Diario Vasco
img
Autor: belencasadomendiluce
¿Enfermedad mental o negocio farmacéutico?
img
Belén Casado Mendiluce | 10-09-2014 | 9:05| 0

 

La denuncia de Allen Frances, psiquiatra y catedrático de la Universidad de Durhan, cuestionando el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM), la “biblia de la psiquiatría mundial”, merece una reflexión meditada y atenta.

Las empresas farmacéuticas buscan hacer sus negocios a costa de la salud de los ciudadanos. Poco importa si puede ser más efectiva una psicoterapia a largo plazo en el tratamiento de la dolencia, como hacerle dependiente al enfermo de unos psicofármacos que no irán a la raíz de su enfermedad.

Desconfío de las etiquetas psiquiátricas. Después de las declaraciones antes de morir de Leon Eisenberg, el psiquiatra que “descubrió” el TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad), según las cuales “el TDAH es un ejemplo de enfermedad ficticia”, poco hay que decir.

Lo que podría ser, por ejemplo, una etapa necesaria de duelo después de la pérdida de un ser querido, que requiera del apoyo de un psicólogo que le reconforte y ayude a superar, se convierte en manos de un psiquiatra, en un “trastorno depresivo” que exija ansiolíticos y antidepresivos para… anestesiar al paciente.

No todas las etapas inevitables de sufrimiento en la vida de una persona tienen que considerarse una enfermedad mental. Son momentos que hay que vivir, con ayuda profesional de quien te tiende la mano, y que no se solucionan tomando pastillas que te eviten el sentir.

Puntualmente, no estoy en contra de tomar medicación cuando haga falta, pero acabar dependiendo de ella es una manera de no tomar conciencia de lo que me ocurre, ir sólo a los molestos síntomas que se pretender eliminar sin abordar los inevitables reajustes que el paciente tiene que hacer en su vida.

La enfermedad mental se ha convertido en un cajón de sastre en el que echamos todo aquello que no entendemos ni sabemos cómo tratar. Y por esa falla entra la industria farmacéutica para aprovecharse de un mercado en expansión –del cada vez mayor número de pacientes- y que aporta enorme beneficios económicos.

Me he encontrado en mi trayectoria profesional con personas diagnosticadas con alguna etiqueta psiquiátrica. He podido constatar una gran sensibilidad en ellas que no les ha impedido mejorar su autoestima y tener una mejor calidad de vida. Tratarlas ha sido un orgullo para mí.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

 

Ver Post >
Impresiones al amanecer
img
Belén Casado Mendiluce | 03-09-2014 | 8:14| 0

 

¡Cómo cambia mi estado de ánimo! Un mañana me levanto alegre y siento que todo va a ir bien durante el día y si, acaso,  surge algún revés me siento con energía para afrontarlo. Pero a la mañana siguiente puedo levantarme taciturna y seria, como si comenzar el día fuera una tarea pesada.

Me doy cuenta de que no puedo evitar sentirme como me siento. Me gustaría que todos los días fueran una inyección de energía positiva en mi cuerpo, que mi cara estuviera distendida y sonriente…pero no puede ser.

A base de acostumbrarme a ello, ya me digo al levantarme: hoy toca día mustio u hoy me siento rara y no sé por qué. Prefiero poner palabras a lo que es evidente ante que querer convencerme de lo que no es, que estoy bien y no me pasa nada; pues no, hoy no es uno de esos días.

Me ayuda mucho el poner palabras a lo que siento, es una manera de situarme y saber de qué estoy hablando. Sé que las palabras nunca pueden abarcar toda la realidad, pero me colocan en el sitio más aproximado a donde tengo que estar, no en otro.

Y si hoy no tengo temple, lo digo abiertamente, para que la persona con la que convivo sepa que hoy no estoy para florituras y que no me puede pedir más de lo que hoy puedo dar. A lo largo del día me suele preguntar: “¿Cómo estás?” Y yo le respondo: “Como puedo”.

En ocasiones, siento rabia por estar a merced de sentimientos tan cambiantes, como si fuera un signo de debilidad o inestabilidad el no sentirse cada día alegre y contento. Pero me doy cuenta de que no es así, que la inestabilidad viene de no aceptar como estoy hoy, que puedo estar medianamente bien conmigo misma aunque no esté todo lo simpática y alegre que me gustaría, qué le voy a hacer.

¡Cuántas veces me tengo que recordar!: “Belén, déjate en paz…haces lo que puedes” Un sonsonete que me ayuda a no forzarme a agradar más de lo que me apetece y a valorar lo que esté haciendo aunque no esté al nivel de lo que espero de mí.

La verdad es que no es agradable pasar el día de “bajón”, pero si me permito estar como puedo, el ánimo se va asentando, como si encontrara un apoyo en mi interior que está más allá de los vaivenes. Me alegra sentir que existe ese lugar dentro de mí en el que …yo no soy sólo lo que siento.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

Ver Post >
¿Tienes que soltar alguna ilusión?
img
Belén Casado Mendiluce | 29-08-2014 | 8:17| 0

 

En la vida no salen las cosas como uno proyectaba en el futuro: puede que no  tengas el éxito profesional que imaginabas o no formes esa familia que deseabas, o no puedas vivir tu jubilación viajando como te apetecía.

Pocas cosas salen como a uno le hubiera gustado, quizás vas aprendiendo por el camino que es más importante aprender a vivir la vida como va surgiendo en vez de pretender amoldarla a tus expectativas.

Es que no todo lo puedes controlar y dirigir en tu vida. Puedes poner voluntad y esfuerzo para buscar un trabajo con el que ser autónomo, pero te puedes encontrar que los caminos que habías trazado para ti en tu vida se desvían del original sin tú poderlo evitar. Es así.

Puede que tengas que soltar, dejar ir, no sin cierta tristeza, alguno de esos sueños tuyos que ya no se van a cumplir, ilusiones que se van quedando atrás y que creías que te darían la autoestima o el bienestar que necesitabas.

Pero si de algo me he dado cuenta es que sentirse bien con uno mismo no depende tanto de los logros conseguidos en la vida, y que la medida del éxito es mucho más interna que externa, que depende más de nuestra satisfacción interior que de los aplausos de los demás.

Nos han enseñado tanto que “si quieres puedes” que cuando, a pesar del empeño y la fuerza de voluntad que ponemos, no conseguimos lo que nos proponíamos, nos invade entonces el desánimo y el abatimiento.

Pero ese el momento de la oportunidad para nosotros mismos. La oportunidad para sentirnos de otra manera. Porque habiendo soltado las ilusiones que inútilmente has perseguido durante tanto tiempo, puedes ir al verdadero sentido de tu vida, el que no depende de los éxitos exteriores.

En ocasiones, tengo la sensación de que en la primera mitad de mi vida me he podido afanar en alcanzar metas de diferentes tipos: profesionales y personales. Pero que en la segunda mitad de la vida, curiosamente, me toca deshacer parte del camino aprendido.

Cuando he querido ir a más ahora tengo que ir a menos, ir soltando ilusiones y expectativas y, poco a poco, sorprenderme de sentirme más libre frente a todo eso porque  no dependo de ello para vivir. Es un camino lento y que cuesta.

Uno puede desprenderse de mucho más de lo que imagina. Es una experiencia de desapego en la que nos damos cuenta de cuánto estábamos aferrados a lo que nos cuesta soltar, cuánto de nuestra autoestima habíamos puesto ahí. Pero conforme se va yendo… algo bueno se despierta en ti.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

Ver Post >
No hay mayor fantasma que la propia cabeza
img
Belén Casado Mendiluce | 20-08-2014 | 7:59| 0

 

Si tuviéramos que encontrar un sistema eficaz para meternos miedo en el cuerpo e imaginarnos todas las desgracias posibles, no tendríamos que irnos a ver la televisión o a leer historias truculentas; bastaría con dejarse llevar por todas las imágenes mentales que surgen en nuestra cabeza…y acabar creyéndolas, claro.

Tu cabeza se imagina todos los miedos posibles, pero estos están relacionados con tus experiencias vividas y tu historia personal. Si has pasado por una enfermedad grave, tus miedos tendrán que ver con la salud; si has sufrido una dolorosa ruptura de pareja, tendrás miedo a que la historia se repita.

La mente evoca imágenes muy vívidas, casi realistas, diría yo. Pero la mente fabrica esas imágenes para darnos donde duele, en nuestro punto débil, en aquello que se nos ha quedado pendiente de resolver o que nos ha dejado una sensibilidad especial a un tema concreto. ¿Vas a hacer caso a lo que tu cabeza imagina?

No siempre es fácil dejar de pensar o imaginar cosas negativas. La negatividad, en muchas ocasiones, se introduce en nosotros como una especie de “okupa” que se apropia de nuestro espacio y nuestra energía sin nuestro permiso. Pero puedes hacer algo al respecto.

Deja de luchar contra tus fantasmas. Es verdad que pueden ser angustiosas las imágenes que te surgen durante la noche o el día, los pensamientos o las palabras que tu mente evoca como si fueran reales; déjalos pasar como si fuera una película que tu mente te presenta, como vienen se van.

No te resistas a nada de ello pretendiendo hacer como si no existieran esas imágenes, queriendo sacudírtelas de encima lo antes posible. Obsérvalas y sé consciente de lo que pasa por tu mente, pero vuelve a llevar la atención a lo que estés haciendo en este momento: leer un libro, dar un paseo o limpiar la casa…

Frente a la dispersión, ATENCION, esa sería la máxima, y aunque te distraigas mil veces, mil veces vuelve a llevar tu atención a lo que tengas presente. Guía tu mente hacia donde estés atento a lo que haces y puedas estar relajado, ya sea algo físico como hacer deporte, o mental como charlar con alguien.

Los fantasmas de nuestra cabeza nos asustan con toda su negatividad. Pero esos fantasmas se van marchando poco a poco si no empleas energía en luchar contra ellos. Lleva tu atención al aquí y ahora, es lo único real.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

Ver Post >
¿Para qué sirven las vacaciones?
img
Belén Casado Mendiluce | 27-07-2014 | 7:27| 0

 

Menuda pregunta, pensarás, pero la verdad es que no todas las personas se toman el período vacacional de la misma manera.

La respuesta más común es que las vacaciones sirven para descansar del trabajo diario, un tiempo en el que relajarse, disfrutar y olvidarse de las preocupaciones cotidianas.

El caso es que ese tiempo de parón provoca en no pocas personas una sensación de desasosiego e incomodidad porque, por ejemplo, tanto tiempo libre es motivo de mayor roce con la pareja ya que se ven obligados a pasar más tiempo juntos. De hecho, no pocas separaciones se producen después del verano y, otras tantas, después de las Navidades.

¿Cómo te tomas tus vacaciones? ¿Con el objetivo de conocer lugares y hacer actividades de ocio distintas? En ocasiones, te encuentras que has vuelto a casa cansado de no parar de hacer turismo. ¿Por qué no pruebas a parar?

Ya sabes que doy importancia a ralentizar el ritmo de vida, a ir más despacio para poder ser más consciente de lo que te ocurre a ti y a tu alrededor. Y las vacaciones pueden ser una estupenda oportunidad para poner en práctica esa necesidad sentida tuya de ir a otro ritmo.

Pero lo interesante es aprender a parar para luego, de vuelta a la rutina diaria, aplicarlo, en alguna medida, a tu día a día. He aquí algunas indicaciones que te pueden ayudar.

-Haz una cosa cada vez, llevando tu atención a ello, sin pensar en la siguiente actividad que vas a hacer.

-Toma conciencia de que para disfrutar de tus vacaciones no tienes que seguir teniendo el tiempo ocupado. Túmbate en la hierba, échate la siesta, observa en silencio la gente pasar…

 -Habla con las personas cercanas de cómo te sientes, de tus dudas, tus deseos y de lo que para ti es importante. Da valor a tus sentimientos.

-Intenta vivir el presente, tu día a día, como mejor puedas, sin nostalgias del pasado ni planificaciones para el futuro. Tu mente te lo agradecerá.

 Para finalizar, un aviso para caminantes: cuando uno va viviendo con más lentitud, te puedes ir dando cuenta de cosas que tu ritmo frenético te impedía ver: que no te gustan determinados aspectos de tu vida o de las personas con las que te relacionas… así que estate abierto a la posibilidad de que se produzcan cambios en tu vida.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

*Con motivo de las vacaciones de verano, nos volveremos a encontrar el 20 de Agosto. Que descanséis y disfrutéis.

Ver Post >
Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

Etiquetas

Otros Blogs de Autor