Diario Vasco
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Autor: belencasadomendiluce
Acoger el miedo
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Belén Casado Mendiluce | 28-09-2011 | 2:17| 0

Hace poco me comentaban el caso de una persona que había ido a un médico naturista, y éste le preguntó al paciente a qué tenía miedo en la vida. “¿Miedo yo? Pues creo que a nada, oiga.”- contestó. “Otro que dice que no tiene miedo a nada”, le replicó el médico.

Yo me sonreí cuando me lo contaron porque en esta sociedad está mal visto reconocer que uno tiene miedo y “vende más” dar la imagen de una persona segura de sí misma y echada para adelante.

Hay tanto libro de autoayuda sobre:”cómo atraer el dinero a su vida” y “cómo ser un buen líder en el trabajo”, que echo de menos alguno sobre: “socorro, me muero de miedo”.

¿Quién no se ha sentido paralizado ante algo que le superaba, como ir al dentista, por ejemplo? ¿Quién no se ha sentido bloqueado cuando quieres estar suelto en un grupo y no te sale? El miedo es un sentimiento muy común…y muy humano; Pero vamos a ver qué podemos hacer cuando lo sentimos.

En primer lugar, sé consciente de que tienes miedo.” Sí, si ya sé que tengo miedo”, me dirás. Yo te digo que te dejes sentir en el cuerpo tu miedo y que te observes a ti mismo cómo estás. No quieras engañarte a ti mismo diciéndote que no hay miedo o queriendo convencerte de la inutilidad del mismo. Lo sientes y punto.

¿Y ahora qué? Pues dale la mano y sal con él a la calle a hacer lo del día a día. Acoge el miedo y déjale un sitio a tu lado. No te digo que lo aceptes como si ahora te dejara de molestar, no. El miedo es un vecino incómodo y fastidioso, eso no lo vamos a negar. Pero acoger es tener una actitud más cariñosa con lo que te molesta de ti mismo.

Y por último e importante: no pretendas que desaparezca ni luches contra él, déjalo estar. Todo lo que quieras cambiar de ti con tensión, sólo consigues que permanezca más tiempo contigo.

Hay momentos en la vida que toca sentir lo que hay, aunque eso sea miedo. Y cuando soy capaz de reconocer lo que siento puedo sentirme más fuerte y dueño de mí. Aquí no se trata de esconderse de uno mismo. Animo.

Continuaremos…Belén Casado Mendiluce

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“No necesito un psicólogo”
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Belén Casado Mendiluce | 26-09-2011 | 6:25| 0

“No necesito un psicólogo”

Siempre me ha llamado la atención que hubiera gente que considerara a los psicólogos “loqueros”. Vamos, que tenías que estar con la cabeza ida para acudir a este profesional.

¿A tu consulta va gente muy tarada? – me preguntaban con una sonrisa maliciosa. Como si ellos estuvieran “sanos” y a salvo de ser considerados “locos”.

Para mis adentros, pensaba que eran ellos los que más miedo le tenían al psicólogo, a ver si éste les iba a encontrar algo en su personalidad que preferían no ver.

“Yo soy una persona equilibrada y estable y no necesito de nadie para resolver mis problemas” parecían decirme. Cuánto miedo anda suelto…

He procurado no tratar de convencer a nadie de la utilidad de loa psicólogos por aquello de que no se cambian actitudes desde la cabeza sino desde las tripas. Sólo cuando te estás ahogando en la piscina te das cuenta de que no puedes observarte a ti mismo desde fuera cómo te ahogas. Necesitas pedir ayuda desesperadamente porque tú solo no puedes salir de ésta. Por supuesto que ahí están los amigos y personas cercanas para echarnos “un cable”, pero hay momentos en se necesita alguien que se implique con nuestro sufrimiento sin que nos tengamos que preocupar de si somos una carga para el que nos escucha. Y una implicación efectiva, que incluso nos ponga el dedo en la llaga, para ayudarnos a salir de nuestro malestar.

Hace falta humildad para reconocer que uno se encuentra mal y tomar conciencia de ello, de la propia debilidad, es algo de lo que carecen muchos de los que se consideran “sanos”. Sigo pensando que es signo de fortaleza interior reconocer que se necesita ayuda y que el miedo al psicólogo no es más que un reflejo del miedo a los propios fantasmas.

Eso sí, “cada maestrillo tiene su librillo”. No todos los psicólogos son iguales. Recomiendo elegir a aquel que me inspire confianza, con el que me sienta más cómoda y que sea cercano en el trato. Encima que voy a tratar temas personales e incluso dolorosos, no me voy a cargar con la incomodidad de tener a alguien enfrente de mí que no me comprenda e incluso me resulte antipático.

Continuaremos…

Belén Casado Mendiluce

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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