Diario Vasco
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Fecha: mayo 16, 2017
Por qué Monica Bellucci e Isabelle Huppert quieren tanto a Donostia y por qué George Clooney nos hace esperar
Mitxel Ezquiaga 16-05-2017 | 8:29 | 0

Dice José Luis Rebordinos que nunca escribirá sus memorias. «Mi historia personal solo interesa a mis amigos, y las anécdotas profesionales están protegidas en muchos casos por cláusula de confidencialidad», explica el director del Festival de Cine de San Sebastián. Pero si se le tira de la lengua, a veces cuenta cosas.

Estábamos en Tabakalera, en la presentación de los carteles del Zinemaldi. Rebordinos anunció que ya está «prácticamente cerrado» un premio Donostia, que se dará a conocer en junio. En el copetín aproveché para preguntarle por algunos nombres.

Monica Bellucci, Rebor. Pocas veces te hemos visto tan feliz como la noche que bajaste con ella del brazo por las escaleras del Kursaal (véase la foto). ¿Volverá?
– Ella es una excelente actriz y una gran profesional. Tras su última visita nos mandó una carta contando qué bien se había sentido y que estará encantada de volver. Pero ha venido dos veces en poco tiempo, ya veremos. Isabelle Huppert es otra actriz gigante que ama al público de San Sebastián. Siempre está dispuesta a viajar  hasta aquí. “Me gusta cómo la gente ve ahí mis películas”, suele decir. Las dos saben apreciar los lugares donde el público vive de verdad el cine. Y eso ocurre en Donostia.

– George Clooney, Rebor. ¿Este año tampoco vendrá? Joti Díaz se va a disgustar.
– Será difícil que venga este año. De momento no parece que vaya a ser así. Por fortuna es un actor joven y habrá oportunidad en el futuro, seguro. Más pena me da que Clint Eastwood, por quien tantas veces hemos peleado, está mayor y ya no viaja a Europa salvo cosas muy aisladas.

– ‘Aundiya’, Rebor. ¿Se estrenará en el Festival de Donostia la película sobre el gigante de Altzo?
– Todavía no la hemos visto, aunque tiene una pinta estupenda. ¡Igual sus productores prefieren presentarla en otro gran festival, como Venecia, que se celebra antes! Aviso, de todos modos, que este volverá a ser un año con muy buen cine hecho en Euskadi.

Rebordinos sigue transmitiendo entusiasmo. «Es su obligación ‘vender optimismo’, pero es que encima lo vive de verdad», explica uno de sus colaboradores. Llegó a la dirección del Zinemaldi cuando comenzaba la crisis económica pero nunca lloró en público. Fue cuando acuñamos aquello de “la doctrina Rebor”: menos llorar, más hacer. Y así sigue.

Esta semana vive días cruciales en Cannes cerrando acuerdos para nuestro Festival de septiembre. Que le vaya bien… por la cuenta que nos trae. Ya hablaremos entonces de películas. Ahora es tiempo para el polvo de estrellas. O así.

 

 

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