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Cosacos en el Chofre (1927).
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Ion Urrestarazu | 06-10-2017 | 20:16

 

Cosacos en el Chofre

Cosacos en el Chofre

 

Cosacos en el Chofre (1927).

Todo se aprestaba para una tarde de entretenimiento en la plaza de toros del Chofre. El programa no podía ser más llamativo: de primero una corrida con dos jovencísimos novilleros y de segundo cosacos acróbatas. El precio, además, era atractivo por su baratura —2,50 ptas. la sombra y 1 al sol—. Todo esto llamó la atención del público donostiarra, ávido de novedades y sensaciones fuertes. Veamos cómo se desarrolló el festival.

FESTIVAL DOBLE

La tarde del jueves 1 de septiembre de 1927, los donostiarras acudieron a la plaza de toros a disfrutar del festival. Pese a ser un día de trabajo, acudió gran número de personas, llegando a ocupar dos terceras partes de los tendidos y de las gradas. La que se preveía iba a ser una gran tarde empezó de manera bastante frustrante.

Los novilleros José García, “Maravilla”, y José Fuentes Bejarano, “Bejarano II” —ambos adolescentes—, acompañados de sus respectivas cuadrillas, les tocó despachar a cuatro novillos de la vacada de Manuel Santos. El espectáculo, sencillamente, no gustó. Los animales, mansos, preferían correr a dejarse torear —solo el tercero dio algo de emoción—. Mientras, los imberbes diestros poco pudieron hacer: “Maravilla” no acertaba con el estoque y “Bejarano II” fue cogido en varias ocasiones, siendo trasladado a la enfermería magullado. En definitiva, los bóvidos no estuvieron por la labor y la actuación de los toreros fue mediocre.

LOS COSACOS AL RESCATE

Por suerte, el público donostiarra pudo maravillarse con el “segundo plato” del festival: los famosos Cosacos Djiguites, especialistas en acrobacias ecuestres.

Estos veinticinco cosacos, provenientes del Don, habían servido como jefes y oficiales en la Guardia Imperial del Zar. Durante la Guerra Civil Rusa militaron en el Ejército Blanco y, tras ser derrotado dicho ejército y con los soviéticos ejerciendo una persecución sistemática hacia los cosacos, decidieron exiliarse y buscar trabajo como acróbatas, exhibiéndose en circos y festivales como el que nos acontece —precisamente, pocos meses antes habían actuado en la plaza de toros de Valencia—.

Durante su actuación en la plaza del Chofre, los avezados jinetes hicieron gala de la famosa destreza que les había hecho célebres. Junto a sus 20 formidables caballos ejecutaron volteos peligrosos, un trapecio a galope, una gran pirámide humana, saltos sobre las llamas, simulacros de avanzadas, retirada de muertos en combate…

El espectáculo encantó al público, que aplaudía con verdadero entusiasmo la ejecución de cada arriesgado número. Se puede decir que, tras el chasco de la primera parte, la tarde quedó “arreglada” gracias a los cosacos. No sería su última actuación en la capital.

LA SEGUNDA ACTUACIÓN

Según se anunciaba en prensa, los cosacos, “agradecidos a la amable acogida y generosa hospitalidad que les ha dispensado el noble pueblo donostiarra”, habían decidido dar un último espectáculo, a modo de despedida.

El jueves 9, aprovechando la festividad del día —Virgen de Aránzazu, patrona de Guipúzcoa—, y el asequible precio de las entradas, el público acudió a la plaza en mayor número que en la anterior ocasión. Nadie quería perderse la que sería la segunda y última actuación de los jinetes.

Los cosacos llevaron a cabo un espectáculo variadísimo y más completo que el del primer día, resultando todos los arriesgados números ecuestres aplaudidos con gran entusiasmo. Además, cantaron varias composiciones rusas “con gran afinación y maestría”.

Como era de esperar, el público donostiarra quedó satisfecho. Algunos, que ya habían acudido a la primera actuación, repitieron. Entre los curiosos que se acercaron a disfrutar del festival, destacó el conocido ilustrador Lagarde, que realizaría algunos bocetos que aparecerían posteriormente publicados en “La Voz de Guipúzcoa”.

 

ION URRESTARAZU PARADA

 

Los cosacos según Lagarde

Los cosacos según Lagarde

Sobre el autor Ion Urrestarazu
Un donostiarra curioso de su ciudad, entretenido en observar, desde sus ojos de peatón, todo el entorno que le rodea. Porque hay algo más allá que la bahía y la gastronomía, mostraré con todo lujo detalles, las anécdotas y curiosidades que ayuden a ampliar vuestro conocimiento