Lo cierto es que este blog no lo llevo en forma de diario, como podría entenderse el hacer un blog (¿y quien dicta estas reglas?), pero ahí también radica la originalidad de este "mi espacio". Que puedo modificar artículos ya escritos, con el objeto de hacer un blog de calidad y contenido útil, que es lo que pretendo. No me parece bien eso de escribir día a día unas frases y no aportar contenido con fotos, bien que podría ponerlas, pero no tengo tanto tiempo como para ello, ya que además lo primero es pasármelo bien escribiendo.
Todo este rollete, para deciros que he actualizado el artículo del día 4 de Agosto de 2006 "UNA DE INDIOS..." con nuevos enlaces (que no había puesto).
NOTA: Aconsejo leer primero los artículos 1 y 2 de "A la conquista del Taga" (pinchar calendario los días 2 y 3 de Octubre, o bajar por el blog).
Aunque os parezca mentira, tengo este blog como página de inicio dentro de mi Mozilla y la frase que se me está haciendo famosa es esta: "Allí abajo iban
quedando esos cuadrúpedos huidizos", que es con la que empezaba el capítulo 2 de mi aventura montañera del primer día en el Valle de Nuria, en el Ripollés catalán. Estoy de los cuádrupedos huidizos..., jejeje...
Nota: He modificado en los capítulos anteriores las horas de ascensión y añadido alguna frasecita, pues me he confundido. Resulta que empezamos la subida a las 11 h. y no a las 12 h.
En el anterior capítulo nos quedamos en que descubrimos una cantimplora llena de agua y el pastor se pensaba que nos la íbamos a beber.
La hierba se presentaba abundante entre las piedras, la tierra de un fuerte color oscuro albergaba numerosos gusanos acorazados. Unas mariposas haciendo un trío en una flor, que al llegar yo, uno de sus miembros alzó el vuelo. Si tres son multitud, imaginaos cuatro. Esta foto la podréis ver en la página principal de laplumilla (durante unos días), ya que me excedía de tamaño para ponerla aquí.
Aspecto de la pendiente en los últimos metros de subida
¿Qué os parece la inclinación? ¿45º de desnivel? Una pasada. Y como véis las montañas a lo lejos están perfectamente horizontales, así que la foto no tiene truco alguno. Imposible subir sin bastón, hay que echar buenas zancadas. Eran las 12:28 h.
Magda me dice: "hay bidones de agua". Naturalmente no me lo creo, esta chica se está quedando conmigo. Trepa por las rocas como si le persiguiera el diablo y, mientras yo busco el mejor lugar para subir lo que parecen los últimos metros de verdad, desaparece tras el montículo y la oigo decir a lo lejos y con júbilo: "¡¡ya he llegado...!!". Pienso: "Me estará gastando otra bromita la condenada".
Pues ahí estaban los bidones anunciados
Claro, los bidones de marras no se veían subiendo, porque estaban escondidos entre las rocas para que no les diese el sol. Había muchos más de los que se ven en la foto, a derecha e izquierda. ¿No os entra sed de agua fresquita?
Es comprensible la atenta mirada del pastor. "Agua que no puedes beber, déjala donde está". No entendíamos por qué habían dejado todo ese agua allí tan bien preparada. ¿Será costumbre en este valle dejar agua para los montañeros?
Trepo por entre las rasposas y puntiagudas rocas con paso largo y necesariamente ayudado por el bastón. No me lo creo cuando llego arriba. Efectivamente habíamos llegado a los últimos metros de la cima.
Vemos un poste medio roto desde el cual se tiene una vista espléndida de gran parte del valle. La climatología se estaba portando con nosotros. Estábamos en lo más alto del Taga, a 2.039 m. de altitud. ¡¡Por fin era nuestro!!
Esa es mi mochila. Abajo, podéis apreciar un pequeño triángulo blanco, es donde dejamos el coche. En este poste no había indicación alguna de los metros ni nada. Se estaba de cine allí arriba. Esta foto fue tomada a las 12:53 h. No tardamos tanto en acometer nuestra conquista, 2 horicas de na, que se nos hicieron largas.
Nada más llegar ahí arriba, nos apresuramos a sacarnos fotos para inmortalizar el momento, a subirnos y abrazarnos a una enorme cruz blanca que dominaba la cumbre.
La cruz del Taga
Como véis, la niebla continuaba acechándonos por nuestro flanco izquierdo, pero se mantenía a raya, a distancia de nosotros.
Fotos de rigor. Paisaje genial. Como esta panorámica de las montañas del Valle de Nuria, el lugar a donde nos encaminaríamos al día siguiente.
Panorámica desde la cumbre del Taga
Allí arriba la paz es total, el clima un poquitín fresco. Seguro que a mas de uno/a se os mete el gusanillo montañero en el cuerpo al ver estas fotos.
Encontramos un saco gigante que creemos que podría ser una tienda de campaña que alguien habría dejado preparada, no sabemos para qué o quién. Desdeluego, que nos sorprenden las gentes de este valle.
El saco con la tienda de campaña
¿Cómo lo habrán subido hasta allí? A juzgar por su tamaño, seguramente lo haya dejado un helicóptero, vaya nivel de organización, ¿eh?
Pero cual sería nuestra sorpresa que lo que allí había era ni más ni menos que algo que a... (continúo)
...cualquier montañero le haría feliz: cientos de botes de Aquarius, vasitos incluidos. Sin duda, depositados allí por un helicóptero, como preparativo de alguna multitudinaria excursión. Más tarde nos enteraríamos que allí arriba se iba a hacer una misa y había una peregrinación.
¡¡ Menuda sorpresa !! y nosotros con la cantimplora a cuestas
Esa lata abierta debía de ser del pastor o del hombre que bajaba tras la vaca (ver capítulo 2, foto 5).
No sabemos si dentro de las bolsas negras, habría embutidos o latas de conserva, estaban muy bien cerradas y no era cuestión de curiosear más de la cuenta.
...Sé lo que estáis pensando (...). Pues sí, ¡¡ lo hicimos !! Pero solo una ¿eh? Por aquello de probar, además estarían ya bendecidas de antemano y eso no se podía desaprovechar. Incluso teníamos mesa y todo. Aunque se consumió enseguida. La verdad es que no me supo a mucha energía.
Aquí tenéis una vista de a dónde teníamos que bajar para coger el coche, pero no lo haríamos por el mismo camino que de subida, pues era un pelín incómodo, todo medio inclinado, sino que bajaríamos siguiendo la alambrada que era el camino fácil de subida.
Si estuviera nevado, nos montaríamos en las mochilas...
Allí abajo se aprecian aquellos cuadrúpedos huidizos ¿os acordáis?
Es muy curioso que la niebla parece no atreverse a traspasar la alambrada. Es como si hubiera un muro invisible. Impedimento virtual que nosotros íbamos a saltarnos a la torera, flanqueando la bajada por la izquierda. Y menuda bajadita, si no llega a ser por los palos, nos damos un morrazo. A pesar de estar todo seco, la tierra suelta resbalaba bastante y en algunos tramos teníamos que bajar en cuclillas. Además de bastón, no estaría de más tener puestos unos guantes.
Mirando por donde acometer el descenso
Teníamos que bajar hasta esa pista blanca que se ve en la foto, que nos llevaría al lugar donde tenemos el vehículo.
Comenzamos a bajar a las 13:08 h., después del avituallamiento portátil y de base.
Esta es la perspectiva que se ve cuando te paras a sacar una foto porque tus piernas empiezan a sentir algo más pesado.
Bajamos un buen trecho en poco tiempo
Son las 13:53 h. cuando ya nuestros músculos de las extremidades empiezan a resentirse. Y es que la bajada casi es peor que la subida, aunque ahora vamos más rápidos.
Es buena bajada, porque hay pequeños montículos que te ayudan a descansar los tendones, pero hay que tener cuidado con el suelo, pues la hierba es muy corta y puedes también resbalar.
Este el paisaje que se aprecia al comienzo/fin de la ascensión
La bajada es tranquila, pero sin apenas pausas, porque tenemos ganas de ir a comer a un restaurante.
Conseguíamos pisar la pista blanca a las 14:00 h. Momento en que vemos más montañeros que suben al monte de enfrente.
Lo de comer en un restaurante con vistas a la montaña, en plan montañés... una utopía. No lo conseguiríamos, ya que aunque en Bruguera hay dos restaurantes, uno estaba cerrado y el otro a las 14:50 h. no daban ya de comer, cosa que sucede a menudo cuando vas al monte. En el pueblo no había más turistas que nosotros a esa hora. Estaba todo como parado.
La vaca que mira, no ríe
Un poquito de cultura rural: A los pendientes de la vaca, se les llama crotales y sirven para identificar a cada animal. Es como si nosotros nos pusiéramos pendientes con nuestro número de identidad. Luego nos harían una ficha de ordenador con ese código. En esa ficha está toda la historia de un animal, desde que nace hasta que se lo llevan al matadero, entonces, me imagino que el crotal es destruido o reciclado. Y todo ello es aplicable a todos los animales de granja. Lo que no sé es por qué llevan dos. ¿Alguien me lo explica?
Al llegar al hotel, se impuso comida informal en la habitación. (Mala comida, porque no se puede comparar a comer calentito que a comer frío y de mala manera).
Por la tarde, visita a Ribes Altas y Batet, dos pueblecitos con encanto rural, con regreso por el mismo camino a nuestro hotel para descansar y cenar, con vinito tinto -muy rico-, agua, sopita, vedurita y rape con guarnición. Na, una cena normalita y sabrosa después del deber cumplido del primer día en este valle escondido.
Espero que os haya gustado la excursión y os anime a saborear y luego relatar vuestras experiencias montañeras.
NOTA: Aconsejo leer el artículo "A la conquista del Taga 1/3" del día 2-Octubre (pinchar calendario o bajar por el blog).
Allí abajo iban
quedando esos cuadrúpedos huidizos. Tengo que decir que subir el monte con un fotógrafo puede costar más tiempo del
previsto. Entre fotos al paisaje, a la modelo y a los cardos de la
ladera, así como a otros elementos que salían a nuestro paso, a pesar
de que nos servían para descansar, hacían que nos retrasásemos, pero
era necesario. ¡¡ Era nuestra primera ascensión después de meses de
vida sedentaria y eso te pasa factura !!
En esta ladera -como ya he dicho- abundaban los cardos. He aquí un colorista ejemplo :
...con moscardón incluido
A las 12 h. teníamos
esta perspectiva de la cima del Taga. No sé si se nota en la foto, pero
si dudabas de donde pisar, era fácil que perdieras el equilibrio y te
cayeses de culo, pero lo más duro estaría por venir. ¡¡Ya lo tenemos
más cerca!!
A las 12:10 h.
llegábamos a tocar la alambrada, cuyo margen derecho era por donde
deberíamos haber subido. De todos modos, la niebla amenazaba con
echarse y de hecho al otro lado del espino, permanecía impasible
observándonos.
Nos sorprende la escasez de turismo montañero, si bien mi zoom digital descubre dos singulares visitantes en las alturas:
Pero no sólo será
singular esa visión, también nos sorprenderá descubrir un saco de
dormir ahí mismo, a pocos metros de la alambrada. ¿Será de ese hombre
que va tras la vaca? ¿O será del pastor que está al cuidado de las
ovejas al otro lado de la valla?
¿Alucinante
eh? Sí, sí, el paisaje y encontrarse ese saco ahí. Eso es acostarse con
vistas y lo demás es tontería. Imaginaros una velada a la luz de las
estrellas..., viendo la luna...
Pero las sorpresas acababan de empezar. Antes de acometer la
subida más brusca hacia la cima, apoyada en una piedra encontramos una
cantimplora, rellena de agua, claro. Vamos que lo estaban dejando todo
muy bien preparado, primero el saco de dormir, luego la cantimplora con
agua, arriba tenían una vaca para ordeñar y ovejas para abrigarse con
su lana.
A la derecha de la
empinada ladera podéis ver al pastor con su rebaño, al borde de la
niebla. ¡¡No nos quitaba el ojo de encima!! "Tranquiii, que no nos
íbamos a beber el agua hombre..."
Nos preguntábamos que habría arriba, que más nos
encontraríamos... Pero eso lo descubriremos en el próximo capítulo de
"A la conquista del Taga". ¡¡Toma ya!!
Saludos del fotovicioso que ha entrado fuerte después de las vacatas.
Nos levantamos temprano y tras preguntar al “abuelito de heidi” (nombre que le dí al encargado del hotel por su barba y simpatía)
sobre la mejor ruta a seguir, salimos sin el GPS en busca de la
carretera hacia el collado desde el que emprenderíamos la subida
hacia el Taga, montaña de 2039 m. de altitud, situada en el corazón del
Ripollés, en la provincia de Gerona. Nos cuesta algo dar con la
orientación correcta. Dicha carretera nos lleva a un bonito pueblo
perdido en la montaña, Bruguera.
Tomamos una pista asfaltada una vez entramos en el pueblo a mano izquierda, señalizada. Llegamos al Coil de Jou,
donde creemos –aunque con dudas- que se sube al Taga. Seguimos la
pista, vemos que sigue allende el horizonte plagado de nubes, damos la
vuelta y aparcamos en el collado ya dispuestos a subir, pero...
decidimos llamar desde el móvil “al abuelito”, nos dice que se debería
ver el pueblo de Bruguera desde la subida y que hay una zona amplia de
aparcamiento. Yo estaba convencido de que la subida era desde donde
estábamos, pero enfin. Volvemos unos pocos km. hacia atrás hasta
encontrar una amplia zona de párking natural, donde dejamos el vehículo
y comenzamos la subida por una cascajera llena de tierra y pedruscos.
Así pues, emprendemos la conquista del Taga desde su cara más
complicada, pero… así somos, imprevisibles. El comienzo es muy duro y
ya tenemos que dosificarnos las fuerzas y la respiración. Conforme
subíamos, las vacas y algún toro, nos miraban asombrados, apartándose
de nuestro paso, cómo diciendo: "¿A dónde irán estos dos patas?".
Debíamos haber subido por aquí, aunque no se viera Bruguera
Pero lo hicimos por aquí. Fijaros en las marcas que dejamos, jajaja...
Comenzamos la ascensión hacia las 11 h. Esta última foto la hice a las 11:16 h.
Fin del capítulo 1, en el próximo artículo, relataré el capítulo 2.
En este blog desarrollo reportajes que me van surgiendo a medida que hago fotos y respondo gustoso a los comentarios. En cada artículo, inserto unos enlaces relacionados con dicho tema. Es una buena manera de conocer esos rincones de nuestra geografía y de descubrir nuevas rutas de fin de semana o viajes, con una visión diferente. Resumen_2007