Queridas amigas:
Lo de los trillizos me tiene cavilosa. Hay quien, en tal caso, decide deshacerse de uno, tal vez de dos, ya que la ciencia aún no consigue complacer debidamente. ¿Está bien eso? Respecto del Congreso, nos permitió pasear por la bella Salamanca y escuchar en directo (no en el Congreso, lástima) a El mentón de Fogarty en un garito estupendo en el que recordé por qué tanta gente añora la juventud: ah, pensé, claro, lo bien que se pasa en estos garitos, que casi se me olvida. Fuera de los garitos, en lo que ya venía siendo la sede del Congreso, tomé conciencia de que la gente estaba exactamente igual que hace diez años, parecía una película de terror, o suspense al menos, ¿cómo es que no han envejecido absolutamente nada? Si fuéramos niñas valientes de una novela de éxito, lo investigaríamos. Pero como no somos ni niñas, ni valientes, y si formamos parte de una novela no es de éxito, lo vamos a dejar estar. Pero la cosa es como la cuento: profesores y profesoras idénticos, invariables, inmutables, una década después.
Respecto del reponedor de café, el mío es un tipo amable pero distanciado de la lujuria.
No sé, igual si lo imagino tocando la trompeta…, pero es que no se deja imaginar...
Tengo que irme, chicas, ya sigo otro rato
Beso para todas
Lara |
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