Diario Vasco
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Fecha: noviembre, 2017
Todos somos nerviosos en lo que nos toca
Belén Casado Mendiluce 17-11-2017 | 11:06 | 0

 

Hay personas que te dicen abiertamente que ellas son tranquilas y que no se alteran con facilidad, pero luego ante lo que les preocupa e inquieta pierden los nervios. Todos tenemos nuestro punto débil ante el que nos alteramos.

Lo importante es conocerse a uno mismo para no pretender dar imágenes de nosotros mismos que no se corresponden con la realidad. Ya sé que todos podemos querer caer bien a los demás cuando nos empiezan a conocer, pero dar imágenes falsas de nosotros mismos no se sostiene por mucho tiempo.

Y por mi experiencia, cuando alguien me dice: “Yo tengo buen carácter y es fácil convivir conmigo”, me digo: “Otro que tiene reprimida la agresividad y que se pondrá como un león enjaulado cuando se altere” Y así lo he corroborado, en verdad.

Todos tenemos derecho a enfadarnos cuando algo nos toca, y es normal y sano que así sea, porque la agresividad es una energía que está a nuestro favor, no en nuestra contra. La agresividad nos sirve para defendernos y hacer valer lo que es importante para nosotros. Otra cosa es la ira que acaba por desestabilizarnos a nosotros y a los demás.

Es mejor no ir poniéndonos etiquetas que nos definan porque luego esas mismas etiquetas…suelen saltar por los aires: “Yo soy tranquilo, no tengo miedos, no me agobio con los problemas, soy una persona resolutiva, que busca solucionar los problemas…”

He oído a alguna persona que decía: “Yo no tengo ningún miedo a los hospitales”, y luego te das cuenta de que, afortunadamente, esa persona no había tenido problemas físicos que le obligaran a pasar por un hospital.Ya veríamos si decía lo mismo cuando tuviera que ingresar por fuerza mayor.

Y esas mismas personas que hablan con esa rotundidad, se sorprenden si se ven a sí mismas perder los nervios cuando algo no lo saben resolver en el trabajo, se sorprenden si se les dispara el miedo cuando ven sus ingresos mensuales disminuir o si se agobian cuando surgen problemas que les molesta afrontar.

Todos somos nerviosos en lo que nos toca, porque siempre tenemos áreas de nuestra personalidad que no están suficientemente trabajadas, a las que no hemos llevado la luz de nuestra consciencia y que, por tanto, siguen estando en la sombra. Y cuando las tocamos, nos alteramos sin remedio.

Así que mejor no ponernos etiquetas para construir una buena imagen de nosotros mismos de cara a los demás. Mejor ser consciente de lo que nos toca para sacar de la sombra nuestros puntos ciegos y alumbrarlos con la luz de nuestra consciencia.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

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Si te duele el cuerpo, haz lo que puedas
Belén Casado Mendiluce 03-11-2017 | 10:31 | 0

 

Cuando tenemos un dolor físico resulta difícil hablar de estar tranquilos, de conservar la calma, cuando sabemos que hasta un simple dolor de muelas nos puede dejar fuera de combate.

El cuerpo tiene su memoria, así que las personas que han sufrido dolencias, enfermedades o ingresos hospitalarios, tienen un cuerpo resentido no sólo físicamente sino emocionalmente. Es decir, que es normal que para esas personas, el cuerpo les tiemble cuando ven agujas o, simplemente, una persona con bata blanca. El miedo también se mete en el cuerpo.

A esas personas les gustaría estar más enteras y no demostrar su alteración nerviosa, pero no es posible por mucho que lo intenten. Así que es mucho más sano dejarse estar como se pueda, reconociendo el propio nerviosismo y no pretendiendo ocultarlo de cara a los demás.

Cuando tienes un dolor físico, no pretendas hacer un ejercicio de control mental. Puede ayudar bastante el hacer respiraciones tranquilas, pero si el malestar te supera, no luches contra ti mismo por mantener el control.

Cuando te sientas mal, permítete quejarte para desahogarte y luego sentirte así más relajado. Permítete no tener ganas de hablar y estar más silencioso con los demás. Permítete estar como te pida el cuerpo, en la cama, tumbado o sin ganas de hacer nada.

Y cuando te sientas algo mejor, entonces sí puede ser momento de leer algún libro que te interese, escuchar música o dar un paseo por la calle, Es decir, que puedes hacer algo por entretenerte, llevando la atención a algo que te relaje o te haga sentirte mejor para no darle vueltas a tu malestar. Pero hasta que llegue ese momento, haz lo que puedas.

Si te vienen pensamientos negativos acerca de tu salud, ten la actitud del espectador de cine. Contempla tus pensamientos a una cierta distancia, como si vieras una película pasar: los pensamientos así vistos, de la misma forma que vienen se van. Esta actitud te ayudará a estar más tranquilo.

Ten paciencia contigo mismo, y no te machaques por estar enfermo. Tu cuerpo es sabio y te irá diciendo lo que necesita en cada momento: quejarse, callar o llevar la atención a otra cosa. Hazle caso y te sentirás mejor.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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