Todas las cosas las creó Dios en función de Su Hijo, en Su Hijo, con Su Hijo y para Su Hijo (Col.1:15-16: Jn.1:3).>>
> >
El hombre fue creado para ser conformado al Hijo de Dios viviendo por Él (Gn.1:26; 2:9). El Hijo de Dios es la vida que está con el Padre (1Jn.1:2). Él es la vida zoé del árbol de la vida, que fue ofrecida al hombre desde el Edén, para que el hombre viviera en unión con Dios siendo conformado a la imagen de Dios que es el Hijo.>>
> >
Desde el principio Dios pensó al hombre en familia, y planeó que la tierra fuese llena de su género (Gn.1:26-28). El género humano sería, pues, un hombre corporativo que llenaría la tierra, sojuzgándola corporativamente, en familia, para Dios. >>
> >
Después de la caída del hombre, la condición de éste cambió por el pecado, pero el propósito de Dios nunca ha cambiado. Por eso fue necesaria la redención, para recuperar al hombre para el propósito divino. El hombre caído se tornó un viejo hombre; pero el Hijo de Dios encarnado llegó a ser el elemento del nuevo hombre para la recuperación humana. En la cruz de Cristo, el viejo hombre fue crucificado, en Su sangre nuestros pecados fueron limpiados, y en el poder de Su resurrección, y por Su Espíritu, fuimos regenerados, y somos renovados, trasformados y configurados al Hijo de Dios, en el cuerpo de Cristo. El cuerpo de Cristo es ahora el nuevo hombre en Cristo, que ha de cumplir el propósito divino.>>
> >
Por eso Dios prefiguró el alcance corporativo de la redención en Cristo. Dios le prometió a Abraham que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra. El cordero pascual debía ser comido en familia. Un cordero por familia. El hilo de grana, que nos recuerda la sangre de Cristo, en la ventana de Rahab, que había recibido a los mensajeros de Dios, era la señal por la que su casa, con su familia, sería guardada del juicio. Por lo tanto, la salvación de Dios abarca, en el cuerpo de Cristo, a gentes de todas las razas, lenguas, etnias y tribus, que cual miembros del cuerpo único de Cristo, extienden el reino de los cielos por toda la tierra, como era la misión del hombre desde el Edén. >>
> >
En su epístola a los Gálatas, lo cual corrobora en otras, el apóstol Pablo nos enseña por el Espíritu que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, somos revestidos de Él, donde ya no hay diferencia de razas, nacionalidades, etnias, tribus, sexos, clases sociales, sino que somos uno en Cristo, el cuerpo de Cristo, y herederos con Cristo de la promesa hecha a la simiente de Abraham.>>
> >
Puesto que Dios hizo todas las cosas para Su Hijo, entonces le pidió a Su Hijo que Éste, a Su vez, le pidiera al Padre las naciones; pues eso es lo que el Padre siempre ha deseado: que Su Hijo encabece para Él todas las cosas en los cielos y en la tierra. “Mi Hijo eres Tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra…” (Salmo 2:7,8).>>
> >
Por eso también, cuando resucitó y apareció a Sus discípulos, les dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra; por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que yo os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.>>
> >
Por esa misma razón, la bacia de bronce, el lavacro que Salomón, como hijo de David, figura del verdadero Hijo de David, que es nuestro Señor Jesucristo, construyó en el atrio del templo de Dios, estaba colocada sobre el lomo de 12 bueyes que salían en dirección a los cuatro ángulos de la tierra; así como los apóstoles, llevando su yugo con el Señor, salieron por todo el mundo, llevando el anuncio del evangelio.>>
>>
Cuando el Hijo del Hombre resucitó de entre los muertos y ascendió a la diestra del Padre, fue llevado en una nube ante el Anciano de días, y allí le fue entregado el dominio de todos los siglos. El Cordero recién inmolado apareció ante el trono, y le fue entregado el Libro sellado con siete sellos, el cual, al ser abierto por el Cordero, traería como resultado al fin, que todos los reinos del mundo viniesen a ser del Señor y de Su Cristo. Ese Libro de los siete sellos contenía el plan del propósito divino, por medio del cual Dios colocaría bajo las plantas de los pies de Su Hijo todas las cosas, sometiéndole todos sus enemigos, suprimiendo toda otra autoridad rebelde en el universo visible y en el invisible.>>
> >
Lo primero que hizo el Cordero de Dios, ahora León de la tribu de Judá, para echar a andar el maravilloso plan divino para consumar Sus propósitos, fue abrir el primer sello, con lo cual echó a andar victorioso y para vencer, el caballo blanco, personificación del avance del evangelio por toda la tierra. El que descendió, dice Pablo a los Efesios, fue el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. El Cristo ascendido nos envió Su Santo Espíritu para capacitarnos a ir a todas las naciones con Su Palabra para serle testigos. Después de la fiesta de Pentecostés venía la fiesta de las Trompetas; y así, después de ser investidos por Su Espíritu del poder de lo Alto, sale la Iglesia a todas las naciones a predicar la fe para la obediencia de todas las naciones.>>
Entonces es la hora de la Iglesia, del cuerpo de Cristo. El Cristo ascendido victorioso a la diestra del Padre, y que abre el Libro de los siete sellos para someter al Padre todas las cosas, para que Dios lo sea todo en todos, al abrir el primer sello y echar a andar el caballo blanco destinado a vencer, da a la Iglesia, para perfeccionar a los santos para el ministerio de edificar el cuerpo de Cristo, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Su trabajo en el cuerpo, y el del cuerpo mismo, es la cabalgata victoriosa del caballo blanco, cuyo jinete, Jesucristo, ya disparó su flecha al corazón del enemigo.>>
> >
Para todos aquellos, entonces, que rehúsan reconocer al Cordero de Dios, al Hijo de Dios resucitado de entre los muertos, como el Señor y Salvador, no les queda sino el cabalgar de los siguientes caballos del Apocalipsis. Si derramaron la sangre de los hijos de Dios, de los mártires de Jesús, entonces, como dice el ángel, han de beber sangre. El caballo bermejo de la guerra es echado a andar detrás del blanco. Pensáis que vine a traer paz a la tierra? No, sino espada, dijo Jesucristo; porque desde ahora estarán divididos, en una misma casa, dos contra tres, y tres contra dos; y los enemigos del hombre serán aún los de su propia casa. La guerra viene como consecuencia del rechazo del evangelio. >>
> >
Y como consecuencia de la guerra, viene el hambre; y como consecuencia de la guerra y del hambre, viene pestilencia, mortandad ymuerte. Y a la muerte le sigue el Hades; y al Hades el Lago de fuego. Eso es lo que le espera a los que rechacen el evangelio de Jesucristo. Y entonces, con gran tribulación, y con trompetas y tazas de juicio, todas las cosas son puestas a los pies de Aquel cuyo es el derecho: el Hijo de Dios. Así, de esta manera, los reinos del mundo vendrán a ser del Señor y de Su Cristo.>>
> >
Pero el primer caballo enviado para vencer, es el caballo blanco del evangelio. El Espíritu Santo, el ministerio en pleno, todos los santos del cuerpo de Cristo,y sus ángeles acompañantes, han sido puestos en acción para ir a todas las naciones de la tierra, a todas las etnias sin distinción, que fueron pedidas por el Hijo al Padre, de modo a someter la tierra para Dios.>>
> >
Ahora corresponde a nosotros, como pueblo de Dios, gemir en intercesión, como lo hacía Juan Knox, para que las naciones nos sean dadas para el Hijo de Dios. “Dame Escocia, Señor, o sino me muero”, gemía el granreformador escocés. Que no descansemos hasta quetodas las cosas le sean puestas por estrado de los pies a nuestro amado Señor.
Respuestas a artículo de Florence Thomas en El Tiempo (12/VI/07), y
a algunos comentaristas.>>
No se trata tan solo necesariamente de misoginia el que
algunos médicos se nieguen a practicar abortos, sino de conciencia. El asunto es
complejo por considerarse apenas el caso como un asunto de misoginia. Pero se
trata de conciencia aún en caso de filoginia. El artículo de Florence Thomas induce
a la violencia disfrazada de legalidad. La ley no debe pasar por alto la
conciencia de la mayoría. Si los legisladores olvidan su condición de
"representantes", y hacen leyes contra la conciencia de esa mayoría,
habrá evasivas. No apruebo la desobediencia a la ley, pero abogo por el
reconocimiento de la conciencia en ella. Los legisladores abortistas serían los
que deberían legislar para que tales abortos por ellos legalizados sean realizados por personas que tengan el
mismo tipo de conciencia de los solicitantes del aborto. No se puede imponer el
trasfondo materialista a quienes no solo defienden la vida del ser inocente que
está en el vientre de esa madre, sino que además también defienden su
conciencia ética o religiosa, vituperada antidemocráticamente por quienes
quieren imponer a la fuerza sus paradigmas decadentes llamados de progresistas.
Salud también es buena conciencia.
Que sean los legisladores abortistas quienes establezcan clínicas estatales
donde los que practican abortos se matriculen para eso, sin imponer sus
paradigmas a otros médicos cuya conciencia no les permite asesinar a un ser
inocente. Lo estatal no debe estar sobre la conciencia de los individuos, sino
que debe representarlos a todos, aunque antes a Dios, y no solo a los
abortadores o a los homosexuales. Que los médicos abortistas y los notarios
filogays se matriculen públicamente para que sus usuarios los identifiquen; y
los demás también, para canalizar cada uno a sus usuarios, sin agredir las
conciencias ajenas.
> >
Quite el derecho a la religión, a
la libertad de conciencia, pensamiento y opinión, y tan solo tendrá más
anarquía, más violaciones, más asesinatos. Dios hizo a los hombres responsables
y juzgará. También ayuda a los que sufren, ahora y después. Usted mismo no
quisiera que Dios no le permita decidir y hacer. Pero lo que decida volverá
sobre usted mismo tarde o temprano.
La víctima de violación puede ser ayudada de mejor manera,
sin necesidad de asesinar a su hijo inocente. La salud debe estar en manos del
estado y atendida teniendo en cuenta toda la variedad de casos que se dan en la
nación sin agredir a nadie. Extirpar un órgano no es lo mismo que asesinar un ser
humano. De todas maneras se lo encontrará de nuevo.
No hay profesionalismo sin conciencia; de otra manera
serían máquinas, no profesionales. Quien aborta no solo necesita un profesional
abortador; necesitaría también consejeros, y hasta quien adopte al bebé. Legislación
y profesionalismo sin Dios, ni ética, ni democracia, es apenas una carnicería y
una barbarie.
Cuando hablo de respetar la conciencia de la mayoría y de
todos en la legislación, no hablo de la corrección científica de la mayoría,
sino del derecho de cada individuo a ser respetado en su conciencia,
pensamiento y opinión. Si la legislación está en pañales, debe mejorarse la
legislación para que ninguno resulte agredido ni en su físico, ni en su alma,
ni en su espíritu. Concuerdo con buscar el bien común, y en defender a las
mujeres, y también a los seres humanos en gestación. Pero no es bien común
asesinar al inocente. La mujer agredida debe ser verdaderamente ayudada, y no
suelen ser los abortistas los que se ocupan de ayudarlas, sino otros.La ayuda a la mujer violada y embarazada de
la violación debe ser integral y no meramente exteriorista. También concuerdo en
que no hay que hacerle el juego a la brutalidad de la mayoría, y por eso estoy
opinando aquí.
En otro caso médico de conciencia, análogo al hasta aquí
tratado, quienes quieran trasfusiones de sangre, acudan a los que las hacen;
pero dejen a los médicos de otras convicciones servir a los suyos como mejor lo
sepan, sin imponerles antidemocráticamente paradigmas extraños a su propia
convicción, una vez que no violen un código mínimo de convivencia conjuntamente
acordado y aceptado. Pero si queremos acatamiento al bien común, debemos
buscarlo en el consenso, no en la dictadura.
Agradezco su decencia, al señor replicador; es una ayuda;
pero no se trata solo de tener en cuenta únicamente a las razones
"científicas", sino que es necesario también tener en cuenta a las
razones de conciencia. Hitler pretendió imponer la "ciencia" de Hans Horbiger,
y los gobiernos marxistas la "ciencia" de Marx y el materialismo
dialéctico, oprimiendo a los verdaderos científicos libres. Pero, aún en la
pesquisa científica debe haber democracia y libertad de conciencia. Además, las
cosas que pertenecen a la conciencia y a la religión, pertenecen a una esfera y
a una epistemología que incluyen el espíritu. Igualmente, nadie tiene derecho
de negar a ningún ser humano su acatamiento de conciencia a lo que considere
sinceramente revelación divina, una vez que no haga daño a terceros.
El asunto de cuando el espíritu penetra en el cuerpo para
la formación del alma, pertenece no solo a la esfera de la ciencia
materialista, sino también al ámbito de la psicología, la filosofía y la
teología. Y discúlpeme, por favor, el replicador, si mis emociones particulares
le han hecho daño; aunque no soy aquí el único ser humano con emociones. Yo
también creo que Charles Taze Russell estaba errado; pero eso no quiere decir
que no tenga derecho a la libertad de conciencia, de pensamiento y de opinión;
las cuales, como la suya, deben ser respetadas, aún en caso de ejercicio de la
medicina con reservas. No abogo a favor de la violencia contra la mujer, sino
en contra de la violencia a la libertad de conciencia, pensamiento y opinión
dentro de un orden verdaderamente democrático, que respete incluso la opinión
de los que no son "científicos". Tampoco estoy contra el avance de la
ciencia, sino que lo apoyo; pero la ciencia no se impone por decreto, sino que
se aprende lentamente; y los menos aprendidos tienen derechos de conciencia,
pensamiento y opinión que deben ser respetados.
¡Y
aquí está el hombre! tú y yo! ayer y hoy! confiamos en que también
estará aquí mañana. Helo allí, junto a ti, y en ti mismo. Sus ojos
espirituales interiores preguntan. La conciencia existencial de su
naturaleza espiritual es como una llama anhelante, e interroga. Se da
cuenta de que pregunta, pues he allí que existe. ¡Significado!
significado es el sentido que persigue la vida. Súbitamente nos
miramos viviendo. La vida, cual llama que lame ardorosa el elixir
sagrado de lo que es, exclama por significado. Y con su sed abraza
minuciosa lo que encuentra a su paso; y a si misma se abraza.
> >
¿Cuál
es la historia de su pregunta? ¿ Por qué pregunta? he aquí que nos
hallamos preguntando. Sí, de pronto preguntamos. ¿ Hay alguno que no
haya preguntado? creo que no hallaré ese testimonio de un hombre por
ninguna parte. Ciencia, filosofía, religión, distintos nombres de un
mismo producto: la llama de la existencia que labora Por un
significado. Quiere hallarlo o fabricarlo, pero no puede acallar la
atracción de su gravedad. La profundidad indaga. El hombre, con la
profundidad en sus manos, con la profundidad en su alma, en el
espíritu, mira desde el borde del abismo hacia arriba y hacia abajo;
¡y siente! No solo que se pregunta, sino que también siente. No
siempre es dueño de lo que siente, pero lo siente. Y entonces habla;
canta y se expresa; recibe y da. Helo allí, caminando por el sendero
que bordea el abismo descubre que la realización total le llama. Y el
caminante ye que también teme. Y, ¿por qué teme? él no se inventó el
temor, pero lo descubrió. Por eso se aferran al delirio de la
temeridad los iniciados en el sendero de la serpiente; he allí el
vértigo de Nietzsche y el roedor de sus ditirambos dionisiacos. Se
asombró el hombre porque existía; el camino le espera. Amargura corroe
a Shopenhauer y absurdo a Sartre. Todos los que se deslizaron procuran
acostumbrarse al abismo.
> >
Y
¿cuál es la historia detrás de la pregunta humana? alguna historia
verdadera habrá. Aunque la hayan olvidado, por aquí han pasado muchos
y con muchas ocurrencias de respuesta. Pero la historia verdadera de la
pregunta humana debe estar en algún lugar. No fue un sueño la historia
ni fue un mito, aunque el mito ha sido su marido inseparable.
> >
El
mito y la historia navegan siempre en la misma embarcación. Jung ye
siempre al hombre necesitando al mito; y es que su necesidad no es
mito, y lo necesitado es real y el mito viene a suplantarlo. Mirad lo
que pretende suplantar la "ciencia". ¿Quién fue anterior, la historia
o el mito? no podemos decir que el mito, pues así el mito no seria más
mito. Muchos mitos son versiones deformadas de una verdadera historia
que en alguna parte tiene su versión. Resulta insensato despreciar con
prejuicios el sentido del mito. Lo que debe más bien hacerse es
escudriñar la genealogía del mito hasta su raíz, verificando el camino
y la partida de sus desviaciones, y hallando el tronco original que nos
llevará a lo que ya no es mito sino realidad histórica. Una historia
verdadera es la raíz de la cual se desprendieron los mitos. Esa
historia se conserva fiel en algún lugar. La documentación antigua más
digna de confianza ha demostrado ser el conjunto de escrituras
sagradas judeocristianas. El mito es la respuesta que se da un pueblo
ante su condición. Tal condición tiene una historia real; por lo tanto
el mito se desprendió de allí, aunque en el camino se halla degenerado.
No todo es tan solo mito en los mitos, como tampoco todo es ciencia en
las ciencias. Más bien diríamos que muchas hipótesis científicas son
evidentemente también mitos, y cumplen el papel del mito entre sus
adeptos. La fe en la ciencia Es la nueva mística de la mitología
actual. La "ciencia" es el mito moderno.
> >
Hay
una realidad auténtica que sobrevé el correr genuino del hilo de la
historia plena del hombre. Y hay también una engañosidad de facto que
alimenta con intereses creados la interpretación del hecho real. Los
hombres escogen poner su fe en uno u otro poder. Y si decimos que la
historia es anterior al mito y que a ella se allegaron los mitos,
¿dónde está esa historia? ¿Dónde ese hilo confiable? la madeja de
opiniones es abrumadora; pero ese hilo confiable de la realidad no ha
dejado de pasar por aquí, pues la realidad es ella misma. La historia
es verdadera en su realidad, y trascendente. Sus efectos son
evidentes y presentes; no se trata de meros documentos desaparecibles
como lo pretende el hermano mayor de la ficción Orwelliana. Las
huellas de la historia se conservan aún entre la incertidumbre. Mirad
como les buscan. Si la historia fue historia y no es sueño, el
testimonio autentico de su "qué" nos acompaña. Poco importa si en la
procesión le siguen y rodean los mitos, sean éstos científicos,
filosóficos o religiosos. El hilo confiable del testimonio auténtico de
la historia flota sobre las aguas de la corriente del río de la
humanidad. Se estrujan entre si las aguas; se chocan y se mezclan las
corrientes; pero allí van todas juntas a pesar de todo cargando con el
peso de lo que en realidad ha sucedido y que tarde o temprano brotará.
Las similitudes de la historia verdadera con los mitos son obvias y
tienen su razón lógica de ser. Han de parecerse si provienen de un
pasado común. El mismo mito confirma el detalle auténtico de la
historia. El mito corresponde a la psicología de los pueblos, porque
esta corresponde a su historia. Esa historia se remonta hasta el
primero, tras sus huellas. Las huellas del primero son más historia
que mito. El primero debe ser inevitablemente una realidad. Adán no
puede faltar. Uno habría de ser el primero.
> >
Interpretar
el mito como mera transformación de la libido es a todas luces
insuficiente. Ciertamente que el origen de la historia no fue la
libido. Más bien diríamos que la propia libido tiene su historia.
Después viajaron juntas; pero antes de ellas hubo un comienzo que se
nos muestra sorprendentemente inteligente en su diseño. En ese
comienzo se plasmó un poder. Obviamente que no es la libido, de
existencia contingente, la que puede producir al Creador. Es el Creador
el que dio curso a la libido. No son la mística ni la metafísica un
mero símbolo sublimado de la libido. Más bien, es la libido un efecto,
un reflejo y un símbolo del acontecer metafísico; un resultado evidente
de una realidad trascendente. La correspondencia,> pues, entre el
mito y la libido debe interpretarse en sentido contrario al de
sublimación. Los neofreudianos se han deslizado del Campo psicológico
al epistemológico, cerrándose a la evidencia objetiva metafísica.
Diluyeron para si mismos el contenido real del testimonio de la
revelación histórica. La consideración parcializada de solamente la
parte subjetiva del mito, ha llevado a algunos de sus estudiosos a una
interpretación errónea de la conducta humana. El mito, considerado
meramente como transformación y símbolo de la libido, divorcia al
hombre de las realidades objetivas mismas que dispusieron la estructura
dinámica. El mito y la libido se relacionan, pero la objetividad hace
más factible que el mito contenga disfrazada la historia que explica
a la libido, en vez de explicar la libido al mito suficientemente. El
objeto libido demanda una historia objetiva y hela allí disfrazada de
mitos que provienen de hechos ajenos a las meras representaciones de la
libido misma. La libido es contingente y no se creó a sí misma. Tampoco
existe evidencia científica de su evolución, a menos que se traguen
crudas hipótesis superficiales e improbables. Examinad la erudición
hermética y los hallaréis postrados ante los mismos demonios
primitivos. Si fuésemos a emplear la terminología psicoanalítica que
no aprobamos del todo, diríamos que la energía del superyo no es
extraída Únicamente del ello. Pues el arquetipo y la estructura del
superyo tienen su historia independiente mientras la libido demande
un estructurador y una fuente original ontogénica y filogénica. La
relación ello-yo- superyo no debe confundirse siempre con
transformación libidinal o sublimación. Evidente es que la libido no es
toda la realidad ni la Única naturaleza en las cosas evidentes que
existen. El cuerpo no es el alma, y el alma no es Dios, aunque la
estructura esté plenamente dispuesta para relación. No obstante, a
pesar de la relación, la naturaleza de cada uno conserva una
característica irreducible. El alma no puede ser reducida meramente al
cuerpo aunque se relacionan. El hombre es una unidad integral, más
polidimensional, que disfruta de diversas naturalezas. Tampoco Dios
puede reducirse a un mero producto del alma. La perspectiva es
justamente lo contrario: Dios explica al alma, y el alma explica al
cuerpo; no al revés.>
> >
La
psiquis no es independiente ni autosuficiente. Las necesidades del
ello tienden un puente hacia realidades ajenas a su misma existencia.
Igualmente el yo se abre a la relación sociable. El superyo se apoya en
la realidad de lo que representa. La interrelación ello-yo-superyo no
puede ser jamás un círculo dinámico aislado; ni la dinámica de su
estructura es autosuficiente. A cada estadio corresponde una realidad
externa a sí mismo. El concepto de sublimación es insuficiente. Existe
si una utilización de la energía psíquica puesta al servicio de la
comunión con la realidad externa; pero claro está que nunca tal
realidad externa será una mera transformación de la energía psíquica
puesta a su servicio en la comunicación. La comunión de la energía del
sujeto con la energía del objeto complementario es la participación
dentro de la realidad. La satisfacción de las necesidades innatas e
instintivas, de autoconservación, placer, comunicación, reproducción,
morales y religiosas, etc., solamente se realiza válidamente con el
real objeto complementario de energía externa: alimento, sexo,
amistad, Dios, etc.La mera representación de
estas cosas hecha con la energía del sujeto no provee suficientemente
para la necesidad real; necesidad tal que llega a ser el lenguaje del
acoplamiento y acomodación de la estructura humana dentro de toda la
realidad de su contexto.
> >
El
mito no es pues solamente un símbolo de la libido, sino una
interpretación, errónea o no, de la realidad exterior e interior
dentro de cuyo contexto la libido es apenas un elemento que también
debe acoplarse y acomodarse; por eso su analogía a todo el proceso de
la marcha de la realidad. La historia real, aparte de la libido, tiene
su aporte abundante en la formación del mito. La libido participa en
el mito por cuanto participa de la realidad. La correspondencia del
mito con las necesidades de la libido se debe a la correspondencia de
la urgencia de participación libidinal con la realidad verídica que el
mito representa, erróneamente o no. Si el mito representa con mucho
error la realidad, el hombre no quedará satisfecho. Los intentos
científicos de interpretación son también místicos y buscan responder a
la misma indagación subyacente. La verdadera historia, que podríamos
llamar sobrenatural, de donde el mito derivó pervertido, satisfará esa
necesidad humana. La comunión con el Dios verdadero encajará a plena
satisfacción dentro del hombre, proveyéndole para su comunicación con
la realidad total y su intelección, de la cual Dios es el eje. La
revelación divina colocará al hombre en armonía con la plenitud de
todas las cosas, pues Dios es la razón final real a quien todo
finalmente presenta y en quien todo se reúne, y a cuya manifestación
tiende la integración de toda la realidad. Queda hecha pues la realidad
el efecto de la evidencia del Ser Divino en quien todo subsiste y de
quien y para quien lo es todo. La salud es pues la conformidad al
propósito eterno de ersonname w:st="on" productid="la Deidad. La">la Deidad. Laersonname> terapia es la revelación, la redención y la disciplina paternal de Dios. La historia es parte de todo esto.
> >
Solamente
el objeto preciso complementario satisface realmente a cada
necesidad. El objeto complementario final de plena satisfacción total
es el Dios verdadero. La revelación, la redención y la disciplina
divinas corregirán los pasos de la humanidad hacia su pleno sentido.
He allí la razón de la historia. La simple energía del sujeto como
realidad parcial, mitiga tan solo momentáneamente, con la mera
representación de la realidad complementaria, al hambre de la
ausencia; pero nunca satisface realmente su necesidad auténtica. La
realidad objeto complementario "alimento", "sexo", "amor", "Dios" debe
estar presente con toda su evidencia de ser, para lograr la definitiva
satisfacción. Sonar que se come no satisface la necesidad auténtica;
mera masturba6ón no llena el papel de copula perfecta y amorosa
matrimonial; fría cortesía en vez de amistad sincera no satisface.
Aparentación religiosa en lugar de verdadera comunión con Dios no
satisface. Solo la evidencia misma del objeto complementario logra su
propósito. Es por eso que la historia corre de desilusión en
desilusión aprendiendo a encontrar su objeto complementario verdadero
el cual es Dios mismo. No era religiosidad, ni economía, ni bienestar
simplemente material. La actual pugna de Oriente y Occidente es un
azote disciplinario para volvernos la mirada a la pureza de la
revelación traída por el más singu- lar personaje de la historia
humana: iJesucristo!
Al
comienzo de la historia se plasmó pues un poder. Todas las cosas
indefectíblemente traen el mismo sello. Y aquí estamos para
interpretar el sello; todos y cada uno. De manera que al hallar la
interpretación, el sello interpretado nos interprete a nosotros.
Nosotros interpretados, será el significado. ¿Cómo interpretaremos el
sello? ¿Quién nos lo interpretará? Aunque Protágoras, Parménides y
otros hayan pensado diferente, el hombre no es la medida de todas las
cosas. Aunque por sí mismo indaga, lo mucho que hace es acumular
información. Su estructura de credulidad es asombrosa. Mirad cuántas
cosas ha llegado a creer; tan variadas máscaras han vestido sus
oráculos. Necesita creer. El hombre no es la medida de todas las
cosas. Cuando quiere saber, siempre ha necesitado que le cuenten la
historia. Y qué "historias" le han contado. Sin embargo y con todo
eso, una historia trascendente ajena a su propia interpretación siempre
le acompaña; el hilo confiable de la realidad trascendental.
> >
La
realidad suprema es el significado buscado y es la razón de la
existencia. La realidad suprema no es la suficiencia del "si mismo";
sino que éste está relacionado con el dónde, el como, el por qué y el
para qué.
> >
El
"si mismo" no es la respuesta suficiente; de otra manera no se
formularia la pregunta existencial, sino que se bastaría a si mismo; lo
cual ha demostrado ser imposible, dada nuestra contingencia
fundamental. Un reclamo vivo requiere una respuesta vivificante. Es
obvio que el derecho de "para sí" que pretende la existencia es muy
relativo. Derecho absoluto corresponde únicamente al diseñador de la
estructura quien además es su sustento. La existencia humana no puede
evitar sentir el abismo. La dinámica existencial de la psiquis requiere
un sustento ajeno a sí. Las puertas de la perturbación psíquica se han
abierto cuando se ha pretendido un apoyo autoexistencial independiente
y encerrado en si. He allí el gran significado de la caída del Edén. La
nostalgia es esa insatisfacción debida a lo incompleto del reposo de la
existencia sobre si misma. El superhombre es una locura, un delirio
maligno e infernal. Cuando lo hemos intentado hemos apenas hallado
nuestra propia esclavizante enfermedad, depravación asquerosa. No
podemos menos que confesar que en ese derrotero se nos ha escapado el
equilibrio.
> >
La
energía psíquica existencial le ha sido prestada al hombre para que
cumpla su servicio dentro de un contexto pleno que rebosa sus límites.
Surgen conflictos en el contexto circunstancial por causa del
alejamiento del eje unificante, abiertamente Dios. El hombre se
desarrolla con una nostalgia acompañándole; pero el derramamiento de la
revelación divina tiene la capacidad, ya puesta a prueba, de
satisfacer de plenitud al ser. Hay pues una copula legítima para la
existencia humana y es en su espíritu con Aquél que lo dio a luz. Es
obviamente fraudulenta toda copula espiritual ajena al diseño del
Estructurador. Por esta razón, aún el animismo y el espiritismo que
pretenden tender hacia lo trascendente culminan en posesión
demoníaca. El espíritu es el radar metafísico que indaga en el
infinito y en el absoluto su objeto complementario definitivo. Y esta
definición es la verdad que había de ser revelada. Dios hecho hombre
en la historia humana.
> >
La
energía de la vida está diseñada por su Autor para realizarse
cumpliendo sus servicios indirectos dentro de uno directo. Estos
servicios están entrelazados entre si Como estructura dinámica. Esta
energía es pues la vida que vive para la vida. La vida sirve a la vida
y cada nivel o calidad de vida está destinado para servir a una vida
superior hasta culminar todo en el servicio supremo al Autor de la vida
quien es la vida en si misma, el gran Yo soy. Es así que la vida
botánica se sirve de los minerales y sirve a su vez a la vida animal;
ésta sirve al hombre y el hombre a Dios. Esto es lo natural, lo real.
El servicio de la vida no es necesariamente una evolución, ni
rígidamente hablando una conversión por sublimación. Pero la vida sí
tiene su dignidad propia en su nivel natural. El mineral no
necesariamente se convierte en vegetal, pero le sirve y cuando le sirve
halla la dignidad y razón plena de su ser como mineral y allí culmina
su servicio y sentido. El vegetal, aunque se sirve del mineral, no es
un mero producto de éste, sino que posee su naturaleza propia según un
propósito dádole también propio y distinto de aquel del mineral. El
vegetal halla su dignidad y servicio a los pies del animal. No
evoluciona en animal aunque a éste sirve. El animal recibe el servicio
del vegetal desde una naturaleza que ya le es propia y distintiva de su
nivel, recibida genéticamente conforme al diseño del Autor que le
otorgó su estructura y función propias. Los dones inferiores no tienen
facultades ni propiedades diseñadoras en su naturaleza innata para
diseñar algo superior a sí mismos. El animal, pues, sirve al hombre
pero no lo hace. Nada tiene el animal en su naturaleza para diseñar a
un hombre, pero le sirve porque fue él mismo así diseñado. El hombre
también se descubre diseñado para servir a ersonname w:st="on" productid="la Deidad">la Deidadersonname>;
y esto es lo normal y natural; es la historia de los pueblos y mi
propia historia. La rebelión es simplemente un antiservicio que también
evidencia la estructura. Hallar, encaminado al Dios verdadero, el
servicio más perfecto y eficaz es el fin Ultimo del hombre; para lo
cual debe comprender a Dios que desea ser contenido, vivido, expresado
y representado por el hombre. Tal alianza es la adoración verdadera, y
todos los niveles de energía están diseñados para confluir en este
servicio. El hombre pues vive, sobrevive, se reproduce y se defiende,
como servicio a Dios. Si comemos y bebemos debemos hacerlo para Dios.
La destrucción del servicio de la vida en cualquier nivel significa
enfermedad y muerte. Es por eso que cada clase de servicio de cualquier
tipo de energía vital es ya sublime en su propio nivel, naturaleza y
propósito. No se trata pues, estrictamente hablando, de conversión de
una energía en otra, sino que en el hombre es servicio integro de su
función homínida. Esta, para el hombre, consiste simplemente en ser
hombre en todo el sentido de la palabra, para Dios. No es una energía
inferior que se transforma en otra superior, sino que la función
integral está ya diseñada y dada en su nivel propio desde el mismo
principio. No elaboran las energías su servicio, sino que para tal
servicio fueron diseñadas tales energías en su propio nivel. El Autor
preparó el diseño y éste constituyó el servicio; el servicio utilizó
la síntesis de las distintas energías confederadas que estuvieron allí
para un plan preconcebido. El instinto es natural y también lo es la
moral. Revisad la historia y lo encontraréis así tanto en Confucio del
oriente como en Aristóteles del occidente, aun antes de Cristo,
perfección moral. Los rudimentos de la ley están escritos en la
conciencia. Las energías no se subliman pues creando un servicio sino
que sirven según una función sublime de por si. El impulso primario del
hombre es su propia hominidad integral. He aquí por qué repudiamos el
mecanicismo y el materialismo. Nuestra mirada a la historia y a
nosotros mismos descubre a un hombre más profundo, complejo y diseñado
para la trascendencia en su propia personalidad particular. El hombre
real es cada uno, y no una mera "humanidad" abstracta. Y el juicio de
los culpables se hace inevitable a la luz de aquellos que en
condiciones peores escogieron servir mejor. Por eso los mártires son el
juicio del mundo. La historia se erige cual maestra y fiscal.
> >
Podemos
notar también dos aspectos de la historia: Uno, que hace de la historia
un registro subjetivo. Otro, que trasciende al individuo y se remonta
a las alturas objetivas como testigo y espectador imparcial. Estos dos
aspectos de la historia afectan la continuación de ella, pues también
la subjetividad y la objetividad son realidades que se afectan entre
si. ¿Se hallará el hilo confiable en su coincidencia? ¿Será que
pertenece al hombre o está al alcance de su mano la realidad
exclusivamente objetiva que prescinde de la subjetividad humana?. El
hombre es un sujeto y las cosas en sus manos toman el color de sus
huellas. Además, la existencia subjetiva del hombre es también un
objeto de la historia y un motor en ella. De allí que esa existencia
objetiva de la subjetividad se abre paso para tomar al menos
relativamente el derecho de participación, con lo cual se hace
ineludiblemente responsable para desembocar en la justicia o en al
culpa. Decimos también entonces que la realidad trascendental llamó al
hombre subjetivo y real a participar. Y le confirió un derecho
relativo. Hallamos entonces al hombre como realidad en medio de una
realidad más amplia que sobrepuja en mucho los límites de su
individualidad.
> >
Esa
relación del hombre con su contexto, y esa cibernética de la plenitud
total de la realidad, establecen un punto de intercomunicación en el
que hallamos la disposición de la estructura humana que nos ayudará a
observar el significado antedicho de la existencia del hombre. Tal
significado no se puede hallar sino en la relación del hombre con la
realidad suprema.
Por
otra parte, hallamos a la existencia humana como un hecho posterior al
resto de la realidad objetiva. Hablamos de la existencia de la
personalidad particular. Al hablar de realidad objetiva no nos estamos
circunscribiendo meramente al finito, incierto y variable conocimiento
subjetivo de los hombres particulares; sino que tomamos también en
cuenta aquella realidad del más allá de nuestros pues no somos la
medida de todo. Tal realidad del más allá, aunque desconocida, está
sin embargo estrecha y necesariamente relacionada con lo que
conocemos parcialmente; e influye sobre esto ineludiblemente, en
virtud de la unidad de lo real.
> >
De
esta completa realidad objetiva emerge el hombre como resultado, y esto
es precisamente lo que explica la razón de su pregunta. Pregunta porque
no es el todo sino una parte. Tal naturaleza le hace, como decíamos,
susceptible de credulidad. Necesita el hombre creer. Ante la realidad
suprema necesita el hombre ser crédulo. Su fe puede caer en el vacío o
descansar en el engaño; puede también enfocarse en el eje de
revelación que hace brotar su evidencia desde el vértice de
intelección total que solo puede hallarse en el Dueño y Estructurador
absoluto. El hombre necesita pues ante la realidad suprema ser
crédulo. Su yo subjetivo no puede ser la máxima seguridad pues no es
una isla autoexistente. Sin fe nunca entrará el hombre en relación con
el contexto y tendrá que regresar al absurdo de un "si mismo" que huye.
El sentido coman tiene una de sus bases en la fe natural. El
desarrollo de las evidencias rubrica la confiabilidad de la fe y del
sentido común. El agnóstico se embota a si mismo extirpando la realidad
de su fe natural. Se entrega a un ánimo pesimista de trasfondo moral.
Desea esconder su culpabilidad en un escepticismo apresurado y hasta
traído de los cabellos. Pero cuando se trata de sobrevivir para sus
placeres entonces vuelve a ser crédulo. Los más escépticos y nihilistas
están allí cargándose responsablemente a si mismos con el peso de la
soledad de su propio existir autocondenado a incertidumbre, y lo
sienten con un peso inevitable. Son, sienten que son, lo saben y hasta
les molesta y angustia; pero aun así se resisten a abrirse e invocar
el vértice de relación que ha dado testimonio de sí y del cual no
aceptan voluntariamente verse suspendidos. Cuelgan también de allí,
pero no quieren mirar hacia afuera; no quieren usar su fe natural. Pero
¿de quién escapan? resto de la realidad? ella les alcanzará. Es
deshonesto pretender ignorar que no nos hicimos a nosotros mismos y que
no somos únicos. La puerta de la locura dionisiaca está en ese
derrotero. La estructura total rechina con dolor en protesta. Un
miembro del cuerpo en posición anormal se duele porque su equilibrio se
halla en la normalidad. Alegría gloriosa o náusea detectan si se está
en enfermedad o en salud, en verdad o en ilusión. No le deis el
crédito al engaño. ¿Podrá la mentira hacer feliz? La felicidad es el
premio de la verdad, y el dolor la recompensa del error. El hombre
llega al punto donde necesita desplegarse hacia afuera y fundirse en
alianza de amor con el resto de la realidad que le rodea por dentro y
por fuera. El hombre busca entonces el complemento pleno de toda su
existencia. El complemento pleno de la existencia humana es la realidad
suprema. Encajar en el seno de la realidad suprema es el significado
buscado. Del hombre entonces, su existencia como ente de ser se lanza
en pos de la plenitud ontológica de realización para hallar en ella su
razón de existir. Se despliega de los limites del yo hacia un
necesario "Tú". La razón de su existencia se hallará en ersonname w:st="on" productid="la Divina Esencia">la Divina Esenciaersonname>
Otra del ser Divino que lo es en si, abiertamente el Dios verdadero. Es
esta Divina Esencia Otra, evidentemente trascendental, la necesaria
ante la existencia limitada y contingente que se hunde sin poder
sostenerse a si misma suficientemente. ¿No fue acaso Nietzsche el
profeta delirante del ateismo? vedlo allí en el manicomio postrarse
ante una imagen de la virgen pidiendo ayuda para continuar su rebelión
satánica; vedlo allí autoproclamarse un condenado, como consta en su
Ultimo libro "mi hermana y yo". Antes de su locura irrefrenable
también había reconocido en su poema "entre aves de rapiña" que se
había dejado seducir en el jardín de la antigua serpiente para cavar
enfermo un pozo para encerrarse a si mismo. ¿Quien ha sido vuestro
héroe? el pobre diablo!. La existencia carcomida en sus entrañas por
el abismo y el vacío, obviamente no es la razón propia que puede
sostenerle. La nada no sustenta, sino que carcome a la existencia.
Dios, que es la misma Divina Esencia Otra y trascendental, como ente de
plenitud ontológica de ser en si y por si, es la razón esencial que
sustenta a la existencia humana y le otorga su significado dentro de
Su amor. Dios es aquel "Tú", aquel Sujeto compañero total y
vivificante, imprescindible, de donde emana como creación el todo, y
donde se sostiene, se vuelca y se reine, en copula perfecta, la
realidad suprema. ersonname w:st="on" productid="La Fuente">La Fuenteersonname> y Suma de toda perfección es ersonname w:st="on" productid="la Deidad Trascendental">la Deidad Trascendentalersonname>, Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente que dice de sí misma ante los hombres: "Yo soy el que soy".
> >
La
existencia humana que es viviente busca necesariamente su complemento,
la razón de su vivir, el principio que le vivificó. La problemática
existencial implica un derrotero. La alternativa presentada es seguir
tras la realidad suprema hallando su fuente Para beber de ella. En su
defecto, quédale engañarse merodeando sin buscar, o acallando la
protesta de la conciencia, haciendo pasar el tiempo, esperando la
muerte y quizá con una váguida esperanza indescifrable; es decir, la
tibieza. 0 en defecto de éstos, huir hacia si en el reino del absurdo.
Otros directamente se suicidan; pero escaparán acaso? ¿Qué saben ellos
de lo que les espera más allá? ¡Nada, no saben nada! aunque quisieran
para siempre desaparecer. Anhelan creer que todo terminará, pero no
pueden presentar a nadie, ni a si mismos, ninguna garantía. Netamente
les queda tan solo un deseo irracional de no ser.
He
allí el hombre con su existencia! el camino le espera. Realización
total mediante su fusión con Dios en la realidad suprema; matrimonio de
la existencia creada con el principio divino vivificante y absoluto. El
hombre es amado de Dios. El significado se halla en la pertenencia al
Dios verdadero que es personal, Sujeto Trascendente que pudo todo lo
podido, por nosotros parcialmente encontrado; que supo todo lo que pudo
y que está presente sustentando lo podido. Este Dios es uno solo y
pleno, pasión en si de amor eterno, Dios Padre Creador revelado en amor
por Su Verbo, que es Imagen de Su Hipóstasis y Resplandor de Su
Gloria, Su Hijo, Igual y consubstancial; Pasión tal que es Espíritu, y
Espíritu Santo. Dios es ersonname w:st="on" productid="la Esencia">la Esenciaersonname>
trascendente primordial que sustenta la plenitud del todo de la
realidad absoluta, mediante Su Verbo que es mediador entre la
trascendencia eterna y la inmanencia sustentatriz. A El le llamamos la
bandera de la evidencia del Ser Divino Trascendente que lo es en si y
por si, cuyo nombre es "Yo soy el que soy", que es y se revela mediante
si mismo, como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: Uno solo y amor.
> >
Se
lanzó el hombre a buscar el principio de las cosas, el principio de la
energía, el principio de la materia, el principio de la vida, el
principio del pensamiento y del hombre. Por si mismo, el "como"
relativo y temporal acierta a escudriñar; pero ese principio
definitivo lo debe creer de Aquel quien lo engendró. El significado de
la existencia está definitivamente en Aquel que es esencia divina
trascendente. El hombre tan solo encontrará el sentido de su ser más
allá de si mismo; es a saber, en Dios. El hombre se halla frente al
universo físico y metafísico. Su existencia viaja por los bordes del
abismo. Dentro de su alma, en su espíritu, un lugar insondable para que
allí more y se mueva poderoso y jubiloso el aliento eterno del
Espíritu eterno que hinche toda plenitud; el Dios invisible, Creador y
Sustentador del universo. ersonname w:st="on" productid="la Divina Esencia">La Divina Esenciaersonname>
sustenta al universo, sin ser el mismo, y la existencia humana, como
Parte de ese universo sostenido, necesita ontológicamente beber
eternamente de esa fuente inagotable para ubicarse en el contexto de
la realidad absoluta. El es una pregunta viva que requiere una respuesta vivificante. Vida eterna es el desafío.>>
> >
Cuando
el hombre se separa de Dios, el silencio divino abre un abismo en las
entrañas del individuo, y el vacío carcome fatalmente. Es la muerte
en el alma de que hablaba Sartre. La nada como agujero del ser, según
m su lenguaje. La existencia siente el abismo. La existencia percibe,
piensa y siente. En el espíritu percibe la presencia o la ausencia. Con
la razón piensa el alma y con la emoción siente. Y el resto de toda su
estructura integral está estrechamente relacionada. Según percibe
piensa. Según piensa siente y según siente piensa. Es la dinámica del
alma, envolviendo al espíritu, como existencia psíquica. Es la persona
con un lugar insondable para conocer a Dios, para hallar el vértice de
la realidad suprema, el sentido pleno de la razón de su percibir,
pensar y sentir; el para qué de su razón y su emoción, su aprender
espiritual y su conocer natural.
> >
El
Divino "Tú" vivificante y trascendente es la respuesta absoluta.
Precisamente el caso de la confesión del apóstol Pedro: eres el Cristo,
el Hijo del Dios viviente". Sobre la rota del Hijo-Mesías revelado de
parte del Padre y confesado por el hombre, Jesucristo prometió edificar
Su Cuerpo místico; allí donde las puertas del hades no prevalecerán.
La fe que es por la gracia cerró las fauces del abismo. El abismo no
puede tragar a aquél que se ha fundido con ese Tu "trascendental". Ha
roto el círculo del interrogante existencial y hallo el sentido de su
percepción, razón y emoción; de su ser total. Ahora participa, en el
espíritu, de la naturaleza divina y hereda como propio el universo. La
síntesis de la realidad suprema se efectúa en un Dios personal
trascendental vivificante que lo llena todo de sí y se comparte al
individuo y al hombre corporativo que llega a constituir mediante la
reconciliación en sí de los regenerados. Es en Dios en quien somos y
nos movemos. Su revelación eterna ha proclamado: "Yo soy el que soy".
> >
La
existencia recibe su energía espiritual y psíquica con la que intuye,
aprehende, tiene conciencia moral, piensa y siente, de una manera
prestada y estructurada de manera que sirva a la comunión del contexto
de todas las cosas y Dios. A esas energías se les asigna pues un
derrotero y se le permite un derecho relativo. Con ese derecho relativo
experimenta el sentimiento, el pensamiento y la realidad del albedrío,
con el fin de que apunte voluntariamente todas sus fuerzas hacia la
comunión suprema expresada en el mandamiento moral de amar a Dios sobre
todas las cosas, con todas las fuerzas, la mente, el alma; y amar al
prójimo como a si mismo. Por lo menos a esta segunda parte se avino en
desembocar Erich From, para no salir totalmente deshecho. En Aquel
mandamiento completo se ye la síntesis de la comunicación y de la
ubicación de la existencia en el contexto de la realización total.
El
derecho divino es absoluto, y su concesión de derecho relativo a la
existencia humana tiene el propósito de la participación libre, el
gozo supremo de la comunión perfecta en la vida divina hecha asequible
al hombre. Tal jubilo inefable hinche toda plenitud rebosando el abismo
interior hasta saturar a la existencia que le contiene cual vaso, y que
ahora, a través del espíritu y por el canal de los pensamientos y
sentimientos de la psiquis propia, experimenta el vínculo universal del
amor inefable, expresándolo para ir haciéndolo visible, y hallar en él
el ambiente normal de su existencia significativa.
> >
El
universo visible e invisible donde las existencias hallan su contexto,
es entonces una manifestación vibrante del poder del Fiat divino. La
energía inmanente en esa vibración responde al Dios personal
vivificante y trascendente que suministra existencia de la nada a
partir de si mismo por medio del Verbo que es atributo de su plenitud.
> >
El
conflicto contextual acontece, pues, cuando la existencia humana usurpa
la energía prestada que le ha sido suministrada para servir en el
contexto, y entonces pretende una posición independiente, haciéndose a
sí misma el eje hacia el que apunta su vibrar existencial, haciendo del
derecho relativo de su albedrío, un reino aparte. Pero sucede que al
desconocer a Dios, el silencio divino de que hablábamos abre el abismo
en el que se despeña la existencia humana, hacia el absurdo primero, y
después al tormento del abismo. Si el Logos calla, el abismo carcome.
Sí, el vacío comienza su carcoma y la existencia lo siente y se
atormenta. Su así llamada libertad propia le condena al tormento. Tal
existencia tratará entonces de aferrarse a si misma mientras se
desvanece tratando de subsistir mediante sus energías usurpadas.
También alargará la mano para asirse de otras existencias creadas y
bailar con ellas la danza del delirio hasta la perdición; cuando se
ahogue en su destemplado vibrar, mientras cae por los siglos de los
siglos en un pozo inmundo sin fin, haciendo de sus artes un cada vez
más rechinante y macabro lamento. Ved la antesala en la anarquía
moderna. Esa nostalgia de Dios se acrecienta con tristeza mortal hasta
el pánico y el terror, perturbando la psiquis que ahora apunta hacia
el vacío y se hastía del absurdo en medio de remordimientos culpables,
a coerced de toda pesadilla y sin protección alguna pues la rehusó
cuando era tiempo de alcanzarla. Es pues injusto hurtar el caudal de
energía. La razón se perturba y el pesimismo invade más allá de lo
previsible. La ansiedad y la desesperación se hacen sentir rayando más
allá de lo macabro. La vergüenza quita el Ultimo asidero de esperanza.
Esto no es poesía. Muchos casos de muerte clínica revividos atestiguan
cosa semejante; y experiencias alucinógenas y espíritas son un
anticipo. El terror que experimenta el alienado no es un cuento. ¿Qué
será de la perdición eterna? Tan solo hay salvación en el retorno
oportuno a Dios mediante la expiación en Cristo Jesús. Cuídese el
hombre de no volverse a un sustituto, pues otra mera creatura no
bastaré. Para retornar se necesita creer en la gracia revelada
históricamente en Jesucristo, y escoger la razonable fe y el
arrepentimiento lógico.
> >
Del
monoteísmo original, como lo atestiguan entre otros Petrie, Langdon y
Albright, los pueblos se degeneraron al politeísmo animista
entregándose a otras creaturas, resultando posesos de entidades
espirituales malignas. Cualquier religión no bastará. La filosofía
existencialista y su correspondiente "teología" son también una actitud
religiosa perversa; es la religión de la serpiente. El humanismo a
ultranza es la misma actitud de Satanás; sustituyendo al Creador por la
creatura. No es cuestión de una religión cualquiera, sino de
auténtica amistad con el Altísimo Uno que se reveló como "Yo soy el que
soy" declarado por Su Verbo que es el Hijo Unigénito hecho hombre y
sujeto de la historia con el propósito de traer a esta la gracia
condescendiente mediante la crucifixión, rubricando con la
resurrección ante testigos de la más alta calidad moral que se
expusieron a la muerte por sostener su testimonio. iJesucristo es el
camino!
EL TRASFONDO SAGRADO DE LA VERDADERA EPISTEMOLOGÍA
El
científico, antes de ser científico, es ante todo hombre; y la
integralidad humana prevalece sobre la especificidad cientista. El
conocimiento per se no es la meta suficiente del hombre, sino apenas
una herramienta auxiliar del hombre en relación al resto de la
integridad de su ser, de su sentido, de su destino y de su contexto
íntegro.
La
existencia de la voluntad en el hombre, del albedrío, de la
responsabilidad, por ejemplo, condicionan el ámbito del cientismo
humano. El hombre conoce mediante su integridad y la totalidad de su
experiencia, y no meramente mediante el análisis lógico. El
reduccionismo simplemente aísla algunos factores del resto de los demás
y de la realidad e influencia de éstos en el contexto holístico.
El desinterés de Karl Popper (La Lògica de la Investigación científica)
por las cuestiones de hecho, y su énfasis sobre la justificación y
validez de un enunciado, olvidan los presupuestos subyacentes humanos
que anteceden a la necesidad de los conceptos mismos de justificación y
validez. ¿En base a qué pretende el hombre justificar o no, declarar
válido o inválido un enunciado? ¿Acaso la lógica no descansa
necesariamente en la ética? No puede divorciarse la lógica de la
ética, ni la ética de su razón de ser, ni de lo categórico de su
mandato, en el lenguaje kantiano (Crítica de la razón práctica).
La
distinción popperiana entre la investigación lógica de los métodos y
resultados de un examen meramente lógico, por un lado, y el proceso de
concepción de una idea equis, por otro, facilita la trampa de que la
lógica pretenda poder desentenderse de la condición que estructura un
enunciado; y así Karl Popper y sus seguidores reducen voluntariamente
el campo del conocimiento de las evidencias de tipo esencial que se
revelan en la necesidad de una concepción, y de tipo existencial que se
revelan en el método y los instrumentos escogidos y en el edificio de
la justificación conceptual.
Cuando
la mera lógica, sin su sustrato ético y sin el sustrato necesario a la
ética, pretende a motu propio y sin justificación, constituirse
antropocéntrica y humanísticamente en árbitro que determina la validez
de un enunciado antes de que éste se pueda sostener seriamente, está
descalificando a priori e injustificadamente una gran cantidad de
hechos dados.
Lo
dado se impone a la lógica y la desafía; ésta no puede deshacerse de lo
dado, sino que debe acatarlo seriamente en su integridad, no importa su
índole ni su tipo. La psicología de una concepción, y la esencia tras
ella revelada, demandan el respeto de la lógica. Neciamente se puede
hablar de contrastaciones sistemáticas, si para esas contrastaciones se
prescinde de la psicología de la concepción, y de la esencia tras ella
revelada.
Ante
la negativa de Karl Popper de aceptar la tarea de comprender el
proceso, y su razón de ser, de una reconstrucción racional, como si
esto no perteneciese a la lógica del conocimiento, hemos de decir que a
la lógica del conocimiento se antepone el requisito del conocimiento de
la lógica y sus concomitancias.
Es
el conocimiento de la lógica y sus concomitancias, parte de la materia
propia de la epistemología; pues una lógica del conocimiento sin el
conocimiento de la lógica y sus concomitancias, no califica aún para
una epistemología verdaderamente científica e integral, no
reduccionista. Y para que un conocimiento de la lógica y sus
concomitancias sea tal, es imprescindible el acatamiento holístico a
toda la realidad dada sin reduccionismos, y a las posibilidades de más
allá.
Las
tareas de la lógica, y las de la psicología empírica, junto con muchas
otras, pertenecen todas conjuntamente a la integralidad humana y al
verdadero conocimiento integrado. Por esa razón, Bergson (La Intuición filosófica)
y Einstein hubieron de reconocer el ámbito al que llamaron intuición, y
que Karl Popper considera un elemento irracional del que se puede
independizar, pues opina que tal ámbito no es reconstruible
lógicamente. Y eso se debe a su definición de la lógica en vacío, sin
su contexto integral humano.
Pero
sería más ético y más científicamente integrado, integrar la intuición
y la ética en el campo de la epistemología, de la teoría del
conocimiento, pues todo lo dado requiere lógicamente una inclusión. De
otra manera el conocimiento no sería tal. El ser reclama integración.
Es una falacia hablar de una lógica desvinculada del ser. La lógica es
una función concomitante del ser. La lógica no se puede independizar
del ser, ni el verdadero conocimiento de la integración de la vida y de
lo dado.
La
"esquizofrenia" del divorcio Lógica-Realidad no conduce a una verdadera
ciencia, sino a una confinación innecesaria, inconveniente,
reduccionista, no ética, y por lo tanto inmoral y no realmente
científica. Es una huida culpable; el escondite de Adam. Es apenas un
capricho y una injusticia. Equivale, digamos, a una ceguera voluntaria.
Las
justificaciones finales de un proceso lógico descansan en un
requerimiento ético, que a su vez revela una intuición que se hace
certeza; lo cual, por su parte, revela uno u otro aspecto de la esencia
de la naturaleza humana integral, y su contexto también integral. La
diferenciación de ciencia y tautología, no es simplemente lógica, sino
también ética. Los mismos procedimientos popperianos que Karl Popper
quiere meramente deductivos, y en nada inductivos, revelan la
psicología de una exigencia ética inductora que antecede como fiscal al
examen lógico. Si se reconoce su antecedencia, se percibirá que lo
obligatorio de las deducciones revela un sustrato fideísta. El celo se
levantaría religiosamente contra un comportamiento no ético que
desconozca injustificadamente la lógica de los enunciados.
Es
entonces cuando la conciencia y la responsabilidad se imponen a la
lógica. O digámoslo mejor, se reconocen ineludiblemente hermanas, en
nada independientes. Su última esperanza de justicia es de carácter
religioso. Es entonces cuando lo sagrado se revela cual guardián
inductivo de la lógica, de la ética, y de todo lo humano. No sería
posible la verdadera ciencia y la verdadera epistemología sin el
trasfondo de lo sagrado.
INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA CRISTIANA DEL DERECHO, LA ECONOMÍA Y LA POLÍTICA
INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA CRISTIANA DEL DERECHO, LA ECONOMÍA Y LA POLÍTICA
Todo
lo que genuinamente y con propiedad lleve el nombre de Cristiano, está
profundamente enraizado en la Sagrada Revelación Divina cuyo centro y
clímax es Jesucristo y cuyo documento fundamental lo constituyen las
Sagradas Escrituras. La Filosofía Cristiana es teológica y su Praxis
es teocrática. Pero, aún más, su teocracia, su filosofía, su teología,
y todo lo que en el Cristianismo bíblico se construye con la
legitimidad de auténtico raigambre y linaje, es aún más que teológico,
es de pura extirpe exegética, labrada con hermenéutica perenne.
La
Revelación Divina es el motor primero y la impronta que marca el rumbo
y el sentido, el camino y la meta, el método y el objetivo de la labor
cristiana. La Persona de Jesucristo es la encarnación suprema de la
autoridad evidente per se que rubrica lo definitivo y determina lo
legítimo. Las Sagradas Escrituras con Su Espíritu manifiesto son el
testimonio más fiel y verdadero de la Revelación Divina cuyo centro es
Jesucristo. La Iglesia surge con y alrededor de ellas.
Por
lo tanto es la exégesis el método fundamental que descubre para la
Teología y para la Filosofía del Derecho, la Economía y la Política,
los principios macro-fundamentales que orientan la aplicación
contextualizada de la Revelación, que es el aporte perenne de Dios a la
Historia dinámica de los hombres. Es la Exégesis la madre que pare a
la Teología y a la Historia Eclesiástica, alma del mundo, como se
dijera ya desde el período patrístico; si bien una y otra, teología e
historia eclesiástica, no siempre fueron fieles a su madre; pero su
misma infidelidad se mide desde la exégesis. La legitimidad
necesariamente busca sus credenciales en el Documento Base, la impronta
de la Huella Divina, las Sagradas Escrituras. La Exégesis, al procurar
con espiritualidad, honestidad, ética, objetividad y ciencia, el
sentido evidente del fenómeno textual, va edificando el edificio de la
Teología Bíblica primeramente.
La
Teología de la Torá, la Teología de los Primeros Nebiim, y la de los
Postreros, la Teología de los Hagiógrafos o Ketubim, en sus partes, en
sus conexiones y en su coherencia, edifica a la Teología
Veterotestamentaria. Igualmente, la Teología Sinóptica, la Juanina, la
Petrina, la Paulina, y demás, edifican la Teología propiamente y
objetivamente Neotestamentaria en su respectivo contexto histórico. De
la mutua coherencia y de la Suma, de su mutua validación, de las
Teologías Vetero y Neotestamentarias, surge el edificio de la Teología
no tan sólo Exegética, sino propiamente Bíblica. Herramienta legítima
para tal Suma Exegética es la Hermenéutica. Y dentro de la
Hermenéutica ocupa importante sitial de atención el examen de la
hermenéutica propia de Jesucristo, y la hermenéutica propia e inspirada
de sus apóstoles y demás escritores neotestamentarios. El desarrollo
progresivo del Antiguo Testamento también revela una dinámica
hermenéutica al interior del Antiguo Testamento mismo. La Exégesis
del Antiguo Testamento y la del Nuevo, enriquecidos por su propia
hermenéutica interior y sus interrelaciones, enriquecen la Exégesis
Bíblica y dan también lugar al aprovechamiento selectivo de la
documentación concomitante y de la intertestamentaria, las cuales, a la
luz de la Exégesis y la Hermenéutica Bíblicas retroalimentan la
consideración escriturística con clarificaciones mediante la
patentización del contexto histórico.
La
Teología Exegética y Bíblica, pues, es el resultado de la consideración
espiritual, objetiva y científica del fenómeno textual en relación al
contenido de su mensaje, sin los aderezos de la Teología meramente
Natural, que sin considerar la Revelación Proposicional en los Textos
de las Sagradas Escrituras, descubre a Dios en el testimonio divino
mediante la sola naturaleza. Sin los aderezos tampoco de la teología
especulativa que mediante meros argumentos de razón reconoce a la
Divinidad y nuestra relación a ella. La teología exegética y bíblica,
librándose, en lo metodológico, para ser objetiva, de tales aderezos,
se ocupa de tomar el sentido evidente del texto en su concreción
fenoménica, y a la luz de su contexto histórico. La exégesis,
auxiliada por los asertos de la alta y baja crítica conservadora, es en
este respecto la reina de las ciencias; pero vivificada por la mística
espiritual de la experiencia confirmativa del creyente, enriquecida por
los aportes de la teología natural y especulativa, por los de la
historia y la metodología filosófica, etc., la Teología Bíblica da
lugar a la Dogmática y a la Sistemática.
Del
aporte divino descubierto por la Exégesis, enriquecido por la razón y
la teología natural, se transparentan los grandes Principios de la
Dogmática, que al edificarse coherentemente dan lugar a la Teología
Sistemática. La edificación coherente de los Dogmas entre sí
estrechamente relacionados, da lugar a la cosmovisión teológica
sistemática. El proceso de Revelación, junto al de registro,
clasificación, reconocimiento canónico, evolución de la hermenéutica y
exégesis eclesiásticas, y aplicación de sus conclusiones, todo esto da
lugar por su parte a la Teología Histórica. Y enfrentadas la teología
exegética y bíblica, la dogmática, sistemática e histórica, a la
resistencia de la cosmovisión no cristiana y pagana o secular y laica,
se perfila entonces la respuesta de la Teología Apologética. La
Exégesis Bíblica resulta, pues, la madre remota de los Principios de la
Filosofía genuinamente Cristiana.
La
Dogmática y la Sistemática son la elaboración propia de tales
principios en el campo primeramente teológico. Y las teologías
histórica y apologética que subsumen también a la natural y a la
especulativa, resultan ser la configuración estratégica coyuntural de
la aplicación de los principios en un determinado contexto histórico.
La Facultad de Teología resulta ser, pues, también, la espina dorsal de
la Universidad Cristiana.
Pero,
puesto que tal Teología Integral responde por sí misma a los grandes
interrogantes propios de la Filosofía por la realidad, el conocimiento,
la conducta y la estética, etc., entonces se configura el contenido de
la filosofía a la que la teología colma y supera. La Mística
Escriturística Cristiana colma y supera a la teología en lo vital y no
apenas meramente ortodoxo. Y así hace la teología con la filosofía a
su vez. La filosofía elabora sus principios en base a las evidencias
de la realidad, el conocimiento, la conducta y la estética, etc. Pero
como la teología imprime sus hallazgos sobre la cosmovisión acerca de
tales respectos, la filosofía no tiene derecho a deshacerse de las
realidades de que se ocupa la teología por consideración de materia y
objeto propio de aproximación.
La excusa del existencialismo
agnóstico del tipo de Karl Jaspers en su obra «La Fe Filosófica frente
a la Revelación», se muestra reduccionista por desconocimiento en base
a prejuicios. También resulta válida la crítica a Jaspers de Helmut
0giermann en su ensayo «La alternativa filosofía o revelación, según Karl Jaspers»
(Academia Teológica 1). La Teología y la Filosofía no se excluyen,
pues nacen ambas del mismo campo de las evidencias que se imponen, que
requieren ambas la participación de la percepción e intelección tanto
del individuo como de la colectividad a veces colegiada e
interdisciplinaria. La Ontología y Epistemología Cristianas justifican
la Ética del Cristianismo, y ésta fundamenta su Filosofía del Derecho,
la cual por su parte determina los cauces legítimos de su Economía y
Política.
Las
grandes realidades, Dios, alma y mundo, que se imponen a toda
filosofía, son objeto de aproximación tanto teológica como filosófica.
Debiéramos decir que son objeto de aproximación simplemente pero
íntegramente humana; pero también han sido objeto de Revelación
Divina. Puesto que Dios, alma y mundo constituyen el terreno común de
la teología y la filosofía, ésta última no puede desligarse de la
primera, ni tampoco pueden hacerlo sus elaboraciones dentro del
Derecho, la Economía y Ia Política.
Cualquier
filosofía pretendidamente laica, descansa realmente en un cierto tipo
de cosmovisión religiosa subyacente muchas veces panteísta e incluso no
es raro que lo sea luciferiana. Gran parte de la Ilustración, el
Positivismo y los Existencialismos agnósticos y ateos, son el edificio
conceptual que se levanta en base a la Religión Cabalística y Gnóstica
de la Masonería. Históricamente son evidentes los vínculos de tales
escuelas con el trasfondo masón. E igualmente es demostrable el
vínculo masónico con las traslogias de la vertiente ofita, la religión
de la serpiente. La rebelión luciferiana es el motor interno de la
religión ofita, y ésta es la que suple el acomodo de nueva cosmovisión
a las filosofías de trasfondo masónico, en las que el antropocentrismo
relativista inspira la "legalización" indecente del hedonismo y del
pragmatismo positivista antitrascendente. En Marx, por ejemplo, es el
ateísmo el que inspira su crítica a la filosofía del derecho de Hegel.
Asimismo es al hedonismo al que se rinde culto en la filosofía
económica de Adam Smith y del Neoliberalismo, como bien lo ha
denunciado la estirpe de la Escuela Larouchista. Es el epicureísmo y
no el cristianismo la filosofía que subyace en el Liberalismo de
Occidente.
Por
su parte, en cambio, el principio bíblico económico y monetario del
«Siclo del Santuario», el precio justo, la distribución equitativa de
beneficios y cargas, la erradicación de la usura, la reforma agraria
con distribución equitativa y gratuita de la tierra, edifican una
economía basada en la teoría ética del valor; y no se trata aquí de una
ética relativista, situacional y meramente pragmática, sino de una
ética moral a la que se ha impuesto la Revelación Divina, cuyo
testimonio se convierte en ley para los hombres. La filosofía
Cristiana del Derecho, la Economía y la Política descansa pues en los
Principios Éticos que ha revelado la Naturaleza Divina en su incursión
histórica; según lo demuestra la exégesis bíblica vivificada por una
mística de la experiencia del creyente.
La
preponderancia cristiana de la ética por el derecho sobre la economía,
obliga una política necesariamente intervencionista por parte del
Estado, aunque moderada en razón de la misma ética. En el Cristianismo
bíblico no está la economía al servicio de la política del hedonismo,
como acontece con la manipulación plutocrática del Neoliberalismo, sino
que la política está al servicio de la ética económica perenne nacida
de la vivencia moral fruto de la exégesis de la Revelación, madre del
Derecho Divino y guardiana del Derecho Natural inspirador del Derecho
Civil, en lo substancial y en lo procesal.
La
barca de los economistas, juzga el Cristianismo bíblico, está perdida
en la pleamar del maremagnum de escuelas y tentativas fallidas, cuando
no tienen su ancla ni su puerto en la Palabra de Dios al respecto. La
política es, pues, en el Cristianismo bíblico solamente una de las
herramientas de servicio, en sujeción a los principios
macro-socio-económicos de un Derecho Trascendental informado por la
ética revelacionista escritural, y garantizado por el Estado. El
Cristianismo bíblico asume abiertamente en toda coyuntura su
orientación teocrática, y el margen de liberalismo que incorpora es
apenas la inspiración de las razones teocráticas mismas, que se
relacionan a la dignidad y dignificación humanas.
No
hay que temer a la orientación teocrática del Cristianismo bíblico,
puesto que su conservadurismo incorpora el liberalismo necesario a la
dignidad del hombre, y es esa misma dignidad que se fundamenta en Dios
la que establece los márgenes éticos de su liberalismo relativo
incorporado. Tales márgenes son la razón de ser del intervencionismo
estatal. La orfandad de la pretendida ética secular es el talón de
Aquiles que arrastra hacia la anarquía al ultraliberalismo, dándose la
paradoja de una desembocadura dictatorial irracional hedonista donde el
estratega liberal más fuerte se convierte en el beneficiario de la
opresión encubierta.
La
ética revelacional del Cristianismo bíblico, escriturística, en cambio
no está huérfana; sí tiene Padre, y la calidad de la Paternidad es la
garantía contra la dictadura. Así que el conservadurismo teocrático
del Cristianismo bíblico incorpora el margen de liberalismo necesario a
la dignidad humana; en cambio el ultraliberalismo incorpora la más
despiadada de las dictaduras. Esta es la paradoja de las implicaciones
de la orientación y estrategia políticas. Sólo Dios es garantía para
el hombre. El hombre solo no es suficiente garantía para sí mismo.
Esta percepción tiene el Cristianismo bíblico, la cual ilumina su
filosofía del derecho, la economía y la política.
SEFER YAH / Alef / Destello divino en la tierra desde la eternidad
"SEFER YAH".
א
ALEF
DESTELLO DIVINO EN LA TIERRA
DESDE LA ETERNIDAD
Yo soy Yahveh. Yo soy el que soy. Yahveh El Holam. Yo soy El Shaday. Yahveh Elohim. Yahveh El Helion. Adonay. Adón Yahveh Elohim. Yo soy Santo. Santo soy Yo Yahveh Elohim. No hay otro junto a Yahveh Elohim. Yo Yahveh Elohim El Celoso. Yahveh Elohim, Yahveh Uno. El Elohim es Yahveh. Elohim de todo saber es Yahveh. Yahveh Elohy TSabaoth. Adonay Yahveh. Yahveh Elohim sin semejante. Yahveh Elohim es Justo. Yahveh Elohim desde la eternidad. Yahveh Elohim Bendito de eternidad a eternidad. Yah es Bueno. Yah Yahveh. Yahveh es Rey eternamente y para siempre. Yahveh es Fiel. La Fidelidad de Yahveh es para siempre. Yahveh es Recto. Yahveh es Puro. Yahveh es Limpio. Yahveh es Verdadero. Yahveh es Creador. Yahveh es Sustentador. Yahveh es Redentor. De Yahveh es el Reino. Yahveh TSabaoth es el Rey de la Gloria. Bueno y Recto es Yahveh. Yahveh es Misericordioso y Clemente. El consejo de Yahveh permanecerá para siempre. Yahveh el Helion es Temible. Grande es Yahveh, Adonay Yahveh TSabaoth. Yahveh es TodoPoderoso. Yahveh Hacedor. Yahveh permanece para siempre. Yahveh es Perfecto. Yahveh, eterno es Su Nombre. Yahveh es Excelso. Santo, Santo, Santo Yahveh TSabaoth. Yahveh el Santo. Yahveh es Juez, Yahveh es Legislador, Yahveh es Rey. Yo Yahveh, el Primero. Yo Yahveh, Este es Mi Nombre, y a otro no daré Mi Gloria. Vivo Yo para siempre. Ved ahora que Yo, Yo Soy, y no hay dioses conmigo. Yo Mismo Soy; antes de Mi no fue formado Dios, ni lo será después de Mi. Yo, Yo Yahveh, y fuera de Mi no hay quien salve. Yahveh dice: Yo Soy Elohim. Yo Yahveh, Santo, Creador, Rey. Yo Soy el Primero y Yo Soy el Postrero y fuera de Mi no hay Dios. Yo Yahveh, que lo hago todo, que extiendo Solo los cielos, que extiendo la tierra por Mi Mismo. Yo Soy Yahveh, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de Mi. No
hay más que Yo; Yo Yahveh, y ninguno más que Yo, que formo la luz y
creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Yahveh soy
el que hago todo esto. Yahveh
que creó los cielos dijo así: que El es Elohim, El que formó la tierra,
El que la hizo y la compuso; no la creó en vano; para que fuese
habitada la creó. Yo Soy Yahveh, y no hay otro. Yo soy Yahveh que hablo Justicia, que anuncio rectitud. ¿Quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino Yo Yahveh? Y no hay más Dios que Yo; Dios Justo y Salvador; ningún otro fuera de Mi. Mirad a Mi, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque Yo Soy Elohim, y no hay más. Por
Mi Mismo hice juramento, de Mi boca salió palabra en justicia, y no
será revocada: que a Mi se doblará toda rodilla y jurará toda lengua. Y
se dirá de Mi: en Yahveh está la justicia y la fuerza. ¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes? Yo
Soy Elohim, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a Mi, que anuncio
lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no
era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero. Yo hablé y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré. Yo Mismo, Yo el Primero, Yo también el Postrero. Yahveh es Elohy TSabaoth; Yahveh es Su Nombre. Yahveh es Dios Celoso y Vengador. Yahveh es Vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios y guarda enojo para sus enemigos. Yahveh es tardo para la ira y grande en poder y no tendrá por inocente al culpable. Yahveh es Bueno, Fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en El confían. Yo Soy Gran Rey, dice Yahveh TSabaoth. ¿Quién es este Hermoso en Su vestido, que marcha en la Grandeza de Su Poder? Yo, El que hablo en Justicia, Grande para salvar. Yahveh Yiréh. Yahveh Rafah. Yahveh Nissi. Yahveh Raah. Yahveh TSidkenu. Yahveh Shalom. Yahveh Shama. Yo lleno los cielos y la tierra, dice Adonay Elohim Yahveh TSabaoth El Holam El Helion El Shadday.
Esto y más ha dicho y revelado Yah acerca de sí mismo a los hombres y a los ángeles. Yah es Yahveh, y Yahveh es El; El es Elohim, y Elohim es traducido inspiradamente por Su Espíritu mediante Sus apóstoles como Theòs y significa Dios. También Yahveh dícese Jehová. Yah El, Yahveh Elohim, Jehová Dios. Adón es traducido Kyrios y significa Señor, Soberano, Amo y Esposo. Adonay, Mi Señor. El Holam, Dios Eterno. El Helion, Dios Altísimo. Yahveh TSabaoth, Jehová de los ejércitos. El Shadday, Dios TodoPoderoso, Divino Pecho Todosuficiente que alimenta, nutre, sustenta y hace florecer y fructificar. Jehová
el Proveedor, el Sanador, el Estandarte de nuestra Vanguardia y
Victoria, el Pastor, Nuestra Justicia, Paz, Siempre ahí Presente. Yahveh Elohim es Personal y tiene conciencia de sí mismo, se conoce y se revela. Yahveh Elohim dice: Yo Soy. Yahveh Elohim es Eterno. Yahveh Elohim es Uno. Yahveh Elohim es Amor. Yahveh Elohim es Bueno, Fiel, Misericordioso y Clemente, Justo, Recto y Verdadero, Perfecto, Santo, Galardonador y Vengador. Yahveh Elohim es Rey, Legislador y Juez. Yahveh Elohim es Creador, Hacedor, Formador, Sustentador y Redentor. Yahveh Elohim es Espíritu. Yahveh Elohim es TodoPoderoso, Omnipotente. Yahveh Elohim es TodoSapiente, Omnisciente. Yahveh Elohim está todo en todas partes, Omnipresente. Yahveh Elohim es antes de todo y sobre todo; es Trascendente. Yahveh Elohim está en todo y todo en El; es Inmanente. Yahveh Elohim es Inmutable, Nunca cambia. Yo Yahveh no cambio, no mudo. En Elohim no hay mudanza ni sombra de variación. Yahveh Elohim es Padre Eterno, Yahveh Elohim es Verbo Eterno e Hijo Eterno, Yahveh Elohim es Espíritu Eterno. Yahveh Elohim es Uno en Esencia y Trino en Persona. Yahveh Elohim es Uno en Naturaleza y Trino en Hipóstasis o Subsistencia. Yahveh Elohim dice: Yo, y dice: Nosotros. Yahveh Elohim envía a Yahveh Elohim y a Su Santo Espíritu. También Yahveh es Enviado de Yahveh. El Ángel Yahveh es Yahveh y dice: Yo Yahveh. Yahveh Elohim es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Yahveh Elohim es Propio. Yahveh Elohim es TodoAdorable.
¡Yahveh!
¡Yahveh! Fuerte, Misericordioso y Piadoso; Tardo para la ira y Grande
en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que
perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo
tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres
sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y
cuarta generación.
Esto ha proclamado Yahveh de Sí mismo y ha declarado Su Nombre.
Yo
Soy Jehová Tu Dios, Fuerte, Celoso, que visito la maldad de los padres
sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me
aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan
mis mandamientos.
Dios es Amor. El Amor Divino es Eterno. Dios ama con amor eterno. Dios es Fuego Consumidor. Dios es Santo. Mirad la Bondad y la Severidad de Dios. Soberano es Dios y Misericordioso. Con Justicia juzga y pelea. Yahveh
Elohim, como Padre Eterno, ha engendrado Su Sabiduría eterna, que le
acompaña desde la eternidad, y que está delante de Sí como un
Consejero, el Verbo Divino, el Hijo Unigénito. Yahveh Elohim, el Padre Eterno, al conocerse a Sí Mismo desde la eternidad, y a todas las cosas, engendró Su Sabiduría eterna. La Divina Sabiduría es Eterna y tiene conciencia de Sí, tiene Hipóstasis, Subsistencia y Personalidad. Por Su Divino Verbo Yahveh Elohim se revela según se conoce y dice: Yo Soy El que Soy. La
Sabiduría Divina y Eterna es el Verbo Divino y Eterno, Subsistente y
Personal, que dice de Sí Mismo Yo Soy, así como el Padre Eterno dice Yo
Soy. El Padre Eterno Yahveh Elohim ha dicho a Su Hijo Unigénito: Yo te engendré hoy. Engendrado, no creado, porque es de la misma Esencia, Substancia, Naturaleza, Deidad y Divinidad. Engendrado,
no creado, porque ya era en el Principio, y nunca comenzó Yahveh Elohim
a conocerse, sino que eternamente se ha conocido en, con, y por Su
Divina Sabiduría Eterna, Subsistente y Personal, Tan Igual a Sí Mismo
que es el Propio Carácter de Su Hipóstasis, la Impronta de Sí Mismo, La
Imagen Subsistente y Personal de Su Propia Subsistencia y Persona. Así pues, Yahveh Elohim es el Resplandor de la gloria de Yahveh Elohim. Yahveh Elohim se revela según se conoce perfectamente a Sí Mismo como Yahveh Elohim. Yahveh Elohim es el Padre Eterno. Yahveh
Elohim es también la Plenitud consciente, subsistente y personal del
Divino Verbo, Sabiduría Divina Eterna, Revelación Divina Perfecta,
Resplandor Divino de Divina Gloria, el cual también con el Padre es
Yahveh Elohim, el Verbo Eterno, Hijo Eterno y Unigénito, Engendrado, no
creado, El Mismo y Único Dios Verdadero. Dios Verdadero de Dios
Verdadero. La
Sabiduría Divina y Eterna, como subsistente y personal, dijo de Sí
Misma: Yo, la Sabiduría, eternamente fui engendrada; con Yahveh estaba
Yo antes de todas las cosas, delante de El como Su Consejero. Yahveh me
poseía en el Principio, ya de antiguo, antes de Sus obras; eternamente
tuve el Principado. El
Verbo Divino y Eterno, cual Divina Teofanía o Manifestación de Dios, es
Yahveh, el Príncipe de los ejércitos de Yahveh, Yahveh Enviado de
Yahveh, El Ángel Yahveh que dice: Yo Soy Yahveh, Yo Soy El que Soy.
Así ha dicho el Hijo Unigénito:
Antes que Abraham fuese, Yo Soy. Padre, Glorifícame Tú, al lado Tuyo, con Aquella Gloria que Yo tuve ConTigo antes que el mundo fuese. Como el Padre tiene Vida en Sí Mismo, así ha dado al Hijo el tener Vida en Sí Mismo. Que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra tampoco al Padre. El que no tiene al Hijo, no tiene tampoco al Padre. El que no recibe al Hijo, no recibe tampoco al Padre. El que Me recibe a Mi, recibe Al que me Envió.
Yahveh Elohim envía. Yahveh Elohim es enviado de Yahveh.
Si Me conocieseis, también a Mi Padre conocerías. El que Me ha visto a Mi, ha visto al Padre. Yo y el Padre Uno somos. Yo Soy en el Padre y el Padre Es en Mi. Tú, oh Padre, en Mi; y Yo en Ti. Todo lo Tuyo es Mío y lo Mío Tuyo. La Vida Eterna que estaba con el Padre se nos manifestó. En el Principio Era el Verbo, y el Verbo era y estaba con Dios, y Dios era el Verbo. Este era en el Principio con Dios. ¿Cuál es Su Nombre y el Nombre de Su Hijo si sabes?
Y Aquel que es la Sabiduría Divina y Eterna, es también el Poder Divino y Eterno. El Verbo es también el Único Dios, Yahveh Elohim. El Verbo es Divino y Eterno como Sabiduría Divina y Eterna de Dios y como Poder Divino y Eterno de Dios. El Hijo Unigénito del Padre es el Verbo Divino y Eterno. El Hijo es Eterno con el Padre. Igual en Divinidad, en Esencia, en Substancia, en Naturaleza, en Sabiduría, en Poder, en Gloria. El Hijo es la Sabiduría, el Poder, el Verbo, la Impronta, la Imagen, el Poder, la Gloria, de Dios. El Único Dios Verdadero es conocido mediante el Hijo Unigénito, Divino, Eterno, Subsistente y Personal. Agradó al Padre que en el Hijo habitase toda Plenitud. El Hijo de Dios es Dios, Yahveh Elohim. Cuando el Padre dice Yo Soy, revela poseer una Subsistencia Personal, La Persona Divina del Padre. Cuando el Hijo dice Yo Soy, revela poseer también una Subsistencia Personal, la Persona Divina del Hijo. Cuando el Espíritu dice Yo Soy, revela poseer igualmente una Subsistencia Personal, la Persona Divina del Espíritu Santo. El Padre ha dicho al Hijo: Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy; Tú eres Mi Hijo Amado en el cual Yo tengo contentamiento. El
Hijo ha dicho al Padre: Tú, oh Padre, en Mi, y Yo en Ti; Todo lo Tuyo
es Mío y lo Mío Tuyo. Aquella Gloria que Yo tuve Contigo antes que el
mundo fuese. El Espíritu ha dicho: Yo los he enviado. Y ha dicho: Apartadme para Mí... Yo los he llamado. El Espíritu no habla por Su propia cuenta, sino lo que oye; El Espíritu glorifica al Hijo; El Espíritu toma lo del Hijo, que también es del Padre, y lo entrega en Su Nombre. Dios es Espíritu. El
Espíritu de Dios, que conoce las cosas profundas de Dios, que es Señor,
que es Espíritu del Padre y Espíritu del Hijo, que procede del Padre y
del Hijo, que convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio, que
vivifica y da Vida Eterna y es Eterno, que Unge, Santifica, participa
la Naturaleza Divina y llena de la Plenitud de Dios, que transforma,
que contiene, presenta y transmite al Padre y al Hijo, Es también Dios
Mismo, Yahveh Elohim. El Espíritu vivifica y transforma en el Nombre del Hijo que a Su vez vino en el Nombre del Padre. Yahveh
Elohim es Uno en Esencia, Substancia, Naturaleza y Ser, y subsiste
hipostática y personalmente en la Persona Divina del Padre, en la
Persona Divina del Hijo y en la Persona Divina del Espíritu Santo. Tres Personas Distintas y Un Solo Dios Verdadero, Yahveh Elohim. El
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Tres Personas Divinas que
subsisten en la Misma Esencia y Naturaleza Divinas como Un Solo y Mismo
Dios y Ser Divino; siendo coeternas, coexistentes, coinherentes e
interpenetrables, siendo Una en la Otra, e interpenetrándose mutuamente
a manera de Amor Divino TriPersonal en el que subsiste Una sola y misma
Esencia, Naturaleza y Ser Divino. Son
Distintas (mas no en esencia ni naturaleza) las Tres Hipóstasis,
Subsistencias y Personas del Único Dios Verdadero Yahveh Elohim, puesto
que el Padre Eterno y Divino subsiste hipostática y personalmente como
Aquel Invisible que engendra al Verbo y exhala al Espíritu; en cambio
el Verbo Divino y Eterno subsiste hipostática y personalmente como el
Hijo Unigénito engendrado del Padre, Imagen Suya y Resplandor de Su
Gloria; y el Espíritu Divino y Eterno subsiste hipostática y
personalmente como Espíritu Procedente del Padre y el Hijo, en cuanto
que el Padre no es Unigénito, ni Procedente; ni tampoco el Hijo puede
dejar de ser Unigénito, y aunque procede del Padre, no procede de la
misma manera que el Espíritu, pues el Hijo procede por Generación
Divina desde el Padre, siendo así Unigénito del Padre desde la
eternidad. En cambio el Espíritu procede del Padre y del Hijo. El
Padre y el Hijo participan en un Amor Común tan Pleno que al
compartirse y expirarse es Plenitud Divina subsistente y personal y es
el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo. Dios ha revelado, pues, que es Uno Solo y Trino. Dice: Yo, y dice: Nosotros. Dijo en Sí Mismo: Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza. Y dijo: Descendamos y confundamos su lengua, en Babel. Y
preguntó: ¿quién irá por Nosotros?, cuando el profeta Isaías, en días
de Uzías rey de Israel, vio y oyó el Trisagio conque los serafines Le
confesaban Tres Veces Santo. Y
el Hijo de Dios, refiriéndose a la venida del Otro Consolador, el
Espíritu Santo, dijo: Mi Padre y Yo vendremos. Y al Padre dijo de los
Suyos: que ellos sean uno en Nosotros. Por
ello el título Elohim que Dios usa apropiadamente, tiene la terminación
"im" que en hebreo implica pluralidad en la singularidad; así como la
palabra "uno" de la confesión básica del Monoteísmo en Deuteronomio 6:4
no es "Jahad" según la reformuló Maimónides en el siglo XII de la era
cristiana y que no admite pluralidad, sino que es "ejad" que sí la
admite dentro de su singularidad. No
obstante, aunque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo subsisten
propiamente cada Uno en la Divina Esencia Única de una manera
particular y distintiva, siendo Coexistentes, sin embargo también son
Inseparables, Coinherentes e Interpenetrables, perfectamente
Unificables en Un Solo Ser Divino, Siendo Uno en el Otro, y estando Uno
en el Otro y donde está el Otro, y como el Otro, siendo y actuando
Juntos en un Solo Nombre, de tal manera que el Hijo que nos es dado
como un niño es llamado sin mentira ni error: Admirable, Consejero,
Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Y el que ha visto al Hijo,
ha visto al Padre. Y pidiendo Su discípulo Felipe de Betsaida:
-Muéstranos al Padre y nos basta, respondió el Hijo en primera persona:
-Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y ¿no ME has conocido?...- Y
enseñó que el Padre ES en el Hijo y el Hijo ES en el Padre. Y
hablando el Hijo de la venida del Espíritu Santo, dijo en primera
persona refiriéndose a aquello: -Yo no os dejaré huérfanos. Yo vendré a
vosotros. De modo que la venida del Espíritu Santo es la venida
pneumática del Hijo, y también del Padre, pues que dijo: -el Padre y Yo
vendremos. Y así también está Escrito que El Señor ES el Espíritu. Y la
Sagrada Escritura considera que el Espíritu de Dios morando, es el
Espíritu de Cristo morando, y el Espíritu de Cristo morando es Cristo
morando, y Cristo morando es el Espíritu del Padre morando, y por la
morada del Espíritu del Padre, el Padre Mismo vivifica mediante Su
Espíritu. Y También se revela en la Sagrada Escritura que el decir del Hijo es el decir del Espíritu. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se connumeran, pues, en la Sagrada Escritura divinamente inspirada por Dios. Esto
y más, entonces, ha revelado Yahveh Elohim de Sí mismo a los hombres y
ante los ángeles, lo cual se ha recogido con la debida suficiencia, por
inspiración divina, en las Sagradas Escrituras de la Antigua y Nueva
Alianza, de un Mismo y Único Dios que se ha revelado progresivamente a
los hombres, y cuyo Espíritu ha iluminado también progresivamente a Su
Pueblo desde La Suma de la Palabra Divina, propuesta a la Fe de los
Hombres una sola vez, en la consumación de los siglos, a la venida del
Hijo de Dios Jesús el Cristo, Yahveh Salvador el Mesías. El
Padre ha confesado la Divinidad del Hijo ante los hombres y los ángeles
cuando al introducir al Primogénito en el mundo dice: -Adórenle todos
los ángeles de Dios. Y también dice al Hijo: Tu trono, oh Dios, por el
siglo del siglo. También
el Hijo mismo ha confesado Su Divinidad cuando proclama en el
Apocalipsis: Yo Soy el Alfa y la Omega, Principio y Fin, el que es y
que era y que ha de venir, el TodoPoderoso, el Primero y el Ultimo; y
el que Vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de
los siglos . Y
El Espíritu confiesa la Divinidad del Hijo por los profetas y apóstoles
enviados por Dios. Isaías le llama Dios con nosotros y Dios fuerte; y
dice que el precursor del Mesías precursaría a Yahveh. Jeremías le
llama Yahveh TSidkenu; Zacarías al igual que Moisés reconoce como
Yahveh al Ángel Yahveh, y reconoce ser Yahveh Aquel que sería vendido
por treinta piezas de plata, y traspasado, y que retornará glorioso con
los santos al Monte de los Olivos. Pedro le llama Nuestro Gran Dios y
Salvador Jesucristo al igual que Pablo, que además confiesa a Cristo
como Dios Bendito por los siglos. Juan le llama al Verbo: Dios, y al
Hijo de Dios: Dios Verdadero. Y Tomás le confiesa: Señor Mío y Dios
Mío. Aún Su propio hermano Jacobo el Justo le confiesa Kyrios, Adonay.
Y Jesús mismo recibe adoración. Por otra parte, las Sagradas Escrituras consideran que mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios.
Hasta
aquí, pues, someramente, solo lo relativo a la Divinidad en su aspecto
esencial, la Trinidad esencial en Sí Misma y ante Sí Misma y para Sí
Misma, aunque también revelada en la economía divina a los hombres
progresivamente y en parte; entre otros, a Adam, Abel, Set, Enós, Enok
Jaredita, Matusalem, Noé, Sem, Abraham, Isaak, Jacob, Job, Elifaz
Temanita, Bildad Suhita, Zofar Naamatita, Eliú ben-Baraquiel Buzita de
Ram, Levi, Judá, José, Coat, Amram, Jocabed, Moisés, Aarón, Josué, como
está Escrito en la Torah; y también en los Nebiim y Ketubim: Josué,
Caleb, Eleazar, Finees, Otoniel, Débora, Gedeón, Abimelek Jerobaalita,
Tola ben-Fúa ben-Dodo Isacarita de Samir, Jair Galaadita, Jefté, Manoa
de Zora Danita, Sansón, Booz, Noemí, Ruth, Elcana, Ana, Samuel, David,
Sadoc, Natán, Gad, Asaf, Coreítas, Hemán Ezraíta, Etán Ezraíta,
Salomón, Agur ben-Jaqué, Ahías Silonita, Iddo, Semaías, Urías
ben-Semaías de Quiriat-Jearim, Azarías ben-Obed, Hananí, Josafat,
Micaías ben-Imla, Jehú ben-Hanani, Jahaziel ben-Zacarías ben-Jeiel
ben-Matanías Asafita, Elías Tisbita, Eliseo ben-Safat, Jehú ben-Josafat
ben-Nimsi, Eliezer ben-Dodava de Maresa, Joiada, Jonás ben-Amitai de
Gat-hefer, Isaías ben-Amoz, Obed, Ezequías, Oseas, Joel, Amós, Abdías,
Miqueas de Moreset, Nahum de Elcos, Habacuc, Josías, Jeremías de
Anatot, Sofonías ben-Cusi ben-Gedalías ben-Amarías ben-Ezequías,
Ezequiel ben-Buzi, Daniel, Ananías Sadrac, Misael Mesac, Azarías
Abed-nego, Baruk, Hageo, Zacarías ben-Berequías ben-Iddo, Zorobabel,
Josué ben-Josadac, Esdras, Nehemías, Mardoqueo, Ester, Malaquías. Y
entre los dos Pactos: Judas Macabeo. Y en el Nuevo Testamento: Zacarías
de la clase de Abías, Elizabeth, José ben-Jacob y ben-Elí, María de
Nazareth, Juan el Bautista, Simeón de Jerusalem, Ana bet-Fenuel Aserita
de Jerusalem, JESÚS EL CRISTO, Simón Cefas Pedro bar-Jonás, Jacobo
bar-Zebedeo de Cafarnaum, Juan bar-Zebedeo de Cafarnaum, Andrés
bar-Jonás, Felipe de Betsaida, Natanael Bartolomé, Mateo Leví
bar-Alfeo, Tomás Dídimo, Jacobo bar-Alfeo, Judas Tadeo Lebeo bar-José,
Simón cananita el Zelote, Matías, José Barsabás Justo, María Magdalena,
Martha de Betania, Lázaro de Betania, Cleofás de Emaús, María de Emaús,
Salomé, Jacobo el Justo, José bar-José, Simeón bar-José, Jacobo el
Menor, José de Arimatea, Juana de Chuza, Susana de Galilea, Zaqueo,
Jairo, Bartimeo, José Bernabé Levita de Chipre, Esteban, Felipe de
Jerusalem, Prócoro de Jerusalem, Nicanor de Jerusalem, Timón de
Jerusalem, Parmenas de Jerusalem, Nicolás de Antioquía, Eunuco de
Candace Etiope, Ananías de Damasco, Pablo de Tarso, Eneas de Lida,
Dorcas Tabita de Jope, Cornelio de Cesarea, Simón Níger, Lucio de
Cirene, Manaén de Antioquía, Judas Barsabás, Silvano Silas, Loida de
Galacia, Eunice de Galacia, Gayo de Derbe, Timoteo de Galacia, Lucas de
Troas, Lidia de Tiatira, Carcelero de Filipos, Jasón de Tesalónica,
Aristarco de Tesalónica, Segundo de Tesalónica, Tíquico de Asia,
Trófimo de Efeso, Sópater de Berea, Dionisio Areopagita, Dámaris de
Atenas, Aquila del Ponto, Priscila de Aquila, Crispo de Corinto,
Sóstenes de Corinto, Apolos de Alejandría, Erasto de Corinto, Eutico de
Troas, Agabo de Judea, Mnasón de Chipre, Publio de Malta, Tito de
Grecia, Estéfanas Epeneto de Acaya, Fortunato de Corinto, Acaico de
Corinto, Febe de Cencrea, María de Roma, Andrónico, Junias, Amplias de
Roma, Urbano de Roma, Estaquis de Roma, Apeles de Roma, Aristóbulo de
Roma, Herodión de Tarso, Narciso de Roma, Trifena de Roma, Trifosa de
Roma, Pérsida de Roma, Rufo de Cirene, Asíncrito de Roma, Flegonte de
Roma, Hermas de Roma, Patrobas de Roma, Hermes de Roma, Filólogo de
Roma, Julia de Roma, Nereo de Roma, Olimpas de Roma, Lucio de Tarso,
Tercio de Corinto, Cuarto de Corinto, Epafrodito Epafras de Colosas,
Ninfas de Laodicea, Arquipo de Colosas, Onésimo de Colosas, Juan Marcos
de Jerusalem, Jesús Justo de la Circunsición, Crescente, Carpo de
Troas, Onesíforo de Efeso, Eubulo de Roma, Clemente de Roma, Pudente de
Roma, Lino de Roma, Claudia de Roma, Artemas de Nicópolis, Zenas,
Filemón, Apia de Colosas, Demetrio de Derbe, Lucas; y otros íntimamente
allegados a la primera generación cristiana apostólica en que se
completó la Fe dada completa a los santos: Policarpo de Esmirna,
Antipas de Pérgamo, Papías de Hierápolis, Ignacio de Antioquía,
Cuadrato...Todos estos recibieron Revelación del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo; y sus nombres, algunos más que otros, son testigos o de
la Antigua, o de la Nueva Alianza de Dios, con Israel y con la Iglesia
de JesuCristo. Y
conforme a la promesa del Hijo de Dios, el Espíritu Santo ha iluminado
progresivamente a la Iglesia de Dios y de Cristo, acerca de la
Revelación de Sí Mismo en las Sagradas Escrituras, conduciéndola a toda
verdad, usando el ministerio del Nuevo Pacto en hombres como: Justino
Mártir que corroboró el cumplimiento mesiánico de las Escrituras en
Jesucristo; Ireneo de Lyon que desenmascaró las herejías gnósticas,
como también Hipólito de Roma, Novaciano y Tertuliano de Cartago frente
al unitarismo monarquiano modalista; Atanasio de Alejandría, gran
defensor de la confesión de la Divinidad del Hijo de Dios, como también
Hilario de Poitiers en Occidente; Basilio Magno y Dídimo el Ciego
confesores de la Divinidad del Espíritu Santo. Lo cual fue proclamado
en su orden en el Primer Concilio de Nicea y en el primer Concilio de
Constantinopla. Profundizada fue también la iluminación acerca de la
Trinidad, así llamada por Teófilo de Antioquía y Tertuliano de Cartago
por primera vez en griego y latín respectivamente en el siglo II, por
Agustín de Hipona, Gilberto de la Porré, Tomás de Aquino y el Concilio
de Florencia en lo relativo a la relación de las Personas. Andrew
Murray ha señalado profundidades acerca del Espíritu de Cristo. Acerca
de la coinherencia de las Personas ha insistido Witness Lee de Chefow,
aunque advertido por Stephen Kaung para no permitir desliz al
sabelianismo. Y frente a lo cual aquí sostenemos la necesidad de velar
para que la consideración de los aspectos económicos de la Trinidad en
Su revelación a los hombres y a los ángeles, y en Su Don, no supediten
la Trinidad esencial a los accidentes de la economía. Pues la economía
divina no puede traer mudanza a la inmutabilidad confesada por Dios de
la Trinidad esencial, sino apenas revelación progresiva de Su Ser y
Gloria, y participación de Su Naturaleza (aunque no de Su Deidad que
solo a Dios mismo le es propia), y realización de los hechos
eternamente decretados de Su Administración, cumplidos en el tiempo por
Dios el Padre con el Hijo y el Espíritu para nuestro disfrute y
glorificación corporativa: el Misterio de Cristo que es Su Cuerpo en
Gloria para alabanza de la Gloria de Su Gracia en Su Preeminencia y
Primogenitura; Participación de Su Vida y Naturaleza, y las de Cristo,
para Conocimiento y Expresión de Su Gloria. Ahora aquí: Destello Divino
en la Tierra desde la eternidad.
Esta es la administración apostólica del Misterio de Dios. Primera Parte.
Compilado
y escrito en el año de 1998, en la localidad de Teusaquillo, Santafé de
Bogotá D.C., Colombia, América del Sur, por Gino Iafrancesco V.
Para
seguir el contexto de la economía de Dios, comenzaremos haciendo un
rápido panorama con el fin de tener una síntesis o quintaesencia. Todo
comienza con Dios, el cual es el origen de todo.
Pero
El no es un Dios indefinido, sino un Dios que se ha revelado, el cual
se agradó en habitar en Su Hijo Jesucristo plenamente. La plenitud de
Dios el Padre mora en Su Hijo y se ha revelado a través de Su Hijo
Jesucristo, y Dios se ha dado a conocer específicamente en Jesucristo.
Luego, el Padre y Jesucristo enviaron el Espíritu Santo. El Espíritu
Santo viene en el nombre de Jesucristo, el cual a su vez vino en el
nombre del Padre. Todo lo que es del Padre y del Hijo, lo toma el
Espíritu y lo da a la Iglesia. En consecuencia, el Espíritu Santo ha
entregado un depósito a la Iglesia. Es lo que la Biblia llama el buen
depósito, o el depósito de Dios.
Este
depósito es todo lo que el Señor es, todo lo que el Señor ha hecho,
todo lo que el Señor ha revelado a lo largo del período de la
revelación proposicional de la Biblia. Este depósito de Dios es
entregado a lo que la Biblia llama el ministerio. El ministerio es el
depositario del depósito de Dios. El ministerio en general es el
ministerio del Nuevo Pacto, el ministerio de la Palabra, o del
Evangelio, el ministerio de la reconciliación, el ministerio de la
justificación, o de la justicia, el ministerio del Espíritu. Ese
ministerio no se refiere tan solamente al de alguna persona en
particular, sino al ministerio de todo el Cuerpo de Cristo, el cual
está representado en los ministros. Todo el Cuerpo de Cristo, todos los
santos, tienen que trabajar en la obra del ministerio. Dentro del
ministerio, el apostolado es el que lleva la responsabilidad de ser
pionero. La Biblia dice:
"...primeramente
apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen
milagros, después los que sanan..." (1 Co. 12:28).
Cuando
dice primeramente, significa que los pioneros para entregarles el
depósito de Dios en el ministerio, son los apóstoles. La obra de los
apóstoles está relacionada con eso. La obra es una palabra que usó el
Espíritu Santo, cuando el presbiterio de la iglesia en Antioquía,
profetas y maestros, estaban ministrando al Señor, dijo el Espíritu
Santo dijo: "Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he
llamado" (Hechos 13:2). Notemos que Bernabé y Saulo ya eran ministros,
ya eran profetas, ya eran maestros cuando estaban en la iglesia de la
ciudad de Antioquía, estaban trabajando, y su apartamiento para la
obra, no era para el ministerio, pues ellos ya estaban en el ministerio
siendo profetas y maestros trabajando en la iglesia de Antioquía, y ya
llevaban varios años. Pero fueron separados para la obra apostólica.
Probablemente ellos ya habían estado ministrando algunos años a la
iglesia en Antioquía cuando el Espíritu Santo dijo: "Apartadme a
Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado".
Tal
obra consistió en evangelizar en muchos lugares de todas aquellas
regiones, discipular para el Señor a los evangelizados, fundar y
establecer con ellos las respectivas iglesias de sus localidades, una
por localidad, enseñándoles, instruyéndoles, poniendo en orden los
asuntos, corrigiendo las deficiencias, reconociendo y nombrando los
presbiterios en esas iglesias, y algunas veces inclusive corrigiendo a
los ancianos que pecaban en las iglesias, y tratando dentro de la
comunión apostólica los asuntos que surgían en la obra. Todo aquel
trabajo fue llamado de la obra. Dentro de todo aquel trabajo de la
obra, existe "la escuela de la obra", cuya función es entregar el
Consejo de Dios. En Hechos 19:9,10, dice: " 9...y separó a los
discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.
10Así
continuó por espacio de dos años...". De ahí viene la palabra escuela.
Esto aconteció en la ciudad de Efeso; Pablo transmitiendo todo el
consejo de Dios. Tal trabajo fue llamado por Pablo en Mileto, delante
de los ancianos de la iglesia de Efeso, como el anuncio de todo el
Consejo de Dios, cuando en Hechos 20:27, les dice: "Porque no he
rehuido anunciaros todo el consejo de Dios". Es de este concepto
bíblico de donde sacamos la expresión la escuela de la obra. De la obra
porque fue dentro de la obra apostólica que el apóstol hizo uso de la
escuela Pablo permaneció dos años allí enseñando, dialogando,
transmitiendo y anunciando todo el consejo de Dios. El consejo de Dios,
es la visión general de la economía divina, del evangelio del Reino.
El depósito de Dios y el ministerio
Notemos
que el ministerio no consistía simplemente en anunciar un pequeño
mensaje aquí y otro allá, sino todo el consejo de Dios. El apostolado
es comisionado con la economía divina. Pablo hablaba que la economía
divina le había sido encomendada. Todo el consejo de Dios, es el
propósito de la escuela de la obra. Pero la escuela de la obra en sí
misma no es el objetivo final. Ella trabaja para que el consejo de Dios
sea trasmitido a las iglesias de las localidades. Los apóstoles no
fundaron denominaciones, ni trabajaron denominacionalmente, sino que
fundaron una iglesia por localidad, sujeta a Cristo como cabeza,
inclusiva de todos los hijos de Dios, y abierta a la comunión del
Cuerpo de Cristo. El Espíritu Santo no permitió a los apóstoles
establecer sucursales denominacionales de su propia misión, sino
trabajar en función del Cuerpo de Cristo, edificando la iglesia en cada
localidad dentro de la comunión universal en Cristo Jesús.
Ellos
no fundaron cada uno su misión. No encontramos en la Biblia una misión
de Pablo, y otra de Apolos, y otra de Cefas; y cuando los creyentes en
Corinto quisieron dividirse en misiones y denominaciones, el Espíritu
no se los permitía. ¿Cómo van a decir ustedes: yo soy de Pablo, yo soy
de Apolos, yo soy de Cefas? No, ellos trabajaban para el Cuerpo. En
Corinto los hermanos querían dividirse según la misión de los diversos
líderes, unos de Pablo, otros de Apolos, otros de Cefas, otros
pretendiendo únicamente ellos ser de Cristo, en actitud exclusiva,
entonces el Espíritu Santo inspiró a Pablo a escribirles y corregir tal
situación. Tal corrección del Espíritu en las Escrituras sigue siendo
válida hasta hoy. Los apóstoles trabajaron para el Cuerpo. Tal Cuerpo
se manifiesta en candeleros, los cuales son las iglesias de las
localidades. Un candelero por localidad o municipio, según el
Apocalipsis y todo el resto del Nuevo Testamento. El trabajo de la obra
es en función de las iglesias locales para que estas sean establecidas
y edificadas. Mas también las iglesias locales tienen su respectiva
función. Ellas no deben vivir bajo la improvisación. Ellas deben
comprender para qué fueron plantadas por Dios en cada localidad. Ellas
deben saber en función de qué existen. Ellas existen en función de la
economía divina, es decir, el programa de Dios que desarrolla el
propósito eterno de Dios. Eso es lo que se llama la economía divina.
Las iglesias locales existen para contener y expresar a Dios,
desplazando al enemigo. En ellas debe desarrollarse el programa de Dios
que busca cumplir el propósito eterno del Altísimo.
Dios
tiene un objetivo, un propósito eterno. Para desarrollarlo, El ha hecho
un programa administrativo. La Iglesia es el vehículo de Dios que
desarrolla el programa divino. Las iglesias son edificadas para llevar
adelante el programa de Dios, que cumple el propósito de Dios, y que
consiste en la economía de Dios. La economía divina se relaciona al
misterio de Dios que estaba escondido, pero que ahora han sido
manifestado a la Iglesia. Hemos visto que los misterios como un
desmenuce o desglose de todo lo que tiene que ver con la economía
divina.
La
economía divina se relaciona a todo el programa del plan eterno de
Dios. Se relaciona con Dios mismo y con Su pueblo, aun los israelitas y
las naciones tienen un lugar en el programa de Dios. Pero precisamos de
un resumen, de una quintaesencia de la cosmovisión, una síntesis, una
idea básica que nos permita resumir en qué consiste la economía divina
y sus principales elementos, de modo a conducirnos según Dios; pues
hemos leído todos esos pasajes, hemos visto en forma panorámica todas
las cosas y misterios de que consta, pero necesitamos de una síntesis
que nos permita ver en qué consiste todo eso; luego ver los elementos
principales de esa síntesis, que son los que van a justificar el plan
orgánico de la Escuela de la Obra.
La quintaesencia
¿Cómo
podríamos hacer una declaración sintética de aquello en lo que consiste
la economía de Dios? De la forma más simple y resumida, ¿en qué
consiste la economía de Dios? Podríamos decir que la economía de Dios
consiste en el Dios trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo), dispensándose
o administrándose o entregándose a sí mismo al hombre tripartito
(espíritu, alma y cuerpo) y corporativo, para ser contenido y expresado
corporativamente, habiendo tratado con Su enemigo. Dios el Padre
revelado a través del Hijo. El Hijo, portando al Padre, habiéndose
encarnado, vivido, muerto, habiendo sido sepultado, habiendo
resucitado, ascendido, sido glorificado, estando intercediendo,
habiendo derramado Su Espíritu, el cual tiene lo del Hijo, que tiene lo
del Padre, lo que El es en esencia, lo que Dios ha hecho, y lo que ha
dispensado al hombre. Dios en Cristo se dispensa, por una parte, al
hombre individual, a cada persona creyente en Jesucristo, en su
espíritu, en su alma, en su cuerpo, regenerando, renovando y
glorificando. Mas no solamente a cada uno individualmente, sino
haciendo también de todos los creyentes en Jesucristo, nacidos del
Espíritu, un solo Cuerpo, un solo y nuevo hombre corporativo.
Este
Dios completo, en naturaleza y economía, lo que en El es comunicable, y
lo que El hizo a través del darse por medio del Espíritu, que toma todo
lo que es y ha hecho para cada uno de los creyentes, formando un solo
Cuerpo, este Dios completo, pues, se contiene y se expresa en ese
Cuerpo y desde ese Cuerpo trata con su enemigo, aplicando a la Iglesia
la victoria de Cristo. Primero trató en Cristo con Su enemigo. Y ahora
a través del Espíritu por la Iglesia. Todo ese programa de Dios no es
tan sólo temporal, sino que tiene una culminación, una expresión
completa. Después de este intento de declaración mínima y sintética,
veamos ahora algunos de los principales elementos aquí percibidos. El
primer elemento es Dios. En la consideración del Dios trino ya tenemos
el contenido de por lo menos tres importantes materias en pauta, o aun
cuatro en un plan orgánico:
La
Teología Propia, o propiamente dicha, que se ocupa de manera particular
de Dios mismo, considerando lo que Dios es según su propia revelación.
Por
su parte, la Divina Teleología se ocupa de los objetivos de Dios, del
propósito eterno de Dios, de Su beneplácito, de Su voluntad, del
designio de Su voluntad, de Su presciencia o conocimiento anticipado,
de Su predestinación, de Su consejo determinado, de Su ordenación, de
Su preparación de antemano.
La
Cristología tiene que ver con quién es el Hijo de Dios, cómo es divino,
cómo es humano, en qué consistió la kenósis (χηνσις o despojamiento,
la encarnación, la concepción virginal y el nacimiento, el vivir humano
suyo, la cruz, la obra de la cruz, la resurrección, la ascensión, la
intercesión sacerdotal, el señorío, Su retorno, etcétera.
Porque
el dispensarse de Dios es principalmente por amor eterno de Dios; El
Padre amando, queriendo, conociendo, dirigiendo, determinando,
escogiendo, predestinando, etcétera. Entonces, el Hijo viniendo a hacer
la voluntad del Padre, encarnándose, santificándose, muriendo
propiciatoriamente, resucitando, etcétera.
La Pneumatología, por su parte, trata del Espíritu Santo.
Y
entonces viene a continuación en esta consideración de los elementos
incluídos en la economía divina, la Soteriología, que trata todo lo
relativo a la salvación. Del griego soter [Σοτερ], salvador, y sotería
[Σοτερ?α], salvación. Es el dispensarse de Dios; es todo el proceso de
salvación, tanto la obra objetiva del Señor como la aplicación de esa
obra completa; cómo de aplica esa obra al hombre tripartito.
La
Antropología trata del hombre tripartito, otro importante elemento de
la economía divina. ¿Quién es el hombre? ¿Para qué fue creado? ¿Cómo
fue creado? ¿De qué partes se compone? ¿Cómo funcionan su espíritu, su
alma, y su cuerpo? ¿Cómo afectó el pecado a cada una de éstas tres
partes del hombre? ¿Cómo opera la salvación en el espíritu, en el alma
y en el cuerpo? Todo esto a nivel individual y a nivel general.
La
Hamartiología (del griego hamartía [?μαρτ?α], pecado) trata del mal y
del pecado. Tiene sus raíces en la Satanología y la Demonología. La
hamartiología trata de aquello que enfrenta la soteriología.
Entonces,
con la salvación corporativa se llega a la Eclesiología. ¿Cuál es el
lugar de la Iglesia en el plan eterno de Dios? ¿Cuál es la naturaleza
de la Iglesia? La eclesiología trata, pues, de todo lo relativo a la
Iglesia, su tipología, profecía, aspectos, gobierno, vida práctica,
historia, etcétera.
Pero
la Iglesia no es el asunto final. Después viene el aspecto milenial del
Reino y luego la Nueva Jerusalén y todo tipo de culminación. Todo el
desarrollo histórico y el sentido profético de la Biblia tiene una
consumación: la economía del cumplimiento de los tiempos. Y de eso
trata la Escatología.
Vemos
entonces que todas las materias de la Teología Sistemática están
involucradas en el desenvolvimiento de esta pequeña síntesis. Al
considerar la declaración acerca del Dios Trino dispensándose al hombre
tripartito y corporativo para contenerse y expresarse corporativamente
habiendo tratado con Su enemigo, encontramos allí a la Teología, la
Teleología, la Cosmología (que trata de la creación), la Angelología,
la Satanología, la Demonología, la Antropología, la Hamartiología, la
Cristología, la Pneumatología, la Soteriología, la Eclesiología, la
Escatología. De manera que la Teología Sistemática debe servir para al
desenvolvimiento de la Sístesis de la Economía Divina. Todas estas
materias no deben ser consideradas sueltas, sino en función de la
economía divina. Nunca se debe perder de vista la línea central. Todas
estas materias simplemente profundizan en los elementos coherentes de
la única economía divina.
El
primer elemento a profundizar en esta síntesis es el Dios Trino, pues
lo esencial y fundamental es Dios mismo. Lo que Dios ha querido es
manifestarse El mismo, darse a conocer y hacer contener Su gloria
expresa. En la consideración de este principal asunto tenemos que ver
lo que Dios ha revelado acerca de Sí mismo, de Su ser, de Sus
atributos, de la razón profunda de Su Nombre y nombres, Sus objetivos,
y entonces los pasos que ha realizado. ¿Quién es El para sí mismo? ¿Qué
ha hecho en función de nosotros? Es decir, ¿qué es la Trinidad
esencialmente? y ¿cómo ha operado económicamente en la administración
de Dios? Estamos viendo ahora el simple panorama, la introducción.
Deben ser administrados los misterios de Dios. Lo que ya hemos recibido
de Dios, lo que hemos oído, lo que ya hemos digerido, tenemos que
administrarlo, trabajarlo y ponerlo a funcionar, pero a la vez tenemos
que seguir alimentándonos.
El Señor se dispensa en función del matrimonio
El
segundo elemento en esta síntesis, después del Dios Trino, es el
importante concepto de dispensar. La palabra dispensación es muy grande
y significativa. Dispensarse significa administrarse a sí mismo de una
cierta manera, tomar de sí mismo y entregarse, y lo que Dios ha hecho a
través de Su amor eterno y Su propósito, a través de Su revelación,
encarnación, la muerte de Cristo, la resurrección, el derramamiento del
Espíritu. Todo eso fue hecho a nuestro favor y para Sí mismo. Un
matrimonio. Para ese matrimonio el Verbo de Dios se encarnó, vivió,
murió, resucitó, ascendió a los cielos, intercede, gobierna, envió al
Espíritu, va a volver. Todo eso es el dispensarse de Dios. El Espíritu
enviado y derramado tiene que hacer muchas cosas, entre ellas,
importantes son, regenerar, renovar, transformar, configurar,
glorificar, todo por medio de Sí mismo en nombre del Hijo y del Padre.
Como
resultado de este dispensarse de Dios al hombre tripartito, resulta la
Iglesia. Tenemos que entender que la Iglesia no es simplemente una
organización, ni una denominación, sino un organismo vivo, vivificado
por este dispensarse de Dios; y por eso aparece como un candelero en
cada población. Todo esto está relacionado con el Misterio de las Siete
Estrellas y los Siete Candeleros de Oro, lo cual a su vez es una
expresión bíblica del Misterio de Cristo: la Iglesia. Necesitamos de
todo el misterio de Dios consumado, de la Iglesia, del Reino, de la
Jerusalén de Dios, de la consumación final.
La
Escatología y la Eclesiología, en la economía divina, provienen de la
Teología, la Teleología, la Antropología y la Soteriología mediante la
Cristología y la Pneumatología. El hombre tripartito y corporativo es,
pues, el objetivo de este gran dispensarse de Dios en amor, por Cristo
y el Espíritu, en función del matrimonio místico.
Todo
el carácter y la obra del Padre se ha revelado a través de Jesucristo.
Y todo lo que el Padre ha revelado y hecho a través de Jesucristo, es
entregado por el Espíritu. Así que el Espíritu es el que contiene todo
lo necesario, todas las bendiciones espirituales en Cristo Jesús, para
que los escogidos de Dios en Cristo antes de la fundación del mundo,
puedan alcanzar el propósito de Dios. Como está escrito en Efesios
1:3,4: "3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en
Cristo, 4según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para
que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor...". O sea que
Dios puso en Cristo todas las bendiciones necesarias para que los
escogidos puedan alcanzar el propósito de Dios. El propósito de Dios es
la propia expresión gloriosa y amorosa de Dios. Lo que Dios quiere es
expresarse y darse plenamente. Expresarse dándose. Pero esa
manifestación tiene sus etapas.
Después
de la creación, primeramente Dios se reveló un poco a través de los
profetas. En Hebreos 1:1-2 dice: "Dios, habiendo hablado muchas veces y
de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en
estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó
heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo". O sea, que el
Padre se ha ido revelando poco a poco, progresivamente, en el Antiguo
Testamento, hasta completar Su revelación en Cristo. Ahora el Hijo ha
hecho también un trabajo. El Hijo, el Verbo de Dios, se despojó a sí
mismo, y como hombre se santificó por nosotros. El dijo: "...y por
ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean
santificados en la verdad" (Juan 17:19). Quiere decir, que para que los
escogidos puedan alcanzar lo que Dios ha propuesto, era necesario que
el Hijo lo alcance primero como hombre. Dios debía obtener en Cristo
como primicia los que Él quiere obtener del hombre. El Señor Jesucristo
llegó a ser el hombre que Dios quería.
Ahora
Dios toma para nosotros a Su Hijo Jesucristo mediante Su despojamiento
(kenosis, [χ?νοσις]), concepción y encarnación, nacimiento y vivir
humano, en función de nosotros, santificándose por nosotros para el
Padre, consiguiendo en Sí mismo un hombre perfecto para
perfeccionarnos. Dios toma este Hombre perfecto en el cual está
plenamente contenido y expresado, y lo entrega, por el Espíritu, para
que se forme en nosotros, habiéndonos perdonado y limpiado por la
sangre de Su muerte en la cruz. Así, pues, que el Espíritu toma lo que
es del Padre y del Hijo y comienza a ministrarlo y repartirlo entre
nosotros.
La
materia que trata de lo que el Espíritu Santo es y hace, es, pues, la
Pneumatología. Todo lo que el Padre trabajó primeramente en uno solo,
en Su Hijo Jesucristo, el Espíritu tiene que reproducirlo en un Cuerpo
místico. Este es el orden que aparece en la Biblia. Cristo, las
primicias. Luego, los que son de Cristo en Su venida. Entonces el fin,
cuando el Hijo entregue el Reino a Su Padre para que Él sea todo en
todos (1 Corintios 15:23-28). Estos versos demoran siglos aún en
desarrollarse.
Hay
un orden el cual comienza con Cristo cual las primicias. Dios se
revela, se contiene, se expresa y trata con su enemigo, primeramente a
través de un solo hombre, el Primogénito, Su propio Hijo Jesucristo,
para que en todo tenga la preeminencia. Tal es el contenido de la
Cristología. Mas Dios quiere que su Hijo Jesucristo sea "el primogénito
entre muchos hermanos" (Ro. 8:29). También en Hebreos 2:10-18 dice:
"10Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por
quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a
la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de
ellos. 11Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son
todos. Por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12diciendo:
Anunciaré a mis hermanos tu nombre. 18Pues en cuanto él mismo padeció
siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados".
Dios
quiere que Su Hijo místicamente "se case". Dios quiso hacerle bodas a
Su Hijo. Dios quiso darle a Su Hijo una esposa, la cual es la Iglesia.
A tal Cabeza quiso darle un Cuerpo. Dios quiere que Su Hijo tenga la
preeminencia, y para eso creó el universo para que Su Hijo sea el
heredero; y a este heredero le dio coherederos, la Iglesia, la esposa.
Cristo, las primicias. Luego los que son de Cristo en Su venida. Los
que son de Cristo son la Iglesia. Primeramente la salvación, y entonces
la maduración de la Iglesia hasta ser manifestada con Él en gloria,
hecha semejante a Cristo poco a poco desde ahora hasta que Él venga.
Misterio de Dios, Cristo; misterio de Cristo, la Iglesia
Primeramente
fue Cristo solo. Cristo, las primicias. Este Cristo, quien es el Señor
Jesús, murió, resucitó, ascendió, envió del Padre Su Espíritu, se
incorporó en la Iglesia, y la purifica, la santifica, la regenera, la
renueva, la transforma, la configura a Su propia imagen y la glorifica.
Dijo Pablo a los Colosenses 3:4: "Cuando Cristo, vuestra vida, se
manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en
gloria". Entonces puede verse la segunda parte del misterio.
La
primera parte es el misterio de Dios: Cristo. La segunda parte es el
misterio de Cristo, la Iglesia. Esto se corresponde con la declaración
bíblica: "Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su
venida" (1 Co. 15:23). La expresión "los que son de Cristo", abarca
todo la historia de la Iglesia. Cuando Cristo viniere, culmina la
segunda etapa de la manifestación de la gloria de Dios, con la
manifestación gloriosa en la segunda venida de Cristo. Primeramente
Dios es invisible. Juan escribió que "a Dios nadie le vio jamás; el
unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer"
(Jn. 1:18).
Cristo,
las primicias. Jesús dio a entender a Pedro que como el Padre le reveló
quién era Jesús, ahora Él le diría quién era Pedro. Tú eres una piedra
de un edificio, eres de mi Cuerpo. Es como si le dijera, Yo mismo me
multiplico; Yo soy un grano de trigo, pero la vida de este grano de
trigo se va a multiplicar en muchos granos de trigo semejantes. De
aquel que era uno van a haber muchos. Yo soy, puede decir Jesús, el
Primogénito y ustedes son los hermanos del primogénito. Yo soy el
esposo y ustedes son la esposa. Yo soy el heredero y ustedes son los
coherederos. Yo soy la cabeza, y ustedes son el Cuerpo". Todo esto es:
Cristo las primicias, luego los que son de Cristo en Su venida.
1
Corintios 15:24 continúa: "...luego el fin,...". Mas también este fin
tiene varias partes, pues está escrito: "...cuando entregue el reino al
Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y
potencia". En esta última expresión del verso vemos lo relativo al
enemigo. Dios en Cristo por el Espíritu conteniéndose y expresándose en
la Iglesia, habiendo tratado definitivamente con Su enemigo, y
alcanzando la culminación gloriosa de la Nueva Jerusalén. He aquí la
síntesis de la economía Divina. Primeramente Cristo venció El mismo la
muerte gracias al Padre; pero ahora, por el Espíritu, entrega Su
victoria a la Iglesia. El Espíritu toma lo que es de Cristo para
nosotros.
Y
así como Cristo nació de Dios por el Espíritu, así también nosotros
hubimos de nacer otra vez, ahora por el Espíritu de Cristo, ya no de
carne ni sangre, sino de Dios. Y así como Cristo creció en estatura, en
gracia y sabiduría, habiéndose santificado por nosotros, y habiendo
vencido las pruebas por nosotros y para la gloria del Padre, y habiendo
sido perfeccionado hasta la medida de un Varón perfecto, así también
nosotros tenemos que crecer en Cristo, viviendo por y en Su virtud.
Tenemos
que madurar en Cristo, viviendo en unión con El hasta ser configurados
a Su propia semejanza. De tal manera Cristo tiene que ser contenido y
expresado en el Iglesia, tal como el Padre es contenido y expresado en
Cristo. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. El Cristo de Dios es
corporativo (1 Corintios 12:12). La Cabeza es Jesucristo y el Cuerpo es
la Iglesia. Primeramente Dios se reveló en Cristo, pero ahora Cristo se
contiene y se revela o se expresa por el Espíritu en la Iglesia, según
Su Palabra, las Sagradas Escrituras.
La Iglesia está gestando el Reino futuro
Pero
el asunto no termina en la Iglesia, pues también dice la Escritura:
"Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad,
sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la
creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la
libertad gloriosa de los hijos de Dios" (Romanos 8:20-21). Así que
después de la obra del Señor con la Iglesia, viene la manifestación
gloriosa del Reino. Por eso es que después del período de la Iglesia,
Dios juzga a los que no querían que El reinase. Entonces se manifestará
el Reino con aquellos que fueron facultados para juzgar mil años. Luego
Cristo entrega este Reino al Padre. El tiene que someter al Padre todas
las cosas. El Padre hace todo para el Hijo, y el Hijo hace todo para el
Padre.
El
Padre dio al Hijo una esposa y el Hijo se presenta a Sí mismo tal
esposa gloriosa, mas también la devuelve al Padre en sujeción, con toda
la creación, para que Dios sea todo en todos, habiendo juzgado al
enemigo. Entonces el fin incluye el Reino. Cristo las primicias, luego
los que son de Cristo, en su venida, entonces el fin. El período de la
Iglesia es como la gestación del Reino. El Reino de los cielos tiene
una parte en la Iglesia y otra parte en el Milenio. Y entonces, cuando
entregue el Reino al Dios y Padre, será para que Dios lo sea todo en
todos. Dios contenido y expresado corporativamente, no solamente
durante el período de la Iglesia, ni solamente durante el milenio, sino
también en la Nueva Jerusalén, la cual aparece conteniendo la gloria de
Dios. En la Nueva Jerusalén vemos la gloria y la plenitud de Dios
contenida y expresada en su consumación final. Dios incorporado en las
criaturas, los hijos, el pueblo de Dios. La gloria de Dios
transparentada a través de la nueva creación. Por eso la Nueva
Jerusalén es diáfana y cristalina, pues por ella pasa sin distorsión la
gloria de Dios participada.
Jesús
dijo: "La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así
como nosotros somos uno" (Jn. 17:22). Primero están el Padre, con el
Hijo y el Espíritu Santo, Dios solo en unidad, pero Dios quiso integrar
Su creación a esta felicidad. "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a
nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree..." (Gé.
1:26a). Luego que el hombre cayó, Dios manifestó Su determinación de
redimirlo, y aun de recompensarlo por las obras hechas en la gracia de
la redención en Cristo. Y determinó Dios conseguir Su propósito. En el
fin vemos a Dios plenamente expresado, habiendo tratado con Sus
enemigos, con toda rebelión, con todo aquello que Dios reprueba en el
universo. En el fin tenemos todas las cosas reunidas en Cristo, en la
economía del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los
cielos como las que están en la tierra.
Tenemos que ver, pues, el gran programa de Dios en síntesis, para después
hacer el desglose de los elementos de esa síntesis. La síntesis es
necesaria, para no perdernos durante la consideración de los detalles.
Es la síntesis la que permite colocar en su lugar y aprovechar los
detalles. La síntesis es la visión de la línea maestra del plan de
Dios. Es la panorámica. Dios está incorporándose. Jesús lo simbolizó
como una vid. "Yo soy la vid verdadera". Es como una vida a la cual
comienza a salirle ramas y a extenderse por la tierra. Cuando vemos la
Nueva Jerusalén, en ella está el trono, y bajo la autoridad de Dios
está el fluir de Dios, el río de Su Espíritu, que es aguas de vida
fluyendo a través de aquellos que se someten a la autoridad de Dios.
Si
no nos sometemos a la autoridad de Dios, no tenemos el fluir de Dios,
pues el fluir de Dios viene de debajo del Trono de Dios. Tenemos que
someternos a la autoridad de Dios, estar debajo del Trono de Dios, para
recibir el fluir de Dios.
A
lado y lado del río de Dios está el árbol de la vida, el cual es uno
solo, pero a lado y lado del río, porque es una vid que desciende con
el río desde el trono de Dios para dar vida a la ciudad de Dios, que es
la esposa. Tenemos allí al Padre revelado en Su naturaleza divina, en
el oro de la Jerusalén Celestial. Tenemos al Hijo revelado en la vid
verdadera, que es el árbol de la vida, con toda la Iglesia, la cual es
las ramas de la vid, llenando toda la Jerusalén de Dios. Vemos allí la
incorporación y manifestación de la gloria de Dios. El Espíritu es el
río de Dios descendiendo por en medio de la calle de la ciudad de Dios,
la cual es el camino, que es Cristo, que nos trae a Dios y nos alimenta
de El, y también nos aproxima a Él y nos introduce en El. La calle va
descendiendo desde la cima del monte de Dios, cuya anchura, longitud y
altitud son similares. Es Dios dispensándose a sí mismo en vida, luz y
gloria, incorporado y manifestado a través del Cordero-Lumbrera y de Su
esposa hecha transparente, diáfana y cristalina, de tal manera que al
verla, se ve a través de ella la misma gloria de Dios. En Apocalipsis 4
se presenta el Señor como una piedra de jaspe. Pero en Apocalipsis 21 y
22 es la Nueva Jerusalén la que aparece como una piedra de jaspe. La
gloria de Dios que estaba oculta solamente en El, y que el Padre
compartía con el Hijo en el Espíritu, Dios quiso revelarla
corporativamente, puesto que Él es trino, e incorporar a esta íntima
comunión divina Su nueva creación.
Ciertamente
que hubo rebelión en la creación, pero a su debido tiempo trató con
ella. Por eso en el fin de Apocalipsis ya no hay más maldición. Allí
vemos a Dios plenamente revelado, incorporado, contenido, expresado,
habiendo tratado con Sus enemigos. Vemos allí la máxima consumación de
la manifestación eterna de la gloria de Dios. El hombre fue creado a
imagen y semejanza de Dios, para ser el vaso corporativo que contiene a
Dios. El hombre como género. Por eso la corporatividad. El canal por el
cual Dios se expresa. Esto llega a acontecer primero con la Iglesia en
Cristo, y tras Él, entonces, el resto de la creación será libertada de
la esclavitud de corrupción, con gloriosa libertad de los Hijos de Dios
(Romanos 8:21). El enemigo es entonces totalmente vencido y juzgado y
el poder de Dios hecho notorio. Cristo las primicias, luego los que son
de Cristo en Su venida.
Luego
el fin, cuando entregue el Reino al Dios y Padre, para que Dios sea
todo en todos. Entonces, pues, la creación misma será libertada de la
esclavitud de corrupción para participar de la libertad gloriosa de los
hijos de Dios. Esta es, pues, la voz de la Iglesia desde la Palabra
Santa.
PARA USTED MISMO / lo mínimo que quisiera decirle a todo hombre
PARA USTED MISMO
Lo mínimo que quisiera decirle a todo ser humano
Un ¡alto! puede salvarle la vida.
Dios desea comunicarle algo, antes de que usted siga de largo, y se pierda definitivamente.
No está en sus manos su futuro. Un minuto para atender a Dios, aquí y ahora, puede significar su salvación eterna.
Dios sí sabe de qué necesita usted ser salvo, aunque usted por ahora no lo sepa.
Dios lo hizo a usted con un propósito, y ahora interviene en su vida para hablarle.
El Dios de la gloria,
Creador único de todas las cosas, se ha revelado a los hombres mediante
Jesucristo, el Hijo de Dios. Él es el eje y la explicación de todas las
cosas. Él es la Luz, la única que puede alumbrarle realmente.
Dios le ama y le
comprende. Porque lo ha pensado a usted desde antes, fue porqué lo
creó. Y ahora mismo le ha encontrado para hablarle, pues le ha estado
buscando, aunque usted no se ha dado cuenta.
Él quiere decirle que está dispuesto a perdonarle todo pecado, y justificarle, con base en los méritos de Su Hijo Jesucristo en Su sacrificio en la Cruz.
El Hijo de Dios, que
llegó a ser un hombre verdadero, y el Mesías profetizado de la
historia, ha pagado en la Cruz el precio de todos los pecados de usted.
Al tercer día resucitó
y se presentó vivo ante muchos testigos, pues Dios lo levantó de entre
los muertos para mostrar que Él es Su Hijo y que ha recibido Su
sacrificio en expiación por los pecados de todos los hombres, para que
quien le creyere y le recibiere sea eternamente salvo por la fe en Sus
méritos y en Su nombre.
Si usted cree y por Su
gracia lo decide, puede invocar ahora mismo a Dios en el nombre de
Jesucristo, y decirle de todo corazón que usted reconoce que ha pecado
mucho, pero que por Su gracia se arrepiente de todos sus pecados, y que
usted lo recibe a Él como su Salvador y Señor, como el Hijo de Dios
completamente resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra
del Padre, aceptando con toda fe el sacrificio que Él hizo por usted en
la Cruz, de manera que Su sangre le limpia de todos los pecados por la
fe.
Jesús dijo en Su Palabra:
"Ninguno que a Mi viene Yo lo hecho fuera",
"Venid a Mi todos los que estáis cargados, trabajados y cansados, y Yo os haré descansar",
"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; Nadie viene al Padre sino por Mi".
Jesucristo ha
resucitado de entre los muertos ante testigos, y ante quienes mostró Su
gloria; y ¡está vivo!; ¡está ascendido a la diestra del Padre! y conoce
todos los secretos de su corazón, pero le ama y desea salvarlo.
Dios desea que usted mismo se pronuncie definitivamente por Su gracia.
Hable con Él en el
nombre de Su Hijo Jesucristo, recíbalo por la fe de todo corazón, y
encomiéndele en Sus manos todo su ser, su pasado, su presente y su
futuro eterno. Si usted lo toma en serio, Él también lo tomará a usted
en serio y le será fiel a usted y a su fe. Él es la misma Fidelidad
Divina encarnada, el Testigo Fiel y Verdadero.
Reconcíliese ahora
mismo con Dios por medio de la fe en Jesucristo; arrepiéntase, pídale
perdón y crea. No permita que su orgullo y necedad le arrebaten la
salvación eterna prometida por Dios a los que creen en Su Hijo. Pídale
perdón y misericordia. Él será justo en perdonarle, pues Jesucristo ya
pagó el precio de sus pecados y usted cree y lo recibe de parte de
Dios, de todo corazón.
No se haga el inocente, ni sea descuidado, porque entonces sus males le alcanzarán.
La manifestación del
reino de los cielos profetizada, está más cerca que nunca. Jesucristo
regresará pronto, vendrá por segunda vez como lo prometió, y hará
juicio. Los acontecimientos de este siglo, cada vez más dolorosos, son
las señales profetizadas por Él que anuncian Su cercanía.
Él ha dicho que si alguno no está con Él, entonces está contra Él. ¿De parte de quién está usted?
No sea tibio.
Comprométase en serio con Jesucristo, pues Él mismo le ayudará a
hacerlo. Hable con Dios ahora mismo desde lo más profundo de su corazón
y reciba Su ayuda. Confíe en Él, pues nunca ha defraudado a nadie que
en verdad le busque y le reciba. No depende de nuestros métodos , sino
de Su misericordia, gracia y justicia. Justicia por que yá pagó por
usted con Su propia muerte y usted le ha creído.
La manifestación,
pues, del reino de Dios está cerca, y el sistema actual de esta mundo
se acaba. No se obstine en seguir sus propios caminos hasta el
infierno. ¡El infierno sí existe! ¡Muchos lo conocen y no es ninguna
broma!
Vuélvase a Dios por Su gracia ahora mismo. El temor reverente de Dios es la sabiduría.
No confíe en sus
propias promesas. Confíe en la ayuda que Dios da a los débiles. Confíe
en Su misericordia, gracia y justicia, sin falsedades ni posturas.
Exprésese tal como ustted mismo es. Dios, que lo creó, le entenderá
mejor que usted a sí mismo.
¡Escúchele ahora! El
mañana no es suyo, y la eternidad es irrevocable. No arriesgue su
futuro eterno en su insensatez. Sea sabio. Atienda la Palabra de Dios
que está en la Biblia, Las Sagradas Escrituras, que por inspiración
divina escribieron los profetas y apóstoles del Señor.
Lea atentamente la
Sagrada Escritura, pidiéndole a Dios que por Su Santo Espíriru le ayude
a entender. Considere a Jesucristo muy atentamente.
No se engañe a usted mismo, porque la muerte le espera seguramente cuando y donde usted menos lo espera y ni se lo imagina.
No se deje engañar por
los hombres, ni por su propia torpeza. Sólo Dios te puede dar vida
eterna, por medio de Su Hijo y Su Santo Espíritu. Busque directamente a
Dios, a quien hallará en Su hijo Jesucristo, comforme a las Sagradas
Escrituras. Sea honesto y Él será fiel con usted.
Él le está ofreciendo
el perdón de sus pecados, para limpiarlo mediante la fe con la sangre
de Su Hijo Jesucristo. También ha prometido venir entonces a morar en
su espíritu, por medio del Espíritu Santo, para regenerarle, renovar su
alma, vivificarle en las debilidades, inspirarle, enseñarle,
comunicarle todo lo que Él es y ha hecho por usted; también para
corregirle y fortalecerle interiormente para el supremo bien.
Usted mismo sería culpable, si rechaza o rehúsa esta bendición. El remordimiento le perseguirá siempre.
Dígale, pues, a
Jesucristo, que usted cree en Él, por Su gracia, y le recibe, y de todo
el corazón le entrega su vida. Pídale también con confianza que le guíe
a usted y a los suyos. No espere a los demás. Recíbale usted primero,
para que los suyos lo reciban más fácil.
Sea bautizado en
Cristo. Sea un verdadero cristiano. Forme parte de la familia de Dios,
que es una sola, formada por todos sus verdaderos hijos, aquellos que
le creen y han sido perdonados de sus pecados, al ser comprados
eternamente por la sangre de Cristo, y regenerados para siempre por Su
Espíritu.
Reúnase con cristianos
genuinos para agradecer y adorar a Dios, y aprender considerando Su
Palabra, Las Sagradas Escrituras, y para animarse para hacer el Bien
con la ayuda de Dios. Prepárese para la manifestación del reino de Dios
que está cerca.
No se deje distraer,
ni arrastrar por el diablo. Enfóquese de lleno en Jesucristo, y
conocerá de verdad a Dios, Su amor, Su plan y Su propósito.
Dios quiere que usted
le conozca verdaderamente como a Padre, y se goce con Él, y con lo que
Él ha hecho, y con lo que se ha propuesto hacer con los que le aman y
reciben con confianza.
Jesucristo interviene. Su Espíritu se está moviendo y actuando.
No todo será siempre
guerras, masacres, alborotos, terremotos, hambres, desastres,
enfermedades, injusticias, violencia y maldad. Estos son los estertores
finales de este sistema del mundo, los dolores de parto cada vez más
frecuentes e intensos por la maldad en la tierra. Alboreará, y pronto
se verá la manifestación del reino de los cielos con la segunda venida
de nuestro Señor Jesucristo. Espérelo. Viene pronto.
Encare la vida con la
ayuda del Divino Espíritu. Mejórela desde ya con Jesucristo. Su
confianza en Él le permite salvarle. Su incredulidad y rebelión le
deshonran y harán que permanezca sobre usted la condenación eterna.
Usted no está sólo.
Dios está con usted y por usted; pero usted debe recibirlo por Su
gracia. Nosotros, los cristianos, también estamos por usted. Decídase.
Este mensaje delante de usted, significa que usted ya ha sido llamado. No tenemos excusa.
Callar cuando se debe hablar, mancha de sangre nuestras manos. Perro que no ladra es como vigía dormido. "Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador" (Salomón). Cuando el Cielo y la vida nos facilitan la tribuna, sería una gran irresponsabilidad no estar presentes. Presencia significa responsabilidad, solidaridad con todos los hombres, pero en unión con Dios; lo cual es la única seguridad. Solo Dios mismo es garantía para el hombre. Unir nuestra voz a la de Dios es un deber. El pueblo unido a Dios, hace de la voz del pueblo, la Voz de Dios. Oíd a Dios tras la simplicidad de Sus testigos. Es necesario honrar la democracia, escuchando también a los amigos de Dios. Estos son los verdaderos amigos del hombre.