Diario Vasco
img
Autor: belencasadomendiluce
Camino interior. El intruso de mi casa
img
Belén Casado Mendiluce | 01-07-2016 | 10:11| 0

 

Me voy a parar delante del ordenador y, simplemente, me voy a dejar sentir. Escucho lo que mi cuerpo quiera decirme, estoy alerta a que mis sentimientos me llamen a la puerta para que les escuche.

No siempre los sentimientos se hacen presentes de una manera agradable. Puede que tras el libro que estoy leyendo, me haga más consciente de una inercia de pensamientos negativos a los que me había acostumbrado sin dar importancia y que me hacían sentirme mal.

Como me suelo decir, no somos sólo lo que pensamos ni sólo lo que sentimos en un momento dado, porque no tenemos que identificarnos con todo lo que surge de nuestra cabeza. Pero cuando los pensamientos son reiterativos y negativos, tengo que prestar atención a algo que me hace daño.

Parece tarea imposible pretender dejar de pensar, como si uno tuviera que hacer un esfuerzo titánico contra su propia mente. No voy por ahí, no quiero luchar contra mí misma añadiendo más tensión a mi interior.

Más bien, he tomado más conciencia de que mis pensamientos no pueden ir en cualquier dirección. Que, por supuesto, yo no me creo todo lo que pienso, pero que necesito algo más: no fomentar unos pensamientos que acaban por utilizarme. Es uno el que tiene que tener la mente a su servicio y no tener la sensación de que es la propia mente la que te utiliza a ti.

Procuro hacer todos los días meditación para cultivar un espacio silencioso en mi interior; lo siento tan necesario como el desayuno de la mañana. Pero ahora soy más consciente de que, además, no puedo dejarme llevar por una inercia de pensamientos que me desgastan.

¿Qué voy a hacer? Es probable que esos pensamientos sigan viniendo a mi cabeza porque se presentan cuando ellos quieren sin previo aviso. Pero, si antes los toleraba y hasta les daba de comer, ahora prefiero, con tranquilidad, llevar mi atención, en ese momento que estoy pensando, a otra cosa más constructiva.

Prefiero, cuando observo al intruso de mi casa, llevar mi atención a la conversación que estoy sosteniendo, o a los niños que juegan en el parque y apartar, así, de mi consciencia, la negatividad de mi mente.

Ya no me interesa indagar el porqué de mis propios pensamientos negativos, el origen que se puede remontar a experiencias lejanas en el tiempo. Prefiero, en el aquí y ahora, convertir mi mente en mi aliada para que sea ella la que esté a mi servicio y no yo al servicio de ella.

 

Caminamos… Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
Camino interior. Escuchándome a mi misma
img
Belén Casado Mendiluce | 17-06-2016 | 10:49| 0

 

Resulta difícil traer al blog  temas nuevos, así que después de un tiempo prudente de “estrujarme el cerebro”, hoy no tengo más pretensión que la de dejarme llevar por lo que surja desde mi interior.

Estoy nuevamente en una etapa de cambios en mi vida aunque, pensándolo bien, ¿cuándo no estamos en una etapa de cambios?. Vamos viviendo y, en el hecho de vivir, aunque sea de manera inconsciente, afrontamos lo que nos llega con mejor o peor acierto, siempre cambiando.

Siempre me ha parecido curioso, cuando no me ha indignado, que hubiera personas que me dijeran que como yo era psicóloga, debía llevar mi vida con la suficiente madurez como para no caer en ningún desequilibrio de ningún tipo.

Evidentemente, la psicología me ha dado herramientas para “pillarme” en mis múltiples defectos e intentar mejorarlos pero también sé que con otros… me los llevaré conmigo hasta el final de mis días. Y uno no debe sentirse culpable por ello.

Quizás ése sea parte del aprendizaje que tenemos que hacer en esta vida, el de aprender a convivir con aquello que no nos gusta de nosotros mismos pero que resulta difícil de modificar. En esta cultura de “constante mejora” en la que vivimos, no encaja el dejar de rebelarnos y luchar contra lo que nos desagrada, dejar de gastar energía inútil para no estar nunca a gusto en nuestra propia piel. Pero es la consciencia la que nos salva.

Así que soy una persona que también vive sus propias imperfecciones, sus propias inseguridades y miedos porque, no por caminar en la oscuridad se deja de caminar, no te olvides. Y aprendiendo a transitar el camino pedregoso es como me voy conociendo, ayudándome…y ayudando a los demás.

No soy partidaria de aprender sólo a base de sufrir, pero sí es cierto que cuando las cosas nos van bien en la vida, nos acomodamos y no nos cuestionamos lo que sólo cuando surge el malestar se nos pone delante de la cara. Es nuestro semáforo interior el que nos avisa de que algo pasa.

A veces, vamos dando bandazos en nuestra vida,  dando golpes sin concierto ni acierto con el vano fin de encontrar alguno que dé en la diana y nos salve de nuestro desconsuelo. Pero nada es en vano, nada cae en saco roto y sólo viviendo lo que surge en nosotros  con la mayor consciencia posible estamos a salvo de vivir sin sentido.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
¿Por qué nos arrastra lo negativo?
img
Belén Casado Mendiluce | 03-06-2016 | 8:02| 0

 

Todos experimentamos situaciones en las que acabamos viendo las cosas tan negativas como la persona que tenemos al lado, haciendo honor al dicho de: “todo se pega menos la hermosura”.

¿Por qué nos resulta más fácil dejarnos llevar por las características negativas de la persona con la que convivimos que por sus cualidades? Es un interesante enigma sobre el que quiero poner algo de luz hoy aquí.

Resulta que convivimos con alguien que con frecuencia dice palabrotas al hablar, y nosotros casi acabamos haciendo lo mismo. O nuestra pareja tiene por costumbre criticar determinados comportamientos que nosotros acabamos viendo con los mismos ojos, cuando antes no lo hacíamos.

Podríamos “copiar” lo que del otro nos ayuda a crecer como personas y nos hace sentirnos mejor pero…para todos es más fácil dejarse arrastrar por la inconsciencia y la inercia y acabar repitiendo actitudes de la otra persona sin cuestionárnoslas mucho. Más trabajo personal nos lleva mejorar como personas que dejarnos llevar sin cuestionarnos por lo que está ahí.

Bien es cierto que cuando se lleva mucho tiempo al lado de alguien, para economizar nuestra energía física y mental, y no estar chocando constantemente con nuestra pareja, -ya que sabemos inconscientemente que esa persona por mucho que lo intentemos no va a cambiar- acabamos por amoldarnos y conformar nuestra forma de ser a la de la otra persona.

Me gusta pensar que se convive en pareja para compartir la vida y crecer juntos. Pero cuando uno de los dos no se cuestiona mucho sus actitudes negativas, para la persona que convive con ella resulta difícil no contagiarse de ellas y acabar conformando su forma de ser al otro para “sufrir menos”.

Pero, en realidad, cuando dejamos de lado nuestra propia personalidad para amoldarnos a la del otro, no sufrimos menos…sino más. Porque se comienza a instalar en la convivencia, inconscientemente, un visitante incómodo y peligroso…el miedo.

Miedo a que el otro se moleste por mi manera de ser, por mis opiniones o por lo que yo haga, y vuelvan a salir a la luz las más que evidentes diferencias que hay entre nosotros. Por dejar de ser como uno es se paga un alto precio en la vida. No se trata de “sobrevivir” en la vida, viviendo de cualquier manera…

Sé tú mismo,…tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
El camino del corazón
img
Belén Casado Mendiluce | 20-05-2016 | 7:36| 0

 

Dejarse guiar por el corazón no significa dejar de ser emocionalmente inteligente porque también los sentimientos necesitan del reposo inteligente y necesario que te hace actuar a favor de ti y no en contra.

El camino del corazón es aquel que quiere lo mejor para ti, que escucha tus necesidades de comunicación, afecto y respeto y busca la manera de llevarlas a cabo sin menoscabo de los demás. No se trata de quererte para satisfacer tu egoísmo, sino para estar en paz contigo misma y con los demás.

Si quiero estar bien conmigo misma me preocupo por hacer caso a mis intuiciones, esas que me dicen que deje de llamar a esa amiga y la deje en paz porque soy yo la que casi siempre toma la iniciativa de ponerme en contacto con ella, esas intuiciones que me piden dejar una relación familiar que sólo me lleva a conflictos.

Mis sentimientos están para ayudarme a ser más yo, son como una llamada a mi puerta para que les haga caso y no me deje llevar por la inercia. El camino del corazón no es para demostrar a nadie lo buena persona que soy ni para forzarme a estar agradando a los demás, sino para centrarme en mi misma y hacer caso a lo que siento.

En primer lugar, el camino del corazón es para quererse a uno mismo, porque la mayor responsabilidad que tengo es conmigo misma: la responsabilidad de vivir libre de miedo y de actuar según lo que necesito, la responsabilidad de tomar mi vida entre mis manos con todo el amor y la humildad posible.

Amarte a ti mismo no consiste sólo en tener un diálogo interior positivo, que también, que ya sabemos que mandarnos mensajes mentales positivos es una hermosa manera de ir creyendo en aquello que nos decimos para que forme parte de nuestra manera de actuar.

Pero hace falta una actitud nueva del corazón, no sólo de la cabeza. La actitud de quien valora sus sentimientos, escucha lo que estos le quieren decir, como quien escucha el miedo que uno siente en las tripas ante el día que comienza con sus pequeños retos y contratiempos. Y entonces, siendo consciente de que vives con miedo puedes darte cuenta de tu necesidad de vivir libre de él.

El camino del corazón busca dentro de ti las respuestas a tus propias inquietudes porque dejarse sentir es la mejor manera de volverte sano y…sabio.

 

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
Cómo ser adicto al sufrimiento
img
Belén Casado Mendiluce | 06-05-2016 | 7:45| 0

 

Si quieres convertirte en una persona sufridora en la vida, no tienes más que poner en práctica lo que sigue.

-Recréate una y otra vez en tu mente con las situaciones negativas de tu vida, recuérdalas y tenlas presentes. Siente repetidas veces en tu interior el dolor por el daño que te han causado y alimenta el resentimiento en tu corazón.

-Dite a ti mismo que no puedes evitar sentirte deprimido, con ansiedad o malestar. Culpa a tu infancia, a tus padres o a tu mala suerte de tu infelicidad sin preguntarte qué es lo que tú haces ahora en el presente para sentirte como te sientes. No pidas ayuda y deja que te lleve la corriente.

-Plantéate objetivos a largo plazo, imagina cómo quieres que sea tu vida y no te conformes con menos para cambiar. En vez de ir dando pequeños pasos,  ten en mente siempre tu objetivo final y dite que hasta que no hayas conseguido todo lo que te propones, no puedes sentirte satisfecho con tu vida.

- Cuando cometas alguna equivocación, culpabilízate varias veces por ser un desastre de persona y hacer mal las cosas. Dite que te sientes incapaz de mejorar y que ser consciente de ti no te sirve de nada más que para sufrir más y ver todos los defectos que tienes.

-Si los demás no te tratan con el respeto que mereces, piensa que eres tú la que atraes el maltrato que recibes, que no eres como se supone que hay que ser, como es todo el mundo, y que tu diferencia es la que provoca el rechazo de los demás. Recuerdas que hay un patrón de comportamiento en la vida que hay que seguir.

-No te defiendas ante los ataques ni alces tu voz frente a la injusticia;  mejor que estés callada antes que expresarte. Perdona todas las veces que haga falta y no tengas en cuentas las ofensas de los demás; mejor, déjalas pasar y no les des importancia, así demostrarás a los demás lo buena persona que eres.

-Embárcate en relaciones sociales o afectivas que sean tortuosas o complicadas. Relaciones tipo: “montaña rusa”, ahora bien, ahora mal, ahora te quiero, ahora te trato mal. Toma por normal y habitual el tener conflictos en las relaciones y ten una identidad de ti misma a base de sufrir y pasar por situaciones dolorosas como si fuera tu sino en la vida. Es normal que aguantes, que sufras y que te esfuerces por comprender a los demás antes que a ti mismo.

Ser adicto al sufrimiento es ponerse, consciente o inconscientemente, en situaciones en las que sabes que saldrás mal parado. Sigue ahí.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce 

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

Etiquetas

No hay tags a mostrar

Otros Blogs de Autor