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¿Por qué dices: “Si Dios quiere”?
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Belén Casado Mendiluce | 30-06-2017 | 08:48

 

Soy una creyente crítica, así que me cuestiono determinadas frases muy al uso que me chirrían en mi interior y me hacen sentirme alejada de una imagen de Dios en la que no creo.

Las personas que utilizan esa frase lo hacen para enfatizar su buena suerte (“Ha encontrado trabajo, gracias a Dios”) o para conjurarla (Si Dios quiere, nos iremos este año todos de vacaciones”), pero ambas maneras son, a mi modo de ver, visiones  de un Dios arbitrario y caprichoso.

Porque, vamos a ver, ¿qué tiene que ver Dios con que hayas encontrado trabajo? ¿Es que acaso Dios favorece a algunas personas y otras están “dejadas de la mano de Dios”? Si has encontrado trabajo ha sido gracias a tu esfuerzo y, acaso, a tu suerte, pero no metas a Dios por medio.

Y si deseas algo bueno para ti, como unas merecidas vacaciones, ¿por qué vuelves a meter a Dios en tus planes, como si él te pudiera bendecir con la gracia del merecido descanso? Sencillamente, te vas de vacaciones porque puedes y concurren las circunstancias favorables para que así sea.

Dios no se preocupa por algunos y olvida a otros, Dios no beneficia a unos y pasa de otros. Ese es un Dios injusto que nos hace creer que nosotros somos seres dignos de recibir sus dones…y otros no. Así que ese es un Dios hecho a nuestra imagen y semejanza y no refleja su verdadera identidad.

¿Acaso crees que Dios permite y te envía las cosas malas que te ocurren? ¿E incluso piensas que, con todas las desgracias que ocurren en el mundo, no puede existir un Dios, porque si existiera no las permitiría? En realidad, si existe el mal, es fruto de la inconsciencia humana, y Dios no tiene nada que ver con ello, piénsalo.

Procuro no meter a Dios por medio de mis acciones, lo que no significa que no sienta su presencia de una forma u otra en mi vida. Pero eso ya depende, no de lo merecedora que sea de su influencia, vamos, de lo buena persona que sea, sino de lo abierta y consciente que esté a mi propia interioridad y a la Presencia que surja en ella.

Porque la vivencia de Dios pasa por uno mismo. No se puede creer en Dios si la propia persona no se trabaja sus apegos, miedos o pensamientos negativos. No se puede creer en un Dios que está fuera de nosotros mismos cuando, en realidad, es en nuestro propio interior donde tenemos que mirar para encontrarlo.

Yo no digo: “Si Dios quiere” porque sé que Dios quiere lo mejor para mí y para todos, y lo bueno que reciba en la vida, doy las gracias por ello, no porque me lo merezca, sino porque soy consciente de que no puedo controlar todo en esta vida.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

 

Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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