Diario Vasco

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Pablo Iglesias, vencido por PijamaMan en votación popular
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Ricardo Aldarondo | 02-11-2014 | 19:26| 0

Tuvo una gran ovación en cuanto apareció su característica coleta. Pablo Iglesias logró imponerse a los otros candidatos desde el primer momento, con su sonrisa de hombre bueno, sabio y santo. Pero llegó PijamaMan, y la sonrisa de Pablemos empezó a resquebrajarse. Llegó el momento de la verdad. Y el pueblo habló.

Lo intentó todo, incluso hacerse colega de su contrincante. Pero el inesperado hombre de la capa y las zapatillas de casa utilizó las propias armas del líder político. Y conquistó al pueblo, al exigente público de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, lanzándole latas de cerveza y otros alimentos de primera necesidad en la Noche de Halloween. He aquí la deslumbrante aparición de PijamaMan, justo después de ese ente amarillo que parecía el ébola pero aseguraba que era C3PO con R2D2:

Pero, ¿quién se esconde detrás de la capa? ¿Quién es el hombre del pijama repleto de Animals de Barrio Sésamo y de las zapatillas de cuadros? Pues no es otro que Jon Ruiz, el autor de de gritos clásicos de la Semana de Terror como ¡TELÉÉÉFONOOO!, el ganador este año (exaequo con Iñaki Ortiz) del concurso de karakoke, ganador del concurso de disfraces y ganador de la durísima competición de sabios Master of Doom. Y, sobre todo, el autor de la frase más mítica de la 25 edición, “IMITÉ LE CHIQUITÉ”, dedicada en exclusiva al director francés Julien Maury. Y registrado por él mismo en este vídeo que representa el genuino ambiente de la Semana de Terror, con ovación a otro de los personajes más queridos, la traductora Lourdes.

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Bassmatti y Gose en Igeldo, aperitivo del festival Kutxa Kultur
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Ricardo Aldarondo | 01-09-2014 | 15:25| 1

Estamos ya en la semana del Kutxa Kultur, ese festival de música en San Sebastián que no se parece a ningún otro porque es difícil que alguno se celebre en un parque de atracciones y menos en uno tan increíble en todos los sentidos como el de Igueldo. Los Planetas, The Wombats, Lori Meyers, The Pains of Being Pure At Heart, Toy, Reptile Youth, Sean Nicholas Savage, Jaccob Garner y muchísimos más estarán actuando en este festival cuya primera ventaja es que se celebra de tarde a medianoche, que estás en el monte mirando a la ciudad y que puedes montarte en los autos de choque o en la montaña rusa y estar viendo a tu grupo favorito ¡a la vez!

Esta mañana se ha celebrado la presentación final a los medios, amenizados por dos de la quincena de grupos guipuzcoano que participan en los diferentes escenarios del festival. He aquí como aperitivo las dos canciones que ha interpretado Giorgio Bassmatti (que en el festival actuará con todo el equipo, como Bassmatti & Vidaur) y Gose.

El programa completo y el resto de la información, aquí: http://www.igeldofestibala.com/KKF/index.php/es/


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Black Lips: secando el sudor del Dabadaba
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Ricardo Aldarondo | 24-08-2014 | 18:50| 2

Lugar: Sala Dabadaba (San Sebastián). Fecha: 23 de agosto de 2014. Asistencia: Lleno, 250 personas.

Era una feliz rareza, un insólito logro, que un grupo como Black Lips, que tiene acomodo en los escenarios principales de los grandes festivales internacionales, que estuvo este mismo año entre los nombres en letra grande del Primavera Sound, que acumula caché y leyenda, accediera a engalanar el recoleto Dabadaba, que se apuntó otro pequeño hito en su aún corta historia con la actuación del cuarteto de Atlanta (más una saxofonista). Las entradas se agotaron dos días antes y la calurosa velada estuvo a la altura de la expectación.

Enérgicos, ligeramente gamberros y deliberadamente despreocupados, Black Lips tienen aún el sambenito de las trastadas escatológicas que han solido protagonizar en escena, a pesar de su aspecto de buenos chicos. Pero el único fluido corporal que inundó el Dabadaba fue el sudor de un público fogoso y entregado al frenesí. Rock & roll juvenil y primitivo, riffs electrizantes, estribillos coreables y ganas de diversión inundan sus canciones. Mientras algún ayudante desde un lateral iba hinchando globos y lanzando rollos de papel higiénico al público (que vino bien para secar el sudor o improvisar adornos corporales), sonaron notables canciones del reciente Underneath the Rainbow y auténticos himnos para bailar y corear en comandita como O Katrina, Justice For All y Bad Kids. No alcanzaron el máximo de sus conciertos más legendarios, comentaban acérrimos seguidores, pero montaron un fiestón de rock & roll. Una noche hot hot hot.

(El sonido en la sala no fue el horrorcete de estos vídeos, tomados desde detrás del equipo de sonido y con un teléfono).

La mayor locura de la noche con (timida) invasión de escenario:

La fiesta del papel higiénico:

Himnos para todos:

 

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Bassmatti y Vidaur: la hora de los valientes
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Ricardo Aldarondo | 18-06-2014 | 15:46| 0

Nada hacia presagiar en la calurosa noche del viernes pasado, y en el aún más caluroso bar, que el actuante iba a salir a escena con un gorro bien recio y ajustado, muy útil en Alaska. Mucho menos imaginaba nadie que permanecería toda la actuación, unos 50 minutos, con él encasquetado, en imposible conjunto con la camisa roja con chorreras y el pantalón vaquero. Pero así es Giorgio Bassmatti, un desafío permanente. Hasta en el vestir. Quienes sólo conozcan sus canciones por algún sistema fonográfico quizás lo imaginen como un romántico a veces meláncolico, a veces optimista. Que lo es. Pero no conocerán su buen humor, su condición de showman iconoclasta, su espíritu de we’re gonna have a real good time together.

El Dabadaba acogía a Bassmatti y Vidaur para presentar por fin su disco Melodías concertantes, que es bien bonito por dentro y por fuera, y más cuanto más se escucha y más se toca. Y era como jugar en casa, así lo declaraba el propio bardo barbado en Twitter horas más tarde de la performance: “Uno de los momentos más divertidos de mi vida. Y mira que hay… Nada como jugar en casa”. Efectivamente, Bassmatti y Vidaur se lo pasarno muy bien. Y los demás, también.

Y empezaron osados, interpretando enterita De todo, de nada, como siempre, prácticamente a capella, con algún inaudible acorde de guitarra. Luego ya entraron las bases pregrabadas, que hay que mantener los magníficos arreglos de Vidaur que engalanan orquestalmente las canciones en el disco, aunque solo puedan ser dos en escena. Pero Bassmatti y Vidaur live superponen frescura, naturalidad e improvisación sin que esas bases sean un corsé, con el Yon Vidaur reforzando las guitarras y dándoles protagonismo.

Un comienzo tan quedo se vio enseguida compensado por cosas tan eufóricas y alegres como Solo había que soplar más fuerte y su marcial comienzo, que Bassmatti aprovechó para trotar guitarra acústica en mano en el más puro David Byrne’s Stop Making Sense style. Ese esplendor melódico permaneció en Luces y cruces o en Carros y carretas, y la energía envalentonaba, vayapordiós, a los que parloteaban a volumen brutal al fondo en la barra. Nada que Bassmatti pueda temer, acudiendo también al anterior disco Apropósito, con El mejor amigo de la mujer:


Como Bassmatti es hombre de recursos, se bajó del escenario con atril y todo y, sumido en la oscuridad, sin micrófono, a pelo como los valientes, y con Vidaur como fiel escudero al fondo a la melódica, se marcó un intimísimo Y entonces ya será ideal que acalló por completo todo el local. Y como quiera que Bassmatti tuvo a bien plantarse justo delante de la cutrecámara de Mon Oncle, y componer él mismo el bonito plano (¿casualidad o posado?), disfruten aquí del resultado:

Tras repasar las siete canciones del ajustado y primoroso Melodías concertantes, no podía faltar, entre otras, el megahit DJ Invitado, con cambios en la letra para quien quiera descrifrarlos…

Y, como retando a quienes les consideran un eslabón más en la tradición indiepop donostiarra, el dúo cerró el concierto con una versión de Family, su arreglo de Carlos baila, ya exhibido en grabación hace un par de años, y que, glups, también tuvo algún cambio de letra, fruto de la fogosidad del momento:

Pero hubo más. Como artistas invitados estuvieron AMAtxu, que era lo que parecía pero no se sospechaba: una segunda versión o apéndice escuálido de AMA, solo con Javier Sánchez a la guitarra y Andoni Etxebeste a la batería. Los dos componentes justificaban los juegos de palabras del nombre con fonética en varios idiomas y desgranaron algunas nuevas canciones de Javi, en una vena de pop juvenil-maduro y amoroso, muy bien punteadas por las percusiones. El intento de meter algún bajo programado salió regulín, pero eso solo afianza las ganas de escuchar esas canciones con banda al completo, sin desmerecer las versiones desnudas y bien sostenidas que presentaron. También hicieron una versión de Magnetic Fields y cerraron con un par de extractos del disco de AMA Exposición permanente.

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Bailando hasta el nuevo amanecer con Joe Crepúsculo, Vigalondo, Cobeaga y la troupe
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Ricardo Aldarondo | 12-05-2014 | 00:57| 0

El simil es tentador: si 1982 tuvo a Pedro Almodóvar y Fabio McNamara a lo loco sobre un escenario, en 2014 Nacho Vigalondo y Joe Crepúsculo doblan la apuesta del cineasta metido a cabaretero. El simil se acrecienta cuando hace una semana pensábamos si con el recién nacido Dabadaba estábamos teniendo el Rock-Ola donostiarra del siglo XXI.

Pero agotado el simil, viene la gran diferencia: Joe Crepúsculo es un gran compositor-intérprete que se basta solo en el escenario para desplegar el contagioso poderío de sus canciones, últimamente zambullidas en tecno pop ochentero disparado hacia todos los ritmos posibles, y especialmente latinos. Solo que con Alacrán (Vigalondo), auténtico tigre de los MC, animal escénico capaz de combinar el punch de disco boy con las artes marciales, y de arengar sin descanso a un público entregado, la cosa se convierte en una fiesta eufórica y apasionada. Como ocurrió el sábado en el Dabadaba, tras la actuación de Panty Pantera, a las que lamentablemente no pudimos ver porque aún estábamos en el homenaje a Lou Reed.

Joe Crepúsculo, como un Jean Michel Jarre cool, estira ambos brazos para controlar su teclado, aupado en unas cajas de Coca-Cola (¡esa estética, Dabadaba!), y la parafernalia de botones para los pregrabados que manipula al tiempo que canta e interpreta con pasión sus excelentes letras. Comenzó él solo con Nuevo amanecer y ya estaba casi todo ganado.

Reconozco que no confié en Joe Crepúsculo en sus inicios, cuando ya muchos lo veían como la gran revelación. Me parecía que desafinaba más allá de sus y nuestras posibilidades, y que el rollo amateur tenía una gracia de corto recorrido. Sin embargo, en los últimos discos (ya van seis) se ha crecido sobremanera. No hay más que escuchar la diferencia entre La canción de tu vida, tal como la grabó en Supercrepus en 2008 y de nuevo en el espléndido Nuevo ritmo (2011). Ahora Joe Crepúsculo tiene unas docenas de canciones con increíble capacidad de convertirse en himnos privados y colectivos, ahondando en un montón de géneros que siempre parece calzar bien, especialmente cuando adopta géneros populares, de la canción romántica a la eurovisiva, de la pachanga y el bakalao al reggaeton, de la cumbia a la bossa nova.

Y así, atrapado entre sus mandos pero libremente expresivo, incita a bailar, corear, gozar y reir all night long. Todo eso ya lo consiguió él solo. Pero cuando tras media docena de temas salió Alacrán, alias de Nacho Vigalondo, el espectáculo ya fue de leyenda.

Sonaron muchas de las canciones de Baile de magos (2013), como Bailando en el lavabo, Batalla de Robots (¿fue en esta en la que ambos se movían como autómatas?), pero también otras anteriores como las maravillosas La canción de tu vida, Tus cosas buenas o Ritmo mágico. En el fragor incesante, no se podía ni sostener el móvil para grabar.

Se celebraba también que Borja Cobeaga y su equipo han llegado ya a la mitad del rodaje de Negociador, y allí estaba el director, viejo colega de Vigalondo, con lo cuál la noche no podía ser más redonda, y parte del equipo de la película. Entre ellos, también Antonna de Los Punsetes. Así que, al final del concierto, cuando Vigalondo jaleó a Cobeaga y empezó a sonar el megahit Mi fábrica de baile, aquello fue apoteósico. He aquí el documento al completo:

Y la cosa terminó a ritmo de tecno-cumbia, con Hoy no me quiero levantar, que podría ser para muchos el resumen perfecto de este intenso fin de semana.

 

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