Diario Vasco
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Fecha: febrero 15, 2014
Hay que dejar a la gente en paz
Belén Casado Mendiluce 15-02-2014 | 9:04 | 16

 

Las relaciones cambian sin que necesariamente medie ningún conflicto o discusión. Puede que tu amiga esté pasando por una enfermedad familiar y no tenga ganas ni fuerza para seguir cultivando la relación de amistad o puede que ese otro amigo al empezar a tener hijos se vea con unas circunstancias muy diferentes de las que tienes tú.

En cualquier caso, hay que dejar a la gente en paz. Es comprensible que te duela el cambio en la relación, que donde antes había un seguirse la pista mutuamente, ahora pasa el tiempo sin saber el uno del otro.

Pero, aunque te deje cierto regustillo amargo encontrarte con esa persona en la calle y constatar que ya no tiene tiempo para parar, es mejor no guardar resentimientos hacia ella. Tú estás con la naturalidad que quieras tener al verla, naturalidad que te hace preguntarle qué tal le va e interesarse por su vida pero dejando que la otra persona se acerque o se aleje de ti, eso ya no depende de ti.

Cada persona está donde puede en ese momento de su vida y que guardes rencor por lo que podría ser y no es sólo te sirve para tener unas energías negativas dentro de ti que no te hacen ningún favor. Eso sí, expresa tu malestar con otra persona de tu confianza para desahogar el dolor que puedas sentir y así liberarte de él, pero después dejar de hablar del tema.

Esa actitud tiene mucho que ver con FLUIR con lo que surge. No significa que no hagas lo que está en tu mano para mejorar la situación pero si no se puede, eres capaz de abrir tu mano, soltar lo que tenías aferrado y dejar que se marche si se tenía que ir. Duele, sí, pero es menos desgaste que estar luchando para mantener lo que no puede ser.

Por supuesto, el dejar a la gente en paz va en doble sentido. También tú tienes que dejarte en paz a ti mismo, darte permiso para dejar de llamar por teléfono a esa persona que ya no te corresponde o buscarte otras amistades que sí cuenten contigo. Tú también tienes derecho a actuar como necesites sin sentirte culpable por ello.

Deja de preocuparte o de analizar cómo es tal persona: “el cambio que ha dado en su vida desde que le conocí…”,” fíjate quién le ha visto y quién le ve”…, “de lo que decía a lo que hace va un trecho…” Puedes decir: “la verdad, no me esperaba que ya no tuviéramos relación y eso me ha dolido pero, bueno, yo no puedo hacer más de lo que hago y es mejor dejarle tranquila”.

Si dejas a los demás en paz, tú también estarás más en paz contigo misma, ¿no te compensa?

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

*Debido a que ayer tenía una consulta médica a temprana hora no puede escribir el post, aquí os lo dejo hoy con el deseo de que os guste. Gracias por vuestra comprensión y un abrazo.

 

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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