Diario Vasco
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La culpa y la maternidad
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Cristina Saraldi | 15-02-2017 | 11:53

Como dice mi amiga Bei, de Tigriteando, la culpa nos acecha desde que nos quedamos embarazadas por primera vez.

Nos culpamos por no atender, nos culpamos por no entender.

Y así llevo un año conversando conmigo misma. Sobre todo desde que llegó Kian. La culpa se hizo más fuerte. La acepto y la vivo como parte de mí. Sin embargo, no deja de acompañarme entre tanta bronquiolitis, trabajo, reuniones, mails, post y llamadas de teléfono.

En esta última ocasión, he vivido un episodio muy difícil con la lactancia. Durante 3 días Kian parecía haber olvidado mamar. Su consciente le llevaba a querer mamar mordiéndome, aunque fuera suavecito, y su mirada y actitud me transmitían que él no lo quería hacer. Sin embargo, su inconsciente, dormido en siesta y de noche, mamaba perfectamente.

Han sido más de 75 horas de “incapacidad de succión” durante el día. Y han hecho que fantasmas, miedos y visiones horribles como un destete prematuro para mí, vinieran para quedarse unos días.

Un fin de semana de mucho trabajo, de mucho estrés y de una atención escasa. No tanto en cuerpo, porque le porteo siempre que lo necesita, sino en alma. Todo esto, una vez más, me vuelve a mostrar todo lo sensibles que son los bebés.

Parece que no queremos integrarlo, pero así es. Nos sienten, la presencia y la no presencia; y cuando lloran, algo les pasa. Sólo debemos procurar comprender, entender, aunque sea muy difícil y no sepamos hacerlo. En esas ocasiones, habitualmente, nos volvemos a culpar.
Una vez más, la culpa…

Me digo a mí misma como un mantra cuando las sombras acechan. Deja de lado la culpa, déjale un hueco en tu camino como madre, y que sólo seas tú quien la pronuncie siempre que quieras. Tú y nadie más.

Dulce culpa, dulce compañera.

Gracias por todo lo que aprendo. Aunque duela…

Sobre el autor Cristina Saraldi
Cada vez hay más consciencia social acerca de la importancia de escuchar al niño. Mi hija mayor fue mi acompañante y motor para el cambio que hice en mi vida: dejé mi trabajo en televisión por perseguir este sueño que un día tuve. Se llama "Froggies" y fue mi primer proyecto. En 2016 me convertí en bimadre, y esta aventura me está resultando muy intensa. Creo firmemente que los adultos tenemos mucho que cambiar para ofrecer a los niños un lugar mejor donde vivir.

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