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Cuentos de Invierno: La carrera de animales

2013 marzo 15
por Belén Casado Mendiluce

 

Se había convocado la carrera anual de animales del bosque. Todos los animales, grandes y pequeños, esperaban con ilusión el momento de participar en la competición, escuchando con nerviosismo el graznido del cuervo dando “el pistoletazo de salida”.

Las reglas de la carrera eran claras: los animales que quisieran participar tenían que elegir por compañero alguien que se moviera de manera diferente a ellos, teniendo que llegar los dos a la vez a la meta. Si el conejo, por ejemplo, quería correr en la carrera podía asociarse con el loro o la rana. Así nadie estaría en desventaja.

Después del tiempo necesario para buscar alianzas y encontrar compañero de carrera, se presentaron como primera pareja participante la ardilla y el topo. “¿Cómo se arreglarán entre ellos?”, pensaron los demás animales: “uno avanza bajo tierra y la otra saltando de árbol en árbol”.

La ardilla y el topo llegaron a un acuerdo: lo que la ardilla veía desde las alturas subida a los árboles, se lo hacía saber al topo para que éste fuera por la galería subterránea más cercana a la meta. Y, por fin, al toque del graznido del cuervo, comenzó la carrera.

La ardilla estaba nerviosa subida a un árbol, mirando la meta a lo lejos, con la ansiedad de llegar cuanto antes. Le decía al topo: “Rápido, tuerce a la derecha, que hay una casa”, pero el topo sentía bajo tierra un túnel que le permitía correr casi deslizándose a gran velocidad; “ven por dónde te diga, ardilla”, le decía.

En un momento, la ardilla se paró y pensó: “Este topo no hace caso a lo que yo le digo, que veo más que él. Seguro que es un orgulloso y va por donde quiere; si hace lo que le da la gana, ¿para qué me pregunta nada?” Así que decidió callarse y aunque el topo le llamaba bajo tierra para saber dónde estaba, la ardilla no le contestaba.

Viendo que ya no iban a ganar la carrera, la ardilla se encolerizó y gritó para que le oyera el topo: “¡Si no sabes aprender de quien ve más que tú, mejor que ya no vuelvas a contar conmigo nunca más!”.

El topo escuchándole se paró y, a lo lejos, le contestó: “Te tengo en cuenta porque me interesa lo que ves desde arriba, pero yo tengo que guiarme por lo que siento bajo tierra; no por eso estoy despreciando tu opinión”. Dándose cuenta de que ya no iban juntos en la carrera, el topo dejó su galería subterránea y salió a la luz: había llegado a la meta y la ardilla ni siquiera estaba cerca de ella.

El topo se acercó hasta donde estaba la ardilla y le dijo: “Si te preguntaba qué veías era para tener más información del camino, no para no hacer caso a lo que yo sabía de él. Dejaría de ser yo mismo si creyera ver por tus ojos en vez de escuchar por mis oídos, querida ardilla”.

La ardilla aprendió que cada uno tiene que fiarse de sí mismo aunque parezca que no se hace caso a quien cree saber más.

 

 Autora: Belén Casado Mendiluce

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasado@terra.es

 

 

 

 

 

 

 

  • luzcaminante

    Sí que hay personas que se enfadan cuando no sigues sus consejos pero pienso que cada uno tiene que tener libertad para hacer lo que le parezca mejor. Otra cosa es agobiar con nuestros problemas esperando que nos den soluciones para acabar haciendo otra cosa.

    Gracias por tus cuentos llenos de imaginación y encanto bel

    Buen fin de semana

  • mara

    Hola Belén,

    No conocía el cuento que nos has puesto , sin duda es muy ilustrativo.

    Se ve con claridad el mensaje.

    Cada cual llevamos nuestro ritmo y ruta , y no precisamos que se nos esté indicando el camino, si ésta información no es requerida.

    Pienso que la escucha es de mucha ayuda, más que la amonestación y el consejo ” no solicitado”.

    Adjunto un cuento sobre la sencillez y la complicación de la vida :-) )

    http://reikiyosoyelcamino.foroactivo.com/t11-historia-del-pescador-y-el-empresario-del-libro-la-brujula-interior

    Feliz fin de semana.

  • Belén Casado Mendiluce

    Mara

    Lo que me cuestionaba con este cuento era el primar la escucha de uno mismo aunque hayamos pedido consejo.

    Esto es lo más complicado en las relaciones: pedir consejo u opinión y luego hacer lo que uno crea conveniente.

    Suele llevar a conflictos en las relaciones porque no todo el mundo lo entiende. Suponen que si pides opinión es para seguirla…craso error.

    Por cierto, Mara, los cuentos son creación mía, por eso no los podías conocer. A ver si voy a tener que decirlo en el post, por si acaso…

    Buen domingo

  • Belén Casado Mendiluce

    Luzcaminante

    Cierto. Si agobiamos a los demás con nuestros problemas dando la imagen de que necesitamos que nos guíen o nos den los pasos a seguir, para luego hacer otra cosa, es señal de que no estamos centrados en nosotros mismos e, inconscientemente, tapamos nuestra inseguridad pidiendo compulsivamente consejo; es una manera de manipular a los demás aunque no nos demos cuenta.

    Me alegro de que te gustara el cuento.

    Un abrazo

  • mara

    ¿ Son creación tuya los cuentos ?

    Pues ! ENHORABUENA ¡

    ¿ No tendrías que firmarlos ?.

    PD; Ya ves yo del cuento he entendido lo que he explicado. :-) )

  • Belén Casado Mendiluce

    Mara

    Pues ya ves, a patir de ahora voy a especificarlo, para que nadie se piense que hago “un corta y pega”….

    Gracias por tu precisión