Diario Vasco
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El enigma Montanier y otros enigmas
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Mitxel Ezquiaga | 02-12-2011 | 11:26| 0

La Agenda Portátil /¿Quién es en realidad Philippe Montanier? ¿Cómo es Sito Alonso? ¿Parece La Madame de Nueva York?

 ¿Quién es en realidad  Philippe Montanier? Ya conocemos al entrenador, pero aún sabemos poco del ser humano. Y eso está jugando en su contra en la racha negativa que atraviesa ahora mismo la Real Sociedad.

Ser entrenador de la Real no es fácil. Aparte de dirigir al equipo en el campo de fútbol te conviertes en personaje del imaginario de Gipuzkoa, como el dierctor del Festival, el obispo o el presidente de Kutxa. El anterior entrenador txuri-urdin, Martín Lasarte, lo entendió bien.

Yo no sé si Lasarte era buen entrenador (soy analfabeto en balones, al igual que todos los expertos que presumen de serlo) pero era un personaje:  hijo uruguayo del emigrante de Andoain, ex futbolista a quien llamaban Machete,  cinéfilo que quiso ser Errol Flynn, orador brillane que lanzaba mensajes como el célebre ‘no se desunan’.

El normando discreto que vive para el fútbol

Lasarte ya no está. Y llegó Montanier, un normando cosecha 1964 que también fue futbolista (portero, nada menos) y que vino precedido del título de ‘Le petit Guardiola’ que le adjudicó L’Equipe. Deportivamente empezó bien, pero los resultados fueron luego adversos. Y sabemos poco de ese hombre a quien sòlo vemos en el  banquillo con aire atribulado.

¿Quién es Philippe? Pregunto  y me hablan de «un tipo absolutamente normal que sólo vive para el fútbol». Reside con su esposa en una casa de Zorroaga y su única hija estudia Medicina en su país. Cuentan que a las ocho de la mañana ya está en Zubieta pensando  tácticas y estudiando videos con su inseparable compañero Michel Troin, su número dos, ‘alter ego’ y aún más enfermo de fútbol. El entrenador sale poco y apenas tienes amigos en San Sebastián. Aprecia el buen vino y a su padre le gusta tanto el champán que lo elabora artesanalmente en casa.

Montanier sigue aprendiendo castellano con aplicación. Aseguran que el problema del idioma es su gran frustración. «Es un hombre al que le gusta hablar, con sus jugadores, con las gentes del club, con los aficionados, y explicar sus posturas con detalle». Y aunque ha adquirido un buen nivel de castellano de manera rápida, aún no se siente cómodo.

«Es demasiado normal», resume una de las personas que más le ha tratado durante su estancia donostiarra. «Por un lado es lo que necesitaba la Real: un profesional serio dedicado a su trabajo sin hacer ruido, pero, por otra parte, los guipuzcoanos se habían acostumbrado a una tradición de ‘entrenadores personaje’ como Lasarte, Lillo o Clemente.  Montanier parece soso, pero el ‘glamour’ le llegará si los resultados acompañan».

En eso estamos.  Si se corrige la racha de resultados se quedará y terminará triunfando. Si no, entraremos en otra vorágine de cambios. ¿Por qué el francés cambia tantas veces de alineación y combina a los jugadores con formas aparentemente tan extrañas?, pregunto a Garganta Profunda. «Es un tipo cartesiano que ha querido probar sobre el campo todas las posibilidades. Ahora sabe a qué atenerse», me responde. Garganta, además de profunda, es optimista.
Deseo lo mejor a Montanier. Por él pero sobre todo por nosotros, los guipuzcoanos. Merecemos unos meses tranquilos.

Sito imprime carácter en Illumbe

Ser entrenador del Lagun Aro de baloncesto también supone una ‘responsabilidad social’ en Gipuzkoa. El anterior, Pablo Laso, así lo entendió, aunque una parte de la afición nunca llegó a comprenderle a él. Laso triunfa hoy en el Real Madrid y su banquillo en Illumbe lo ocupa ahora Sito Alonso, otro personaje que iremos descubriendo poco a poco.

Joven, culto y de ideas claras, ha imprimido carácter al equipo, aunque en su caso los resultados también están siendo malos. Y es una lástima. Quienes estuvimos el sábado pasado en Illumbe (o Donostia 2016 Arena, como se llama eso oficialmente) disfrutamos de un intenso espectáculo. Hoy el show vuelve a la cancha: ojalá ganen porque lo merecen. Y también lo merecen los varios miles de aficionados que, frente a viento y marea, mantienen pujante en Gipuzkoa el deporte de la canasta.

La Madame: Nueva York está en Donostia

Es uno de los acontecimientos recientes en la hostelería donostiarra. Se llama La Madame y está ubicado en la calle San Bartolomé, en un local donde en su tiempo hubo un pub y luego un local de «señoritas de moral distraídas, como decían los antiguos.

Los rectores de La Madame no están nada distraídos. La familia Montenegro-Sabadell promueve un negocio que lidera Maite Montenegro y su esposo Kevin Patricio. Los dos vienen de Nueva York y han traído con ellos un concepto distinto. Digamos que ‘neoyorquino’: un restaurante de cocina fusión, diferente y divertido (se nota ahí la mano de Kevin, de origen filipino, nacido en NY y ya vasco de ejercicio) que se convierte luego en lugar de copa tranquila, con variedad de cócteles y clientela también fusión. Un descubrimiento. Y luego dicen que Donostia es aburrida…

P.d. 1 . Mañana, la Behobia: pocas veces el adjetivo de «popular», tan gastado, cobra una dimensión tan gigantesca y real.

P.d. 2 . Este año vuelve a haber ‘Cook and Fashion’: el 1 de diciembre, en Miramar, con el diseñador Andrés Sardá de protagonista.
mezquiaga@diariovasco.com

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Guía Michelin: se disparan las quinielas
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Mitxel Ezquiaga | 04-11-2011 | 20:44| 0

La Agenda Portátil / Xarma, Frontón y Narru suenan para lograr su estrella / La estupenda Tintín y la expo de Mariscal insuflan vitalismo / Joaquín Goikoetxea, alma de Chillida Leku


 


 El 20-N se vota para el Congreso y el 24-N se conocerán otros ganadores: los distinguidos con estrella en la nueva Guía Michelin. Ese jueves, en el hotel Palace de Barcelona, se presentan las novedades de la guía roja. Será justo al día siguiente de que termine San Sebastian Gastronomika, que asoma en el calendario más potente que nunca. Las quinielas para la Michelin están disparadas, pero son sólo rumores: el secreto es hermético, como pudimos comprobar el año pasado, cuando la presentación de la guía se celebró en Donostia.


¿Euskadi ‘gana’ a  Cataluña?


Nadie sabe nada, pero todo el mundo opina. La rumorología en torno a la Guía Michelin (la de verdad, no confundir con la Guia Mitxelin que publicamos de vez en cuando en esta página como divertimento)  es más divertida que el propio reparto de estrellas.


Sumémonos a la fiesta de las quinielas:
1. Dicen las filtraciones que la Michelin será este año, otra vez, cicatera con las estrellas. Todo el mundo piensa que ya es hora de que el Mugaritz de Andoni Luis Aduriz o Quique Dacosta, en Denia, logren su tercera estrella, pero dicen los Michelinólogos que este año tampoco toca. Aunque, a la vez, alguna garganta profunda apuesta que, esta vez sí, Aduriz tendrá su tercera. La merece.


2.  En el peculiar derbi que disputan las cocinas vasca y catalana a la hora de recibir estrellas, Euskadi puede recuperar este año el título de ganador (más concretamente Gipuzkoa,  donde está el 90% de las estrellas vascas). Cataluña pierde las tres estrellas del cerrado Bulli y se sospecha que el Racó de Can Fabes de Santi Santamaría también tendrá menos tras el fallecimiento del cocinero.


3. La rumorología llega a nuestra escena local. Suena con más fuerza que nunca la posibilidad de que el Xarma de Aizpea Oihaneder y Xabi Diez logre al fin su primera y merecida estrella. Ya es hora: el Mirador de Ulía de Rubén Trincado también fue eterno aspirante y el año pasado la consiguió al fin. Su propietario puede dar fe de que esto de la estrella, aparte de ego, trae clientes. Suenan también, como otros años, el Frontón de Tolosa y el Agorregi de Igara. Y cuenta el run-run que por el Narru también fueron vistos los inspectores…


(No en Gipuzkoa, pero con parte de rh guipuzcoano, se apunta también una posible estrella para el Nerua deJosean Martínez Alija  en el Guggenheim de Bilbao. Alija es el cerebro de una apuesta radical, valiente y única en territorio vizcaíno: el Nerua se ha convertido en uno de los fenómenos gastronómicos del otro lado de la autopista).


Pero es un juego, sí: nadie sabe, y quien parece saber algo augura que habrá pocas estrellas. Lo que parece seguro es que otro donostiarra, Martin Berasategui, mantendrá el honor de ser el cocinero de España, o eso, con más estrellas. El año pasado obtuvo siete para sus restaurantes (tres en la ‘casa madre’ de Lasarte, dos en el Lasarte de Barcelona, una en Sevilla y otra en Tenerife) y este año no andará lejos. 


 
Tintin y Mariscal nos invitan a vivir


Corren malos tiempos para la lírica, así que bienvenidas son las propuestas para el optimismo. He visto ‘Las aventuras de Tintín’ y he visitado la muestra de Javier Mariscal  en la sala Kubo del Kursaal: en los dos casos me ha arrastrado un feliz vitalismo.


Quienes leíamos a Tintín, ese periodista a quien nunca vimos escribir, entramos con miedo al cine a ver la versión de Spielberg. Pero si te dejas llevar, disfrutas: claro que no es el Tintín que tú leías mientras merendabas pan con  chocolate o esperabas a que te apagaran la luz antes de dormir, pero este otro Tintín también divierte. Sí, es como Indianas Jones (¿o fue Indiana Jones una copia de Tintín en su momento?, como ironiza Ricardo Aldarondo) pero nos gusta.


¿Y Mariscal? Pues ‘alegría de vivir’, o ‘bizi poza’, como titula su exposición: Mariscal es un niño grande que inventa mascotas, crea vajillas o muebles y dibuja compulsivamente. Su exposición en el Kursaal es divertida e imaginativa.  


 
El alma de Chillida-leku


La primera vez que visité Chillida-leku aún no se llamaba Chillida-leku: era la finca Zabalaga, y Eduardo Chillida  lo enseñaba como el escenario para un sueño. Un señor con aires de casero, pocas palabras y aspecto de buen tipo recorría el terreno a bordo de un tractor. Era Joaquín Goikoetxea, a quien podríamos definir simplificadamente como «el jardinero», pero que en palabras del propio Chillida era «el hombre más importante aquí».


Y lo fue. El papel de Goikoetxea, callado y eficaz, como una conexión del escultor con la tierra, resultó fundamental en la puesta en marcha del museo. Vivió con dolor la muerte del artista. Hace unos días ha fallecido y Chillida-leku se queda aún mas triste. Ha perdido otra de sus almas. 


P.d. 1 Antonio López. La exposición que «hay que ver»  ahora en el País Vasco es la de Antonio López en el Bellas Artes de Bilbao. Se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas. Pero entre la marea de visitantes se impone la fuerza de su realismo, impactante, como un hechizo.  


P.d. 2 Judith Jauregui. Hoy ensaya ante el público, en las matinés de Miramón, su ‘euskaltour’ con la OSE. La pianista guipuzcoana, la mujer que pone a Schumman en vaqueros, es un personaje en la música y fuera de ella. A finales de mes vuelve al Victoria Eugenia en un particular recital con José Sacristán. Ella sí que es ‘tres estrellas’.
  
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El exorcista en Euskadi (y otros relatos)
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Mitxel Ezquiaga | 28-10-2011 | 20:27| 0

La Agenda Portátil / La paz trae múltiples relatos íntimos: hacemos terapia para expulsar fantasmas / Bandrés en su silla de ruedas era un resistente: ganada la paz, se ha ido  / La estación de buses como termómetro


 


Yo llevaba una bolsa de naranjas en una mano y el pack de danones en la otra. Entonces se  acercó, emocionada: me contó que las letras reunidas en esta página sobre nuestra ‘guerra y paz’ le habían removido los peores recuerdos y las mejores ilusiones. Y así, sin más, empezó a relatar su historia entre los quesos y las lechugas:  una historia triste, sin muerte pero con dolor. Era una mujer mayor, de apariencia dura, y seguro que había sido muy guapa unos años atrás.


Estábamos en el Superamara y los vecinos nos miraban como si estuvieran en el cine.


Pero era cine verité.



Y nosotros, que nos creíamos unos ‘xomorros’


He  pasado la semana así: escuchando relatos privados, vivencias en primera persona de nuestros años de ‘conflicto’, como si todo el mundo necesitara una terapia y hubiese encontrado en este Tribulete gordito y sonriente el psicoanalista cómplice.



Yo también cumplí el sábado pasado en esta página mi ritual de los exorcismos  con un artículo que se llamaba ‘ETA y tú’. Desde entonces los lectores me han enviado correos, cartas, mensajes por las redes sociales. Y, directamente,  me han parado por la calle para contarme con emoción lo suyo.



Es la letra pequeña de nuestra guerra. Gente que recuerda al amigo asesinado, que topó con una bomba cuando pasaba por ahí y ha soñado diariamente con ese estallido durante años, personas que durmieron un par de noches en una Comisaría madrileña por tener demasiadas ‘tx’ y ‘k’ en su apellido en el momento histórico equivocado… y muchos periodistas que jamás se acostumbraron a presenciar con cara de póker el levantamiento del cadáver o a registrar en la grabadora el llanto de la madre o de la hija del muerto.



La paz, o eso, ha traído consigo un apresurado bla-bla-bla de los políticos, como si todos quisieran ganar en cinco minutos lo que perdimos en cincuenta años, dirigentes obsesionados con no quedar fuera de la foto histórico del final. Pero, mucho más interesante, la paz o eso ha desatado la memoria y las palabras de quienes formamos la infantería, los ciudadanos vascos acostumbrados tantos años al olvido y el silencio. La paz, o eso, nos incita a una feliz logorrea. Y la suma de esas vivencias tangenciales y caseras completaría la mejor imagen de nuestro rompecabezas.


Los siniestros encapuchados del comunicado del fin han oficiado como ‘El Exorcista en Euskadi’. Todos queremos sacar nuestros diablos interiores. Tras tantos años de tiros y lágrimas, en esta sobria sociedad de pocas palabras, hemos descubierto que lo que necesitábamos, entre otras cosas, era hablar.


Nosotros, que nos creíamos unos xomorros.



La silla de Juan Mari Bandrés



Fue un adelantado de la paz. Probablemente odiaba las necrológicas. Yo también. Pero en días como hoy apetece escribir del Juan Mari Bandrés vivo.



Su historia es la historia reciente de este país, desde el proceso de Burgos hasta el intento de fusión de las dos Euskadis en un proyecto común (y seguramente fallido).



Recuerdo la mañana que enseñó el Congreso de los Diputados al reportero imberbe que yo era: no dejaba de asombrarme que hasta los diputados más duros de lo que entonces llamaban la derechona tuvieran el mejor trato con él: «Esto es una escuela de convivencia», explicaba sonriente.



Lo más impresionante fue cuando la enfermedad postró en una silla de ruedas y con aire ausente al vitalista que era. Encontrarlo así por las calles de su Donostia resultaba duro. Pero también evocador, como una metáfora.



Bandrés parecía un ex combatiente de nuestra guerra y, a la vez, el último resistente en el frente hasta la llegada de la paz. La paz, o eso, ha llegado, y Juan Mari Bandrés ha fallecido sólo unos días después. En estos días tan sensibleros que atravesamos los vascos esa historia invita a la literatura. Intentemos caer en la tentación en la menor medida posible.
Goian bego.



El ‘blues’ del autobús


Ha llegado antes la paz, o eso, que la estación de autobuses de Donostia: esa travesura sí que invita a la literatura. La historia de la no-estación es la historia de nuestras vidas, un recurso narrativo que da continuidad a todo esto.



Tras veinte años en el cargo en una ciudad convulsa, la gran autocrítica que hacía el anterior alcalde era… ¡no haber hecho una estación de autobuses! Estuvo a punto de lograrlo en Riberas de Loiola, pero cuando ya estaba todo preparado… ¡de pronto apostó por Atocha, por argumentadas razones, sin duda, pero como si un impulso freudiano obligaran a él y a la ciudad a posponer otra vez la materialización de un deseo que estaba ya cercano.



Ahora Bildu y el PP han pactado volver a la ubicación de Riberas: desde mi incultura en asuntos de tráfico siempre he pensado que es mucho más lógico ese emplazamiento que construir una estación subterrénea y con calzador en Atocha, junto al río y metiendo los autobuses hasta el centro de la ciudad.



Tampoco creo que veamos la estación en Riberas. Si nos quitan el conflicto y  hacen la estación, ¡sólo podremos hablar de la Real!



Jorge Oteiza se vanagloriaba de sus fracasos. «No dejes que un  éxito emborrone una larga lista de fracasos», decía con ironía de cascarrabias. La historia de la no-estación es el termómetro de nuestro pasado. Bien explicado a los visitantes, Pío XII sería la mejor exposición de Donostia 2016. Otro exorcismo.



mezquiaga@diariovasco.com

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ETA y tú (sólo una historia personal)
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Mitxel Ezquiaga | 21-10-2011 | 21:20| 0

La Agenda Portátil / Algunas de mis fotos de nuestra ‘guerra y paz’: amigos muertos, alguna paliza y demasiadas ilusiones truncadas

¿Dónde estabas tú el jueves a las siete de la tarde? ¿Cómo te enteraste del fin?

Lo bueno de que eso te toque en un periódico es que no da tiempo de pensar. Lo vi el jueves en mis compañeros, entregados al teléfono y al ordenador, acuciados por la necesidad de sacar el periódico ‘histórico’ del día siguiente. Bajo el ritmo frenético escrutaba algunos ojos vidriosos, nudos en la garganta, llamadas en voz baja a sus gentes más cercanas.

ETA y tú, ETA y yo. Todos los que vivimos aquí tenemos una historia que contar. Hemos crecido sobre un polvorín que ha sido, a la vez, un lugar dinámico y creativo. Jamás entenderé la contradicción de vivir en la ciudad con más asesinados y, a la vez, con el metro más caro de vivienda.

El jueves popr la noche me llamaron amigos en plena celebración, pero rehusé la invitación.  Por la noche, cuando volví andando a casa, en la cabeza fueron surgiendo imágenes del pasado, como un álbum que podría llevar en la portada las letras ‘ ETA y yo’.
 Les imagino saturados del bla-bla-bla de tertulianos. Yo no sirvo para los análisis, pero puedo aportar mis imágenes: escribo de mí  porque  soy el vasco que mejor conozco.

1 La orla que no tuvimos. Dice Eguiguren que el drama de este país ha consistido en que el vecino del cuarto piso mataba al del tercero. En mi caso ese drama es la foto de mi generación. Mundaiz, quinta del 63. Recuerdo a Rafa, que murió al ir a colocar una bomba. A Alberto, Ernesto o Iñaki, que llevan años escoltados. A Josean, que ha pasado casi veinte años en al cárcel. A Patxi, que se tuvo que ir. Todos comíamos los mismos bocatas en el patio y sufríamos con el Otálora y sus logaritmos. La vida y sobre todo la muerte bifurcó destinos. Nunca nos hicimos la orla: si existiera, en ella veríamos a quienes son hoy ertzainas, taxistas, jueces, parados, periodistas, políticos o administrativos. Una foto rota como el país que hay que reconstruir.

2. Una paliza en Urgull. Nunca lo ha contado en público. Mayo del 80, tarde de sábado, bolera de la calle 31 de Agosto. Un chaval y su amigo Valentín salen de jugar al futbolín y se topan de bruces con las cargas policiales por la Parte Vieja. La gente escapa hacia Urgull; el chaval, también. Ese día la Policía sube hasta arriba y la genética torpeza del corredor le hace caer ante los antidisturbios. Le empujan a una zona con zarzas y durante un tiempo interminable le propinan una soberana paliza. Ellos mismos se asustan. «Déjalo ya, Benjamín, que lo vamos a matar». Ese nombre nunca se le olvidará al chaval.

De ahí al Cuarto de Socorro y luego a Comisaría. Amenazas, insultos. El juez le deja libre por la mañana. Días después el chaval ve en la primera del periódico las fotos de dos de los policías que le habían amedrentado en el calabozo: han sido asesinados en un bar de Amara. La noticia le duele tanto como la paliza.
Aquel chaval era yo.

3. Un cuerpo en una calle. Para un periodista vasco el «conflicto» ha sido una constante. ¿Cuándo fue tu primer atentado? A algunos apenas dio tiempo a sentarnos: días después de llegar como becario a La Voz de Euskadi, a principios de los 80, me tocó el primero: un guardia civil asesinado en Errenteria. ‘Cubrir’ los atentados era un ritual siniestro y casi rutinario. Luego vendrían funerales, entrevistas a víctimas, rondas de condenas. Recuerdo una noche de domingo especialmente sórdida: yo estaba de Cierre, esperando que dieran las dos para salir a tomar unas cervezas. De pronto, una llamada del Gobierno Civil: han matado a un expolicía que jugaba a cartas en un bar de Eguía. Un asesinato casi clandestino: escribir prosa formularia («el atentado se produjo a la una, cuando un encapuchado…») para que el lector que ahora duerme se lo encuentre en el desayuno de mañana.
Hace un par de años, cuando mataron a Inaxio Uria, me tocó otra vez reconstruir en papel una vida truncada por la muerte. El sinsentido era cada vez más insorportable.

4. Un desayuno con  Ordóñez. Un estudio de radio en la calle Miracruz. Gregorio Ordóñez, Gonzalez de Txabarri y yo compartimos tertulia. Al salir  intercambiamos bromas, novedades sobre nuestros hijos y pronósticos en torno a la Real. A las cuatro de la tarde nos llega la noticia de que le han matado en La Cepa. La desolación es absoluta. Sólo una pistola podía frenar ese ciclón.

5. Una reunión con Santi. 2001. Fernando Berridi nos reúne en un despacho de este periódico: a mí me acaban de enviar a Teledonosti en comisión de servicios y Santi Oleaga debe chequear las cuentas. Quedamos en vernos la mañana siguiente. Esa reunión no llegará: a primera hora matan a Santi, un ‘director financiero’ que muchos días iba a trabajar en bici y zapatillas.

6. Una casa de Alabama. Gente culta, lectora del New York Times e interesada por el mundo me pregunta por el drama vasco. Cuanto más pregunta más complicadas son mis explicaciones. «Llevo una vida en mi país y no lo entiendo. ¿Cómo explicarlo en media hora?». Cuando toca contar lejos  nuestra ‘guerra y paz’ es cuando más cuenta te das de nuestra locura.

7. El fantasma de Aiete. Años 80. Ramón Labayen me lleva al Palacio de Aiete, recuperado por la ciudad. El conserje bromea: dicen que un fantasma planea por el palacio. Años después vuelvo con Odón Elorza: explica su proyecto de ‘casa de la paz’. El lunes un auto sacramental sirvió ahí de pista de aterrizaje para el fin. Es la enésima ironía del destino. ¿Qué dirán ahora las psicofonías de Aiete?

8. La visera de Josu Jon. Al principio no lo reconocí: paseaba de incógnito por Ondarreta. Josu Jon Imaz, hace años. Me auguró el final de ETA con precisión casi milimétrica: «No será una foto finish, sino un proceso con dientes de sierra en el que, un día, veremos que la pesadilla ha terminado». El jueves todos recibimos la noticia entre el cansancio y el escepticismo. ¡Claro que llega tarde!

9. La foto pendiente. El follonero de La Sexta se ha convertido en retratista de nuestra guerra. Su programa de hace un año, cuando  Eguiguren adelantó lo que iba a llegar, es pieza de coleccionista. El domingo dio otra visión del país con nuestras cicatrices: borrando a ETA. La convivencia es la foto pendiente.
 Ayer, de momento, hizo sol.

mezquiaga@diariovasco.com

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Desmontando a Rebordinos… ¡y Kofi en Keridos Monstruos!
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Mitxel Ezquiaga | 18-10-2011 | 11:53| 0

Hola. Kofi Annan ya se ha ido pero la vida sigue. Hoy tenemos Keridos Monstruos. En directo. Y viene potente. Aunque si eres uno de esos tipos aburridos te recuerdo que a la misma hora tienes al Madrid en la Champions.
 
Vamos a intentar “desmontar” en pantalla a un hombre. Se llama José Luis Rebordinos y dirige el Festival de Cine de Donostia. Pero sobre todo es un personaje que desprende energía positiva, abanderado del buen rollo, pila de energía natural.

Hablaremos con él de lo que queda del Festival, claro, pero sobre todo de cómo ha llegado hasta aquí y de cómo está el patio. Con sorpresas. Y contamos contigo para que preguntes.
 
Pero hay más. La “otra cara” del festival de ayer en Aiete. Y lo nunca contado de Kofi. Y las previas del gran pleno de mañana en San Sebastián. Y los scoops de Joti. Y dos pelis de la Sade que nos gustan.
 
A las nueve y media de la noche. En Teledonosti. Puedes dejar aquí preguntas o comentarios. O enviarlos en privado a mezquiaga@diariovasco.com. O buscarme en twitter en @mitxelezquiaga. Por falta de alternativas no será.

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