
Itxaso Mariñelarena gizarte hezitzailea izateaz gain InteRed-eko boluntarioa ere bada. Pasa den irailean Dominikar Errepublikara joan zen Niños del Camino erakundean elkarlanean aritzera. Elkarrizketa honen bitartez Santo Domingon bizitako esperientziaren berri kontatzen digu Itxasok.
Itxaso Mariñelarena, voluntaria de InteRed y educadora social, viajó el pasado mes de septiembre a Republica Dominicana para colaborar con la organización Niños del Camino de Santo Domingo. Os dejamos una entrevista donde nos cuenta todo lo vivido en esta experiencia.

Cuéntanos qué hace Niños del Camino en la Republica Dominicana.
Niños del Camino es una institución que trabaja con la juventud callejera desde un enfoque de derechos; es decir, trabaja por defender los derechos de las personas más vulnerables. Para ello, se realizan diferentes programas e intervenciones educativas, no sólo con los muchachos, sino también con los alrededores, que son la comunidad, familia, escuelas… Actualmente, Niños del Camino trabaja desde los programas de prevención, sensibilización e incidencia y éstos son llevados a cabo en un centro de día. Niños del Camino acompaña a los muchachos en el proceso educativo mediante juegos, talleres y formaciones.
¿Qué función has desarrollado tu en esta organización?
Mi labor ha consistido en desempeñar el papel de educadora social, en el que he participado en el día a día del centro: en diferentes programas, actividades… Acompañaba a cada chaval en su proyecto educativo hasta que cumplía los 18 años, que es cuando cumplen la mayoría de edad y Niños del Camino les invita a dejar el centro de día, aunque si es necesario les acompaña. El centro de día era un espacio en el que cubríamos sus necesidades básicas, además de realizar actividades educativas. Es una tarea básicamente de prevención.
¿Qué consecuencias tiene para esos muchachos vivir en la calle?
Siempre es complicado vivir en la calle, tanto aquí como en otros sitios, pero es evidente que en los países en vías desarrollo es muchos más difícil. Vivir en la calle supone sobrevivir; es la ley de la selva, y eso trae consecuencias de consumo de drogas, robos… Niños del Camino tiene un recurso que es el centro de día, en el que se cubren las necesidades básicas de higiene, alimentación y salud. Además, realizamos formaciones y actividades educativas que tienen como fin ofrecer a los muchachos una vida más saludable para que puedan dejar de vivir, en algún momento, en la calle. Hasta conseguirlo, se intenta mejorar sus condiciones dentro de lo que supone el vivir en la calle.
Por lo tanto, el centro de día es un recurso fundamental para ellos. Es su punto de referencia, su hogar, al menos por unas horas. Los educadores son como su familia.
¿Qué destacarías de tu experiencia?
Destacaría sobre todo el gran crecimiento profesional y personal que he adquirido durante estos dos meses. Es un tiempo breve e intenso en el que cada día es una emoción y un aprendizaje nuevo. Me quedo con el cariño, disposición, respeto… que han mostrado todos los muchachos, educadores, etc. Ha sido increíble todo lo que me han aportado. Me fascinaba cada vez que nos juntábamos en el encuentro de la mañana, y algunos de los infantes callejeros dijeran: “Doy gracias a Dios de que he amanecido vivo”. Escuchar esa frase me revolvía miles de emociones y sentimientos. También diría que para vivir esta experiencia hay que ir con disposición de ayudar, colaborar, aportar… No se trata de imponer ni solucionarles la vida en dos días. Me ha quedado claro que las dominicanas y los dominicanos tienen otra alegría en el cuerpo; la gente es abierta, alegre… Decían que ellos no se programaban de aquí a un año, que vivían el día a día. Yo misma he vuelto con otra alegría, con una energía positiva en el cuerpo. He aprendido que si queremos que las cosas se dirijan de otra manera, tenemos que ser positivos.
Destacaría que son chavales de corta edad pero que a mí me han dado vueltas en muchas cosas. La edad no es la que te da la vida, sino las circunstancias. A pesar de ser menores, han vivido mucho más que yo. Por último, resalto el apoyo que he recibido en todo momento por parte de toda la gente que me ha acompañado en esta experiencia. Todo el mundo tiene que vivir experiencias como esta.
Ahora, una vez que has vuelto, ¿cómo vas a canalizar esta experiencia?
Como he dicho, la experiencia ha sido de aprendizaje en muchos ámbitos. Ahora me toca trasladar todos esos conocimientos y todas las aportaciones a la gente de mi entorno: sensibilizarles y hacerles ver que existen otras realidades. Me he dado cuenta de que no lo sé todo. Me queda mucho por aprender sobre esos recursos donde puedo satisfacer nuevas inquietudes que me han surgido. Como por ejemplo, formarme más en juegos cooperativos.
Ahora estoy esperando que me vuelva a surgir la oportunidad de marcharme de nuevo.