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Categoría: Libros
EL TIEMPO QUE NOS QUEDA

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Recibo hoy un mail de una persona que sin conocernos demasiado, intuyo que es ese tipo de mujer que me gusta como amiga. Ella es escritora y en cuanto me lea, se reconocerá. Sus mails me cargan de energía y ganas de hacer cosas. Ella, como todo el mundo, tiene que pelearse cada día con la vida. Algunos días se gana la batalla y otros se consigue quedar en tablas o por lo menos se negocia una tregua. Como gran escritora que es, cuenta las cosas con gracia y facilidad y me habla de un sueño que tuvo hace poco del que se despertó pensando en el tiempo que le quedaba. Cierto es que nunca sabemos cuánto va a ser pero todos hacemos de alguna manera nuestros cálculos. Ella se despertó pensando que tenía que ponerse a escribir una novela muy diferente de las que hasta ahora había escrito. Gran parte de su historia estaba ya  en su cabeza y  eso ha hecho, poner se a escribir como quien se embarca en un viaje sin tener nada demasiado atado pero sabiendo que tiene que hacerlo. En estos tiempos,  seguramente corre un riesgo sabiendo que sus novelas han gustado y han tenido éxito pero ¿Qué sería de nosotros si nunca nos saliéramos de nuestro camino? ¿No es posible que al perdernos un poco a veces encontremos lo que no esperábamos? ¿No nos viene bien a todos hacer de vez en cuando un repaso mental y recordar que no somos infinitos? ¿Por qué nos cuesta tanto? ¿A qué tememos? Los miedos solo se vencen enfrentándose a ellos  y haciéndolo, nos damos cuenta de que el monstruo no era tan grande ni nosotros tan pequeños.

 

Canción para hoy viernes y para bailar un rato:

Shape of you de Ed Sheeran

 

Lecturas para el fin de semana:

 

La novela de Laura Ferrero ¿Qué vas a hacer con el resto de tu vida?  En unos días, en Zenda, os voy a hablar con detalle sobre ella.

 

Nocturnos, cinco historias de música y crepúsculo de Kazuo Ishiguro, un regalo de esas personas que una tiene cerca en la vida y con la que comparto grandes pasiones y confidencias.

 

 

 

 

 

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LAS REINAS DEL PATIO

las-reinas-del-patio-jpgLo mismo que hay días en los que la vida a veces parece conjurarse para que todo salga del revés, hay  otros días que ocurre exactamente lo contrario. Será que la vida tiene sus propias leyes de la compensación que no siempre somos capaces de entender. Fue el jueves pasado. Un jueves de una semana muy complicada, tanto política como culturalmente. Puigdemont nos tenía en ascuas a todos y el sobre exceso informativo estaba empezando a pasarme factura. A todo eso se había unido una semana de altos niveles de contaminación en Madrid y había tenido que usar todo tipo de transporte público: autobús, metro, Car2go, Emov (estos son los coches eléctricos)  Uber, MyTaxi, Cabify… para llegar puntual a cada cita que había tenido. Nuestra Alcaldesa Manuela Carmena no habría tenido más remedio que felicitarme. Solo me faltó tirar de bici automática. Caminé kilómetros, Gran Vía arriba y abajo, esquivé controles de Policía (algún majadero había dejado un coche abandonado en doble fila en plena Gran Vía, me enteré más tarde, creando un caos absoluto en esa zona) como si fuera una delincuente para llegar a entrevistar a mi querida Alicia Giménez Bartlett que publica una nueva entrega de la gran Inspectora Petra Delicado. Una Petra cada vez más fuerte, segura e irónica. Una Petra que me encanta como modelo de mujer.

Me he sentido estos días como una reportera de guerra porque la ciudad  parecía un campo minado. La he sentido hostil, como pocas veces me ocurre. Las sirenas de las ambulancias y de la Policía se mezclaban indiscriminadamente, los bocinazos  agujereaban mi oído y la nube de contaminación me irritaba los ojos. He añorado el mar, el romper de las olas, el olor a sal. Añoré mi ciudad pero llegué a todos y cada uno de mis compromisos y a punto estuve de robarle a mi hija una medalla que tiene de natación para colgármela encima de mi camisón y pasearme un rato con ella por la noche en mi casa con un tazón de Cola-Cao en una mano y unas galletas en la otra. Lo que sin embargo no he contado que la parte buena de esos días de tanto jaleo, ha sido conocer a la periodista del Diario de Navarra, Sonsoles Echavarren, premio Concha García Campoy, que reconoce trayectorias profesionales o trabajos periodísticos nacionales e internacionales de cualquier género y en el caso de Sonsoles el premio fue otorgado por el reportaje que publicó en su diario  sobre intoxicaciones etílicas en menores.

Sonsoles tiene una gran habilidad para contar lo cotidiano, para acercarnos a esas mujeres anónimas y sin embargo grandes heroínas que luchan día a día para llegar a todo: trabajo, hijos, cuidar de los padres en muchos casos… y eso es lo que hace  en Las reinas del patio (ediciones Eunate) pero con una altísima dosis de humor y sin juzgar a nadie. Nos veremos muchas veces identificadas en las escenas que narra. La periodista María Rey prologa el libro y cuenta cómo ella también se siente identificada y cuenta que tiene su  propia corte, “las reinas del pasillo del Congreso “a las que ha tenido que acudir en multitud de ocasiones para que le cubrieran mientras ella hacía una escapada de un par de horas al pediatra o a una reunión del colegio de sus hijos o al festival de Navidad.

Sonsoles es una periodista de las que lo dan todo.  Hablando con ella me di cuenta de que vive su profesión con pasión y que le entusiasma lo que hace. Estas columnas que empezó a escribir robando tiempo a su familia y al descanso, ahora ya las escribe en su horario laboral y cuando sale del periódico a todo correr, improvisando más de una vez una merienda rápida para sus hijos a los que intenta recoger en el patio del colegio,  sigue siendo periodista, amiga y reina del patio. Sabe que las mujeres tenemos que ayudarnos y que una sociedad solidaria funciona mucho mejor  pero también sabe que en ese patio, hay mujeres  reales, como ella que hacen malabares para llegar a todo y que tienen grandes historias que contar. Ahí está la Sonsoles periodista, tomando nota mental de todo para que luego nos lleguen esas historias, siempre con cariño y respeto, algunas veces con los nombres de las protagonistas cambiados pero historias reales, a fin de cuentas. Gracias Sonsoles. Conocerte fue volver a conciliarme con el periodismo. Ya sabes, que a veces una no puede evitar algún desencanto de vez en cuando y tú en una semana que para mi fue como si hubiera tenido que ganar una gymkana, me hiciste ganadora de tu amistad y de tu pasión por el periodismo. Esto no hubiera ocurrido sin el cariño de otra gran periodista del Diario de Navarra, Marialuz Vicondoa que pensó en que Sonsoles y yo podríamos tener mucho en común y no estaba equivocada. Marialuz es además mi prima y mi amiga y mi apoyo cuando al escribir, las fuerzas flaquean. Allí estás siempre dándome ánimos. Gracias.

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Sobre el autor Carolina Isasi
Estudié en el ya desaparecido colegio francés de San Sebastián y me fui a vivir un año a Dublín y otro a Oxford. Tenía claro que quería ser periodista. Devoraba libros y me gustaba escuchar historias. Vine a Madrid a estudiar periodismo y mis primeras prácticas fueron en radio Voz. Logré convencerles para que me dejaran hacer una agenda cultural diaria. De ahí me viene mi pasión por las exposiciones, conciertos y cualquier tipo de ocio que despierte mis sentidos. Sin darme cuenta me ví entrevistando en diversos medios, casi a diario, a escritores y he tenido la suerte de haber conocido a muchos de los que ya admiraba: Ian Mc Ewan, Martin Amis, Salman Rusdhie, Paul Auster, John Banville, Rosa Montero, Almudena Grandes, Juan José Millás… y considerarme amiga de muchos de ellos: Paula Izquierdo, Nativel preciado, Juan Cruz, Soledad Puértolas, Alicia Jiménez Bartlett, Ángela Becerra … y descubrir a otros tantos. Lo peligroso de las listas es que siempre te dejas a alguien querido. Para eso estará este blog, una memoria semanal para cuando lleguen los malos momentos siempre me queden los buenos recuerdos ¡Y esa bahía que tanto añoro!

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