|
Martes, 13/05/2008
|
Había ideado una novela, La tesis de Blay, sobre una periodista que decide estudiar a un autor desconocido y devaluado en los círculos psicológicos y filosóficos. Dicen que existe un canal conectado con el mar de la creatividad. Allí las novelas están escritas y sólo tienes que tener buen oído para escuchar. Eso es lo que hicieron, al parecer, Antonio Tabucci y John Boyne para crear a sus personajes. A Antonio Tabucci el viejo periodista Pereira se le apareció una noche y le instó a que contara su historia. Llegó con suus tortillas a las finas yerbas, su calva y su aire sudoroso en aquel bochornoso verano de Lisboa. A John Boyne le pasó lo mismo con su Niño con el pijama de rayas. Fue Bruno el que le decía lo que tenía que escribir. Sólo así se explica que el irlandés cerrara su novela en dos intensos días y medio. Luego, por consejo de sus editores, pulió la novela durante meses. Cuando llegó la revelación, ambos eran escritores con oficio.
Para acceder a los cauces de la creatividad, ese canal por el que Tabucci y Boyne pudieron escuchar a sus personajes, hay que tener muy aireada la caja negra del incosciente. Y que para ventilar la zona oscura hay técnicas.La menos agresiva, el prestar mucha atención a lo que pasa y nos pasa.
|
| |
|
Escrito por Mujer tenías que ser a las 01:11 pm Hacer comentario (0)
|
Enlace permanente
General |
|
 |
Comentarios:
Hacer comentario:
|
|
Aún no hay Comentarios para este artículo...