Diario Vasco
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La fiesta de la infantería (1916).
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Ion Urrestarazu | 07-12-2016 | 23:00

El gobernador militar Centaño, rodeado de autoridades militares y civiles, ante la iglesia de Santa María, el día 8. Foto Marín, Novedades.

 

LA FIESTA DE LA INFANTERÍA (1916)

 

En esta ocasión trataré sobre la festividad de la Inmaculada Concepción, fiesta del arma de infantería, y de su celebración en San Sebastián, en el año 1916, por el Regimiento Sicilia n.º 7, conocido como “El Valeroso”.

 

El PROGRAMA

Diseñado por una comisión presidida por el comandante José Mantilla, e impreso originalmente en la imprenta del regimiento, el programa fue entregado a los periodistas por el coronel del regimiento Sicilia n.º 7, Carlos Tuero O’Donell. El texto que viene a continuación es una reconstrucción a partir de la prensa local, la cual presenta pequeñas diferencias entre sí.

 

Regimiento Sicilia, n.º 7. Programa de los festejos que para solemnizar su Excelsa Patrona celebra el Regimiento los días 7, 8 y 9 de Diciembre de 1916.

Día 7.—A las siete de la mañana:

El disparo de cohetes y chupinazos, anunciará el principio de las grandes fiestas.
La Música y Banda del Regimiento, después de tocar la alegre Diana en el patio del cuartel, recorrerán las calles de las inmediaciones repitiéndola.

A las once de la mañana:

Gran concurso de “Presentación Personal”, adjudicándoseles siguientes

PREMIOS

1.º de diez pesetas; 2.º de cinco pesetas; 3.º de tres pesetas.

NOTA: Las clases y soldados que deseen tomar parte en este Certamen, se presentarán en el patio del cuartel en traje de kaki claro: el Jurado les indicará el traje en que deben presentarse, y entre los que lo hagan en menos tiempo, más aseados y mejor vestidos, serán distribuidos los premios.

2.º Concurso de “Tracción de la cuerda” por equipos de compañía.

PREMIOS

1.º UNA COPA para la compañía, y dos pesetas á cada uno de los que formen los equipos.

Nota.—Para ganar la copa en propiedad, es necesario haber obtenido el triunfo dos años. La copa está actualmente en poder de la 3.ª del 2.º, que la ganó el año pasado.

A las tres de la tarde:

Gran corrida de toros, en la que se lidiarán dos toros bravos de una acreditada ganadería navarra, que serán muertos á estoque por los afamados diestros Víctor Camino (Caminito) y Daniel Garrido (Danielin).

Cuadrilla de “Caminito”.—Banderilleros: Félix Ulecea (Lecumberri II), Alejandro Manzano (Camueso) y Pablo Pajarón (Pajarete).

Cuadrilla de “Danielin”.—Banderilleros: Antonio Rubio (Chatillo), Antonio Saltín (Antonete) y Pedro Herranz (Peré).

Picadores. —Vicente Arabengoa (Veneno) y Justo Minerales (Melones).

Puntillero: José Uría (Fulminante).

En el primer toro realizará la arriesgada suerte de Don Tancredo, Mauricio Batiz (Jeringa).

Se correrá además un novillo en el que los famosos y populares “Charlot” y “Llapisera” lucirán su extenso repertorio regocijante.

2.º Presentación de la gran Murga “Terremotera”, dirigida por el maestro concertador Terremoto.

3.º Grandes carreras en sacos, con premios en metálico.

4.º Presentación de la notable rondalla “Telmina”.

5.º Se quemará una gran colección de fuegos artificiales, de la afamada pirotécnica “Casa Espinós”.

6. Elevación de grandes Globos Grotescos.

A las ocho de la noche:

Gran retreta ejecutada por la Banda y Música.

Día 8.—A las siete de la mañana:

Gran diana lo mismo que el día anterior.

A las once y media de la mañana:

Misa en honor de la EXCELSA PATRONA en la Iglesia de Santa María.

A la una de la tarde:

Comida extraordinaria, con sujeción al siguiente menú:

Entremeses variados.—Tortilla a la española.—Salchichas.—Ragout.—Chuletas de cerdo con pimientos.—Tarta Bizcochela.—Vino, Café y Cigarros.

Día 9.—A las diez de la mañana:

Misa en la Iglesia de Santa María por el alma de los fallecidos del Arma durante el año.

A las tres de la tarde:

Interesante sesión de Cinematógrafo en el Teatro Victoria Eugenia para la fuerza del Regimiento, debido á la esplendidez del empresario don Federico Ferreirós.

Durante los tres días, la fachada del cuartel y patios inferiores, lucirán espléndida iluminación eléctrica y de faroles á la veneciana.

 

La lidia iba a ser dirigida por el, en aquel entonces famoso, torero vizcaíno Zacarías Lecumberri, que desinteresadamente se había ofrecido para tal misión.

Como el clima no acompañaba, se apuntó que, en caso de lluvia, se aplazarían los festejos para ser anunciados más tarde por medio de la prensa.

A los actos fueron invitadas tanto las autoridades como los periodistas de los diversos diarios locales, entre ellos: El Pueblo VascoLa Voz de GuipúzcoaLa ConstanciaDiario Vasco —el antiguo, no el actual— y La Información.

 

El gobernador militar Centaño rodeado de jefes y oficiales en el hall del Hotel Continental. Photo-Carte, La Información.

 

PRIMER DÍA (Día 7)

En el patio del cuartel de San Telmo todo estaba dispuesto. Los cohetes estallaron en el aire anunciando la fiesta, pero… el clima, como se preveía, empeoró. Por tanto, los festejos quedaron suspendidos hasta nueva orden. En caso de que mejorar el tiempo, se esperaba que en la tarde del día siguiente se efectuase la corrida de toros y demás actos.

El resto del día giró en torno al torero Zacarías Lecumberri —que había sido capitán de la marina mercante, luego pasó a ser torero y, con los años, volvió a la mar—. Recién llegado de Bilbao, se dispuso a inspeccionar el ganado y, luego, fue obsequiado en el cuarto de banderas por los jefes y oficiales del regimiento

A las 21:00, y al margen del programa de festejos, todos los jefes y oficiales de infantería que se encontraban en la ciudad, se reunieron para celebrar un gran banquete en el Hotel Continental. Acudieron 63 jefes y oficiales, y estuvo presidido por el gobernador militar, general Centaño, que había pertenecido al arma. He aquí el menú:

 

Hors d’Oeuvres.

Consommé Crout an Pot.

Supreme de Sole Dieppoise.

Granadins de Veau Glacés Nessebrad.

Chousfleurs Polonaise.

Perdreaux Roti Sur Canapes.

Salade Verte.

Bombe Roumanie.

Petits fours.

Fenits.

Café.—Licores.

 

Terminado el banquete, el teniente coronel Díaz se levantó y leyó una carta del coronel Tuero, ausente por enfermedad, y en la que se excusaba por su ausencia y se adhería a los vivas que acontecerían al final de la comida. Tampoco asistieron por enfermedad otros mandos, como el general Gómez Barbeno y el coronel de la Zona, Enrique de los Santos.

Con motivo del acto, el general Centaño envió dos telegramas. Uno fue dirigido al rey Alfonso XIII y, el otro, al coronel honorario del regimiento Sicilia, capitán general Primo de Rivera, marqués de Estella —tío de aquel otro Primo de Rivera que llegará a ser dictador en 1923—. He aquí los dos telegramas:

 

“8 Diciembre 1916.

Al capitán general marqués de Estella.

Reunidos jefes y oficiales infantería esta guarnición, bajo mi presidencia, en íntimo banquete celebración Patrona Arma, tengo honor, en nombre todos, ofrecer a V. E. homenaje nuestro respeto al Ilustre Coronel de este Regimiento Sicilia y Primer Veterano del Arma.”

“Al capitán general de la Región:

Reunidos jefes y oficiales Infantería esta guarnición, bajo mi presidencia, en íntimo banquete, celebración festividad Patrona Arma, tengo honor, en nombre de todos, presentar a V. E. homenaje nuestros respetos y rogarle exponga a S. M. el Rey testimonio nuestra inquebrantable lealtad y votos hacemos felicidad Real Familia.”

 

El acto se dio por terminado con los ya mencionados vivas —¡viva España! y ¡viva el rey!, respectivamente— y el agradecimiento del teniente coronel del Sicilia Rich Font, al gobernador militar por su asistencia.

 

 

Altar preparado para la ocasión en la iglesia de Santa María. Foto Marín, Novedades.

 

SEGUNDO DÍA (Día 8 )

A las 11:30, en la iglesia de Santa María, tocaba función religiosa dedicada a la Patrona. Había sido costeada por la Asociación de Señoras de la Purísima de la Infantería, presidida por Carlota Mallavia de Almarza. Al acto fueron también invitadas las autoridades civiles y los periodistas.

El regimiento acudió de gala, y en formación de desfile llegó al templo en este orden: A la cabeza marchaban ciclistas, seguidos por el coronel Tuero al frente del regimiento, acompañado de jefes y oficiales retirados que habían pertenecido a la unidad; tras éstos seguían los jefes y oficiales que por sus cargos no tenían puesto en formación, y por último, los dos batallones del regimiento Sicilia.

Al llegar al atrio de la iglesia, se hizo alto, y tras presentar las armas, el coronel se adelantó, tomó la bandera del regimiento y la entró al templo. Después, el regimiento desfiló ante el gobernador militar e invitados y entró al templo, formando en el centro. Como es de rigor, en lugar preferente se colocaron las autoridades civiles y militares. A parte de los militares e invitados, el público acudió en gran número, llenándose así las naves del templo.

Entre los invitados militares destacaban comisiones de los diferentes cuerpos de la guarnición de San Sebastián, jefes y oficiales con destino en la zona y otras dependencias; mientras que entre los invitados civiles, destacaban el alcalde en funciones, una representación de la audiencia, el delegado de hacienda, varios funcionarios y la prensa.

En el interior de la iglesia, a la izquierda del altar mayor, había otro altar profusamente decorado para la ocasión. Había sido preparado bajo la dirección del capitán Enrique de los Santos. La imagen de la Virgen estaba rodeada de flores, iluminada con velas y colocada sobre los pliegues de la bandera nacional; la escoltaban dos candelabros elaborados a base de fusiles y bayonetas.

La misa fue solemne. Desde el púlpito, el sermón, adecuado para la ocasión, fue predicado por el padre Vicente Alcorta, Superior de los Jesuitas y capellán del Regimiento. El diario La Información es el único que nos da luz sobre el contenido de la plática:

 

[…] Alcorta, pronunció una elocuentísima plática; comenzó por afirmar que, mientras en toda Europa se discutía aún en el siglo pasado el dogma de la Inmaculada, en España, y desde tiempo Inmemorial, el mendigo que solicitaba limosna, el niño al entrar en la escuela, los vecinos al saldarse, todos, en fin, empleaban la fórmula “Ave María Purísima”, a la que se replicaba “Sin pecado concebida”.

Combatió luego el P. Alcorta las teorías de racionalistas y sensualistas y opuso a sus argumentos la fuerza y la belleza simbolizadas en la Inmaculada. Afirmó que la lucha es antigua, tan antigua como el mundo, pues comenzó cuando, tentada Eva por la serpiente, fué ésta vencida por el poder divino de María.

“Hay, pues, que decidirse—continuó el ilustre orador sagrado— por María o por la serpiente”. En cuanto a la Infantería española, no es preciso preguntarle qué camino seguirá.

Terminó el P. Alcorta su notabilísima plática cantando las glorias de la valerosa Arma, instándola a seguir siempre poniéndose al amparo de María Inmaculada, y requiriendo a las madres españolas a que desde la infancia de sus hijos les inculquen el amor a la Reina de los cielos y tierra, con lo cual conseguirán venturas en ésta y en aquéllos dicha eterna.

 

En el momento de alzar sonó la Marcha Real y, al terminar la misa, los soldados cantaron, con acompañamiento de órgano, el antiguo himno del regimiento, compuesto por Julio Ochoa y Pablo Poblado, autores de la letra y la música, respectivamente:

 

¡Salve, salve, paladín de la victoria,

salve, excelso luchador,

que al archivo sacrosanto de la Historia,

has legado una herencia de honor!

Con la sangre de tus venas han ungido.

los laureles de tu sién,

VALEROSO la Patria te ha llamado,

en Lepanto, en Huesca y Bailén.

Para tejer los colores

escogió la Patria un día

de esta bandea gloriosa,

vida y muerte, cuna y fosa

del Ejército español,

escogió la Patria un día

como símbolos sagrados,

la sangre de sus soldados,

y el oro de nuestro sol.

¡Salve, Regimiento mío,

semilla de donde brota

el aliento del patriota,

que es aliento de la fé!

¡Salve a tu insigne bandera

donde yo he dejado impreso

todo mi amor en un beso

que jamás olvidaré!

¡Salve, salve, paladín de la victoria,

salve, excelso luchador,

que al archivo sacrosanto de la Historia

has legado una herencia de honor!

Con la sangre de tus venas has ungido

los laureles de tu sién.

VALEROSO la Patria te ha llamado,

en Lepanto, en Huesca y Bailén.

 

Después se cantó un himno dedicado a la Virgen. Los solos fueron cantados por el teniente Villanueva y el soldado Ángel Pérez —según otros José Pérez—, ambos del regimiento de Sicilia. Ángel Pérez, tenor del Orfeón Bilbaino, entonó una copla á la Virgen, resultando un espectáculo emocionante para los presentes.

Con el mismo ceremonial que en el momento de la entrada, se sacó la bandera del templo, tras la cual salió el regimiento, que, en columna de a cuatro, comenzó a desfilar al son de la banda regimental y el volteo de las campanas de Santa María. El regimiento desfiló ante el numeroso público, que se había reunido en los alrededores de la iglesia para ver el acto, y ante el gobernador militar, general Centaño, que, junto a su Estado Mayor, estaba situado frente al Gran Casino.

Hacia las 12:30, el regimiento llegó al cuartel para dar comienzo a la comida extraordinaria. A pesar del amplio comedor, hubo de habilitarse otra sala para dar cabida a los más de novecientos comensales que había entre invitados y soldados.

La tropa, pudo disfrutar del siguiente rancho extraordinario:

 

Chuletas de cerdo

Salchichas de cerdo

Estofado sabroso

Aceitunas como entremés

Postres, tartas,

Café, copa y cigarro.

 

Los suboficiales también hicieron lo propio en su propio comedor. Este fue el menú:

 

Merluza en salsa tártara

Paella a la valenciana

Pollos asados

Postres variados

Licores, vinos, café y cigarros.

 

Ambos banquetes fueron presididos por el coronel Tuero, donde fue aclamado, junto con los oficiales.

A primera hora de la tarde, comenzó a acudir al cuartel el numeroso público invitado, entre el que destacaban las “numerosas y bellas damas”. El mal tiempo dio un respiro y, a las 15:00, pudo comenzar la corrida de toros en la improvisada plaza que era el patio del cuartel. Ésta había sido acondicionada con tenidos, barreras y palcos.

Los dos novillos fueron toreados por Lecumberri —que dirigía la lidia— y el elenco de toreros y cuadrilleros amateurs: todos ellos reclutas del regimiento. Al parecer, según el diario El Liberal Guipuzcoano, los toros fueron embolados porque “eran de cuidado”. Se realizó la suerte de Don Tancredo y, también actuaron “Charlot” y “Llapisera”, expertos en “charlotadas”, o toreo cómico. El espectáculo fue amenizado por la banda regimental y el público lo disfrutó.

Zacarías Lecumberri, antes de que terminase la fiesta, fue obsequiado con un estuche que contenía una artística pitillera y fosforera de plata, con dedicatoria grabada en la primera, del regimiento de Sicilia.

Tras los toros, hubo baile amenizado por la misma banda regimental —dirigida por Manuel Aroca—. A esto le sucedieron los conciertos de la murga “Terremotera” y la rondalla “Telmina”.

Los siguiente fue la quema de fuegos artificiales de la casa Espinós, de la cual se conserva el programa:

 

1.ª Parte: “El Faro eléctrico” cambiando de color y con círculos de luces, terminando con una alegoría.

2.ª Parte: “Fuente Giratoria” adornada de luces y despidiendo balas de colores, con volcán al final.

3.ª Parte: “El Caracol” adornado de brillantes luces y final de fuegos dorados.

4.ª Parte: “Juego de una Corona” y una mariposa que gira a su alrededor, terminando con un círculo de estrellas.

5.ª Parte: “Linda copa de Venus”; adornada de luces y despidiendo al final un torbellino aéreo.

6.ª Parte: “La Ciudadela” despidiendo grupos de culebrillas y otros fuegos variados, terminando con un hermoso surtido giratorio.

7.ª Parte: “Cascada” fija con volcán a la cúspide y ruega intermitente al centro.

8.ª “Abanico Americano” de sorpresa con una rosa al pie, y transformándose al final de una espléndida alegoría.

 

Le siguió la elevación de “globos grotescos” y, a las 20:00, se ejecutó la retreta, “floreada”, por la Banda y Música del regimiento. Cuando anocheció del todo, se dio por acabada la fiesta y se tocó silencio.

Los invitados fueron obsequiados en el Cuarto de Banderas, con un lunch a base de pastas y jerez. Lecumberri, fue especialmente agasajado —se había negado a toda retribución por venir a torear—; el coronel Tuero, tras felicitarle, le hizo entrega de una caja de puros habanos.

 

 

El soldado Alarcia y el cabo Aramendía, ganadores del concurso de presentación personal. Photo-Carte, Novedades.

 

TERCER DÍA (Día 9)

A las 10:00, en la iglesia de Santa María, se realizó la misa de “Requiem” por el alma de los fallecidos del arma durante el año. Asistieron el gobernador militar, los jefes y oficiales de infantería residentes en la ciudad, las señoras de la Asociación de la Inmaculada —costeadoras de la misa— y la fuerza del regimiento, con su teniente coronel Rich Font al frente.

Una hora más tarde, a las 11:00, las tropas volvían al cuartel. Media hora después, y tras ser despachado el rancho matutino, en el patio del cuartel se celebraron los concursos que el día 7 habían sido suspendidos. Mientras, en el cuarto de banderas el gobernador militar había sido obsequiado por jefes y oficiales con un lunch.

Para no alargar más la cosa, citaré de manera esquemática los resultados de las dos únicas pruebas de las que nos ha quedado testimonio:

 

Concurso de tracción de la cuerda: Ganó el equipo de la 3.ª Cía., 1.º Bon.

Concurso de presentación personal: Primer premio: Soldado Aurelio Alarcia, de la 4.ª Cía., 2.º Bon. Segundo premio: Cabo José Aramendía, de la 1.ª Cía., 2.º Bon.

 

A parte de éstos premios, el gobernador militar premió, de su propio bolsillo, a los que tomaron parte en los diversos concursos.

A las pruebas le siguió la rondalla “Telmina”, que interpretó varios números e hizo las delicias de todos los presentes. Las fiestas de la mañana se dieron por terminadas tras un nuevo lanzamiento de globos grotescos.

A las 15:00, en el Teatro Victoria Eugenia, la fuerza del regimiento pudo disfrutar del último acto de las fiestas: la sesión de cinematógrafo, obsequio del empresario Federico Ferreirós. No sabemos los títulos de las películas, pero sí la temática de éstas: bélicas y cómicas.

 

ION URRESTARAZU PARADA

 

FUENTES:

  • El Pueblo Vasco. Miércoles 6 de Diciembre de 1916. Pág. 2.
  • El Pueblo Vasco. Jueves 7 de Diciembre de 1916. Pág. 4.
  • El Pueblo Vasco. Viernes 8 de Diciembre de 1916. Pág. 4.
  • El Pueblo Vasco. Sábado 9 de Diciembre de 1916. Pág. 2.
  • La Voz de Guipúzcoa. Jueves 7 de Diciembre de 1916. Pág. 2.
  • La Voz de Guipúzcoa. Viernes 8 de Diciembre de 1916. Pág. 3.
  • La Voz de Guipúzcoa. Sábado 9 de Diciembre de 1916. Pág. 2.
  • La Información: diario independiente. Jueves 7 de Diciembre de 1916. Pág. 1-2 y 4.
  • La Información: diario independiente. Viernes 8 de Diciembre de 1916. Pág. 1.
  • La Información: diario independiente. Sábado 9 de Diciembre de 1916. Pág. 1.
  • La Información: diario independiente. Sábado 10 de Diciembre de 1916. Pág. 1.
  • La Constancia: diario íntegro fuerista. Jueves 7 de Diciembre de 1916. Pág. 3
  • La Constancia: diario íntegro fuerista. Sábado 9 de Diciembre de 1916. Pág. 1.
  • Diario Vasco 1916-1919. Jueves 7 de Diciembre de 1916. Pág. 1.
  • Diario Vasco 1916-1919. Sábado 9 de Diciembre de 1916. Pág. 1.
  • El Liberal Guipuzcoano: diario de la tarde. Sábado 9 de Diciembre de 1916. Pág. 2.

 

Sobre el autor Ion Urrestarazu
Un donostiarra curioso de su ciudad, entretenido en observar, desde sus ojos de peatón, todo el entorno que le rodea. Porque hay algo más allá que la bahía y la gastronomía, mostraré con todo lujo detalles, las anécdotas y curiosidades que ayuden a ampliar vuestro conocimiento