Skip to content

Oración de un violinista

2013 enero 4
por Belen Casado

 

A Ti, a quien conozco y a quien no alcanzo a conocer- en mí y más allá de mí- del que me profeso seguidor con amor, dirijo yo mi oración.

Condúceme a mi mejor yo. Ayúdame a hacerme alguien en quien confíen los seres humanos y los vivientes todos.

Ayúdame a conservar mi capacidad de admiración, éxtasis y descubrimiento. Permíteme descubrir por doquier la presencia de lo bello. Y junto con los demás, para los demás y para mí mismo, concédeme la gracia de hacer mi aportación a la suma de la belleza.

Ayúdame a no abandonar nunca el empeño de vida que me hace proteger cuanto respira y padece sed o hambre, cuanto sufre. Ayúdame a encontrar el equilibrio entre el premio a largo plazo y las satisfacciones a corto plazo, siendo capaz de vibrar con los valores de esta vida.

Ayúdame a ser un buen albacea del cuerpo que me has regalado. Con ninguna vida puedo comportarme como me venga en gana, ni siquiera con la mía propia, porque ésta es como un valor que se me ha entregado durante mi existencia temporal para que lo devuelva, tras el ciclo terrenal, en el mejor estado posible para la otra vida que continúa. Por eso: hágase tu voluntad.

Que los hombres que me sobrevivan no se peleen, sino sigan siendo con los demás tan misericordiosos, amables y prudentes como lo han sido conmigo. Aunque me gustaría disfrutar aún unos años de mi vida feliz y rica en compañía de mi amada esposa, familia, música, amigos, los buenos libros y tanto quehacer en este mundo de diferentes culturas y pueblos, la verdad es que he recibido tal cantidad de bendición, amor y protección, que bastaría para mil vidas.

Y, finalmente, mientras te pido que me guardes de la ira y la condena, permíteme que me ensañe impune con quienes son objeto de mi especial aversión: aquellos que por abuso de poder, por dinero por egoísmo, explotan a otros o también aquellos que practican la corrupción en pro de un falso fin superior: desde los sufridos burócratas hasta los ignorantes y sectarios. Ayúdales a ver en sí mismos lo errado de su camino y a seguirte a Ti. Ilumínalos a ellos y a mí, y ayúdanos a perdonarnos mutuamente.

Y lo mismo con mis posibles enemigos: ayúdame a distinguir entre aquellos con quienes es posible la reconciliación y aquellos con los que es insoñable. Dame ánimos para buscar todos los medios de entendimiento con los primeros y renunciar a tales medios por inútiles con los segundos. Ayúdame a aprender de ambos, y a no considerarlos enemigos míos de forma preconcebida.”

Concédeme la inspiración que has previsto para la humanidad. Anímame a respetar y seguir los ejemplos vivientes que responden a tu Espíritu, el Espíritu que está en nosotros y más allá de nosotros: la inspiración de Cristo, de Buda, de Lao-tsé, de los sabios y todas las personas desinteresadas, los conocidos y los desconocidos, los importantes y los pequeños, cuyo espíritu y ejemplo permanecen entre nosotros y dentro de nosotros para siempre.

Yehudi Menuhim*

 

*El autor ha sido uno de los más importantes virtuosos del violín de nuestro tiempo. Recibió el Premio de la Paz de los Editores Alemanes. Extracto de la oración publicada en el libro de Hans Küng: “Reivindicación de una ética mundial” Ed. Trotta.

 

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

 belencasado@terra.es

  • mara

    GRACIAS Belén por traernos algo tan hermoso y sensato.

    Sin duda los humanos tendremos que acatar la deriva que indica la oración para poder lograr un mundo vivible.

    Empecemos por nosotros mismos y hagámoslo todo lo mejor que podamos, no importa a mi entender que nos contradigamos a menudo, el camino tiene muchos vericuetos y hay muchas barreras por tumbar, barreras que intentan despistarnos….:-))

    ………………………………………………………………………………………………………………………..
    Condúceme a mi mejor yo. Ayúdame a hacerme alguien en quien confíen los seres humanos y los vivientes todos……

    Un abrazo agradecido.

  • Belén Casado Mendiluce

    Mara

    Un buen regalo de Reyes tu agradecimiento, Mara.

    Certero tu comentario: empecemos por nosotros mismos porque sólo nosotros podemos andar nuestro camino, sin olvidarnos de no se trata de perseguir la perfección sino de ser más HUMANOS, ¿no te parece?

    Me alegro que te gustara el post. Hay muchas personas que tienen las mismas inquietudes…y traer a alguien de renombre nos recuerda que son humanos como tú y yo.

    Un buen comienzo de año, Mara