciencia ficción es más interesante, el tira y afloja entre Lawrence y Pratt hace saltar chispas, pero el final edulcorado y de comedia romántica no se sostiene con el tono general. Bien es cierto que si no da ese giro sería como ver un ‘Titanic’ en el espacio, pero tampoco hace falta endulzar tanto un final.

En definitiva, ‘Passengers’ es un entretenimiento intenso y veloz de dos horas con una de las parejas protagonistas más entregadas y conectadas de los últimos años. Solo por ver la conexión y química entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence merece la pena ver esta nueva película de ciencia ficción que ha llegado a nuestras pantallas. Ah, y en cuanto a los efectos visuales, son espectaculares, pero en ningún caso se hacen excesivos, están medidos y puestos en funcionamiento como se deben poner, para acompañar al relato y no para ser el relato.

Lo mejor: la química entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence, saltan chispas.

Lo peor: flojea cuando más se aleja del cine de ciencia ficción.

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‘Hijo de Caín’, partida de ajedrez con David Solans
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Asier Manrique | 03-01-2017 | 9:00| 0

HIJO DE CAÍN

Título original: Fill de Caín

Año: 2013

Duración: 90 minutos

País: España

Director: Jesús Monllaó

Guion: Sergio Barrejón y David Victori (basado en la novela de Ignacio García-Valiño)

Música: Ethan Lewis Maltby

Fotografía: Jordi Bransuela

Reparto: Julio Manrique, José Coronado, David Solans, María Molins, Jack Taylor, Helena De la Torre, Abril García y Mercè Rovira

Productora: Life Pictures / Salto de Eje / Fosca Films

Género: Thriller

Nico Albert es un adolescente de carácter muy peculiar, inteligencia excepcional y una única obsesión: el ajedrez. Sus padres, preocupados por la anómala actitud de su hijo, contratan al psicólogo infantil Julio Beltrán. A través de la terapia y de la afición común al ajedrez, Julio se adentrará en el inquietante mundo de Nico y en las complejas relaciones de esta familia aparentemente normal. (FilmAffinity)

‘Hijo de Caín’ es de estas películas que a priori me pueden interesar, pero que las tomo en un momento donde no tengo otra cosa que hacer. Me llama la temática de la cinta, el enfoque que tiene. También me gusta mucho el reparto con el que cuenta, especialmente David Solans, actor que he podido descubrir por series como ‘Merlí’ o ‘Bajo sospecha’ y que está entre los nombres a seguir en los próximos años. Aquí Solans debuta y lo hace a lo grande.

La premisa de la cinta es muy sencilla. José Coronado (El hombre de las mil caras) tiene un hijo (David Solans) que se comporta de forma rara, hace cosas muy macabras, entre las que está matar a sangre fría al perro que tienen en la casa, y manipula a todos para conseguir lo que quiere. El chico, un obseso del ajedrez, comienza a recibir la visita de un psicólogo (Julio Manrique) que le comienza a tratar.

Todo perfecto, un punto de partida interesante para un thriller que se las promete felices, y que se desarrolla de forma efectiva. Como todo buen thriller guarda para el final su mayor golpe de efecto, y, aquí, tampoco decepciona. ¿Entonces qué puede fallar? El doblaje. Lo siento, pero será una manía personal, pero no se dobla bien del catalán al castellano. Así que si puedes, disfrútala en versión original.

Todo y así, voy a centrarme en la cinta sin pensar en el doblaje. Como iba diciendo, se trata de una gran película, bien interpretada y que nos muestra a un prometedor joven actor que está en ese selecto grupo de actores a los que debemos seguir en los próximos años. David Solans borda el papel de joven perturbado y maníaco. Sus miradas, sus movimientos, su forma de hablar y actuar nos convencen de estar ante un verdadero loco. El actor agarra con fuerza su primer papel y lo exprime para sacarle todo el jugo.

Y es complicado que estando al lado de grandes como Coronado (El cuerpo) o Manrique un recién llegado consiga deslumbrar así. Su personaje roba todo el protagonismo al triángulo formado por los dos actores ahora mencionados y María Molins. No nos interesa demasiado lo que pase entre ellos 3, queremos seguir paso a paso cada uno de los movimientos que realiza David Solans en esta partida de ajedrez que es la película.

Al final, todo nos conduce a un clímax desgarrador que bien se podría aventurar a media película, pero que el buen manejo de los elementos del género de los que hace gala Jesús Monllaó nos llevan a sorprendernos y sobrecogernos en nuestra butaca. Buen debut como director de largometrajes.

Lo mejor: La actuación de David Solans.

Lo peor: El doblaje, es pésimo y doloroso, consigue destrozar el fino trabajo de buena parte del reparto.

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Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.