Diario Vasco
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Autor: belencasadomendiluce
“Mi marido me hace sentir que soy una mala persona”
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Belén Casado Mendiluce | 21-10-2013 | 7:27| 0

 

-Paciente (P): Buenos días, Belén. Me he decidido a venir a una psicóloga porque tengo problemas con mi marido y me gustaría arreglarlos. Le quiero mucho y para mí es muy importante que mi familia funcione bien.

-Terapeuta (T): ¿Cuáles son los problemas que tienes con él?

-P: El me dice que cuando decide algo ya piensa en mí, pero yo no siento que tiene en cuenta mi opinión. Cuando le digo que no me parece bien lo que ha hecho, me critica y me dice que soy una persona asociable o egoísta. Siempre acabo sintiéndome mal porque me hace sentir que soy una mala persona.

-T: ¿Y tú te sientes así?

-P: Pues yo creo que no. Me equivoco, como todo el mundo, pero intento ser comprensiva y pienso que, muchas veces, me preocupo por agradar demasiado a los demás porque acabo haciendo cosas que no me apetecen.

-T: ¿Qué decidís cuando hay diferencias entre vosotros?

-P: Yo le digo lo que pienso pero se acaba haciendo lo que él quiere. Si ha organizado una comida con su madre, por ejemplo, ya le ha llamado a ella para organizar el plan antes de decirme nada a mí, así que yo no me callo si no me parece bien pero no me queda otra que ceder y pasar por el aro.

-T: Por lo que cuentas, tu marido es una persona bastante impositiva.

-P: (Se queda un rato en silencio…) Sí, Belén. Luego que me dice que soy la mujer de su vida, y es verdad que vamos a todas partes juntos, pero no entiendo por qué a mi marido le resulta tan difícil que decidamos juntos los planes que queremos hacer.

-T: La respuesta te la dio cuando te dijo que ya piensa en ti cuando decide algo.

-P: (Se queda otro buen rato en silencio…) ¡Qué duro me ha resultado oírte decir eso!, pero tienes razón en que es lo que él me dice, sólo que lo he oído tantas veces que creo que me lo he creído. Me siento confundida, Belén, porque yo le sigo queriendo pero ya no sé qué más hacer para que nuestro matrimonio funcione.

-T: Para que salgas de la confusión que tienes ahora, hace falta que mejoremos tu autoestima, y así puedas ver con más claridad lo que te ocurre. Tenemos que hacer un trabajo continuado para que confíes más en ti misma, en lo que ves y en lo que sientes. Cuídate y nos vemos la semana próxima.

-P: Me parece bien porque también necesito estar más tranquila de lo que estoy. Gracias, Belén. Hasta la semana que viene.

 

*Este Consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

 

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Cuentos de Otoño: Un Domingo por la tarde
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Belén Casado Mendiluce | 18-10-2013 | 8:12| 0

 

Eran las siete de la tarde del domingo y Alvaro se encontraba solo en casa. Empezaba a aparecer en él ese sentimiento desasosegante que tan bien conocía; una mezcla de tristeza y miedo a la soledad que no le dejaba en paz.

Para relajarse, intentaba concentrarse en la lectura del libro que tenía delante, pero el malestar, a intervalos, le impedía llevar la atención a lo que leía; era como un sentimiento que le llamara a la puerta una y otra vez para que le hiciera caso.

Cansado, dejó el libro y, ante sí, le apareció la imagen de él mismo…con 10 años. El niño de la infancia que conocía muy bien estaba ante él, un niño triste y encogido en un rincón. Alvaro se animó a hablar con él.

-“Alvarito (así le llamaban de niño), ¿qué te pasa? Te noto callado y serio” –le preguntó el adulto.

-(Con un tono de rabia y enfado…)”¿Por qué preguntas por mí? Nunca te interesas por lo que me pasa, así que vete y déjame en paz.” –le respondió el niño.

-“Sé que no te suelo hacer mucho caso pero me gustaría cambiar y preocuparme por ti. Déjame ayudarte y dime lo que te pasa.”

-(El niño se queda callado un rato…)“Me siento triste y solo. Me gustaría tener amigos pero nadie del cole quiere quedar conmigo. ¿Por qué nadie me quiere?”

-“Sé que te resulta difícil hacer amigos y lo pasas mal por eso, pero quiero que sepas que YO sí te quiero.” –le dice el adulto.

-“¿Tú me quieres de verdad? Siento que no le importo a nadie y sólo quiero volver a casa en seguida y quedarme solo en mi habitación.-responde el niño.

-“Claro que te quiero. Ven, ven aquí conmigo que te voy a dar un abrazo.” (Alvaro coge un cojín como si fuera el niño y lo rodea con los brazos durante un buen rato…)

Alvaro se queda en silencio consigo mismo un rato. Después del diálogo con el niño algo se ha movido también dentro de él. Su sentimiento de tristeza con el que comenzó la tarde se ha apaciguado, ha sido como si se sintiera acompañado interiormente, menos solo. Gracias a hablar con el niño ha podido sentir que… puede prestarse atención y darse cariño cuando lo necesita.

Autora: Belén Casado Mendiluce

 

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¿Sabes que tienes un niño interior?
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Belén Casado Mendiluce | 16-10-2013 | 7:48| 0

 

Tú ya sabes que fuiste niñ@ hace un tiempo, pero quizás no sepas que aunque ahora seas adulto tienes dentro de ti un niño esperando que le hagas caso.

Seguro que pensarás que aquella etapa ya pasó –“menos mal”, me dirás- y que ahora no te queda más remedio que funcionar con las responsabilidades de un adulto, pero si prestas atención a ese niño que quedó atrás, tu vida en el presente se beneficiará.

A veces, ¿no sientes ansiedad o tristeza cuando estás solo? ¿Te sueles sentir menos que los demás o que vales poco? ¿Tienes miedo a que nadie te quiera?. Si me respondes afirmativamente, intenta acordarte si, cuando eras niño, en algún momento también te sentiste así: triste, poca cosa, con miedo o con necesidad de cariño.

Son sentimientos bastante comunes. Casi todos los niños que fuimos tuvimos, en algún momento de nuestra vida esos sentimientos, ya que la educación que recibimos no nos enseña a hacer caso a lo que sentimos y cierta frustración por ello es inevitable.

Cuando de adulto te sientas de esa manera, imagínate delante de ti al niño que fuiste. Míralo cómo iba vestido y observa si está sentado en un rincón encogido. Quiero que cojas un cojín que tengas a mano y te imagines que representa a ese niño tuyo. Pon el cojín encima de tus piernas, habla con él y abrázale. Dile, con palabras que el niño pueda entender, que ahora como adulto le quieres hacer caso y preocuparte por él. Dile que le quieres. Entabla un diálogo de tú a tú con el niño que tienes sentado en tus piernas, y deja que también el niño te diga lo que siente y necesita.

Esa cercanía con el niño que fuiste te ayuda a sanar tus sentimientos de tristeza o miedo de adulto, porque esos son los mismos sentimientos de la infancia que se quedaron por el camino sin atender.

Si en el presente eres un adulto que intenta enfrentarse a la vida de la mejor forma posible, también puedes convertirte en un adulto para el niño que fuiste. Un adulto que le pueda dar al niño cariño, protección y cuidados que en algún momento le faltaron. Un adulto que quiere acercarse al niño para saber cómo se siente y sentirlo cerca, no para olvidarse de él porque ya pasó aquella etapa.

Haz caso a tu niño interior, no lo relegues al olvido. Tienes mucho para darle y… él a ti también.

 

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“Tengo pareja pero me siento atraída por otros hombres” (2ª parte)
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Belén Casado Mendiluce | 14-10-2013 | 7:48| 0

-Paciente (P): Buenos días, Belén. Después de la última vez que estuve contigo, decidí hablar con mi novio de lo que me pasaba. Fue bastante duro porque nos dimos cuenta de que sentíamos la relación de manera distinta. El quería que pudiésemos con el tiempo irnos a vivir juntos y formar una familia, y yo no lo tenía tan claro. No quería hacerle daño porque le tengo mucho cariño pero me di cuenta de que no sentía lo mismo por él.

-Terapeuta (T): ¿Y qué habéis decidido?

-P: Darnos una distancia. Me da mucha pena no verle con la misma frecuencia de antes pero entiendo que es lo mejor. Si yo no puedo darle lo que él necesita, no se trata de estar perdiendo el tiempo.

-T:¿Cómo te sientes con todo esto?

-P: Con pena y dolor, pero algo mejor. Se me ha quitado un peso de encima porque sé que, en el fondo, estaba abierta a conocer otros hombres y queriendo una relación de pareja estable eso no era posible. Me duele haberle hecho daño a mi novio pero pienso que cuando me di cuenta de lo que me pasaba fue cuando lo hablé.

-T: ¿Qué necesitas ahora?

-P: (Se queda un rato en silencio…) Necesito tiempo y tranquilidad. No me apetece empezar a salir con otros chicos como si nada. Ahora quiero quedar más con mis amigas para estar tranquila.

-T: Con lo que has vivido, ¿te has dado cuenta de algo?

-P: Sí. Me he dado cuenta de que en una pareja, los dos tenemos que querer ir por un mismo camino, y que si no ocurre eso mejor hablar las cosas que seguir como si nada. Mi novio me dijo que me agradecía que le hubiera dicho lo que sentía y no que me hubiera ido a vivir con él callándome lo que pasaba, porque entonces la separación habría sido más dolorosa. Gracias a que vine a hablar contigo, Belén, vi las cosas más claras y me sirvió para tomar la decisión de hablarlo con él.

-T: Me alegro de que así fuera. Creo que has dado los pasos adecuados para sentirte mejor contigo misma, procurando crear el menor daño posible. Iremos viendo cómo te sientes sobre la marcha. Cuídate y hasta la próxima consulta.

-P: Gracias, Belén. Hasta pronto.

 

*Este Consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

Podéis encontrar la 1ª parte en el siguiente enlace:

http://blogs.diariovasco.com/lapsicologaencasa/2013/02/18/tengo-pareja-pero-me-siento-atraida-por-otros-hombres/

 

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Relatos de Otoño: Me estoy empezando a querer
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Belén Casado Mendiluce | 11-10-2013 | 8:37| 0

 

Me educaron en la religión católica y me enseñaron desde pequeña a preocuparme por los demás antes que por mí misma. En el colegio de monjas al que iba celebrábamos misas con frecuencia y cantábamos canciones que a mí me parecían alegres. Pero no podía por menos que sentirme triste.

En las misas nos recordaban con frecuencia la famosa frase de: Ama al prójimo como a ti mismo, pero como el prójimo siempre es muy difícil de contentar uno acababa sin saber qué más tenía que hacer para que los demás te quisieran.

Porque de eso se trataba: de que los demás nos quisieran. De que contaran con nosotros y nos sintiéramos parte del grupo. Ese era el mensaje subliminar que nos enviaban: serás valioso si los demás te consideran valioso.

Ahora, con los años, he vuelto a acordarme de la frase que nos decían y la he entendido de verdad: Ama al prójimo COMO A TI MISMO. Así que lo realmente importante, lo que está en primer plano es quererse a uno mismo, tenerse en cuenta…y todo lo demás vendrá por sí solo.

Yo pensaba:¿Cómo voy a estar bien con los demás si no lo estoy conmigo mismo? Claro que, al principio, de tanto preocuparme de que los demás estuvieran a gusto conmigo, no sabía qué era lo que a mí me gustaba o me hacía sentir bien.

Tuve que empezar desde abajo, desde el principio. Empecé a pararme y preguntarme qué es lo que quería hacer o decir, qué me gustaba y qué rechazaba, y me recordaba que tenía derecho a ser como era.

Muchos me tildaron de egoísta pero, curiosamente, la antigua tristeza de mi infancia empezó a ceder. Por fin me tenía más en cuenta, aunque actuar como quería me hizo separarme más de los demás porque ya no era la misma persona que habían conocido.

Ahora me estoy empezando a querer. Tengo también personas que me quieren como soy pero son un grupo reducido, la verdad. Estoy descubriéndome a mí misma, mis gustos, mis limitaciones, mis deseos…y sigo recordándome que tengo derecho a ser como soy, alguien que se va conociendo en el camino”

 

Autora…Belén Casado Mendiluce

 

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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