Diario Vasco
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Autor: belencasadomendiluce
Cuentos de Otoño: El Consejo de animales
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Belén Casado Mendiluce | 08-11-2013 | 8:27| 0

 

En el bosque cercano, todos los animales se habían dado cita para reunirse en Consejo. Los pequeños habitantes del lugar, como el saltamontes y la mariposa, se habían quejado de que no se contaba con ellos para las celebraciones festivas. Eran los animales más grandes como el oso y el lobo los que siempre eran invitados y a los que se servían los trozos más grandes de comida.

-“¿Por qué nos enteramos los últimos de que hay una fiesta? Cuando llegamos a ella ya se está acabando todo y nos tenemos que conformar con las migajas.”-dijo el saltamontes.

-“Pero precisamente por vuestro pequeño tamaño, esas sobras de comida son más que suficientes para alimentaros. Quizás, no valoráis lo que se os da cuando otros animales no hacen problema por ello”.-respondió el oso.

La mariposa y el saltamontes se quedaron callados y pensativos. Puede ser que el oso tuviera razón y ellos se estuvieran quejando injustamente. Pero, entonces, el búho que estaba ahí presente intervino:

-Lo que dice el saltamontes hay que tenerlo en cuenta. El se siente apartado en función de ser como es, pequeño en tamaño, y eso es una discriminación. Tiene derecho a quejarse y a que se tenga en cuenta cómo se siente.

Los demás animales del bosque aplaudieron la intervención del búho. Estaban cansados de que los argumentos de los animales más grandes parecieran que tuvieran más peso que los de los animales más pequeños.

-“No hemos tenido más remedio que acostumbrarnos a vuestra manera de proceder y siempre nos hemos sentido mal por ello. No somos nosotros los que tenemos un problema, como nos queréis hacer ver. Ya no estamos a gusto entre vosotros porque, simplemente, no tenéis en cuenta cómo nos sentimos y no hacéis nada por mejorar la convivencia entre nosotros.”-dijo la mariposa.

Ahora la algarabía en el bosque era mayúscula. Se había despertado entre los pequeños animales el sentimiento de injusticia que tanto tiempo llevaban soportando. Así, que el búho volvió a tomar la palabra.

-“La mariposa tiene razón. El acostumbrarse a algo no significa que sea justo lo que tanto tiempo se lleva haciendo. Y mucho menos justo es el hacerles creer a los pequeños animales que son ellos los egoístas por no amoldarse a la situación. De manera, que a partir de ahora, se les avisará a la vez que a todos los demás animales y, en compensación, serán los primeros en disfrutar de los mejores trozos de comida”.

Todos los pequeños animales del bosque gritaron y aplaudieron de alegría. Por fin, se iba a tener en cuenta lo que sentían sin hacerles sentir culpables. Por fin, se reconocía que nadie puede tomar decisiones sin contar con los demás.

 

Autora: Belén Casado Mendiluce

 

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“Mi hijo no me obedece ni colabora en casa”
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Belén Casado Mendiluce | 05-11-2013 | 8:34| 0

 

-Paciente (P): Buenos días, Belén. He venido a verte porque tengo un problema con mi hijo adolescente que me está superando, la verdad. A penas colabora en casa y se pasa muchas horas delante del ordenador. Cuando le pongo unas normas siempre se las ingenia para saltárselas y yo acabo agotada porque estoy como un policía detrás de él.

-Terapeuta (T): ¿Qué tipo de normas son las que le pones?

-P: Básicamente, que esté dos horas como máximo al día con el ordenador, que ponga y recoja la mesa después de cada comida y que friegue la cena. También le digo que se vaya a las 10 y media a la cama, aunque sea a leer un libro, pero sin ordenador. Es verdad que suele recoger su habitación pero en lo demás tengo que estar detrás de él para que colabore.

-T: ¿Le repites muchas veces las cosas?

-P: Si no lo hago cinco o seis veces no lo hago ninguna, y encima luego lo hace a medias. Me doy cuenta también de que me miente diciéndome que tiene que hacer trabajos del Instituto y así se pasa más tiempo delante del ordenador. Hay momentos en los que acabo desquiciada porque no paro de estar pendiente de él.

-T: En primer lugar, vas a dejar de repetirle tanto las cosas. Vas a coger un momento para hablar tranquilamente con él a solas y le vas a decir que si cuando le avisas no cumple con sus tareas le vas a quitar al día siguiente el ordenador. Pero te tienes que mantener firme en lo que dices.

-P: (Se queda pensativa…) No me parece mala idea. Reconozco que me cuesta cumplir lo que digo porque me acaba “llevando al huerto” y acabo cediendo a lo que me pide.

-T: No se trata de imponerle un castigo sino de que haya una consecuencia a sus actos. Si no colabora ni cumple con las normas que le pones, él tiene que saber que hay una consecuencia a su falta de colaboración en casa. Por otro lado, es necesario que tú estés tranquila, sin tener que estar pendiente de él ni repetirle las cosas porque los adolescentes utilizan la estrategia de agotar al otro para que acabes cediendo a lo que él hace.

-P: ¡Qué verdad lo que dices! Voy a poner en práctica lo que me has dicho porque me parece que me puede ayudar. Necesito estar más tranquila pero también cumplir lo que le digo. Gracias, Belén. Ya te iré contando cómo me va.

-T: Iremos viendo sobre la marcha cómo va la convivencia en casa. Cuídate y hasta pronto.

 

*Este Consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

 

**Mañana Miércoles a las 5 de la tarde, en la Asociación Cultural Argoiak de Irún, impartiré una Conferencia sobre: “El perdón. Claves para saber perdonar”. Estáis todos invitados.

 

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“Tengo un problema con mi mujer por mi madre” (2ª parte)
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Belén Casado Mendiluce | 29-10-2013 | 8:08| 0

 

-Paciente (P): Hola Belén. La última vez que salí de tu consulta salí molesto porque me dijiste que tengo una relación de dependencia con mi madre de la que no me doy cuenta. Sigo pensado que es mi mujer la que tiene el problema y que es ella la que tiene que dejar de dar importancia a lo que no lo tiene.

-Terapeuta (T): Me llama la atención que, en realidad, piensas que no tienes nada que mejorar en la relación de pareja. Me dijiste la vez pasada que tú valorabas mucho la familia, pero más parece que valoras tu familia de origen que la que tú mismo has creado.

-P: (Se queda un rato en silencio…) Yo vengo a terapia, ya te dije, porque mi mujer me ha puesto un ultimátum: hago terapia o se separa de mí. Yo creo que, en el fondo, no va a hacer lo que dice, y sólo es un “farol”.

-T: De manera que tú has venido a terapia no porque estés convencido de que te haga falta, sino para que tu mujer se tranquilice. Con tu actitud creo que estás “tensando la cuerda” en la relación de pareja y corres el riesgo de que esa cuerda se rompa definitivamente.

-P: Yo es que no entiendo a las mujeres. No hacen más que exigir, y creo que mi mujer no sabe valorar el marido que tiene en casa. Yo no voy de bares, voy del trabajo a casa y voy a todas partes con ella. Pienso que es una egoísta que sólo piensa en ella, y que es ella la que tendría que estar aquí y no yo.

-T: Creo que no tiene sentido que vengas a terapia si no sientes, sinceramente, la necesidad. Como no te planteas que tengas nada que cambiar en tu forma de ser, así es imposible que la relación de pareja mejore.

-P: La verdad es que no creo mucho en los psicólogos porque pienso que cada uno se tiene que arreglar sus propios problemas. Mi mujer es una persona muy dependiente de mí y creo que tiene que darse cuenta de que se está convirtiendo en una persona absorbente y acaparadora. Por eso, yo creo que la solución está en hacerse duro para no ceder a sus chantajes.

-T: Creo que estás dejando bien claro cuál es tu postura. Estás reflejando un gran distanciamiento de tu pareja porque no sólo no tomas en cuenta cómo ella se siente sino que, además, lo desvalorizas. De manera que tendremos que dar por finalizada la terapia ya que tú mismo dices que no tiene sentido venir a un psicólogo.

-P: Es cierto. Yo ya no tengo nada que hacer aquí porque sólo quería que me confirmaras que es ella la que está mal. Si quiere venir ella, que venga, que es la que tiene el problema. (Se levanta del asiento…) Bueno, entonces, adiós.

-T: Adiós y hasta cuando quieras.

 

 

*Este consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

 

Podéis encontrar la 1ª parte en el siguiente enlace:

http://blogs.diariovasco.com/lapsicologaencasa/2013/03/18/tengo-un-problema-con-mi-mujer-por-mi-madre/

 

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Si tienes pocas expectativas apreciarás más lo que tienes
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Belén Casado Mendiluce | 24-10-2013 | 7:44| 0

 

…O te frustrarás menos, que es lo mismo. Si vas a realizar, por ejemplo, un viaje en el que pones tus ilusiones de pasártelo bien haciendo tal o cual actividad, y luego las cosas se tuercen porque surge un imprevisto, si no estás pendiente de que se cumplan tus expectativas, podrás disfrutar más de lo que se te presente en el momento.

Cuántas veces te planificas tanto en tu cabeza lo que vas a hacer que no dejas margen para que las cosas sucedan, simplemente…como salgan. Te imaginas que te lo vas a pasar fenomenal en esos pocos días de descanso que tienes cerca, que vas a estar con tu pareja a gusto, y te das cuenta al volver a casa de que no han surgido tantas conversaciones entre vosotros como pensabas. Y ese silencio te da qué pensar…para mejorar tu relación.

Tienes la idea de que para aprovechar al máximo el poco tiempo que tienes de vacaciones necesitas levantarte temprano y “patearte” toda la ciudad de cabo a rabo, y resulta que físicamente te encuentras cansada y tienes que ir a otro ritmo. Pero resulta que, gracias a ese “parón” pudiste conocer más a esos compañeros de viaje de los que te hiciste amiga.

Siempre te queda la opción de estar abierta a lo que surja sobre la marcha, porque lo que “a priori” es algo que te incomoda o te estropea el plan, puede ser una oportunidad para la novedad, para disfrutar de algo que no esperabas en el momento pero que te deja un buen sabor de boca al final.

Suelo pensar que las cosas son como son…y no como a mí me gustaría que fueran, y si hay algo que no me ha gustado o me ha decepcionado, como no puedo hacer otra cosa que sentirme como me siento, puedo dejarme vivir como estoy sin pretender sentirme de otra manera. Eso hace que mi malestar se diluya mucho antes que si lucho contra él.

Pero no confundas el no tener expectativas con conformarte con “migajas” de cariño o amoldarte a una relación en la que sufres. No tener expectativas es no aferrarte rígidamente a que las cosas sean de una determinada manera, pero no es dejarte la piel en el camino.

 

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*Por motivos de trabajo, a partir de ahora publicaré el post Los Martes y Viernes. Espero seguir contando con vuestra lectura y participación. Un abrazo a todos.

 

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“Mi marido me hace sentir que soy una mala persona”
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Belén Casado Mendiluce | 21-10-2013 | 7:27| 0

 

-Paciente (P): Buenos días, Belén. Me he decidido a venir a una psicóloga porque tengo problemas con mi marido y me gustaría arreglarlos. Le quiero mucho y para mí es muy importante que mi familia funcione bien.

-Terapeuta (T): ¿Cuáles son los problemas que tienes con él?

-P: El me dice que cuando decide algo ya piensa en mí, pero yo no siento que tiene en cuenta mi opinión. Cuando le digo que no me parece bien lo que ha hecho, me critica y me dice que soy una persona asociable o egoísta. Siempre acabo sintiéndome mal porque me hace sentir que soy una mala persona.

-T: ¿Y tú te sientes así?

-P: Pues yo creo que no. Me equivoco, como todo el mundo, pero intento ser comprensiva y pienso que, muchas veces, me preocupo por agradar demasiado a los demás porque acabo haciendo cosas que no me apetecen.

-T: ¿Qué decidís cuando hay diferencias entre vosotros?

-P: Yo le digo lo que pienso pero se acaba haciendo lo que él quiere. Si ha organizado una comida con su madre, por ejemplo, ya le ha llamado a ella para organizar el plan antes de decirme nada a mí, así que yo no me callo si no me parece bien pero no me queda otra que ceder y pasar por el aro.

-T: Por lo que cuentas, tu marido es una persona bastante impositiva.

-P: (Se queda un rato en silencio…) Sí, Belén. Luego que me dice que soy la mujer de su vida, y es verdad que vamos a todas partes juntos, pero no entiendo por qué a mi marido le resulta tan difícil que decidamos juntos los planes que queremos hacer.

-T: La respuesta te la dio cuando te dijo que ya piensa en ti cuando decide algo.

-P: (Se queda otro buen rato en silencio…) ¡Qué duro me ha resultado oírte decir eso!, pero tienes razón en que es lo que él me dice, sólo que lo he oído tantas veces que creo que me lo he creído. Me siento confundida, Belén, porque yo le sigo queriendo pero ya no sé qué más hacer para que nuestro matrimonio funcione.

-T: Para que salgas de la confusión que tienes ahora, hace falta que mejoremos tu autoestima, y así puedas ver con más claridad lo que te ocurre. Tenemos que hacer un trabajo continuado para que confíes más en ti misma, en lo que ves y en lo que sientes. Cuídate y nos vemos la semana próxima.

-P: Me parece bien porque también necesito estar más tranquila de lo que estoy. Gracias, Belén. Hasta la semana que viene.

 

*Este Consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

 

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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