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Bosquescuela en Donosti
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Cristina Saraldi | 16-06-2014 | 09:02

Si hace ya un tiempo la necesidad de disciplina era algo típico de la época, ahora sin embargo, empieza a preocuparnos la desconexión que existe con la naturaleza y por lo tanto con la esencia de uno mismo.

Cada vez hay más oferta televisiva y tecnológica para niños; y ellos, cómo no, se ven más atrapados en este tipo de ocio. Si sumamos además que nuestra vida suele estar muy ocupada, estos recursos poco convencionales nos ayudan a poder ocuparnos algo más de nosotros los adultos y que nuestros hijos estén, al menos, “entretenidos”.

Por todo esto, y por la situación actual de la educación en España, que ya vimos en el Informe PISA de este año que dejaba mucho que desear; poco a poco, los padres nos empezamos a sentir cada vez más atraídos por otro tipo de educación: esa que acompaña a los niños a desarrollar sus talentos, a bucear en su creatividad y a seguir su instinto, que muchas veces dista bastante de la educación académica a la que estamos acostumbrados.

Probablemente por una suma de factores en España comenzó la iniciativa Bosquescuela, que de la mano de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente abrirá sus puertas el próximo curso escolar 2015-2016 en la Sierra de Madrid.

Esta iniciativa, como podemos leer en su web tiene la misión de implantar y difundir el modelo educativo de las escuelas infantiles al aire libre en España que es un modelo educativo reglado, pensado para la formación integral de niños y niñas de 3 a 6 años (segundo ciclo de Educación Infantil).
Lo innovador de este modelo es que todas las actividades se desarrollan en el bosque, campo o playa. Se asienta sobre la experiencia de las escuelas infantiles aire libre implantadas con éxito en el centro y norte de Europa, Estados Unidos y Asia.

Llega justo en un momento adecuado, cuando el sistema educativo español como parte del sistema nacional se tambalea. Si pretendemos cambiar nuestra situación actual, ¿qué tal si probamos primero por cambiar la educación?

Iniciativas como ésta buscan acompañar a los niños como seres individuales que son, escuchando sus necesidades y trabajando en pro de su desarrollo siempre en base a su talento. Muchos niños no encajan dentro del pensamiento lógico-matemático o lingüístico que principalmente se desarrolla en las aulas. Se trabaja la creatividad como parte activa del aprendizaje y sobre todo se fomenta la autonomía y la seguridad en uno mismo; pilares fundamentales para nuestras herramientas del futuro.Mientras trabajan para poner en marcha el primer centro docente Bosquescuela en España, aprobado en septiembre 2013 por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, siguen divulgando su metodología para poder llegar lo más lejos posible.

Todo esto no sería posible si no fuera de la mano de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y de Philip Bruchner, promotor de la iniciativa, además de educador y licenciado en Ciencias Forestales.

Bruchner estará todo el fin de semana en Donosti impartiendo, primero, este viernes día 27 una presentación gratuita en Donosti, que tratará sobre este modelo educativo y también sobre cómo funciona en distintos países.El resto del fin de semana, podremos conocer aún más a fondo el proyecto gracias a un taller en el Centro de Interpretación Ulía. Aquí toda la información.Nunca es tarde para saber si lo que les estamos ofreciendo a nuestros hijos es o no lo que queremos y podemos ofrecer; porque como dijo María Montessori: “No me sigan a mí, sigan al niño”. Esta frase la llevo siempre encima porque al trabajar con niños a veces olvidamos que efectivamente, cada niño es diferente y debemos acompañarles según quiénes sean.

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Sobre el autor Cristina Saraldi
Cada vez hay más consciencia social acerca de la importancia de escuchar al niño. Mi hija mayor fue mi acompañante y motor para el cambio que hice en mi vida: dejé mi trabajo en televisión por perseguir este sueño que un día tuve. Se llama "Froggies" y fue mi primer proyecto. En 2016 me convertí en bimadre, y esta aventura me está resultando muy intensa. Creo firmemente que los adultos tenemos mucho que cambiar para ofrecer a los niños un lugar mejor donde vivir.

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