Diario Vasco

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Huelva es de color tinto… y zanahoria: una inmersión donostiarra en el Festival Iberoamericano
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Mitxel Ezquiaga | 25-11-2014 | 18:56| 0

Y entonces, en plena copa de la fiesta de clausura, va el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, y te lo dice: «El gran éxito del Festival Iberoamericano ha sido este año abrirse más a la ciudad; el próximo reto es abrirnos más al exterior». Sonríes: ¡cómo nos suena eso a quienes venimos de Donostia y hemos crecido con el Festival de San Sebastián!

Huelva y Donostia no tienen mucho que ver… o sí. La ciudad andaluza, por ejemplo, también celebra su fiesta patronal el día de San Sebastián. Pero sus festivales son absolutamente distintos, aunque los dos forman parte del reducido club de certámenes declarados «estratégicos» por el Ministerio de Educación y Cultura. San Sebastián es mayor en historia, tamaño, presupuesto y repercusión. Pero el Festival Iberoamericano de Huelva, clausurado el fin de semana, ha celebrado nada menos que su 40 cumpleaños. Tiene pasado y quiere futuro. Y acaba de vivir la primera edición de su nueva era.

Porque la edición recién terminada ha sido dirigida por el periodista pamplonés, aunque donostiarra de ejercicio desde hace 25 años, Pedro J. Castillo. «El festival de Huelva tiene una larga y brillante historia como puente entre España e Iberoamérica. Nuestro objetivo es implicar más al público de Huelva y reforzar la dimensión exterior, que sea un lugar de trabajo para forjar proyectos y punto de encuentro del sector», explica Castillo. Y añade que «con modestia, este año hemos dado un paso de gigante en esa línea».

El público ha llenado la Casa Colón y el Gran Teatro, escenarios principales de un festival que también ha ido al encuentro del público en lugares tan atípicos como la cárcel. Profesionales españoles y latinoamericanos, de Imanol Arias, José Luis Garci o el equipo de la ‘Versión española’ de TVE a un amplio elenco de cineastas del otro lado del charco, con el ‘oscarizado’ argentino Eugenio Zanetti a la cabeza.

El pasado de las minas de Río Tinto es omnipresente en Huelva, pero al color tinto se ha sumado este año el color naranja de la zanahoria: ganó el Colón de Oro la película uruguaya ‘Zanahoria’, de Enrique Buchichio, una indagación en los crímenes de la dictadura del país.

En el palmarés se reconoció como mejor actor a Óscar Jaenada por su papel en ‘Cantinflas’, la película mexicana que vivió en Huelva su estreno en España. Y Jaenada protagonizó en la clausura uno de los momentos más emotivos del festival. Podría parecer de ‘crónica rosa’; es simplemente una historia humana.


El azar provocó que la presentación de la gala corriera a cargo del actor catalán Marc Clotet y de la actiz donostiarra Barbara Goenaga, expareja de Jaenada. El hijo de los dos asistía a la ceremonia y gritó de emoción cuando supo que su padre ganaba el premio. Jaenada salió al escenario, pidió a Barbara que le acompañara al atril y los dos saludaron al niño entre los aplausos del público. Fin de la historia.

Muchos guipuzcoanos, de origen o de vecindad, se han juntado estos días en Huelva. También Loquillo, donostiarra por elección, protagonizó otro de los momentos más resaltados por los medios de comunicación: en el marco del ciclo sobre música y cine presentó el documental ‘Los gatos del callejón’, de Benet Román, que cuenta la gestación de ‘El ritmo del garaje’, disco ‘fundacional’ del estilo Loquillo. El músico catalán desmitificó en un animado coloquio algunos tópicos sobre «la movida» (empezando por el nombre) y recordó que en aquellos tiempos «nos divertíamos de noche y soñábamos proyectos, pero luego, a la mañana, la gente se ponía a currar y los proyectos se convertían en realidad». No como ahora, vino a añadir.

Huelva se mueve. Visto desde Donostia es un festival pequeño pero con personalidad. «Tiene una larga historia, pero vamos a darle otro futuro», resume su director, Castillo. «En algunos proyectos, como el foro de las coproducciones, nos gustaría colaborar con San Sebastián».

(En las fotos: arriba, el reencuentro de Jaenada y Goenaga; debajo, Pedro J. Castillo, nuevo director del festival)

 

 

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Con ‘Loreak’ al psicoanalista de la mano de Idoia Estornés (retrato de grupo txikito en un plató txikito)
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Mitxel Ezquiaga | 07-11-2014 | 13:11| 0

Mientras otros veían el partido del Liverpool, anoche en la teletxikita hablábamos de películas y de libros. Quizás nos vieron pocos, pero quienes vieron ayer Keridos Monstruos merecían la pena. Y el conjunto quedó como un retrato de grupo extraño y divertido: una escritora, dos cineastas, un psicoanalista y varios periodistas.

Primero recibimos a Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, los dos directores de ‘Loreak’,  ese ‘thriller sentimental’ (Ricardo Aldarondo dixit) que está triunfando en muchos sitios y especialmente en Donostia. Garaño y Goenaga hacen cine contenido, emotivo e inteligente, pero en la realidad son como una pareja cómica que se toma el pelo mutuamente sin darse demasiada importancia. Hablaron de la peli, claro, pero eso ya está muy contado. Y aportaron detalles más locales para el cotilleo ñoñostiarra.

Sin desvelar demasiados datos para quienes aun no han visto la película, digamos que…

1/ El lugar del accidente donde se depositan tantas flores es una carretera ya poco transitada en la zona de Bera.

2./ El peaje del filme es una cabina de Zarautz de la AP-8.

3./ El precioso piso donde vive el personaje de Nagore Aranburu (que parece surgido de un filme de Woody Allen: el piso… y también el personaje) es la vieja sede de Gehitu en la calle Arrasate. Y el del personaje de  Josen Bengoetxea está en la calle Miracruz (la Nagore Aranburu real, por cierto, tiene una tienda de ropa frente al Trueba).

4./ La obra donde trabaja el personaje de Bengoetxea estaba en Oiartzun (y terminó antes que la peli). Y la grúa en la que trabaja fue ‘habilitada’ en una empresa guipuzcoana del sector.

Volvamos a Keridos Monstruos. Tras Goenaga y Garaño llegó Idoia Estornés Zubizarreta, recién premiada con el Euskadi de Literatura por ese ‘Cómo pudo pasarnos esto‘ que no me canso de recomendar. Estornés vino desde San Juan de Luz, donde vive ahora, en su coche, contó grandes verdades sobre la historia reciente del paisito y se fue tan contenta. Nos queda su libro.

Como nos queda el libro del psicoanalista Ramón Andreu Anglada, el catalán que llenó el lunes el Koldo Mitxelena en la presentación de ‘Las cartas que los padres nunca recibieron”. Ese acto del KM fue conducido por la periodista Cristina Turrau, así que le pedí a la colega/colega que viniera al plató. “Tu cara me suena mucho”, le repetía yo a la Turrau. Si tienen que sacarme cantares, que sea con base. De lo que dijo Andreu me quedo con un dato: por cada hombre que va al psicoanalista van siete mujeres. “No es que ellás estén peor: es que son más valientes a la hora de afrontar sus fantasmas”, contó mientras mi compañera Leire Torre, la periodista que de verdad hace Keridos Monstruos junto con Verónica Melo en los fogones, asentía.

Otros vieron al Liverpool. Nosotros lo pasamos bien en la teletxikita. Vivir era esto.

 

 

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El escaño de Odón (¿sabe ya Elorza qué quiere ser de mayor?)
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Mitxel Ezquiaga | 27-10-2014 | 10:19| 0

Vino a los Keridos Monstruos de la teletxikita y arrasó en nuestros audímetros caseros y modestos como si fuera uno de esos realitys donde los concursantes enseñan el culo. “El personaje Odón Elorza sigue teniendo tirón… aunque solo sea para llevarle la contraria”, me decía el día siguiente del programa uno de sus más veteranos adversarios políticos.

Los donostiarras hemos vivido veinte años con Elorza sentado en el principal despacho de Alderdi Eder y aún padecemos las secuelas del «fin de la convivencia». Aunque desde hace tres años haya otro hombre en ese despacho.

Pero no solo los donostiarras: también el propio Odón Elorza vive aun la aclimatación al día después. Cuando supo que había perdido las elecciones, hace tres años, se exilió una semana con su mujer en un recóndito pueblo asturiano sin cobertura. Ahí empezó una digestión que ya parece resuelta. Y adelanta que ni se le pasa por la cabeza presentarse otra vez a la alcaldía.  ”Es una etapa cerrada”.

Elorza admite hoy que “los ciudadanos me echaron, quizás por hartazgo o quizas porque daban por hecha mi reelección y se quedaron en casa”. Pero como diputado en el Congreso no acaba de encontrar su sitio. «Me tienen en la última fila detrás de una columna», bromea. El ex alcalde siempre ha ido por libre en su partido y en el convulso PSOE de hoy apostó en primarias por el ‘outsider’, el candidato de Izquierda Socialista. Así no hay futuro.

Odón Elorza pasa media semana en Donostia y la otra media en Madrid, sigue escribiendo mucho, consume casi todo el cine que se estrena, pedalea por el bidegorri y disfruta las terrazas de la ciudad con su recuperada libertad. Porque sus veinte años de alcalde los vivió protegido bajo la amenaza de la violencia. El momento más emocionante de la entrevista fue cuando recordó a tantas víctimas del terror en la Donostia hoy gobernada, entre otros, por algunos que nunca dijeron que les pareciera mal que mataran a su vecino de portal.

En fin. Resultó entrañable su mención de Patxi Beloqui, el concejal de Tráfico que fue criticado hasta la extenuación y cuyas propuestas, quizás demasiado adelantadas a su tiempo, derivaron en la ciudad semipeatonal que gozamos hoy.

Elorza dice enigmáticamente que está escribiendo muchos recuerdos, «de gestión política y también personales», de sus años de alcalde. ¿Son unas memorias? «De momento escribo», responde con cara de póker.

No sabe cuál será su futuro político, pero se confiesa más cercano a su sueño juvenil de ser «algo parecido a un periodista», aunque ahora ya «por libre, sin director y a mi manera». Un sueño que hace cuarenta años se vio frustrado «cuando los profesores del Opus no me admitieron para estudiar Periodismo en la Universidad de Navarra».

 

 

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Gonzalo Tejada es Marilyn… o no
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Mitxel Ezquiaga | 22-10-2014 | 14:51| 0

Sigamos con el periodismo de riesgo: “vete a la FNAC, que el músico Gonzalo Tejada presenta nuevo disco“. Y vas. Y te lo encuentras ahí, tomando un té con leche, y temes lo peor: otro de esos discos de jazz puro. Ya sabes.

Pero resulta que no. Que Gonzalo Tejada es ahora Marilyn Monroe… o casi. El compositor y contrabajista ha creado ‘Norma Jean Baker‘, un disco inspirado en la figura de Marylin, pero no como chica-estupenda-que-nos-enamoraba-a-todos, sino como esa mujer que “siempre parecía suplicar ser amada por los otros”.

Dice Tejada que su disco hay que escucharlo como si se viera una de esas películas clásicas de los 50, y hacerlo todo seguido, no a trozos, porque compone una historia en su conjunto. Sostiene Tejada que es su disco más personal pese a que la mayor parte de las piezas está basada en los temas clásicos que la actriz cantaba en sus viejas películas y solo dos son composiciones propias. Y concluye Tejada que al trazar esa biografía emocional de Marilyn ha terminado haciendo una autobiografía. Que es la de muchos de nosotros.

El disco ya está en la calle y cuenta con la interpretación de los músicos Mikel Andueza, Roger Mas y Iago Fernandez. Ha sido editado por Errabal Jazz y es una pieza única, como de coleccionista, sobre una mujer triste que nos alegraba a los demás.

Sales de la FNAC pensando que el periodismo tiene sus riegos, pero también sus satisfacciones. Y calculando qué día de estos tendrás un viaje de cincuenta minutos para escuchar el disco en el coche y tranquilo, como si vieras una peli en blanco y negro pero con los acordes de Gonzalo Tejada y los suyos.

En el papel daremos los detalles y las declaraciones. Este post es solo un “solo”. Un texto improvisado tras una presentación de disco. Gonzalo Tejada es Marilyn; bueno, todos lo somos.

 

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Una rueda de prensa. Tres mujeres. Muchos libros. Cero políticos
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Mitxel Ezquiaga | 20-10-2014 | 15:55| 0

 

El periodismo a veces te envía a las trincheras de Siria y en ocasiones a una rueda de prensa a la vuelta de la esquina. Bueno, a mí el periodismo nunca me ha mandado a Siria (estuve en Damasco, pero de vacaciones) y sí a muchas ruedas de prensa por las esquinas. Algunas son insoportables; otras (pocas) gratificantes.

Lunes por la mañana. En el Koldo Mitxelena, presentación del día de las bibliotecas, que se conmemora el viernes. Sobre el papel, una cita más. Llegas al destino. Primera sorpresa: no hay políticos. Qué bien. En estos actos siempre hay un cargo político que lee un folio que alguien le ha escrito. Hoy deben estar arreglando el mundo en otro sitio mejor. Qué paz.

Segunda sorpresa: hablan tres mujeres inteligentes y apasionadas con su oficio. Escribiría que son como “sacerdotisas” laicas de la letra impresa, pero sería demasiado cursi. Dejémoslo en que aman los libros, y se les nota. Empiezan hablando de los actos convocados para celebrar el día, pero terminan charlando del valor del libro, de las nuevas librerías que nacen, del papel cambiante de las bibliotecas como punto de encuentro. Derrochan entusiasmo: uno se quedaría ya a vivir en cualquiera de sus bibliotecas.

Ellas son Susana Araiz, responsable de la biblioteca del Koldo Mitxelena; Arantza Urkia, directora de la Biblioteca Municipal de Donostia, y Ane Rodriguez, directora cultural de Tabakalera.

Y vuelves a la Redacción como si volvieras de Siria. Bueno, en el autobús de Venta Berri en vez de en un avión de Air France.

 

p.d. ¿Los actos? El miércoles 22, en el KM, a las 11.00, una mesa redonda sobre documentación audiovisual. El jueves 23, una visita al nuevo centro del comic y una mesa redonda a las 19 .00 en el KM sobre el mundo de la historieta gráfica. El viernes 24, una charla sobre la relación entre librerías y bibliotecas, a las 19.00, en el KM, con las gentes de Garoa y Kasilda, las nuevas librerías de Donostia.

 

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