Diario Vasco
img
“Quiero estar más alegre” (2ª parte)
img
Belén Casado Mendiluce | 19-08-2013 | 06:52| 24

 

-Paciente (P): Buenos días, Belén. Desde la última vez que nos vimos, he puesto en práctica los consejos que me diste. He aprovechado mis vacaciones de verano para dejar de dar vueltas a las preocupaciones cotidianas. Seguro que pensarás que en vacaciones siempre se está bien, pero es que yo me llevaba los problemas a todas partes, así que este verano he descansado de verdad porque me he relajado y he estado más tranquila.

-Terapeuta (T): ¿Qué hay de tu deseo de querer estar más alegre?

-P: Me doy cuenta de que estoy tan acostumbrada a pensar en problemas, reales o no, que voy a necesitar tiempo sólo para cambiar eso. Para mí ya es un logro importante que pueda estar más tranquila en el día a día, aunque no me vayan las cosas siempre bien. Y la alegría… qué te voy a decir…me va saliendo a poquitos, sonrío algo más y me siento menos gris que antes, aunque todavía me gustaría sentirme mejor.

-T: Me acuerdo que comentabas la vez pasada que tenías un sentimiento trágico de la vida. Háblame un poco más sobre ello.

-P: (Se queda un rato en silencio…) Es como una tristeza antigua que siento muy dentro y que está unida a un sentimiento de soledad. Me recuerdo así desde niña y, la verdad, no sé si eso desaparecerá algún día.

-T: Esa falta de alegría que tienes también tiene que ver con esos sentimientos que describes. Está muy bien que procures dejar de dar vueltas a las preocupaciones diarias pero, si te parece, vamos a ahondar en la raíz de tu tristeza. ¿Cómo te recuerdas de niña?

-P: (Se queda unos segundos callada…) Como una niña triste que no ha disfrutado de la infancia. Ahora que lo digo, me doy cuenta de dónde me viene el sentimiento trágico de la vida que tengo ahora. Es que no he sentido tampoco en la adolescencia esa sensación típica de “comerte el mundo”, esa alegría de aprovechar a tope el momento y de disfrutar al máximo de nuevas experiencias.

-T: Me alegro que te hayas dado cuenta de dónde viene tu tristeza actual. ¿Compartías con alguien cómo te sentías?

-P: Algo con mi madre pero, como la mayoría de los padres de la época, no hablaba de sentimientos; no entendía lo que le contaba y procuraba quitarle importancia. Mi padre se ocupaba de trabajar y mi hermano vivía a su aire. Estoy entendiendo más de dónde me vienen las cosas, Belén ¿Tú crees que eso se puede cambiar?

-T: Lo que has vivido no se puede borrar de la memoria como si nunca hubiera existido, pero tomando conciencia de lo que sentiste puedes entender mejor lo que te ocurre ahora. Si te parece, en la próxima consulta seguiremos profundizando en esas vivencias importantes que no pudiste compartir con personas cercanas.

-P: Me parece muy bien. Me has ayudado mucho a contactar con sentimientos que creía olvidados y me siento mejor, Belén. Gracias y hasta la próxima consulta.

-T: Me alegro de que te haya ayudado. Hasta pronto.

 

*Este Consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

Podéis encontrar la 1ª parte en el siguiente enlace:

 http://blogs.diariovasco.com/lapsicologaencasa/2013/01/07/quiero-estar-mas-alegre/

 

*Un abrazo de bienvenida a todos en el blog, y seguimos caminando juntos…

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

Ver Post >
Cuentos de Verano: Reposa y siente
img
Belén Casado Mendiluce | 26-07-2013 | 06:50| 20

 

Adrián le reprochaba a su Ana, su pareja, el que le decía las cosas a “toro

pasado” y no en el momento, cuando ocurrían.

 

-“¿No puedes dejar de callarte, como si no pasara nada, y soltarme a los días

algo de lo que ni siquiera me acuerdo?” –le comenta Adrián.

 

-“Es que en el momento no se me ocurre qué decir o es luego cuando me

siento mal por lo que ha pasado” –le contesta Ana.

 

-“Pues si no me lo dices en el momento, prefiero que no me digas nada porque

ya ha pasado la historia, y no tiene sentido que me “saques trapos viejos” –le

dijo Adrián.

 

-“Mira, Adrián. ¿Preferirías no comer nada porque no sabes cómo te va a

sentar? Tú también después de haber comido algo, cuando estás haciendo la

digestión, es cuando te das cuenta de si te ha sentado bien o no lo que

comiste, si te ha dado una digestión pesada o, por el contrario, te sientes bien.

De la misma forma, yo dejo sentir las cosas que me ocurren hasta que en mi

cuerpo tengo la sensación clara de bienestar o malestar, y es entonces cuando

lo comparto contigo. No pretendas que no te diga nada si no es en el momento

porque me impedirías que sintiera lo que me ocurre, como a ti te impediría

hacer la digestión de lo que comes” –le respondió Ana.

 

Adrián se quedó escuchando lo que le dijo Ana y entendió que cada uno tiene

su ritmo para decir las cosas, que no se puede forzar. Si él era de digestiones

lentas que le impedían hacer esfuerzos después de comer, ella necesitaba

reposar las cosas en su interior para sentirlas y reaccionar.

 

Autora: Belén Casado Mendiluce

 

*Con motivo de las vacaciones de Verano, nos volveremos a encontrar el Lunes 19 de Agosto. Que descanséis y volváis con energías. Un abrazo a todos.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

 

 

Ver Post >
No es lo mismo ser sociable que pretender caer bien
img
Belén Casado Mendiluce | 24-07-2013 | 07:11| 12

 

Eres sociable cuando te relacionas con los demás sin forzarte y respetando tu forma de ser, cuando pones de tu parte para participar en la conversación pero te dejas tranquilo si no te sale nada que decir. Pero cuando quieres dar la imagen de persona sociable y simpática, que cae bien a todos, te pierdes.

En ocasiones, la línea que separa el ser sociable del caer bien es fina y todos, en algún momento, hacemos o decimos cosas por crear buen ambiente cuando no forman parte de nuestra manera habitual de ser. Eso no tiene mayor importancia, otra cosa es la actitud general de querer agradar.

Puedes apuntarte a un plan de la mayoría del grupo como ir a ver un museo de la guerra civil, más por estar con los demás que porque te interese el tema; otra cosa es que acabes diciendo que te da igual hacer una cosa que otra, cuando sabes, en el fondo, que no es verdad.

Cuando pasas sistemáticamente por encima de ti mismo y de tus gustos para amoldarte a los demás, estás pretendiendo agradar. Curiosamente, el resultado de semejante interacción con las personas no será agradable ni conseguirás lo que buscas: sentirte aceptado por el grupo. Los demás notarán que te quieres hacer el simpático y el “quedabien” y marcarán cierta distancia con respecto a ti. Y tú te sentirás ansioso e incómodo contigo mismo deseando caer bien.

No te da igual una conversación que otra, ni ir a un concierto atestado de gente en vez de ir al monte. Una cosa es un momento puntual en el que accedes a un plan distinto por compartir con los demás y otra, bien distinta, dejarte en el rincón del olvido para que los demás estén a gusto contigo.

Porque, tenlo presente, por mucho que hagas por agradar a los demás: haciendo los planes que ellos quieren o estando a la mínima ofreciéndote para hacer tal o cual favor, no por eso te van a querer más.

En el fondo, cuando quieres caer bien lo que quieres es que te quieran, ni más ni menos. Y eso no se consigue por muchos esfuerzos que hagas ni por muchos malabarismos que realices cambiando tu forma de ser para que el otro esté contento. El cariño surge de manera espontánea y natural y no como resultado de un esfuerzo por conseguirlo.

Sé sociable porque quieres serlo, porque eliges serlo, con lo que conlleva de ceder en algunas ocasiones, pero no pretendas conseguir afecto, aceptación y cariño de los demás, porque estarás convirtiendo algo que no se puede forzar en un objetivo a conseguir y eso….ya está condenado de antemano al fracaso.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

 

 

Ver Post >
“No sé qué hacer con mi matrimonio” (2ª parte)
img
Belén Casado Mendiluce | 22-07-2013 | 06:29| 14

 

-Paciente (P): Buenos días, Belén. Me han cambiado mucho las cosas desde la última vez que nos vimos. Me decidí a hablar tranquilamente con mi marido y me llevé sorpresa porque ¡él sentía lo mismo que yo! Le dije que veía que ya no compartíamos nada y que no quería vivir de la misma manera toda la vida. Me contestó que él ya se había dado cuenta de que no teníamos nada en común pero que también se había acomodado a la situación.

-Terapeuta (T): ¿El hablar entre vosotros os ha llevado a tomar alguna decisión?

-P: Pues a separarnos, Belén. Yo lo siento claramente y él me dice que si es lo que yo quiero, aunque a él le cueste, lo tendrá que aceptar.

-T: ¿Cómo te sientes con todo esto?

-P: Muy liberada, la verdad. A veces, me pregunto cómo he dejado pasar tantos años sin haber tomado la decisión antes, pero supongo que he actuado cuando me ha llegado el momento.

-T: Exactamente. Probablemente, si te hubieran dicho hace unos años que ibas a estar donde estás ahora, no te lo hubieras creído.

-P: Qué razón tienes. Hace unos años me sentía satisfecha con mi matrimonio y pensaba que, visto los malos rollos que hay en muchas parejas, la mía era una buena relación. Pero ahora no siento de la misma manera y me doy cuenta de que me había acomodado a vivir sin ningún aliciente.

-T: Estabas viviendo dejando que la vida pasara por ti sin tú vivirla. Ahora, ¿te has planteado cómo te gustaría vivir tu vida?

-P: Sé que, sobre todo al principio, se me va a hacer duro el vivir sola, pero también me hace ilusión organizar mi vida como yo quiera. Quiero experimentar lo que es vivir sola y, aunque no estoy cerrada a enamorarme de nuevo, siento que ahora no es el momento de volver a tener otra pareja. Necesito primero estar un tiempo conmigo misma a solas.

-T: Me parece muy bien, por tu parte. Después de tantos años de matrimonio es importante que aprendas a convivir contigo misma, descubriendo tu propia forma de hacer las cosas en la que te sientas más a gusto.

-P: Me siento ilusionada del paso que voy a dar y me sirve de mucho saber que cuento con tu apoyo en esta nueva etapa de mi vida. Gracias, Belén.

-T: Me alegro que te sirva de ayuda. Iremos viendo cómo te sientes con los pasos que vayas dando. Vas por buen camino. Hasta pronto.

 

*Este Consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

Podéis encontrar la 1ª parte en el siguiente enlace:

http://blogs.diariovasco.com/lapsicologaencasa/2012/10/22/no-se-que-hacer-con-mi-matrimonio/

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

 

Ver Post >
Cuentos de Verano: La ola y el mar
img
Belén Casado Mendiluce | 19-07-2013 | 07:09| 14

 

 

Era una playa amplia y hermosa. La gente llegaba de los pueblos de alrededor

para pasar el fin de semana bañándose en sus aguas y tomando el sol en su

fina arena. Además, muchos bañistas disfrutaban cuando había oleaje y la

playa se convertía entonces en lugar de concentración de numerosos surfistas.

 

La ola no cabía en sí de alegría. Llevaba días en que no paraba de surgir en el

mar, para regocijo de los que se dejaban arrastrar por ella hasta la orilla.

Así que un día, envalentonada como estaba y orgullosa de sí misma, le dijo al

mar:

 

-“¿Ves, la gente lo a gusto que está conmigo? Se divierten y se lo pasan en

grande, jugando entre mis olas ¿No podrías hacer para que saliera más a

menudo? ¿Qué mejor que ofrecer a las personas diversión constante?”

 

-“Querida ola, tú y yo formamos parte de la misma agua y el mismo mar. Es

hermoso lo que tú ofreces para disfrute de los que vienen a la playa. Pero hace

falta que tú también te calmes para que pueda surgir yo.” –le respondió el mar.

 

 

-“¿Y qué puedes ofrecer tú aparte de que la gente pueda nadar más tranquila?”

–le preguntó la ola, en un arranque de soberbia.

 

-“Cuando tú te calmas y en mi superficie estoy tranquila, se puede ver el fondo

del mar, querida ola. Cuando mis aguas están relajadas, se ve toda la

profundidad que tengo en mi interior y eso es importante conocer. No sería

bueno estar siempre en la superficie, en una distracción constante, sino ser

capaz de parar para ver lo que hay dentro de uno.” – le respondió el mar.

 

Autora: Belén Casado Mendiluce

 

Caminamos …Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

Ver Post >
No existe el camino, lo haces tú
img
Belén Casado Mendiluce | 17-07-2013 | 06:46| 16

 

 

Siempre me gustó la poesía: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”, pero ahora la comprendo vivencialmente, no intelectualmente.

¡Cuántas veces no te gustaría que te señalaran la decisión a tomar en la vida!, tener una brújula que te marcara: ahora hacia el Norte, luego hacia el Sur. No sabes si te vas a equivocar o no, no te sientes seguro del paso que vas a dar y agradecerías una guía del camino…

Pero sólo tú conoces realmente lo que sientes, los recovecos de tu alma, todos los matices de lo que estás viviendo en este momento. Porque eres tú quien está más cerca de ti mismo que nadie más. ¿Quién mejor que tú podría conocerte?

Por supuesto que estás abierta a escuchar lo que una persona cercana te aconseje porque sabes que todos tenemos una parte de verdad, pero la decisión siempre será cosa tuya y no puedes responsabilizar a nadie de ella.

No, no existe un camino que todos hayan transitado y que sea camino seguro al que lanzarse con los ojos cerrados, que te garantice solucionar ese problema de relación que tienes con tal persona o esa dificultad en el trabajo.

Existen las señales del camino, a modo de semáforos con sus tres colores (verde, amarillo y rojo), que nos avisan de algo a lo que tenemos que prestar atención, que escuchar, que sentir, que hacer caso…Sólo que, la mayoría de las veces, ese semáforo está dentro de uno mismo.

Porque es dentro de ti donde sientes la incomodidad cuando estás al lado de una persona que no te trata bien y es dentro de ti donde sientes la tranquilidad por estar al lado de alguien que no te va a juzgar por ser como eres.

El camino en tu propia vida lo vas haciendo tú, pero necesitas hacer caso a esas señales que sientes en tu interior y que no puedes evitar sentirlas por muchas racionalizaciones que pongas en tu cabeza para convencerte de lo contrario.

Tu camino es sólo tuyo. Tendrás que equivocarte y tomar sendas que te aparten de él para así darte cuenta de que habías hecho caso omiso a la decisión que mejor te sentaba pero más te costaba llevar a cabo.

Y siento decirlo, pero tu camino se recorre en soledad. Puedes tener al lado personas que te acompañen, pero nadie puede pisar por donde tú pisas, porque…tuyas son las huellas al andar.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

Ver Post >
“No sé de qué hablar cuando me acerco a un grupo de madres” (2ª parte)
img
Belén Casado Mendiluce | 15-07-2013 | 06:54| 30

 

-Paciente (P): Buenos días, Belén. Después de la última vez que estuve contigo me siento bastante mejor. Cuando voy al colegio a recoger a mi hija me suelo quedar un rato en el parque para que juegue y, entonces, directamente me voy a un banco a leer.

-Terapeuta (T): ¿Cómo te sientes haciéndolo?

-P: Pues liberada, la verdad. Al principio, seguía pendiente de lo que pensarían de mí por no acercarme al grupo de madres, pero luego me he quitado un peso de encima. Me he dado cuenta de que me sentía obligada a caer bien cuando, en el fondo, no tenía ganas ni interés en estar en un grupo que no me aportaba nada.

-T: Es importante que te hayas dado cuenta que era más tu deseo de agradar a los demás que el que apeteciera realmente acercarte a ese grupo.

-P: Es verdad. Fíjate que me han llegado comentarios por una amiga que ha oído que me criticaban por sentarme sola en el parque a leer. Eso me confirma la impresión que tenía del grupo, y que no me merece la pena estar de conversación con gente que critica a los que no son como ellos.

-T: Me acuerdo que te preocupaba ser una persona asociable. ¿Cómo te ves ahora?

-P: Me gusta conocer gente nueva, pero reconozco que no soy tanto de grupos. Prefiero quedar con alguien a solas a tomar un café que estar con ocho personas cenando en un restaurante. Pero ahora valoro más como soy porque también me he dado cuenta de que muchas de esas personas que están en grupo no tienen conversación cuando te quedas a solas con ellas.

-T: Me alegro que valores tu forma de ser sin tener la pretensión de tener que ser como los demás para agradarles.

-P: Sí. La verdad es que en ese aspecto me has ayudado mucho tú, Belén. He hecho más caso a lo que sentía que a los pensamientos y exigencias que me pasaban por la cabeza. He aprendido que si me siento más a gusto a mi aire que rodeada de gente, ¿por qué me tengo que forzar a otra cosa? Eso ha sido muy importante para mí: el no forzarme a nada.

-T: Es muy positivo el cambio que has dado. No todo el mundo tiene que ser sociable de la misma forma y tú has encontrado la tuya propia que te satisface. Vas por buen camino. Animo y hasta cuando quieras.

 

*Este consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

Podéis encontrar la 1ª parte en el siguiente enlace:

http://www.lapsicologaencasa.com/2012/07/no-se-de-que-hablar-cuando-me-acerco-un_22.html

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

Ver Post >
Cuentos de Verano: El pequeño pájaro
img
Belén Casado Mendiluce | 12-07-2013 | 06:38| 18

 

Aquella pareja llevaban muchos años de convivencia y de tensiones. El le               

decía que era la mujer de su vida y ella… hacía yoga todos los días porque

quería vivir con paz y cariño hacia su marido.

 

Pero, por más que ella le daba comprensión y amor, él no podía dejar de

tratarla mal. “¿Qué estaré haciendo mal?” ¿Por qué mi amor no es suficiente

para que cambie?” –se preguntaba ella.

 

Un día en el que estaba dando un paseo por el campo se encontró con un

pájaro caído en el camino. Lo recogió y le dio con paciencia agua de un arroyo

cercano para reanimarlo. El animal, poco a poco, empezó a agitar sus alas

hasta que, por efecto de las gotas de agua que la mujer ponía en su boca,

expulsó por el pico un pequeño caracolillo que tenía atragantado.

 

La mujer no podía en sí de alegría, al darse cuenta de que había salvado al

pequeño pájaro de morir asfixiado. El pájaro quiso agradecerle a la mujer su

dedicación y, antes de emprender el vuelo para marcharse, le dijo:

 

-“Tú me has devuelto a la vida porque yo me dejé cuidar por tus amorosas y

atentas manos. Tu amor me ha salvado, querida amiga, y siempre te guardaré

en mi corazón. Pero no pretendas salvar a quien no está abierto a recibir tu

cariño. Márchate, deja de aferrarte a él y podrás vivir en paz”. Y dicho esto, el

pájaro agitó las alas y se alejó hacia el cielo.

 

La mujer volvió andando despacio a su casa. Las palabras del pequeño pájaro

habían calado hondo en su corazón. Comprendió que era ella la que se

aferraba a salvar a su marido …cuando él estaba cerrado a recibir su amor.

 

Autora: Belén Casado Mendiluce

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

Ver Post >
¿El dinero tiene poder sobre ti?
img
Belén Casado Mendiluce | 10-07-2013 | 06:48| 16

 

 

Me acuerdo que me decía una abogada conocida mía que todos trabajamos por dinero, sólo que algunas personas tienen la suerte de trabajar en aquello que les gusta, y eso es bastante de agradecer.

Pero es verdad, todos necesitamos del dinero para vivir y, sin embargo, no siempre tenemos una relación saneada con él. Que si se te quema el dinero en las manos y te gastas lo que no debes, o te conviertes en un mirado que vive obsesionado con no gastar.

Tienes derecho a gastarte el dinero en lo que consideres oportuno, desde luego. Unos prefieren gastárselo en viajes y otros en sociedades gastronómicas y fútbol. Pero si tienes el dinero justo para vivir -y ya es bastante- estás en mejores condiciones para desapegarte de él.

Alguna vez he oído decir: “quiero tener el suficiente dinero para no tener que estar preocupándome de él”. ¡Quién no desea eso! Pero sentirte libre frente al dinero es otra cosa. No estoy hablando de la libertad de hacer lo que te apetezca -que también está bien, de vez en cuando- sino la libertad de aun pudiendo hacerlo, no lo haces porque no lo necesitas.

Pudiendo comprarte ropa o esos zapatos de moda, pudiendo hacer otro viaje más o adquirir ese nuevo avance tecnológico, no lo haces porque tú decides que no lo necesitas para sentirte bien o estar alegre y contento. Eres tú, entonces, quien tiene poder sobre el dinero, no el dinero sobre ti.

Normalmente, es el dinero el que puede sobre ti, aunque no te des cuenta. El dinero te da poder, “autoestima”, status, y no puedes evitar caer en un consumismo que te promete ese bienestar personal que tanto anhelas. Pero vives apegado al dinero, buscando a través de él la seguridad y la reafirmación en ti mismo de la que careces.

Por supuesto, tienes derecho a tener el dinero necesario para vivir con dignidad. Pero esa dignidad tiene poco que ver con la mayoría de necesidades que dices tener. Vivir desapegado del dinero es ser consciente de que lo necesitas para vivir, que haces lo que está en tu mano para salir adelante en la vida, pero que sentirte bien contigo mismo tiene poco que ver con pretender tener el futuro asegurado con tu plan de pensiones o buscar el disfrute y la distracción exterior constante.

Y si crees que el dinero no tiene poder sobre ti, pregúntate si podrías pasarte una temporada sin gastar en lo que habitualmente gastas, o mejor pruébalo y observa cómo te sientes, y si te ves nervioso y con ansiedad…ahí tienes la respuesta.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

 

Ver Post >
“No me siento bien conmigo mismo” (2ª parte)
img
Belén Casado Mendiluce | 08-07-2013 | 06:27| 14

 

-Paciente (P): Hola Belén. La última vez que estuve aquí me comentaste que teníamos que trabajar mi relación con mi padre. He estado pensando sobre ello y creo que tienes razón. La mala relación con él me ha marcado mucho, y aunque no tengo ninguna gana de hablar de él, intuyo que me hará bien.

-Terapeuta (T): ¿Recuerdas alguna situación con él en la que te sintieras mal?

-P: Han sido tantas las situaciones que creo que he preferido olvidarlas. (Se queda un rato en silencio…). Recuerdo oírle llorar a mi madre encerrada en el baño y él sentado en el salón, tranquilamente, como si no pasara nada. Recuerdo cómo no quería que yo tuviera relación con mis primos por parte de madre, y no me dejaba quedar con ellos cuando venían mis tíos de visita, y yo me quedaba llorando. Recuerdo, además, que me decía que él era un buen padre conmigo, mucho mejor de lo que había sido su propio padre con él.

-T: ¿Y cómo te sentías cuando te decía eso?

-P: Al principio desconcertado, porque mi padre te habla con una seguridad aplastante, creyendo en todo lo que dice, pero luego me empecé a dar cuenta que una cosa era lo que decía mi padre y otra lo que hacía. (Se queda en silencio…) Ahora me doy cuenta de que, en muchos momentos, le he odiado a mi padre por lo mal que me ha tratado pero no lo podía expresar porque tiene una imagen de sí mismo tan buena, que me sentía culpable de enfadarme con él.

-T: De manera que no has podido expresar tu rabia como hubieras deseado.

-P: Es verdad. Mi padre ha sido un auténtico hijo de p…Recuerdo de pequeño que delante de otras personas decía, despreciativamente, que yo era un “amatxulo” porque siempre estaba más cerca de mi madre. Pero… (habla airadamente levantando el tono de voz), ¿cómo no iba a estar más cerca de mi madre si le tratabas fatal, cabrón? ¿Cuándo te importó cuando yo pegaba puñetazos a la puerta de mi habitación de la impotencia que sentía?, ¿cuándo te importó cuando hacías uso de tu fuerza y me tirabas a la cama? Te odio, te odio…(Se queda un rato en silencio).

-T: (Deja pasar unos segundos en silencio) ¿Cómo te sientes oyéndote hablar así?

-P: Mucho mejor, la verdad. Es como si hubiera podido soltar lo que nunca me he atrevido a decir en voz alta. Me siento más liberado, Belén, como si se me hubiera quitado un peso de encima. No pensaba que guardara tantos resentimientos, aunque ahora me doy cuenta que tengo mucho dolor acumulado.

T: Vamos a ir, poco a poco, trabajando esos resentimientos para que te puedas ir liberando de ellos. Deja reposar lo que ha salido hoy en esta sesión, sin darle vueltas en la cabeza sino dejándolo sentir en el cuerpo. Animo y nos vemos la próxima semana.

P: Gracias, Belén. Hasta pronto.

 

*Este Consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.

Podéis encontrar la 1ª parte en el siguiente enlace:

http://blogs.diariovasco.com/lapsicologaencasa/2012/10/08/no-me-siento-bien-conmigo-mismo/

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

 

 

Ver Post >
Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

Etiquetas

Otros Blogs de Autor