Después
de la caída del hombre, cuya realidad está muy bien documentada en
nuestra propia condición humana, aparte de las declaraciones infalibles
de ersonname w:st="on" productid="la Palabra">la Palabraersonname> de Dios,Yahveh
Elohim se dirigió a la serpiente antigua, Satanás, con palabras muy
solemnes. El enemigo realmente hizo muchísimo daño sometiendo al poder
del pecado y de la muerte a la naturaleza humana, dejándonos
destituídos de la vida y gloria divinas. Pero ese grande y terrible
desafío a Dios y a Su propósito, ya era de antemano conocido por el
único Señor, el cual lo permitió para hacer notorias Sus grandezas y
Poder. Entonces, cometida ya la profanación, dijo Yahveh Elohim a la
serpiente: "Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las
bestias del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los
días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu
simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le
herirás en el calcañar" (Sefer Toledot Adam, Gn.3:14, 15).>>
> >
A
partir de entonces la serpiente se arrastra alimentándose del polvo de
la tierra de que fue hecho el hombre; necesita del poder latente del
alma del hombre para cabalgar. Los demonios necesitan de los cuerpos
hechos del polvo, así sean cerdos, para canalizarse y hallar reposo.
Los demonios se alimentan de la mesa de los demonios aderezada por los
hombres; por lo cual se reúnen como moscas alrededor de los sacrificios
idolátricos. La serpiente engañó a la frágil mujer; pero ahora, la
frágil mujer, según la promesa proto-evangélica de Yahveh Elohim,
concibió una Simiente, ersonname w:st="on" productid="La Simiente">La Simienteersonname> de ersonname w:st="on" productid="la Mujer">la Mujerersonname>, el Hijo de ersonname w:st="on" productid="la Vírgen">la Vírgenersonname>,
Emanuel, que aplastó la cabeza de la serpiente, aunque fue herido en el
calcañar; es decir, mientras quebrantaba la cabeza de la serpiente en
la cruz. Entonces, también, la enemistad que
atravesaría la historia, entre la serpiente y la mujer, y sus
respectivas simientes, comenzó. Caín, molesto por la insuficiencia de
su justicia propia, se ensañó contra el heredero de la gracia, y lo
mató. Caín también hubiera podido ser heredero de la gracia divina, si
también se cubriese, como Abel, con la sangre del Cordero; pero
prefirió escoger la senda errante de los que se alejan por sí mismos de
la presencia de Yahveh Elohim, y pretenden vivir en base a sí mismos,
sin alimentarse del fruto del árbol de la vida divina, disponible tras
la reconciliación de la expiación, prefigurada en las ofrendas de Abel.>>
> >
La
enemistad, puesta por Yahveh Elohim entre las dos líneas y simientes,
no ha dejado de circular por las páginas de la historia, sobre todo en
lo que atañe al paradigma de la familia de los fieles a Dios,
enfrentado al paradigma polifacético de los que, como hijos del diablo,
sus deseos de desplazar y remplazar a Dios por sí mismos, quieren
cumplir. En el meollo de la explicación de los distintos conflictos
históricos, se encuentran estos dos paradigmas enfrentados: el divino y
el de la serpiente. Escudriñados los motivos humanos tras sus
mitologías, religiones, filosofías, teorías, políticas y culturas,
etc., se descubre mimetizado en el fondo, uno u otro paradigma. Acerca,
pues, de esa enemistad puesta por Dios, de esa guerra necesaria e
ineludible, hay mucho que decir, y mucha tela que cortar. El trasfondo
profundo de esa enemistad, se traslada a los distintos campos del saber
y del vivir humano. Y no debemos ser ingenuos, pues la guerra ya nos
rodea, y entre nosotros ya se encuentra milenios ha. Por eso ersonname w:st="on" productid="La Simiente">La Simienteersonname> de ersonname w:st="on" productid="la Mujer">la Mujerersonname>, Jesucristo, dijo claramente: "El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama" (Mt.12:30; Lc.11:23).>>
> >
Hoy
leemos u oímos de filosofías monistas, dualistas, panteístas, deistas,
por un lado, o teistas, por otro; de evolucionismo, o de creacionismo;
de alta crítica modernista liberal, o conservadora; de medicinas
alternativas de trasfondo panteista y dualista, y hasta paranormal, o
de procurar una ciencia objetiva e integral; por un lado, de
antisobrenaturalismo y naturalismo a ultranza, o sobrenaturalismo, por
el otro lado, etc. Todo este maremagnum de tendencias, incluso
en las teorías económicas, esconde bajo sus espumas, el conflicto
paradigmático de raíz proto-evangélica del que hacemos mención. Incluso
también, con muchísima más razón, y por causa de una mayor cercanía al
núcleo vital del asunto, las guerras de religión, incluso en su campo
meramente cultural, se encuadran perfectamente dentro de este
diagnóstico de orígen bíblico. El acatar o no a ersonname w:st="on" productid="la Biblia">la Bibliaersonname>
como depositaria de la legítima y divinamente inspirada Palabra de
Dios, está dentro del mismísimo meollo de la enemistad prevista. El
terreno para todo tipo de hostilidad está perfectamente abonado, y es
ingenuo pretender confiar en un contradictorio humanismo globalista
meramente pragmático. ¿Pragmatismo en qué dirección?. Los humanistas
globalistas pragmáticos, principalmente las élites usufructuarias, se
levantan en su propio fundamentalismo draconiano, contra todos los
demás fundamentalismos. Pues realmente la guerra es entre
fundamentalismos, entre lealtades; y al final de todo, estas últimas
lealtades se reducen a dos: para con Yahveh Elohim, o para con la
serpiente. Valdría la pena continuar penetrando tras los velos de esta
singular contienda.>>
El
amplio campo general, donde se pelean las grandes batallas de la fe,
según una breve introducción al discernimiento del conflicto de
paradigmas, podría subdividirse en varias regiones, de acuerdo al
contenido, que podríamos llamar dogmático. Dogma se ha dado en llamar a
cada una de las grandes verdades reveladas por Dios, y que se derivan
directamente de las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, podríamos
reconocer algunas regiones de ese campo general, en el mismo hecho de
la Revelación Divina acerca de Dios mismo como Uno y Trino; igualmente
en lo relativo a la Encarnación del Verbo de Dios, a la Expiación, a la
Resurrección, al Espíritu, a la Justificación por la Fe, a la vida
santa, al cuerpo de Cristo, al propósito eterno de Dios y el futuro.
También, por otra parte, se reconocerían regiones especiales del campo
de batalla, en aquellos respectos que han sido característicos del
Judaismo y Cristianismo Bíblicos, tales como los conceptos mismos de
revelación, creación y redención, que caracterizan a estas dos grandes
religiones complementarias. Pero todos estos ítems
fundamentales de la fe revelacional bíblica, que constituyen las
columnas del paradigma llamado "de la Simiente de la mujer", en
contraposición al llamado "de la serpíente", tienen su mismo nido en el
hecho histórico de la existencia de las Sagradas Escrituras: El Antiguo
y Nuevo Testamentos. De manera que la Bibliología llega a resultar el
campo de batalla medular, la punta de lanza, donde se juega el pulso
contra la apostasía y la herejía. Sí, la apostasía ha escogido como uno
de sus blancos favoritos, la sacralidad de las Escrituras
Judeo-Cristianas. Así como la herejía brota en las regiones de la
hermenéutica.
La batalla alrededor de la Revelación Divina.-
Los
grandes líderes que ha conocido la humanidad, a quienes los hombres
siguen, y que se alínean bajo una u otra bandera paradigmática, desde
la más arcaica antigüedad, alinderaron sus posiciones en relación a la
Revelación Divina. El hecho, pues, de ésta, hace que los hombres se
identifiquen o con el paradigma "de la Simiente de la mujer", o con el
paradigma "de la serpiente". El Sefer Toledot Adam
nos presenta el significativo relato primigenio del asalto de la
serpiente a la inocencia humana. Por eso la Apocalíptica Sacra
Neotestamentaria le llama al dragón como el engañador de las naciones.
Y el Toledot recién mencionado y otros Rollos Sagrados (como Isaías y
Ezequiel) nos desnudan el núcleo de la intención draconiana. Se intenta
sustituir a Dios por el sí mismo,
para lo cual se le tergiversa a Dios con el propósito específico de
hacerle malentendido y desfigurar Su verdadero carácter y el de Sus
propósitos. Y esto se realiza con el fin de usurparle la debida
adoración. Esa es la raíz de la paganización, la cual está detrás de
las teogonías y teurgias mitológicas. Teogonías en cuanto al supuesto
orígen de los llamados dioses; y teurgias en cuanto a sus supuestas
obras. La llamada Nueva Era de hoy, es apenas la misma vieja era de
nuevo. A las teogonías y teurgias siguen las cosmogonías hasta
desembocar en los variados evolucionismos actualizados. Tales son las
raíces religioso-filosóficas y pseudo-científicas del paradigma
draconiano contemporáneo.
Grandes influencias sobre la humanidad.-
Investigadores
actuales y anteriores, colocan a Jesús, Mahoma e Isaac Newton, como las
mayores influencias sobre la humanidad, seguidos quizá por Marx,
Nietzsche, Freud y Darwin. Otros quisieran ver en esa lista
privilegiada quizás a Moisés, Pablo y Lutero, a Buda y Zoroastro, Kant
y Hegel, Kierkegaard o Heidegger, Einstein y algún otro moderno o
posmoderno. Dificilmente todos estarían de acuerdo, por causa
precisamente de la escogencia de paradigma en las simpatías de carácter
personal. Dios mismo nos ha concedido este breve (en relación con la
eternidad) paso por la vida, para que tengamos la ocasión de tomar
posición personal, aunque Él soberanamente se reservó, por gracia y por
derecho, a los niños y a los abortados, además de "la descendencia de
la mujer" del apocalíptico proto-evangelio.
En cuanto a Jesús, el Señor Jesucristo,
Su bibliología y Su hermenéutica fueron fideístas; es decir, fieles al
contenido de la Revelación Divina en las Sagradas Escrituras. Enseñó
que las Escrituras no pueden ser ignoradas, ni abrogadas, ni
quebrantadas, sino que los cielos mismos y la tierra pasarían antes que
fallase una sola yod o daguesh lane
de ellas en cumplirse. Ante toda tentación respondió con el Escrito
está. Y aún en Su resurrección histórica se ocupó de enseñar lo que las
Escrituras decían. Así que el paradigma genuinamente cristiano es fiel
a la mente de Cristo, pues es formada por Él.
Mahoma
mismo confesó en el Korán al Señor Jesucristo como Verbo y Mesías
ascendido que regresará, pero sin entender lo que eso significa; por
eso son hoy los musulmanes, y no la cristiandad, los que guardan, en el
Monte de los Olivos, la mezquita que recuerda Su ascención. Mahmud
Amanidejad, líder chiita iraní actual, presidente de Irán, confesó
recientemente en las Naciones Unidas, el retorno de Jesucristo
acompañado del esperado Mahdi chiita.
Newton
realmente se preocupó más de profecía que de la gravitación universal.
Su libro de Principios Matemáticos de Filosofía Natural, según él mismo
confiesa, era apenas para él un hobbie;
lo que realmente le trasnochaba era entender a Daniel y al Apocalipsis
de la Biblia. Su obra al respecto es sobresaliente y recomnedable
especialmente al respecto del desarrollo de los 10 cuernos de la cuarta
bestia de Daniel 7.
Marx,
en su juventud, escribió acerca de las palabras de Jesús registradas
por el Evangelio según Juan 15. Luego apostató y se declaró
abiertamente poseedor de la espada del príncipe de las tinieblas, y
cuya pasión era destruir el mundo que le estorbaba en su camino al caos
y a la destrucción. La poesía de Marx habla más alto que su Capital y
sus manifiestos controlados por Engels, el agente de la plutocracia que
lo utilizaba.
Nietzsche,
en el manicomio, y al final de su vida, con la mayor de sus corduras
confiesa a Jesucristo, sin negarle los laureles de la victoria sobre su
peor enemigo, según él mismo se decía antes; ahora prefiere deshacer el
mito del anticristo para tristeza de sus biografos idólatras.
Freud
se desmaya en los brazos del Jung que capitanea el mundo del ocultismo
y confesó ver de lejos, en sus experiencias paranormales, a la ciudad
celestial, a la cual también confesó no tener acceso.
Darwin
confiesa, preocupado en su ancianidad, a Lady Northfield, mientras
estudia la Epístola a los Hebreos, que sus escritos evolucionistas eran
pensamientos inmaduros de su juventud que habían sido convertidos en
religión por los hombres.
Moisés confiesa que el Mesías vendría y era necesario oirle para no ser desarraigados. Pablo vive en Cristo y para Cristo. Lutero, procurando entender a Pablo, se declara también verdaderamente cristiano. Buda, en su antropología atea, busca escapar. Zoroastro
aprende de Daniel, jefe suyo en Persia, y su escatología integra en el
Yasna, Bundahish y Zend Avesta la esperanza mesiánica de Daniel, que
los magos de la estrella de Belén siguen. Kant se doblega moralmente a la crítica de la razón práctica. Hegel se pretende la manifestación divina, cual la serpiente. Kierkegaard prefiere dar el salto de fe en su existencialismo teológico. Heidegger,
agnóstico, se vuelve a la poesía, y confunde a Bultman. Einstein dice
apenas entender los bordes de los pensamientos de Dios. Pero el Señor
Jesucristo dice: "Quien me ha visto a Mi, ha visto al Padre...Nadie viene al Padre sino por Mi. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".
Deberíamos,
pues, dedicarle, Dios mediante, un tiempo, por lo menos, a la
panorámica de la Biblilogía Histórica en este discernimiento del
conflicto de paradigmas, no sin antes ver algo acerca de las
consideraciones de teología meramente natural.
Distinción entre revelación general y revelación
especial.->>
> >
Como
metodológicamente correspondería, antes de adentrarnos un poquito en las
consideraciones de bibliología histórica, como campo especial donde se da el
conflicto de paradigmas, convendría no pasar por alto la necesaria antesala de
lo que ha sido llamado la revelación general y su conexión con la teología
natural. Por una parte, desde los albores mismos de la humanidad, ha acompañado
al hombre la revelación divina especial (Gn.2:16-18; 3:8-19, 21-24; 4:6-16;
6:13-22; 7:1-5; 8:15-17; 9:1-17). >>
> >
Ésta
última, como testimonio de la intervención actuada y hablada de Dios directa y
personalmente para con el primer hombre, y los demás, desde el principio, se
distingue del testimonio indirecto, esperando ser deducido y percibido por el
hombre, acerca de Dios, a través de las huellas divinas en la naturaleza (Job
12:7-9; Salmo 19:1-4ª; Hchs.14:17; 17:26-29; Rom.1:18 a 2:16). Así, pues, que,
por una parte, hay una diferencia cualitativa entre la revelación meramente
general a todos los hombres, por medio de las cosas creadas, y la revelación
especial como intervención histórica y redentiva, además de directa y
canónicamene registrada, en la historia humana, que ahora podríamos llamar
sagrada, dirigida también a todos los hombres sin excepción (Ezq.33:11; Mr.16:15,
16; Hchs. 17:30, 31; Col.1.28; 1Tim.2:4; 2ªPd.3:9; 1Jn.2:2).>>
> >
Distinción entre revelación general y teología natural.->>
> >
Por
otra parte, también existe, como bien lo señala G. C. Berkouwer juntamente con
su bibliografía comentada, especialmente en sus Estudios de Dogmática, una
distinción ontológica y epistemológica entre revelación general y teología
natural. Revelación general se refiere al hecho divino de la intención cumplida
de Dios de revelarse, aunque solo sea parcialmente, aunque también verdaderamente,
por medio de sus obras creadas. En cambio, teología natural se refiere al
percibir humano de esa revelación general. La falta, en el barthianismo, de esa
distinción ontológica y epistemológica necesaria, hicieron que el moderno
asalto de Karl Barth a la teología natural, resultase neutralizado. Ni siquiera
Calvino, al que pretendía en parte regresar Barth, tuvo tal confusión epistemológica,
de confundir los planos de la oscura percepción humana y el hecho divino y
objetivo de la revelación. La ceguera del hombre caído no disminuye la realidad
objetiva del actuar divino; y por lo contrario, conmueve a Dios para un actuar
mayor. Por eso aparece la escala ascendente desde la revelación general hacia la
especial, y a su vez, de éstas hacia la iluminación progresiva, no tan solo en
el plano de la gracia soberana, sino también en el plano del carácter divino
que soberanamente decidió tener en cuenta trascendentalmente la responsabilidad
humana, capacitada ahora por la divina gracia común. El Dios soberano, como
Novio que espera el sí de ersonname w:st="on" productid="la Novia">la
Noviaersonname>, escogió, por dignidad, la colaboración humana, y no
desiste de ella, ni siquiera después de la caída del hombre. Por eso la gracia divina
capacita de nuevo universalmente para la responsabilidad, pero no la sustituye
(A Tito 2:1). Por eso mismo también, por causa de la responsabilidad capacitada
por la gracia común, y que recibe (Jn.1:12) o afrenta la gracia divina
(Hchs.7:51; Heb.10:29), existe igualmente el justo juicio divino. Fue, pues, la
misma soberanía divina la que constituyó en trascendental a la responsabilidad
humana (Mt.16:24; 19:211; 20:27; 21:28-32; 23:37; Mr.8:34 35; 9:35; 10:43, 44;
14:7; Lc.13:34; Jn.7:17; Dt.20:19; Ap.22:17), aunque ésta última, con toda su
sola fuerza, no sea capaz de salvar al hombre (Jn.6:65; 15:5c; Rom.8:8, 7; 9:16)
. La redención en Cristo, recibidos (Cristo y redención) por fe, y fe dada
universalmente a todos con el testimonio y la resurrección históricos y
objetivos de Jesucristo (Hchs. 17:31), es la única fuente de salvación, pues no
hay lugar para la jactancia humana, como enseña el apóstol Pablo (Rom.3:27), en
el don de la fe que viene por el oir el testimonio de Dios (Rom.10:17).>>
> >
> >
Legitimidad de la
revelación general reconocida divinamente.->>
> >
Es
la misma revelación divina especial, canónicamente registrada en las Sagradas
Escrituras bíblicas, la que nos señala el lugar legítimo de la revelación divina
general a través de la naturaleza. No podemos pasar por alto las declaraciones
de Jesús, de Pablo, de los salmistas y escritores sapienciales, etc.,
divinamente inspirados, que nos hablan de la intención divina de dejar Sus
huellas mimetizadas en todas Sus obras. La firma de Dios está allí para ser
primeramente sospechada, entonces buscada, entonces encontrada y escudriñada, a
manera de clave gravitatoria que nos atrae hacia Él mismo. Este campo es, pues,
también, una antesala que deja al hombre sin excusa. Si bien, también debemos
tener en cuenta el hecho de que el hombre caído no conoció suficientemente a
Dios por su sabiduría meramente humana (1Cor.1:21). Ésto, por culpa del hombre
mismo; no por carencia de revelación objetiva. Como dice el dicho popular: “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”. Así que los ataques de la llamada “ilustración”
a los tradicionales argumentos teológicos, se descubren como meras falacias
escapatorias y culpables, que apenas muestran la deslealtad humana a Dios. >>
> >
Analogía del amor y la luz.->>
> >
Como
dijo Jesucristo: “Sin causa me aborrecieron” (Jn.15:25b). Y
también dijo: “Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los
hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz, para que sus obras no sean
reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea
manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Jn.3:19-21).>>
> >
No
es de extrañar, en este contexto, entonces, el por qué del conflicto de
paradigmas. La hostilidad, sin causa, injusta y perversa, contra Dios, se
convierte en hostilidad contra Jesús y los Suyos. “No puede el mundo
aborreceros a vosotros; mas a mi me aborrece, porque yo testifico de él, que
sus obras son malas.../...Si fuérais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero
porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os
aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que
su señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han
guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por
causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera
venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa
por su pecado. El que me aborrece a mi, también a mi Padre aborrece. Si yo no
hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado;
pero ahora han visto y han aborrecido a mi y a mi Padre...” (Jn.7:7;
15:19-24).>>
> >
En
el fondo, es una cuestión de amor. Cuando Judas Tadeo Lebeo, hermano de Jesús,
le preguntó: “¿Cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?”
(Jn.14:22), Jesús le respondió haciendo diferencia entre aquellos bajo el
paradigma dela “Simiente de ersonname w:st="on" productid="la Mujer">la Mujerersonname>”, Sus discípulos, y
aquellos del paradigma “de la serpiente”, los hijos del diablo, cuyos deseos
quieren cumplir, de sustituir a Dios por sí mismos, haciéndose a sí mismos
dioses. “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y
vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis
palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del que me envió”
(Jn.14:23, 24).>>
> >
Frente,
tanto a la revelación general, como a la especial, ¿por qué hay alinderamientos
diferentes? Principalmente por causa del amor o no a Dios. Tal amor o des-amor
se encuentra detrás de la formulación de cada paradigma, sea el que sea, tanto
en lo genérico, como en lo minucioso. Las justificaciones conceptuales tienen
como base este amor, o esta carencia de amor. “Los limpios de corazón verán
a Dios” reza la bienaventuranza cristiana. ¿Por qué no oís vosotros mis palabras?,
dice el Señor, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas conocen mi voz y me
siguen y al extraño no seguirán, porque no conocen la voz de los extraños. En
este campo juega un papel importantísimo el conocimiento por el Espíritu; algo
que los electores del árbol que mata no conocen. No ven, porque no quieren;
para no ser estorbados en sus egolatrías. No importa cuanto disfracen
eruditamente su miseria; su erudición no puede esconder las plumas de su
des-amor. Un paladar espiritual aguzado puede discernir el espíritu motriz de
toda clase de argumentación. Esta epistemología espiritual, fácil a los niños,
ha sido desechada por aquellos que por ella son descubiertos y expuestos. Lo
demás es cuento, o tragedia.>>
_______________________________>>
Gino
Iafrancesco V., 11 de diciembre de 2008, Bogotá D.C., Colombia.>>
Con otro
de los centenarios de Charles Darwin, comienzan a aparecer cantidad de
nuevos panegíricos, llenos de entusiasta fe evolucionista; pero como
generalmente lo hacen, siguen también vacíos de verdaderas respuestas
científicas. La insistente fe evolucionista y su forzado entusiasmo a
manivela, solo presenta frases altisonantes pretendiendo dar por
sentado lo indemostrado, y peor aún, lo refutado; al mismo tiempo que
procuran ignorar u ocultar el verdadero involucionismo de la historia
real del darwinismo. Es la nota común de la intolerancia
pro-darwinista, pontificar y al mismo tiempo denigrar, al mejor ejemplo
de la superstición barata, como si el disfraz de "científico" fuera lo
mismo que serlo. La carencia de argumentación seria es lo más notorio
en estos panegíricos. Se ataca con intolerancia, mas no con ciencia, al
creacionismo, pero no se responden sus argumentos. Richard Dawkins, el
más caracterizado y actual pontífice militante del evolucionismo ateo,
ni siquiera quiere conversar con quien cree en Dios; simplemente le da
la espalda. Esa es toda su argumentación. En vez de panegíricos y
displicencias, desearíamos ver cómo se responde científicamente a la
seriedad de los argumentos que desde su inicio se han levantado contra
el evolucionismo. Ya estamos cansados de meras asunciones y pataletas.
El propio
Charles Darwin, cuyo evolucionismo juvenil se basaba más que todo en la
llamada "selección natural", destacó él mismo el punto flaco de su
propia hipótesis. Se atuvo a la paleontología, pero esta no resultó ser
su amiga. Mucho menos la genética. Precisamente en ese campo comenzó la
historia de la involución del darwinismo. Mendel y las leyes de la
genética fueron de los primeros que forzaron el comienzo del continuado
revisionismo involutivo del darwinismo. El revisionismo Lamarckiano
pretendió entonces que los caracteres adquiridos gracias a la
influencia del medio ambiente serían heredados; pero fueron muchos los
ratoncillos de laboratorio que dejaron sin cola al nacer, por
generaciones, pero los genes seguían produciendo colas. La derrota del
Lamarckianismo derivó entonces en la llamada hipótesis de la
"ortogénesis", a la que no tardó mucho en intentar refutar Hugo De
Vries con la nueva hipótesis de las mutaciones a gran escala, los
monstruos viables. ¡Cuan grande fe! Y ¡Cuan variable! Jean Piaget, en
su obra "Epistemología del pensamiento biológico", al contrastar y
analizar las diversas hipótesis evolucionistas, cerca de 40 diferentes,
concluye que el biólogo no toma sus datos de la realidad, sino que
proyecta sobre ésta sus propias presuposiciones.
Las
respuestas a Dawkins, y todavía mucho más, las preguntas de autores
como Phillip Johnson, han sido sumamente serias. Requieren mucho más
que las espaldas y el sarcasmo intolerante. Los asertos de Phillip
Johnson no han sido respondidos con altura, que yo sepa, por ninguno de
los panegiristas modernos del darwinismo. Repásense, por favor,
lentamente los argumentos de Phillip Johnson, en obras suyas tales
como: "Darwin a la prueba", "Ciencia, intolerancia y fe", "Las
preguntas ciertas", etc., para constatar y ver si en los panegíricos de
centuria se vislumbra alguna respuesta científica. Lo mismo acontece
con las obras de los defensores del diseño inteligente, tales como
Charles B. Thaxton (El Misterio del orígen de la vida), William Dembski
(Diseño inteligente), Michael Behe (La caja negra de Darwin), que son
vilipendiados de "creacionistas", pero no refutados ni respondidos con
argumentos científicos. En estos días, mientras la obra del ferviente
pontífice Dawkins: "El Delirio de Dios", se convierte en best seller,
sus propios compañeros de profesorado en Oxford, los doctores Alister
& Johanna McGrath escribieron una acuciosa respuesta titulada: "El
Delirio de Dawkins", cuya lectura recomendamos. Como buen atalaya de
las publicaciones al respecto de los desarrollos actuales, sobresale
desde España la obra del biólogo Dr. Antonio Cruz: "Darwin no mató a
Dios", como pretende el deseo de los panegiristas. Igualmente de valor
son sus numerosos artículos permanentemente publicados en internet.
Después
de la demoledora realidad demostrada por Rudolf Clausius dentro del
campo de la ciencia termodinámica, en especial la segunda ley, la de la
entropía, y cómo ésta afecta terriblemente las ínfulas de la hipótesis
evolucionista, se le otorgó apresuradamente el premio Nobel a Illia
Prigogine, por especular, aunque por varios años alejado del
laboratorio, sobre cómo la llamada "negato-entropía" hubiera podido
vencer a la entropía. Lo que no hicieron igualmente notorio los
premiantes fue la refutación de las especulaciones de Prigogine
realizada por los Ph.D. Dres. Henry Morris y Duane T. Gish. No he visto
ninguna refutación científica del trabajo de estos últimos; acerca de
lo cual puede leerse en: "La Termodinámica y el orígen de la vida" I y
II respectivamente.
El
conflicto de paradigmas da cuenta, pues, de los alinderamientos
actuales en la batalla entre creacionismo y evolucionismo. El paradigma
de La Simiente de la Mujer es creacionista; el paradigma de la
serpiente y su simiente es evolucionista; si bien, dentro de la
referida involución histórica del darwinismo, se ha dado lugar también
para un intento de "reconciliciación" en el llamado "evolucionismo
teísta", como el actual del director del proyecto Genoma Humano, Dr.
Francis S. Collins, en su libro: "El Lenguaje de Dios", donde reconoce
a Dios, y la deuda del científico con los escritos de C. S. Lewis. Pero
Yahveh Elohim dijo claramente que pondría enemistad, y no
reconciliación, entre los dos paradigmas primigenios y sustentatrices.
No olvidemos lo ya sabido acerca de Charles Darwin mismo en su
ancianidad; como llamó a su casa a Lady Northfield para pedirle que
dirigiera estudios bíblicos en su propia morada. Ella lo encontró
absorto en la que él mismo llamó "majestuosa" Epístola a los Hebreos; y
cuando ella le reportó lo que se hacía con su hipótesis, el anciano
Darwin se lamentó muy preocupado por el hecho de que los hombres
hubieran tomado como religión "los inmaduros pensamientos de su
juventud"; en sus propias palabras.
Todavía
dentro del asunto del conflicto de paradigmas, en el área de la
cosmogonía y principalmente de la bibliología, donde la apostasía
escogióasentar sus reales, es necesario
considerar algunos hechos, además de los ya relacionados con el
evolucionismo, y con la revelación general encarada por la teología
natural. La bibliología se encuentra precisamente en el centro del
huracán del conflicto de paradigmas.
Tomando la antorcha de manos de D. J. Wiseman (Nuevos descubrimientos en Babilonia acerca de Génesis), R. K. Harrison (Introducción al Antiguo Testamento), y en parte también de A. H. Sayce (
La Alta Crítica del Pentateuco y los Monumentos), principalmente, en las áreas de la arqueología bíblica y de
la Alta
Crítica
, tenemos los hechos de los descubrimientos arqueológicos que nos ayudan a entender mucho mejor los asuntos relacionadoscon los llamados Toledot de Génesis y siguientes. La palabra hebrea Toledot, bien
puede traducirse Relaciones, pues incluye relatos, historias, orígenes,
generaciones, genealogías, ascendencias, descendencias, etc. Tales Toledot,
de los que en Génesis fueron incorporados por Moisés alrededor de uma
decena, conformarían tabletas arqueológicas típicas provenientes de la
antigüedad patriarcal, actualizadas dentro de una redacción fluída por
las ediciones mosaicas, josueicas y samuélicas principalmente.
Los principales Toledot de Génesis son los siguientes: (1) Libro de las Relaciones de los Cielos y
la Tierra
,
según el veterano texto septuagíntico, (2) Libro de las Relaciones de
Adam, (3) Relaciones de Noé, (4) Relaciones de los hijos de Noé, (5)
Relaciones de Sem, (6) Relaciones de Taré, y luego del Ciclo de Abraham
y anterior al Ciclo de José: (7) Relaciones de Ismael, (8) Relaciones
de Isaac, (9) Relaciones de Esaú y (10) Relaciones de Jacob. Siendo los
autores de las tabletas arqueológicas los mismos autores patriarcales
mencionados, aunque con las ya susodichas actualizaciones editoriales
inspiradas de Moisés, Josué y Samuel principalmente.
Muy
diferentes a las consideraciones científicas arqueológicas han sido las
innumerables conjeturas desde Astruc, Ilgen, Eichorn y las posteriores
hipótesis documentarias Wellhausianas, donde el conflicto de paradigmas
ha llegado a su cúspide. Con Julius Wellhausen y sus émulos
principalmente en Alemania, se ha llegado a la mayor confusión y
apostasía. No obstante, dentro de la misma Alemania surgió la reacción
conservadora de Hengstemberg, principalmente en Sus Discertaciones acerca de la genuinidad del Pentateuco, seguido
por Haevernick, Keil, Wilhem Möeller y Dreschler. Pero la antorcha de
la corriente corrosiva modernista liberal alemana fue llevada a los
países anglófonos por el Obispo Colenso, al que entonces hubo de
hacerle frente William Henry Green, en su obra El Pentateuco vindicado de las dispersiones del obispo Colenso, como también a otros seguidores anglófonos. La obra de William Henry Green ha sido sobresaliente al respecto, destacándose dentro del género varias obras suyas tales como: Moisés y los Profetas, Las Fiestas hebreas, Introducción al Antiguo Testamento (El Canon y el Texto), y principalmente sus últimas obras
La Alta Crítica del Pentateuco y La unidad del libro del Génesis.
Para
aquella época ya había surgido en Princeton la reacción al liberalismo
teológico. Al principio Princeton se había caracterizado por la bandera
de la ortodoxia conservadora, como en los tiempos de Hodge, Alexander y
Barfield; pero cuando la facción modernista liberal del
presbiterianismo exigió representación en Princeton, entonces el
cristianismo bíblico reaccionó mostrando las grandes diferencias entre
la religión revelada y el humanismo liberal. Gresham Machen hizo
historia con su libro Cristianismo VS liberalismo y
con sus gestiones, de manera que la corriente conservadora de Princeton
derivó casi en su mayoría en la nueva línea de Westminster. El Libro de
N. Stonehouse acerca de Gresham Machen da buena cuenta histórica de
estos acontecimientos.
Fue
entonces que, ya una vez muerto William Henry Green, le sucedió en su
cátedra el famoso erudito conservador y gran filólogo Robert Dick
Wilson. Son muy recomendadas entre sus obras: Escolar el Alto Criticismo?, Uma Investigación Científica del Antiguo Testamento, y la excelente obra Estudios en Daniel. Robert Dick Wilsoncontinuó, pues, y actualizó la obra de William Henry Green. A su vez, Edward Young (Introducción al Antiguo Testamento) continuó y actualizó la obra de Robert Dick Wilson. Igualmente, Gleason Archer (Reseña histórica de uma Introducción al Antiguo Testamento)
continuó y actualizó la obra de Edward Young. Esta ha sido, pues, la
ruta de relevos en este avance de la antorcha conservadora que defiende
el paradigma de
la Simiente
de la mujer, frente a los conjeturales movimientos incrédulos del
paradigma de la serpiente apóstata, en este importantísimo campo de la
bibliología.
La
escuela de Wellhausen y sus émulos ha sido también además abatida por
numerosos trabajos de muchos otros eruditos conservadores. Destacamos
aqui los vários trabajos de Harold Wiener, septuaginista y
principalmente desde la baja crítica, Aalders (Uma corta introducción al AntiguoTestamento, aunque breve, muy concisa y útil), O. T. Allis (Los 5 libros de Moisés).
El trabajo de Josh McDowell frente a los críticos contra el Nuevo
Testamento es valioso; como también el trabajo de Herman Ridderbbos
contra Bultman.
Jesús dijo: "He aqui yo les envio sábios y escribas; y de ellos a unos mataréis y a otros perseguiréis de ciudad en ciudad". Quiera Dios que el trabajo importantísimo de estos santos sea aprovechado antes de que muerda la serpiente.
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Gino Iafrancesco V., 30-03-2009, Monte Mor SP Brasil.
Callar cuando se debe hablar, mancha de sangre nuestras manos. Perro que no ladra es como vigía dormido. "Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador" (Salomón). Cuando el Cielo y la vida nos facilitan la tribuna, sería una gran irresponsabilidad no estar presentes. Presencia significa responsabilidad, solidaridad con todos los hombres, pero en unión con Dios; lo cual es la única seguridad. Solo Dios mismo es garantía para el hombre. Unir nuestra voz a la de Dios es un deber. El pueblo unido a Dios, hace de la voz del pueblo, la Voz de Dios. Oíd a Dios tras la simplicidad de Sus testigos. Es necesario honrar la democracia, escuchando también a los amigos de Dios. Estos son los verdaderos amigos del hombre.