
Según el Banco Mundial, los precios de los alimentos básicos se han incrementado en un 83% de media, lo que está provocando el aumento del número de hambrientos de todo el planeta. Pero esta crisis no se debe ni a la falta de alimentos ni exclusivamente a los agrocombustibles: es el resultado de las políticas agrícolas de las últimas décadas.
La semana pasada tuvo lugar en Berna (Suiza) una reunión de los directores de las agencias especializadas de Naciones Unidas, Fondos y Programas e Instituciones de Bretton Woods, para diseñar un plan de choque y acordar las medidas a poner en marcha en respuesta a la actual crisis de los precios de los alimentos. Y es que la situación no es para menos, aunque esta crisis alimentaria no es ni fortuita ni ocasional: desde hace años, diversas instituciones y colectivos como la campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” y la ONG Ayuda en Acción venimos alertando sobre lo que ahora está en el centro de la actualidad: que el incremento de los precios de los productos básicos se debe, fundamentalmente, a políticas agrícolas focalizadas en el comercio en lugar de en la subsistencia humana.
Aunque habrá casos en los que irremediablemente se deba adoptar un enfoque humanitario, la crisis exige la puesta en marcha de políticas agrícolas pensadas desde la realización del derecho a la alimentación, de manera que no solo garanticen el acceso al alimento sino el acceso a los medios necesarios para obtenerlo o producirlo. Tal y como se ha acordado en Berna, deben establecerse medidas a corto, medio y largo plazo que aborden las causas estructurales que han conducido a la situación actual, máxime cuando se prevé que el zénit de los precios se alcance en 2009-2010. La situación actual debe servir como freno a las políticas agrícolas y comerciales que han conducido a esta situación.
El incremento de los precios de los alimentos es resultado de la suma de diversos factores que se vienen generando desde hace décadas: la competencia por el uso de los recursos productivos, especialmente la tierra y el agua, con otros destinos como la producción de agrocombustibles; políticas agrarias diseñadas en función de la demanda del mercado internacional y no para garantizar la seguridad alimentaria de la población; la falta de inversión en agricultura; los efectos del crecimiento de países como China e India, con el consiguiente aumento del consumo de alimentos y de la demanda de productos cárnicos, etcétera...
Todas estas causas, sin embargo, podrían resumirse en una sola: la especulación financiera que sufren los alimentos debido a un modelo agrícola más enfocado al comercio que a la subsistencia humana.
La crisis de los precios debe encararse desde el derecho a la alimentación, considerando esta crisis una vulneración de este derecho humano, resultado en buena medida del incumplimiento por parte de los Estados de las obligaciones que tienen para con él.
La campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” considera que:
-
El derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental base de la dignidad del ser humano, y los Estados deben respetarlo, protegerlo y garantizarlo con todos sus recursos.
-
La gravedad de la situación actual requiere una respuesta rápida de la comunidad internacional, que palie los efectos que ya están sufriendo las poblaciones más vulnerables de los países más afectados. Según la FAO, 37 países están enfrentando una crisis y requieren asistencia externa, 21 en África, 10 en Asia, 5 en América Latina y 1 en Europa.
-
Toda iniciativa para reducir el impacto del alza de los precios de los alimentos debe diseñarse abordando las causas estructurales, invirtiendo en agricultura y desarrollo rural en el marco de una política de soberanía alimentaria.
-
Las políticas o acuerdos suscritos por la comunidad internacional, tanto sobre agricultura como sobre otras materias con un impacto directo en ella, como el comercio, deben respetar el disfrute del derecho a la alimentación y nunca obstaculizarlo.
-
Las políticas agropecuarias no deberían fundamentarse exclusivamente en parámetros de productividad sino considerar otros aspectos relacionados con la multifuncionalidad de la agricultura y teniendo como prioridad la alimentación de las personas.
|
Aún no hay Comentarios para este artículo...