Diario Vasco
img
El trabajo no es la vida
img
Belén Casado Mendiluce | 01-09-2017 | 09:08

 

Cuando volvemos a nuestros trabajos diarios es hora de darse cuenta de que el trabajo no puede ser el centro de nuestra vida en torno al cual gire todo.

Sí, ya sé que necesitamos trabajar para vivir y que, sobre todo en estos tiempos de crisis, la búsqueda de trabajo se convierte en una obsesión que nos condiciona de manera importante.

Pero he observado la alegría de quien encuentra trabajo y la posterior amargura de esa misma persona que acaba harta de él. ¿Qué nos está pasando?

Es normal que nos afecten las múltiples vicisitudes del entorno laboral, pero ¿te preocupas porque no te desborden los problemas del trabajo? Vuelvo a decir: una cosa es que lo que ocurra nos importe y nos afecte, y otra bien distinta es que nos saque de quicio.

Y ahí es donde está en tu mano el convertir el trabajo en un medio o en un fin, porque lo conviertes en un fin cuando no puedes dejar de perder los nervios porque tu jefe no te trata como debiera o tu compañero pasa de ti olímpicamente.

Si puedes cambiar la situación que te produce estrés, hazlo, buscando otro trabajo. Pero si no puedes cambiar lo que te estresa -como suele ocurrir, generalmente- porque no está en tu mano cambiar a los demás, entonces es hora de que lleves la mirada a ti y te centres en ti mismo para no acabar dejando a merced de los demás tu estado de ánimo. ¿En qué consiste eso?

Pregúntate cómo te gustaría reaccionar ante una situación que te enerva. Entiendo que no puedas perder los nervios con tu jefe, pero sí puedes decirle lo que piensas si la situación te parece injusta. Es importante y beneficioso para uno mismo oírse decir lo que sientes, defenderse si siento que no me consideran adecuadamente. Porque te vas a sentir mejor contigo mismo si te expresas en vez de aguantar y comerte las tripas.

No permitas que tus estados de ánimo los determinen los demás. Te recuerdo, una cosa es que los problemas, lógicamente, te importen y te afecten, y otra muy distinta es que acabes desbordado, y la diferencia entre una cosa y otra depende de ti.

Desahógate con quien te pueda comprender y apoyar pero no utilices a los demás como un saco de basura en el que descargar tus frustraciones. Preocúpate más por estar bien contigo mismo y menos por pretender cambiar a los demás.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

 

Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

Etiquetas

Otros Blogs de Autor