Diario Vasco
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“El espíritu de San Sebastián es lamentable”: el demoledor arrebato anti-donostiarra de Pío Baroja
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Mitxel Ezquiaga | 20-03-2017 | 19:47| 3

“En Sebastián solo interesan el Rey, la Reina Regente, los balandros, las corridas de toros y la forma de los pantalones: el espíritu de la ciudad es lamentable”. El demoledor arrebato de Pío Baroja sobre Donostia ha sido citado muchas veces, pero se lo traigo a ustedes íntegro: merece la pena. Fue publicado en 1917 en el libro ‘Juventud, Egolatría’, que ahora reedita la editorial familiar Caro Raggio. Dice Pío Caro-Baroja Jaureguialzo que su tío-abuelo Baroja encontraría hoy un San Sebastián más cómodo, liberal y abierto. Puede ser. Pero aquel texto no tiene desperdicio: con ustedes, ‘Pío on fire’.

 

“He nacido en San Sebastián, el 28 de diciembre de 1872. Soy guipuzcoano y donostiarra: lo primero me gusta; lo segundo, poca cosa.

Hubiera preferido nacer en un pueblo entre montes, o en una pequeña villa costeña, que no en una ciudad de forasteros y de fondistas. El convencional Garat, que era de Bayona, solía decir siempre que era de Ustáriz; yo podía decir que era de Vera del Bidasoa; pero no me engañaría a mí mismo.

No me es simpático San Sebastián por muchas razones. Primeramente, el pueblo no es bonito, pudiendo haberlo sido; tiene unas calles rectas, que son todas iguales, y dos o tres monumentos, que son horribles. La construcción es mísera, raquítica. Habiendo en el país una piedra admirable, no han sabido hacer nada serio y noble; por todos lados se ven unos hotelitos ramplones, pobretones y pretenciosos. Allí donde los donostiarras, en colaboración con los madrileños, ponen la mano, se levanta una cosa fea; ya han afeado el monte Igueldo; ahora están afeando el Castillo; mañana llegarán a afear el mar, el cielo y el aire.

Respecto al espíritu de la ciudad es lamentable. Allí no interesa la ciencia, ni el arte, ni la literatura, ni la historia, ni la política, ni nada, técnicamente interesa el Rey, la Reina Regente, los balandros, las corridas de toros y la forma de los pantalones.

San Sebastián está formado por advenedizos y por rastacueros que han venido de Pamplona, de Zaragoza, de Valladolid, de Chile y de Chuquisaca, y que tienen el ansia de brillar. Se brilla marchando al lado del rey, o tomando café con un torero célebre, o saludando a un aristócrata. Los señoritos de San Sebastián son de lo más ramploncillo que hay en España. Yo siempre los he tenido por infra-gente.

Respecto a las señoras, que algunas el verano parecen unas princesas, tienen en invierno tertulias que son dignas de una portería, en donde juegan al julepe. ¡Al julepe! A madame Récamier le daría un ataque oyendo este nombre de botica.

Cuando estos rastacueros quieren asombrarle a uno con sus glorias, yo muchas veces pienso: «Nos vienen con cosas del primer año del bachillerato». Desgraciadamente uno acabó el doctorado hace tiempo.

Como leer, en San Sebastián no lee nadie. Se leen los ecos de sociedad y se deja el periódico de miedo de secarse el cerebro.

Este pueblo que se cree refinado, y que es un pueblo que empieza, está movido por unos padres ignacianos, que, como la mayoría de los actuales hijos de Loyola, son gente zafia, bestia y sin ningún talento. El jesuita maneja a las mujeres — cosa que no es difícil, teniendo en la mano los hilos de la vida sexual— y dirige a los hombres. A los jovencitos de posición, de familia distinguida, les facilita la buena boda; a los muchachos pobres les permiten todo: las comilonas, la borrachera, todo menos la lectura. Estos pobres dependientes de comercio, tímidos y torpes, se creen emancipados cuando se emborrachan. No comprenden que son como los pieles rojas, a quien envenenaban los yanquis con el alcohol para someterlos.

Hace unos años me enseñaron una sociedad recreativa en una casa del pueblo viejo. En una puerta había un letrero que decía: Biblioteca. La abrieron y me mostraron, riendo, un cuarto lleno de botellas. —Si esto lo ve un jesuita quedará entusiasmado —exclamé yo—. ¡Sustituir los libros por los vinos y licores! No es poca ventaja para los hijos de San Ignacio.

A pesar de todo el rastacuerismo, de toda la quincalla, de todo el jesuitismo y de todo el mal gusto que tiene, San Sebastián ha de llegar a ser, dentro de unos años, un pueblo importante y serio. Entonces el escritor que nazca allá no querrá ser mejor de un pueblo perdido entre montes que de la capital de Guipúzcoa. Yo sí lo prefiero. Yo no tengo ciudad. Hoy por hoy me considero extraurbano”.

Fin de la cita. Vaya cita: que este post lo cobre don Pío.

(La caricatura es de Mikel Casal).

 

 

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Un viaje en tren con Javier Cercas (bueno, con su último libro)
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Mitxel Ezquiaga | 06-03-2017 | 19:54| 0

 

Uno de los mayores placeres que puedo imaginar (al menos de los que se experimentan vestido) es sentarse en un tren de Madrid a Donostia con un libro apetecible entre las manos y cinco horas de viaje por delante. El otro día me senté en el Alvia en Chamartín con ‘El monarca de las sombras’, la nueva obra de Javier Cercas, y cuando el tren pasaba por Zumarraga ya había terminado el libro. Hasta me pareció que viajaba en alta velocidad.

La novela rescata en teoría la memoria de Manuel Mena, un tío abuelo de Cercas que combatió en en el bando franquista durante la Guerra Civil y falleció con solo 19 años en la Batalla del Ebro. Pero como siempre ocurre con Cercas, ‘El monarca de las sombras’ es mucho más: el libro incorpora su ‘making of’. El autor cuenta por qué lo escribe y cómo lo escribe. Las páginas mezclan una investigación histórica con el propio relato del hoy del escritor, para desembocar en lo que siempre cuenta Cercas: cómo las circunstancias nos convierten en héroes o villanos muchas veces más por el azar que por las convicciones más profundas. Y la prosa avanza tranquila hasta llegar a un final con ritmo hipnótico, con largas frases que parecen  de Javier Marías, pero con más marcha.

La madre de Cercas se convierte al final en la protagonista del libro (maravilloso personaje) y aparecen  ‘secundarios de lujo’ como David Trueba. Viajamos a Ibahernando, en Extremadura, el pueeblo se origen de la saga Cercas, y a otros destinos donde se produjo el terrible duelo del Ebro. Cercas hace épica grande con líricas cotidianas, como ocurría en su celebrada ‘Soldados de Salamina’ o en ‘Anatomía de un instante’, sobre el 23-F. Quienes le vimos hace unos meses en una charla en el Aquarium dentro de los actos de Donostia 2016 podemos dar fe de cómo con sentido del humor, y sin darse importancia, terminaba tocando cuestiones con mayúsculas, como la identidad de las lenguas y de los pueblos.

No sé cómo será la lectura de esta novela en ratos robados al sueño de una rutina laboral. Pero devorado en un tren, el libro resultó un compañero magnífico: no se me ocurre elogio más elocuente, y menos pretencioso, para un texto.

(en la imagen de Efe, Cercas durante la presentación del libro en Sevilla).

 

 

 

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Una visita a Topa Sukalderia, la ‘taberna canalla’ de Aduriz en Gros
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Mitxel Ezquiaga | 05-03-2017 | 21:14| 0

 

La gastronomía de Donostia se mueve. ¿El penúltimo ejemplo? Topa Sukalderia, la ‘taberna canalla’ que ha montado Andoni Luis Aduriz con su equipo del grupo Ixo y del restaurante Mugaritz en el barrio de Gros, en la calle Aguirre Miramón. Hace solo una semana que abrió sus puertas y ya han logrado que se llene cada día. Hasta demasiado, sin dar tiempo al rodaje.

«Esto es una tasca de barrio, una taberna canalla, una fiesta», me dice Aduriz. Los precios son ajustados, las mesas son de madera, un gran mural de Judas Arrieta preside el local y Javi Pez ha preparado el ‘menú’ musical. Jessica Lorigo coordina la cocina. Hay una barra donde se puede disfrutar de pintxos y raciones y voluntad de abrir la cocina hasta hora tardía por la noche. El equipo huye de protocolos y rigideces y pretende que el público disfrute. Como difrutan Joserra Calvo y Elisabeth Iglesias, habituales jefes de sala en Mugaritz y que ahora arropan el nacimiento de este local de Gros hasta que en abril el restaurante de Errenteria comience la temporada.

La cocina de Topa se basa, más o menos, en cómo prepararía un vasco de hoy algunas de las recetas tradicionales de la gastronomía latinoamericana. Los tacotalos de mijo y maíz, que son «la vasquización de la clásica tortilla mexicana», el tiradito de bacalao a la oriotarra, los ceviches o el mole pasan por una carta juguetona con cócteles que mezclan también los sabores de los dos lados del charco. Andoni Luis Aduriz rechaza el término “fusión”. “Esto es otra cosa”, dice. Hay raciones para compartir y una larga carta con la que cada uno puede hacerse su menú a medida, tanto en cantidad como en precio.

El peligro de Topa es que está asociado al nombre de Aduriz y hay quien pueda pensar que es un Mugaritz «low cost». «No tienen nada que ver», insiste un Andoni feliz en el lanzamiento de este espacio «festivamente canalla», como él insiste, y que puede tener en el futuro ‘hermanos’ en otras ciudades españolas y, sobre todo, latinoamericanas. Topa es el hermano juguetón de una familia que cuenta también con el Ni Neu en el Kursaal, el Alejandro en la Parte Vieja, el bistrot del Guggenheim, el Nerua de Josean Alija y Mugaritz.

Aduriz que quiere divertirse y divertir con su nueva fórmula. Brindemos con una ‘michelada’, carajo.

(en la foto, el equipo de cocina del restaurante)

 

 

 

 

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Una cena en el Diverxo de Dabiz: mi primera vez en ‘el xow del Xef’
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Mitxel Ezquiaga | 02-03-2017 | 16:36| 0

Es una suerte que, cumplidos los 50, aún puedas disfrutar de “una primera vez” de algo. Del Diverxo de Dabid Muñoz, por  ejemplo.

El único tres estrellas Michelin de Madrid está regentado por este señor con cresta, rompedor, juguetón y famoso en algunos medios del colorín más por su novia que por su cocina, aunque lleva años fajado en los fogones. Apetece descubrir el Diverxo aunque (o porque) como saben los lectores, de la gastronomía a uno le interesa más el paisanaje que las recetas, la fauna humana que la flora del plato. Yo no soy un crítico: cuento mi experiencia y al final confieso que he vivido, y bebido, y comido, y pagado.

Vamos allá. Llegas al restaurante y la ubicación te deja frío: un espacio dentro del enorme e impersonal edificio del hotel

Eurobuilding. Pero traspasas la puerta de Diverxo y el lugar se personaliza (y barroquiza) con sus cerdos voladores,luces de colores y proclamas como «vanguardia o morir».

Antes de llegar a tu asiento pasas por la cocina para confirmar que ahí se están fraguando los argumentos de tus próximas horas. Luego atraviesas un laberinto de telas y descubres que tu mesa está ahí, aislada de las demás, entre teatrales cortinones rojos: quedas solo tu con tus compañeros de cena, rodeados de un telón, con un candelabro en medio.

Viene el maitre, con pajarita, chaqué y pantalón corto hasta la rodilla, y empieza el espectáculo. A medida que vayan llegando nuevos platos las cortinas se irán abriendo y el comedor quedará diáfano. Esta noche sorprende, por ejemplo, qué jóvenes son los clientes, y qué pocos extranjeros hay.

Pero hemos venido a cenar. Elegimos el menú ‘El Xow del Xef’, ‘los mil y un viajes por los mundos oníricos de Dabiz’: una veintena de platos (algunos subdivididos en varios) que son como una montaña rusa emocional, con sus subidas, bajadas, excitaciones y hasta algún mareo…

Hay platos excelsos, como una ‘sopa agripicante de aletas, nécoras con pimienta blanca y vinagre negro’ o unas angulas tratadas «con técnicas inéditas al wok». Propuestas divertidas como ‘el típico chino de barrio de Madriz’ que es la quintaesencia de su cocina fusión, o una versión del ‘güoper’ que muestra la habilidad para conjugar técnicas y productos y enunciarlos con ironía. Otras ‘entregas’ apabullan, pero no siempre para bien. Hay cacharros curvos para beber, preparaciones servidas en una torre de cazuelas, cráneos para degustar los aperitivos mexicanos. Dicen que esta temporada se ha reducido el ‘toque espectáculo’ para dar prioridad a lo culinario, pero según pasa el rato se agradece el show.

(Porque el problema actual de la «alta cocina», también de la que triunfa en el País Vasco, es su obsesión por menús largos que buscan la experiencia pero acaban desarbolando al comensal en su largo metraje: aunque esa es otra historia).

¿El precio? Unos 200 euros por persona: más caro que Port Aventura, más barato que un viaje espacial. Todo depende de las expectativas de cada uno. Yo hace tiempo que asumí como lema aquello de “nada humano me es ajeno”.

El día de nuestra visita saludamos en un aparte a Dabiz, eléctrico y simpático: la víspera había estado con Juan Mari Arzak en Londres y bromeamos sobre vascos, madrileñas y cocinas.

Varias horas después de comenzar la experiencia  volvemos al aire libre de Madrid. «Ya falta menos para volver a la apacible estabilidad del restaurante Rekondo, mon amour», pienso ñoñostiarramente. Me debo estar haciendo viejo, sí.

 

 

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Y ahora que pasó San Valentín, seamos cursis y hablemos de amor: contra la rutina y a favor de las sorpresas
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Mitxel Ezquiaga | 16-02-2017 | 15:51| 0

Ahora que pasó San Valentín, hablemos del amor. Suena cursi, ya, pero como publicamos tanto sobre “lo que pasa” no está mal añadir de vez en cuando cosas sobre “lo que nos pasa”. O no nos pasa.

Tengo una carpeta con las entrevistas y reportajes que a lo largo de los años he publicado sobre el amor, antes, durante o después de los 14 de febrero. Y hay un recorte especial: hace diez años entrevisté a Imanol Querejeta, mi psiquiatra favorito, sobre amor y sexo. Una década después lo fundamental sigue vigente. Recupero y edito diez reflexiones de Imanol, el hombre que odia dar lecciones.

1. Celebrar San Valentín después de San Valentín: “Hay que celebrar San Valentín muchos días al año. Sin ser empalagoso, celebrar el amor a menudo es una de las formas de mantener viva una pareja”.

2. Hablar del amor: “No dedicamos al amor el tiempo que se merece, pero no sólo en los medios, sino en nuestras vidas cotidianas. El gran problema que motiva la inestabilidad de las parejas es que vivimos a la carrera, preocupados por lo externo, y pensamos que las relaciones se cuidan solas, quizás porque donde hay confianza da asco…”.

3. Recetas contra la rutina: “Hay que enamorarse y desenamorarse de tu pareja cientos de veces al año. Hay quienes se quejan de su rutina y se quedan parados: ¡muévanse! No esperes, aporta tu. Dile que la quieres, ten detalles, sorprende”.

4. Relaciones más cortas: “Parece que estadísticamente hoy es así, que las parejas duran menos. Es evidente que hay una facilidad legal que hace 40 años no existía, pero también que hoy una persona normal accede a mucha más gente. En la sociedad de antes la gente formaba una familia, se asentaba en su trabajo y se quedaba tranquila. Ahora hay más movimiento… y más ‘factores de peligro’. Pero eso hace más fuertes las relaciones que duran».

5. Aguantar: “Una pareja es un plato que debe cocinarse con muchos ingredientes: cariño, respeto, paciencia, tiempo, tolerancia y flexibilidad. A veces las crisis no surgen por terceras personas, sino porque tu pareja prospera en su profesión o actividad y debes sacrificarte tu. Hay que verlo en positivo: cuanto más crezca como persona cada miembro de la pareja más crecerá la pareja.

6. El sexo:” El sexo es fundamental, y hay que mantener el deseo. No es cierto que con la edad se pierdan facultades: si uno se cuida puede practicar hasta edad longeva. En una pareja estable el paso del tiempo permite disfrutar más del sexo porque se conoce mejor: aunque los hombres somos de una sola nota, las mujeres pueden llegar a toda una sinfonía”.

7. En la consulta: “Los jóvenes viven sus rupturas de forma aparatosa y dramática, como si su vida se terminara con cada relación. Los maduros viven las rupturas con inseguridad, porque temen que no van a volver a encontrar pareja”.

8. Los celos: “Siguen existiendo, en el amor, y en el trabajo, y en las relaciones sociales. Los celos, en pequeña medida, son necesarios para mantener nuestra relación alerta, no darla por territorio conquistado, pero traspasada una barrera son peligrosos, porque no nos dejan vivir y, lo que es peor, no dejan vivir al otro”.

9. El riesgo del estrés: “Aparece cuando estamos ocupados en más cosas de las que podemos gestionar. Hay que revisar las prioridades: ¿nos interesan más los afectos o el dinero y el poder?”.

10. El entorno: “Es un error pensar que la apacible Donostia invita más al equilibrio psicológico. El equilibro está en uno, no en el entorno. Uno puede estar relajado en Nueva York y alterado en San Sebastián”.

Y ahora, volvamos a mirar el resultado de la Real y la cotización de la bolsa. O así.

 

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