Diario Vasco
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Categoría: Aventuras
‘Espartaco’, caracoles, ostras, Kubrick, Kirk y el fin a la caza de brujas

ESPARTACO

Título original: Spartacus

Año: 1960

Duración: 196 minutos

País: Estados Unidos

Director: Stanley Kubrick

Guion: Dalton Trumbo (basado en la novela de Howard Fast)

Música: Alex North

Fotografía: Russell Metty

Reparto: Kirk Douglas, Tony Curtis, Laurence Olivier, Peter Ustinov, Charles Laughton, Jean Simmons, John Gavin, Nina Foch, Herbert Lom, John Ireland, John Dall, Charles McGraw, Joanna Barnes, Harold J. Stone, Woody Strode, Peter Brocco, Paul Lambert y Nick Dennis

Productora: Universal Pictures

Género: Aventura / Acción / Drama

Espartaco era un esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato. En Italia promovió y dirigió la rebelión de los esclavos (73-71 a.C.) contra la República romana. A medida que recorrían el país, innumerables esclavos se iban sumando a la rebelión. Espartaco intentará llegar con su ejército al sur de Italia para embarcarse con rumbo a sus hogares. (FilmAffinity)

No soy especialmente amante de las películas de romanos, el péplum no es mi fuerte, pero hay películas como ‘Espartaco’ o ‘Ben-Hur’ que son historia viva del cine y por tanto merecen un lugar de oro en este espacio. Entre todos los péplums, término empleado para referirse al género cinematográfico que narra hechos de la antigüedad, especialmente aquellas que tienen que ver con Roma y Grecia, ‘Espartaco’ es uno de esos referentes por muchos motivos que paso a comentar.

Tras el éxito rotundo de ‘Ben-Hur’, Kirk Douglas se puso manos a la obra para producir y protagonizar una de las historias más épicas y grandes de la década de los 60. Tras perder a David Lean, primer candidato para dirigir la película, y a Anthony Mann, despedido tras la primera semana de rodaje, Douglas se vio en la obligación de encontrar a alguien que pudiera comandar el barco, el elegido fue Stanley Kubrick (2001. Una odisea en el espacio). Douglas y Kubrick ya trabajaron juntos en ‘Senderos de gloria’ y había dirigido otras tres películas más, de repercusión limitada. Kubrick vio en ‘Espartaco’ la oportunidad de dirigir una película que no era personal, algo que detestaba, pero de poder dar un impulso a su carrera que le permitiera hacer lo que quisiera en futuros proyectos, así que aceptó.

Kubrick siempre ha rechazado la película por ser la única sobre la que no ha tenido absoluto control. Sabemos que el director imprimía un disciplina férrea en sus películas, y que todo debía estar perfecto, tal y como a él le parecía. Aquí tuvo que tragar con rodar una película que posiblemente nunca hubiese rodado, pero el resultado le sirvió para firmar posteriormente sus mejores películas, ya consagrado como un cineasta de renombre.

La cinta supuso también el adiós a la caza de brujas iniciada en la época del senador McCarthy. Dalton Trumbo, guionista perseguido por su proximidad a ideales comunistas, fue el firmante del guion, por expreso deseo de Kirk Douglas. Hasta ese momento se ocultó bajó seudónimos para poder seguir trabajando. Kubrick tuvo la tentación de quitar a Trumbo de los créditos de la película, pero Douglas convenció a los estudios para dejar a Trumbo estar presente en el estudio durante el rodaje. Aún así, Kubrick y Trumbo chocaron, especialmente porque el primero no comprendía cómo el segundo había construido un personaje sin ninguna tara, un personaje “perfecto”. Tras estos hechos, las listas negras en Hollywood desaparecieron para siempre al perder toda credibilidad, escenificando este hecho con el presidente John F. Kennedy acudiendo a la sala de cine a ver ‘Espartaco’.

Pero además de todo esto, ‘Espartaco’ sirvió para que Kirk Douglas se quitara la espinita de no haber protagonizado ‘Ben-Hur’, ya que William Wyler eligió a Charlton Heston en su lugar. Douglas se empeñó en protagonizar una película del mismo género y encontró aquí su manera de redimirse. Su trabajo como Espartaco es muy bueno, pero coincido con Kubrick en señalar que la perfección absoluta del personaje, sin ningún tipo de tara, lastra como espectador el desarrollo de la película. El director neoyorquino se convertiría en experto en retratar personajes con sus negros y blancos en sus obras cumbre.

Pero si por algo ha pasado a la historia ‘Espartaco’ es por dos elementos: la grandilocuencia y la censura. En el tema de la grandilocuencia la historia contó con más de 10.000 extras, estuvo rodado con un presupuesto de 12 millones de dólares de la época (una auténtica barbaridad en aquellos años) y se rodó con la última tecnología, algo que a Kubrick tampoco le gustaba. Filmada en exteriores de Madrid, y contando con soldados españoles, se rodaron las escenas de batallas, grabar en exteriores, algo que a Kubrick tampoco le gustaba.

En el otro lado, tenemos la censura. Si la época obligaba a ser sutil e hilar fino para introducir ciertas temáticas en el guion de una película, ‘Espartaco’ da una lección magistral de cómo hacerlo, de una forma bastante directa para la época, pero con uno de los mejores diálogos de toda la película. La escena de baño de Laurence Olivier y su esclavo Tony Curtis se rueda desde la distancia y con una cortina transparente entre la cámara y el lugar donde se sucede la conversación. El espectador asiste hipnotizado a un diálogo de apenas dos minutos donde Olivier pregunta a Curtis si le gusta comer ostras, si le gusta comer caracoles y si cree que comer ostras es moral y no así comer caracoles.

La escena, cuyo diálogo no hace falta explicar, fue censurada en la época, pero, afortunadamente, recuperada años después de los archivos de Universal. Se encontró la susodicha escena con un sonido lamentable y se decidió restaurarla y volverla a incluir en la película. Tony Curtis se dobló a sí mismo, pero en lugar del difunto Laurence Olivier se recurrió a Anthony Hopkins por petición de la viuda de Olivier. Joan Plowright recordó que Hopkins era un gran imitador de su desaparecido marido y se le convenció para que imitara su voz en dicha escena. En España se dobló de aquella manera ya que los dos actores de doblaje o habían muerto o ya no se encontraban en condiciones para trabajar, por lo que choca el cambio de voces que se produce en ese momento. Como curiosidad, la censura ofreció a Douglas, productor de la película, la posibilidad de que la escena no se suprimiera si cambiaban las ostras y los caracoles por alcachofas y trufas, algo a lo que Douglas se negó en rotundo por lo absurdo de la propuesta.

Finalmente, la película tiene 4 minutos que se han perdido por errores de conservación de Universal. Las escenas son aquellas relacionadas con el personaje de Charles Laughton, Graco, escenas que incluyen su suicidio. Curiosamente se conserva el audio de esa escena, incluida en versiones actuales de la película puestas a la venta en Blu-Ray y DVD.

Lo mejor: Ejemplo perfecto de péplum y sirvió como impulso final a la carrera de Stanley Kubrick.

Lo peor: La construcción del personaje de Espartaco como un personaje idealizado y perfecto es un lastre para el filme.

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‘Titanic’, épica, amor y emoción, cine en estado puro

TITANIC

Título original: Titanic

Año: 1997

Duración: 195 minutos

País: Estados Unidos

Director: James Cameron

Guion: James Cameron

Música: James Horner

Fotografía: Russell Carpenter

Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Billy Zane, Kathy Bates, Frances Fisher,Gloria Stuart, Bill Paxton, Bernard Hill, David Warner, Victor Garber,Jonathan Hyde, Suzy Amis, Danny Nucci, Jason Barry, Ewan Stewart y Ioan Gruffudd

Productora: Paramount Pictures / 20th Century Fox / Lightstorm Entertainment

Género: Romántico / Drama / Aventuras

Jack, un joven artista, gana en una partida de cartas un pasaje para viajar a América en el Titanic, el transatlántico más grande y seguro jamás construido. A bordo conoce a Rose, una joven de una buena familia venida a menos que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal, un millonario engreído a quien sólo interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose se enamoran, pero el prometido y la madre de ella ponen todo tipo de trabas a su relación. Mientras, el gigantesco y lujoso transatlántico se aproxima hacia un inmenso iceberg. (FilmAffinity)

Llevo más de dos años escribiendo en este lugar, y de vez en cuando voy trayendo esas películas que están entre mis favoritísimas. En esa lista tan personal que todo cinéfilo tiene, en la mía personal, ‘Titanic’ ocupa un lugar privilegiado. No me atrevo a decir que es mi película favorita, porque eso sería como elegir mi canción favorita, algo imposible, pero sí que puedo decir que está en ese selecto grupo de cintas que veo una y otra vez sin aburrirme nunca.

Casi como un rito veo la cinta dirigida por James Cameron, al menos, una vez al año. Y, como les sucede a tantos espectadores, no puedo evitar emocionarme con ella como lo hice el primer día. Habrá snobs que en un alarde de postureo extremo dirán que esta película es mala, que está mal hecha, que es ñoña y que es predecible. Y yo les pregunto, ¿qué más da? ‘Titanic’, como titulaba un usuario de la web FilmAffinity, es el gran detector de snobs. Pueden sacarle mil pegas, pero saben que la calidad de la cinta habla por sí misma, y que por méritos propios está entre las grandes obras de la historia del séptimo arte.

Como ocurre con otras “obras maestras”, cuando el público y la crítica se rinden ante ella, aparecen los que inevitablemente se ponen en contra con una inusitada vehemencia. La fuerza de sus argumentos vale lo mismo que el de aquellos que aplauden una película sin ver en ella ningún fallo, exactamente lo mismo. Pero parece que una vez pasado el vendaval del aplauso unánime es necesario posicionarse en contra para darse importancia, para sobresalir o darse el pote de algo.

Pero centrándome en la película, debo hablar de ella como  una de las mejores películas jamás rodadas. Todo parte de un argumento extremadamente sencillo, el mismo que usó James Cameron para convencer a Paramount para que hiciera la película: “es Romeo y Julieta en el Titanic”. El director llevó al buque más famoso la gran historia de amor con firma de William Shakespeare.

Guiados en todo momento por la relación entre Jack, interpretado por un jovencísimo Leonardo Dicaprio (El renacido), y Rose, por una flamante Kate Winslet (Steve Jobs), vamos descubriendo lo que ocurrió aquella fatídica noche del 15 de abril en pleno Océano Atlántico. La historia, aunque ficcionada en gran parte de los personajes, es una de las más fieles obras a los hechos acaecidos en 2012 en el RMS Titanic. Los personajes clave, y más representativos, que surcaron los mares a bordo del breve viaje del Titanic están aquí presentes como personajes secundarios pero imprescindibles.

La inmensidad del guion está arropada por la inmesidad de la producción, de unas dimensiones colosales. El barco se construyó a todo detalle, los vestidos, la cubertería, los compartimentos, los pasillos, los camarotes… absolutamente todo hecho con tanto gusto y esmero que el espectador no puede evitar sentirse dentro de aquel barco de triste final.

James Cameron se embarca en esta aventura y lo hace con una fuerza y convicción incuestionables. La factura técnica y artística que cada plano, cada secuencia y cada escena muestran es historia viva del cine. Sin necesidad de 3D, ni otros efectos especiales que ahora llenan todas las películas, simplemente dejando volar la imaginación, los sueños y la elegancia.

El ritmo de ‘Titanic’ es uno de sus puntos fuertes. Una cinta de una duración superior a las 3 necesita interesar de principio a fin al espectador, de lo contrario el aburrimiento se apoderaría de él. Cameron nos sumerge con pausa, pero sin parar, en la más romántica aventura jamás contada. Poco a poco, y a fuego lento, como se cuecen las verdaderas historias de amor. Emoción, humor y una atracción entre los dos actores que traspasó la pantalla en forma de una amistad que ya dura 20 años.

Del final se podrían decir muchas cosas, “que ambos entraban en la tabla”, “que ella fue una egoísta”, bla bla bla. La virtud de ‘Titanic’ no está tanto en ese final, sino en el siguiente, el que tiene el personaje de Rose años después, ahí está resumida toda la película, toda la emoción y todo lo que vivieron los personajes en apenas unos días.

‘Titanic’ daría para hablar largo y tendido. Se podría comentar cada una de las escenas, cada uno de los personajes y cada uno de los elementos que la componen, pero me quedaré con una última pincelada: la música. Pocas veces una película ha tenido una banda sonora que te transporta igualmente a lo que has visto cuando escuchas sus piezas. El trabajo del desaparecido James Horner es excelso, y junto a la voz de Céline Dion, nos dejó para la posteridad una de las más bellas bandas sonoras de la historia del cine.

Lo mejor: La capacidad de tocarte la fibra sensible una y otra vez.

Lo peor: Echo de menos un mayor desarrollo de personajes reales que viajaron en el barco.

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‘Kong: la isla calavera’, más aventura, más acción, más diversión

KONG: LA ISLA CALAVERA

Título original: Kong: Skull Island

Año: 2017

Duración: 120 minutos

País: Estados Unidos

Director: Jordan Vogt-Roberts

Guion: Dan Gilroy, Max Borenstein y Derek Connolly

Música: Henry Jackman

Fotografía: Larry Fong

Reparto: Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman, John C. Reilly,Toby Kebbell, Thomas Mann, Corey Hawkins, Jason Mitchell, Shea Whigham, John Ortiz y Eugene Cordero

Productora: Warner Bros. Pictures

Género: Fantástico / Aventuras

En los años 70, un variopinto grupo de exploradores y soldados es reclutado para viajar a una misteriosa isla del Pacífico. Entre ellos están el capitán James Conrad, el teniente coronel Packard y una fotoperiodista. Pero al adentrarse en esta bella pero traicionera isla, los exploradores encontrarán algo absolutamente sorprendente. Sin saberlo, estarán invadiendo los dominios del mítico Kong, el gigante gorila rey de esta isla. Será Marlow, un peculiar habitante del lugar, quien les enseñe los secretos de Isla Calavera, además del resto de seres monstruosos que la habitan. (FilmAffinity)

La historia de King Kong se ha contado hasta la saciedad. En esta ocasión no tenemos a un grupo de cineastas que van a rodar una película a una isla como planteó Peter Jackson, pero recuperamos el planteamiento inicial de la exploración de mundos perdidos. ‘Kong: La isla calavera’ es una película de acción habitual, de las de siempre, pero más divertida, con más acción y con más aventura.

El planteamiento es muy sencillo y no pierde tiempo en desarrollarlo: un grupo de científicos, militares y algunos civiles van a una isla inexplorada a buscar criaturas fascinantes. Te lo explica y desarrolla en 10-15 minutos y se pone a contar la acción que, en definitiva, es para lo que hemos pagado la entrada. Pronto comienzan los tiros, los gritos, las frases grandilocuentes y toda la parafernalia de siempre.

Lo que hace a ‘Kong: La isla calavera’ diferente es que te planta en un escenario de guerra como lo fue Vietnam. Con el horror de la guerra de fondo, un grupo de militares capitaneados por un auténtico lunático se adentrarán en una isla donde se encontrarán todo tipo de horrores. En otro lado, tenemos a los científicos de métodos dudosos, al pseudocientífico que quiere enriquecerse a costa de encontrar especies curiosas, la reportera de guerra en busca de la exclusiva y un mercenario de buen corazón. Con estos mimbres se desarrolla una película que podríamos contar de principio a fin sin verla, pero a pesar de ello interesa y mucho verla.

Está contada con sumo gusto. Sus continuas referencias a un gigante del cine bélico como Apocalypse Now harán las delicias de los cinéfilos. En el otro lado, su ritmo frenético, a pesar de sus dos horas de duración, entretendrá a un público palomitero que busca eso, grandes dosis de acción, tiros, gritos y movimiento. Pero también consigue satisfacer a los que ahondan más en las intenciones de las cintas y buscan en ellas mensajes claros a la sociedad, en esta ocasión que la naturaleza no debe ser alterada por el hombre, que el fin no justifica los medios y que humanos y animales pueden convivir y coexistir en el mismo espacio si ponen de su parte. Así mismo, y con más fuerza, la cinta desprende todo un alegato contra la guerra.

La riqueza de unos personajes carismáticos, especialmente los interpretados por Tom Hiddleston (High-Rise), Brie Larsson (La habitación), Samuel L. Jackson (Los Vengadores) y John C. Reilly (Guardianes de la galaxia), auténticas almas de un espectáculo que no desmerece tampoco el trabajo de John Goodman, Toby Kebbell (‘Un monstruo viene a verme’) o Thomas Mann.

Lo mejor: acción sí, pero también tiene trasfondo.

Lo peor: probablemente termine siendo la primera piedra de una larga lista de secuelas, remakes, reboots… el pan de cada día de Hollywood.

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‘Passengers’, la química entre Lawrence y Pratt traspasa la pantalla

PASSENGERS

Título original: passengers

Año: 2016

Duración: 116 minutos

País: Estados Unidos

Director: Morten Tyldum

Guion: Jon Spaihts

Música: Thomas Newman

Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto: Chris Pratt, Jennifer Lawrence, Michael Sheen, Laurence Fishburne, Andy García y Julee Cerda

Productora: Columbia Pictures / Lstar Capital / Village Roadshow Pictures / Original Film / Company Films / Start Motion Pictures

Género: Ciencia Ficción / Drama / Aventuras / Romántico

Una nave espacial, que viaja a un planeta lejano transportando miles de personas, tiene una avería en una de las cápsulas de hibernación tras el impacto con un gran meteorito. Como resultado, un pasajero se despierta 90 años antes del final del viaje. (FilmAffinity)

Cuando vas a ver una película y la pareja protagonista tiene la química que tienen Jennifer Lawrence (X-Men: Primera generación) y Chris Pratt (Guardianes de la Galaxia) sales del cine con una satisfacción enorme. Ellos dos consiguen hacer un 90% de la película, y es de agradecer, ya que un filme con tan poco personaje, básicamente se limita a ellos dos, debe conseguir que sus protagonistas se entiendan y hagan partícipe de esa química al espectador. Objetivo cumplido.

Poniéndonos en situación, ‘Passengers’ se presenta como uno de los filmes de cabecera de la cartelera de ciencia ficción de esta temporada. Habrá unas cuantas opciones de ver películas del mismo género, puede que mejores o puede que peores, pero ¿hechas con el mimo y la sobriedad de ‘Passenger’? Permíteme que lo dude. El filme de Morten Tyldum cumple bien y nos trae la enésima historia reciente sobre personajes perdidos en el espacio o un lugar similar.

Con una Jennifer Lawrence siempre perfecta, esta chica va camino de superar a Meryl Streep (El cazador), la parte donde ella hace acto de presencia desata todo el conflicto y dota a la película de mucha más dimensión que con Chris Pratt en solitario. Pratt soporta bien sobre sus hombros el papel de protagonista, es atractivo, buen actor y se cree su papel, pero ella, una vez más, consigue hacer pequeño a su interlocutor con un recital de interpretación de quitarse el sombrero.

La historia puede tener sus errores científicos. He leído por ahí críticas que hablan de lo que puede o no pasar cuando un motor de una nave así se detiene o cuando no hay gravedad, etc. Esto es ciencia ficción, o sea, cine. Poniéndonos quisquillosos se le podría sacar punta hasta a los títulos de crédito, pero hay que saber diferenciar entre lo que es la ciencia de verdad y lo que es entretenimiento puro y duro. ‘Passenger’ ofrece grandes dosis de lo segundo, convirtiéndose en una película de dos horas que se pasa volando.

En otras críticas, esta vez de críticos de cine, con los que apenas coincido, hablan de que la película es una apología del hombre acosador. Pongo en antecedentes. El personaje de Chris Pratt es el primero en despertarse, y después de mucho tiempo en soledad decide, por su cuenta y riesgo, despertar a una pasajera, Jennifer Lawrence. Algunos analistas entienden que esta obsesión que Pratt desarrolla hacia Lawrence y su acto de despertarla, condenándola a morir, es acoso y maltrato. Miren señores, no. La película no trata del maltrato ni del acoso ni de nada parecido, Tyldum nos presenta una reflexión sobre la necesidad que los seres humanos tenemos de interactuar entre nosotros. La soledad buscada, nunca es total, y mucho menos lo es si esa soledad es forzada como le pasa a Pratt. ¿Que su acto es deleznable?, por supuesto, pero eso no quita que lo haya hecho con todo el amor del mundo.

Y es aquí, en el amor, donde la película flojea más. Su parte más de ciencia ficción es más interesante, el tira y afloja entre Lawrence y Pratt hace saltar chispas, pero el final edulcorado y de comedia romántica no se sostiene con el tono general. Bien es cierto que si no da ese giro sería como ver un ‘Titanic’ en el espacio, pero tampoco hace falta endulzar tanto un final.

En definitiva, ‘Passengers’ es un entretenimiento intenso y veloz de dos horas con una de las parejas protagonistas más entregadas y conectadas de los últimos años. Solo por ver la conexión y química entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence merece la pena ver esta nueva película de ciencia ficción que ha llegado a nuestras pantallas. Ah, y en cuanto a los efectos visuales, son espectaculares, pero en ningún caso se hacen excesivos, están medidos y puestos en funcionamiento como se deben poner, para acompañar al relato y no para ser el relato.

Lo mejor: la química entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence, saltan chispas.

Lo peor: flojea cuando más se aleja del cine de ciencia ficción.

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’1898. Los últimos de Filipinas’, mensaje antibélico entre lo esperpéntico y absurdo

1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

Título original: 1898. Los últimos de Filipinas

Año: 2016

Duración: 129 minutos

País: España

Director: Salvador Calvo

Guion: Alejandro Hernández

Fotografía: Álex Catalán

Reparto: Luis Tosar, Emilio Palacios, Álvaro Cervantes, Javier Gutiérrez, Karra Elejalde,Carlos Hipólito, Eduard Fernández, Ciro Miró, Patrick Criado, Miguel Herrán, Ricardo Gómez, Alexandra Masangkay y Maykol Hernandez

Productora: Enrique Cerezo PC / TVE / TeleMadrid / 13TV

Género: Bélico / Aventuras

A finales del siglo XIX, en la colonia española de Filipinas, un destacamento español fue sitiado en el pueblo de Baler, en la isla filipina de Luzón, por insurrectos filipinos revolucionarios, durante 337 días. En diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos, se ponía fin formalmente a la guerra entre ambos países y España cedía la soberanía sobre Filipinas a Estados Unidos. Debido a esto, los sitiados en Baler son conocidos como «los últimos de Filipinas». (FilmAffinity)

Lo han dicho sus protagonistas más jóvenes durante la promoción de la película, “ya era hora de que el cine español narrara más que la Guerra Civil”. Tenemos un gran potencial como industria cinematográfica, pero vivimos anclados en relatar la Guerra Civil. Como decían Miguel Herrán, Patrick Criado y Ricardo Gómez durante la promoción de la película, “teniendo una historia así, los americanos habrían hecho un montón de películas y series”, y no es para menos.

Desde luego, la historia del Sitio de Baler da para comedias, dramas, películas bélicas y de aventuras, todo junto. Es la historia del esperpento y absurdo de un grupo de 50 sitiados en una iglesia durante casi un año luchando en una guerra que había terminado sin que ellos lo supieran.

Todo esto lo aprovecha Salvador Calvo para crear una historia antibélica y antipatriota de dimensiones colosales. Una película que hace grande al cine español. Salvador Calvo, da el salto de la televisión, donde ha dirigido episodios de series como ‘Motivos personales’‘Alakrana’ o ‘Hermanos’ y TV-movies como ‘Paquirri’ y ‘La Duquesa’. Su trabajo es acertado y consigue crear una película que mantiene la tensión y el interés de principio a fin. Se nota su trabajo anterior en TV-movies, puesto que el tipo de narración en algunas partes recuerda demasiado a este tipo de películas hechas para televisión.

La historia está contada con gusto y elegancia. Con una fotografía bellísima y unos escenarios espectaculares que transportan al espectador a la mismísima isla de Filipinas. Una historia contada con habilidad, gusto y dignidad, cine de altura. Su gran virtud es encontrar ese punto intermedio entre lo esperpéntico, grotesco y absurdo y heróico, porque también tiene su punto épico la historia.

Algunos criticarán con dureza su marcado sabor antipatriota. La frase “No vais a morir por España, no; vais a morir por imbéciles”, ya ha causado polémica en sus trailers. El patriotismo barato, de chichinabo y exacerbado no tiene lugar en esta película, que trata con desdén esta defensa a ultranza de la patria por aquellos que no tienen ojo crítico hacia lo ridículo de España.

En cuanto al plano actoral, su acierto es combinar lo mejor de los veteranos con lo mejor de los jóvenes. Luis Tosar, Javier Gutiérrez (La isla mínima), Karra Elejalde (Ocho apellidos vascos), Eduard Fernández (El hombre de las mil caras) y Carlos Hipólito dan cuenta de su valía como actores, dando lo mejor de sí mismos creando personajes que bailan entre lo grandilocuente y lo hilarante.

En el otro lado, tenemos a lo mejor de las nuevas generaciones de actores: Álvaro Cervantes, Emilio Palacios, Patrick Criado, Miguel Herrán (A cambio de nada) y Ricardo Gómez. De todos sobresalen Álvaro Cervantes, en una de sus mejores interpretaciones, y Patrick Criado. En el lado contrario, Ricardo Gómez no da la talla, aunque tampoco cae en el desastre, pesa mucho haber interpretado durante tanto tiempo al hijo de los Alcántara en ‘Cuéntame Cómo Pasó’, y ser su primera experiencia en cine. Por cierto, curioso el encuentro entre Carlitos, Ricardo Gómez, y la voz de Carlitos como narrador, Carlos Hipólito.

También destaca, para bien, la única actriz femenina de la cinta, la hispano-filipina, Alexandra Masangkay. Algunos recordarán a Alexandra de la última edición celebrada de Operación Triunfo, en 2011. Su papel, aunque muy breve, dota de mística y de dinamismo a una cinta que podría caer en ser demasiado plana a ratos.

Lo mejor: Álvaro Cervantes y Patrick Criado, así como el cuidado equilibrio que encuentra entre la épica y el esperpento de la historia, y en dar protagonismo por igual a todos sus actores principales.

Lo peor: Hay pasajes que recuerdan demasiado a una TV-movie.

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‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’, Rowling nos devuelve al mundo mágico que nos enamoró

ANIMALES FANTÁSTICOS Y DÓNDE ENCONTRARLOS

Título original: Fantastic Beasts and Where to Find Them

Año: 2016

Duración: 133 minutos

País: Reino Unido

Director: David Yates

Guion: JK Rowling

Música: James Newton Howard

Fotografía: Philippe Rousselot

Reparto: Eddie Redmayne, Katherine Waterston, Dan Fogler, Alison Sudol, Colin Farrell,Carmen Ejogo, Samantha Morton, Ezra Miller, Ron Perlman, Johnny Depp, Zoë Kravitz, Gemma Chan, Kevin Guthrie, Jon Voight, Christine Marzano y Lucie Pohl

Productora: Heyday Films / Warner Bros.

Género: Fantástico / Aventuras

Año 1926. Newt Scamander acaba de completar un viaje por todo el mundo para encontrar y documentar una extraordinaria selección de criaturas mágicas. Llegando a Nueva York para hacer una breve parada en su camino, donde podría haber llegado y salido sin incidentes…pero no para un Muggle llamado Jacob, un caso perdido de magia, y la fuga de algunas criaturas fantásticas de Newt, que podrían causar problemas el mundo mágico y en el mundo Muggle. (FilmAffinity)

Lo admito, tenía ganas y no de ver este ‘Animales fantásticos y dónde econtrarlos’. Me atraía volver a encontrarme con un universo que, como a tantos de mi generación, nos atrajo a la lectura, ‘Harry Potter’ cambió los hábitos de mucha gente y como tal nos hizo devorar libros. Pero, en cambio, la experiencia cinematográfica de ‘Harry Potter’ no fue tan agradable, especialmente en la segunda mitad de la saga, las 4 películas que dirigió David Yates, un despropósito que desnaturalizó una saga que se cimentaba muy bien en la pantalla.

Pero claro, David Yates ha aprendido. Ya se notaba en las últimas dos entregas del niño mago que dirigió, había empezado a coger el ritmo y, si bien no llegaba al nivel de las películas dirigidas por Alfonso Cuarón o Mike Newell, era algo muy diferente a sus anteriores películas, auténticos truños que me prometo a traer a este blog.

Y ya centrándome en la película que toca, la nueva creación de JK Rowling, porque esta sí lleva la firma de la escritora, es un placer que sorprende. Si bien es forzada en ciertos pasajes, resulta una cinta sorprendente en su mayoría. También es verdad que al no haber leído el libro en el que se basa hay más lugar a sorpresas.

‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’ es una de las películas más esperadas de este año, y no decepciona. El trabajo actoral, sobre todo el de Ezra Miller (Batman v Superman), es competente. Dan todo de sí y consiguen transportarnos a esa Nueva York de la postguerra. Los protagonistas están bien, aunque Eddie Redmayne (La chica danesa) no lo consigo ver protagonizando estas películas. Pero es en dos secundarios donde se centra el verdadero interés actoral, Colin Farrell y un atormentado y misterioso Ezra Miller, un auténtico robaescenas.

Pero si algo destaca sobre todo es el apartado visual. Con una elección de colores más acertada que en ‘Harry Potter’, aquí disfrutamos de un espectáculo digno de admiración. Hasta el más pequeño de los detalles es aquí apoteósico. Este mundo mágico enamora, atrae y captura al espectador. Si bien la historia es muy trágica y oscura, hay mucho lugar a la luz también.

Y hablando de lo trágico, JK Rowling nos traslada directamente a uno de los pasajes de la historia de ‘Harry Potter’ que se mencionan de pasada en las novelas del niño mago, pero que hasta ahora no conocíamos como merecía. Se avecina una saga que promete muchas dosis de drama, con un trasfondo triste y oscuro y que nos hará comprender mejor a personajes clave como Albus Dumbledore, que aparecerá en la secuela. Una saga que parece que no va a tener miedo a explorar ese lado LGTB que con Dumbledore tendrá que tratar sí o sí.

Todo y así, una película que promete mucho y que cumple también. Primera vez que salgo del cine con ganas de volver a ver una película dirigida por David Yates, porque sí, tendremos que aguantarle en toda la saga. Y, sobre todo, gracias a JK Rowling por volver a enganchar a aquel niño que un buen día decidió coger un libro y empezar a leerlo de manera casi obsesiva. Como parte de esa generación que le debe mucho a ‘Harry Potter’, gracias.

Lo mejor: Ezra Miller.

Lo peor: Hay muchas situaciones forzadas.

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Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.

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