Diario Vasco

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El sabroso pato laqueado y los masajes de pies
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Mikel Soro | 21-07-2014 | 17:44| 0

Dos tradiciones chinas, entre otras muchas, son el pato laqueado, especialidad gastronómica, y el masaje de pies, realizados por jóvenes muchachas. Las dos merece la pena probar cuando uno o una va a visitar China.

La comida china, que apenas he probado en Donostia porque sencillamente no me gusta, me ha parecido deliciosa en aquel país. Creo que los platos y la forma de cocinarlos son diferentes. Allí mucho más sabrosos. Por ejemplo, las verduras, hechas al vapor, muy finas; el arroz, muy suelto; la ternera agridulce, muy sabrosa y suave; las algas y las setas, sencillamente exquisitas. Los platos los sirven todos casi a la vez, colocándolos en la mitad de la mesa, sobre un cristal circular que gira. Cada comensal va sirviéndose de cada plato en una especie de juego a ver quién es más rápido el coger su ración mientras el cristal gira… Lo malo de este sistema es que se come demasiado rápido, no hay tiempo para la charla tranquila ni para contar historias o anécdotas, porque como no espabiles igual te quedas sin comer o cenar… Curiosamente no conocen el rollito de primavera ni el arroz tres delicias… El pato laqueado lo presentan en salsa, fileteado en pequeños bocados. Resulta suave, tierno y jugoso. Sabrosísimo. Merece la pena pagar un poco más y darse ese gusto gastronómico.

Hay, claro, puestos callejeros que hacen al momento unos pinchos morunos a la brasa de cualquier cosa: pescado, insectos, culebrillas, cordero, conejo… Ellos sí que los degustan y consumen, pero no vi a nadie del grupo pararse a comer un pincho de esos.

El masaje de pies estaba incluido en el programa del viaje. Se ofrecen en locales bastante grandes. Uno de ellos anunciaba en su fachada ´zhudao´ que supongo será algo en mandarín, pero que de entrada nos hizo reír. Esos locales disponen de varias estancias pequeñas con dos asientos reclinados.  Yo fui con Mikel  Plazaola. Te aposentan dos chicas, te piden que te descalces y esperas. Al rato llegan con un caldero de madera en cuyo interior hay una bolsa de basura, nueva por supuesto, llena de agua caliente. Piden que introduzcas los pies y ya sientes cierto alivio, sobre todo si te has pasado el día  recorriendo lugares turísticos. Las chicas te masajean los pies, con cierta fuerza. Como si quisieran soltar la musculatura… o los huesos. En un momento dado, te pasan el nudillo del dedo corazón por la planta del pie. Si detectan que tienes una contractura, una distensión o lo que sea, prepárate. Te lo van a solucionar, pero pasas las de Caín, porque aprietan con fuerza hasta deshacer el nudo o el bulto o lo que sea. Luego es un alivio… Dura algo menos de una hora, cuesta unos 15 euros (120 yuanes) y sales que podrías bailar rock durante una noche entera… Merece la pena.

También hay masaje corporal, por unos 20 euros. Hay que ducharse y ponerse unos calzoncillos de papel negro. Echado en una cama, una chinita te masajea con aceite desde el cogote hasta los tobillos. Excepto entre la cintura y el comienzo de los muslos… Por los dos lados, solamente que la espalda agradece esa profesionalidad y te deja como nuevo. Por delante te masajea el estómago unos minutos, lo que parece que facilita la digestión y el tránsito de alimentos. Aunque no sentí nada más que pánico a que se me escapase una `puskarra´ en semejante lugar, impoluto y aseado como debe ser un centro de masaje terapéutico.

Si eres fumador/a China es el lugar ideal, porque permiten fumar en todos los bares y restaurantes. En algunos, en un espacio determinado, pero al menos no tienes que salir a la calle a echar el pitillo. El tabaco es barato, sabroso y aromático. Rubio. Un paquete cuesta entre 50 céntimos y 5 euros. Pero este es el de lujo. Uno normal cuesta euro y medio. Muy rico. Si lo compras el el `dutyfree` del aeropuerto cuando regresas a casa, te sale aún más económico.

Os dejo algunas fotos de menús y restaurantes chinos donde comimos el grupo del Coro Gaztelupe.  Y cómo le quedó de bien a Mikel Plazaola su pie derecho tras el masaje…

 

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‘Ni hao’: hola. ‘Xie xie’: muchas gracias
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Mikel Soro | 11-07-2014 | 09:10| 0

Para comunicarse lo mínimo en China hay que aprender algunas palabras. Allí no hablan inglés y si uno no chapurrea el idioma británico es mejor memorizar algunas en chino. Por ejemplo, para caer bien al entrar a un restaurante, tienda, mercadillo -todos en edificios de varias plantas y cada tienda de unos 12 metros cuadrados de espacio- se dice ‘ni hao’ (nijao). Muchas gracias es ‘xie xie’, como suena. Cerveza es ‘piyo’. Con los dedos de una mano de pide el número. Adiós es ‘tai chie’. Agua: ‘xuee’.

Es lógico que la gente sólo hable su idioma. Lo que no es tan lógico que es que hoteles de cinco estrellas los camareros y camareras no tengan ni idea de palabras tan clásicas como ‘water’ (agua), ‘bier’ (cerveza), ‘spoon’ (cuchara), ‘fork’ (tenedor) aún más teniendo en cuenta que para comer ponen palillos y no todos saben usarlos. Es sencillo si te lo enseña gente como Mikel Plazaola, tenor y solista del Coro Gaztelupe, que ha recorrido media Asia en viajes de aventura. Hablando de hoteles, os hago una recomendación. No vayáis a los mejores, con más estrellas y más modernos, porque están alejados de las zonas de esparcimiento. Por ejemplo en Beijing y Shanghai. Es mejor buscar y alojarse en hoteles pequeños y menos estrellados pero cerca de los sitios más turísticos, porque en ambas ciudades el tráfico es caótico, con atascos desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la tarde y los traslados son insufribles.

Por ejemplo, si uno quiere ir en taxi o en el autobús contratado desde, pongamos, Donosti a Hondarribia, tardará más de una hora. Cruzar cualquiera de las dos ciudades es una agonía. Así que lo mejor es tener cerca las terrazas de bares, los restaurantes chinos, los masajes de pies, las tiendas para turistas y para chinos  y otras ofertas tradicionales.

Los precios son baratos. Comparados con los que padecemos aquí. Un euro son 8 yuanes. Una ‘piyo’ cuesta 3 yuanes y son de medio o un tercio de litro. Más ligeras que las nuestras, pero muy fáciles de beber. Un té verde, la especialidad, cuesta 5 yuanes. Lo mejor es que te echan en la jarra las briznas de té directamente y hay que dejarlas que se posen para disfrutar de una sabrosa y tonificante bebida. Un recorrido en taxi de media hora cuesta 50 yuanes. Algo más de seis euros. Son taxistas eficaces y honrados. Lo mejor es enseñarles en chino dónde queremos ir, por medio de una tarjeta (del hotel por ejemplo) o publicidad del lugar elegido, porque no hablan más que chino mandarín.

Es mejor llevar euros y cambiarlos allí mismo. Se puede hacer el cambio en el mismo hotel, pero también en los bancos ú oficinas de cambio. La paridad es igual para todos, así que nadie puede ‘bañarse’ al cambiar dinero. Es más caro cambiar en el aeropuerto, así que mejor hacerlo en el hotel. Suelen tener máquinas automáticas para hacerlo. Metes los euros que quieras y te salen los yuanes correspondientes. Todos los billetes tienen la efigie de Mao Tse Tung. Si no es así, es de otro país, que algunos vendedores callejeros te meten en las vueltas de tu billete bueno y la compra del paraguas, el sira o los abanicos te pueden costar diez veces más si no miras que los billetes tengan la cara del líder chino antes de entregar tu dinero al vendedor.

En el próximo comentario os hablo de la comida, el masaje de pies, el rico y barato tabaco chino y algo más que se me ocurrirá. Os dejo, como de costumbre, algunas fotos de la vida china. Primera, una insólita imagen de Beijing, sin tráfico. Son las 7 de la mañana. Después, una tienda de condimentos, un bar con música en director (grupo rockero filipino), una vendedora ambulante en el parque del Palacio del Cielo pequinés y, finalmente, el famoso malecón de Shanghai, donde están todos los rascacielos de las grandes empresas.

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Un confortable caserío en Shanghai
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Mikel Soro | 07-07-2014 | 11:31| 0

Eligieron el nombre de Anaitasuna para el caserío a propósito. Estuvieron listos los responsables de MCC de Arrasate para denominar su sede social en el parque industrial de Kunsan, en Shanghai. “Se trata de un lugar donde poder acoger y recibir a nuestros clientes de China”, me explicaba el director general del parque, el eibarrés Eduardo Sakastea, de 33 años. Seis de ellos como gerente del parque. Mientras me enseñaba las confortables instalaciones, me iba explicando del papel de este acogedor caserío a la entrada del parque de Kunsan. “El despacho de la entrada sirve para reuniones tanto de nuestros empresarios como de cualquiera de una empresa del parque, donde hay dicecinueve vascas y otra gallega que atiende a Inditex, con sus clientes”. Esta sala acoge el premio que mereció MCC en 2011 a la mejor empresa extranjera que se relacionase con las empresas chinas. En un lateral están las fotos de los cestapuntistas que jugaron en el frontón de Shanghai a principios del siglo XX, allá por los años 1920-40…

Una gran cocina, el salón-comedor y los baños completan la planta baja. Unas escaleras que dan a un lateral de una cristalera del tejado permiten ascender cómodamente hasta el primer piso. Lo ocupan unas diez habitaciones. “Aquí pueden alojarse gratis comerciales o responsables de las empresas del parque con el fin de no tener que desplazarse por el caótico tráfico de Shanghai para citarse aquí con sus clientes. Está abierto de lunes a viernes”, explica Sarasketa. Son habitaciones como las de cualquier hotel de calidad. Sin lujos, pero confortables. Cada una tiene en la puerta en vez de un número una designación geográfica de Euskadi para identificarla. Montes, macizos como Aiztkorri (la de la foto), ríos…

En la tercera planta se encuentra su propio despacho, una sala multifuncional y un gimnasio bien dotado de maquinaria para hacer pesas o ejercicio sin tener que correr por el parque.

Por fuera, impresiona la edificación, típica de un baserri, en ladrillo rojo, tejado a dos aguas y el amplio lucernario acristalado que permite tener luz natural en todo el interior. Tendrá unos 40 metros de ancho por unos 30 de profundidad y unos 16 metros de altura. Allí pudimos disfrutar el Coro Gaztelupe y los otros 75 viajeros de su confortabilidad y de la amabilidad de Sarasketa.

Os dejo unas fotos del caserío Anaitasuna y de su director gerente mostrando la foto de los cestapuntistas de hace un siglo en Shanghai.

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Euskal festa en Shanghai
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Mikel Soro | 04-07-2014 | 09:33| 0

Fiesta vasca por todo lo alto en Shanghai. Eso es lo que disfrutamos los noventa vascos que comimos el sábado 31 de mayo en el caserío Anaitasuna, la sede social de las diecinueve empresas euskaldunas que la corporación Mondragon (MCC) aloja en el Parque Industrial de Shanghai. Los anfitriones fueron los directivos y miembros de la Shanghai Euskaletxea, con quien nos pusimos en contacto para comer y cantar con ellos. Izotz Aldana, su lehendakari guerniqués, se volcó, junto a otros miembros como la vicepresidenta Ainara Gómez, Garazi Uriarte, Gorka Aizpuru, Ximun Lacroix, Aintzane Martín, el lezotarra y seguidor realista Agustín Lekuona, Gaizka Espina, Xabi Coronado y otros más, todos jóvenes y simpáticos. Junto a ellos, el eibarrés Alberto Sarasketa, director del parque industrial, una especie de campus donde nuestras empresas disponen de sus sedes y cariñoso anfitrión.

El baserri se encuentra a la entrada. Una magnífica edificación con tres plantas en medio de una verde explanada. Antes de comer, todos posaron para la foto de recuerdo de este encuentro ante el magnífico caserío. Los de la euskaletxea prepararon el comedor en la planta baja, donde nos sentamos todos con amplitud y comodidad. El Coro Gaztelupe empezó a amenizar la comida con el clásico Festara, para seguir con el no menos tradicional El menú. Colocaron dos larguísimas mesas para casi todos y otras cuatro redondas para los restantes. Los anfitriones se sentaron con los viajeros formando una familia centenaria que disfrutó de la fiesta.

De entrada, pintxos de chorizo, para seguir con una excelente ensalada mixta, espléndido marmitako, tarta helada, vino de Somontano (a mejor precio que el Rioja alavesa en aquellas tierras), txakoli… sin control. Disfrutaron de la fiesta vascos que no trabajan en las empresas pero que están estudiando chino, como los periodistas donostiarras Vanesa Rodríguez, Jorge de Dios y Eskerne Falcón. A la hora del café, procedimos a la entrega de los regalos. Santos impuso la txapela tradicional a un pletórico Aldana y este periodista le vistió con la tradicional camiseta y delantal de San Sebastián Ciudad Cultural Europea 2016, a él y a la vicepresidenta Ainara, que como siempre nos regala la oficina de la capitalidad.

Izotz agradeció la visita del grupo del Coro Gaztelupe, recalcó que “la euskaletxea es la casa de todos los vascos que lleguen a Shanghai” y dijo emocionado que nunca iban a olvidar nuestra visita. Nosotros, tampoco. Luego sacó varios folios en los que estaba escrito un bertso compuesto para la celebración del txotx de 2013.  Lo repartió entre los coralistas y todos lo cantaron con todos los demás prestando la máxima atención. Decía: “Ongi etorri lagunak/Shanghaiko Euskal estera/ateak ireki ditut/zueieitteko harrera./Urteak doaz aurrera/danori ustekabean/ta horrelako momentuak/ditugooroimenean./Nik amets bat daukat/denok ikustea elkarrik/baina ez da izando possible/batera bultzatu barik/.Gertura zaitezte danok/zuen beharra daukat nik/GAUR INOIZ BAINO GEHIAGO/EUSKAL ETXEA BIZIRIK”. En castellano: Bienvenidos amigos / a la casa vasca de Shanghai / que ha abierto sus puertas / para recibiros. Los años pasan / sin que nos demos cuenta / pero estos momentos son / los que quedan en el recuerdo/. Yo tengo un sueño / ver a todos juntos / pero no será posible / sin que lo impulsemos unidos / Acercaos todos / os necesito al lado / HOY LA EUSKAL ETXEA ESTÁ MÁS VIVA QUE NUNCA”. 

La fiesta siguió hasta las seis de la tarde, con las habituales charlas de café, los gintonics, cubatas, etcétera y canciones interpretadas por algunos de los miembros del coro. Se quedó con las ganas Irigoien, con una faringitis de caballo, que  le impedía casi hablar desde dos días antes. Hay que destacar la labor de los cocineros filipinos que prepararon el ágape, que además hicieron de camareros junto a algunos miembros de la euskaletxea.

La magnífica comida y entrañable reunión terminó con el coro cantando en la puerta Euskalerriko y Agur jaunak, coreada por todos los presentes. Y nos volvimos al hotel, cantando en el autobús. En el mío, Regino Ortega dio una muestra más de su buen humor, socarronería y clase para cantar, mientras Mikel Plazaola y yo les ofrecimos la canción del Chino capuchino mandarín de la que aún están flipando.

Os dejo unas fotos de esta inolvidable jornada y os hablo de China próximamente, para quienes estéis interesados en hacer el viaje, que tan bien nos organizó la agencia donostiarra Best Travel, cuyo responsable Iñaki Inciarte nos acompañó para asegurarse de que todo iba bien.

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Pleno de chinos en el I. Cervantes
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Mikel Soro | 04-07-2014 | 09:33| 0

El Instituto Cervantes de Beijing es una magnífica instalación en un moderno edificio. Amplia entrada acristalada y modernas salas. Como el salón de actos, capaz para un centenar de espectadores sentados, un escenario y un cubículo trasero para el control de sonido y proyecciones. Cuando llegamos, sorpresa. Casi todas las butacas estaban ocupadas por alumnos chinos de castellano, algunos acompañados por sus familiares. El Cervantes habia anunciado la presencia del coro Gaztelupe en su web y también en unos carteles… Y se había llenado. Para sorpresa de los organizadores, porque unos días antes invitaron a dar una conferencia a un entrenador de fútbol español que esta en Beijing, psicólogo por más señas… Y no fue nadie. Ahora todo estaba hasta los topes. Algunos avezados del grupo vasco consiguieron asiento, pero la mayoría tuvo que escuchar el concierto desde el recibidor y los pasillos laterales.

El Coro interpretó un programa previsto tras la presentación y las explicaciones de Carmen Burguillo, responsable de Administración del instituto, en ausencia del pamplonés Esteban Andueza, que había coordinado todo pero que lamentablemente había sufrido un accidente de moto y estaba ausente. Tras el concierto, muy aplaudido, Jesús Santos agradeció la acogida de la institución a todo el grupo e impuso a Carmen la tradicional txapela de regalo.

Luego este periodista le vistió la camiseta y el delantal de Donostia – San Sebastián 2016 regalados por el departamento de marketing y comunicación de la entidad promotora de la capitalidad cultural europea. Entre risas y felicitaciones, nos despedimos de los amables anfitriones. No sin que antes el corresponsal de ETB Hodei Arrausi grabase todo el concierto y entrevistara a Mikel Plazaola, secretario de la coral y a Mikel Aldanondo, coralista, en castellano y euskera respectivamente, para los Teleberri del fin de semana.

No podiamos pedir mas. Llenazo en el primer concierto y encima un bonito reportaje en la tele vasca. Se nos quitó el cansancio de todo el viaje solo con ver las caras de felicidad y escuchar los calurosos aplausos de los espectadores chinos.

En el próximo comentario os cuento la visita a la euskaletxea de Shanghai, la comida con fiesta en el caserío Anaitasuna del Parque Industrial de Khunshan, sede de los vascos que trabajan para las empresas euskaldunes en la capital económica de China. Resulto memorable.

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