Diario Vasco
img
Ante todo, apuesta por ti
img
Belén Casado Mendiluce | 18-11-2015 | 09:36| 11

 

¡Qué fácil es enredarse en las relaciones personales! Queremos llevarnos bien con personas cercanas y, en ocasiones, acabamos distanciándonos sin poderlo remediar.

Pretendes arreglar las cosas mediante el diálogo y te das cuenta que la comunicación sirve de bien poco porque estáis en diferente longitud de onda, sin posibilidad de encuentro. Te justificas, das explicaciones de tu conducta para quererle demostrar lo equivocado de su actitud, pero no hay manera, sigue pensando lo mismo de ti. La comunicación no siempre sirve.

Y entonces, te quedas abatido porque sientes afecto por esa persona que te ha dicho palabras duras que sientes que no casan con tu forma de ser. ¿Qué puedes hacer?

No necesitas dar explicaciones, demostrar, justificarte ante los demás. Si tú sientes, sinceramente, que la imagen que de ti tiene esa persona no tiene mucho que ver contigo, es necesario que apuestes por ti, ante todo. Tu autoestima no puede venirse abajo por la opinión de los demás, aunque la tengas en cuenta.

Si quieres conservar la relación con esa persona, por las razones que sean, bien porque la tienes que ver todos los días o porque es un familiar, no queda más remedio que cambiar el tipo de relación que tienes con ella.

Protégete de los juicios ajenos injustos contando menos cosas de tu propia vida, dando menos detalles de lo que haces o dejas de hacer. Tu excesiva exposición te hace vulnerable a la inconsciencia ajena, así que debes mantener una relación cordial pero sin el nivel de confianza de antes.

Si eres una persona que se preocupa por conocerse a sí mismo, no permitas que las opiniones negativas de los demás sobre ti acaben mermando tu autoestima. Ten presente cómo eres, tus cualidades y tus aspectos a mejorar sí, pero sin olvidarte de que siempre se crece y se mejora como persona apoyándose en lo positivo que tienes, no a base de una crítica constante.

Los edificios van cogiendo altura conforme se construyen porque tienen unos buenos cimientos en que apoyarse. Tus cimientos, la base en la que te apoyas como persona, es tu propio trabajo personal, tu conocimiento interior hecho de sentimientos y consciencia, que nadie conoce mejor que tú mismo.

Por supuesto que, como seres sociales que somos, aprendemos también del contacto con los demás pero, en primer lugar, debemos hacer valer el conocimiento que tenemos de nosotros mismos porque somos nosotros los que construimos… nuestro propio edificio.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
A vueltas con la comprensión
img
Belén Casado Mendiluce | 11-11-2015 | 09:22| 8

 

Este es un tema importante para mí y desentrañarlo me exige pararme, sentir y reposar lo sentido, una y otra vez, hasta que encaje en mi interior y haga “clik”.

Me gusta comprender y empatizar con los demás, y no sólo por mi profesión sino por mi forma de ser, así que quiero profundizar en un tema que tanto me implica como persona.

Comprender es, sencillamente, llegar a entender algo, aunque no compartamos las motivaciones que le llevaron a una persona a actuar como lo hizo. Podemos comprender que alguien se sintió muy humillado cuando fue presa de un ataque de ira, aunque no justifiquemos que acabara pegando a su pareja.

Cuando uno se siente ofendido, la actitud de comprensión hacia el otro se torna más complicada. Hace falta reposar las cosas para poderlas ver en perspectiva y entender lo que ha pasado.

Yo también he padecido en mis propias carnes la inconsciencia ajena  y siempre acababa sacando la conclusión de que la mayoría de las malas actuaciones de los demás obedecían más a su falta de consciencia que a la mala fe. Esa ha sido mi comprensión de la situación.

En su momento, es necesario perdonar para liberarse del resentimiento y de la rabia. Pero cuando el daño es grande, no se puede pretender sentarse en la misma mesa que nuestro “enemigo” a escuchar las motivaciones que tuvo esa persona para actuar como lo hizo. No es sano.

He tenido cierta tendencia a escuchar tanto los sentimientos de los demás que acababa minimizando mi propio dolor, porque como todo el mundo tiene sus propias razones para actuar como lo hace, es fácil acabar quitando importancia a los propios sentimientos…y por ahí no paso.

Yo comprendo la inconsciencia de los demás y perdono para estar en paz conmigo misma, pero no necesariamente me siento a la mesa con la persona que me ofendió a escuchar los vericuetos mentales y emocionales que le llevaron al desequilibrio. No necesito saber más de lo que sé.

Cuando nos sentimos muy heridos, no es posible ejercer la empatía, aunque sí la comprensión. No podemos empatizar, sentirnos cercanos afectivamente, calzarnos las “zapatillas de la otra persona” porque esas zapatillas nos generan repulsión, como nos generaría repulsión el que asesina o viola a alguien.

Puedo comprender su inconsciencia, sí, pero hay que tener muy presentes los propios sentimientos que dicen tanto de uno mismo y no ir a comprender al otro para dejar en la cuneta mi propia vivencia.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
Perdón no siempre es reconciliación
img
Belén Casado Mendiluce | 04-11-2015 | 08:04| 6

 

Voy comprendiendo más las cosas por el camino…. y haciendo una relectura personal de lo que antes no tenía sentido para mí.

A mí me educaron en la fe católica y tuve que oír con frecuencia  frases como: “Hay que perdonar setenta veces siete”, “El amor no lleva cuentas del mal”, “Ama a tus enemigos”, “El amor todo lo puede”…

Ya renegué de perdonar setenta veces siete a la misma persona, porque eso significa que estás sufriendo un maltrato del que no te liberas, quizás porque conservas la vana esperanza de que esa persona vaya a cambiar.

Si una persona sigue en su inconsciencia generando dolor a su alrededor, hay que apartarse de ella porque nuestro amor no le va a sanar, no le va a convertir en otra persona distinta a la que es.

Ahora entiendo que perdonar setenta veces siete hace referencia a otro mensaje que la Iglesia ha distorsionado. En realidad, hay que perdonar las veces que haga falta para liberarse de la persona que nos ofendió, para no tenerla presente en nuestra mente, para soltarla y dejarla marchar.

El perdón es para mi propio beneficio y bienestar, no es algo que se regala a nadie. Por lo tanto, se puede perdonar aunque no me pidan perdón ni aunque ni siquiera reconozcan el daño cometido.

Y si perdonas, eso no significa que te tengas que reconciliar con la otra persona. Puede que sea una falta puntual que sí admita un reencuentro, pero si la falta es reiterada y la comunicación no sirve de nada, eso indica que eres tú mismo quien tiene que alejarse de una persona que no puede cambiar y te hace daño.

¿Qué es eso de amar a los enemigos? Una absurdez tal como nos la han enseñado. En todo caso, perdona a tus enemigos para liberarte de ellos y no acumular rabia en tu interior, eso ya es un ejercicio suficiente de amor hacia ti mismo y hacia los demás. Pero no pretendas ser amigo de quien no lo serías de manera natural.

El amor no todo lo puede, por la sencilla razón de que no todas las personas están abiertas al amor ni son capaces de recibirlo. Hay que dar amor a quien está preparado para dejarse transformar por él. A los demás, hay que dejarles en paz, que sigan su camino…y nosotros el nuestro.

Por eso, el amor lleva cuentas del mal. Se puede perdonar pero no se debe olvidar porque, en ese caso no aprenderías nada de lo vivido, volverías a caer en la misma piedra y seguiría sin cambiar nada en tu vida. No puedes borrar de tu memoria lo vivido como si no hubiera existido; eso es una forma de anularte como persona.

Así que perdona todas las veces que haga falta, sí, pero actúa en consecuencia para no ponerte a tiro de la inconsciencia de los demás.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
Cuentos de Otoño: La bandada de estorninos
img
Belén Casado Mendiluce | 28-10-2015 | 09:00| 9

 

El hombre había acudido a un retiro de espiritualidad para intentar aclararse

con su vida. Como existía la posibilidad de tener un encuentro personal con el

Maestro, decidió concertar una cita para hablar con él.

 

Salieron juntos a pasear por la explanada cercana al monasterio y el hombre se

sinceró directamente con su Maestro.

 

-“Maestro, me siento perdido. No tengo grandes problemas en mi vida pero no

encuentro sentido a mi existencia. ¿Qué puedo hacer?”

 

El Maestro se quedó en silencio escuchándole y siguió andando por el camino.

A lo alto, en el cielo, una bandada de estorninos iniciaba su migración hacia las

tierras cálidas del sur. El maestro se quedó contemplándolos.

 

-“¿Ves esos pájaros como van volando hacia las zonas cálidas? Si no sabes

adónde vas te da igual ir por un camino que por otro. Busca como los pájaros

hacia dónde quieres ir, a qué das importancia y la vida te irá mostrando el

camino.”

 

El hombre escuchó en silencio las palabras de su Maestro, guardándolas en su

corazón. “Busca hacia dónde quieres ir…”eran palabras que resonaban en su

interior despertando en él inquietudes que creía dormidas.

 

Entonces se dio cuenta de que había vivido sin más pretensión que pasar los

días, sin más inquietud que hacer lo de cada día sin sentirse motivado en lo

que hacía. Ahora entendía que necesitaba sentir hacia dónde quería ir para

encontrar la motivación y el sentido de su vida.

 

Autora : Belén Casado Mendiluce

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
Una estafa: calidad y mejora continua
img
Belén Casado Mendiluce | 21-10-2015 | 08:39| 7

 

En la vida personal no se puede estar constantemente aprendiendo, mejorando y creciendo como personas. No hay que hacer una carrera de obstáculos con nosotros mismos pretendiendo alcanzar alguna meta de excelencia. ¡Qué cansado!

Me acuerdo cuando, hace poco, una persona me dijo, con buena intención, con respecto al blog: “sigue mejorando”. Cuando leí aquello, algo me chirrió dentro de mí como si en la vida tuviera que seguir esforzándome por alcanzar alguna cima o llegar a no sé dónde para demostrar así lo que valgo.

Sé que, en general, tengo la actitud de querer aprender y mejorar pero, no me engaño, no siempre estoy abierta a ello porque puede que no sea el momento de aprender, porque necesite primero desahogarme o vivir mi malestar el tiempo necesario para serenarme.

Aprendemos de las circunstancias de la vida cuando estamos preparados para ello, no antes, y eso es algo que no se puede forzar. Me recuerdo a mí misma  ante las situaciones difíciles que estoy dispuesta a querer ver, a tener los ojos abiertos para darme cuenta, y sé que aprenderé cuando pueda, no antes. Eso me relaja.

Puede que necesite mi tiempo para asimilar lo que vivo aunque a otro le parezca una simple etapa en el camino. Porque para dar el siguiente paso tengo que haber sentido el momento en el que estoy con toda la consciencia que sea posible, haberlo vivido totalmente, implicándome todo yo.

No se trata de mejorar y crecer constantemente. Hay que saber parar, estar donde se está sin otra pretensión que la de vivir lo que toca, ya iremos cambiando cuando sintamos la necesidad de ello, la de situarnos en otro punto distinto del que estábamos porque nos sentimos mejor así.

No quiero estar mejorando como persona como si estuviera en una empresa de la que tengo que dar cuentas de mi rendimiento, no voy a competir conmigo mismo ni voy a demostrarme lo inteligente o competente que soy. Me dejo en paz y no me juzgo por haberme equivocado.

Así que si ahora quiero tomarme un tiempo para estar en el momento de vida que estoy sin meterme prisa por tener que decidir nada ni cambiar nada, me dejo estar. Si el crecimiento constante en la naturaleza resultaría monstruoso, tampoco me hace falta llegar a ningún punto diferente del que estoy. Es así.

 

Caminamos… Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
¿Añoras vivir de manera sencilla?
img
Belén Casado Mendiluce | 14-10-2015 | 08:01| 12

 

Una se cansa de levantarse por la mañana y tener que encontrarse que hay que estar solucionando problemas. ¿La vida es eso?, me pregunto, porque a mí no me ponen los problemas, como si fueran retos o desafíos a realizar. No tengo ninguna necesidad de ponerme retos en mi vida.

“¡Pero si yo no me busco problemas!”, me digo ingenuamente, como si dependiera de mí el que me surgieran más o menos problemas en mi vida. Y me vuelvo a preguntar qué es vivir de manera sencilla porque está claro que no es tener ausencia de problemas, eso ya lo veo, que los problemas surgen sin que uno los busque; se presentan, sin más.

Me parece que esto de la sencillez es tarea harto complicada. Hay quien haciendo humor negro me dijo que la sencillez era la paz de los cementerios, pero, claro, no hay vida en ellos, así que no deseo la muerte sino la vida.

Pienso que vivir de manera sencilla no hace referencia sólo a lo material, que también, de manera que hay que vivir con cierta austeridad, que no pobreza, para desapegarse de los bienes materiales. Pero tiene que haber algo más.

Creo que vivir con sencillez es cultivar una actitud interior de sencillez. Tiene que ver con tener una mente sencilla y actuar de forma sencilla. Me voy a explicar.

Tener una mente sencilla es procurar no rumiar las cosas innecesariamente en mi cabeza, dándoles vuelta sin parar. Que las dejo estar aunque no me agraden y convivo con ellas aunque sienta que me hayan fastidiado el día. Pero intento dejar reposar lo que ha ocurrido en silencio sin quejarme constantemente de ello. Cuando reposo las cosas se acaba formando un poso de tranquilidad.

Actuar de manera sencilla es procurar no resistirme a nada ni rebelarme frente a nada. ¿Qué difícil no? Intento  dejar de gastar energía y esfuerzo en pretender que las cosas sean diferentes a como son. Pero esto tiene truco, porque va en doble dirección. Si no pretendo que las personas sean diferentes a como son, tampoco yo me fuerzo  a ser diferente a como soy para agradar a los demás, así que tengo derecho a apartarme de aquellas personas que me hacen daño.

Tener una mente sencilla y actuar de manera sencilla, ahora sí que me encaja entender lo que es vivir de manera sencilla. Aunque sigan viniendo problemas a mi vida, sin yo buscarlos, eso no significa que no pueda vivir con sencillez, porque es mi actitud la que lo hace posible.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
El éxito social no es un valor
img
Belén Casado Mendiluce | 07-10-2015 | 08:01| 7

 

No es que me guste mucho la televisión pero una de las cosas que me agradan son las entrevistas, saber experiencias y vivencias del personaje en cuestión.

Pero estoy llegando a la conclusión de que los entrevistados ya no tienen interés para mí. Todas son personas que han alcanzado el éxito económico y social, son un reflejo de los valores de esta sociedad.

¿Es un valor ganar mucho dinero? ¿Es un valor ser reconocido y envidiado por los demás? En esta sociedad, sí. Pero no quiero entrar en ese juego.

No me interesa acumular dinero con el que mantener un nivel de vida de lujo y riqueza, fuera de la realidad. No me interesa ser reconocido por la calle y perder mi anonimato. No me interesa que se me tome por modelo a seguir de nada, porque no quiero tener que estar cumpliendo las expectativas de nadie.No me interesa que se me valore por los logros conseguidos y no por lo que soy como persona. No me interesa tener que estar siempre demostrando lo competente, inteligente o agradable que soy.

Me da nauseas todo esto. Aspiro a tener lo necesario para vivir, cubriendo mis necesidades básicas sin querer acumular innecesariamente, y sigo aprendiendo. Aspiro a vivir mi vida lo más conscientemente posible porque la mayor responsabilidad la tengo con mi propia vida. Hago mi trabajo lo mejor que sé sin querer ser alguien que esté en boca de todos. No quiero estar tan pendiente de la imagen que doy para acabar perdiéndome a mí mismo.

Porque la fama, el éxito tiene su precio, un precio monstruoso que, de ninguna manera, estoy dispuesto a pagar. Y ese éxito no es un valor para mí.

Me gustaría que entrevistaran a personas que se salen de los esquemas de esta sociedad. Personas que siendo millonarias, lo han dejado todo para irse a vivir a un monasterio. Personas que han optado por vivir en vocación de servicio a los demás y son felices así. Personas que viven contracorriente, al margen del sistema, pero que pueden enriquecer enormemente a los demás. Personas que buscan tener menos y ser más, por lo menos ser ellos mismos.

Así que el éxito no es un valor para mí. Acaso el no-éxito implica un camino de desapego que me resulta mucho más interesante y humanizador. Un camino donde nos preocupamos por desarrollar la conciencia que somos y contribuir así a crear un mundo más justo.

Empecemos ya, cultivando el darnos cuenta de nosotros mismos en lo que podamos, de esta manera vamos creando un influjo beneficioso a nuestro alrededor, el influjo de vivir desde el ser consciente.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
¿Cada pareja es un mundo?
img
Belén Casado Mendiluce | 30-09-2015 | 08:02| 6

 

Evidentemente, cada pareja establece, implícita o explícitamente, sus propias reglas de funcionamiento que hacen que sea una pareja con una forma única y singular de funcionamiento.

Hay parejas que, desde el comienzo de conocerse, no se prodigan en manifestaciones de cariño, o no sienten la necesidad de hablar mucho entre ellos o prefieren seguir cultivando sus aficiones sin compartirlas en común.

Sí, hay de todo, y si ambos están de acuerdo en cómo viven su relación, no seré yo quien vaya a cuestionar nada. Pero cuando uno de los dos se siente insatisfecho, es hora de cuestionar el tipo de vida que llevas.

Una cosa está clara: si tu pareja nunca ha sido comunicativo ni cariñoso, por ejemplo, no pretendas que ahora vaya a cambiar porque seas tú quien haya cambiado y le pidas otra cosa a la relación. Probablemente, tu pareja no va a ser de otra forma así que cuestiónate si quieres seguir al lado de ella tal como es o separarte de ella.

Porque, sintiéndolo mucho, no hay término medio. Puede que sigas con tu pareja porque te siga aportando cosas positivas o porque estás cómoda en la convivencia o porque te da pereza, cuando no miedo, embarcarte en una dolorosa separación.

Pero si lo que tú necesitas en una relación es importante, como una mayor comunicación entre vosotros, mayor afecto y cuidado mutuos o compartir momentos de ocio, es hora de que hagas caso a lo que sientes porque si no te vas a ir frustrando cada vez más sin remedio.

Lo siento, no todas las parejas son igual de válidas para mí. Y no vale decir que como se separan hasta las parejas aparentemente mejor avenidas, no es posible saber qué es lo que funciona y qué no en una pareja. Eso no es así.

Yo digo que una cosa es la apariencia y otra la realidad, así que yo no puedo saber cómo es una pareja de puertas adentro, pero también es cierto que una mala relación de pareja también se acaba reflejando, de alguna manera, en el exterior, será porque soy de naturaleza observadora y me fijo en los detalles…

¿Os cuidáis mutuamente, tanto física como psicológicamente hablando?, ¿compartís verbalmente no sólo lo que hacéis sino, sobre todo, cómo os sentís?,¿buscáis momentos de disfrute compartido? Que cada uno se responda a esos interrogantes…

En pareja, compartir la vida y crecer juntos es mi lema.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
¿Abrazos o acto sexual?
img
Belén Casado Mendiluce | 23-09-2015 | 07:58| 14

 

Tanto los hombres como las mujeres prefieren abrazarse que realizar el acto sexual. Son las conclusiones de una encuesta que presentó en su columna Ann Landers, y yo me suscribo a ellas. Al comienzo de una relación, las parejas tienden más a tocarse: cogerse de la mano, abrazarse y acariciarse, pero estas mismas actividades, con el paso del tiempo, quedan relegadas para ceder el protagonismo al acto sexual.

Y no es que no sea importante mantener relaciones sexuales, pero las personas necesitamos sentir el contacto físico no sólo orientado al sexo, sino integrado en el día a día. Hace falta cultivar la sensualidad en la vida diaria: hacerse un masaje, darse diarios abrazos cuando nos reencontramos en casa, cogerse de la mano cuando se sale a la calle, tocarse como signo de reconocimiento mutuo…

Y no sólo ejercitar la sensualidad como paso previo a tener relaciones sexuales, no. La sensualidad es necesaria para sentirse tenido en cuenta en una relación, necesaria para demostrar una aproximación física que no tiene más interés que mostrar el afecto y la cercanía. ¿Acaso hay que tocarse sólo cuando se tienen ganas de hacer el acto sexual?

Siempre me acordaré de que estando próxima a mi divorcio, fui más consciente de nuestra distancia emocional como pareja porque ya no nos cogíamos de la mano al salir a la calle. Mi mano buscaba la suya cuando paseábamos y darme cuenta de que al quedarme yo quieta él ya no buscaba mi mano ni ningún contacto físico, fue la constatación palpable de que algo ya estaba muerto entre nosotros.

Hay que tocarse más, sin miedo, sin prejuicios, porque el contacto físico en una pareja es un signo de una buena salud psicológica y contribuye a afianzar los lazos. La sensualidad se puede expresar de diversas maneras, según el gusto de cada pareja. ¿Quieres ideas? Ahí van: daos alternativamente, sin prisas y sin pretender luego tener relaciones,  un buen masaje con aceites aromáticos, reservad un tiempo para bailar juntos en el salón de casa vuestra música favorita, cuando os reencontréis al final del día daos un abrazo y permaneced en él unos segundos en silencio, dadle al compañero esa actividad especialmente gratificante como cepillarle el pelo o darle un masaje de pies, id juntos por la calle de la mano, antes de dormir abrazaos mutuamente en la cama…

Y sobre todo, hablad de lo que os agrada, de lo que os gustaría recibir del otro en el día a día, de vuestras fantasías para una tarde especial, la sensualidad no se circunscribe únicamente a la relación sexual, es un campo en el que podéis expresaros y crecer como pareja. Ser sensuales os hace atractivos el uno al otro.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
He vuelto
img
Belén Casado Mendiluce | 14-09-2015 | 07:59| 10

 

Me alegro estar aquí de nuevo, entre vosotros. No he estado de vacaciones ni me he tomado unos meses sabáticos, simplemente, he estado de baja por enfermedad. ¿Qué me ha pasado, te preguntarás, para estar 4 meses fuera de circulación? Una hipotensión de LCR (líquido cefalorraquídeo) me provocaba mareos y dolores de cabeza diarios, así que no tuve más remedio que parar cuando tuve que ingresar en el hospital.

Han sido meses duros, que no precisamente me los he tomado para disfrutar del parón. A la vuelta del hospital, en casa, contaba los días para reincorporarme al trabajo, con ilusión y esperanza de ponerme bien y empezar a hacer vida normal, ¡qué más quería yo!…pero las cosas no salen como uno espera.

Pasaban las semanas y no mejoraba como necesitaba ya que tenía que pasarme mucho tiempo tumbada por el dolor de cabeza, y los médicos no me ofrecían ninguna solución.” Ya hemos hecho el tratamiento pertinente y ahora es usted quien tiene que hacer un esfuerzo por salir adelante”. “¿Pero qué esfuerzo voy a hacer yo para que no me duela la cabeza?”, me quejé. “Todos tenemos malestares”, me dijo el neurólogo, “así que -dándome una palmada en la espalda que parecía que me quería quitar de en medio-… ¡a disfrutar de la vida! “, me despidió de la consulta.

Estupefacta ante la respuesta, tuve claro que tenía que buscar un tratamiento alternativo, algo que me ayudara a recuperar la salud perdida porque, sinceramente, no tengo vocación de mártir. Descartando las vías que en otro momento había probado pero que habían resultado infructuosas –quiropráctico, osteópata, homeópata,…- me aconsejaron la vía de la medicina china, ahí que fui a probar sin querer agarrarme a un clavo ardiendo pero con fuerzas para intentar buscar una salida.

He empezado a ver la luz- gracias Jon Ken por ponerte en mi camino- a través del bio-magnetismo, un tratamiento que me ha ayudado a sentirme mejor, con fuerzas para afrontar el día a día…y volver a trabajar.

Hay quien me dijo que, tras esta enfermedad, mis escritos en el blog se verían enriquecidos por mis vivencias. Supongo que seréis vosotros, los lectores, quienes tenéis que opinar sobre eso, pero como yo nunca salgo indemne de nada, si algo ha cambiado en mi interior, … lo notaréis en seguida.

Quedan contestados los comentarios pendientes del último post: “Me cansé de sufrir”, y espero seguir contando con vuestra presencia… ¡aunque sea de manera virtual! Un cálido abrazo a todos.

 

¡Seguimos caminando!…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

Ver Post >
Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

Etiquetas

No hay tags a mostrar

Otros Blogs de Autor