Diario Vasco
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Categoría: Donostia
Batalla campal en Loyola (1922).

Barrio de Loyola, a principios del siglo XX. Guregipuzkoa.

Batalla campal entre gallegos y navarros

en los Cuarteles de Loyola

En la tarde del 11 de octubre de 1922, en las obras de construcción de los Cuarteles de Loyola, comenzó una agria disputa entre los obreros allí presentes. Al principio, discutieron por cuestiones del oficio, pero pronto pasaron a mayores y saltaron a rivalidades étnicas.

Viendo lo que iba a ocurrir, los encargados de la obra corrieron en busca de la guardia rural, en un intento desesperado para poner orden en la escabechina que iba a suceder.

Los obreros, gallegos y navarros principalmente —parece que hubo también riojanos de por medio—, formaron bandos según patria y, para empeorar aún más las cosas, echaron mano de las herramientas de la obra para atizarse mutuamente. Azadas, palas y picos pasaron a convertirse en armas de guerra, y, así, la pelea comenzó.

Aquello habría terminado aún peor si los guardias no hubieran llegado a aparecer. Estos, no sin dificultades, pudieron poner orden entre la belicosa turba.

El resultado de la reyerta, por suerte, no llegó a ser tan grave como cabría esperar. Al parecer, sólo hubo dos heridos de consideración. Uno, Manuel Fernández, terminó con una fractura abierta en el tercio medio del cubito izquierdo—es decir, el antebrazo izquierdo—; el otro, Marino Goicoechea, acabó con una contusión con erosión en la región costal izquierda.

Pese a que en la pelea intervinieron más obreros, los agresores detenidos fueron: un navarro de Artajona, llamado Aniceto Guembre, el ya mentado Goicoechea y un gallego de Pontevedra, llamado Bernardino Camiña. Todos ellos fueron detenidos y conducidos al Gobierno Civil, en la calle Oquendo.

ION URRESTARAZU PARADA

(Donostiando)

FUENTES:

  • La Voz de Guipúzcoa. Jueves 12 de Octubre de 1922.
  • El Pueblo Vasco. Jueves 12 de Octubre de 1922.
  • La Constancia: diario íntegro fuerista. Jueves 12 de Octubre de 1922.
  • La Tierra. Jueves 12 de Octubre de 1922.

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Cosacos en el Chofre (1927).

 

Cosacos en el Chofre

Cosacos en el Chofre

 

Cosacos en el Chofre (1927).

Todo se aprestaba para una tarde de entretenimiento en la plaza de toros del Chofre. El programa no podía ser más llamativo: de primero una corrida con dos jovencísimos novilleros y de segundo cosacos acróbatas. El precio, además, era atractivo por su baratura —2,50 ptas. la sombra y 1 al sol—. Todo esto llamó la atención del público donostiarra, ávido de novedades y sensaciones fuertes. Veamos cómo se desarrolló el festival.

FESTIVAL DOBLE

La tarde del jueves 1 de septiembre de 1927, los donostiarras acudieron a la plaza de toros a disfrutar del festival. Pese a ser un día de trabajo, acudió gran número de personas, llegando a ocupar dos terceras partes de los tendidos y de las gradas. La que se preveía iba a ser una gran tarde empezó de manera bastante frustrante.

Los novilleros José García, “Maravilla”, y José Fuentes Bejarano, “Bejarano II” —ambos adolescentes—, acompañados de sus respectivas cuadrillas, les tocó despachar a cuatro novillos de la vacada de Manuel Santos. El espectáculo, sencillamente, no gustó. Los animales, mansos, preferían correr a dejarse torear —solo el tercero dio algo de emoción—. Mientras, los imberbes diestros poco pudieron hacer: “Maravilla” no acertaba con el estoque y “Bejarano II” fue cogido en varias ocasiones, siendo trasladado a la enfermería magullado. En definitiva, los bóvidos no estuvieron por la labor y la actuación de los toreros fue mediocre.

LOS COSACOS AL RESCATE

Por suerte, el público donostiarra pudo maravillarse con el “segundo plato” del festival: los famosos Cosacos Djiguites, especialistas en acrobacias ecuestres.

Estos veinticinco cosacos, provenientes del Don, habían servido como jefes y oficiales en la Guardia Imperial del Zar. Durante la Guerra Civil Rusa militaron en el Ejército Blanco y, tras ser derrotado dicho ejército y con los soviéticos ejerciendo una persecución sistemática hacia los cosacos, decidieron exiliarse y buscar trabajo como acróbatas, exhibiéndose en circos y festivales como el que nos acontece —precisamente, pocos meses antes habían actuado en la plaza de toros de Valencia—.

Durante su actuación en la plaza del Chofre, los avezados jinetes hicieron gala de la famosa destreza que les había hecho célebres. Junto a sus 20 formidables caballos ejecutaron volteos peligrosos, un trapecio a galope, una gran pirámide humana, saltos sobre las llamas, simulacros de avanzadas, retirada de muertos en combate…

El espectáculo encantó al público, que aplaudía con verdadero entusiasmo la ejecución de cada arriesgado número. Se puede decir que, tras el chasco de la primera parte, la tarde quedó “arreglada” gracias a los cosacos. No sería su última actuación en la capital.

LA SEGUNDA ACTUACIÓN

Según se anunciaba en prensa, los cosacos, “agradecidos a la amable acogida y generosa hospitalidad que les ha dispensado el noble pueblo donostiarra”, habían decidido dar un último espectáculo, a modo de despedida.

El jueves 9, aprovechando la festividad del día —Virgen de Aránzazu, patrona de Guipúzcoa—, y el asequible precio de las entradas, el público acudió a la plaza en mayor número que en la anterior ocasión. Nadie quería perderse la que sería la segunda y última actuación de los jinetes.

Los cosacos llevaron a cabo un espectáculo variadísimo y más completo que el del primer día, resultando todos los arriesgados números ecuestres aplaudidos con gran entusiasmo. Además, cantaron varias composiciones rusas “con gran afinación y maestría”.

Como era de esperar, el público donostiarra quedó satisfecho. Algunos, que ya habían acudido a la primera actuación, repitieron. Entre los curiosos que se acercaron a disfrutar del festival, destacó el conocido ilustrador Lagarde, que realizaría algunos bocetos que aparecerían posteriormente publicados en “La Voz de Guipúzcoa”.

 

ION URRESTARAZU PARADA

 

Los cosacos según Lagarde

Los cosacos según Lagarde

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Submarinos suecos en Pasajes (1927).

Submarinos suecos en la bahía de Pasajes. Kutxateka.

LLEGADA A PASAJES
El 1 de septiembre de 1927, procedente del puerto francés de Cherburgo, arribó al puerto de Pasajes una escuadra de submarinos de la Armada de Suecia. No era una visita oficial, llevaban navegando 15 días, en misión de entrenamiento.
A eso de las once de la mañana, los submarinos emergieron frente a la boca de la bahía. Fueron avistados por el atalayero que, inmediatamente, dio aviso a los prácticos para que salieran en su busca.
El práctico Pedro Aranzabal, subió a bordo del “Uttern”—en el cual viajaba el jefe de la escuadrilla—, y guió el buque por el estrecho canal de la entrada de Pasajes. Tras él, siguieron el resto de submarinos, siendo instalados todos en el centro de la bahía y amarrados a boyas.
Tan pronto como recibieron la noticia de la llegada de los submarinos, los representantes suecos en San Sebastián, el cónsul Olof Ohlsson y el encargado de negocios Winqvist, fueron a entrevistarse con el comandante de la escuadrilla, conde de Hamilton, a bordo del Uttern, y saludar a los comandantes de los restantes submarinos.
Tras la visita protocolaria, los representantes suecos bajaron a tierra acompañados del conde Hamilton y del capitán de fragata Landqvist, y, juntos, fueron a saludar al comandante de Marina del Puerto de Pasajes, García de Caveda. Durante el día no hubo más visitas oficiales, a causa de la tardía llegada de los submarinos a puerto por causa de la niebla.
Popas de los submarinos, con el pabellón sueco izado. Kutxateka.
LOS SUBMARINOS
Pertenecientes a la Armada Sueca—Svenskan Marinen—, los submarinos pertenecían a dos modelos diferentes: clase “Hajen” y clase “Bävern“. Desplazaban en torno a 500 toneladas y, a juzgar a ojos de la prensa local, eran de los más modernos de su tiempo: “No son de gran tonelaje, pero el corte del casco es sumamente esbelto, por la proa erguida y la popa atenuada”, así los describe “La Voz de Guipúzcoa”.
Todos estaban pintados de color gris oscuro y, en las torres, resaltaba la gran letra inicial del nombre de cada submarino. En la proa, en letras mayúsculas, se podían leer sus nombres completos. En las popas, se podía distinguir, izado, el pabellón sueco.
Los nombres de los submarinos procedían de animales marinos, al parecer, costumbre de la Armada Sueca: “Uttern” (nutria), “Bävern”(castor), “Hajen” (tiburón) y “Valrossen” (foca).
La siguiente lista pueden ver los submarinos, los años de botadura y la clase a la que pertenecían:
  • HSWMS Uttern (1921). Clase Bävern.
  • HSWMS Bävern (1921). Clase Bävern.
  • HSWMS Hajen (1917). Clase Hajen.
  • HSWMS Valrossen (1918). Clase Hajen.
La tripulación de la escuadrilla se componía de 12 oficiales y 103 marineros, los cuales estaban en viaje de instrucción.
LOS MARINOS SUECOS EN SAN SEBASTIAN
El conde de Hamilton y Landqvist, marcharon junto con el cónsul Ohlsson, invitados a almorzar en el Hotel Continental por el encargado de negocios Winqvist. Mientras que el resto de la tripulación, tras desembarcar, se desperdigó por San Sebastián —un gran número de ellos acudió a ver una novillada en la plaza de toros del Chofre—.
Alguno que otro se perdió por el camino, como nos cuenta la prensa local. Dos marineros, a la una de la madrugada, serían detenidos en la calle General Echagüe por romper el cristal de un bar. Al no entenderse con el dueño — quizá por cuestiones idiomáticas—, fueron detenidos y llevados a la Comisaría de Vigilancia. Una vez allí, y gracias a las dotes de negociación los agentes, se llegó a un acuerdo con los marinos para que se aviniesen a pagar las ocho pesetas que debía de costar resolver el estropicio, quedando así en libertad.
Los periodistas también se hicieron eco de la satisfacción de los oficiales de los submarinos tras la visita a la capital. Así lo cuenta el diario “El País Vasco”:

[…] no creían haber hallado una ciudad tan bella como la nuestra al un espíritu tan cordial y tan hospitalario, aunque tenían referencias de la hidalguía española, que transciende a todos los países, a todos los continentes.

Primo de Rivera en el submarino Uttern. Kutxateka.
VISITAS OFICIALES
Al día siguiente, por la mañana, el conde Hamilton y el capitán Landqvist, acompañados siempre por el cónsul Ohlsson y el encargado de negocios Winqvist, visitaron a las autoridades.
A lo largo del día, los submarinos serían visitados por el público curioso y algunos personajes conocidos. Veamos.
Durante la mañana, tripulando una lancha gasolinera, el entonces príncipe de Asturias Alfonso de Borbón y el Infante Jaime, visitaron los submarinos. Posteriormente lo harían otros Infantes: Juan —abuelo del actual rey Felipe— y Gonzalo. Mientras que por la tarde, el dictador general Primo de Rivera —Presidente del Consejo de Ministros en aquel momento— haría lo propio, recibiendo a bordo los honores de ordenanza. Elogió “la perfecta disposición de los buques y de la pericia de las tripulaciones”. Y, allí, sobre el submarino Uttern fue fotografiado, como pueden ver.
Por la noche, el cónsul Ohlsson obsequió con una cena en el Hotel María Cristina al conde de Hamilton y al capitán Landqvist. A la cena acudieron el encargado de negocios, Winqvist; el comandante de Marina, Venancio Nardiz; el segundo comandante, Villegas; el alcalde de San Sebastián, Beguiristain, y el teniente de alcalde, Ibáñez. Durante la cena, que tuvo carácter de intimidad, se hicieron “fervientes votos por la prosperidad de ambos países amigos”.
LA DESPEDIDA
El domingo por la tarde, el conde de Hamilton, acompañado de los comandantes de los submarinos, del cónsul Ohlsson y del encargado Winqvist, visitó a las autoridades para despedirse de ellas y manifestó su agradecimiento por el trato recibido.
Al día siguiente, por la mañana, abandonaron el puerto de Pasajes con dirección a Bilbao, donde se aprovisionaron de combustible, aceite y engrases. Tras esto, zarparon con dirección al puerto británico de Cardiff, en viaje de retorno.
ION URRESTARAZU PARADA

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Sobre el autor Ion Urrestarazu
Un donostiarra curioso de su ciudad, entretenido en observar, desde sus ojos de peatón, todo el entorno que le rodea. Porque hay algo más allá que la bahía y la gastronomía, mostraré con todo lujo detalles, las anécdotas y curiosidades que ayuden a ampliar vuestro conocimiento