Lo cantó Sabina. ‘Hoy que el público empieza a hacerme caso, ya no dice que pinto tan bien como Picasso’. La pareja Clinton daba palmaditas en el hombro a su contrincante Obama, hasta que los resultados le empiezaron a serle favorables. A la candidata (lo diferente) le ha salido un contrincante igualmente exótico (un candidato negro). Nadie se atreve a hablar de lo que les hace distintos, porque los mejores presidentes son los que hablan para todos los públicos. Pero bajo el manto de la elegancia formal quedan las pasiones sin digerir. Y cuando éstas se despiertan hay que echarse a temblar. Al final, la batalla electoral de los demócratas no se ganará por una cuestión de talento sino de talante. Ya lo dijo algún gregero, la ética es siempre estética y la mejor estética es siempre ética. O algo parecido.
Para los chicos que tienden la ropa con o sin un breve delantalito y celebran los consejos de administración en el txikipark. Y para las chicas que han roto el cascarón...