Diario Vasco
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Categoría: Romántico
‘Titanic’, épica, amor y emoción, cine en estado puro

TITANIC

Título original: Titanic

Año: 1997

Duración: 195 minutos

País: Estados Unidos

Director: James Cameron

Guion: James Cameron

Música: James Horner

Fotografía: Russell Carpenter

Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Billy Zane, Kathy Bates, Frances Fisher,Gloria Stuart, Bill Paxton, Bernard Hill, David Warner, Victor Garber,Jonathan Hyde, Suzy Amis, Danny Nucci, Jason Barry, Ewan Stewart y Ioan Gruffudd

Productora: Paramount Pictures / 20th Century Fox / Lightstorm Entertainment

Género: Romántico / Drama / Aventuras

Jack, un joven artista, gana en una partida de cartas un pasaje para viajar a América en el Titanic, el transatlántico más grande y seguro jamás construido. A bordo conoce a Rose, una joven de una buena familia venida a menos que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal, un millonario engreído a quien sólo interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose se enamoran, pero el prometido y la madre de ella ponen todo tipo de trabas a su relación. Mientras, el gigantesco y lujoso transatlántico se aproxima hacia un inmenso iceberg. (FilmAffinity)

Llevo más de dos años escribiendo en este lugar, y de vez en cuando voy trayendo esas películas que están entre mis favoritísimas. En esa lista tan personal que todo cinéfilo tiene, en la mía personal, ‘Titanic’ ocupa un lugar privilegiado. No me atrevo a decir que es mi película favorita, porque eso sería como elegir mi canción favorita, algo imposible, pero sí que puedo decir que está en ese selecto grupo de cintas que veo una y otra vez sin aburrirme nunca.

Casi como un rito veo la cinta dirigida por James Cameron, al menos, una vez al año. Y, como les sucede a tantos espectadores, no puedo evitar emocionarme con ella como lo hice el primer día. Habrá snobs que en un alarde de postureo extremo dirán que esta película es mala, que está mal hecha, que es ñoña y que es predecible. Y yo les pregunto, ¿qué más da? ‘Titanic’, como titulaba un usuario de la web FilmAffinity, es el gran detector de snobs. Pueden sacarle mil pegas, pero saben que la calidad de la cinta habla por sí misma, y que por méritos propios está entre las grandes obras de la historia del séptimo arte.

Como ocurre con otras “obras maestras”, cuando el público y la crítica se rinden ante ella, aparecen los que inevitablemente se ponen en contra con una inusitada vehemencia. La fuerza de sus argumentos vale lo mismo que el de aquellos que aplauden una película sin ver en ella ningún fallo, exactamente lo mismo. Pero parece que una vez pasado el vendaval del aplauso unánime es necesario posicionarse en contra para darse importancia, para sobresalir o darse el pote de algo.

Pero centrándome en la película, debo hablar de ella como  una de las mejores películas jamás rodadas. Todo parte de un argumento extremadamente sencillo, el mismo que usó James Cameron para convencer a Paramount para que hiciera la película: “es Romeo y Julieta en el Titanic”. El director llevó al buque más famoso la gran historia de amor con firma de William Shakespeare.

Guiados en todo momento por la relación entre Jack, interpretado por un jovencísimo Leonardo Dicaprio (El renacido), y Rose, por una flamante Kate Winslet (Steve Jobs), vamos descubriendo lo que ocurrió aquella fatídica noche del 15 de abril en pleno Océano Atlántico. La historia, aunque ficcionada en gran parte de los personajes, es una de las más fieles obras a los hechos acaecidos en 2012 en el RMS Titanic. Los personajes clave, y más representativos, que surcaron los mares a bordo del breve viaje del Titanic están aquí presentes como personajes secundarios pero imprescindibles.

La inmensidad del guion está arropada por la inmesidad de la producción, de unas dimensiones colosales. El barco se construyó a todo detalle, los vestidos, la cubertería, los compartimentos, los pasillos, los camarotes… absolutamente todo hecho con tanto gusto y esmero que el espectador no puede evitar sentirse dentro de aquel barco de triste final.

James Cameron se embarca en esta aventura y lo hace con una fuerza y convicción incuestionables. La factura técnica y artística que cada plano, cada secuencia y cada escena muestran es historia viva del cine. Sin necesidad de 3D, ni otros efectos especiales que ahora llenan todas las películas, simplemente dejando volar la imaginación, los sueños y la elegancia.

El ritmo de ‘Titanic’ es uno de sus puntos fuertes. Una cinta de una duración superior a las 3 necesita interesar de principio a fin al espectador, de lo contrario el aburrimiento se apoderaría de él. Cameron nos sumerge con pausa, pero sin parar, en la más romántica aventura jamás contada. Poco a poco, y a fuego lento, como se cuecen las verdaderas historias de amor. Emoción, humor y una atracción entre los dos actores que traspasó la pantalla en forma de una amistad que ya dura 20 años.

Del final se podrían decir muchas cosas, “que ambos entraban en la tabla”, “que ella fue una egoísta”, bla bla bla. La virtud de ‘Titanic’ no está tanto en ese final, sino en el siguiente, el que tiene el personaje de Rose años después, ahí está resumida toda la película, toda la emoción y todo lo que vivieron los personajes en apenas unos días.

‘Titanic’ daría para hablar largo y tendido. Se podría comentar cada una de las escenas, cada uno de los personajes y cada uno de los elementos que la componen, pero me quedaré con una última pincelada: la música. Pocas veces una película ha tenido una banda sonora que te transporta igualmente a lo que has visto cuando escuchas sus piezas. El trabajo del desaparecido James Horner es excelso, y junto a la voz de Céline Dion, nos dejó para la posteridad una de las más bellas bandas sonoras de la historia del cine.

Lo mejor: La capacidad de tocarte la fibra sensible una y otra vez.

Lo peor: Echo de menos un mayor desarrollo de personajes reales que viajaron en el barco.

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‘La bella y la bestia’, elegante revisión del clásico

LA BELLA Y LA BESTIA

Título original: Beauty and the Beast

Año: 2017

Duración: 123 minutos

País: Estados Unidos

Director: Bill Condon

Guion: Stephen Chbosky y Evan Spiliotopoulos (basado en la novela de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont)

Música: Alan Menken

Fotografía: Tobias A. Schliessler

Reparto: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Emma Thompson, Ewan McGregor,Ian McKellen, Kevin Kline, Josh Gad, Audra McDonald, Gugu Mbatha-Raw,Stanley Tucci, Hattie Morahan, Adrian Schiller y Chris Andrew Mellon

Productora: Walt Disney Pictures / Mandeville Films

Género: Fantástico / Romántico / Musical

Adaptación en imagen real del clásico de Disney “La bella y la bestia”, que cuenta la historia de una joven que, para salvar a su padre, decide acudir a un castillo y quedar ahí atrapada junto a una bestia maldita. (FilmAffinity)

Tengo que confesar que no estoy familiarizado con la película en dibujos animados, no me interesa la animación, así que bueno, acudí al cine a ver ‘La bella y la bestia’ con la intención de disfrutarlo como una película más. Tampoco voy a mentir si digo que conocía la historia, sabía cómo empezaba, cómo se desarrollaba y cómo terminaba, y conocía gran parte de la banda sonora. Así que bueno, sin haber visto la película de animación en la que innegablemente se basa esta nueva película, nada se hace demasiado extraño.

Debo decir que comprendo perfectamente la pasión desatada por esta película desde su estreno, viene ayudada por ‘Maléfica’, que abrió el camino para esta etapa de reediciones en carne y hueso que ha iniciado Disney. Una etapa que parece que va a llenar de alegrías a la productora del momento.

Emma Watson (Regresión) protagoniza y encandila con su papel de Bella en ‘La bella y la bestia’. La actriz tomó la determinación de apostar por esta cinta antes que por la oscarizada La La Land, y parece que la decisión no está siendo del todo equivocada. Ella enamora a cámara con su incuestionable belleza, pero también con sus dotes para la actuación, que lleva demostrando desde hace años. No es tampoco casual que sea ella la única del trío protagonista de ‘Harry Potter’ con una carrera destacable dentro del séptimo arte.

Junto a ella se encuentra un buen puñado de grandes actores, entre los que destaca un convincente Luke Evans (Drácula. La leyenda jamás contada), en el papel de malo malísimo de Gastón. El actor británico está convincente, serio y entregado a la causa. Su actuación, junto a la de su inseparable Le Fou, interpretado por Josh Gad. Ellos dos han protagonizado la polémica, absurda en mi opinión, que ha acompañado a la cinta incluso antes de su estreno. Malasia, Rusia y algún estado de Estados Unidos han intentado censurar la película porque Le Fou es homosexual, y claro, eso debe ser terrible para sus ciudadanos. En fin, que estamos en pleno siglo XXI, muy triste que esto siga sucediendo.

Poco que comentar del resto de grandes actores de la película, la mayoría de ellos prestando su voz o captura de movimientos como Dan Stevens (Colossal), Emma Thompson, Ewan McGregor (American Pastoral), Ian McKellen (Mr. Holmes) o Stanley Tucci (Spotlight), sus nombres ya hablan por sí solos.

Lo cierto es que la película está rodado con suma elegancia. La animación y la realidad se entremezclan con la máxima elegancia y gusto. Cada plano, cada movimiento, todo, está rodado con una fascinante intención de emocionar y evocar un mundo de fantasía realmente apetecible.

Es verdad que no se le puede achacar el tomar riesgos, ya que todo, desde la estética al desarrollo de los personajes sigue los mismos patrones del clásico. Cero originalidad, cero riesgo, pero un resultado satisfactorio en su conjunto. Ofrece lo que vas a ver, fantasía, ilusión y esa magia que Disney evoca.

Lo mejor: Ofrece lo que se espera de ella, por lo que cumple todas las expectativas.

Lo peor: No toma ningún riesgo, la historia no crece más allá del original y todo se queda en una reedición.

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‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, ya no se hacen películas así

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS (LA LA LAND)

Título original: La La Land

Año: 2016

Duración: 127 minutos

País: Estados Unidos

Director: Damien Chazelle

Guion: Damien Chazelle

Música: Justin Hurwitz

Fotografía: Linus Sandgren

Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone, John Legend, Rosemarie De Witt, J.K. Simmons, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe, Jason Fuchs, Callie Hernandez, Trevor Lissauer, Phillip E. Walker, Hemky Madera y Kaye L. Morris

Productora: Summit Entertainment

Género: Musical / Romántico

Narra una tempestuosa historia de amor que se verá obstaculizada por el afán de triunfo de los protagonistas. Mia, una aspirante a actriz que trabaja como camarera, y Sebastian, un pianista de jazz que se gana la vida tocando en sórdidos tugurios, se enamoran, pero su gran ambición por llegar a la cima amenaza con separarlos. (FilmAffinity)

Hace 2 años descubrí a un director que dirigió una cinta que inmediatamente se situó entre mis películas favoritas de todos los tiempos, Whiplash, película que he visto infinidad de veces desde entonces. Ahora, ese joven director, Damien Chazelle, vuelve con un trabajo que ha conseguido rendir a crítica y público, y no es para menos. Estamos ante una cinta para los verdaderos amantes del cine, respira séptimo arte por todos sus poros, una película que emociona, llena, transmite y conmueve.

Estamos ante un clarísimo homenaje a los musicales del Hollywood clásicos, esas películas con Ginger Rogers y Fred Astaire. La inocencia, la candidez, la ensoñación y las emociones más puras habían dado paso a un tipo de hacer cine mucho más agresivo, por eso, la obra de Chazelle es imprescindible en estos tiempos, nos invita a volver atrás y creer en los sueños. Titulo esta crítica diciendo que ya no se hacen películas así, y cuando se disfruta de ella se entiende la razón, es un canto a disfrutar, a seguir nuestros sueños y anhelos. La cinta más positiva de todo este año y una rara avis en el cine del siglo XXI.

Chazelle se rodea de un reparto perfecto encabezado por Ryan Gosling (La gran apuesta) y Emma Stone (Birdman). Ambos actores, como dijo su director, tienen la elegancia de los grandes actores clásicos, pero también son personas que podrían encajar en cualquier lugar por su naturalidad y cercanía. Los dos actores, ella más, se entregan por completo a la causa, dejándonos dos actuaciones brillantes y demostrando que tienen merecido estar entre los grandes actores de hoy en día.

Los papeles principales son tan agraciados que cuesta entender como Miles Teller (Divergente) y Emma Watson (Regresion) rechazaron la oferta de Chazelle. Gosling y Stone hacen suyos a Seb y Mia, dos personajes que quedarán por siempre en el recuerdo de los cinéfilos. Tal es su dedicación que, por ejemplo, Gosling tuvo que aprender a tocar el piano para la película.

Pero no solo en los actores y en el excelente gusto dirigiendo de Chazelle se encuentran los puntos fuertes de ‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, también en su exquisito sentido cinematográfico. La historia está contada con cuidado, con delicadeza y con mimo. Todo en la película desprende cariño y dedicación. El trabajo es tan minucioso que cada plano, cada secuencia, cada escenario, cada baile y cada canción son únicos y especiales.

Y es que ya no se hacen películas así. Podría tirarme aquí todo el día comentando lo que ‘La La Land’ transmite, pero basta con decir que uno sale del cine pletórico, lleno de energía y con ganas de mucho más. Dos horas de auténtico cine en mayúsculas, con un director que se vuelve a reivindicar como un superclase de la dirección. ‘La La Land’ es la gran película de esta temporada por méritos propios, la cinta que devuelve a los musicales al esplendor de antaño y que nos invita a volver a disfrutar del cine más puro y auténtico.

Lo mejor: Es todo tan brillante y cuidado que es complicado poder elegir un solo elemento.

Lo peor: Ojalá tuviera más canciones, más música, más minutos, más todo.

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‘Passengers’, la química entre Lawrence y Pratt traspasa la pantalla

PASSENGERS

Título original: passengers

Año: 2016

Duración: 116 minutos

País: Estados Unidos

Director: Morten Tyldum

Guion: Jon Spaihts

Música: Thomas Newman

Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto: Chris Pratt, Jennifer Lawrence, Michael Sheen, Laurence Fishburne, Andy García y Julee Cerda

Productora: Columbia Pictures / Lstar Capital / Village Roadshow Pictures / Original Film / Company Films / Start Motion Pictures

Género: Ciencia Ficción / Drama / Aventuras / Romántico

Una nave espacial, que viaja a un planeta lejano transportando miles de personas, tiene una avería en una de las cápsulas de hibernación tras el impacto con un gran meteorito. Como resultado, un pasajero se despierta 90 años antes del final del viaje. (FilmAffinity)

Cuando vas a ver una película y la pareja protagonista tiene la química que tienen Jennifer Lawrence (X-Men: Primera generación) y Chris Pratt (Guardianes de la Galaxia) sales del cine con una satisfacción enorme. Ellos dos consiguen hacer un 90% de la película, y es de agradecer, ya que un filme con tan poco personaje, básicamente se limita a ellos dos, debe conseguir que sus protagonistas se entiendan y hagan partícipe de esa química al espectador. Objetivo cumplido.

Poniéndonos en situación, ‘Passengers’ se presenta como uno de los filmes de cabecera de la cartelera de ciencia ficción de esta temporada. Habrá unas cuantas opciones de ver películas del mismo género, puede que mejores o puede que peores, pero ¿hechas con el mimo y la sobriedad de ‘Passenger’? Permíteme que lo dude. El filme de Morten Tyldum cumple bien y nos trae la enésima historia reciente sobre personajes perdidos en el espacio o un lugar similar.

Con una Jennifer Lawrence siempre perfecta, esta chica va camino de superar a Meryl Streep (El cazador), la parte donde ella hace acto de presencia desata todo el conflicto y dota a la película de mucha más dimensión que con Chris Pratt en solitario. Pratt soporta bien sobre sus hombros el papel de protagonista, es atractivo, buen actor y se cree su papel, pero ella, una vez más, consigue hacer pequeño a su interlocutor con un recital de interpretación de quitarse el sombrero.

La historia puede tener sus errores científicos. He leído por ahí críticas que hablan de lo que puede o no pasar cuando un motor de una nave así se detiene o cuando no hay gravedad, etc. Esto es ciencia ficción, o sea, cine. Poniéndonos quisquillosos se le podría sacar punta hasta a los títulos de crédito, pero hay que saber diferenciar entre lo que es la ciencia de verdad y lo que es entretenimiento puro y duro. ‘Passenger’ ofrece grandes dosis de lo segundo, convirtiéndose en una película de dos horas que se pasa volando.

En otras críticas, esta vez de críticos de cine, con los que apenas coincido, hablan de que la película es una apología del hombre acosador. Pongo en antecedentes. El personaje de Chris Pratt es el primero en despertarse, y después de mucho tiempo en soledad decide, por su cuenta y riesgo, despertar a una pasajera, Jennifer Lawrence. Algunos analistas entienden que esta obsesión que Pratt desarrolla hacia Lawrence y su acto de despertarla, condenándola a morir, es acoso y maltrato. Miren señores, no. La película no trata del maltrato ni del acoso ni de nada parecido, Tyldum nos presenta una reflexión sobre la necesidad que los seres humanos tenemos de interactuar entre nosotros. La soledad buscada, nunca es total, y mucho menos lo es si esa soledad es forzada como le pasa a Pratt. ¿Que su acto es deleznable?, por supuesto, pero eso no quita que lo haya hecho con todo el amor del mundo.

Y es aquí, en el amor, donde la película flojea más. Su parte más de ciencia ficción es más interesante, el tira y afloja entre Lawrence y Pratt hace saltar chispas, pero el final edulcorado y de comedia romántica no se sostiene con el tono general. Bien es cierto que si no da ese giro sería como ver un ‘Titanic’ en el espacio, pero tampoco hace falta endulzar tanto un final.

En definitiva, ‘Passengers’ es un entretenimiento intenso y veloz de dos horas con una de las parejas protagonistas más entregadas y conectadas de los últimos años. Solo por ver la conexión y química entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence merece la pena ver esta nueva película de ciencia ficción que ha llegado a nuestras pantallas. Ah, y en cuanto a los efectos visuales, son espectaculares, pero en ningún caso se hacen excesivos, están medidos y puestos en funcionamiento como se deben poner, para acompañar al relato y no para ser el relato.

Lo mejor: la química entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence, saltan chispas.

Lo peor: flojea cuando más se aleja del cine de ciencia ficción.

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Días de Festival 4: ‘Que Dios nos perdone’, ‘Lady MacBeth’, ‘Compte Tes Blessures’ y ‘Porto’

Tras un día bastante redondo, llegamos a uno de los días más agridulces de lo que llevamos de Zinemaldia. Mi planning me ha permitido probar dos píldoras de la sección Nuevos Directores, que se unen a las dos propuestas de la Sección Oficial que he añadido a la lista de vistas. El lado de las sombras llega de la sección de Nuevos Directores, la francesa ‘Compte Tes Blessures’ y la última de Anton Yelchin, digo, ‘Porto’, son dos películas que no pasarán a la historia del cine, ni del Festival de San Sebastián. En cuanto a la Sección Oficial añadimos dos películas más a las serias candidatas a premios, la británica ‘Lady MacBeth’ y la española ‘Que Dios nos perdone’.

QUE DIOS NOS PERDONE

Título original: Que Dios nos perdone

Director: Rodrigo Sorogoyen

Duración: 126 minutos

Reparto: Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Mónica López, Luis Zahera, Rocío Muñoz-Cobo y José Luis García Pérez

País: España

Género: Thriller

Sinopsis: Madrid, verano de 2011. Crisis económica, movimiento 15-M y un millón y medio de peregrinos que esperan la llegada del Papa conviven en un Madrid más caluroso y caótico que nunca. En este contexto, los inspectores Velarde y Alfaro deben encontrar a lo que parece ser un asesino en serie. Esta caza contra reloj les hará darse cuenta de algo que nunca habían pensado: ninguno de los dos es tan diferente del asesino.

Le sale competencia a ‘El hombre de las mil caras‘ entre las propuestas nacionales en la Sección Oficial. La película de Rodrigo Sorogoyen es una propuesta más cuidada y empacada que la de Alberto Rodríguez. Un thriller que interesa desde el minuto 1 y que no baja en su ritmo en sus 126 minutos de metraje.

Las más de dos horas de película no dejan de ser típicas en el cine policíaco. Podría ser perfectamente un capítulo extendido de una serie procedimental de policías. Y, ya se sabe, no por típica, o arquetípica, deja una cinta de interesar.

El trabajo actoral es encomiable. Antonio De la Torre (La isla mínima) está magnético, pero es su compañero, Roberto Álamo es el que consigue llevarse la mayoría de miradas de los espectadores. Álamo oposita fuerte para llevarse aquí el premio al mejor actor, sin perderle de vista para los Goya. Un reparto ensamblado y en forma para construir una de las películas más previsibles, pero más interesantes, de lo que llevamos de Sección Oficial.

LADY MACBETH

Título original: Lady MacBeth

Director: William Oldroyd

Duración: 89 minutos

Reparto: Florence Pugh, Cosmo Jarvis, Paul Hilton, Naomi Ackie y Christopher Fairbank

País: Reino Unido

Género: Drama

Sinopsis: La Inglaterra rural de 1865. Katherine vive angustiada por culpa de su matrimonio con un hombre amargado al que no quiere y que le dobla la edad y de su fría y despiadada familia. Cuando se embarca en un apasionado idilio con un joven trabajador de la finca de su marido, en su interior se desata una fuerza tan poderosa que nada le impedirá conseguir lo que desea.

¡Olé tus ovarios! Admito que ‘Lady MacBeth‘ era una película que me daba cierta pereza, está en Sección Oficial y tocaba comentarla, como todas las demás de esta sección. Pero es de estas películas que una vez las ves te enamoran.

La película de William Oldroy es una de esas cintas de ritmo pausado que no decaen en ningún momento. La historia de Katherine es bella, oscura y apasionante. Es tal la belleza de la obra que las atrocidades que el personaje interpretado por Florence Pugh comete se vuelven más tremendas si cabe.

Pugh deja para el Zinemaldia la mejor interpretación femenina hasta el momento, superando a Siedse Babett Knudsen en ‘La doctora de Brest‘. Su actuación es de quitar el hipo. Un retrato frío y calculador de una señora que hace todo lo que sea necesario para poder vivir tal y como le dé la gana.

Si bien sus actos son deleznables, deja un sabor tan intenso a reivindicación de la mujer como un ser humano libre y capaz de vivir sin el yugo de su marido que te lleva a un indudable aplauso. Es la película con mensaje feminista más intenso de lo que llevamos de Zinemaldia en la Sección Oficial, sin caer en el retrato burdo de la mujer de ‘Orpheline‘.

 

 

COMPTE TES BLESSURES (Nuevos Directores)

Título original: Compte Tes Blessures / A Taste Of Ink

Director: Morgan Simon

Duración: 80 minutos

Reparto: Kevin Azaïs, Monia Chokri, Nathan Willcocks, Julien Krug, Selim Aymard y Cedric Laban

País: Francia

Género: Drama

Sinopsis: Vincent no ha vivido ni un tercio de su vida, pero ya se ha tatuado la mitad de su cuerpo y ha enronquecido su voz con su banda post-hardcore. Desde que murió su madre, divide su tiempo entre su trabajo haciendo piercings, con el que no es feliz, y su padre pescadero, que está intentando empezar una nueva vida con una mujer más joven. Y eso le está volviendo loco.

La gran cantidad de cine francés que estoy viendo estos días me permite poder comparar entre filmes realmente atrevidos e interesantes como ‘Nocturama‘ o ‘El porvenir‘ y propuestas prescindibles como ‘Orpheline‘. ‘Compte Tes Blessures‘ entra en este segundo grupo.

La primera de las dos películas de Nuevos Directores que puedo ver en este Festival de San Sebastián, por cuestiones de agenda la Sección Oficial lleva prioridad, ha sido una decepción. Aunque siendo sincero, tampoco venía con muchas esperanzas de maravillarme, y, desgraciadamente, el resultado es totalmente inverso al de ‘Lady MacBeth‘. La película se deja ver, pero no deja poso alguno.

La cinta habla de un chico que canta heavy metal, no sé distinguir entre las miles de variantes que tiene el rock duro, lo siento puristas, y que se tatúa su cuerpo casi compulsivamente. Al mismo tiempo se escenifica una lucha padre-hijo donde habrá una mujer en discordia, la actual pareja del padre. En el escenario de reproches que el padre somete al hijo entrará ella, desencadenando todavía más el conflicto entre el hijo y el padre.

Film breve, se agradece, pero que no cuenta nada en sus 80 minutos. Hay miles de películas iguales, con argumentos similares y con mejor resultado.

PORTO (Nuevos directores)

Título original: Porto

Director: Gabe Klinger

Duración: 75 minutos

Reparto: Lucie Lucas, Anton Yelchin, Chantal Akerman, Florie Auclerc-Vialens, Françoise Lebrun, Aude Pépin, Paulo Calatré, Filomena Gigante, Diana de Sousa y Rita Pinheiro

País: Portugal

Género: Drama / Romántico

Sinopsis: Jake y Mati son dos extraños en la ciudad portuguesa de Porto que una vez tuvieron una breve conexión. El misterio en torno a los momentos que compartieron permanece, y en la búsqueda a través de sus recuerdos, reviven las profundidades de una noche sin inhibiciones.

Si ya me resultaba hasta ofensivo que el único argumento empleado para promocionar ‘Port0′ fuese que es la última película de Anton Yelchin (Star Trek), más ofensivo me parece que verdaderamente no haya otro argumento posible para llamar la atención sobre la cinta de Gabe Klinger. Al final será verdad eso de que venden lo que hay, con esta película ocurre eso, al menos.

La cinta, enmarcada en la categoría de Nuevos Directores, es un coñazo de dimensiones enormes. He tenido varios amagos de echarme la siesta durante su proyección, porque la hora invitaba más a ello que a aguantar semejante tostón. Para no quedarme dormido he tenido una pregunta rondando mi cabeza durante casi toda la película, ¿a quién se parece Anton Yelchin? La respuesta me ha llegado cuando quedaban 15 minutos para terminar, a Paul Bettany (Vengadores. La era de Ultrón), en esta película son clavados.

La historia no interesa absolutamente nada. Los personajes y el guion no consiguen meter al espectador en la trama. Ves lo que les pasa y te importa un bledo. Podrían robarles una de las cajas con libros que suben del coche al piso en una secuencia del filme y seguiría sin importarte lo más mínimo.

Pero es que en este escenario de sinsentidos Klinger trata de ponerse interesante empleando distintos aspectos de imagen, ya saben, eso de la pantalla cuadrada y ancha. De nuevo, como me ocurría con la china I Am Not Madame Bovary, no entiendo el uso de este recurso. Incluso, en la china podría llegar a entender la diferencia de los distintos aspectos según el estado de ánimo, momento y lugar. Aquí pierde todo el sentido, porque las escenas a futuro se narran con la pantalla en formato cuadrado, y las del presente, o pasado, en pantalla panorámica. Una tontería pretenciosa que trata de hacer de la película algo más interesante y no lo consigue. Deberían aprender de Xavier Dolan (Yo maté a mi madre), él sí entiende cómo hay que utilizar este recurso dentro de una película.

La puntuación únicamente es porque la película va dedicada a Anton Yelchin, el momento de pantalla en negro con la frase “To Anton” es lo mejor de la película, imagínate. Y también porque, aunque sea un pestiño tremendo, no te mienten al promocionarla, en ningún momento te venden la propia peli, sino que es la última del recientemente fallecido Anton Yelchin.

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‘Ghost: más allá del amor’, pastelada romántica para echar la siesta

GHOST: MÁS ALLÁ DEL AMOR

Título original: Ghost

Año: 1990

Duración: 127 minutos

País: Estados Unidos

Director: Jerry Zucker

Guion: Bruce Joel Rubin

Música: Maurice Jarre

Fotografía: Adam Greenberg

Reparto: Demi Moore, Patrick Swayze, Whoopi Goldberg, Tony Goldwyn, Rick Aviles, Vincent Schiavelli, Vivian Bonnell, Phil Leeds y Angelina Estrada

Productora: Paramount Pictures

Género: Romántico / Drama / Fantástico

Una pareja de enamorados ve truncada su felicidad cuando él es asesinado por un ladrón. La necesidad de salvar la vida a la chica hace que él permanezca en la Tierra en forma de fantasma e intente advertirla del peligro que corre. Su único medio de comunicación es una alocada vidente. (FilmAffinity)

En 1990 llegaban al cine dos de las películas más repetidas en televisión de toda la historia, Pretty Woman y ‘Ghost: más allá del amor’. La primera de las cintas tiene gracia, es simpática, y no cansa tanto en sus revisiones, al contrario, siempre es un placer ver ciertas escenas icónicas. La segunda, en cambio, es nicho de románticos empedernidos y de lágrima fácil, de telefilm dominguero con poco o nada que aportar.

Esta pastelada barata, aunque hipertaquillera, no hay quien se la crea. Pareja enamorada hasta las trancas se ve separada porque el chico es asesinado mientras trata de proteger la vida de su enamorada, no destripo nada que el trailer no haga, eso sí que es un spoiler. Desde ese instante, se comunicará con su amada mediante una médium, una especia de Anne Germain, negra y alocada interpretada por Whoopi Goldberg, la única del reparto que resulta creíble. Con estos mimbres se construye el enésimo drama romántico de kleenex, o de siesta, según se tercie.

Particularmente prefiero aprovechar las dos horas de película para echar una cabezadita, olvidarme de semejante truñamen y pensar en qué película voy a traer la semana que viene, que sea más agradable y merezca más la pena. Pues viendo este clásico del cine romántico se me ocurrió la película que traeré la semana que viene, y merece infinitamente más la pena que esta sobrevalorada obra de fantasmas, enamoradas y médiums.

Pero volviendo a ‘Ghost’, solo puedo salvar a Whoopi Goldberg, que, por otra parte, fue la única reconocida con premios por su trabajo en esta cinta. Sin comentarios sobre Demi Moore, sin entidad y credibilidad suficiente para llevar el peso de la película, y del desaparecido Patrick Swayze, conocido mundialmente por dos bodrios románticos como ‘Dirty Dancing’ y ‘Ghost’ y por ser un excelente maniquí, pero un actor de segunda o tercera. En definitiva, que una actriz sola no puede salvar esta cinta del maniqueísmo barato de su planteamiento, desarrollo y desenlace.

Otro error, pienso, de ‘Ghost’ es el excesivo número de palos que llega a tocar, ya que va desde la comedia romántica más facilona, al romanticismo de kleenex más absurdo, pasando por una película sobrenatural y de fantasmas. Está bien reinventar los géneros, pero, no era necesario esta tontería de unirlos todos y ver qué sale, las macedonias con la fruta.

Lo mejor: “Unchained Melody”, que suena unas cuantas veces durante la película.

Lo peor: todo y todos, excepto Whoopi Goldberg.

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Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.

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