No era mi intención. No obstante, ya estoy más tranquilo. Sólo me preocupa que el Ministerio haya dado demasiadas pistas al enemigo.
No entiendo nada... Me recuerda a Gila y su ¿es el enemigo?
¿Para qué necesita el ejército 100% profesional español acceder a las páginas web del Marca, As o Interviú en su trabajo? ¿Qué aporta a la seguridad nacional el nuevo regalo de los árbitros al Madrid? ¿Por qué es necesario ver los pechos siliconados de Belén Esteban mientras se desarrolla una misión de paz en Afganistán?
¿No se supone que únicamente deberían acceder a las páginas necesarias para realizar su trabajo? ¿No existe un código ético profesional en el ejército? ¿No sería suficiente con ordenar que no accedan a páginas de internet cuyo contenido no sea necesario para el desempeño de su trabajo, ¡¡ar!!?
Algo raro pasa, cuando ni en el ejército se obedecen las órdenes, ni existe la disciplina.
Y ante una excusa absurda, hagamos demagogia ¿en cuánto se podría haber incrementado la capacidad de los servidores del ejército con el dinero que ha costados el viaje a Afganistán de la embarazadísima ministra con su corte de ginególogo, comadrona y de más?
Y Alberto, apúntate otra de titulares, éste de hace un par de años tras un domingo de éxitos de deportistas españoles... "Raza de campeones"... y olé.
¿"Raza de campeones"? Es superbueno. Suena a anuncio de comida canina.