Diario Vasco
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Autor: belencasadomendiluce
¿Sabes no tomártelo a personal?
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Belén Casado Mendiluce | 22-01-2016 | 11:51| 0

 

A todos nos duelen los ataques que nos hacen los demás, sobre todo si nos conocen, pero no tomártelo a personal te ayuda a no perder el equilibrio.

No tomarte una ofensa a personal no significa que hagas como si la cosa no va contigo, como si no hubieras hecho “acuse de recibo” de lo que te han dicho, no. Te das cuenta de lo ocurrido pero sabes que el ataque habla más de quien lo hizo que de ti.

Si alguien te insulta, te falta al respeto o te ningunea, esa actitud está diciendo más de la otra persona, de su forma de ser, que de ti mismo. Esa actitud refleja cómo es esa persona y no tanto cómo eres tú. Tenlo presente.

Eso es no tomártelo a personal. No creer lo que el otro dice de ti, aunque te conozca, porque eres tú quien mejor se conoce a sí mismo y sabes que no te mereces que te traten mal.

Cuando alguna vez me han insultado, he respondido para escuchar mi propia voz saliendo en mi defensa, puede que, simplemente, para decirle al otro que no le consiento que me falte al respeto y para decirle, también, que le vaya bien en la vida. No tomártelo a personal no significa quedarte callado y sin actuar.

Si no te tomas una ofensa a personal, te centras más en ti que en la otra persona. No estás analizando los motivos que tuvo el otro para decirte lo que te dijo, no estás pretendiendo encontrar un “por qué”,  ni queriendo comprender todos los pormenores de la situación para encontrar una disculpa a la ofensa.

Si te centras en ti, dejas de volcar tu rabia hacia el otro, dejas de considerarle tu “enemigo” y llevas tu mirada a tu interior para quedarte en paz. Tú conoces cómo eres, y te quieres lo suficientemente a ti mismo como para no esperar aceptación de los demás a costa de no valorarte como eres.

Así que si me faltan al respeto, voy a saber cómo es la persona que me ofendió, tengo información de qué pasa dentro de su cabeza para actuar como lo hace. Pero me interesa mucho más saber que nada de lo que esa persona me dijo tiene que ver conmigo ni con mi manera de ser.

No te creas las agresiones de los demás, no las hagas tuyas, no dejes que entren en tu interior, no te las tomes a personal. Tú sabes que procuras tratarte con cariño a ti mismo, valorándote como eres, sabiendo que para mejorar y crecer como persona …no necesitas machacarte ni faltarte al respeto.

 

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Saber el destino pero no forzar el camino
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Belén Casado Mendiluce | 13-01-2016 | 12:16| 0

 

Es importante que sientas que vives tu vida, más o menos, como tú quieres vivirla. Entiéndeme, no se trata de que tengas el trabajo que deseas ni el dinero que te gustaría ni las relaciones sociales que anhelas, no. Se trata de si tienes  la sensación de estar relativamente cómoda en tu propia piel, encajada en el sitio que tienes en la vida.

Ese es el destino de tu vida, el encontrar ese lugar en el que reposes y vivas sin compararte con los demás y sin justificarte por ser como eres. ¿Cómo se hace eso?, preguntarás.

Todo es un camino, evidentemente. Pero lo que importa es si sabes hacia dónde vas, si valoras que vivir tomando consciencia de ti misma y de tus sentimientos es otra manera muy distinta de vivir. Es cuestión de actitud.

Mi tiempo me ha llevado sentir que vivo sin el deseo de querer vivir de otra manera. Que he ido encontrando mi sitio aunque, a veces, me salga de él.

Ya lo dijeron unos pensadores: “Cualquiera que sueñe con una vida que se salga de lo común acaba por descubrir que no tiene otra opción que buscar una manera poco común de vivirla”.

Y vivir de esta manera tiene poco que ver con pretender tenerlo todo controlado, con querer que las cosas sucedan de una determinada manera porque, nos decimos, que es así como tienen que suceder. Y, además, nos engañamos pensando que no es cosa mía sino que es así como piensa todo el mundo.

No se puede forzar el camino de la vida cuando uno vive con un mínimo de consciencia, aunque vivir el presente tal como es puede resultar mucho más duro que pretender que la realidad sea a nuestra imagen y semejanza.

Aunque, pensándolo bien, el destino es la vida misma, el propio camino. Y en ella, en la vida, no alcanzamos ningún punto en el que podemos decir: “Por fin, ya he llegado”, no. La vida misma es, día a día, nuestro objetivo. No hay nada más importante que vivir cada día, como se presente, con la consciencia que puedas. No tienes que llegar a ningún sitio.

Por eso, como no tienes que alcanzar ninguna meta, puedes vivir lo que se te presente sin pretender forzar nada. Sólo quieres cultivar la actitud de parar, sentir y reposar lo vivido y, aunque en ocasiones te pierdas, siempre sabrás…volver al camino.

 

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Te mereces que te tengan en cuenta
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Belén Casado Mendiluce | 16-12-2015 | 11:52| 0

 

Hay mujeres que tienen interiorizado el ponerse en segundo lugar, el no llamar la atención y ser, encima, las que se preocupan por los demás, en un esfuerzo por agradarles y hacerles la vida más fácil. Ese tiempo ha terminado.

Te mereces que te consideren lo suficientemente importante como para actuar enfrentándose a los demás ante una situación en la que te tratan injustamente. Te mereces que te saquen la cara y te apoyen aunque a la otra persona que te defienda, directamente, no le hayan hecho nada negativo. Puede que los amigos comunes se porten mal con tu pareja y tú te alejes de ellos por solidaridad con ella.

Te mereces que te consulten las decisiones antes de tomarlas para así decidirlas conjuntamente; y no sólo las decisiones importantes como un trabajo a elegir sino ese plan con amigos del fin de semana en el que tú no estás presente.

Te mereces que te cuiden en caso de enfermedad dejando de lado las tareas cotidianas no urgentes; es más importante hacerte compañía que pasar el aspirador de la casa o que realizar trabajos que te hacen pasar más tiempo fuera de casa.

Te mereces que sean “caballerosos” contigo: que dejen de lado, por un momento, la velada familiar para acompañarte a coger el autobús; que al abrir la puerta te cedan el paso; que te sirvan primero la comida y que te lleven en coche a los sitios para hacerte el día más cómodo.

Te mereces que piensen en agradarte cuando tienes un mal día o estás estresada. Puede comprarte esa comida que te gusta, hacer el plan que tú quieres aunque al otro no le haga mucha gracia o escuchar tus sentimientos en la cama sin prisa por levantarse.

Te mereces que intenten hacerte la vida más fácil ayudándote en lo que a ti te resulta más difícil y engorroso. Que te ayuden con un programa informático o que prepare la comida si al otro se le da mejor hacerlo.

Te mereces que te traten con consideración y cariño, que te demuestren cada día que eres una persona importante para el otro y que en la convivencia nunca se dé nada por supuesto más que… lo que a vosotros os hace bien a los dos.

 

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Cuentos de Otoño. El agobio de Alvaro
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Belén Casado Mendiluce | 02-12-2015 | 9:25| 0

 

Álvaro había quedado con su amigo de toda la vida para tomar algo en un bar.

Cuando estuvieron sentados, Álvaro le comentó lo preocupado que estaba por

su situación: llevaba meses en el paro y, a pesar de buscar trabajo no salía

nada.

 

-“ Estoy agobiado por mi situación. Me levanto por la mañana sin ganas de

nada, sin tener otra cosa que hacer más que buscar trabajo. La verdad es que

es descorazonador. Me dan ganas de mandarlo todo a paseo.”

 

– “Álvaro, ¿sigues estando con Julia, tu novia?”

 

– Sí, sí. Estamos muy a gusto conviviendo juntos, la verdad.

 

– “Oye Álvaro, si tuvieras que elegir, ¿qué preferirías tener trabajo pero no una

novia o quedarte con Julia aunque no tengas trabajo?”

 

Álvaro se sorprende de lo que le dice su amigo…y se queda pensativo.

 

Nunca se había parado a verlo desde ese punto de vista y, sin embargo, la

respuesta le salió rápida, sin pensarlo.

 

-“Por supuesto que prefiero estar con Julia aunque no tenga trabajo. Estar con

ella me aporta mucho y es muy positivo para mí”

 

-“Pues cuando te venga el bajón por la falta de trabajo, acuérdate de que lo

bueno que tienes en tu vida por estar con Julia.  Así podrás valorar lo que

tienes más que lo que te falta”.

 

Álvaro se ha quedado más tranquilo después de hablar con su amigo. Sigue

esforzándose en buscar trabajo pero ahora se siente más contento por lo

bueno que tiene en su vida, algo bueno a lo que, de ninguna manera, querría

renunciar.

 

Autora: Belén Casado Mendiluce

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Hincar el diente al tema
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Belén Casado Mendiluce | 25-11-2015 | 10:07| 0

 

Hay momentos en la vida que hay que “morder” una situación, dejar de ser políticamente correcto y pasar a la acción para hacer valer lo que sentimos.

A mí no me gustan los conflictos, como a la mayoría de personas, pero tampoco me gusta que me tomen por “el pito del sereno”, así que si siento que me atacan considero que tengo derecho a atacar también, desembarazada estoy de la máxima religiosa “devuelve bien por mal”.

A veces, pretendemos quejarnos del maltrato con buenas maneras, intentando que el otro comprenda lo errado de su actitud, pero no hay manera, porque encima puede que te acusen de ir de víctima; así que la directa es pasar al ataque de manera directa, firme y sin contemplaciones.

Y me siento fenomenal, ¡vaya que sí!, cuando me oigo quejarme de una situación injusta, cuando me enfado sin sentirme culpable por ello, cuando no recojo de manera empática los reproches ajenos, cuando no me guardo mi malestar en silencio y decido pasar al contraataque.

“Dos no discuten si uno no quiere”, se dice, pero yo prefiero alzar mi voz contra la injusticia, prefiero sacar mi energía al exterior en vez de convertir mi mente y mi cuerpo callado en terreno propicio para la somatización de cualquier enfermedad.

“No hay ofensa si no te das por ofendido”. ¿Quién dijo que había que mantener una actitud tan estoica ante la adversidad que parece que estás por encima de ella? Si te sientes a gusto así, bienvenido sea, pero yo prefiero hacer caso a lo que siento y ponerle palabras para ser el mejor adalid de mi propia persona.

Hay que “morder” determinadas situaciones, hincarles el diente y no parapetarse tras una actitud temerosa, inmovilista y tan respetuosa con el otro que acabas por faltarte al respeto a ti mismo. La máxima responsabilidad que tienes es la de coger en tus manos tu propia vida, no la de los demás.

Y no me importa que en el momento te quedes sin capacidad de respuesta frente a la agresión, dilo al cabo de los días cuando te salga y conectes con tu rabia interior. Prefiero lo dicho a destiempo que lo callado por siempre.

Y ya sabes, no te sientas culpable por sacar la  rabia. La educación moralista, basada en la culpa, que hemos recibido nos ha convertido en dóciles corderos para así tener controlada nuestra conciencia, no sea que vayamos a ser unos protagonistas demasiado conscientes de nuestra propia vida y la vivamos en libertad e independencia.

De lo que siempre me quedó claro es que por “ser buena” y complaciente, los demás no me van a querer más, todo lo contrario, te acaban tomando sin suficiente consideración porque, sencillamente,…tú mismo no te tienes en cuenta lo suficiente, y eso se nota.

 

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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