Bruesa GBC ha cerrado la temporada con una nueva derrota. El equipo se ha presentado en La Fonteta mermado por las bajas. A la confirmada de Diego Fajardo, cedido al Armani Jeans Milan, para la disputa de los play-offs de la LEGA, se han unido Txemi Urtasun y Michael Bradley.
La ausencia de las cámaras de televisión han impedido seguir el último encuentro ACB de los guipuzcoanos.
Considero interesante aprovechar este momento para recuperar el artículo publicado en el suplemento Más Basket que edita mensualmente El Diario Vasco. En el mismo reflexiono sobre las causas que influyeron en el bajo rendimiento del equipo en los últimos meses. Los datos estadísticos que sostenienen el contenido del artículo están extraídos de lo acontecido hasta la jornada 31ª, momento en el cual la derrota ante ViveMenorca certificaba el descenso. Únicamente en el análisis de la influencia de los últimos cuartos se incluye el dato obtenido frente al Real Madrid (jornada 32ª).
Algunas declaraciones realizadas por Porfirio Fisac valorando el trabajo defensivo de los suyos también activan la vigencia de este análisis.
INDEFENSOS
Bruesa GBC no continuará la próxima temporada en la liga ACB.
Incapaces de ganar un encuentro en el mes de abril, el equipo ha sucumbido víctima de las lesiones, la pérdida de la batalla del rebote, la falta de eficacia en los últimos cuartos y la nula defensa.
Defensa
Es, sin duda, este último aspecto el más significativo en el desenlace de la temporada. Un equipo, como el Bruesa GBC, capaz de anotar 80 puntos o más en tres de los partidos de este mes y hacerlo en dos ocasiones lejos de Illumbe sin sumar una victoria muestra bien a las claras la debilidad de los donostiarras. Valga recordar dos datos para ilustrar este apartado:
a. La anotación promediada por cada uno de los equipos ACB es de 76,92 puntos por partido.
b. En cinco de las siete ocasiones anteriores en las que Bruesa GBC había anotado 80 puntos el partido se ganó.
Los datos defensivos obtenidos por el equipo a lo largo del mes de abril son los peores del año. La peor defensa en el momento más importante. Bruesa GBC ha permitido que el promedio anotador de sus rivales se eleve a más de un punto por posesión (1,022).
El porcentaje de dos puntos concedido en los últimos encuentros es del ¡60,43%! En muy pocas ocasiones un equipo que concede este promedio puede considerarse en disposición de optar a la victoria. El peor equipo de la liga en este apartado defensivo del juego, ViveMenorca, concede un porcentaje que ronda el 55% de los tiros intentados por sus rivales. La diferencia es abismal.
¿Cómo se puede entender que la defensa del Bruesa GBC haya permitido a sus oponentes anotar con tanta efectividad en posiciones cercanas a canasta?
1. El contraataque. Mal enquistado en el equipo a lo largo de toda la temporada. La transición defensiva de los dirigidos por Fisac ha sido deficiente durante toda el curso 2006-2007. El equipo siempre ha disputado el rebote ofensivo a sus rivales. La no conquista del mismo ha conllevado que los equipos que han buscado anotar en rápidos contraataques lo hayan conseguido. No dificultar ni presionar la recepción del primer pase de contraataque y no retardar la progresión del balón has sido los defectos más llamativos en este tipo de situaciones.
2. La defensa del perímetro. Los jugadores exteriores del Bruesa GBC han tenido muchas dificultades para contener a sus pares en estos partidos de abril.
Los 25 puntos de Solana y los 16 de Miso en el encuentro de Fuenlabrada; los 22 de Marlon Garnett del MMT Estudiantes; y las anotaciones globales de los jugadores del perímetro de Gran Canaria Grupo Dunas, Tau Cerámica Baskonia y especialmente ViveMenorca, donde los exteriores menorquines anotaron 63 de los 82 anotados de ese encuentro, han marcado el devenir de esos partidos e ilustran este apartado. El contenido físico de los exteriores del Bruesa GBC se ha visto mermado por las bajas. Las ausencias de Kammerichs y Smith no se han visto compensadas con un incremento de la actividad defensiva. Con infinidad de problemas para pasar los bloqueos y contener las penetraciones de los rivales; sus posibilidades para tirar cómodamente desde más allá de la línea de 6,25 metros o asistir a los pívots se han multiplicado.
3. La defensa del poste bajo. Las mismas dificultadas mostradas por los jugadores de perímetro se han reproducido en la defensa del juego interior. Pero mientras que entre los exteriores era un mal generalizado, en el juego interior estos problemas han tenido nombre propio. El norteamericano, Michael Bradley, ha visto cómo una y otra vez su emparejamiento se convertía en protagonista del encuentro. Wideman, Ciao Torres y Savane se sintieron cómodos ante su presencia. Su ausencia del encuentro de Vitoria y el cambio en la rotación del juego interior efectuado ante los menorquines disminuyeron notablemente el negativo efecto de Bradley en la defensa interior de su equipo.
4. El rebote ofensivo. Bruesa GBC ha perdido fortaleza bajo los tableros en estos últimos encuentros. Por un lado, concede mayores porcentajes y por otro, concede mayor cantidad de segundas opciones a sus rivales. De permitir la captura del 29,09% de los tiros de campo fallados a sus rivales en los meses anteriores, han pasado al 33,66% de rechaces en estos partidos. Los de Fisac marcaron antes el MMT Estudiantes el hito negativo del año al ver cómo les capturaban el 52, 63% de los tiros fallados.
Último cuarto
Otro aspecto fundamental a la hora de entender lo acontecido este último mes es el análisis de los últimos cuartos de cada encuentro.
En los momentos en que se deciden muchos de los partidos Bruesa GBC ha sido incapaz de imponerse a sus adversarios. Todos los cuartos finales, salvo el último contra el Real Madrid (14-15), han terminado con el marcador en contra de los guipuzcoanos. De esta manera, la racha negativa en este cuarto se cifró en seis, mientras la racha de derrotas acumuladas es de siete. Para dar el valor real que este cuarto tiene en el desenlace de los partidos es bueno comprobar que en seis de las ocho victorias obtenidas esta temporada el equipo lo ganó.
Únicamente en la victoria de Málaga y la obtenida en Illumbe ante Grupo Capitol Valladolid se perdió el parcial que cierra el encuentro.
El rebote
Ganar la batalla de los tableros ha sido una de las fortalezas del Bruesa GBC en su periplo ACB.
Las ventajas que esta faceta del juego reportaba a los hombres de Fisac ya mermaron a lo largo del mes de marzo, pero en abril el equipo ha sucumbido también en un apartado que representaba un valor seguro para los guipuzcoanos.
El equipo, acostumbrado ha disfrutar de un mayor número de posesiones que sus rivales debido a este dominio del rebote, ha visto que éstas se han igualado. Las tres posesiones adicionales que han promediado a lo largo del año compensaban el bajo acierto en el tiro.
Cuando el equipo ha ganado la diferencia en las posesiones era favorable para los de Illumbe en 4,3. Sin ellas, y a pesar de la mejoría en los tiros lejanos, el equipo no ha sido capaz de ganar.
Lesiones
Las lesiones han mermado el juego del equipo a lo largo de este mes.
Se anunció la reaparición de Federico Kammerichs para el encuentro ante el MMT Estudiantes. No llegó a disputar seis minutos de aquel encuentro. Una recaída en su lesión le ha alejado de las canchas.
Miguel Santos ha manifestado que en medicina dos y dos no son cuatro, argumento suficiente para haber reforzado un equipo que ha afrontado el tramo crucial de la temporada sin su líder. Ha sido el propio Miguel Santos quien ha reconocido públicamente el error de no haber encontrado un sustituto para el argentino.
El espíritu que Kammerichs había impregnado al grupo ha ido diluyéndose según pasaban los encuentros y la ausencia del jugador se mantenía. Devin Smith también ha sido víctima de lesiones que han mermado su rendimiento. La baja por indisposición gastrointestinal ante el Tau Cerámica de Michael Bradley, el esguince cervical de Esteban Martínez en el decisivo encuentro ante ViveMenorca o la indisposición de Pavlidis, han sido otros contratiempos a sumar a los anteriores.
Reflexión

Una vez consumado el descenso se abre un necesario período de reflexión. Realizar un profundo análisis de los motivos que han llevado a este resultado es una obligación que debe imponerse la junta directiva. Muchas cosas han acontecido a lo largo de estos últimos ocho meses como para desaprovechar la magnífica ocasión que se nos presenta de identificar los aciertos y errores cometidos.