Diario Vasco
img
La rueda de la vida
img
Amaia Michelena | 07-02-2014 | 11:14

Mi pandero ha decidido crecer, sin pedir permiso a nadie. Despedí 2013 a tope,  con la “San Silvestre” donostiarra, cruzando triunfal la línea de meta, y cerrando un gran año de carreras. En noviembre, no tan flamante, pero también crucé otra meta muy importante para cualquier corredor popular. ¡La del Boulevard, en la Behobia! Pero, ¿qué hay de los propósitos del año nuevo?

Ha sido comenzar 2014, prometer ser la mejor en todo lo que había fallado el año anterior, y no cumplir nada de lo previsto. Sigo desplazándome en bicicleta siempre que puedo, ¡a Dios gracias! Me gusta pasear, y casi a diario, me calzo las zapatillas nuevas, y atravieso la ciudad a última hora, como los jubilados. No importa la velocidad que uno lleve, lo que cuenta es la actitud. Cara de concentración y mirada al frente, ¡y de eso tengo mucho! Por lo demás, para lo único que me he dejado caer por el gimnasio, ha sido para pagar la cuota anual, ¡y de running, ni hablamos!

La comida casi siempre es sana en mi casa. Y digo casi, porque estamos en época de manta y relax. Y el cuerpo, el frío, y las comidas post mañanera en el Adarra, piden platos de cuchara. Y una cosa, lleva a la otra. Las pelis, el sofá,  y alguna dulzaina poco contemplativa, siempre se hacen uno. Ya he fundido el bono de 40 pelis del video-club que compré en octubre, y estoy alternando cuatro series a la vez. ¡Esto no es vida, ni para un japonés, quinceañero, y sin amigos!

En cuanto al cuidado de la mente, si que he andado fuerte, ¡pero nada espabilada! Voy a inglés cada semana, aunque sin hacer los deberes, nuevamente actitud adolescente, y peor, porque soy yo quien lo paga. También hago un curso on line, y sin apenas darme cuenta se ha acercado tanto, la fecha del examen, que, o me ligo al profesor, o no va a haber forma de aprobarlo. ¿Será el tiempo? ¡Qué levante la mano, quién siga en febrero las voluntades para el nuevo año!