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PRESENCIA. testimonio, opinión y voz (Otros)
Martes, 25/09/2007
JESÚS, SEÑOR Y REY DE LAS NACIONES

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JESÚS, SEÑOR Y REY DE LAS NACIONES>>

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Todas las cosas las creó Dios en función de Su Hijo, en Su Hijo, con Su Hijo y para Su Hijo (Col.1:15-16: Jn.1:3).>>

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El hombre fue creado para ser conformado al Hijo de Dios viviendo por Él (Gn.1:26; 2:9). El Hijo de Dios es la vida que está con el Padre (1Jn.1:2). Él es la vida zoé del árbol de la vida, que fue ofrecida al hombre desde el Edén, para que el hombre viviera en unión con Dios siendo conformado a la imagen de Dios que es el Hijo.>>

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Desde el principio Dios pensó al hombre en familia, y planeó que la tierra fuese llena de su género (Gn.1:26-28). El género humano sería, pues, un hombre corporativo que llenaría la tierra, sojuzgándola corporativamente, en familia, para Dios. >>

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Después de la caída del hombre, la condición de éste cambió por el pecado, pero el propósito de Dios nunca ha cambiado. Por eso fue necesaria la redención, para recuperar al hombre para el propósito divino. El hombre caído se tornó un viejo hombre; pero el Hijo de Dios encarnado llegó a ser el elemento del nuevo hombre para la recuperación humana. En la cruz de Cristo, el viejo hombre fue crucificado, en Su sangre nuestros pecados fueron limpiados, y en el poder de Su resurrección, y por Su Espíritu, fuimos regenerados, y somos renovados, trasformados y configurados al Hijo de Dios, en el cuerpo de Cristo. El cuerpo de Cristo es ahora el nuevo hombre en Cristo, que ha de cumplir el propósito divino.>>

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Por eso Dios prefiguró el alcance corporativo de la redención en Cristo. Dios le prometió a Abraham que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra. El cordero pascual debía ser comido en familia. Un cordero por familia. El hilo de grana, que nos recuerda la sangre de Cristo, en la ventana de Rahab, que había recibido a los mensajeros de Dios, era la señal por la que su casa, con su familia, sería guardada del juicio. Por lo tanto, la salvación de Dios abarca, en el cuerpo de Cristo, a gentes de todas las razas, lenguas, etnias y tribus, que cual miembros del cuerpo único de Cristo, extienden el reino de los cielos por toda la tierra, como era la misión del hombre desde el Edén. >>

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En su epístola a los Gálatas, lo cual corrobora en otras, el apóstol Pablo nos enseña por el Espíritu que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, somos revestidos de Él, donde ya no hay diferencia de razas, nacionalidades, etnias, tribus, sexos, clases sociales, sino que somos uno en Cristo, el cuerpo de Cristo, y herederos con Cristo de la promesa hecha a la simiente de Abraham.>>

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Puesto que Dios hizo todas las cosas para Su Hijo, entonces le pidió a Su Hijo que Éste, a Su vez, le pidiera al Padre las naciones; pues eso es lo que el Padre siempre ha deseado: que Su Hijo encabece para Él todas las cosas en los cielos y en la tierra. “Mi Hijo eres Tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra…” (Salmo 2:7,8).>>

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Por eso también, cuando resucitó y apareció a Sus discípulos, les dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra; por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que yo os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.>>

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Por esa misma razón, la bacia de bronce, el lavacro que Salomón, como hijo de David, figura del verdadero Hijo de David, que es nuestro Señor Jesucristo, construyó en el atrio del templo de Dios, estaba colocada sobre el lomo de 12 bueyes que salían en dirección a los cuatro ángulos de la tierra; así como los apóstoles, llevando su yugo con el Señor, salieron por todo el mundo, llevando el anuncio del evangelio.>>

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Cuando el Hijo del Hombre resucitó de entre los muertos y ascendió a la diestra del Padre, fue llevado en una nube ante el Anciano de días, y allí le fue entregado el dominio de todos los siglos. El Cordero recién inmolado apareció ante el trono, y le fue entregado el Libro sellado con siete sellos, el cual, al ser abierto por el Cordero, traería como resultado al fin, que todos los reinos del mundo viniesen a ser del Señor y de Su Cristo. Ese Libro de los siete sellos contenía el plan del propósito divino, por medio del cual Dios colocaría bajo las plantas de los pies de Su Hijo todas las cosas, sometiéndole todos sus enemigos, suprimiendo toda otra autoridad rebelde en el universo visible y en el invisible.>>

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Lo primero que hizo el Cordero de Dios, ahora León de la tribu de Judá, para echar a andar el maravilloso plan divino para consumar Sus propósitos, fue abrir el primer sello, con lo cual echó a andar victorioso y para vencer, el caballo blanco, personificación del avance del evangelio por toda la tierra. El que descendió, dice Pablo a los Efesios, fue el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. El Cristo ascendido nos envió Su Santo Espíritu para capacitarnos a ir a todas las naciones con Su Palabra para serle testigos. Después de la fiesta de Pentecostés venía la fiesta de las Trompetas; y así, después de ser investidos por Su Espíritu del poder de lo Alto, sale la Iglesia a todas las naciones a predicar la fe para la obediencia de todas las naciones.>>

Entonces es la hora de la Iglesia, del cuerpo de Cristo. El Cristo ascendido victorioso a la diestra del Padre, y que abre el Libro de los siete sellos para someter al Padre todas las cosas, para que Dios lo sea todo en todos, al abrir el primer sello y echar a andar el caballo blanco destinado a vencer, da a la Iglesia, para perfeccionar a los santos para el ministerio de edificar el cuerpo de Cristo, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Su trabajo en el cuerpo, y el del cuerpo mismo, es la cabalgata victoriosa del caballo blanco, cuyo jinete, Jesucristo, ya disparó su flecha al corazón del enemigo.>>

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Para todos aquellos, entonces, que rehúsan reconocer al Cordero de Dios, al Hijo de Dios resucitado de entre los muertos, como el Señor y Salvador, no les queda sino el cabalgar de los siguientes caballos del Apocalipsis. Si derramaron la sangre de los hijos de Dios, de los mártires de Jesús, entonces, como dice el ángel, han de beber sangre. El caballo bermejo de la guerra es echado a andar detrás del blanco. Pensáis que vine a traer paz a la tierra? No, sino espada, dijo Jesucristo; porque desde ahora estarán divididos, en una misma casa, dos contra tres, y tres contra dos; y los enemigos del hombre serán aún los de su propia casa. La guerra viene como consecuencia del rechazo del evangelio. >>

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Y como consecuencia de la guerra, viene el hambre; y como consecuencia de la guerra y del hambre, viene pestilencia, mortandad y  muerte. Y a la muerte le sigue el Hades; y al Hades el Lago de fuego. Eso es lo que le espera a los que rechacen el evangelio de Jesucristo. Y entonces, con gran tribulación, y con trompetas y tazas de juicio, todas las cosas son puestas a los pies de Aquel cuyo es el derecho: el Hijo de Dios. Así, de esta manera, los reinos del mundo vendrán a ser del Señor y de Su Cristo.>>

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Pero el primer caballo enviado para vencer, es el caballo blanco del evangelio. El Espíritu Santo, el ministerio en pleno, todos los santos del cuerpo de Cristo,  y sus ángeles acompañantes, han sido puestos en acción para ir a todas las naciones de la tierra, a todas las etnias sin distinción, que fueron pedidas por el Hijo al Padre, de modo a someter la tierra para Dios.  >>

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Ahora corresponde a nosotros, como pueblo de Dios, gemir en intercesión, como lo hacía Juan Knox, para que las naciones nos sean dadas para el Hijo de Dios. “Dame Escocia, Señor, o sino me muero”, gemía el gran  reformador escocés. Que no descansemos hasta quetodas las cosas le sean puestas por estrado de los pies a nuestro amado Señor.

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Gino Iafrancesco V., 25/IX/2007, Londrina, Paraná, BBrasil.

 
Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 09:23 pm Hacer comentario (0)

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Miércoles, 13/06/2007
LIBERTAD DE CONCIENCIA DE LOS MÉDICOS

Respuestas a artículo de Florence Thomas en El Tiempo (12/VI/07), y a algunos comentaristas.>>

No se trata tan solo necesariamente de misoginia el que algunos médicos se nieguen a practicar abortos, sino de conciencia. El asunto es complejo por considerarse apenas el caso como un asunto de misoginia. Pero se trata de conciencia aún en caso de filoginia. El artículo de Florence Thomas induce a la violencia disfrazada de legalidad. La ley no debe pasar por alto la conciencia de la mayoría. Si los legisladores olvidan su condición de "representantes", y hacen leyes contra la conciencia de esa mayoría, habrá evasivas. No apruebo la desobediencia a la ley, pero abogo por el reconocimiento de la conciencia en ella. Los legisladores abortistas serían los que deberían legislar para que tales abortos por ellos legalizados  sean realizados por personas que tengan el mismo tipo de conciencia de los solicitantes del aborto. No se puede imponer el trasfondo materialista a quienes no solo defienden la vida del ser inocente que está en el vientre de esa madre, sino que además también defienden su conciencia ética o religiosa, vituperada antidemocráticamente por quienes quieren imponer a la fuerza sus paradigmas decadentes llamados de progresistas.

Salud también es buena conciencia. Que sean los legisladores abortistas quienes establezcan clínicas estatales donde los que practican abortos se matriculen para eso, sin imponer sus paradigmas a otros médicos cuya conciencia no les permite asesinar a un ser inocente. Lo estatal no debe estar sobre la conciencia de los individuos, sino que debe representarlos a todos, aunque antes a Dios, y no solo a los abortadores o a los homosexuales. Que los médicos abortistas y los notarios filogays se matriculen públicamente para que sus usuarios los identifiquen; y los demás también, para canalizar cada uno a sus usuarios, sin agredir las conciencias ajenas.

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Quite el derecho a la religión, a la libertad de conciencia, pensamiento y opinión, y tan solo tendrá más anarquía, más violaciones, más asesinatos. Dios hizo a los hombres responsables y juzgará. También ayuda a los que sufren, ahora y después. Usted mismo no quisiera que Dios no le permita decidir y hacer. Pero lo que decida volverá sobre usted mismo tarde o temprano.

La víctima de violación puede ser ayudada de mejor manera, sin necesidad de asesinar a su hijo inocente. La salud debe estar en manos del estado y atendida teniendo en cuenta toda la variedad de casos que se dan en la nación sin agredir a nadie. Extirpar un órgano no es lo mismo que asesinar un ser humano. De todas maneras se lo encontrará de nuevo.

No hay profesionalismo sin conciencia; de otra manera serían máquinas, no profesionales. Quien aborta no solo necesita un profesional abortador; necesitaría también consejeros, y hasta quien adopte al bebé. Legislación y profesionalismo sin Dios, ni ética, ni democracia, es apenas una carnicería y una barbarie.

Cuando hablo de respetar la conciencia de la mayoría y de todos en la legislación, no hablo de la corrección científica de la mayoría, sino del derecho de cada individuo a ser respetado en su conciencia, pensamiento y opinión. Si la legislación está en pañales, debe mejorarse la legislación para que ninguno resulte agredido ni en su físico, ni en su alma, ni en su espíritu. Concuerdo con buscar el bien común, y en defender a las mujeres, y también a los seres humanos en gestación. Pero no es bien común asesinar al inocente. La mujer agredida debe ser verdaderamente ayudada, y no suelen ser los abortistas los que se ocupan de ayudarlas, sino otros.  La ayuda a la mujer violada y embarazada de la violación debe ser integral y no meramente exteriorista. También concuerdo en que no hay que hacerle el juego a la brutalidad de la mayoría, y por eso estoy opinando aquí.

En otro caso médico de conciencia, análogo al hasta aquí tratado, quienes quieran trasfusiones de sangre, acudan a los que las hacen; pero dejen a los médicos de otras convicciones servir a los suyos como mejor lo sepan, sin imponerles antidemocráticamente paradigmas extraños a su propia convicción, una vez que no violen un código mínimo de convivencia conjuntamente acordado y aceptado. Pero si queremos acatamiento al bien común, debemos buscarlo en el consenso, no en la dictadura.

Agradezco su decencia, al señor replicador; es una ayuda; pero no se trata solo de tener en cuenta únicamente a las razones "científicas", sino que es necesario también tener en cuenta a las razones de conciencia. Hitler pretendió imponer la "ciencia" de Hans Horbiger, y los gobiernos marxistas la "ciencia" de Marx y el materialismo dialéctico, oprimiendo a los verdaderos científicos libres. Pero, aún en la pesquisa científica debe haber democracia y libertad de conciencia. Además, las cosas que pertenecen a la conciencia y a la religión, pertenecen a una esfera y a una epistemología que incluyen el espíritu. Igualmente, nadie tiene derecho de negar a ningún ser humano su acatamiento de conciencia a lo que considere sinceramente revelación divina, una vez que no haga daño a terceros.

El asunto de cuando el espíritu penetra en el cuerpo para la formación del alma, pertenece no solo a la esfera de la ciencia materialista, sino también al ámbito de la psicología, la filosofía y la teología. Y discúlpeme, por favor, el replicador, si mis emociones particulares le han hecho daño; aunque no soy aquí el único ser humano con emociones. Yo también creo que Charles Taze Russell estaba errado; pero eso no quiere decir que no tenga derecho a la libertad de conciencia, de pensamiento y de opinión; las cuales, como la suya, deben ser respetadas, aún en caso de ejercicio de la medicina con reservas. No abogo a favor de la violencia contra la mujer, sino en contra de la violencia a la libertad de conciencia, pensamiento y opinión dentro de un orden verdaderamente democrático, que respete incluso la opinión de los que no son "científicos". Tampoco estoy contra el avance de la ciencia, sino que lo apoyo; pero la ciencia no se impone por decreto, sino que se aprende lentamente; y los menos aprendidos tienen derechos de conciencia, pensamiento y opinión que deben ser respetados.

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Colombia, 12/VI/2007, giv.

 
Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 12:06 pm Hacer comentario (0)

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Viernes, 27/04/2007
EL HOMBRE TRAS SU SIGNIFICADO


EL HOMBRE TRAS SU SIGNIFICADO>>

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¡Y aquí está el hombre! tú y yo! ayer y hoy! confiamos en que también estará aquí mañana. Helo allí, junto a ti, y en ti mismo. Sus ojos espirituales interiores pre­guntan. La conciencia existencial de su natu­raleza espiritual es como una llama anhelan­te, e interroga. Se da cuenta de que pregun­ta, pues he allí que existe. ¡Significado! sig­nificado es el sentido que persigue la vida. Súbitamente nos miramos viviendo. La vida, cual llama que lame ardorosa el elixir sagra­do de lo que es, exclama por significado. Y con su sed abraza minuciosa lo que encuen­tra a su paso; y a si misma se abraza.

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¿Cuál es la historia de su pregunta? ¿ Por qué pregunta? he aquí que nos halla­mos preguntando. Sí, de pronto pregunta­mos. ¿ Hay alguno que no haya preguntado? creo que no hallaré ese testimonio de un hombre por ninguna parte. Ciencia, filosofía, religión, distintos nombres de un mismo pro­ducto: la llama de la existencia que labora Por un significado. Quiere hallarlo o fabricar­lo, pero no puede acallar la atracción de su gravedad. La profundidad indaga. El hom­bre, con la profundidad en sus manos, con la profundidad en su alma, en el espíritu, mira desde el borde del abismo hacia arriba y ha­cia abajo; ¡y siente! No solo que se pregun­ta, sino que también siente. No siempre es dueño de lo que siente, pero lo siente. Y en­tonces habla; canta y se expresa; recibe y da. Helo allí, caminando por el sendero que bordea el abismo descubre que la realización total le llama. Y el caminante ye que tam­bién teme. Y, ¿por qué teme? él no se inventó el temor, pero lo descubrió. Por eso se afe­rran al delirio de la temeridad los iniciados en el sendero de la serpiente; he allí el vér­tigo de Nietzsche y el roedor de sus ditiram­bos dionisiacos. Se asombró el hombre por­que existía; el camino le espera. Amargura corroe a Shopenhauer y absurdo a Sartre. Todos los que se deslizaron procuran acos­tumbrarse al abismo.

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Y ¿cuál es la historia detrás de la pregun­ta humana? alguna historia verdadera habrá. Aunque la hayan olvidado, por aquí han pa­sado muchos y con muchas ocurrencias de respuesta. Pero la historia verdadera de la pregunta humana debe estar en algún lugar. No fue un sueño la historia ni fue un mito, aunque el mito ha sido su marido inseparable.

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El mito y la historia navegan siempre en la misma embarcación. Jung ye siempre al hombre necesitando al mito; y es que su ne­cesidad no es mito, y lo necesitado es real y el mito viene a suplantarlo. Mirad lo que pre­tende suplantar la "ciencia". ¿Quién fue an­terior, la historia o el mito? no podemos de­cir que el mito, pues así el mito no seria más mito. Muchos mitos son versiones deforma­das de una verdadera historia que en alguna parte tiene su versión. Resulta insensato des­preciar con prejuicios el sentido del mito. Lo que debe más bien hacerse es escudriñar la genealogía del mito hasta su raíz, verifican­do el camino y la partida de sus desviaciones, y hallando el tronco original que nos llevará a lo que ya no es mito sino realidad históri­ca. Una historia verdadera es la raíz de la cual se desprendieron los mitos. Esa historia se conserva fiel en algún lugar. La documen­tación antigua más digna de confianza ha de­mostrado ser el conjunto de escrituras sagra­das judeocristianas. El mito es la respuesta que se da un pueblo ante su condición. Tal condición tiene una historia real; por lo tanto el mito se desprendió de allí, aunque en el camino se halla degenerado. No todo es tan solo mito en los mitos, como tampoco todo es ciencia en las ciencias. Más bien diríamos que muchas hipótesis científicas son eviden­temente también mitos, y cumplen el papel del mito entre sus adeptos. La fe en la ciencia Es la nueva mística de la mitología actual. La "ciencia" es el mito moderno.

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Hay una realidad auténtica que sobre­vé el correr genuino del hilo de la historia plena del hombre. Y hay también una enga­ñosidad de facto que alimenta con intereses creados la interpretación del hecho real. Los hombres escogen poner su fe en uno u otro poder. Y si decimos que la historia es ante­rior al mito y que a ella se allegaron los mi­tos, ¿dónde está esa historia? ¿Dónde ese hilo confiable? la madeja de opiniones es abru­madora; pero ese hilo confiable de la reali­dad no ha dejado de pasar por aquí, pues la realidad es ella misma. La historia es verda­dera en su realidad, y trascendente. Sus efec­tos son evidentes y presentes; no se trata de meros documentos desaparecibles como lo pretende el hermano mayor de la ficción Or­welliana. Las huellas de la historia se conser­van aún entre la incertidumbre. Mirad como les buscan. Si la historia fue historia y no es sueño, el testimonio autentico de su "qué" nos acompaña. Poco importa si en la proce­sión le siguen y rodean los mitos, sean éstos científicos, filosóficos o religiosos. El hilo confiable del testimonio auténtico de la his­toria flota sobre las aguas de la corriente del río de la humanidad. Se estrujan entre si las aguas; se chocan y se mezclan las corrientes; pero allí van todas juntas a pesar de todo cargando con el peso de lo que en realidad ha sucedido y que tarde o temprano brotará. Las similitudes de la historia verdadera con los mitos son obvias y tienen su razón lógica de ser. Han de parecerse si provienen de un pasado común. El mismo mito confirma el detalle auténtico de la historia. El mito co­rresponde a la psicología de los pueblos, por­que esta corresponde a su historia. Esa histo­ria se remonta hasta el primero, tras sus hue­llas. Las huellas del primero son más historia que mito. El primero debe ser inevitablemen­te una realidad. Adán no puede faltar. Uno habría de ser el primero.

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Interpretar el mito como mera transformación de la libido es a todas luces insufi­ciente. Ciertamente que el origen de la histo­ria no fue la libido. Más bien diríamos que la propia libido tiene su historia. Después viaja­ron juntas; pero antes de ellas hubo un co­mienzo que se nos muestra sorprendente­mente inteligente en su diseño. En ese co­mienzo se plasmó un poder. Obviamente que no es la libido, de existencia contingente, la que puede producir al Creador. Es el Creador el que dio curso a la libido. No son la mística ni la metafísica un mero símbolo sublima­do de la libido. Más bien, es la libido un efecto, un reflejo y un símbolo del acontecer metafísico; un resultado evidente de una rea­lidad trascendente. La correspondencia,> pues, entre el mito y la libido debe interpre­tarse en sentido contrario al de sublimación. Los neofreudianos se han deslizado del Cam­po psicológico al epistemológico, cerrán­dose a la evidencia objetiva metafísica. Dilu­yeron para si mismos el contenido real del testimonio de la revelación histórica. La con­sideración parcializada de solamente la parte subjetiva del mito, ha llevado a algunos de sus estudiosos a una interpretación errónea de la conducta humana. El mito, considera­do meramente como transformación y sím­bolo de la libido, divorcia al hombre de las realidades objetivas mismas que dispusieron la estructura dinámica. El mito y la libido se relacionan, pero la objetividad hace más fac­tible que el mito contenga disfrazada la his­toria que explica a la libido, en vez de expli­car la libido al mito suficientemente. El ob­jeto libido demanda una historia objetiva y hela allí disfrazada de mitos que provienen de hechos ajenos a las meras representaciones de la libido misma. La libido es contingente y no se creó a sí misma. Tampoco existe evi­dencia científica de su evolución, a menos que se traguen crudas hipótesis superficiales e improbables. Examinad la erudición her­mética y los hallaréis postrados ante los mis­mos demonios primitivos. Si fuésemos a em­plear la terminología psicoanalítica que no aprobamos del todo, diríamos que la energía del superyo no es extraída Únicamente del ello. Pues el arquetipo y la estructura del su­peryo tienen su historia independiente mien­tras la libido demande un estructurador y una fuente original ontogénica y filogénica. La re­lación ello-yo- superyo no debe confundirse siempre con transformación libidinal o sublimación. Evidente es que la libido no es toda la realidad ni la Única naturaleza en las cosas evidentes que existen. El cuerpo no es el al­ma, y el alma no es Dios, aunque la estructu­ra esté plenamente dispuesta para relación. No obstante, a pesar de la relación, la natura­leza de cada uno conserva una característica irreducible. El alma no puede ser reducida meramente al cuerpo aunque se relacionan. El hombre es una unidad integral, más poli­dimensional, que disfruta de diversas natura­lezas. Tampoco Dios puede reducirse a un mero producto del alma. La perspectiva es justamente lo contrario: Dios explica al al­ma, y el alma explica al cuerpo; no al revés.>

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La psiquis no es independiente ni auto­suficiente. Las necesidades del ello tienden un puente hacia realidades ajenas a su misma existencia. Igualmente el yo se abre a la relación sociable. El superyo se apoya en la realidad de lo que representa. La interrelación ello-yo-superyo no puede ser jamás un círculo dinámico aislado; ni la dinámica de su estructura es autosuficiente. A cada estadio corresponde una realidad externa a sí mismo. El concepto de sublimación es insuficiente. Existe si una utilización de la energía psíqui­ca puesta al servicio de la comunión con la realidad externa; pero claro está que nunca tal realidad externa será una mera transfor­mación de la energía psíquica puesta a su servicio en la comunicación. La comunión de la energía del sujeto con la energía del obje­to complementario es la participación dentro de la realidad. La satisfacción de las necesi­dades innatas e instintivas, de autoconserva­ción, placer, comunicación, reproducción, morales y religiosas, etc., solamente se reali­za válidamente con el real objeto comple­mentario de energía externa: alimento, sexo, amistad, Dios, etc.  La mera representación de estas cosas hecha con la energía del sujeto no provee suficientemente para la necesidad real; necesidad tal que llega a ser el lenguaje del acoplamiento y acomodación de la es­tructura humana dentro de toda la realidad de su contexto.

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El mito no es pues solamente un símbo­lo de la libido, sino una interpretación, erró­nea o no, de la realidad exterior e interior dentro de cuyo contexto la libido es apenas un elemento que también debe acoplarse y acomodarse; por eso su analogía a todo el proceso de la marcha de la realidad. La histo­ria real, aparte de la libido, tiene su aporte abundante en la formación del mito. La libi­do participa en el mito por cuanto participa de la realidad. La correspondencia del mito con las necesidades de la libido se debe a la correspondencia de la urgencia de participa­ción libidinal con la realidad verídica que el mito representa, erróneamente o no. Si el mi­to representa con mucho error la realidad, el hombre no quedará satisfecho. Los intentos científicos de interpretación son también místicos y buscan responder a la misma inda­gación subyacente. La verdadera historia, que podríamos llamar sobrenatural, de donde el mito derivó pervertido, satisfará esa ne­cesidad humana. La comunión con el Dios verdadero encajará a plena satisfacción den­tro del hombre, proveyéndole para su comu­nicación con la realidad total y su intelec­ción, de la cual Dios es el eje. La revelación divina colocará al hombre en armonía con la plenitud de todas las cosas, pues Dios es la razón final real a quien todo finalmente pre­senta y en quien todo se reúne, y a cuya ma­nifestación tiende la integración de toda la realidad. Queda hecha pues la realidad el efecto de la evidencia del Ser Divino en quien todo subsiste y de quien y para quien lo es todo. La salud es pues la conformidad al propósito eterno de ersonname w:st="on" productid="la Deidad. La">la Deidad. Laersonname> terapia es la revelación, la redención y la disciplina pa­ternal de Dios. La historia es parte de todo esto.

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Solamente el objeto preciso comple­mentario satisface realmente a cada necesi­dad. El objeto complementario final de ple­na satisfacción total es el Dios verdadero. La revelación, la redención y la disciplina divi­nas corregirán los pasos de la humanidad ha­cia su pleno sentido. He allí la razón de la historia. La simple energía del sujeto como realidad parcial, mitiga tan solo momentá­neamente, con la mera representación de la realidad complementaria, al hambre de la au­sencia; pero nunca satisface realmente su ne­cesidad auténtica. La realidad objeto com­plementario "alimento", "sexo", "amor", "Dios" debe estar presente con toda su evi­dencia de ser, para lograr la definitiva satis­facción. Sonar que se come no satisface la necesidad auténtica; mera masturba6ón no llena el papel de copula perfecta y amorosa matrimonial; fría cortesía en vez de amistad sincera no satisface. Aparentación religiosa en lugar de verdadera comunión con Dios no satisface. Solo la evidencia misma del objeto complementario logra su propósito. Es por eso que la historia corre de desilusión en de­silusión aprendiendo a encontrar su objeto complementario verdadero el cual es Dios mismo. No era religiosidad, ni economía, ni bienestar simplemente material. La actual pugna de Oriente y Occidente es un azote disciplinario para volvernos la mirada a la pureza de la revelación traída por el más singu- lar personaje de la historia humana: iJesu­cristo!


Al comienzo de la historia se plasmó pues un poder. Todas las cosas indefectíble­mente traen el mismo sello. Y aquí estamos para interpretar el sello; todos y cada uno. De manera que al hallar la interpretación, el sello interpretado nos interprete a nosotros. Nosotros interpretados, será el significado. ¿Cómo interpretaremos el sello? ¿Quién nos lo interpretará? Aunque Protágoras, Parménides y otros hayan pensado diferente, el hombre no es la medida de todas las cosas. Aunque por sí mismo indaga, lo mucho que hace es acumular información. Su estructura de credulidad es asombrosa. Mirad cuántas cosas ha llegado a creer; tan variadas másca­ras han vestido sus oráculos. Necesita creer. El hombre no es la medida de todas las co­sas. Cuando quiere saber, siempre ha necesi­tado que le cuenten la historia. Y qué "histo­rias" le han contado. Sin embargo y con todo eso, una historia trascendente ajena a su propia interpretación siempre le acompaña; el hilo confiable de la realidad trascendental.

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La realidad suprema es el significado buscado y es la razón de la existencia. La realidad suprema no es la suficiencia del "si mismo"; sino que éste está relacionado con el dónde, el como, el por qué y el para qué.

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El "si mismo" no es la respuesta suficiente; de otra manera no se formularia la pregunta existencial, sino que se bastaría a si mismo; lo cual ha demostrado ser imposible, dada nuestra contingencia fundamental. Un recla­mo vivo requiere una respuesta vivificante. Es obvio que el derecho de "para sí" que pre­tende la existencia es muy relativo. Derecho absoluto corresponde únicamente al diseña­dor de la estructura quien además es su sus­tento. La existencia humana no puede evitar sentir el abismo. La dinámica existencial de la psiquis requiere un sustento ajeno a sí. Las puertas de la perturbación psíquica se han abierto cuando se ha pretendido un apoyo autoexistencial independiente y encerrado en si. He allí el gran significado de la caída del Edén. La nostalgia es esa insatisfacción debida a lo incompleto del reposo de la exis­tencia sobre si misma. El superhombre es una locura, un delirio maligno e infernal. Cuando lo hemos intentado hemos apenas hallado nuestra propia esclavizante enferme­dad, depravación asquerosa. No podemos menos que confesar que en ese derrotero se nos ha escapado el equilibrio.

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La energía psíquica existencial le ha si­do prestada al hombre para que cumpla su servicio dentro de un contexto pleno que re­bosa sus límites. Surgen conflictos en el con­texto circunstancial por causa del alejamien­to del eje unificante, abiertamente Dios. El hombre se desarrolla con una nostalgia acompañándole; pero el derramamiento de la revelación divina tiene la capacidad, ya pues­ta a prueba, de satisfacer de plenitud al ser. Hay pues una copula legítima para la exis­tencia humana y es en su espíritu con Aquél que lo dio a luz. Es obviamente fraudulenta toda copula espiritual ajena al diseño del Estructurador. Por esta razón, aún el animis­mo y el espiritismo que pretenden tender ha­cia lo trascendente culminan en posesión de­moníaca. El espíritu es el radar metafísico que indaga en el infinito y en el absoluto su objeto complementario definitivo. Y esta de­finición es la verdad que había de ser revela­da. Dios hecho hombre en la historia humana.

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La energía de la vida está diseñada por su Autor para realizarse cumpliendo sus ser­vicios indirectos dentro de uno directo. Es­tos servicios están entrelazados entre si Co­mo estructura dinámica. Esta energía es pues la vida que vive para la vida. La vida sirve a la vida y cada nivel o calidad de vida está desti­nado para servir a una vida superior hasta culminar todo en el servicio supremo al Autor de la vida quien es la vida en si misma, el gran Yo soy. Es así que la vida botánica se sirve de los minerales y sirve a su vez a la vi­da animal; ésta sirve al hombre y el hombre a Dios. Esto es lo natural, lo real. El servicio de la vida no es necesariamente una evolu­ción, ni rígidamente hablando una conver­sión por sublimación. Pero la vida sí tiene su dignidad propia en su nivel natural. El mine­ral no necesariamente se convierte en vegetal, pero le sirve y cuando le sirve halla la digni­dad y razón plena de su ser como mineral y allí culmina su servicio y sentido. El vegetal, aunque se sirve del mineral, no es un mero producto de éste, sino que posee su naturale­za propia según un propósito dádole tam­bién propio y distinto de aquel del mineral. El vegetal halla su dignidad y servicio a los pies del animal. No evoluciona en animal aunque a éste sirve. El animal recibe el servicio del vegetal desde una naturaleza que ya le es propia y distintiva de su nivel, recibida gené­ticamente conforme al diseño del Autor que le otorgó su estructura y función propias. Los dones inferiores no tienen facultades ni propiedades diseñadoras en su naturaleza innata para diseñar algo superior a sí mismos. El animal, pues, sirve al hombre pero no lo hace. Nada tiene el animal en su naturaleza para diseñar a un hombre, pero le sirve por­que fue él mismo así diseñado. El hombre también se descubre diseñado para servir a ersonname w:st="on" productid="la Deidad">la Deidadersonname>; y esto es lo normal y natural; es la historia de los pueblos y mi propia historia. La rebelión es simplemente un antiservicio que también evidencia la estructura. Hallar, encaminado al Dios verdadero, el servicio más perfecto y eficaz es el fin Ultimo del hombre; para lo cual debe comprender a Dios que desea ser contenido, vivido, expre­sado y representado por el hombre. Tal alian­za es la adoración verdadera, y todos los ni­veles de energía están diseñados para con­fluir en este servicio. El hombre pues vive, sobrevive, se reproduce y se defiende, como servicio a Dios. Si comemos y bebemos debe­mos hacerlo para Dios. La destrucción del servicio de la vida en cualquier nivel significa enfermedad y muerte. Es por eso que cada clase de servicio de cualquier tipo de energía vital es ya sublime en su propio nivel, natura­leza y propósito. No se trata pues, estricta­mente hablando, de conversión de una ener­gía en otra, sino que en el hombre es servicio integro de su función homínida. Esta, para el hombre, consiste simplemente en ser hom­bre en todo el sentido de la palabra, para Dios. No es una energía inferior que se transforma en otra superior, sino que la función integral está ya diseñada y dada en su nivel propio desde el mismo principio. No elabo­ran las energías su servicio, sino que para tal servicio fueron diseñadas tales energías en su propio nivel. El Autor preparó el diseño y és­te constituyó el servicio; el servicio utilizó la síntesis de las distintas energías confederadas que estuvieron allí para un plan preconcebi­do. El instinto es natural y también lo es la moral. Revisad la historia y lo encontraréis así tanto en Confucio del oriente como en Aristóteles del occidente, aun antes de Cristo, perfección moral. Los rudimentos de la ley están escritos en la conciencia. Las energías no se subliman pues creando un servicio sino que sirven según una función sublime de por si. El impulso primario del hombre es su propia hominidad integral. He aquí por qué re­pudiamos el mecanicismo y el materialismo. Nuestra mirada a la historia y a nosotros mis­mos descubre a un hombre más profundo, complejo y diseñado para la trascendencia en su propia personalidad particular. El hombre real es cada uno, y no una mera "humani­dad" abstracta. Y el juicio de los culpables se hace inevitable a la luz de aquellos que en condiciones peores escogieron servir mejor. Por eso los mártires son el juicio del mundo. La historia se erige cual maestra y fiscal.

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Podemos notar también dos aspectos de la historia: Uno, que hace de la historia un registro subjetivo. Otro, que trasciende al in­dividuo y se remonta a las alturas objetivas como testigo y espectador imparcial. Estos dos aspectos de la historia afectan la conti­nuación de ella, pues también la subjetividad y la objetividad son realidades que se afectan entre si. ¿Se hallará el hilo confiable en su coincidencia? ¿Será que pertenece al hombre o está al alcance de su mano la realidad exclusivamente objetiva que prescinde de la subjetividad humana?. El hombre es un suje­to y las cosas en sus manos toman el color de sus huellas. Además, la existencia subjetiva del hombre es también un objeto de la histo­ria y un motor en ella. De allí que esa exis­tencia objetiva de la subjetividad se abre paso para tomar al menos relativamente el dere­cho de participación, con lo cual se hace ine­ludiblemente responsable para desembocar en la justicia o en al culpa. Decimos también entonces que la realidad trascendental llamó al hombre subjetivo y real a participar. Y le confirió un derecho relativo. Hallamos en­tonces al hombre como realidad en medio de una realidad más amplia que sobrepuja en mucho los límites de su individualidad.

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Esa relación del hombre con su contex­to, y esa cibernética de la plenitud total de la realidad, establecen un punto de intercomu­nicación en el que hallamos la disposición de la estructura humana que nos ayudará a ob­servar el significado antedicho de la existen­cia del hombre. Tal significado no se puede hallar sino en la relación del hombre con la realidad suprema.


Por otra parte, hallamos a la existencia humana como un hecho posterior al resto de la realidad objetiva. Hablamos de la existen­cia de la personalidad particular. Al hablar de realidad objetiva no nos estamos circunscribiendo meramente al finito, incierto y va­riable conocimiento subjetivo de los hombres particulares; sino que tomamos también en cuenta aquella realidad del más allá de nuestros pues no somos la medida de todo. Tal realidad del más allá, aunque des­conocida, está sin embargo estrecha y nece­sariamente relacionada con lo que conoce­mos parcialmente; e influye sobre esto inelu­diblemente, en virtud de la unidad de lo real.

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De esta completa realidad objetiva emerge el hombre como resultado, y esto es precisamente lo que explica la razón de su pregunta. Pregunta porque no es el todo si­no una parte. Tal naturaleza le hace, como decíamos, susceptible de credulidad. Necesita el hombre creer. Ante la realidad suprema necesita el hombre ser crédulo. Su fe puede caer en el vacío o descansar en el engaño; puede también enfocarse en el eje de revela­ción que hace brotar su evidencia desde el vér­tice de intelección total que solo puede ha­llarse en el Dueño y Estructurador absoluto. El hombre necesita pues ante la realidad su­prema ser crédulo. Su yo subjetivo no puede ser la máxima seguridad pues no es una isla autoexistente. Sin fe nunca entrará el hom­bre en relación con el contexto y tendrá que regresar al absurdo de un "si mismo" que huye. El sentido coman tiene una de sus ba­ses en la fe natural. El desarrollo de las evi­dencias rubrica la confiabilidad de la fe y del sentido común. El agnóstico se embota a si mismo extirpando la realidad de su fe natural. Se entrega a un ánimo pesimista de trasfon­do moral. Desea esconder su culpabilidad en un escepticismo apresurado y hasta traído de los cabellos. Pero cuando se trata de sobrevi­vir para sus placeres entonces vuelve a ser crédulo. Los más escépticos y nihilistas están allí cargándose responsablemente a si mis­mos con el peso de la soledad de su propio existir autocondenado a incertidumbre, y lo sienten con un peso inevitable. Son, sienten que son, lo saben y hasta les molesta y an­gustia; pero aun así se resisten a abrirse e in­vocar el vértice de relación que ha dado testi­monio de sí y del cual no aceptan voluntaria­mente verse suspendidos. Cuelgan también de allí, pero no quieren mirar hacia afuera; no quieren usar su fe natural. Pero ¿de quién escapan? resto de la realidad? ella les al­canzará. Es deshonesto pretender ignorar que no nos hicimos a nosotros mismos y que no somos únicos. La puerta de la locura dio­nisiaca está en ese derrotero. La estructura total rechina con dolor en protesta. Un miembro del cuerpo en posición anormal se duele porque su equilibrio se halla en la nor­malidad. Alegría gloriosa o náusea detectan si se está en enfermedad o en salud, en ver­dad o en ilusión. No le deis el crédito al en­gaño. ¿Podrá la mentira hacer feliz? La felicidad es el premio de la verdad, y el dolor la recompensa del error. El hombre llega al punto donde necesita desplegarse hacia afuera y fundirse en alianza de amor con el resto de la realidad que le rodea por dentro y por fuera. El hombre busca entonces el complemento pleno de toda su existencia. El complemento pleno de la existencia humana es la realidad suprema. Encajar en el seno de la realidad suprema es el significado buscado. Del hombre entonces, su existencia como ente de ser se lanza en pos de la plenitud ontológica de realización para hallar en ella su razón de existir. Se despliega de los limites del yo ha­cia un necesario "Tú". La razón de su exis­tencia se hallará en ersonname w:st="on" productid="la Divina Esencia">la Divina Esenciaersonname> Otra del ser Divino que lo es en si, abiertamente el Dios verdadero. Es esta Divina Esencia Otra, evidentemente trascendental, la necesaria an­te la existencia limitada y contingente que se hunde sin poder sostenerse a si misma sufi­cientemente. ¿No fue acaso Nietzsche el pro­feta delirante del ateismo? vedlo allí en el manicomio postrarse ante una imagen de la virgen pidiendo ayuda para continuar su re­belión satánica; vedlo allí autoproclamarse un condenado, como consta en su Ultimo li­bro "mi hermana y yo". Antes de su locura irrefrenable también había reconocido en su poema "entre aves de rapiña" que se había dejado seducir en el jardín de la antigua serpiente para cavar enfermo un pozo para en­cerrarse a si mismo. ¿Quien ha sido vuestro héroe? el pobre diablo!. La existencia carco­mida en sus entrañas por el abismo y el va­cío, obviamente no es la razón propia que puede sostenerle. La nada no sustenta, sino que carcome a la existencia. Dios, que es la misma Divina Esencia Otra y trascendental, como ente de plenitud ontológica de ser en si y por si, es la razón esencial que sustenta a la existencia humana y le otorga su significa­do dentro de Su amor. Dios es aquel "Tú", aquel Sujeto compañero total y vivificante, imprescindible, de donde emana como crea­ción el todo, y donde se sostiene, se vuelca y se reine, en copula perfecta, la realidad su­prema. ersonname w:st="on" productid="La Fuente">La Fuenteersonname> y Suma de toda perfec­ción es ersonname w:st="on" productid="la Deidad Trascendental">la Deidad Trascendentalersonname>, Omnipoten­te, Omnisciente y Omnipresente que dice de sí misma ante los hombres: "Yo soy el que soy".

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La existencia humana que es viviente busca necesariamente su complemento, la ra­zón de su vivir, el principio que le vivificó. La problemática existencial implica un de­rrotero. La alternativa presentada es seguir tras la realidad suprema hallando su fuente Para beber de ella. En su defecto, quédale engañarse merodeando sin buscar, o acallando la protesta de la conciencia, haciendo pasar el tiempo, esperando la muerte y quizá con una váguida esperanza indescifrable; es decir, la tibieza. 0 en defecto de éstos, huir hacia si en el reino del absurdo. Otros directamen­te se suicidan; pero escaparán acaso? ¿Qué saben ellos de lo que les espera más allá? ¡Nada, no saben nada! aunque quisieran para siempre desaparecer. Anhelan creer que todo terminará, pero no pueden presentar a nadie, ni a si mismos, ninguna garantía. Netamente les queda tan solo un deseo irracional de no ser.


He allí el hombre con su existencia! el camino le espera. Realización total mediante su fusión con Dios en la realidad suprema; matrimonio de la existencia creada con el principio divino vivificante y absoluto. El hombre es amado de Dios. El significado se halla en la pertenencia al Dios verdadero que es personal, Sujeto Trascendente que pudo todo lo podido, por nosotros parcialmente encontrado; que supo todo lo que pudo y que está presente sustentando lo podido. Es­te Dios es uno solo y pleno, pasión en si de amor eterno, Dios Padre Creador revelado en amor por Su Verbo, que es Imagen de Su Hi­póstasis y Resplandor de Su Gloria, Su Hijo, Igual y consubstancial; Pasión tal que es Es­píritu, y Espíritu Santo. Dios es ersonname w:st="on" productid="la Esencia">la Esenciaersonname> trascendente primordial que sustenta la ple­nitud del todo de la realidad absoluta, me­diante Su Verbo que es mediador entre la trascendencia eterna y la inmanencia sustentatriz. A El le llamamos la bandera de la evi­dencia del Ser Divino Trascendente que lo es en si y por si, cuyo nombre es "Yo soy el que soy", que es y se revela mediante si mis­mo, como el Padre, el Hijo y el Espíritu San­to: Uno solo y amor.

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Se lanzó el hombre a buscar el principio de las cosas, el principio de la energía, el principio de la materia, el principio de la vi­da, el principio del pensamiento y del hom­bre. Por si mismo, el "como" relativo y tem­poral acierta a escudriñar; pero ese principio definitivo lo debe creer de Aquel quien lo engendró. El significado de la existencia está definitivamente en Aquel que es esencia divi­na trascendente. El hombre tan solo encon­trará el sentido de su ser más allá de si mis­mo; es a saber, en Dios. El hombre se halla frente al universo físico y metafísico. Su existencia viaja por los bordes del abismo. Dentro de su alma, en su espíritu, un lugar insondable para que allí more y se mueva po­deroso y jubiloso el aliento eterno del Espíri­tu eterno que hinche toda plenitud; el Dios invisible, Creador y Sustentador del universo. ersonname w:st="on" productid="la Divina Esencia">La Divina Esenciaersonname> sustenta al universo, sin ser el mismo, y la existencia humana, como Parte de ese universo sostenido, necesita on­tológicamente beber eternamente de esa fuente inagotable para ubicarse en el contex­to de la realidad absoluta. El es una pregunta
viva que requiere una respuesta vivificante. Vida eterna es el desafío.>>

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Cuando el hombre se separa de Dios, el silencio divino abre un abismo en las entra­ñas del individuo, y el vacío carcome fatal­mente. Es la muerte en el alma de que habla­ba Sartre. La nada como agujero del ser, según m su lenguaje. La existencia siente el abis­mo. La existencia percibe, piensa y siente. En el espíritu percibe la presencia o la ausencia. Con la razón piensa el alma y con la emoción siente. Y el resto de toda su estructura inte­gral está estrechamente relacionada. Según percibe piensa. Según piensa siente y según siente piensa. Es la dinámica del alma, envol­viendo al espíritu, como existencia psíquica. Es la persona con un lugar insondable para conocer a Dios, para hallar el vértice de la realidad suprema, el sentido pleno de la ra­zón de su percibir, pensar y sentir; el para qué de su razón y su emoción, su aprender espiritual y su conocer natural.

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El Divino "Tú" vivificante y trascen­dente es la respuesta absoluta. Precisamente el caso de la confesión del apóstol Pedro: eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Sobre la rota del Hijo-Mesías revelado de parte del Padre y confesado por el hombre, Jesucristo prometió edificar Su Cuerpo mís­tico; allí donde las puertas del hades no pre­valecerán. La fe que es por la gracia cerró las fauces del abismo. El abismo no puede tragar a aquél que se ha fundido con ese Tu "tras­cendental". Ha roto el círculo del interrogan­te existencial y hallo el sentido de su percep­ción, razón y emoción; de su ser total. Ahora participa, en el espíritu, de la naturaleza di­vina y hereda como propio el universo. La síntesis de la realidad suprema se efectúa en un Dios personal trascendental vivificante que lo llena todo de sí y se comparte al indi­viduo y al hombre corporativo que llega a constituir mediante la reconciliación en sí de los regenerados. Es en Dios en quien somos y nos movemos. Su revelación eterna ha pro­clamado: "Yo soy el que soy".

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La existencia recibe su energía espiri­tual y psíquica con la que intuye, aprehende, tiene conciencia moral, piensa y siente, de una manera prestada y estructurada de ma­nera que sirva a la comunión del contexto de todas las cosas y Dios. A esas energías se les asigna pues un derrotero y se le permite un derecho relativo. Con ese derecho relativo experimenta el sentimiento, el pensamiento y la realidad del albedrío, con el fin de que apunte voluntariamente todas sus fuerzas hacia la comunión suprema expresada en el mandamiento moral de amar a Dios sobre to­das las cosas, con todas las fuerzas, la mente, el alma; y amar al prójimo como a si mismo. Por lo menos a esta segunda parte se avino en desembocar Erich From, para no salir totalmente deshecho. En Aquel mandamiento completo se ye la síntesis de la comunicación y de la ubicación de la existencia en el contex­to de la realización total.


El derecho divino es absoluto, y su con­cesión de derecho relativo a la existencia hu­mana tiene el propósito de la participación libre, el gozo supremo de la comunión perfec­ta en la vida divina hecha asequible al hombre. Tal jubilo inefable hinche toda plenitud rebosando el abismo interior hasta saturar a la existencia que le contiene cual vaso, y que ahora, a través del espíritu y por el canal de los pensamientos y sentimientos de la psiquis propia, experimenta el vínculo universal del amor inefable, expresándolo para ir hacién­dolo visible, y hallar en él el ambiente normal de su existencia significativa.

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El universo visible e invisible donde las existencias hallan su contexto, es entonces una manifestación vibrante del poder del Fiat divino. La energía inmanente en esa vi­bración responde al Dios personal vivificante y trascendente que suministra existencia de la nada a partir de si mismo por medio del Verbo que es atributo de su plenitud.

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El conflicto contextual acontece, pues, cuando la existencia humana usurpa la ener­gía prestada que le ha sido suministrada para servir en el contexto, y entonces pretende una posición independiente, haciéndose a sí misma el eje hacia el que apunta su vibrar existencial, haciendo del derecho relativo de su albedrío, un reino aparte. Pero sucede que al desconocer a Dios, el silencio divino de que hablábamos abre el abismo en el que se despeña la existencia humana, hacia el absur­do primero, y después al tormento del abis­mo. Si el Logos calla, el abismo carcome. Sí, el vacío comienza su carcoma y la existencia lo siente y se atormenta. Su así llamada li­bertad propia le condena al tormento. Tal existencia tratará entonces de aferrarse a si misma mientras se desvanece tratando de sub­sistir mediante sus energías usurpadas. Tam­bién alargará la mano para asirse de otras exis­tencias creadas y bailar con ellas la danza del delirio hasta la perdición; cuando se ahogue en su destemplado vibrar, mientras cae por los si­glos de los siglos en un pozo inmundo sin fin, haciendo de sus artes un cada vez más rechi­nante y macabro lamento. Ved la antesala en la anarquía moderna. Esa nostalgia de Dios se acrecienta con tristeza mortal hasta el pá­nico y el terror, perturbando la psiquis que ahora apunta hacia el vacío y se hastía del absurdo en medio de remordimientos culpa­bles, a coerced de toda pesadilla y sin pro­tección alguna pues la rehusó cuando era tiempo de alcanzarla. Es pues injusto hurtar el caudal de energía. La razón se perturba y el pesimismo invade más allá de lo previsible. La ansiedad y la desesperación se hacen sen­tir rayando más allá de lo macabro. La ver­güenza quita el Ultimo asidero de esperanza. Esto no es poesía. Muchos casos de muerte clínica revividos atestiguan cosa semejante; y experiencias alucinógenas y espíritas son un anticipo. El terror que experimenta el aliena­do no es un cuento. ¿Qué será de la perdi­ción eterna? Tan solo hay salvación en el re­torno oportuno a Dios mediante la expia­ción en Cristo Jesús. Cuídese el hombre de no volverse a un sustituto, pues otra mera creatura no bastaré. Para retornar se necesita creer en la gracia revelada históricamente en Jesucristo, y escoger la razonable fe y el arre­pentimiento lógico.

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Del monoteísmo original, como lo ates­tiguan entre otros Petrie, Langdon y Albright, los pueblos se degeneraron al politeísmo ani­mista entregándose a otras creaturas, resul­tando posesos de entidades espirituales ma­lignas. Cualquier religión no bastará. La filo­sofía existencialista y su correspondiente "teología" son también una actitud religiosa perversa; es la religión de la serpiente. El hu­manismo a ultranza es la misma actitud de Satanás; sustituyendo al Creador por la crea­tura. No es cuestión de una religión cualquie­ra, sino de auténtica amistad con el Altísimo Uno que se reveló como "Yo soy el que soy" declarado por Su Verbo que es el Hijo Unigé­nito hecho hombre y sujeto de la historia con el propósito de traer a esta la gracia con­descendiente mediante la crucifixión, rubri­cando con la resurrección ante testigos de la más alta calidad moral que se expusieron a la muerte por sostener su testimonio. iJesucris­to es el camino!

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Gino Iafrancesco V., 1978, Asunción, Paraguay.
 
Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 10:53 am Ver/Hacer comentario (1)

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EL TRASFONDO SAGRADO DE LA VERDADERA EPISTEMOLOGÍA

EL TRASFONDO

SAGRADO
DE LA VERDADERA
EPISTEMOLOGÍA

© Gino Iafrancesco V.
El Trasfondo Sagrado de la Verdadera Epistemología.
Teusaquillo, Bogotá, D. C. - Colombia, América del Sur.
Noviembre 2 del año 2000.


EL TRASFONDO SAGRADO DE LA VERDADERA EPISTEMOLOGÍA


El científico, antes de ser científico, es ante todo hombre; y la integralidad humana prevalece sobre la especificidad cientista.  El conocimiento per se no es la meta suficiente del hombre, sino apenas una herramienta auxiliar del hombre en relación al resto de la integridad de su ser, de su sentido, de su destino y de su contexto íntegro.

La existencia de la voluntad en el hombre, del albedrío, de la responsabilidad, por ejemplo, condicionan el ámbito del cientismo humano.  El hombre conoce mediante su integridad y la totalidad de su experiencia, y no meramente mediante el análisis lógico.  El reduccionismo simplemente aísla algunos factores del resto de los demás y de la realidad e influencia de éstos en el contexto holístico.

El desinterés de Karl Popper (La Lògica de la Investigación científica) por las cuestiones de hecho, y su énfasis sobre la justificación y validez de un enunciado, olvidan los presupuestos subyacentes humanos que anteceden a la necesidad de los conceptos mismos de justificación y validez. ¿En base a qué pretende el hombre justificar o no, declarar válido o inválido un enunciado? ¿Acaso la lógica no descansa necesariamente en la ética?  No puede divorciarse la lógica de la ética, ni la ética de su razón de ser, ni de lo categórico de su mandato, en el lenguaje kantiano (Crítica de la razón práctica).

La distinción popperiana entre la investigación lógica de los métodos y resultados de un examen meramente lógico, por un lado,  y el proceso de concepción de una idea equis, por otro, facilita la trampa de que la lógica pretenda poder desentenderse de la condición que estructura un enunciado; y así Karl Popper y sus seguidores reducen voluntariamente el campo del conocimiento de las evidencias de tipo esencial que se revelan en la necesidad de una concepción, y de tipo existencial que se revelan en el método y los instrumentos escogidos y en el edificio de la justificación conceptual.

Cuando la mera lógica, sin su sustrato ético y sin el sustrato necesario a la ética, pretende a motu propio y sin justificación, constituirse antropocéntrica y humanísticamente en árbitro que determina la validez de un enunciado antes de que éste se pueda sostener seriamente, está descalificando a priori e injustificadamente una gran cantidad de hechos dados.

Lo dado se impone a la lógica y la desafía; ésta no puede deshacerse de lo dado, sino que debe acatarlo seriamente en su integridad, no importa su índole ni su tipo.  La psicología de una concepción, y la esencia tras ella revelada, demandan el respeto de la lógica.  Neciamente se puede hablar de contrastaciones sistemáticas, si para esas contrastaciones se prescinde de la psicología de la concepción, y de la esencia tras ella revelada.

Ante la negativa de Karl Popper de aceptar la tarea de comprender el proceso, y su razón de ser, de una reconstrucción racional, como si esto no perteneciese a la lógica del conocimiento, hemos de decir que a la lógica del conocimiento se antepone el requisito del conocimiento de la lógica y sus concomitancias.

Es el conocimiento de la lógica y sus concomitancias, parte de la materia propia de la epistemología; pues una lógica del conocimiento sin el conocimiento de la lógica y sus concomitancias, no califica aún para una epistemología verdaderamente científica e integral, no reduccionista.  Y para que un conocimiento de la lógica y sus concomitancias sea tal, es imprescindible el acatamiento holístico a toda la realidad dada sin reduccionismos, y a las posibilidades de más allá.

Las tareas de la lógica, y las de la psicología empírica, junto con muchas otras, pertenecen todas conjuntamente a la integralidad humana y al verdadero conocimiento integrado.  Por esa razón, Bergson (La Intuición filosófica) y Einstein hubieron de reconocer el ámbito al que llamaron intuición, y que Karl Popper considera un elemento irracional del que se puede independizar, pues opina que tal ámbito no es reconstruible lógicamente.  Y eso se debe a su definición de la lógica en vacío, sin su contexto integral humano.

Pero sería más ético y más científicamente integrado, integrar la intuición y la ética en el campo de la epistemología, de la teoría del conocimiento, pues todo lo dado requiere lógicamente una inclusión.  De otra manera el conocimiento no sería tal.  El ser reclama integración.  Es una falacia hablar de una lógica desvinculada del ser.  La lógica es una función concomitante del ser.  La lógica no se puede independizar del ser, ni el verdadero conocimiento de la integración de la vida y de lo dado.

La "esquizofrenia" del divorcio Lógica-Realidad no conduce a una verdadera ciencia, sino a una confinación innecesaria, inconveniente, reduccionista, no ética, y por lo tanto inmoral y no realmente científica.  Es una huida culpable; el escondite de Adam.  Es apenas un capricho y una injusticia.  Equivale, digamos, a una ceguera voluntaria.

Las justificaciones finales de un proceso lógico descansan en un requerimiento ético, que a su vez revela una intuición que se hace certeza; lo cual, por su parte, revela uno u otro aspecto de la esencia de la naturaleza humana integral, y su contexto también integral.
La diferenciación de ciencia y tautología, no es simplemente lógica, sino también ética.  Los mismos procedimientos popperianos que Karl Popper quiere meramente deductivos, y en nada inductivos, revelan la psicología de una exigencia ética inductora que antecede como fiscal al examen lógico.  Si se reconoce su antecedencia, se percibirá que lo obligatorio de las deducciones revela un sustrato fideísta.  El celo se levantaría religiosamente contra un comportamiento no ético que desconozca injustificadamente la lógica de los enunciados.

Es entonces cuando la conciencia y la responsabilidad se imponen a la lógica.  O digámoslo mejor, se reconocen ineludiblemente hermanas, en nada independientes.  Su última esperanza de justicia es de carácter religioso.  Es entonces cuando lo sagrado se revela cual guardián inductivo de la lógica, de la ética, y de todo lo humano.  No sería posible la verdadera ciencia y la verdadera epistemología sin el trasfondo de lo sagrado.

*giv, 2000, Bogotá, Colombia.
 
Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 10:45 am Ver/Hacer comentario (1)

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INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA CRISTIANA DEL DERECHO, LA ECONOMÍA Y LA POLÍTICA

INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA CRISTIANA
DEL DERECHO, LA ECONOMÍA Y LA POLÍTICA

Todo lo que genuinamente y con propiedad lleve el nombre de Cristiano, está profundamente enraizado en la Sagrada Revelación Divina cuyo centro y clímax es Jesucristo y cuyo documento fundamental lo constituyen las Sagradas  Escrituras.  La Filosofía Cristiana es teológica y su Praxis es teocrática.  Pero, aún más, su teocracia, su filosofía, su teología, y todo lo que en el Cristianismo bíblico se construye con la legitimidad de auténtico raigambre y linaje, es aún más que teológico, es de pura extirpe exegética, labrada con hermenéutica perenne.

La Revelación Divina es el motor primero y la impronta que marca el rumbo y el sentido, el camino y la meta, el método y el objetivo de la labor cristiana.  La Persona de Jesucristo es la encarnación suprema de la autoridad evidente per se que rubrica lo definitivo y determina lo legítimo.  Las Sagradas Escrituras con Su Espíritu manifiesto son el testimonio más fiel y verdadero de la Revelación Divina cuyo centro es Jesucristo.  La Iglesia surge con y alrededor de ellas.

Por lo tanto es la exégesis el método fundamental que descubre para la Teología y para la Filosofía del Derecho, la Economía y la Política, los principios macro-fundamentales que orientan la aplicación contextualizada de la Revelación, que es el aporte perenne de Dios a la Historia dinámica de los hombres.  Es la Exégesis la madre que pare a la Teología y a la Historia Eclesiástica, alma del mundo, como se dijera ya desde el período patrístico; si bien una y otra, teología e historia eclesiástica, no siempre fueron fieles a su madre; pero su misma infidelidad se mide desde la exégesis.  La legitimidad necesariamente busca sus credenciales en el Documento Base, la impronta de la Huella Divina, las Sagradas Escrituras.  La Exégesis, al procurar con espiritualidad, honestidad, ética, objetividad y ciencia, el sentido evidente del fenómeno textual, va edificando el edificio de la Teología Bíblica primeramente.

La Teología de la Torá, la Teología de los Primeros Nebiim, y la de los Postreros, la Teología de los Hagiógrafos o Ketubim, en sus partes, en sus conexiones y en su coherencia, edifica a la Teología Veterotestamentaria.  Igualmente, la Teología Sinóptica, la Juanina, la Petrina, la Paulina, y demás, edifican la Teología propiamente y objetivamente Neotestamentaria en su respectivo contexto histórico.  De la mutua coherencia y de la Suma, de su mutua validación, de las Teologías Vetero y Neotestamentarias, surge el edificio de la Teología no tan sólo Exegética, sino propiamente Bíblica.  Herramienta legítima para tal Suma Exegética es la Hermenéutica.  Y dentro de la Hermenéutica ocupa importante sitial de atención el examen de la hermenéutica propia de Jesucristo, y la hermenéutica propia e inspirada de sus apóstoles y demás escritores neotestamentarios.  El desarrollo progresivo del Antiguo Testamento también revela una dinámica hermenéutica al interior del  Antiguo Testamento mismo.  La Exégesis del Antiguo Testamento y la del Nuevo, enriquecidos por su propia hermenéutica interior y sus interrelaciones, enriquecen la Exégesis Bíblica y dan también lugar al aprovechamiento selectivo de la documentación concomitante y de la intertestamentaria, las cuales, a la luz de la Exégesis y la Hermenéutica Bíblicas retroalimentan la consideración escriturística con clarificaciones mediante la patentización del contexto histórico.

La Teología Exegética y Bíblica, pues, es el resultado de la consideración espiritual,  objetiva y científica del fenómeno textual en relación al contenido de su mensaje, sin los aderezos de la Teología meramente Natural, que sin considerar la Revelación Proposicional en los Textos de las Sagradas Escrituras, descubre a Dios en el testimonio divino mediante la sola naturaleza.  Sin los aderezos tampoco de la teología especulativa que mediante meros argumentos de razón reconoce a la Divinidad y nuestra relación a ella.  La teología exegética y bíblica, librándose, en lo metodológico, para ser objetiva, de tales aderezos, se ocupa de tomar el sentido evidente del texto en su concreción fenoménica, y a la luz de su contexto histórico.  La exégesis, auxiliada por los asertos de la alta y baja crítica conservadora, es en este respecto la reina de las ciencias; pero vivificada por la mística espiritual de la experiencia confirmativa del creyente, enriquecida por los aportes de la teología natural y especulativa, por los de la historia y la metodología filosófica, etc., la Teología Bíblica da lugar a la Dogmática y a la Sistemática.

Del aporte divino descubierto por la Exégesis, enriquecido por la razón y la teología natural, se transparentan los grandes Principios de la Dogmática, que al edificarse coherentemente dan lugar a la Teología Sistemática.  La edificación coherente de los Dogmas entre sí estrechamente relacionados, da lugar a la cosmovisión teológica sistemática.  El proceso de Revelación, junto al de registro, clasificación, reconocimiento canónico, evolución de la hermenéutica y exégesis eclesiásticas, y aplicación de sus conclusiones, todo esto da lugar por su parte a la Teología Histórica.  Y enfrentadas la teología exegética y bíblica, la dogmática, sistemática e histórica, a la resistencia de la cosmovisión no cristiana y pagana o secular y laica, se perfila entonces la respuesta de la Teología Apologética.  La Exégesis Bíblica resulta, pues, la madre remota de los Principios de la Filosofía genuinamente Cristiana.

La Dogmática y la Sistemática son la elaboración propia de tales principios en el campo primeramente teológico.  Y las teologías histórica y apologética que subsumen también a la natural y a la especulativa, resultan ser la configuración estratégica coyuntural de la aplicación de los principios en un determinado contexto histórico.  La Facultad de Teología resulta ser, pues, también, la espina dorsal de la Universidad Cristiana.

Pero, puesto que tal Teología Integral responde por sí misma a los grandes interrogantes propios de la Filosofía por la realidad, el conocimiento, la conducta y la estética, etc., entonces se configura el contenido de la filosofía a la que la teología colma y supera.  La Mística Escriturística Cristiana colma y supera a la teología en lo vital y no apenas meramente ortodoxo.  Y así hace la teología con la filosofía a su vez.  La filosofía elabora sus principios en base a las evidencias de la realidad, el conocimiento, la conducta y la estética, etc.  Pero como la teología imprime sus hallazgos sobre la cosmovisión acerca de tales respectos, la filosofía no tiene derecho a deshacerse de las realidades de que se ocupa la teología por consideración de materia y objeto propio de aproximación.

La excusa del existencialismo agnóstico del tipo de Karl Jaspers en su obra «La Fe Filosófica frente a la Revelación», se muestra reduccionista por desconocimiento en base a prejuicios.  También resulta válida la crítica a Jaspers de Helmut 0giermann en su ensayo «La alternativa filosofía o revelación, según Karl Jaspers» (Academia Teológica 1).  La Teología y la Filosofía no se excluyen, pues nacen ambas del mismo campo de las evidencias que se imponen, que requieren ambas la participación de la percepción e intelección tanto del individuo como de la colectividad a veces colegiada e interdisciplinaria.  La Ontología y Epistemología Cristianas justifican la Ética del Cristianismo, y ésta fundamenta su Filosofía del Derecho, la cual por su parte determina los cauces legítimos de su Economía y Política.

Las grandes realidades, Dios, alma y mundo, que se imponen a toda filosofía, son objeto de aproximación tanto teológica como filosófica.  Debiéramos decir que son objeto de aproximación simplemente pero íntegramente humana; pero también han sido objeto de Revelación Divina.  Puesto que Dios, alma y mundo constituyen el terreno común de la teología y la filosofía, ésta última no puede desligarse de la primera, ni tampoco pueden hacerlo sus elaboraciones dentro del Derecho, la Economía y Ia Política.

Cualquier filosofía pretendidamente laica, descansa realmente en un cierto tipo de cosmovisión religiosa subyacente muchas veces panteísta e incluso no es raro que lo sea luciferiana.  Gran parte de la Ilustración, el Positivismo y los Existencialismos agnósticos y ateos, son el edificio conceptual que se levanta en base a la Religión Cabalística y Gnóstica de la Masonería.  Históricamente son evidentes los vínculos de tales escuelas con el trasfondo masón.  E igualmente es demostrable el vínculo masónico con las traslogias de la vertiente ofita, la religión de la serpiente.  La rebelión luciferiana es el motor interno de la religión ofita, y ésta es la que suple el acomodo de nueva cosmovisión a las filosofías de trasfondo masónico, en las que el antropocentrismo relativista inspira la "legalización" indecente del hedonismo y del pragmatismo positivista antitrascendente.  En Marx, por ejemplo, es el ateísmo el que inspira su crítica a la filosofía del derecho de Hegel.  Asimismo es al hedonismo al que se rinde culto en la filosofía económica de Adam Smith y del Neoliberalismo, como bien lo ha denunciado la estirpe de la Escuela Larouchista.  Es el epicureísmo y no el cristianismo la filosofía que subyace en el Liberalismo de Occidente.

Por su parte, en cambio, el principio bíblico económico y monetario del «Siclo del Santuario», el precio justo, la distribución equitativa de beneficios y cargas, la erradicación de la usura, la reforma agraria con distribución equitativa y gratuita de la tierra, edifican una economía basada en la teoría ética del valor; y no se trata aquí de una ética relativista, situacional y meramente pragmática, sino de una ética moral a la que se ha impuesto la Revelación Divina, cuyo testimonio se convierte en ley para los hombres.  La filosofía Cristiana del Derecho, la Economía y la Política descansa pues en los Principios Éticos que ha revelado la Naturaleza Divina en su incursión histórica; según lo demuestra la exégesis bíblica vivificada por una mística de la experiencia del creyente.

La preponderancia cristiana de la ética por el derecho sobre la economía, obliga una política necesariamente intervencionista por parte del Estado, aunque moderada en razón de la misma ética.  En el Cristianismo bíblico no está la economía al servicio de la política del hedonismo, como acontece con la manipulación plutocrática del Neoliberalismo, sino que la política está al servicio de la ética económica perenne nacida de la vivencia moral fruto de la exégesis de la Revelación, madre del Derecho Divino y guardiana del Derecho Natural inspirador del Derecho Civil, en lo substancial y en lo procesal.

La barca de los economistas, juzga el Cristianismo bíblico, está perdida en la pleamar del maremagnum de escuelas y tentativas fallidas, cuando no tienen su ancla ni su puerto en la Palabra de Dios al respecto.  La política es, pues, en el Cristianismo bíblico solamente una de las herramientas de servicio, en sujeción a los principios macro-socio-económicos de un Derecho Trascendental informado por la ética revelacionista escritural, y garantizado por el Estado.  El Cristianismo bíblico asume abiertamente en toda coyuntura su orientación teocrática, y el margen de liberalismo que incorpora es apenas la inspiración de las razones teocráticas mismas, que se relacionan a la dignidad y dignificación humanas.

No hay que temer a la orientación teocrática del Cristianismo bíblico, puesto que su conservadurismo incorpora el liberalismo necesario a la dignidad del hombre, y es esa misma dignidad que se fundamenta en Dios la que establece los márgenes éticos de su liberalismo relativo incorporado.  Tales márgenes son la razón de ser del intervencionismo estatal.  La orfandad de la pretendida ética secular es el talón de Aquiles que arrastra hacia la anarquía al ultraliberalismo, dándose la paradoja de una desembocadura dictatorial irracional hedonista donde el estratega liberal más fuerte se convierte en el beneficiario de la opresión encubierta.

La ética revelacional del Cristianismo bíblico, escriturística, en cambio no está huérfana; sí tiene Padre, y la calidad de la Paternidad es la garantía contra la dictadura.  Así que el conservadurismo teocrático del Cristianismo bíblico incorpora el margen de liberalismo necesario a la dignidad humana; en cambio el ultraliberalismo incorpora la más despiadada de las dictaduras.  Esta es la paradoja de las implicaciones de la orientación y estrategia políticas.  Sólo Dios es garantía para el hombre.  El hombre solo no es suficiente garantía para sí mismo.  Esta percepción tiene el Cristianismo bíblico, la cual ilumina su filosofía del derecho, la economía y la política.

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Gino Iafrancesco V., 1991, Bogotá, Colombia.
 
Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 10:40 am Hacer comentario (0)

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SEFER YAH / Alef / Destello divino en la tierra desde la eternidad

"SEFER YAH".

א
ALEF




DESTELLO DIVINO EN LA TIERRA

DESDE LA ETERNIDAD


Yo soy Yahveh.
Yo soy el que soy.
Yahveh El Holam.
Yo soy El Shaday.
Yahveh Elohim.
Yahveh El Helion.
Adonay.
Adón Yahveh Elohim.
Yo soy Santo.
Santo soy Yo Yahveh Elohim.
No hay otro junto a Yahveh Elohim.
Yo Yahveh Elohim El Celoso.
Yahveh Elohim, Yahveh Uno.
El Elohim es Yahveh.
Elohim de todo saber es Yahveh.
Yahveh Elohy TSabaoth.
Adonay Yahveh.
Yahveh Elohim sin semejante.
Yahveh Elohim es Justo.
Yahveh Elohim desde la eternidad.
Yahveh Elohim Bendito de eternidad a eternidad.
Yah es Bueno.
Yah Yahveh.
Yahveh es Rey eternamente y para siempre.
Yahveh es Fiel.
La Fidelidad de Yahveh es para siempre.
Yahveh es Recto.
Yahveh es Puro.
Yahveh es Limpio.
Yahveh es Verdadero.
Yahveh es Creador.
Yahveh es Sustentador.
Yahveh es Redentor.
De Yahveh es el Reino.
Yahveh TSabaoth es el Rey de la Gloria.
Bueno y Recto es Yahveh.
Yahveh es Misericordioso y Clemente.
El consejo de Yahveh permanecerá para siempre.
Yahveh el Helion es Temible.
Grande es Yahveh,
Adonay Yahveh TSabaoth.
Yahveh es TodoPoderoso.
Yahveh Hacedor.
Yahveh permanece para siempre.
Yahveh es Perfecto.
Yahveh, eterno es Su Nombre.
Yahveh es Excelso.
Santo, Santo, Santo Yahveh TSabaoth.
Yahveh el Santo.
Yahveh es Juez, Yahveh es Legislador, Yahveh es Rey.
Yo Yahveh, el Primero.
Yo Yahveh, Este es Mi Nombre, y a otro no daré Mi Gloria.
Vivo Yo para siempre.
Ved ahora que Yo, Yo Soy,
y no hay dioses conmigo.
Yo Mismo Soy;
antes de Mi no fue formado Dios,
ni lo será después de Mi.
Yo, Yo Yahveh, y fuera de Mi no hay quien salve.
Yahveh dice: Yo Soy Elohim.
Yo Yahveh, Santo, Creador, Rey.
Yo Soy el Primero y Yo Soy el Postrero y fuera de Mi no hay Dios.
Yo Yahveh, que lo hago todo, que extiendo Solo los cielos, que extiendo la tierra por Mi Mismo.
Yo Soy Yahveh, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de Mi.
No hay más que Yo; Yo Yahveh, y ninguno más que Yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Yahveh soy el que hago todo esto.
Yahveh que creó los cielos dijo así: que El es Elohim, El que formó la tierra, El que la hizo y la compuso; no la creó en vano; para que fuese habitada la creó.
Yo Soy Yahveh, y no hay otro.
Yo soy Yahveh que hablo Justicia, que anuncio rectitud.
¿Quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino Yo Yahveh?
Y no hay más Dios que Yo;
Dios Justo y Salvador; ningún otro fuera de Mi.
Mirad a Mi, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque Yo Soy Elohim, y no hay más.
Por Mi Mismo hice juramento, de Mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: que a Mi se doblará toda rodilla y jurará toda lengua. Y se dirá de Mi: en Yahveh está la justicia y la fuerza.
¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes?
Yo Soy Elohim, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a Mi, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.
Yo hablé y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.
Yo Mismo, Yo el Primero, Yo también el Postrero.
Yahveh es Elohy TSabaoth; Yahveh es Su Nombre.
Yahveh es Dios Celoso y Vengador.
Yahveh es Vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios y guarda enojo para sus enemigos.
Yahveh es tardo para la ira y grande en poder y no tendrá por inocente al culpable.
Yahveh es Bueno, Fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en El confían.
Yo Soy Gran Rey, dice Yahveh TSabaoth.
¿Quién es este Hermoso en Su vestido, que marcha en la Grandeza de Su Poder? Yo, El que hablo en Justicia, Grande para salvar.
Yahveh Yiréh.
Yahveh Rafah.
Yahveh Nissi.
Yahveh Raah.
Yahveh TSidkenu.
Yahveh Shalom.
Yahveh Shama. 
Yo lleno los cielos y la tierra, dice Adonay Elohim Yahveh TSabaoth El Holam El Helion El Shadday.

Esto y más ha dicho y revelado Yah acerca de sí mismo a los hombres y a los ángeles.

Yah es Yahveh, y Yahveh es El; El es Elohim,

y Elohim es traducido inspiradamente por Su Espíritu mediante Sus apóstoles como Theòs y significa Dios.
También Yahveh dícese Jehová.
Yah El,
Yahveh Elohim,
Jehová Dios.
Adón es traducido Kyrios y significa Señor, Soberano, Amo y Esposo.
Adonay, Mi Señor.
El Holam, Dios Eterno.
El Helion, Dios Altísimo.
Yahveh TSabaoth, Jehová de los ejércitos.
El Shadday, Dios TodoPoderoso, Divino Pecho Todosuficiente que alimenta, nutre, sustenta y hace florecer y fructificar.
Jehová el Proveedor, el Sanador, el Estandarte de nuestra Vanguardia y Victoria, el Pastor, Nuestra Justicia, Paz, Siempre ahí Presente.
Yahveh Elohim es Personal y tiene conciencia de sí mismo, se conoce y se revela.
Yahveh Elohim dice: Yo Soy.
Yahveh Elohim es Eterno.
Yahveh Elohim es Uno.
Yahveh Elohim es Amor.
Yahveh Elohim es Bueno, Fiel, Misericordioso y Clemente, Justo, Recto y Verdadero, Perfecto, Santo, Galardonador y Vengador.
Yahveh Elohim es Rey, Legislador y Juez.
Yahveh Elohim es Creador, Hacedor, Formador, Sustentador y Redentor.
Yahveh Elohim es Espíritu.
Yahveh Elohim es TodoPoderoso, Omnipotente.
Yahveh Elohim es TodoSapiente, Omnisciente.
Yahveh Elohim está todo en todas partes, Omnipresente.
Yahveh Elohim es antes de todo y sobre todo; es Trascendente.
Yahveh Elohim está en todo y todo en El; es Inmanente.
Yahveh Elohim es Inmutable, Nunca cambia.
Yo Yahveh no cambio, no mudo.
En Elohim no hay mudanza ni sombra de variación.
Yahveh Elohim es Padre Eterno,
Yahveh Elohim es Verbo Eterno e Hijo Eterno,
Yahveh Elohim es Espíritu Eterno.
Yahveh Elohim es Uno en Esencia y Trino en Persona.
Yahveh Elohim es Uno en Naturaleza y Trino en Hipóstasis o Subsistencia.
Yahveh Elohim dice: Yo, y dice: Nosotros.
Yahveh Elohim envía a Yahveh Elohim y a Su Santo Espíritu.
También Yahveh es Enviado de Yahveh.
El Ángel Yahveh es Yahveh y dice: Yo Yahveh.
Yahveh Elohim es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Yahveh Elohim es Propio.
Yahveh Elohim es TodoAdorable.

¡Yahveh! ¡Yahveh! Fuerte, Misericordioso y Piadoso; Tardo para la ira y Grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

Esto ha proclamado Yahveh de Sí mismo y ha declarado Su Nombre.


Yo Soy Jehová Tu Dios, Fuerte, Celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Dios es Amor.
El Amor Divino es Eterno.
Dios ama con amor eterno.
Dios es Fuego Consumidor.
Dios es Santo.
Mirad la Bondad y la Severidad de Dios.
Soberano es Dios y Misericordioso.
Con Justicia juzga y pelea.
Yahveh Elohim, como Padre Eterno, ha engendrado Su Sabiduría eterna, que le acompaña desde la eternidad, y que está delante de Sí como un Consejero, el Verbo Divino, el Hijo Unigénito.
Yahveh Elohim, el Padre Eterno, al conocerse a Sí Mismo desde la eternidad, y a todas las cosas, engendró Su Sabiduría eterna.
La Divina Sabiduría es Eterna y tiene conciencia de Sí, tiene Hipóstasis, Subsistencia y Personalidad.
Por Su Divino Verbo Yahveh Elohim se revela según se conoce y dice: Yo Soy El que Soy.
La Sabiduría Divina y Eterna es el Verbo Divino y Eterno, Subsistente y Personal, que dice de Sí Mismo Yo Soy, así como el Padre Eterno dice Yo Soy.
El Padre Eterno Yahveh Elohim ha dicho a Su Hijo Unigénito:
Yo te engendré hoy.
Engendrado, no creado, porque es de la misma Esencia, Substancia, Naturaleza, Deidad y Divinidad.
Engendrado, no creado, porque ya era en el Principio, y nunca comenzó Yahveh Elohim a conocerse, sino que eternamente se ha conocido en, con, y por Su Divina Sabiduría Eterna, Subsistente y Personal, Tan Igual a Sí Mismo que es el Propio Carácter de Su Hipóstasis, la Impronta de Sí Mismo, La Imagen Subsistente y Personal de Su Propia Subsistencia y Persona.
Así pues, Yahveh Elohim es el Resplandor de la gloria de Yahveh Elohim.
Yahveh Elohim se revela según se conoce perfectamente a Sí Mismo como Yahveh Elohim.
Yahveh Elohim es el Padre Eterno.
Yahveh Elohim es también la Plenitud consciente, subsistente y personal del Divino Verbo, Sabiduría Divina Eterna, Revelación Divina Perfecta, Resplandor Divino de Divina Gloria, el cual también con el Padre es Yahveh Elohim, el Verbo Eterno, Hijo Eterno y Unigénito, Engendrado, no creado, El Mismo y Único Dios Verdadero. Dios Verdadero de Dios Verdadero.
La Sabiduría Divina y Eterna, como subsistente y personal, dijo de Sí Misma: Yo, la Sabiduría, eternamente fui engendrada; con Yahveh estaba Yo antes de todas las cosas, delante de El como Su Consejero. Yahveh me poseía en el Principio, ya de antiguo, antes de Sus obras; eternamente tuve el Principado.
El Verbo Divino y Eterno, cual Divina Teofanía o Manifestación de Dios, es Yahveh, el Príncipe de los ejércitos de Yahveh, Yahveh Enviado de Yahveh, El Ángel Yahveh que dice: Yo Soy Yahveh, Yo Soy El que Soy.

Así ha dicho el Hijo Unigénito:

Antes que Abraham fuese, Yo Soy.
Padre, Glorifícame Tú, al lado Tuyo, con Aquella Gloria que Yo tuve ConTigo antes que el mundo fuese.
Como el Padre tiene Vida en Sí Mismo, así ha dado al Hijo el tener Vida en Sí Mismo.
Que todos honren al Hijo como honran al Padre.
El que no honra al Hijo, no honra tampoco al Padre.
El que no tiene al Hijo, no tiene tampoco al Padre.
El que no recibe al Hijo, no recibe tampoco al Padre.
El que Me recibe a Mi, recibe Al que me Envió.

Yahveh Elohim envía. Yahveh Elohim es enviado de Yahveh.


Si Me conocieseis, también a Mi Padre conocerías.
El que Me ha visto a Mi, ha visto al Padre.
Yo y el Padre Uno somos.
Yo Soy en el Padre y el Padre Es en Mi.
Tú, oh Padre, en Mi; y Yo en Ti.
Todo lo Tuyo es Mío y lo Mío Tuyo.
La Vida Eterna que estaba con el Padre se nos manifestó.
En el Principio Era el Verbo, y el Verbo era y estaba con Dios, y Dios era el Verbo. Este era en el Principio con Dios.
¿Cuál es Su Nombre y el Nombre de Su Hijo si sabes?

Y Aquel que es la Sabiduría Divina y Eterna, es también el Poder Divino y Eterno.
El Verbo es también el Único Dios, Yahveh Elohim.
El Verbo es Divino y Eterno como Sabiduría Divina  y Eterna de Dios y como Poder Divino y Eterno de Dios.
El Hijo Unigénito del Padre es el Verbo Divino y Eterno.
El Hijo es Eterno con el Padre. Igual en Divinidad, en Esencia, en Substancia, en Naturaleza, en Sabiduría, en Poder, en Gloria.
El Hijo es la Sabiduría, el Poder, el Verbo, la Impronta, la Imagen, el Poder, la Gloria, de Dios.
El Único Dios Verdadero es conocido mediante el Hijo Unigénito, Divino, Eterno, Subsistente y Personal.
Agradó al Padre que en el Hijo habitase toda Plenitud.
El Hijo de Dios es Dios, Yahveh Elohim.
Cuando el Padre dice Yo Soy, revela poseer una Subsistencia Personal, La Persona Divina del Padre.
Cuando el Hijo dice Yo Soy, revela poseer también una Subsistencia Personal, la Persona Divina del Hijo.
Cuando el Espíritu dice Yo Soy, revela poseer igualmente una Subsistencia Personal, la Persona Divina del Espíritu Santo.
El Padre ha dicho al Hijo: Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy; Tú eres Mi Hijo Amado en el cual Yo tengo contentamiento.
El Hijo ha dicho al Padre: Tú, oh Padre, en Mi, y Yo en Ti; Todo lo Tuyo es Mío y lo Mío Tuyo. Aquella Gloria que Yo tuve Contigo antes que el mundo fuese.
El Espíritu ha dicho: Yo los he enviado. Y ha dicho: Apartadme para Mí... Yo los he llamado.
El Espíritu no habla por Su propia cuenta, sino lo que oye;
El Espíritu glorifica al Hijo;
El Espíritu toma lo del Hijo, que también es del Padre, y lo entrega en Su Nombre.
Dios es Espíritu.
El Espíritu de Dios, que conoce las cosas profundas de Dios, que es Señor, que es Espíritu del Padre y Espíritu del Hijo, que procede del Padre y del Hijo, que convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio, que vivifica y da Vida Eterna y es Eterno, que Unge, Santifica, participa la Naturaleza Divina y llena de la Plenitud de Dios, que transforma, que contiene, presenta y transmite al Padre y al Hijo, Es también Dios Mismo, Yahveh Elohim.
El Espíritu vivifica y transforma en el Nombre del Hijo que a Su vez vino en el Nombre del Padre.
Yahveh Elohim es Uno en Esencia, Substancia, Naturaleza y Ser, y subsiste hipostática y personalmente en la Persona Divina del Padre, en la Persona Divina del Hijo y en la Persona Divina del Espíritu Santo.
Tres Personas Distintas y Un Solo Dios Verdadero, Yahveh Elohim.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Tres Personas Divinas que subsisten en la Misma Esencia y Naturaleza Divinas como Un Solo y Mismo Dios y Ser Divino; siendo coeternas, coexistentes, coinherentes e interpenetrables, siendo Una en la Otra, e interpenetrándose mutuamente a manera de Amor Divino TriPersonal en el que subsiste Una sola y misma Esencia, Naturaleza y Ser Divino.
Son Distintas (mas no en esencia ni naturaleza) las Tres Hipóstasis, Subsistencias y Personas del Único Dios Verdadero Yahveh Elohim, puesto que el Padre Eterno y Divino subsiste hipostática y personalmente como Aquel Invisible que engendra al Verbo y exhala al Espíritu; en cambio el Verbo Divino y Eterno subsiste hipostática y personalmente como el Hijo Unigénito engendrado del Padre, Imagen Suya y Resplandor de Su Gloria; y el Espíritu Divino y Eterno subsiste hipostática y personalmente como Espíritu Procedente del Padre y el Hijo, en cuanto que el Padre no es Unigénito, ni Procedente; ni tampoco el Hijo puede dejar de ser Unigénito, y aunque procede del Padre, no procede de la misma manera que el Espíritu, pues el Hijo procede por Generación Divina desde el Padre, siendo así Unigénito del Padre desde la eternidad. En cambio el Espíritu procede del Padre y del Hijo.
El Padre y el Hijo participan en un Amor Común tan Pleno que al compartirse y expirarse es Plenitud Divina subsistente y personal y es el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo.
Dios ha revelado, pues, que es Uno Solo y Trino. Dice: Yo, y dice: Nosotros.
Dijo en Sí Mismo: Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza.
Y dijo: Descendamos y confundamos su lengua, en Babel.
Y preguntó: ¿quién irá por Nosotros?, cuando el profeta Isaías, en días de Uzías rey de Israel, vio y oyó el Trisagio conque los serafines Le confesaban Tres Veces Santo.
Y el Hijo de Dios, refiriéndose a la venida del Otro Consolador, el Espíritu Santo, dijo: Mi Padre y Yo vendremos. Y al Padre dijo de los Suyos: que ellos sean uno en Nosotros.
Por ello el título Elohim que Dios usa apropiadamente, tiene la terminación "im" que en hebreo implica pluralidad en la singularidad; así como la palabra "uno" de la confesión básica del Monoteísmo en Deuteronomio 6:4 no es "Jahad" según la reformuló Maimónides en el siglo XII de la era cristiana y que no admite pluralidad, sino que es "ejad" que sí la admite dentro de su singularidad.
No obstante, aunque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo subsisten propiamente cada Uno en la Divina Esencia Única de una manera particular y distintiva, siendo Coexistentes, sin embargo también son Inseparables, Coinherentes e Interpenetrables, perfectamente Unificables en Un Solo Ser Divino, Siendo Uno en el Otro, y estando Uno en el Otro y donde está el Otro, y como el Otro, siendo y actuando Juntos en un Solo Nombre, de tal manera que el Hijo que nos es dado como un niño es llamado sin mentira ni error: Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Y el que ha visto al Hijo, ha visto al Padre. Y pidiendo Su discípulo Felipe de Betsaida: -Muéstranos al Padre y nos basta, respondió el Hijo en primera persona: -Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y ¿no ME has conocido?...- Y enseñó que el Padre ES en el Hijo y el Hijo ES en el Padre.
Y hablando el Hijo de la venida del Espíritu Santo, dijo en primera persona refiriéndose a aquello: -Yo no os dejaré huérfanos. Yo vendré a vosotros. De modo que la venida del Espíritu Santo es la venida pneumática del Hijo, y también del Padre, pues que dijo: -el Padre y Yo vendremos. Y así también está Escrito que El Señor ES el Espíritu. Y la Sagrada Escritura considera que el Espíritu de Dios morando, es el Espíritu de Cristo morando, y el Espíritu de Cristo morando es Cristo morando, y Cristo morando es el Espíritu del Padre morando, y por la morada del Espíritu del Padre, el Padre Mismo vivifica mediante Su Espíritu.
Y También se revela en la Sagrada Escritura que el decir del Hijo es el decir del Espíritu.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se connumeran, pues, en la Sagrada Escritura divinamente inspirada por Dios.
Esto y más, entonces, ha revelado Yahveh Elohim de Sí mismo a los hombres y ante los ángeles, lo cual se ha recogido con la debida suficiencia, por inspiración divina, en las Sagradas Escrituras de la Antigua y Nueva Alianza, de un Mismo y Único Dios que se ha revelado progresivamente a los hombres, y cuyo Espíritu ha iluminado también progresivamente a Su Pueblo desde La Suma de la Palabra Divina, propuesta a la Fe de los Hombres una sola vez, en la consumación de los siglos, a la venida del Hijo de Dios Jesús el Cristo, Yahveh Salvador el Mesías.
El Padre ha confesado la Divinidad del Hijo ante los hombres y los ángeles cuando al introducir al Primogénito en el mundo dice: -Adórenle todos los ángeles de Dios. Y también dice al Hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo.
También el Hijo mismo ha confesado Su Divinidad cuando proclama en el Apocalipsis: Yo Soy el Alfa y la Omega, Principio y Fin, el que es y que era y que ha de venir, el TodoPoderoso, el Primero y el Ultimo; y el que Vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos .
Y El Espíritu confiesa la Divinidad del Hijo por los profetas y apóstoles enviados por Dios. Isaías le llama Dios con nosotros y Dios fuerte; y dice que el precursor del Mesías precursaría a Yahveh. Jeremías le llama Yahveh TSidkenu; Zacarías al igual que Moisés reconoce como Yahveh al Ángel Yahveh, y reconoce ser Yahveh Aquel que sería vendido por treinta piezas de plata, y traspasado, y que retornará glorioso con los santos al Monte de los Olivos. Pedro le llama Nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo al igual que Pablo, que además confiesa a Cristo como Dios Bendito por los siglos. Juan le llama al Verbo: Dios, y al Hijo de Dios: Dios Verdadero. Y Tomás le confiesa: Señor Mío y Dios Mío. Aún Su propio hermano Jacobo el Justo le confiesa Kyrios, Adonay. Y Jesús mismo recibe adoración.
Por otra parte, las Sagradas Escrituras consideran que mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios.

Hasta aquí, pues, someramente, solo lo relativo a la Divinidad en su aspecto esencial, la Trinidad esencial en Sí Misma y ante Sí Misma y para Sí Misma, aunque también revelada en la economía divina a los hombres progresivamente y en parte; entre otros, a Adam, Abel, Set, Enós, Enok Jaredita, Matusalem, Noé, Sem, Abraham, Isaak, Jacob, Job, Elifaz Temanita, Bildad Suhita, Zofar Naamatita, Eliú ben-Baraquiel Buzita de Ram, Levi, Judá, José, Coat, Amram, Jocabed, Moisés, Aarón, Josué, como está Escrito en la Torah; y también en los Nebiim y Ketubim: Josué, Caleb, Eleazar, Finees, Otoniel, Débora, Gedeón, Abimelek Jerobaalita, Tola ben-Fúa ben-Dodo Isacarita de Samir, Jair Galaadita, Jefté, Manoa de Zora Danita, Sansón, Booz, Noemí, Ruth, Elcana, Ana, Samuel, David, Sadoc, Natán, Gad, Asaf, Coreítas, Hemán Ezraíta, Etán Ezraíta, Salomón, Agur ben-Jaqué, Ahías Silonita, Iddo, Semaías, Urías ben-Semaías de Quiriat-Jearim, Azarías ben-Obed, Hananí, Josafat, Micaías ben-Imla, Jehú ben-Hanani, Jahaziel ben-Zacarías ben-Jeiel ben-Matanías Asafita, Elías Tisbita, Eliseo ben-Safat, Jehú ben-Josafat ben-Nimsi, Eliezer ben-Dodava de Maresa, Joiada, Jonás ben-Amitai de Gat-hefer, Isaías ben-Amoz, Obed, Ezequías, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Miqueas de Moreset, Nahum de Elcos, Habacuc, Josías, Jeremías de Anatot, Sofonías ben-Cusi ben-Gedalías ben-Amarías ben-Ezequías, Ezequiel ben-Buzi, Daniel, Ananías Sadrac, Misael Mesac, Azarías Abed-nego, Baruk, Hageo, Zacarías ben-Berequías ben-Iddo, Zorobabel, Josué ben-Josadac, Esdras, Nehemías, Mardoqueo, Ester, Malaquías. Y entre los dos Pactos: Judas Macabeo. Y en el Nuevo Testamento: Zacarías de la clase de Abías, Elizabeth, José ben-Jacob y ben-Elí, María de Nazareth, Juan el Bautista, Simeón de Jerusalem, Ana bet-Fenuel Aserita de Jerusalem, JESÚS EL CRISTO, Simón Cefas Pedro bar-Jonás, Jacobo bar-Zebedeo de Cafarnaum, Juan bar-Zebedeo de Cafarnaum, Andrés bar-Jonás, Felipe de Betsaida, Natanael Bartolomé, Mateo Leví bar-Alfeo, Tomás Dídimo, Jacobo bar-Alfeo, Judas Tadeo Lebeo bar-José, Simón cananita el Zelote, Matías, José Barsabás Justo, María Magdalena, Martha de Betania, Lázaro de Betania, Cleofás de Emaús, María de Emaús, Salomé, Jacobo el Justo, José bar-José, Simeón bar-José, Jacobo el Menor, José de Arimatea, Juana de Chuza, Susana de Galilea, Zaqueo, Jairo, Bartimeo, José Bernabé Levita de Chipre, Esteban, Felipe de Jerusalem, Prócoro de Jerusalem, Nicanor de Jerusalem, Timón de Jerusalem, Parmenas de Jerusalem, Nicolás de Antioquía, Eunuco de Candace Etiope, Ananías de Damasco, Pablo de Tarso, Eneas de Lida, Dorcas Tabita de Jope, Cornelio de Cesarea, Simón Níger, Lucio de Cirene, Manaén de Antioquía, Judas Barsabás, Silvano Silas, Loida de Galacia, Eunice de Galacia, Gayo de Derbe, Timoteo de Galacia, Lucas de Troas, Lidia de Tiatira, Carcelero de Filipos, Jasón de Tesalónica, Aristarco de Tesalónica, Segundo de Tesalónica, Tíquico de Asia, Trófimo de Efeso, Sópater de Berea, Dionisio Areopagita, Dámaris de Atenas, Aquila del Ponto, Priscila de Aquila, Crispo de Corinto, Sóstenes de Corinto, Apolos de Alejandría, Erasto de Corinto, Eutico de Troas, Agabo de Judea, Mnasón de Chipre, Publio de Malta, Tito de Grecia, Estéfanas Epeneto de Acaya, Fortunato de Corinto, Acaico de Corinto, Febe de Cencrea, María de Roma, Andrónico, Junias, Amplias de Roma, Urbano de Roma, Estaquis de Roma, Apeles de Roma, Aristóbulo de Roma, Herodión de Tarso, Narciso de Roma, Trifena de Roma, Trifosa de Roma, Pérsida de Roma, Rufo de Cirene, Asíncrito de Roma, Flegonte de Roma, Hermas de Roma, Patrobas de Roma, Hermes de Roma, Filólogo de Roma, Julia de Roma, Nereo de Roma, Olimpas de Roma, Lucio de Tarso, Tercio de Corinto, Cuarto de Corinto, Epafrodito Epafras de Colosas, Ninfas de Laodicea, Arquipo de Colosas, Onésimo de Colosas, Juan Marcos de Jerusalem, Jesús Justo de la Circunsición, Crescente, Carpo de Troas, Onesíforo de Efeso, Eubulo de Roma, Clemente de Roma, Pudente de Roma, Lino de Roma, Claudia de Roma, Artemas de Nicópolis, Zenas, Filemón, Apia de Colosas, Demetrio de Derbe, Lucas; y otros íntimamente allegados a la primera generación cristiana apostólica en que se completó la Fe dada completa a los santos: Policarpo de Esmirna, Antipas de Pérgamo, Papías de Hierápolis, Ignacio de Antioquía, Cuadrato...Todos estos recibieron Revelación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y sus nombres, algunos más que otros, son testigos o de la Antigua, o de la Nueva Alianza de Dios, con Israel y con la Iglesia de JesuCristo.
Y conforme a la promesa del Hijo de Dios, el Espíritu Santo ha iluminado progresivamente a la Iglesia de Dios y de Cristo, acerca de la Revelación de Sí Mismo en las Sagradas Escrituras, conduciéndola a toda verdad, usando el ministerio del Nuevo Pacto en hombres como: Justino Mártir que corroboró el cumplimiento mesiánico de las Escrituras en Jesucristo; Ireneo de Lyon que desenmascaró las herejías gnósticas, como también Hipólito de Roma, Novaciano y Tertuliano de Cartago frente al unitarismo monarquiano modalista; Atanasio de Alejandría, gran defensor de la confesión de la Divinidad del Hijo de Dios, como también Hilario de Poitiers en Occidente; Basilio Magno y Dídimo el Ciego confesores de la Divinidad del Espíritu Santo. Lo cual fue proclamado en su orden en el Primer Concilio de Nicea y en el primer Concilio de Constantinopla. Profundizada fue también la iluminación acerca de la Trinidad, así llamada por Teófilo de Antioquía y Tertuliano de Cartago por primera vez en griego y latín respectivamente en el siglo II, por Agustín de Hipona, Gilberto de la Porré, Tomás de Aquino y el Concilio de Florencia en lo relativo a la relación de las Personas. Andrew Murray ha señalado profundidades acerca del Espíritu de Cristo. Acerca de la coinherencia de las Personas ha insistido Witness Lee de Chefow, aunque advertido por Stephen Kaung para no permitir desliz al sabelianismo. Y frente a lo cual aquí sostenemos la necesidad de velar para que la consideración de los aspectos económicos de la Trinidad en Su revelación a los hombres y a los ángeles, y en Su Don, no supediten la Trinidad esencial a los accidentes de la economía. Pues la economía divina no puede traer mudanza a la inmutabilidad confesada por Dios de la Trinidad esencial, sino apenas revelación progresiva de Su Ser y Gloria, y participación de Su Naturaleza (aunque no de Su Deidad que solo a Dios mismo le es propia), y realización de los hechos eternamente decretados de Su Administración, cumplidos en el tiempo por Dios el Padre con el Hijo y el Espíritu para nuestro disfrute y glorificación corporativa: el Misterio de Cristo que es Su Cuerpo en Gloria para alabanza de la Gloria de Su Gracia en Su Preeminencia y Primogenitura; Participación de Su Vida y Naturaleza, y las de Cristo, para Conocimiento y Expresión de Su Gloria. Ahora aquí: Destello Divino en la Tierra desde la eternidad.

Esta es la administración apostólica del Misterio de Dios.
Primera Parte.

Compilado y escrito en el año de 1998, en la localidad de Teusaquillo, Santafé de Bogotá D.C., Colombia, América del Sur, por Gino Iafrancesco V.

 
Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 10:30 am Ver/Hacer comentario (2)

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EN EL SENO DEL PRINCIPIO



EN EL SENO DEL PRINCIPIO


Y el Omnipotente pudo.

y lo podido reveló al que pudo.

El Poder testificó de Sí,

y el todo fue podido.

*

El todo testificó de la plenitud del que atribuye,

y el atributo fue destello del que pudo.

Y el destello era Luz,

y la Luz era Gloria,

y la Gloria era Vida eterna y engendrada,

y cual engendrada sin principio,

entonces, sí, substancia;

y en la Substancia, Imagen.

La Imagen engendrada,

inmanente y sin principio,

el Rostro del Omnipotente.

*

Y la Gloria compartíase en el Seno bajo el sello;

y por decirlo así,

una costilla le cubría.

*

Y el Poder operó,

y he aquí, nos movemos tras Su operación.

Y por Su Logos, eterno y engendrado,

el todo fue podido del Creador.

Y el Logos hubo hablado,

y Su ejército podido.

El universo fue podido,

el invisible y el visible,

y el Hombre fue podido;

y los que después pudieron,

pudieron porque fueron

ellos mismos, sí, podidos.

Y el Omnipotente Mismo se posee desde Sí,

y se revela,

y camina,

respira,

se regocija en el júbilo de Su absoluta libertad.

*

El misterio de Su Ser emitía susurros

cuando todo era oscuro,

cuando todo era nada.

Y cuando era de noche,

Su Ser se movía y palpitaba.

El Inmutable se movía.

El Altísimo velaba y conocía;

era como si esperase para hablar.

Y esperaba con amor,

sin esperar.

*

El Altísimo callaba,

porque calla cuando ha de callar

y habla cuando quiere hablar.

Aunque en Sí Mismo hablaba,

para nosotros callaba.

Calla cuando quiere;

enmudece de Sí.

Y habla cuando quiere;

y cuando habla, habla de Sí,

porque conoce,

porque puede,

porque está,

y así es.

*

Y cuando calla reposa,

y cuando habla,

Su reposo habla con Él.

De Él testifica

porque Suyo es el Reino.

Por Él opera

porque Suyo es el Poder.

Para Él participa

porque es Uno y es Padre;

es Uno con Su Hijo,

y es Uno con Su Espíritu.

Suya, de Dios, es la Gloria;

Suyo es el derecho

porque todo lo pudo.

El Reino, el Poder y la Gloria,

la Raíz, la Savia y el Fruto

del Árbol de la Vida.

*

Y el Fruto es pan del inocente

que recibe la gracia de la Savia.

Y la Savia es mediadora.

*

La Raíz,

desde la Semilla eterna de una Voluntad eterna,

promulgó al Árbol de la Vida.

*

Y la Semilla eterna

conservaba el germen de la Vida eterna.

Y era ese el misterio de la perpetuidad;

la eternidad del Ser que da.

*

Y el Omnipotente pudo,

y lo podido reveló al que supo.

El todo podido

reveló una parte de lo conocido;

y el todo conocido pertenece al Omnisciente.

*

Y el Omnisciente se conoce

también a Sí Mismo y en pleno.

Y Suya era la Mente,

Imagen Suya y Gloria,

Igual a Dios, Persona,

el Hijo cual Persona,

el Verbo que antes era, y es, y que será.

Pues si personas fueron

algunos de Sus destellos creados,

persona habría de ser

El que dio a reflejar.

Si personas descúbrense

los que descubren,

Persona habría de ser El que dio a descubrir.

*

El reflejo anunció lo reflejado

y la parte anunció al todo,

y el todo Al que lo supo y pudo.

*

Y sobre la parte operaba la influencia del todo,

porque fue Uno el que lo supo y pudo.

La parte, pues, testifica del todo,

como el iris del ojo del estado del cuerpo.

Y en la oreja se lee lo que pasa en el resto,

y las agujas punzan donde han de punzar.

Y leen los hombres en las manos

y en el rostro leen,

y leen en los pies,

y leen en la frente,

y en muchas partes leen.

*

 Y cuando se vierte el gene,

se vertió la especie;

y en la especie viene de la vida su cual.

Y por la vida corre Aquel que la sustenta,

y aunque es Otro, sin embargo sustenta,

vivifica, condesciende y soporta.

La voluntad de Dios es amor condescendiente,

la Fuerza de las fuerzas,

el Gran Rey cual Persona,

el Altísimo.

Destellos, pues, del Eterno

testimonian del que en todas partes está,

el Omnipresente.

Y el Omnipotente pudo porque dio para estar.

Y está el Omnipotente en lo que pudo,

y en lo que supo estuvo,

y en lo que sabe está.

Y todo lo que sabe lo sabe desde Sí,

y nadie se lo cuenta.

Al todo atribuyó.

Atribuído es el todo;

atribuido del que lo pudo.

*

Y porque el Alto pudo,

el Alto es;

y porque es, está.

*

Y la Fuerza era,

y las fuerzas fueron;

y estuvieron las fuerzas allí donde estuvieron.

Y fueron las fuerzas respuestas obedientes,

del Eterno atribuidas,

de Su Voluntad vivificadas.

Y esa Voluntad se conocía a Sí,

y estuvo en lo que quiso,

y en lo que quiere está.

*

Conoce también lo que reprueba,

y no lo reconoce;

ejercita paciencia y lo soporta,

soportando hasta el día en que revelará

lo que aborrece y odia,

lo que repruebe;

mas esperra para mostrar Su ira.

Con Su sentencia se dará también a conocer.

Y ese día que tan solo Él conoce,

nos lo muestra viniendo,

viajando por los hilos del tiempo,

trayendo el sonido de Su libertad de Ser.

Y escogió Dios participar,

participarse todo;

amarnos como al Hijo,

amar, de Sí entregar.

Que se pueda así como Él pudo;

que se conozca así como Él supo;

y que se esté donde Él está.

Y se entregó en el Hijo;

en Él y por el Hijo.

*

Y de Dios éste Hijo

se encaminó al Calvario

y se entregó en la Cruz

para llenarlo todo,

para brindarlo todo,

cual carne y pan, comida,

cual sangre y vino, celestial bebida,

humanidad gloriosa compartida,

Divinidad humanizada, asimilada,

y tras resurrección envió Su Espíritu,

derramándolo todo,

tomando de lo Suyo y repartiéndolo;

dándonos lo que pudo,

lo que supo y donde estuvo.

Y ya no somos muchos, aunque muchos,

sino que somos Uno.

Y con Él somos Uno

y el Uno está en los muchos.

*

El Inmutable es;

se mueve donde está;

palpita en Su respiración.

Esencialmente es,

eternamente está.

Y hace existir lo que de Suyo da.

Y como Libre respira,

y como Libre exhala;

y cuando exhala ama

y cuando exhala juzga.

Ama y juzga.

Cuando escoge ama,

y cuando ama perdona,

y cuando ama guarda.

Y cuando guarda

es porque también reprueba.

Cuando reprueba advierte,

y entonces espera y calla.

Soporta con paciencia y acumula.

Los que tuvieron ser no deben pervertirlo,

porque no escaparán al dolor del torcido.

¿Cómo escapar del que ama?

El ser que ha sido amado

solo puede sufrir cuando se aleja.

Sufre porque es amado y a ese Amor desecha.

La Luz Pura desecha y bebe oscuridad.

Su ser, que era un regalo,

arranca del estado de su felicidad

aquel que al Señor deja.

LLamado fue a la vida y creado de la nada;

a la gloria invitado, pero se rehusó.

¿Cómo podrá escaparse si estaba diseñado

para un Amor eterno ahora olvidado?

Vagará en el absurdo,

sufrirá en el tormento,

odiará lo que busca porque era para el cielo,

y ahora lo que encuentra, solo oropel, estiércol,

recordarale siempre su esclavitud buscada;

creatura de la nada que así se corrompió.

*

Cuando el Señor reprueba,

advierte y después calla;

espera y acumula de fuego eterno ascuas.

Como si grita y clama,

cual mujer que está de parto;

Omnipotente clama,

y cuando clama engendra,

y cuando engendra estalla;

estalla lo que mata

y lo que mata deja;

lo que a pesar de Su amor,

por mal le deja.

Entonces con justicia es que mata,

y a Su pesar lo mata.

Y mientras mata guarda,

y mientras guarda ama,

y siempre está presente,

así sea cual justicia.

Y así es.

Porque ama reprueba

y el infierno es amor que reprueba,

que no dice amén a la monstruosidad humana,

mas que le acerca por lo menos la justicia,

ya que desechó la gracia.

A no todos, pues, mata,

sino que como ama, escoge y guarda.

Y cuando mata y guarda

revela lo que quiso desde Su libertad.

Lo que reprueba Él mata;

lo soporta y lo mata;

con doble muerte mata;

lo pesa en Su balanza

y lo que sentencia mata.

Y mata porque guarda

lo que escogíó para Sí.

¿Y quién le impedirá?

porque no hay nadie como Él.

*

Ocultábase Uno solo bajo el sello;

Uno solo callaba cual Simiente eternal;

Uno solo prohibe lo del bien y del mal.

Y en Su fidelidad diseñó a la inocencia;

y ésta era semejante.

Imagen, semejanza, espejo a reflejar.

Cuando no había culpa

preparó una moral en libertad.

La libertad fue amor, participar;

matrimonio perfecto a realizar.

Y el Hombre es la escogida,

el Hombre la casada,

el Hombre la querida y perdonada,

un óvulo para Su misericordia

que ya estaba guardada,

siempre lista y preparada

desde la eternidad.

*

Empero la simiente

de la astuta serpiente

conocerá el divorcio;

permitiósele un día adulterar, perversa;

que entonces se conozca de Dios la Santidad;

la Santidad escogida desde la eternidad.

*

El Fuego de esta Gloria

a la banal serpiente

un día consumirá.

¿Y qué dirá?

su canto es un lamento;

no halló felicidad.

Por los siglos de los siglos se atormentará.

Dragón que en el abismo escogió su morada

fue el padre de esos hijos de locura insensata;

quisieron el espanto

y el espanto ha venido a recibirlos.

Aunque ilusos quisieron

cambiarle el nombre a los abismos,

a los abismos mismos

no pudieron cambiar.

Tan solo con palabras

no se puede trocar

la horrenda consecuencia

de fatal realidad.

Conocieron, quisieron,

entonces a enfrentar.

*

Esta es, pues, la historia

como de un caballo blanco

que viene cabalgando

desde la eternidad.

Un jinete invisible le alimenta,

un jinete invisible guiando va.

El jinete invisible en el visible va:

el Logos engendrado desde la eternidad.

De Dios la Plenitud del Atributo Excelso

engendró ante Su espejo a Aquel que les Igual,

y exhalándose Mismo como Amor allí estuvo

compartiendo la Gloria que le es esencial.

*

El Dios invisible se reveló en Su Imagen

y era el Verbo que como Primogénito

rasgó la oscuridad,

alzándose en Su nombre

para con Él crear.

Su corazón cargado de todo Su poder

y un misterio secreto y glorioso por traer.

Un fiel motivo eterno le movía.

Desgarró el sello el Altísimo

y el velo de Su Ser comenzó a descorrer.

Y era Uno, el Padre,

con Él también el Hijo

y el Espíritu Santo.

Creación bajo el manto;

nido de amor y reino.

*

La nada fue vencida en el principio

porque tan solo era el silencio del Ser

mientras estaba oculto callando bajo el sello.

La esencia operó en la costilla

y la existencia nació cual la mujer.

Y era Uno solo el Ser Divino, y Uno es:

el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo;

pero tenía un motivo: se quería casar,

engendrar muchos hijos para participar

de ese Amor tan profundo que de Su intimidad

la plenitud mismísima quisiéranos brindar;

derramarse en el vierntre de Su gloria,

preñarla de la Suma de Sí,

y así engendrar eternamente,

sí, cual respirando siempre,

el reposo de la realización.

*

Y fue la realidad la hija de la dicha del reposo.

Y el reposo satisfecho satisfizo.

La Voluntad vivificante se derramó en deleite

y la esposa viviente, Su costilla de antes,

nada por el Eterno amada,

descansó en el reposo derramado.

*

Y el Logos, Atributo eterno y engendrado,

de la Divina Especie conteniendo en Sus lomos,

habló, mandó, ordenó,

con plenitud y fuerza,

y una vez más la tierra fue segura testigo

de una nueva creación.

Y muriendo ella misma abrasada de un fuego,

volverá placentera a ser como el Edén.

La Vida se esparció en destellos

y el Uno se representó.

El Poder invisible regalado en el Logos

actuó cuando Él habló,

y el efecto visible

correspondió obediente

a la Causa Viviente;

sí, con fidelidad.

El Poder de la Causa fortaleció al efecto

y el poder del efecto se llegó a difundir

y enredose en los ciclos de la perpetuidad;

ya nunca cesará, mientras mi Dios lo quiera.

Se difundió el poder en dimensiones,

y en cada dimensión estaba Dios, y está.

¡Personas!, ¡maravillas!,

¡hermosísimas joyas del arte espiritual!

De la fuente del Logos salieron como arroyos,

volando serafines, brillando querubines,

arcángeles y príncipes, y de ángeles millares,

y aunque cual llenos mares,

cada uno por nombre

fue querido y amado,

como todos llamado

a vivir, a gozar, también participar.

Océanos cantantes

que elevan su alabanza

como nubes del cielo

y derraman cual lluvia

todo el ser y el sentido

a los pies del que merece

suprema adoración.

El ciclo del amor cantaba ya,

y en cada dimensión un ciclo.

Y ciclos hubo grandes y pequeños

 

Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 10:18 am Hacer comentario (0)

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SÍNTESIS DE LA ECONOMÍA DIVINA

SÍNTESIS DE LA

ECONOMÍA DIVINA



El depósito de Dios

Para seguir el contexto de la economía de Dios, comenzaremos haciendo un rápido panorama con el fin de tener una síntesis o quintaesencia. Todo comienza con Dios, el cual es el origen de todo.

Pero El no es un Dios indefinido, sino un Dios que se ha revelado, el cual se agradó en habitar en Su Hijo Jesucristo plenamente. La plenitud de Dios el Padre mora en Su Hijo y se ha revelado a través de Su Hijo Jesucristo, y Dios se ha dado a conocer específicamente en Jesucristo. Luego, el Padre y Jesucristo enviaron el Espíritu Santo. El Espíritu Santo viene en el nombre de Jesucristo, el cual a su vez vino en el nombre del Padre. Todo lo que es del Padre y del Hijo, lo toma el Espíritu y lo da a la Iglesia. En consecuencia, el Espíritu Santo ha entregado un depósito a la Iglesia. Es lo que la Biblia llama el buen depósito, o el depósito de Dios.

Este depósito es todo lo que el Señor es, todo lo que el Señor ha hecho, todo lo que el Señor ha revelado a lo largo del período de la revelación proposicional de la Biblia. Este depósito de Dios es entregado a lo que la Biblia llama el ministerio. El ministerio es el depositario del depósito de Dios. El ministerio en general es el ministerio del Nuevo Pacto, el ministerio de la Palabra, o del Evangelio, el ministerio de la reconciliación, el ministerio de la justificación, o de la justicia, el ministerio del Espíritu. Ese ministerio no se refiere tan solamente al de alguna persona en particular, sino al ministerio de todo el Cuerpo de Cristo, el cual está representado en los ministros. Todo el Cuerpo de Cristo, todos los santos, tienen que trabajar en la obra del ministerio. Dentro del ministerio, el apostolado es el que lleva la responsabilidad de ser pionero. La Biblia dice:

"...primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan..." (1 Co. 12:28).

 Cuando dice primeramente, significa que los pioneros para entregarles el depósito de Dios en el ministerio, son los apóstoles. La obra de los apóstoles está relacionada con eso. La obra es una palabra que usó el Espíritu Santo, cuando el presbiterio de la iglesia en Antioquía, profetas y maestros, estaban ministrando al Señor, dijo el Espíritu Santo dijo: "Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado" (Hechos 13:2). Notemos que Bernabé y Saulo ya eran ministros, ya eran profetas, ya eran maestros cuando estaban en la iglesia de la ciudad de Antioquía, estaban trabajando, y su apartamiento para la obra, no era para el ministerio, pues ellos ya estaban en el ministerio siendo profetas y maestros trabajando en la iglesia de Antioquía, y ya llevaban varios años. Pero fueron separados para la obra apostólica. Probablemente ellos ya habían estado ministrando algunos años a la iglesia en Antioquía cuando el Espíritu Santo dijo: "Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado".

Tal obra consistió en evangelizar en muchos lugares de todas aquellas regiones, discipular para el Señor a los evangelizados, fundar y establecer con ellos las respectivas iglesias de sus localidades, una por localidad, enseñándoles, instruyéndoles, poniendo en orden los asuntos, corrigiendo las deficiencias, reconociendo y nombrando los presbiterios en esas iglesias, y algunas veces inclusive corrigiendo a los ancianos que pecaban en las iglesias, y tratando dentro de la comunión apostólica los asuntos que surgían en la obra. Todo aquel trabajo fue llamado de la obra. Dentro de todo aquel trabajo de la obra, existe "la escuela de la obra", cuya función es entregar el Consejo de Dios. En Hechos 19:9,10, dice: " 9...y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.

10Así continuó por espacio de dos años...". De ahí viene la palabra escuela. Esto aconteció en la ciudad de Efeso; Pablo transmitiendo todo el consejo de Dios. Tal trabajo fue llamado por Pablo en Mileto, delante de los ancianos de la iglesia de Efeso, como el anuncio de todo el Consejo de Dios, cuando en Hechos 20:27, les dice: "Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios". Es de este concepto bíblico de donde sacamos la expresión la escuela de la obra. De la obra porque fue dentro de la obra apostólica que el apóstol hizo uso de la escuela Pablo permaneció dos años allí enseñando, dialogando, transmitiendo y anunciando todo el consejo de Dios. El consejo de Dios, es la visión general de la economía divina, del evangelio del Reino.

El depósito de Dios y el ministerio

Notemos que el ministerio no consistía simplemente en anunciar un pequeño mensaje aquí y otro allá, sino todo el consejo de Dios. El apostolado es comisionado con la economía divina. Pablo hablaba que la economía divina le había sido encomendada. Todo el consejo de Dios, es el propósito de la escuela de la obra. Pero la escuela de la obra en sí misma no es el objetivo final. Ella trabaja para que el consejo de Dios sea trasmitido a las iglesias de las localidades. Los apóstoles no fundaron denominaciones, ni trabajaron denominacionalmente, sino que fundaron una iglesia por localidad, sujeta a Cristo como cabeza, inclusiva de todos los hijos de Dios, y abierta a la comunión del Cuerpo de Cristo. El Espíritu Santo no permitió a los apóstoles establecer sucursales denominacionales de su propia misión, sino trabajar en función del Cuerpo de Cristo, edificando la iglesia en cada localidad dentro de la comunión universal en Cristo Jesús.

Ellos no fundaron cada uno su misión. No encontramos en la Biblia una misión de Pablo, y otra de Apolos, y otra de Cefas; y cuando los creyentes en Corinto quisieron dividirse en misiones y denominaciones, el Espíritu no se los permitía. ¿Cómo van a decir ustedes: yo soy de Pablo, yo soy de Apolos, yo soy de Cefas? No, ellos trabajaban para el Cuerpo. En Corinto los hermanos querían dividirse según la misión de los diversos líderes, unos de Pablo, otros de Apolos, otros de Cefas, otros pretendiendo únicamente ellos ser de Cristo, en actitud exclusiva, entonces el Espíritu Santo inspiró a Pablo a escribirles y corregir tal situación. Tal corrección del Espíritu en las Escrituras sigue siendo válida hasta hoy. Los apóstoles trabajaron para el Cuerpo. Tal Cuerpo se manifiesta en candeleros, los cuales son las iglesias de las localidades. Un candelero por localidad o municipio, según el Apocalipsis y todo el resto del Nuevo Testamento. El trabajo de la obra es en función de las iglesias locales para que estas sean establecidas y edificadas. Mas también las iglesias locales tienen su respectiva función. Ellas no deben vivir bajo la improvisación. Ellas deben comprender para qué fueron plantadas por Dios en cada localidad. Ellas deben saber en función de qué existen. Ellas existen en función de la economía divina, es decir, el programa de Dios que desarrolla el propósito eterno de Dios. Eso es lo que se llama la economía divina. Las iglesias locales existen para contener y expresar a Dios, desplazando al enemigo. En ellas debe desarrollarse el programa de Dios que busca cumplir el propósito eterno del Altísimo.

Dios tiene un objetivo, un propósito eterno. Para desarrollarlo, El ha hecho un programa administrativo. La Iglesia es el vehículo de Dios que desarrolla el programa divino. Las iglesias son edificadas para llevar adelante el programa de Dios, que cumple el propósito de Dios, y que consiste en la economía de Dios. La economía divina se relaciona al misterio de Dios que estaba escondido, pero que ahora han sido manifestado a la Iglesia. Hemos visto que los misterios como un desmenuce o desglose de todo lo que tiene que ver con la economía divina.

La economía divina se relaciona a todo el programa del plan eterno de Dios. Se relaciona con Dios mismo y con Su pueblo, aun los israelitas y las naciones tienen un lugar en el programa de Dios. Pero precisamos de un resumen, de una quintaesencia de la cosmovisión, una síntesis, una idea básica que nos permita resumir en qué consiste la economía divina y sus principales elementos, de modo a conducirnos según Dios; pues hemos leído todos esos pasajes, hemos visto en forma panorámica todas las cosas y misterios de que consta, pero necesitamos de una síntesis que nos permita ver en qué consiste todo eso; luego ver los elementos principales de esa síntesis, que son los que van a justificar el plan orgánico de la Escuela de la Obra.

La quintaesencia

¿Cómo podríamos hacer una declaración sintética de aquello en lo que consiste la economía de Dios? De la forma más simple y resumida, ¿en qué consiste la economía de Dios? Podríamos decir que la economía de Dios consiste en el Dios trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo), dispensándose o administrándose o entregándose a sí mismo al hombre tripartito (espíritu, alma y cuerpo) y corporativo, para ser contenido y expresado corporativamente, habiendo tratado con Su enemigo. Dios el Padre revelado a través del Hijo. El Hijo, portando al Padre, habiéndose encarnado, vivido, muerto, habiendo sido sepultado, habiendo resucitado, ascendido, sido glorificado, estando intercediendo, habiendo derramado Su Espíritu, el cual tiene lo del Hijo, que tiene lo del Padre, lo que El es en esencia, lo que Dios ha hecho, y lo que ha dispensado al hombre. Dios en Cristo se dispensa, por una parte, al hombre individual, a cada persona creyente en Jesucristo, en su espíritu, en su alma, en su cuerpo, regenerando, renovando y glorificando. Mas no solamente a cada uno individualmente, sino haciendo también de todos los creyentes en Jesucristo, nacidos del Espíritu, un solo Cuerpo, un solo y nuevo hombre corporativo.

Este Dios completo, en naturaleza y economía, lo que en El es comunicable, y lo que El hizo a través del darse por medio del Espíritu, que toma todo lo que es y ha hecho para cada uno de los creyentes, formando un solo Cuerpo, este Dios completo, pues, se contiene y se expresa en ese Cuerpo y desde ese Cuerpo trata con su enemigo, aplicando a la Iglesia la victoria de Cristo. Primero trató en Cristo con Su enemigo. Y ahora a través del Espíritu por la Iglesia. Todo ese programa de Dios no es tan sólo temporal, sino que tiene una culminación, una expresión completa. Después de este intento de declaración mínima y sintética, veamos ahora algunos de los principales elementos aquí percibidos. El primer elemento es Dios. En la consideración del Dios trino ya tenemos el contenido de por lo menos tres importantes materias en pauta, o aun cuatro en un plan orgánico:

La Teología Propia, o propiamente dicha, que se ocupa de manera particular de Dios mismo, considerando lo que Dios es según su propia revelación.

Por su parte, la Divina Teleología se ocupa de los objetivos de Dios, del propósito eterno de Dios, de Su beneplácito, de Su voluntad, del designio de Su voluntad, de Su presciencia o conocimiento anticipado, de Su predestinación, de Su consejo determinado, de Su ordenación, de Su preparación de antemano.

La Cristología tiene que ver con quién es el Hijo de Dios, cómo es divino, cómo es humano, en qué consistió la kenósis (χηνσις) o despojamiento, la encarnación, la concepción virginal y el nacimiento, el vivir humano suyo, la cruz, la obra de la cruz, la resurrección, la ascensión, la intercesión sacerdotal, el señorío, Su retorno, etcétera.

Porque el dispensarse de Dios es principalmente por amor eterno de Dios; El Padre amando, queriendo, conociendo, dirigiendo, determinando, escogiendo, predestinando, etcétera. Entonces, el Hijo viniendo a hacer la voluntad del Padre, encarnándose, santificándose, muriendo propiciatoriamente, resucitando, etcétera.

La Pneumatología, por su parte, trata del Espíritu Santo.

Y entonces viene a continuación en esta consideración de los elementos incluídos en la economía divina, la Soteriología, que trata todo lo relativo a la salvación. Del griego soter [Σοτερ], salvador, y sotería [Σοτερ?α], salvación. Es el dispensarse de Dios; es todo el proceso de salvación, tanto la obra objetiva del Señor como la aplicación de esa obra completa; cómo de aplica esa obra al hombre tripartito.

La Antropología trata del hombre tripartito, otro importante elemento de la economía divina. ¿Quién es el hombre? ¿Para qué fue creado? ¿Cómo fue creado? ¿De qué partes se compone? ¿Cómo funcionan su espíritu, su alma, y su cuerpo? ¿Cómo afectó el pecado a cada una de éstas tres partes del hombre? ¿Cómo opera la salvación en el espíritu, en el alma y en el cuerpo? Todo esto a nivel individual y a nivel general.

La Hamartiología (del griego hamartía [?μαρτ?α], pecado) trata del mal y del pecado. Tiene sus raíces en la Satanología y la Demonología. La hamartiología trata de aquello que enfrenta la soteriología.

Entonces, con la salvación corporativa se llega a la Eclesiología. ¿Cuál es el lugar de la Iglesia en el plan eterno de Dios? ¿Cuál es la naturaleza de la Iglesia? La eclesiología trata, pues, de todo lo relativo a la Iglesia, su tipología, profecía, aspectos, gobierno, vida práctica, historia, etcétera.

Pero la Iglesia no es el asunto final. Después viene el aspecto milenial del Reino y luego la Nueva Jerusalén y todo tipo de culminación. Todo el desarrollo histórico y el sentido profético de la Biblia tiene una consumación: la economía del cumplimiento de los tiempos. Y de eso trata la Escatología.

Vemos entonces que todas las materias de la Teología Sistemática están involucradas en el desenvolvimiento de esta pequeña síntesis. Al considerar la declaración acerca del Dios Trino dispensándose al hombre tripartito y corporativo para contenerse y expresarse corporativamente habiendo tratado con Su enemigo, encontramos allí a la Teología, la Teleología, la Cosmología (que trata de la creación), la Angelología, la Satanología, la Demonología, la Antropología, la Hamartiología, la Cristología, la Pneumatología, la Soteriología, la Eclesiología, la Escatología. De manera que la Teología Sistemática debe servir para al desenvolvimiento de la Sístesis de la Economía Divina. Todas estas materias no deben ser consideradas sueltas, sino en función de la economía divina. Nunca se debe perder de vista la línea central. Todas estas materias simplemente profundizan en los elementos coherentes de la única economía divina.

El primer elemento a profundizar en esta síntesis es el Dios Trino, pues lo esencial y fundamental es Dios mismo. Lo que Dios ha querido es manifestarse El mismo, darse a conocer y hacer contener Su gloria expresa. En la consideración de este principal asunto tenemos que ver lo que Dios ha revelado acerca de Sí mismo, de Su ser, de Sus atributos, de la razón profunda de Su Nombre y nombres, Sus objetivos, y entonces los pasos que ha realizado. ¿Quién es El para sí mismo? ¿Qué ha hecho en función de nosotros? Es decir, ¿qué es la Trinidad esencialmente? y ¿cómo ha operado económicamente en la administración de Dios? Estamos viendo ahora el simple panorama, la introducción. Deben ser administrados los misterios de Dios. Lo que ya hemos recibido de Dios, lo que hemos oído, lo que ya hemos digerido, tenemos que administrarlo, trabajarlo y ponerlo a funcionar, pero a la vez tenemos que seguir alimentándonos.

El Señor se dispensa en función del matrimonio

El segundo elemento en esta síntesis, después del Dios Trino, es el importante concepto de dispensar. La palabra dispensación es muy grande y significativa. Dispensarse significa administrarse a sí mismo de una cierta manera, tomar de sí mismo y entregarse, y lo que Dios ha hecho a través de Su amor eterno y Su propósito, a través de Su revelación, encarnación, la muerte de Cristo, la resurrección, el derramamiento del Espíritu. Todo eso fue hecho a nuestro favor y para Sí mismo. Un matrimonio. Para ese matrimonio el Verbo de Dios se encarnó, vivió, murió, resucitó, ascendió a los cielos, intercede, gobierna, envió al Espíritu, va a volver. Todo eso es el dispensarse de Dios. El Espíritu enviado y derramado tiene que hacer muchas cosas, entre ellas, importantes son, regenerar, renovar, transformar, configurar, glorificar, todo por medio de Sí mismo en nombre del Hijo y del Padre.

Como resultado de este dispensarse de Dios al hombre tripartito, resulta la Iglesia. Tenemos que entender que la Iglesia no es simplemente una organización, ni una denominación, sino un organismo vivo, vivificado por este dispensarse de Dios; y por eso aparece como un candelero en cada población. Todo esto está relacionado con el Misterio de las Siete Estrellas y los Siete Candeleros de Oro, lo cual a su vez es una expresión bíblica del Misterio de Cristo: la Iglesia. Necesitamos de todo el misterio de Dios consumado, de la Iglesia, del Reino, de la Jerusalén de Dios, de la consumación final.

La Escatología y la Eclesiología, en la economía divina, provienen de la Teología, la Teleología, la Antropología y la Soteriología mediante la Cristología y la Pneumatología. El hombre tripartito y corporativo es, pues, el objetivo de este gran dispensarse de Dios en amor, por Cristo y el Espíritu, en función del matrimonio místico.

Todo el carácter y la obra del Padre se ha revelado a través de Jesucristo. Y todo lo que el Padre ha revelado y hecho a través de Jesucristo, es entregado por el Espíritu. Así que el Espíritu es el que contiene todo lo necesario, todas las bendiciones espirituales en Cristo Jesús, para que los escogidos de Dios en Cristo antes de la fundación del mundo, puedan alcanzar el propósito de Dios. Como está escrito en Efesios 1:3,4: "3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor...". O sea que Dios puso en Cristo todas las bendiciones necesarias para que los escogidos puedan alcanzar el propósito de Dios. El propósito de Dios es la propia expresión gloriosa y amorosa de Dios. Lo que Dios quiere es expresarse y darse plenamente. Expresarse dándose. Pero esa manifestación tiene sus etapas.

Después de la creación, primeramente Dios se reveló un poco a través de los profetas. En Hebreos 1:1-2 dice: "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo". O sea, que el Padre se ha ido revelando poco a poco, progresivamente, en el Antiguo Testamento, hasta completar Su revelación en Cristo. Ahora el Hijo ha hecho también un trabajo. El Hijo, el Verbo de Dios, se despojó a sí mismo, y como hombre se santificó por nosotros. El dijo: "...y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad" (Juan 17:19). Quiere decir, que para que los escogidos puedan alcanzar lo que Dios ha propuesto, era necesario que el Hijo lo alcance primero como hombre. Dios debía obtener en Cristo como primicia los que Él quiere obtener del hombre. El Señor Jesucristo llegó a ser el hombre que Dios quería.

Ahora Dios toma para nosotros a Su Hijo Jesucristo mediante Su despojamiento (kenosis, [χ?νοσις]), concepción y encarnación, nacimiento y vivir humano, en función de nosotros, santificándose por nosotros para el Padre, consiguiendo en Sí mismo un hombre perfecto para perfeccionarnos. Dios toma este Hombre perfecto en el cual está plenamente contenido y expresado, y lo entrega, por el Espíritu, para que se forme en nosotros, habiéndonos perdonado y limpiado por la sangre de Su muerte en la cruz. Así, pues, que el Espíritu toma lo que es del Padre y del Hijo y comienza a ministrarlo y repartirlo entre nosotros.

La materia que trata de lo que el Espíritu Santo es y hace, es, pues, la Pneumatología. Todo lo que el Padre trabajó primeramente en uno solo, en Su Hijo Jesucristo, el Espíritu tiene que reproducirlo en un Cuerpo místico. Este es el orden que aparece en la Biblia. Cristo, las primicias. Luego, los que son de Cristo en Su venida. Entonces el fin, cuando el Hijo entregue el Reino a Su Padre para que Él sea todo en todos (1 Corintios 15:23-28). Estos versos demoran siglos aún en desarrollarse.

Hay un orden el cual comienza con Cristo cual las primicias. Dios se revela, se contiene, se expresa y trata con su enemigo, primeramente a través de un solo hombre, el Primogénito, Su propio Hijo Jesucristo, para que en todo tenga la preeminencia. Tal es el contenido de la Cristología. Mas Dios quiere que su Hijo Jesucristo sea "el primogénito entre muchos hermanos" (Ro. 8:29). También en Hebreos 2:10-18 dice: "10Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos. 11Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos. Por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre. 18Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados".

Dios quiere que Su Hijo místicamente "se case". Dios quiso hacerle bodas a Su Hijo. Dios quiso darle a Su Hijo una esposa, la cual es la Iglesia. A tal Cabeza quiso darle un Cuerpo. Dios quiere que Su Hijo tenga la preeminencia, y para eso creó el universo para que Su Hijo sea el heredero; y a este heredero le dio coherederos, la Iglesia, la esposa. Cristo, las primicias. Luego los que son de Cristo en Su venida. Los que son de Cristo son la Iglesia. Primeramente la salvación, y entonces la maduración de la Iglesia hasta ser manifestada con Él en gloria, hecha semejante a Cristo poco a poco desde ahora hasta que Él venga.

Misterio de Dios, Cristo; misterio de Cristo, la Iglesia

Primeramente fue Cristo solo. Cristo, las primicias. Este Cristo, quien es el Señor Jesús, murió, resucitó, ascendió, envió del Padre Su Espíritu, se incorporó en la Iglesia, y la purifica, la santifica, la regenera, la renueva, la transforma, la configura a Su propia imagen y la glorifica. Dijo Pablo a los Colosenses 3:4: "Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria". Entonces puede verse la segunda parte del misterio.

La primera parte es el misterio de Dios: Cristo. La segunda parte es el misterio de Cristo, la Iglesia. Esto se corresponde con la declaración bíblica: "Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida" (1 Co. 15:23). La expresión "los que son de Cristo", abarca todo la historia de la Iglesia. Cuando Cristo viniere, culmina la segunda etapa de la manifestación de la gloria de Dios, con la manifestación gloriosa en la segunda venida de Cristo. Primeramente Dios es invisible. Juan escribió que "a Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer" (Jn. 1:18).

Cristo, las primicias. Jesús dio a entender a Pedro que como el Padre le reveló quién era Jesús, ahora Él le diría quién era Pedro. Tú eres una piedra de un edificio, eres de mi Cuerpo. Es como si le dijera, Yo mismo me multiplico; Yo soy un grano de trigo, pero la vida de este grano de trigo se va a multiplicar en muchos granos de trigo semejantes. De aquel que era uno van a haber muchos. Yo soy, puede decir Jesús, el Primogénito y ustedes son los hermanos del primogénito. Yo soy el esposo y ustedes son la esposa. Yo soy el heredero y ustedes son los coherederos. Yo soy la cabeza, y ustedes son el Cuerpo". Todo esto es: Cristo las primicias, luego los que son de Cristo en Su venida.

1 Corintios 15:24 continúa: "...luego el fin,...". Mas también este fin tiene varias partes, pues está escrito: "...cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia". En esta última expresión del verso vemos lo relativo al enemigo. Dios en Cristo por el Espíritu conteniéndose y expresándose en la Iglesia, habiendo tratado definitivamente con Su enemigo, y alcanzando la culminación gloriosa de la Nueva Jerusalén. He aquí la síntesis de la economía Divina. Primeramente Cristo venció El mismo la muerte gracias al Padre; pero ahora, por el Espíritu, entrega Su victoria a la Iglesia. El Espíritu toma lo que es de Cristo para nosotros.

Y así como Cristo nació de Dios por el Espíritu, así también nosotros hubimos de nacer otra vez, ahora por el Espíritu de Cristo, ya no de carne ni sangre, sino de Dios. Y así como Cristo creció en estatura, en gracia y sabiduría, habiéndose santificado por nosotros, y habiendo vencido las pruebas por nosotros y para la gloria del Padre, y habiendo sido perfeccionado hasta la medida de un Varón perfecto, así también nosotros tenemos que crecer en Cristo, viviendo por y en Su virtud.

Tenemos que madurar en Cristo, viviendo en unión con El hasta ser configurados a Su propia semejanza. De tal manera Cristo tiene que ser contenido y expresado en el Iglesia, tal como el Padre es contenido y expresado en Cristo. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. El Cristo de Dios es corporativo (1 Corintios 12:12). La Cabeza es Jesucristo y el Cuerpo es la Iglesia. Primeramente Dios se reveló en Cristo, pero ahora Cristo se contiene y se revela o se expresa por el Espíritu en la Iglesia, según Su Palabra, las Sagradas Escrituras.

La Iglesia está gestando el Reino futuro

Pero el asunto no termina en la Iglesia, pues también dice la Escritura: "Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios" (Romanos 8:20-21). Así que después de la obra del Señor con la Iglesia, viene la manifestación gloriosa del Reino. Por eso es que después del período de la Iglesia, Dios juzga a los que no querían que El reinase. Entonces se manifestará el Reino con aquellos que fueron facultados para juzgar mil años. Luego Cristo entrega este Reino al Padre. El tiene que someter al Padre todas las cosas. El Padre hace todo para el Hijo, y el Hijo hace todo para el Padre.

El Padre dio al Hijo una esposa y el Hijo se presenta a Sí mismo tal esposa gloriosa, mas también la devuelve al Padre en sujeción, con toda la creación, para que Dios sea todo en todos, habiendo juzgado al enemigo. Entonces el fin incluye el Reino. Cristo las primicias, luego los que son de Cristo, en su venida, entonces el fin. El período de la Iglesia es como la gestación del Reino. El Reino de los cielos tiene una parte en la Iglesia y otra parte en el Milenio. Y entonces, cuando entregue el Reino al Dios y Padre, será para que Dios lo sea todo en todos. Dios contenido y expresado corporativamente, no solamente durante el período de la Iglesia, ni solamente durante el milenio, sino también en la Nueva Jerusalén, la cual aparece conteniendo la gloria de Dios. En la Nueva Jerusalén vemos la gloria y la plenitud de Dios contenida y expresada en su consumación final. Dios incorporado en las criaturas, los hijos, el pueblo de Dios. La gloria de Dios transparentada a través de la nueva creación. Por eso la Nueva Jerusalén es diáfana y cristalina, pues por ella pasa sin distorsión la gloria de Dios participada.

Jesús dijo: "La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno" (Jn. 17:22). Primero están el Padre, con el Hijo y el Espíritu Santo, Dios solo en unidad, pero Dios quiso integrar Su creación a esta felicidad. "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree..." (Gé. 1:26a). Luego que el hombre cayó, Dios manifestó Su determinación de redimirlo, y aun de recompensarlo por las obras hechas en la gracia de la redención en Cristo. Y determinó Dios conseguir Su propósito. En el fin vemos a Dios plenamente expresado, habiendo tratado con Sus enemigos, con toda rebelión, con todo aquello que Dios reprueba en el universo. En el fin tenemos todas las cosas reunidas en Cristo, en la economía del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra.

 Tenemos que ver, pues, el gran programa de Dios en síntesis, para
después hacer el desglose de los elementos de esa síntesis. La síntesis es necesaria, para no perdernos durante la consideración de los detalles. Es la síntesis la que permite colocar en su lugar y aprovechar los detalles. La síntesis es la visión de la línea maestra del plan de Dios. Es la panorámica. Dios está incorporándose. Jesús lo simbolizó como una vid. "Yo soy la vid verdadera". Es como una vida a la cual comienza a salirle ramas y a extenderse por la tierra. Cuando vemos la Nueva Jerusalén, en ella está el trono, y bajo la autoridad de Dios está el fluir de Dios, el río de Su Espíritu, que es aguas de vida fluyendo a través de aquellos que se someten a la autoridad de Dios.

Si no nos sometemos a la autoridad de Dios, no tenemos el fluir de Dios, pues el fluir de Dios viene de debajo del Trono de Dios. Tenemos que someternos a la autoridad de Dios, estar debajo del Trono de Dios, para recibir el fluir de Dios.

A lado y lado del río de Dios está el árbol de la vida, el cual es uno solo, pero a lado y lado del río, porque es una vid que desciende con el río desde el trono de Dios para dar vida a la ciudad de Dios, que es la esposa. Tenemos allí al Padre revelado en Su naturaleza divina, en el oro de la Jerusalén Celestial. Tenemos al Hijo revelado en la vid verdadera, que es el árbol de la vida, con toda la Iglesia, la cual es las ramas de la vid, llenando toda la Jerusalén de Dios. Vemos allí la incorporación y manifestación de la gloria de Dios. El Espíritu es el río de Dios descendiendo por en medio de la calle de la ciudad de Dios, la cual es el camino, que es Cristo, que nos trae a Dios y nos alimenta de El, y también nos aproxima a Él y nos introduce en El. La calle va descendiendo desde la cima del monte de Dios, cuya anchura, longitud y altitud son similares. Es Dios dispensándose a sí mismo en vida, luz y gloria, incorporado y manifestado a través del Cordero-Lumbrera y de Su esposa hecha transparente, diáfana y cristalina, de tal manera que al verla, se ve a través de ella la misma gloria de Dios. En Apocalipsis 4 se presenta el Señor como una piedra de jaspe. Pero en Apocalipsis 21 y 22 es la Nueva Jerusalén la que aparece como una piedra de jaspe. La gloria de Dios que estaba oculta solamente en El, y que el Padre compartía con el Hijo en el Espíritu, Dios quiso revelarla corporativamente, puesto que Él es trino, e incorporar a esta íntima comunión divina Su nueva creación.

Ciertamente que hubo rebelión en la creación, pero a su debido tiempo trató con ella. Por eso en el fin de Apocalipsis ya no hay más maldición. Allí vemos a Dios plenamente revelado, incorporado, contenido, expresado, habiendo tratado con Sus enemigos. Vemos allí la máxima consumación de la manifestación eterna de la gloria de Dios. El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, para ser el vaso corporativo que contiene a Dios. El hombre como género. Por eso la corporatividad. El canal por el cual Dios se expresa. Esto llega a acontecer primero con la Iglesia en Cristo, y tras Él, entonces, el resto de la creación será libertada de la esclavitud de corrupción, con gloriosa libertad de los Hijos de Dios (Romanos 8:21). El enemigo es entonces totalmente vencido y juzgado y el poder de Dios hecho notorio. Cristo las primicias, luego los que son de Cristo en Su venida.

Luego el fin, cuando entregue el Reino al Dios y Padre, para que Dios sea todo en todos. Entonces, pues, la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción para participar de la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Esta es, pues, la voz de la Iglesia desde la Palabra Santa.

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Gino Iafrancesco V., 1992, Bogotá, Colombia.
 
Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 10:14 am Hacer comentario (0)

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PARA USTED MISMO / lo mínimo que quisiera decirle a todo hombre


PARA USTED MISMO

 

Lo mínimo que quisiera decirle a todo ser humano

 

Un ¡alto! puede salvarle la vida.

Dios desea comunicarle algo, antes de que usted siga de largo, y se pierda definitivamente.

No está en sus manos su futuro. Un minuto para atender a Dios, aquí y ahora, puede significar su salvación eterna.

Dios sí sabe de qué necesita usted ser salvo, aunque usted por ahora no lo sepa.

Dios lo hizo a usted con un propósito, y ahora interviene en su vida para hablarle.

El Dios de la gloria, Creador único de todas las cosas, se ha revelado a los hombres mediante Jesucristo, el Hijo de Dios. Él es el eje y la explicación de todas las cosas. Él es la Luz, la única que puede alumbrarle realmente.

Dios le ama y le comprende. Porque lo ha pensado a usted desde antes, fue porqué lo creó. Y ahora mismo le ha encontrado para hablarle, pues le ha estado buscando, aunque usted no se ha dado cuenta.

Él quiere decirle que está dispuesto a perdonarle todo pecado, y justificarle, con base en los méritos de Su Hijo Jesucristo en Su sacrificio en la Cruz.

El Hijo de Dios, que llegó a ser un hombre verdadero, y el Mesías profetizado de la historia, ha pagado en la Cruz el precio de todos los pecados de usted.

Al tercer día resucitó y se presentó vivo ante muchos testigos, pues Dios lo levantó de entre los muertos para mostrar que Él es Su Hijo y que ha recibido Su sacrificio en expiación por los pecados de todos los hombres, para que quien le creyere y le recibiere sea eternamente salvo por la fe en Sus méritos y en Su nombre.

Si usted cree y por Su gracia lo decide, puede invocar ahora mismo a Dios en el nombre de Jesucristo, y decirle de todo corazón que usted reconoce que ha pecado mucho, pero que por Su gracia se arrepiente de todos sus pecados, y que usted lo recibe a Él como su Salvador y Señor, como el Hijo de Dios completamente resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre, aceptando con toda fe el sacrificio que Él hizo por usted en la Cruz, de manera que Su sangre le limpia de todos los pecados por la fe.

Jesús dijo en Su Palabra:

"Ninguno que a Mi viene Yo lo hecho fuera",

"Venid a Mi todos los que estáis cargados, trabajados y cansados, y Yo os haré descansar",

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; Nadie viene al Padre sino por Mi".

Jesucristo ha resucitado de entre los muertos ante testigos, y ante quienes mostró Su gloria; y ¡está vivo!; ¡está ascendido a la diestra del Padre! y conoce todos los secretos de su corazón, pero le ama y desea salvarlo.

Dios desea que usted mismo se pronuncie definitivamente por Su gracia.

Hable con Él en el nombre de Su Hijo Jesucristo, recíbalo por la fe de todo corazón, y encomiéndele en Sus manos todo su ser, su pasado, su presente y su futuro eterno. Si usted lo toma en serio, Él también lo tomará a usted en serio y le será fiel a usted y a su fe. Él es la misma Fidelidad Divina encarnada, el Testigo Fiel y Verdadero.

Reconcíliese ahora mismo con Dios por medio de la fe en Jesucristo; arrepiéntase, pídale perdón y crea. No permita que su orgullo y necedad le arrebaten la salvación eterna prometida por Dios a los que creen en Su Hijo. Pídale perdón y misericordia. Él será justo en perdonarle, pues Jesucristo ya pagó el precio de sus pecados y usted cree y lo recibe de parte de Dios, de todo corazón. 

No se haga el inocente, ni sea descuidado, porque entonces sus males le alcanzarán.

La manifestación del reino de los cielos profetizada, está más cerca que nunca. Jesucristo regresará pronto, vendrá por segunda vez como lo prometió, y hará juicio. Los acontecimientos de este siglo, cada vez más dolorosos, son las señales profetizadas por Él que anuncian Su cercanía.

Él ha dicho que si alguno no está con Él, entonces está contra Él. ¿De parte de quién está usted?

No sea tibio. Comprométase en serio con Jesucristo, pues Él mismo le ayudará a hacerlo. Hable con Dios ahora mismo desde lo más profundo de su corazón y reciba Su ayuda. Confíe en Él, pues nunca ha defraudado a nadie que en verdad le busque y le reciba. No depende de nuestros métodos , sino de Su misericordia, gracia y justicia. Justicia por que yá pagó por usted con Su propia muerte y usted le ha creído.

La manifestación, pues, del reino de Dios está cerca, y el sistema actual de esta mundo se acaba. No se obstine en seguir sus propios caminos hasta el infierno. ¡El infierno sí existe! ¡Muchos lo conocen y no es ninguna broma!

Vuélvase a Dios por Su gracia ahora mismo. El temor reverente de Dios es la sabiduría.

No confíe en sus propias promesas. Confíe en la ayuda que Dios da a los débiles. Confíe en Su misericordia, gracia y justicia, sin falsedades ni posturas. Exprésese tal como ustted mismo es. Dios, que lo creó, le entenderá mejor que usted a sí mismo.

¡Escúchele ahora! El mañana no es suyo, y la eternidad es irrevocable. No arriesgue su futuro eterno en su insensatez. Sea sabio. Atienda la Palabra de Dios que está en la Biblia, Las Sagradas Escrituras, que por inspiración divina escribieron los profetas y apóstoles del Señor.

Lea atentamente la Sagrada Escritura, pidiéndole a Dios que por Su Santo Espíriru le ayude a entender. Considere a Jesucristo muy atentamente.

No se engañe a usted mismo, porque la muerte le espera seguramente cuando y donde usted menos lo espera y ni se lo imagina.

No se deje engañar por los hombres, ni por su propia torpeza. Sólo Dios te puede dar vida eterna, por medio de Su Hijo y Su Santo Espíritu. Busque directamente a Dios, a quien hallará en Su hijo Jesucristo, comforme a las Sagradas Escrituras. Sea honesto y Él será fiel con usted.

Él le está ofreciendo el perdón de sus pecados, para limpiarlo mediante la fe con la sangre de Su Hijo Jesucristo. También ha prometido venir entonces a morar en su espíritu, por medio del Espíritu Santo, para regenerarle, renovar su alma, vivificarle en las debilidades, inspirarle, enseñarle, comunicarle todo lo que Él es y ha hecho por usted; también para corregirle y fortalecerle interiormente para el supremo bien.

Usted mismo sería culpable, si rechaza o rehúsa esta bendición. El remordimiento le perseguirá siempre.

Dígale, pues, a Jesucristo, que usted cree en Él, por Su gracia, y le recibe, y de todo el corazón le entrega su vida. Pídale también con confianza que le guíe a usted y a los suyos. No espere a los demás. Recíbale usted primero, para que los suyos lo reciban más fácil. 

Sea bautizado en Cristo. Sea un verdadero cristiano. Forme parte de la familia de Dios, que es una sola, formada por todos sus verdaderos hijos, aquellos que le creen y han sido perdonados de sus pecados, al ser comprados eternamente por la sangre de Cristo, y regenerados para siempre por Su Espíritu.

Reúnase con cristianos genuinos para agradecer y adorar a Dios, y aprender considerando Su Palabra, Las Sagradas Escrituras, y para animarse para hacer el Bien con la ayuda de Dios. Prepárese para la manifestación del reino de Dios que está cerca. 

No se deje distraer, ni arrastrar por el diablo. Enfóquese de lleno en Jesucristo, y conocerá de verdad a Dios, Su amor, Su plan y Su propósito.

Dios quiere que usted le conozca verdaderamente como a Padre, y se goce con Él, y con lo que Él ha hecho, y con lo que se ha propuesto hacer con los que le aman y reciben con confianza.

Jesucristo interviene. Su Espíritu se está moviendo y actuando.

No todo será siempre guerras, masacres, alborotos, terremotos, hambres, desastres, enfermedades, injusticias, violencia y maldad. Estos son los estertores finales de este sistema del mundo, los dolores de parto cada vez más frecuentes e intensos por la maldad en la tierra. Alboreará, y pronto se verá la manifestación del reino de los cielos con la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Espérelo. Viene pronto.

Encare la vida con la ayuda del Divino Espíritu. Mejórela desde ya con Jesucristo. Su confianza en Él le permite salvarle. Su incredulidad y rebelión le deshonran y harán que permanezca sobre usted la condenación eterna.

Usted no está sólo. Dios está con usted y por usted; pero usted debe recibirlo por Su gracia. Nosotros, los cristianos, también estamos por usted. Decídase.

Este mensaje delante de usted, significa que usted ya ha sido llamado. No tenemos excusa.

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Gino Iafrancesco V., 1985, Facatativá, Cundinamarca, Colombia.
 
Escrito por Gino Iafrancesco V. a las 10:05 am Hacer comentario (0)

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 PRESENCIA (Otros)
Callar cuando se debe hablar, mancha de sangre nuestras manos. Perro que no ladra es como vigía dormido. "Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador" (Salomón). Cuando el Cielo y la vida nos facilitan la tribuna, sería una gran irresponsabilidad no estar presentes. Presencia significa responsabilidad, solidaridad con todos los hombres, pero en unión con Dios; lo cual es la única seguridad. Solo Dios mismo es garantía para el hombre. Unir nuestra voz a la de Dios es un deber. El pueblo unido a Dios, hace de la voz del pueblo, la Voz de Dios. Oíd a Dios tras la simplicidad de Sus testigos. Es necesario honrar la democracia, escuchando también a los amigos de Dios. Estos son los verdaderos amigos del hombre.
 
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