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El caso Sharapova: mil incógnitas y un impacto mundial
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Alexis Algaba | 08-03-2016 | 12:14

En la vida hay momentos y detalles que no se olvidan. Un día, durante mi etapa universitaria, uno de mis compañeros acudió a clase con una lista relativamente larga entre sus apuntes. “Mira todo lo que me han recetado en el equipo”, me dijo. La lista estaba llena de productos que se debían adquirir en una farmacia, complementos, suplementos y otras sustancias de las que desconocía su existencia pero que a mi amigo casi le exigían que tomara para poder rendir al máximo en competición. Mi compañero dejó su deporte al final de esa temporada cuando estaba a un paso de la élite. No recuerdo si le recetaron algún complemento que incluyera Meldonium, la sustancia por la que la Maria Sharapova ha dado positivo en un control antidoping, que está derrumbando su imagen pública como un castillo de naipes y que la enfrenta a una sanción de un año o algo más. Pero sé que él comprendió que a cada paso que daba la ética del deporte se diluía en la búsqueda del éxito a toda costa.

Pero vayamos al caso de Sharapova. ¿Ustedes creen que de no haber sido ‘pillada’ de esta forma tan infantil, sabríamos algún día que Maria estuvo diez años ininterrumpidos tomando una sustancia que acelera la recuperación y la resistencia y que ahora es considerada dopaje? Ja. Como tampoco lo sabremos de otros deportistas a no ser que les cojan en un renuncio similar. Surgen muchas preguntas tras conocerse este tipo de casos que los aficionados al deporte nos hacemos. Nos inquieta saber por qué hasta 2015 la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) no incluyó esta sustancia entre las dopantes si tan evidentes eran sus efectos entre los deportistas. También vuelve a aparecer el fantasma del deporte ruso que tras el escándalo del dopaje y corrupción en el atletismo nacional, sigue cubriéndose de gloria con los positivos de un ciclista (Eduard Vorganov) y de una tenista (Sharapova) por la misma sustancia. Y lo peor de todo, todavía sin recuperarnos del caso de los amaños descubierto por la BBC pero sin aportar nombres ni partidos concretos, vuelve a arrojar tierra y ensombrecer el pasado más cercano del tenis de primera línea. ¿Qué hay de verdad en todo esto?

De momento, apenas conocemos que Maria cometió “un error”, un gesto que le honra. Pero detalla que ese error fue el no cortar con la toma de esa sustancia que todo lo cura tras conocer que ya era dopante. Como el que deja de beber alcohol cuando le dicen que en una hora tiene que coger el coche para volver a casa. Luego da positivo y se echa las manos a la cabeza. “Pero si yo he dejado de beber hace un buen rato”, argumenta. “No haber bebido durante toda la noche”, responde el policía. Es sorpendente también que todo el entorno de Maria no le avisara de las novedades que introducía la AMA este 2016. Después del ridículo del Real Madrid en la Copa del Rey alineando a Cheryshev -madre mía, otro ruso-, este caso vuelve a denotar falta de previsión en el deporte de élite.

Parece que Sharapova comienza a pagar su engaño en forma de patrocinios. En apenas doce horas han querido poner tierra de por medio tres de sus patrocinadores más importantes. En primer lugar la firma deportiva Nike, con la que tenía firmado un contrato de ocho años de duración por 70 millones de dólares y que finalizaba en 2018. Tercer palo también para la multinacional americana, que en pocos años ha tenido que extinguir los contratos de tres de sus principales valuartes: Tiger Woods, Lance Armstrong y ahora, Maria Sharapova. Además, la firma alemana de coches de lujo Porsche y la relojera suiza Tag Heuer también han dado un paso atrás con Maria.

Como ven el impacto deportivo e industrial de un caso de dopaje es mundial. De Rusia a Estados Unidos, de Alemania a Suiza. Y todavía no han dicho qué van a hacer otras marcas que caminan junto a Maria, como la firma de agua francesa Evian, las estadounidenses Avon, American Express y Head. Veremos también que sucede con su marca de golosinas y chocolates Sugarpova.

A día de hoy Maria es la deportista que más ingresos percibe al año según la revista Forbes, y lleva en esa posición 11 años seguidos. Solo el pasado ganó 29,7 millones de dólares, de los que 23 llegaron de patrocinios. Aparece en el número 26 de los deportistas mejor pagados del mundo. Para comprender a lo que se enfrenta Sharapova, solo hace falta recurrir a las cifras totales. En su carrera como tenista se ha llevado una bolsa en premios -y eso que cuenta con cinco Grand Slams- de alrededor de 37 millones de dólares, mientras que por patrocinios la cifra supera los 200 millones de dólares. Apartada ahora del circuito por sanción (todavía no sabemos de cuánto tiempo) veremos si el castillo de ingresos de Maria se va desmoronando por este desliz.

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