Diario Vasco
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Autor: belencasadomendiluce
Sólo cuentas con lo real de cada instante
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Belén Casado Mendiluce | 15-09-2017 | 9:43| 0

 

¡Cuántas veces nos esforzamos por perseguir un ideal! Pero la realidad nos demuestra, una y otra vez, que las cosas no cambian porque nosotros nos empeñemos y que las personas sólo mejoran si tienen voluntad para ello.

He sido educada en la religión católica y, a través de ella, me enseñaron que “el amor todo lo puede”, que tienes que “amar a tus enemigos” y “perdonar setenta veces siete”. Vamos, el amor incondicional puro y duro.

Pero el amor incondicional sólo existe en mi relación madre-hijas, porque entiendo que es el único contexto en el que, muchas veces, se da más de lo que se recibe, y es normal que sea así, amor sin condiciones,

Pero en las relaciones con nuestros semejantes, en relaciones de pareja o de amistad, resulta muy peligroso ejercer el amor incondicional. Damos sin esperar nada a cambio, ni siquiera agradecimiento, ofrecemos nuestra ayuda sin esperar a que nos la pidan, perdonamos sin que el otro reconozca su falta, y así, vamos sembrando el camino para…anularnos como personas.

Sólo cuentas con la realidad del presente, la única que te dice, como algo obvio, cómo es la relación que mantienes con esa persona, y no pretendas modificar esa realidad con la fuerza de tu amor, no pretendas forzar lo que naturalmente no se da.

Eso no significa que te tengas que adaptar a lo que tienes, convirtiéndote en un cubo de basura que el otro utiliza cuando le conviene, no. Ser consciente de que tu realidad te hace sufrir debería servirte para salir de ella lo antes posible.

No esperes a ver si tu amor le puede hacer cambiar al otro, a ver si tu entrega incondicional le puede transformar a tu pareja en mejor persona de lo que es. La realidad va a seguir siendo como es y tu espera sólo conseguirá que tengas menos fuerzas para enfrentarte y salir de esta situación.

No te engañes, sólo cambia quien quiere cambiar, quien toma conciencia de sus propios fallos, y no se cambia por tener alguien al lado que te da todo el amor y la generosidad que tú mismo no eres capaz de transmitir.

La realidad de cada instante presente es la única que te puede decir lo que es obvio, lo que tienes delante de ti, no el ideal de pareja que te gustaría tener, sino lo que hay, a pesar de todos los empeños que pongas en lo contrario.

Y para finalizar, la frase “ama al prójimo como a ti mismo”, sólo quiere decirnos que primero debes amarte a ti mismo para poder dar de tu amor a los demás, no que primero están los demás ante que tú mismo.

 

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El trabajo no es la vida
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Belén Casado Mendiluce | 01-09-2017 | 10:08| 0

 

Cuando volvemos a nuestros trabajos diarios es hora de darse cuenta de que el trabajo no puede ser el centro de nuestra vida en torno al cual gire todo.

Sí, ya sé que necesitamos trabajar para vivir y que, sobre todo en estos tiempos de crisis, la búsqueda de trabajo se convierte en una obsesión que nos condiciona de manera importante.

Pero he observado la alegría de quien encuentra trabajo y la posterior amargura de esa misma persona que acaba harta de él. ¿Qué nos está pasando?

Es normal que nos afecten las múltiples vicisitudes del entorno laboral, pero ¿te preocupas porque no te desborden los problemas del trabajo? Vuelvo a decir: una cosa es que lo que ocurra nos importe y nos afecte, y otra bien distinta es que nos saque de quicio.

Y ahí es donde está en tu mano el convertir el trabajo en un medio o en un fin, porque lo conviertes en un fin cuando no puedes dejar de perder los nervios porque tu jefe no te trata como debiera o tu compañero pasa de ti olímpicamente.

Si puedes cambiar la situación que te produce estrés, hazlo, buscando otro trabajo. Pero si no puedes cambiar lo que te estresa -como suele ocurrir, generalmente- porque no está en tu mano cambiar a los demás, entonces es hora de que lleves la mirada a ti y te centres en ti mismo para no acabar dejando a merced de los demás tu estado de ánimo. ¿En qué consiste eso?

Pregúntate cómo te gustaría reaccionar ante una situación que te enerva. Entiendo que no puedas perder los nervios con tu jefe, pero sí puedes decirle lo que piensas si la situación te parece injusta. Es importante y beneficioso para uno mismo oírse decir lo que sientes, defenderse si siento que no me consideran adecuadamente. Porque te vas a sentir mejor contigo mismo si te expresas en vez de aguantar y comerte las tripas.

No permitas que tus estados de ánimo los determinen los demás. Te recuerdo, una cosa es que los problemas, lógicamente, te importen y te afecten, y otra muy distinta es que acabes desbordado, y la diferencia entre una cosa y otra depende de ti.

Desahógate con quien te pueda comprender y apoyar pero no utilices a los demás como un saco de basura en el que descargar tus frustraciones. Preocúpate más por estar bien contigo mismo y menos por pretender cambiar a los demás.

 

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Vete de vacaciones para SENTIRTE
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Belén Casado Mendiluce | 14-07-2017 | 11:31| 0

 

 

Y tómate un tiempo para ti. Un tiempo para tener en cuenta lo que sientes, lo que se mueve en tus tripas, los sentimientos sentidos en el cuerpo. Tus vacaciones no son un mero parón de actividad sino una oportunidad para encontrarte contigo mismo y para conectar con lo que de verdad necesitas.

Hay una conexión entre tu ritmo habitual de trabajo y tu tiempo de vacaciones. Si te sorprendes sintiendo una inquietud interior mientras estás de vacaciones, una necesidad de estar constantemente haciendo planes, entonces es que tu ritmo habitual de trabajo es demasiado estresante para que puedas pararlo en unos días.

Si te observas en tus vacaciones quedando siempre con gente y con poco tiempo para tus personas más cercanas, entonces en tu día a día esas personas se han convertido para ti en algo demasiado familiar y cotidiano que ya no te dice nada. Así como vives así querrás seguir de vacaciones.

Puede que sientas en tu interior una necesidad  de parar físicamente, de hacer menos cosas, de descansar. Una necesidad que ya se empezaba a gestar dentro de ti antes de ir de vacaciones, la de tomar más en cuenta tus sentimientos, estar más contigo en silencio para poderlos escuchar sin tener tantas distracciones exteriores que te hagan evadirte de ti mismo.

Uno sólo mueve ficha cuando siente la necesidad, cuando algo te hace reaccionar y te das cuenta de que tus razonamientos ya no sirven para contrarrestar lo que vives como una necesidad  sentida imperiosa. Porque tu cabeza o tus deberías tienen poco que hacer cuando se trata de escuchar a tu interior, que rara vez se equivoca.

Tómate tus vacaciones para parar y SENTIRTE. Las vacaciones no son sólo un tiempo de relajo y disfrute sino una oportunidad para hacer caso a tus sentimientos que te están llamando a la puerta desde hace tiempo. A la larga siempre saldrás ganando, siempre será para bien, aunque tus circunstancias puedan dar un giro inesperado y pongan tu vida boca abajo.

Intento no llegar con la lengua fuera a las vacaciones, como si deseara ansiosamente ese tiempo, como si fuera contando los días que me faltan para que llegue. Por eso, prefiero incluir en mi día a día un pequeño tiempo de parón en el que pueda estar conmigo misma dejándome sentir. No quiero vivir sin parar y prefiero parar para vivir con sentido.

 

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¿Por qué dices: “Si Dios quiere”?
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Belén Casado Mendiluce | 30-06-2017 | 9:48| 0

 

Soy una creyente crítica, así que me cuestiono determinadas frases muy al uso que me chirrían en mi interior y me hacen sentirme alejada de una imagen de Dios en la que no creo.

Las personas que utilizan esa frase lo hacen para enfatizar su buena suerte (“Ha encontrado trabajo, gracias a Dios”) o para conjurarla (Si Dios quiere, nos iremos este año todos de vacaciones”), pero ambas maneras son, a mi modo de ver, visiones  de un Dios arbitrario y caprichoso.

Porque, vamos a ver, ¿qué tiene que ver Dios con que hayas encontrado trabajo? ¿Es que acaso Dios favorece a algunas personas y otras están “dejadas de la mano de Dios”? Si has encontrado trabajo ha sido gracias a tu esfuerzo y, acaso, a tu suerte, pero no metas a Dios por medio.

Y si deseas algo bueno para ti, como unas merecidas vacaciones, ¿por qué vuelves a meter a Dios en tus planes, como si él te pudiera bendecir con la gracia del merecido descanso? Sencillamente, te vas de vacaciones porque puedes y concurren las circunstancias favorables para que así sea.

Dios no se preocupa por algunos y olvida a otros, Dios no beneficia a unos y pasa de otros. Ese es un Dios injusto que nos hace creer que nosotros somos seres dignos de recibir sus dones…y otros no. Así que ese es un Dios hecho a nuestra imagen y semejanza y no refleja su verdadera identidad.

¿Acaso crees que Dios permite y te envía las cosas malas que te ocurren? ¿E incluso piensas que, con todas las desgracias que ocurren en el mundo, no puede existir un Dios, porque si existiera no las permitiría? En realidad, si existe el mal, es fruto de la inconsciencia humana, y Dios no tiene nada que ver con ello, piénsalo.

Procuro no meter a Dios por medio de mis acciones, lo que no significa que no sienta su presencia de una forma u otra en mi vida. Pero eso ya depende, no de lo merecedora que sea de su influencia, vamos, de lo buena persona que sea, sino de lo abierta y consciente que esté a mi propia interioridad y a la Presencia que surja en ella.

Porque la vivencia de Dios pasa por uno mismo. No se puede creer en Dios si la propia persona no se trabaja sus apegos, miedos o pensamientos negativos. No se puede creer en un Dios que está fuera de nosotros mismos cuando, en realidad, es en nuestro propio interior donde tenemos que mirar para encontrarlo.

Yo no digo: “Si Dios quiere” porque sé que Dios quiere lo mejor para mí y para todos, y lo bueno que reciba en la vida, doy las gracias por ello, no porque me lo merezca, sino porque soy consciente de que no puedo controlar todo en esta vida.

 

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Si quieres, no siempre puedes
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Belén Casado Mendiluce | 16-06-2017 | 10:25| 0

 

En esta sociedad se enfatiza la fuerza de voluntad como motor para conseguir las cosas, el tesón para perseguir un objetivo, pero la vida no siempre es una carrera en la que hay que llegar a la meta.

Evidentemente, si quieres aprobar unas oposiciones, necesitarás planificarte para sacar el máximo partido a tu esfuerzo, perseverar de cara a conseguir el objetivo deseado, pero en la vida, muchas veces, uno no puede empeñarse en que las cosas salgan como nos gustarían.

Y esto es aplicable a uno mismo, no me refiero a cómo son los demás. Tú puedes querer mostrarte con más tranquilidad ante determinados problemas en tu vida, pero te das cuenta de que, una y otra vez, vuelves a caer en la misma piedra, y pierdes los nervios, esos nervios que se te disparan como si tuvieras un resorte automático.

Así que, como digo yo, vamos a ir “a favor de la corriente”. En vez de luchar contra ti mismo para ser como te gustaría ser, permítete, date permiso para mostrarte, en cada momento, como puedas. Si no puedes evitar hacer algo que sabes que no es lo mejor para ti, hazlo por lo menos conscientemente, relájate y permítete hacer lo que puedas…dándote cuenta.

Esta actitud te libera de estar en una permanente lucha interior contra ti mismo que te consume energía. Te libera de sentirte culpable después por no hacer lo que se supone que deberías haber hecho. Y, sobre todo, te das permiso para ser imperfecto… pero consciente.

No siempre lo ideal es lo que uno necesita en un momento dado. En ocasiones,  no puedes evitar llamar a varias personas para contarles tus problemas aunque, con la cabeza, sabes que te sentaría mejor estar en silencio contigo mismo. Pero sientes que necesitas oír esas voces amigas quizás, para darte cuenta después de que sólo en ti está la respuesta a lo que te pasa.

Uno no puede vivir consigo mismo como si siempre tuviera que estar dando la talla, como si tuviera que correr una carrera de obstáculos y llegar a la meta lo antes posible, como si te tuvieras que estar demostrando constantemente que estás a la altura de lo que esperas de ti mismo.

El esfuerzo y la fuerza de voluntad no siempre valen a nivel interior. En ocasiones, resulta mejor darse permiso para actuar como mejor pueda uno, porque lo que hagas sin luchar contra ti mismo, pero conscientemente, no queda en saco roto.

 

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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