Diario Vasco
img
Categoría: el armario de misscarrot
¡Y que no salga de aquí!

Yo ando a saltos, y “de puntillas”. Con el resfriado común, me olvido de poner la mano delante de la boca, en el estornudo número cuatro. Y no hablemos de los bostezos cuando desayuno sola cada mañana.

Ahora bien, para ser una princesa, basta con parecerlo a ojos de los demás. Todos los preparativos son pocos, a la hora de atravesar el umbral de la puerta y enfrentarme al mundo. Magdalena de Suecia y yo, podríamos ser primas hermanas, ¡y yo olería mejor! Complementos cuidadosamente estudiados. Zapatillas o zapatos, según correspondan con el uniforme laboral, preparado de víspera, en la silla del dormitorio. Pelo pulcro pero despeinado, y colección de maxibolsos listos para cualquier eventualidad.

Aún no os he revelado, el que creía, uno de mis trucos más preciados. La idea me la dio un buen amigo, que acostumbra a ir hecho un pincel. Nunca hay tiempo para todo, y si la vida son tres días y además, queremos ir al gimnasio, tomar algo en el bar de la esquina, y ver la última de Clint Eastwood, ¡empiezan a faltar las horas!

Pues bien, mi amigo me contó, que invierte muy poco tiempo, en el viejo arte del planchado, sobre todo en invierno. Él sólo alisa, las partes visibles. Es decir, cuello,  y puños de las camisas. ¡Aún recuerdo el “centro de planchado familiar” en una esquina del salón de su casa, tras la mesa. ¡Cómo si fuera una lámpara vintage recién recuperada de Emaus! El mejor artilugio del mercado, aparentemente dispuesto a trabajar de sol a sol, pero en activo, diez minutos por semana.

Yo que soy de mucho pensar y más copiar, y apostando por la filosofía de “la arruga es bella”, me he lanzado a la aventura esta misma mañana. Era una de esas cosas que tenía en mente, pero no había llevado a la práctica. ¡Todo un acierto,  podría decir! Si no llega a ser, porque en la primera reunión del día, han puesto la calefacción a 28 grados, y no se me han desempañado las gafas por el cambio de temperatura, hasta casi terminar. He tomado té, para amenizar, ¡lo que ha hecho, que mi termómetro vital suba otro par de grados! Un desastre total y absoluto.

Moraleja. Enchufa el resumen de GH V.I.P.  en Divinity, e invierte un buen rato la tarde del domingo, si no quieres morir premenopáusico y la mar de elegante. Fin.

 

 

Ver Post >
Reflexiones de una compradora compulsiva

Desde que han puesto esas bolsas portaparagüas tan kukis, “soy megafan del BSK (Bershka)”.

Entrar en Zara y que me reciba el de seguridad con la tablet. ¡Pues todo un detalle!

En SPF (Springfield) me dan los buenos días, cada vez que toco un jersey. Y qué me decís del chino del barrio. Es sentirte Tita Cervera rodeada de guardaespaldas, en cuanto pones un pie en el interior del establecimiento. Lo de encargar un zanahorio achinadito, a lo princesa Estefanía de Mónaco, lo veo más difícil,¡ por lo del poco trato físico, y lo mucho de tocona que yo gasto!

En Nespresso salgo desayunada, y no tengo ni cafetera. Suma y sigue con el paseo de marquesa mundana. Al asomar la nariz en Blanco, me invitan a entrar con el perro. Y no sólo eso, ¡nos adulan! Yo,  recién salida de la piscina, deslavada, pecas borradas y sin maquear. ¡Aún con la marca de las gafas! “Es preciosa, qué simpática, reguapa”. Todo esto se lo cantan a Yuka en el oído pelón, mientras mira al infinito, deseando seguir camino del Paseo de Francia. Dieciséis años de Pastor Vasco y cabello rebelde.

Relato de las  dos horas más felices de mi vida, y lanzándome a los cajones de tres euros, del final, del final, de las rebajas. ¡No quiero ni imaginar, si entro en Loewe y me tratan de usted!

 

Ver Post >
¿Y también un Seat Panda?

Queridas, ya han llegado los 70, las gafas de Elton John, los monos, y las corbatas. Es época de pantalón campana y piernas hasta el infinito y más allá. Qué, ojo, ¡yo encantada! Con pata de elefante y tiro alto, parezco una espingarra.

Pero al loro con el tema. Esto, además de tacones de vértigo, implica un desembolso mensual importante en la modista de la zona. Por mucho cursillo D.I.Y que te hayas currado de “Remienda monamente y en dos tardes tus trapitos”, si no tienes maña y una buena máquina de coser, estás totalmente perdida, ¡y el modelazo, no va a lucir,  jamás, como de tienda!

Bye bye Nike Air Force 1 y sucedáneos chinos baratos, ¡nada de pitillos enfundados, caput al elástico de la cinturilla! Y tengo una última mala noticia, amigas: ahora tampoco vamos a poder respirar. ¡Bienvenidas a la era de la cintura de avispa y el cinturón en el último agujero!

 

Ver Post >
Qué bien, “brumilla”

Mi vecina de abajo es de melena-liso-tabla y se cree una desgraciada. Horror al “no volumen” comentaba hace bien poco en su facebook. A lo que yo desde aquí respondo,  que lo peor para una “mujer-soltera-busca”, es tener el pelo rizado en una ciudad costera. Todo puede pintar bien, hasta que decide salir de casa.

Mi cuento de hadas, comienza cada mañana que toca ducha con pelo. Baño interior, ¡es mi sino! Ideal, porque aunque es bastante grande, guarda el calor. Lo malo, qué da a patio, y no hay quien consiga que corra el aire. Una vez vestida, y siguiendo el ritual, enchufo las planchas para que vayan cogiendo temperatura, y al mismo tiempo, intento domesticar el flequillo con el secador. Sudando como un pollo recién nacido, me maquillo en tiempo récord. No sé, cómo aún no me he electrocutado, después de escuchar los chasquidos al alisarme las puntas cada día. ¡Y decían que lo peor del “flequi” era el verano!

Tras luchas interminables, sonrosada y con mi melena de Cleopatra, bajo al perro y sonrío a diestro y siniestro, creyéndome la más guapa del barrio. Sí al subir, no me miro en el espejo del ascensor, todo en orden. Ahora bien, cómo se me ocurra hacer un “achís” frente a mi enemigo, esto supone el preludio del acabó-se en toda regla. Vuelta al baño, mismo proceso, retoque, y rauda a la bici. De nuevo sonrío a compañeros de bidegorri y amables conductores mañaneros, hasta que ¡adios!, me vuelvo a ver reflejada como Cantinflas, en el escaparate de la tienda de motos, que hay justo al lado del portal de la oficina.

Así qué, chicas, este es el plan para vuestras próxima citas en el futuro. La única solución posible es ser freelance de por vida, y ligar por Internet. Tener gato (al que no hay que sacar a pasear), y montar una fiesta de pijamas detrás de otra, hasta cumplir los sesenta y seis y quedarse calva. Entonces, nuestros tres pelos de Nancy, pedirán una peluca a gritos, que sólo entonces, estará justificada. ¡A, y que no se os olvide, haber conservado algún vídeo Beta de Eva Nasarre para fortalecer vientre y glúteos desde el salón de casa.

 

Ver Post >
Mi nuevo “Furbi”

Hace cosa de un mes, mi prima me regaló unas botas que no puedo parar de mirar. Fue amor a primera vista, y hoy es el día en  que paseo a mis niñas como si fuera subida en algún artilugio volador. Mis Manolo Blahnik particulares, son dignas de la más grande, ¡y va y me tocan a mi! Son el mejor regalo que han podido hacerme.  Han visto Donostia y parte de la provincia desde que nos conocemos, y no duermo con ellas puestas, simplemente por cuestiones técnicas.

¿Nunca os ha pasado? En una ocasión, un compañero de trabajo, comentó al resto en la oficina, que yo era la persona más inquieta del planeta. No le faltaba razón al mozuelo. El problema, es que lo dijo por la cantidad de veces por minuto, en que mi vista se dirigía a ver la hora. Pues bien, fui incapaz de confesar, que lo que yo miraba era mi nuevo reloj. Dorado, gigante, y con crónometro, ¡vaya usted a saber para qué!

Tampoco sé como no me caigo más a menudo. Ojo, que lo hago. De naturaleza distraída y con todo lo que miro el bolso, más deberían ser las caídas merecidas. Me chiflan los cristales relucientes de las tiendas, ya sean de ropa interior, o de botijos. Soy especialista en el “reflejo escaparate”, aunque sé de una que me gana, ¡por hacerlo en los cuchillos de los restaurantes! Tremenda aportación, ¿verdad?

Y para que os vayáis muriendo de envidia, hoy os dejo con las botas de damisela, hasta que me venga otra.

Ver Post >
Marrón-faja-vieja

Aceptamos nude como new black, desde hace un par de temporadas, en invierno y en veranos. Pero ya me gustaría saber a mí, a qué nos referimos.

Hace un par de años ya, tuve que salir a la caza y captura de un vestido de boda. Elegante, para nada sencillo, y que me hiciera parecer una princesa de cuento. La más guapa del enlace, después de la novia y su hermana. Recorrí junto a mi santa madre todas las tiendas de la ciudad, las boutiques chics, y  las de mi amigo Amancio.

Fue en una, en la que de tanto ir, nos hicimos amigas de la dependienta. Allí lo descubrí. Me plantaron un trajecillo con el que parecía un espantajo. Era claramente, lo que mi madre y mi abuela, llamaban gris rata, de toda la vida. Y cualquier hombre, recién llegado al tema, se quedaría tan ancho, hablando de la camiseta “beis”, que se ha comprado su novia. Yo, que soy un poco chico para todo esto, enseguida habría saltado, diciendo que aquellos trapos, eran del color de las bragas, que las monjas de mi colegio, colgaban de sus ventanas.

Aclarado esto, y centrado el tema,  hago un llamamiento a todas las mujeres del mundo. ¡Qué no os la den, amigas! Aunque os hayáis hecho con siete prendas de este mismo tono, o una variante parecida, de tres temporadas para aquí. El marrón-faja de vieja, nunca ha favorecido, ni favorecerá a nadie, por más que lo intentemos disfrazar de moderno absoluto.

Ver Post >

Últimos Comentarios

rni 14-11-2017 | 20:23 en:
Una de complementos
rni 14-11-2017 | 19:27 en:
Decoupage
parti rni 02-11-2017 | 03:16 en:
Una de complementos
parti rni 02-11-2017 | 03:16 en:
Una de complementos
parti rni 02-11-2017 | 01:54 en:
Decoupage

Otros Blogs de Autor