Diario Vasco
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Etiqueta: Psicología
Dejemos a cada uno con sus miedos
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Belén Casado Mendiluce | 30-11-2011 | 07:12 |0


Me gusta la sensación de aprender algo nuevo, de darme cuenta de algo que sólo en la interacción con los demás se manifiesta. Porque uno solo puede acostumbrarse a su forma de ser como la más idónea pero es el otro el que te dice: “¿tú, de que vas?”. Claro que, al principio, duele verse las faltas y necesitas tiempo para que todo se recoloque en su sitio, para reposar, como digo yo. Pero vayamos al grano.




Estando, hace tiempo, con una persona de confianza, pasábamos tranquilamente la tarde disfrutando de nuestra compañía. Mientras estaba con ella me sentía relajada y a gusto, charlando de nuestras cosas.


 En un momento dado, nos pusimos a interactuar con unas personas cercanas y yo observé en mi amiga una reacción de miedo e inseguridad. Como tengo cierta deformación profesional -qué le voy a hacer- esperé un tiempo para hacerle ver lo que me parecía obvio, buscando los mejores modos y maneras. Huelga decir que ni me sacó ella el tema ni, mucho menos, me pidió mi opinión. Reconozco que hubo algo que me molestó de su actitud aunque no me repercutía directamente.



El resto de la tarde fue como manejar una nave a la deriva, que no sabes por dónde

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Acoge lo que no te gusta de ti
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Belén Casado Mendiluce | 28-11-2011 | 07:38 |0


Este es el siguiente paso necesario para el cambio. El primero es tomar conciencia seguido de la actitud de no luchar contra uno mismo. Ahora aprenderemos a acoger todo aquello que me produce rechazo de mí.


 
Acoger es diferente de aceptar. Se suele aceptar con resignación lo que no queda más remedio, pero se acoge desde una actitud de cariño, como quien da la mano al miedo, por ej., y sale a la calle con él; no elimina que me siga sintiendo mal cuando aparece pero dejo de luchar contra él.


 
Habla internamente con lo que te molesta: “Sí, ya sé que estás aquí, y no me siento a gusto contigo pero te dejo un sitio a mi lado en el día a día”. Hago mis tareas cotidianas como trabajar o relacionarme con la gente y soy consciente de tu presencia porque te siento, pero te dejo estar cerca de mí aunque me incomodes.




Esta es la actitud de no-lucha que ayuda a que lo molesto vaya suavizándose; se está menos pendiente de él y contribuye a que la persona se vaya relajando y propiciando el cambio. Es importante el hacerlo con cariño, no con resignación. El cariño supone no tomar como a un enemigo eso que te molesta; simplemente es una parte de ti que reclama tu

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Para ti, mujer
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Belén Casado Mendiluce | 25-11-2011 | 08:36 |0

                                         


En este día quizás quieras aprender de ti para no caer en los mismos errores. A veces, somos nosotras las primeras que fomentamos el machismo creyendo que demostramos amor cuando nos ponemos en segundo plano con respecto a ellos.

1º- El amor incondicional es una falacia, un invento para no pensar por nosotras mismas y tener en cuenta lo que sentimos. Vamos, un intento de controlar a la mujer para que sólo se plantee cómo dar, entregarse y sacrificarse dándolo todo por los demás.




El amor requiere que dos personas se impliquen en dar y recibir, no llevando una contabilidad de a ver quién da más, pero tampoco con la sensación de que te conformas con migajas.



El amor claro que es condicional. Te quiero mientras me trates con respeto, teniendo en cuenta mis opiniones y sentimientos. Te quiero mientras te preocupes por satisfacer mis necesidades afectivas de amor y cuidados como yo me preocupo por las tuyas. Y si dejas de tratarme así, mi amor hacia ti va disminuyendo hasta poder desaparecer.


 
2º- No esperes encontrar un hombre que te proteja. Puedes desear un hombre que te quiera, pero si lo que buscas es protección, sin

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Toma conciencia de ti mismo
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Belén Casado Mendiluce | 14-11-2011 | 10:17 |0

                      


   Este es el primer paso necesario para fomentar el cambio interior.

   Tomar conciencia de uno mismo es lo mismo que observar, prestar atención; ¿a qué?, a lo que siento en el cuerpo y a la vivencia de los sentimientos.


 
   Por tanto, no se trata de hacer un análisis intelectual de lo que me ocurre (“esto me ocurre porque no soy capaz de controlarme”) sino de llevar una mirada a lo que siento y se me mueve en el cuerpo (“me siento con ira, no me siento tenido en cuenta”).


 
   Atención: lo que siento es más fiable -me puedo fiar de él- que lo que pienso. Se acerca más a la realidad de lo que ocurre el sentimiento que el pensamiento. Cuántas veces nos hemos pillado pensando equivocadamente sobre algo o dándole una mala interpretación. No tengamos miedo de los sentimientos porque están ahí para ir a nuestro favor no en nuestra contra, siempre que les prestemos la debida atención, claro.


 
   Obsérvate a ti mismo como quien contempla una película proyectada en la pantalla. Mira cómo te sientes incómodo cuando te hablan sin mirarte a la cara o cómo se te revuelven las tripas cuando te gritan. Escucha todo eso.
Y mira todo eso sin

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La culpa
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Belén Casado Mendiluce | 11-11-2011 | 09:04 |0

 




   Más que la palabra culpa me gusta la de responsabilidad. Asumo la responsabilidad de mis actos y las consecuencias que de ellos se derivan.


 
   La culpa tiene una connotación bloqueante; la “mea culpa” tan imbuída de contenido religioso no sirve para tomar conciencia de mí mismo sino para socavar nuestra autoestima, con pocas expectativas de que vayamos a cambiar. Pero vayamos a lo práctico.


 
   Cuántas mujeres han tolerado años de maltrato físico y psicológico porque asumían una culpa que no les correspondía, como si los malos tratos sufridos permanentemente se debieran a alguna falta de atención, de comprensión o de empatía hacia su pareja: “quizás no le atiendo lo suficiente, está pasando por una mala racha en el trabajo y no me pongo suficientemente en su lugar”.




   Porque la culpa constantemente presente y la baja autoestima se dan la mano. La que siempre cree que ella podría hacer algo para que la relación de pareja fuera mejor o que, si se esmera, puede hacer que la traten con más consideración y afecto, está funcionando desde la culpa insana.


 
   Esa culpa que le hace a la persona querer que los demás estén siempre a gusto con una,

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Evolución
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Belén Casado Mendiluce | 09-11-2011 | 08:34 |0

                                                                               


                    

   Un día dijo el Maestro: “Desgraciadamente, es más fácil viajar que detenerse”.

   Los discípulos quisieron saber por qué.

   “Porque, mientras viajas hacia una meta, puedes aferrarte a un sueño; pero, cuando te detienes, tienes que hacer frente a la realidad”.

   “Pero, entonces, ¿cómo vamos a poder cambiar si no tenemos metas ni sueños?”, preguntaron perplejos los discípulos.

   “Para que un cambio sea real, tiene que darse sin pretenderlo. Haced frente a la realidad y, sin quererlo, se producirá el cambio”.



   Tomado del libro: “¿Quién puede hacer que amanezca?” De Tony de Mello

   ¿Cómo afrontar un cambio?

   1º- Toma conciencia de lo que quieres cambiar en ti (ser más generoso, con menos prontos…).Obsérvate a ti mismo, cómo te sientes cuando actúas de esa manera que te desagrada.

   2º- No te juzgues ni te culpabilices. Sin decirte: “soy un inútil, no voy a cambiar, ¿cómo he podido volver a caer?”

   3º- Deja de luchar contra ti mismo para cambiar. Cualquier pretensión (pre-tensión) de cambio es eso, una tensión

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Cómo vivir sin juzgar (2ª parte)
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Belén Casado Mendiluce | 07-11-2011 | 10:09 |0

                                                    


 En esto del juzgar sería importante que nos preguntáramos: ¿cómo me gustaría que me tratasen a mí? ”Me gustaría que me escuchasen, ante todo, que respetasen mi manera de hacer las cosas y que no me impongan hacer nada que yo libremente no elija”- aunque eso me distancie de los demás, añadiría yo -.



   Todo el mundo es libre de dar opiniones pero ¿de qué sirve enjuiciar? No ayudo a la otra persona y yo me considero con derecho y autorizada para criticar. Porque hacer juicios se acerca mucho a la crítica y al reproche.


 
   Pongamos un ejemplo de la vida misma. Observo, por mi trabajo, cómo hay familias en las que no se reparte equitativamente el cuidado de los padres mayores y eso es motivo de enfrentamiento entre los hermanos.
   Se juzgan mutuamente: “deberías ir a visitar al aitá”, “tienes desatendida a tu madre”. Y aquí no sirven los argumentos “lógicos”: que si somos todos iguales para asumir responsabilidades -¿quién dijo que el afecto es una responsabilidad?, ¿acaso la responsabilidad no es algo libremente elegido aunque no me agrade?; normalmente, vamos a un hospital no por gusto

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Cómo vivir sin juzgar (1ª parte)
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Belén Casado Mendiluce | 04-11-2011 | 09:06 |0

                                           

   Siempre me ha gustado este tema por lo que tiene de difícil rozando lo imposible. ¿Quién no emite constantemente juicios en el día a día? 
   Los juicios los diferencio de las opiniones. Puedo opinar: “tal persona habla mucho de política” pero la enjuicio cuando digo: “parece que no sabe hablar de otra cosa”.Las opiniones se acercan más a la realidad de las cosas, tal como ocurren y los juicios llevan el añadido de mi agrado o desagrado, de creer saber cómo deberían ser las cosas. Que sí, que nadie se salva de hablar enjuiciando pero vamos a ver cómo esta actitud tan común nos aleja de los demás y es fuente de innumerables malentendidos.


 
   Cuando enjuiciamos nos erigimos en jueces: esta persona debería comportarse así y no de esta otra, debería resolver sus problemas puntualmente, debería no agobiarse tanto con las cosas. Debería, debería…Qué agobiante ¿no?


 
   Por supuesto que hay comportamientos que no admiten discusión: los insultos, los maltratos, los abusos y todo lo éticamente reprobable. Aquí se opina y se enjuicia con todas las de la ley, aunque yo me reservo el derecho a la duda: ¿Quién

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"Yo no soy tonto"
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Belén Casado Mendiluce | 02-11-2011 | 09:36 |0

  


   Este no es un slogan de un conocido centro comercial, sino el sentimiento de personas que perciben cómo en las relaciones familiares les ven así, como tontos.
   Las familias tienden a encasillar a sus miembros: éste es el inteligente, aquel el “vivalavida”, ése el que no se entera de nada. Y es difícil salirse de estos esquemas, de resultas que uno mismo acaba amoldándose a ellos con el tiempo (“por lo menos tengo un lugar”) aunque haga intentos infructuosos por mostrarse de otra manera.
   Las familias sirven de unión…y también de anulación; la persona puede tener la sensación de no poder ser como es porque los demás le tienen delante pero no le ven como es en el presente, sino que le ven como le recuerdan, con la imagen que tienen de él.


 
   Así que el conocido fenómeno de la proyección que consiste en que nos quejamos de los demás porque no queremos reconocer eso mismo en nosotros, no siempre corresponde a la realidad. No es que nos neguemos a reconocer nuestros fallos y debilidades sino que la percepción de los demás de nosotros está distorsionada y el fallo no está en uno sino en el otro.


 
   Las relaciones familiares presumen de

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Perdonar
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Belén Casado Mendiluce | 31-10-2011 | 12:04 |0

 


  Hoy voy a tratar un tema muy presente pero sobre el que se profundiza poco. Vaya por delante que no estoy de acuerdo con el perdón inculcado por la Iglesia y tan impregnado en nuestra cultura que se recuerda en frases como: “hay que perdonar setenta veces siete”, “perdónales porque no saben lo que hacen” o “el amor no lleva cuentas del mal”. Eso es un perdón mal entendido que hace sentirse cercano al felpudo a la persona que perdona.


 
   También hay quien opina que no sólo hay que perdonar sino también olvidar, y que esa es una buena receta para la felicidad. En todo caso, es el rencor el que se convierte en energía negativa para la propia persona, haciéndole daño a él mismo en primer lugar. El rencor o resentimiento se soluciona con el perdón, no con el olvido.


 
   Olvidar, lo que se dice olvidar, no es siquiera natural; sería como si, exagerando un poco la cosa, se pidiera al que fue prisionero nazi que olvidara lo que vivió en el campo de concentración. No podemos borrar de nuestra memoria lo vivido, si acaso tenerlo presente para que no vuelva a suceder, como nos recuerdan los países que sufrieron dictaduras y ahora nos hablan desde sus

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Deja de luchar contra ti mismo
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Belén Casado Mendiluce | 21-11-2011 | 08:22 |0

 

   Tú no eres tu enemigo sino tu compañero de viaje, ¡acompáñate!
   Vamos a acompañarnos en el camino sin ponernos piedras a nosotros mismos, sin sabotear nuestro derecho a disfrutar de la vida con consciencia.
 


   ¡Cuántas veces luchamos por ser diferentes de como somos, cuántas veces nos hacemos buenos propósitos porque lo único que queremos es ser mejores personas o sentirnos mejor con nosotros mismos!


 
   Tus pretensiones de cambio por muy loables que sean son eso, pre-tensiones: tensiones, objetivos que te marcas que tensan tu cuerpo impidiéndote estar relajado para afrontar la realidad.


 
   ¿No hay que desear nada? ¿No hay que aspirar a mejorar o a aprender en la vida? Sin metas ¿hacia dónde vamos?


 
   Olvídate de tu “ideal de perfección”, pero no te olvides de tu consciencia. Sé consciente de tus debilidades e imperfecciones pero déjate estar tranquilo sin machacarte y sin exigirte cambiar. El cambio ya se dará cuando se tenga que dar no cuando tú insistas en conseguirlo.


 
   Sabes que te sale un pronto que te lleva los demonios o que tiendes a agradar a los demás pasando por encima de ti. Ya eres consciente de lo que te altera porque no lo

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El semáforo interior
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Belén Casado Mendiluce | 16-11-2011 | 08:46 |0

 


  Si te cuesta dejarte sentir o no sabes bien cómo se hace eso, prepárate para una clase de conducción interior. Vas a aprender a identificar tus sentimientos con el único requisito de que seas tú quien lleve el coche y puedas disponer de un poco de tiempo para aprender.


   Todos llevamos en nuestro interior una especie de semáforo, con sus tres colores: verde, amarillo y rojo. El semáforo está ahí para darnos información importante sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y sobre cómo nos sentimos.


   Sólo hace falta que mires las señales porque están ahí y que hagas caso de lo que te dicen. ¡No vale mirar para otro lado y hacer como si no existieran! Hay que prestarles atención porque es de vital importancia para ti – te va la vida en ello-.


 -¿Qué pasa cuando tienes el semáforo interior en verde?
   Si conduces, sabes que el verde significa que tienes vía libre, puedes continuar tu marcha con tranquilidad porque no hay nada que te obstaculice.
   A nivel interno, el verde indica que estás relajado donde estás, te sientes cómodo con las personas que estás hablando o lo que haces ahora te proporciona bienestar: ¡vía libre! Puedes seguir como estás

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Miedo a vivir
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Belén Casado Mendiluce | 28-10-2011 | 09:46 |0

 

   A petición vuestra, voy a desarrollar este tema tan interesante.


 
   Hace tiempo, una persona me habló de cómo había hecho frente al miedo a la muerte debido a la enfermedad que padecía un familiar. “Cuando me lo trabajé en terapia -me contó- pensaba que ya no tendría miedo a nada porque ese miedo- a la muerte- me parecía el peor de todos, pero ahora me doy cuenta conforme pasa el tiempo que existe otro aún peor y que me trae por la calle de la amargura: el miedo a vivir”.


 
   Aviso para navegantes: el que sienta este miedo no es ninguna persona rara ni enferma sino, probablemente, alguien con una sensibilidad especial. Es un miedo que produce rechazo en los demás (“está tocado del ala”) y les asusta (“¿se querrá suicidar?”) pero el que lo siente, simplemente, se ha hecho más consciente de sí mismo y ha tocado la raíz de todos los miedos.




   El que lo padece puede estar pasando por cambios importantes en su vida (divorcio, soledad, fallecimiento de un familiar…) que lo hacen más vulnerable a sufrirlo. Se manifiesta con angustia, miedo a ser incapaz de valerse por sí mismo en la vida, dificultad de afrontar los problemas de la vida diaria,

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No me quiero divorciar
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Belén Casado Mendiluce | 26-10-2011 | 09:54 |0

  


 A pesar de que, socialmente, se ve como más natural el hecho de divorciarse, no deja de ser, en la mayoría de los casos, un acontecimiento traumático. Muchas parejas no se divorcian de mutuo acuerdo y las separaciones sacan a la luz odios, rencores y lucha por los hijos.
   El divorcio siempre ha de ser una opción personal que no se ha de llevar a cabo ni bajo presiones familiares ni de amistades, por muy claramente que lo vean los demás. Considero que para afrontarlo uno debe sentirse fuerte personalmente o bien, disponer de apoyos afectivos para no pasarlo solo. Esto no significa que durante la separación no surjan dudas o la persona no se tambalee pero es importante haber dado el primer paso libremente.
   Pero, ¿qué pasa cuando intuimos que es la única salida posible y, sin embargo, no la llevamos a cabo? Aparte de las importantes dificultades económicas que un divorcio puede acarrear, existe el miedo.
   Miedo a la soledad, a no tener esa presencia constante del otro, miedo a tomar decisiones cuando antes éstas se compartían o se delegaban en la otra persona, miedo a quedarse sin las relaciones sociales habituales.
   Por debajo de todos los miedos posibles

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Párate a sentir
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Belén Casado Mendiluce | 18-11-2011 | 08:52 |0

 

   Fíjate lo que te digo: párate y siente, porque no es posible lo uno sin lo otro.
   Necesitas ir más despacio en tu vida para darte cuenta de algo, para tomar conciencia de lo que sientes. Pero, ¿qué significa parar?


 
   Parar no sólo se refiere a que te tomes un tiempo para descansar e incluso no hacer nada sino, sobre todo, que te tomes tu día a día con el ritmo lento necesario para que seas consciente de lo que haces.


 
   No puedes darte cuenta de tu alteración si vas deprisa a todas partes, porque estás metida en plena agitación. Sólo cuando dejas de correr es cuando te das cuenta de la rapidez de tu respiración. Camina despacio.


 
   No puedes saber qué hacer en esa situación familiar si no te tomas un tiempo para escucharte, dejando constantemente de hacer cosas, estando a solas contigo misma. Lentifica tu ritmo.


 
   Alguien decía que asusta dejarse sentir porque no sabes con lo que te vas a encontrar. Por eso nos creamos la necesidad de estar constantemente ocupados en múltiples actividades para no parar…O también nos encerramos en lo conocido, nuestras rutinas, porque nos dan “seguridad”.


 
   Pararte a dejarte sentir es siempre un camino, no

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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