1- La xenofobia, la
desconfianza, el miedo, la fobia al inmigrante se ha intentado instalar en la
campaña electoral de la mano de unos partidos políticos irresponsables. El más
irresponsable de todos, el Partido Popular, aunque también C.iU. y Coalición
Canaria se han zambullido en las mismas aguas.
Las propuestas avanzadas por el Partido Popular, más específicamente su
“contrato de integración”, es una iniciativa de fuerte contenido xenófobo, que
promueve y fortalece el racismo social, la tendencia a racializar los problemas
sociales designando a las personas inmigrantes o a grupos genéricos de
extranjeros extracomunitarios como causantes de los mismos. Construye un grupo de
sospechosos de nuestros males reales o imaginarios, les aplica medidas
especiales; y los juzga de forma genérica en función de unos rasgos atribuidos.
El racismo es polimorfo, e históricamente cambiante. Y conviene no
alentarlo, sino rechazarlo en todas sus formas, sean estas las basadas en la
liquidación de un grupo humano designado como raza mental inintegrable y
cancerosa, en la superioridad de un grupo humano sobre otro, en el determinismo
culturalista, en su forma institucional, en su forma simbólica, o como racismo
social.
No hay que alentarlo, no hay que jugar con él, no hay que banalizarlo. Hay
que desactivarlo y combatirlo. Y lo tenemos que hacer en el terreno de los
comportamientos, de las ideas, de las prácticas democráticas y de las políticas
sociales, promoviendo la igualdad y no la discriminación.
El Partido Popular está proponiendo lo contrario. No
alienta la igualdad, sino que fomenta el miedo y la alarma social. No fomenta
la igualdad de derechos y deberes, principio básico del funcionamiento de
cualquier Estado de Derecho que se precie, sino que a la actual situación
discriminatoria le añade la firma de un documento que la ahonda. Las normas
básicas del funcionamiento de la sociedad deben ser para todos, incluso para el
Partido Popular, que no debería impulsar medidas que violan principios básicos
de las sociedades democráticas.
2- Pero tenemos más
problemas, y graves, propuestas de mucho calado discriminatorio impulsadas por
el Gobierno del Partido Socialista, que están pasando de rositas mientras nos
ocupamos del ruido hecho por las del Partido Popular.
El Gobierno del Partido Socialista está impulsando con total impunidad y
sin un mínimo de crítica, unas políticas sociales profundamente
discriminatorias hacia la población extranjera. Por un lado, el popularmente
denominado “cheque bebé”, para recibir el cual se exige a las madres
extranjeras dos años de residencia legal. Por otro lado, las ayudas para que
las personas jóvenes alquilen una vivienda, exigiendo a los jóvenes extranjeros
la disposición de un permiso de residencia permanente.
Estas medidas discriminatorias suponen una auténtica carga de profundidad
contra la práctica hasta ahora mantenida de no discriminar en materia de
políticas sociales, incluso de no discriminar a las personas que se encontrasen
en situación administrativa irregular. Estas medidas rompen con eso, e implican
la aceptación de que también en materia social es lícito y conveniente
discriminar, tal y como se hace en materia política.
A mi me parece que esto es gravísimo, que tiene mucho
alcance y es tanto o más importante que el punto anterior. Y tiene un elemento
añadido, cual es que en esa política discriminatoria que irrumpe en el mundo de
lo social, los dos grandes partidos que se juegan la gobernabilidad del Estado
están de acuerdo, y también la mayoría de los partidos representados en el
parlamento.
3- Y un añadido a lo
anterior: el juego de palabras equívocas que está impulsando el tripartido
vasco. Una muestra de lo que digo es la presentación que de las ayudas de
vivienda hizo el Consejero de Vivienda del Gobierno Vasco. En ella no se
desmarcaba ni un solo milímetro de todo lo que de discriminatorio venía del
Estado. Ni siquiera una triste alusión.
Otro ejemplo, los carteles que se han puesto en un montón de sitios sobre
el empadronamiento. Son equívocos. El problema del empadronamiento no está,
fundamentalmente, en las personas inmigrantes, la inmensa mayoría de las cuales
sabe que es bueno y necesario empadronarse, y hacen muchos esfuerzos por conseguirlo.
El problema fundamental del empadronamiento está en los ayuntamientos, y es a
ellos a los que se debería haber dirigido esa campaña: a los alcaldes, a los
concejales, a los secretarios, a los responsables del registro, porque es ahí
donde están las dificultades. En general, si no se empadronan, no es porque no
quieran, sino que, por diversos motivos, no les dejan los ayuntamientos en los
que viven.
Hoy se está impulsando la redacción de una declaración de derechos y
deberes de las personas extranjeras en la CAPV, que vista la práctica, incluida
la más reciente, en materia de derechos, puede ser un envoltorio vacío. Si en
materia de igualdad de derechos el Gobierno Vasco no puede ir más allá de lo
establecido por el Estado, y hasta ahora ha sido así en temas de importancia,
solo queda a salvo el discurso. No desprecio los discursos, sirven para crear
un clima, para reforzar unas opiniones, para darles respaldo institucional,
pero en materia de derechos son insuficientes. Y esto habría que corregirlo, y cuanto
antes mejor.
Agustín Unzurrunzaga
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