Diario Vasco
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NOS VAMOS AL ESTE DE CANADÁ Y A NUEVA YORK
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Mikel Soro | 13-06-2016 | 11:38| 0

Ya estamos con la maleta hecha. Los ocho del Coro de Cámara Gaztelupe, un otxote en este desplazamiento que iniciamos el martes 14 con destino al este de Canadá y a Nueva York, junto con acompañantes, como es habitual. En total cuarenta y siete personas. Esta vez, la actuación se ofrece en la sede de la centenaria euskaletxea de Nueva York. Será el viernes día 24 en el transcurso de una recepción a cargo de la directiva que preside el donostiarra Iban Ubarretxena, de 45 años. El centro vasco de la ‘gran manzana’ dispone de una sala para unas 200 personas, donde se celebrará el ágape y el prestigioso coro donostiarra ofrecerá un recital para todos los socios y amigos de la euskaletxea.

El coro, otxote en este desplazamiento, está compuesto por Mikel Plazaola, que hace de guía, traductor, presentador y cantor; Jesús Irigoyen, Mikel Aldanondo, Aurelio Garnica, Imanol Petrirena -un chaval de 22 años procedente del Coro Easo, que debuta con el coro en este viaje- Josean Zubeldia, Salva Mujika y el director José Javier ‘Jota Jota’ Etxeberria. El repertorio será el tradicional: Festara, El menú, Eskerrak, Elurra, Haurrak, Ume eder bat, Maite, Maitia nun zira, Hegoak, Herribera y Jeiki Jeiki.

Entre los 47 viajeros hay numerosos acompañantes habituales, como la errenteriarra Esther Gómez de Segura (en primer plano, en la foto de abajo), la ‘amoñi’ del grupo con sus espléndidos 85 años, la eibarresa Pili Olano, el matrimonio José Mari Etxeberria y Gloria Rodríguez (al fondo), los guipuzcoano-alaveses Begoña Garitonandia e Isaac Uriarte, María Jesús Tapia y Alberto Sarasa, Ana Soto, esta vez sin su hermana, con la que viajó a China, Virginia Munoa e Ignacio Mendiola (detrás de la amoñi), María José Suárez y Karl Wengert (detrás de los Mendiola), Manuel e Isabel Ortigosa, y nuevos como Jesús Marroquín (junto a Ignacio Mendiola), José Ignacio Urionabarrenechea, José Mari Vicario, Loli Estevez y María Luisa Paulos, quien tiene una hija periodista en Nueva York, Ainara Eizagirre, y aprovecha para visitarle, así como Mariángeles Nanclares con su nieta Ane Castillo de la Caba. Además vienen las esposas y parejas de coralistas, como Mari Carmen Iturbe (Aldanondo), Arantxa Martínez (Jota Jota) a quien en el anterior viaje a EE. UU. le retuvieron en la frontera hasta identificarle, confundida con otra persona que se llamaba igual que ella, y Purificacion Ubriz (Garnica). entre otros y otras.

Todos disfrutarán del atractivo de las ciudades del este canadiense. Primero será Montreal, luego Québec, con una excursión para avistar ballenas, seguido de Mont Tremblant, asentamiento de los primeros inmigrantes, como los franceses. El recorrido continúa por Ottawa, la capital, después Toronto, con su enorme y famosa torre de comunicaciones, de 553 metros de altura. Es obligada la visita a las cataratas del Niágara, en la frontera con Estados Unidos, y el paseo en barco para acercarse lo más posible. Sigue la ruta por Buffalo, Corning y termina con la visita de tres días en Nueva York, sus barrios, sus noches y la fiesta vasca en la euskaletxea, en un itinerario preparado con esmero por la agencia donostiarra Best Travel. Esta es la mesa de la presentacion. Habla Mikel Plazaola y atienden Iñaki Inciarte, director de la agencia, el responsable mayorista y Jesús Santos, presidente de la coral.

Aunque el coro Gaztelupe cantará oficialmente en la sede de la euskaletxea neoyorquina, Jota Jota está dispuesto a movilizar a sus cantantes en cualquier momento para amenizar las comidas, cenas, paseos, visitas y, sin dudar, en se cantará ‘Boga boga’ los barcos de la excursión a ver ballenas y en Niágara.

Faltaría más. Os lo cuento al regreso, que será el domingo 26. Gero arte.

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Concierto conjunto con Aizkoa, de Baiona
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Mikel Soro | 12-02-2016 | 11:11| 0

Resultó un éxito la doble cita de los coros Gaztelupe y Aizkoa en la iglesia de San Ignacio, de Gros, en un concierto en el que cantaron por separado, primero, y juntos al finalizar la actuación. Primero actuó la coral guipuzcoana, dirigida por José Javier Etxeberria, interpretando media docena de obras. En la segunda parte lo hizo el coro de Baiona, dirigido magistralmente por Patrick Betachet.

El prestigioso coro de Cámara Gaztelupe estuvo compuesto por dieciocho voces: Jesús Santos, Jesús Mari Irigoyen, Josetxo Urain, José Mari Murua, Xavier Maresma, Nika Daguer, Juanjo Goikoetxea, Mikel Aldanondo, Isidro Bengoetxea, Jon Garaizabal, Regino Ortega, José Antonio Soliño, Bittor Alkorta, Salva Mujika, Joshean Zubeldia, Jean Marie Carricano, Eric Claveres y Paco Apellaniz. Ortega y Etxeberria hicieron los solos de ‘Bakartasuna’, versión en euskera escrita por Zubeldia de una popular canción rusa, y Etxeberria de ‘Go down Moses’. Lo bordaron, como siempre.

En los bancos delanteros se sentaron las esposas de varios de sus componentes, como Karmentxu Ortega, Arantxa Martínez, Begoña Barrenetxea, María Jesús Arregi, Lourdes Do Santos y Nieves Zubiri. Otras parejas más se sentaron entre los numerosos asistentes. A pesar de ser jornada de Caldereros, que atraen a numeroso públco, el templo se llenó de personas.

El coro Aizkoa salió vestido con un kaiku verde oscuro y maravilló a la atestada concurrencia de acudió a la cita. Voces perfectamente empastadas y brillantes. Deleitó la interpretación de Claveres, que también canta en esta coral, de ‘Bodegonero’.  Otros solistas fueron Alain Richard, Pierre Trocq, Daniel Carriere y Jean Marie Bidegainberry.

Finalmente, se juntaron los dos coros y cantaron, bajo la dirección de Betachet, ‘Illunabarra’, ‘Boga boga’ y ‘Ume eder bat’, con el solo de Etxeberria. Finalmente, como despedida, interpretaron ‘Agur jaunak’. Los intensos aplausos finales rubricaron y premiaron el excelente concierto de ambos coros.

Posteriormente cenaron todos, 48 personas, en la sede de la Gimnástica de Ulía, donde su presidente Juantxo Apilanez les acogió con enorme cariño, junto con los cocineros Urrestarazu y Lauren. El menú estuvo compuesto por sopa de pescado, merluza al horno, solomillo con piquillos y buñuelos. Nada menos que 350 preparó Lauren… Antes, durante y después de la cena hubo amenización musical por parte de los integrantes del coro Gaztelupe, que dejó con la boca abierta, y no de hambre, a los de Iparralde. Los cantantes bayoneses los más felices de la tierra en esa noche.

Os dejo unas fotos de ambos coros, Gaztelupe y Aizkoa, más otras de ambos juntos tras cantar al final del concierto.  No son de calidad porque no hubo suficiente luz.

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Balance: la naturaleza merece el viaje
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Mikel Soro | 15-12-2015 | 17:28| 0

No quiero terminar el capítulo dedicado al viaje a Patagonia sin recalcar que sólo la naturaleza y los paisajes contemplados merecen la pena de tan largo viaje a Argentina. Son doce horas de vuelo, en aviones modernos pero de asientos incómodos, a los que hay que sumar además la baja temperatura interna en el regreso. Ello hizo que muchos volviéramos resfriados a casa. Un punto negativo de Aerolíneas Argentinas, que en puntualidad estuvo perfecto, por ejemplo.

En Buenos Aires, merece la pena visitar y recorrer en barco el delta del río de la Plata, conocida como ‘El tigre’. Meandros interminables entre espacios verdes inundables,  por los que se desparraman las casitas y otros edificios de plantan sobre columnas de madera, como si fueran palafitos. Os dejo una imagen de nuestro recorrido. Los vecinos y demás pasean en bote, reman en doble scull, en piragua o en una motora pequeña. Cuando se cruzan con un barco a motor braman porque les hacen olas, queriendo claro, tras acelerar. Pero no vuelcan.

     El Calafate, donde la ex presidenta Cristina Kristchner tiene un emporio, dicen los de allí, de terrenos e inversiones, es otra muestra de la maravillosa naturaleza. El lago donde se derriten los hielos que caen del glaciar es una maravilla de agua azulada, hielo, montañas nevadas y prados inundables en su primavera, cuando aquí en Donostia es otoño. Es pura  Patagonia, seco, árido, llano, con los imponentes Andes a pocos kilómetros. Os muestro una imagen. Es una vista desde el hotel.

       Ushuaia sí que tumba de espaldas cuando ves toda aquella naturaleza casi virgen. Cuando vas a aterrizar, entre picos nevados, sobre el canal plagado de pequeños islotes y dirigido el avión a una pista en una lateral de la zona, que finaliza en el mar… Alrededor, todo montañas. La misma ciudad está recostada sobre las laderas, mirando al canal de Beagle. La vista es espectacular, imponente, inmensa. Si además hace sol, como nos tocó al grupo, la excursión en catamarán por las aguas de la zona es un regalo inolvidable. Recorres los islotes donde descansan perezosos los leones marinos y aves diversas. Te acercan lentamente al popular Faro del Fin del Mundo, que señala el camino hacia la bahía de Ushuaia y bajas a una isleta sin vida animal, donde el camino para pasear está señalado y no se puede tocar nada. Ni las piedrecillas. Imagino que reconoceréis este faro. Admirad lo que le rodea. Otras foto es la de Ushuaia, vista desde el canal, y de la isla donde se puede pasear.

     Finalizamos en Iguazú. Imponentes las cataratas, los miradores, el pasadizo que te acerca a las cascadas, moles de agua templada. Lo sé porque lo probamos metiéndonos en el gomón, como le llaman a la ‘zodiac’ de pasajeros, en este lugar.

    Hay varios miradores donde casi se puede tocar el gigantesco manantial de agua que cae.

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Turismo, canciones, gastronomía…
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Mikel Soro | 28-11-2015 | 17:50| 1

Ya saben todos los que nos siguen a través de este blog y de las páginas del periódico que, además de ofrecer conciertos, hacemos turismo y degustamos la gastronomía de cada lugar a donde viajamos.  El comentario general entre los 54 viajeros que acompañaron al Coro Gaztelupe a Patagonia era “qué bonito y qué bien ha salido todo. Incluso ha acompañado el buen tiempo”. Detalle muy a tener en cuenta si se considera que el desplazamiento organizado por la agencia donostiarra Best Travel incluía la ciudad de Ushuaia, la más austral del mundo, a mil kilómetros solamente de la Antártica. O Calafate, donde se encuentra el glaciar más famoso del mundo: Perito Moreno, en el sur de los Andes. También visitamos las cataratas de Iguazú al norte, frontera con Brasil, y hubo opción para 35 personas de conocer Península Valdés, donde en esta época se aparean las ballenas y crían a sus ballenatos.

Estuvieron muy pendientes de los conciertos y de las magníficas excursiones los viajeros Iñaki Azkue, José Manuel Chouza, gran voz de bajo además de psiquiatra, y su esposa Ana Pérez, Mikeli Oiarbide, que no falla un viaje, y María Dolores Arana, Maite Moreno, que sigue tan guapa como hace cuarenta años, Javier Repes, José Ros Galan, taxista en Donostia muchos años y Blas Navascués, de Cientruénigo, que con su acentico navarro dio muchas horas de risas a los viajeros.

También se cantó en privado. Carricano trajo su guitarra y amenizó la copa de después de cenar en diversos hoteles. Canciones de Iparralde, boleros o sudamericanas entonadas por él mismo, Aldanondo, Daguer, Zubeldia, Mujika… Un magnífico final de cada día en Buenos Aires. El Calafate, Ushuaia e Iguazú. Una interpretación excepcional corrió a cargo de Mikel Aldanondo que cantó solo ‘No llores por mí Argentina’ y nos conmovió a todos en el comedor del restaurante ‘Patagonia mía’  de Ushuaia. La foto recoge el momento.

Disfrutaron del grato ambiente así mismo los viajeros Txaro Okariz, Ángel Arano y su esposa Belén Manterola, Jesús Mijangos y Victoria Olarra, Alberto Sarasa y María Jesús Tellería, Aloña Otero, la amoñi del grupo Esther Gómez de Segura, de 94 incansables años, Manu Martínez de Aguirre, la pintora hernaniarra Isabel Álvarez, Lolita Gaiztarro, guía en esta ocasión de la agencia de viajes, entre otros. Sin olvidarnos de las parejas de los coralistas: Annie Cazaux (Carricano), Carmen Saizar (Asurmendi), Mari Carmen Iturbe (Aldanondo), Begoña Garayalde (Daguer), Arantxa Martínez, mezzo que cantó junto con el coro ‘Aita gurea’ (Jota jota) en ambos conciertos, y Carmen Bercedo (Goiko). Los viajeros hicieron una escapada del menú previsto para disfrutar de la popular centolla y merluza negra de la localidad. Un grupo formado por Daguer, Carricano, Goiko, sus esposas, Mujika, Chouza y Ana, Blas Navascués y yo acudimos a ‘La cantina de Freddy’. En el postre surgieron las canciones y allí la clientela se hartó de aplaudir, pedir otra canción y hacerse fotos. Hasta un ruso solicitó una de su tierra. Un fiestón musical y gastronómico inolvidable. Por la mañana, todo el grupo se hizo la foto tradicional en el cartel que anuncia a Ushuaia, la ciudad del fin del mundo, junto al embarcadero de su imponente bahía. Es la que aparece en primer lugar en este escrito.

Como fin de fiesta, en Iguazú, el Coro Gaztelupe estrenó ‘Zambra de mi esperanza’ en exclusiva para todos los viajeros. Además, interpretaron ‘Peregrina’ que encantó a los concurrentes y ‘Haurtxo polita’, magistralmente interpretada por la esposa del director y apoyada por la sensibilidad vocal del coro. De postre festivo, el matrimonio formado por Isaac Uriarte y Begoña Garitaonandia recibieron cada uno la camiseta donada por Laura Quemada, de promoción y marketing DSS2016, para entregarla durante este desplazamiento, por sus diez años seguidos viajando con el Coro Gaztelupe.

Os dejovarias  fotos. La primera es de todo el grupo en el embarcadero de Ushuaia. Podeis jugar a ver a quién reconocéis. Las dos siguienes son del coro delante del glaciar Perito Moreno y en las cataratas de Iguazú.

 

 

Isaac, Blas y Begoña, con la nueva camiseta de Donostia-SS 2016.

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… Y cantamos en el Fin del Mundo
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Mikel Soro | 07-11-2015 | 11:29| 0

No habrá muchos coros que hayan podido actuar en uno de los confines de la Tierra: Ushuaia, la ciudad argentina más austral del mundo. Mil kilómetros al sur de esta población acostada sobre una loma frente al canal de Beagle se encuentra la Antártida. Es la misma distancia de Donostia a Cádiz. Bueno, pues en la parroquia de la Merced, de la céntrica calle San Martín de la ciudad, el Coro de Cámara Gaztelupe actuó para más de doscientos nativos, congregados por el párroco pamplonés Miguel Antonio Echamendi, que oficia en ese acogedor templo. Un sacerdote octogenario, pero con una ‘shasoia’ infinita y una amabilidad descomunal.

El templo es parte de una ‘cuadra’, una manzana de los salesianos dedicada a centro escolar y religioso, con actividades paralelas. La cita era a las 8 de la tarde, después de la misa que se celebró en la iglesia en vez de la pequeña capilla lateral en la celebra diariamente el padre Echamendi. Había muchos fieles que acudieron a esa misa diaria para quedarse después al concierto de la coral guipuzcoana. A los de casa se sumaron el medio centenar de viajeros vascos y otros tantos italianos que se enteraron del concierto esa misma mañana. Además, el periódico gratuito ‘Prensa’, el más austral del mundo, como señala en su mancheta, recogió un articulo a media página de la actuación programada.

Echamendi dio la bienvenida públicamente al coro micrófono en mano. “Es una satisfacción tener aquí a un coro vasco de tanto prestigio”. Explicó a los asistentes las diferencias entre un coro masculino, tradicional en el País Vasco, y los coros mixtos argentinos. Luego se sentó en un lateral, cerca del altar, donde se había ubicado el Coro Gaztelupe, y escuchó con placer todo el repertorio. Primero, composiciones sacras y espirituales negros, y después las canciones tradicionales vascas.  El director Jota-jota explicó al inicio qué tipo de canciones eran y sus compositores, para que los asistentes supieran algo más del programa.

El concierto en Ushuaia se compuso del programa similar al de Buenos Aires. las interpretaciones fueron muy aplaudidas. Al finalizar, los asistentes prorrumpieron en aplausos puestos en pie. Finalmente, el coro cantó ‘Agur jaunak’ con el propio Echamendi en medio de la coral. El párroco disfrutó rodeado de las voces de la coral guipuzcoana. El coro estaba compuesto por Juanito Otermin, José Ramón Otero, Mikel Aldanondo, Nika Daguer, José Félix Asurmendi, Isidro Bengoetxea, Juanjo Goikoetxea, José Antonio Zubeldia, Salva Mujika, Jean Marie Carricano y José Javier Etxeberria como director y cantante.

Al finalizar el concierto, muy aplaudido por los asistentes, especialmente por los habitantes locales, Echamendi salió a agradecer de nuevo la actuación con una despedida cariñosa… que se fustró porque lo que no sabía es que el Coro Gaztelupe le habia preparado un fin de fiesta singular. Primero, recibió la txapela bordada como homenaje por ser el anfitrión, que se la colocó Zubeldia, como uno de los coralistas más antiguos de los presentes. Luego yo mismo le impuse el delantal de Donostia 2016 regalado por la oficina de promoción y marketing de la capitalidad cultural europea, explicando la importancia de ser durante un año capital de la cultura europea. Echamendi lo agradeció con simpatía y, finalmente, Zubeldia le dedicó unos bertsos en castellano en los que hacia relación al sacerdote y a su origen navarro. Entre otros regalos además habia un queso Idiazabal, un pañuelico de San Fermín y varios carteles relativos a Navarra y Pamplona.

Echamendi nos dio un abrazo de despedida y todos nos fuimos felices de lo bien que había salido el concierto y de la acogida que nos dispensó el párroco pamplonés y los asistentes a este histórico concierto. Os dejo unas fotos que hice de este concierto inusual en los límites habitables del mundo.

El templo de la Merced, en Ushuaia, repleto de asistentes al concierto del Coro de Cámara Gaztelupe.

El director, Jota jota, canta el solo de ‘Boga boga’.

Zubeldia le impone la txapela al padre Echamendi y yo le abrazo tras imponerle el mandil de Donostia SS 2016.

El padre Miguel Echamendi Ariztu anta ‘Agur jaunak’ integrado en el coro Gaztelupe.

El párroco pamplonés de la iglesia de la Merced de Ushuaia se despidió cariñosamente de todos los viajeros vascos.

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