Hay algo en el cine de Ang Lee, que mosquea. Y sería interesante descubrirlo. Una gran historia, como la de los vaqueros enamorados, llegaba a enervar por el uso de la muletilla ‘fucking’, que en versión doblada reducía a nada el diálogo entre los amantes. De su ‘Deseo, peligro’, hay algo que deja frío al espectador entregado. ¿Falta emoción en la decisión final de su protagonista masculino? ¿Trasmite poco la heroíca decisión de ella? Y una curiosidad: ¿Por qué es tan recargado el anillo si tan buen gusto demuestran todos los trajes de la película? ¿Por qué en una escena el estampado del vestido de la chica cambia? ¡Ay, esos bonitos trajes y esas caras maquilladas en en el moroso dominó chino! ¡Y esos paisajes nevados con los vaqueros cabalgando en silencio por la montaña! Y ¡glup! esas apasionadas escenas con ropa rasgada. Pero a ver.... ¿Por qué unas películas salen redondas y otras no?
Para los chicos que tienden la ropa con o sin un breve delantalito y celebran los consejos de administración en el txikipark. Y para las chicas que han roto el cascarón...