Diario Vasco
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Fecha: marzo 28, 2012
‘Extraterrestre’: comedia del estupor
Ricardo Aldarondo 28-03-2012 | 11:20 | 0

EXTRATERRESTRE
Dirección: Nacho Vigalondo. Intérpretes: Michelle Jenner, Carlos Areces, Julián Villagrán, Raúl Cimas, Miguel Noguera. Nacionalidad: España, 2011. Guión: Nacho Vigalondo. Fotografía: Jon D. Domínguez. Música: Jorge Magaz. Duración: 90 minutos. Cine de estreno: Antiguo Berri, Príncipe, Niessen.
RICARDO ALDARONDO
Para que nadie tenga la tentación, el propio cartel de la película ya dice que ‘Extraterrestre’ es una marcianada. Ya saben, juego de palabras entre la supuesta ciencia-ficción que sirve de envoltorio a la película y la excentricidad como marca de fábrica del imaginativo y peculiar Nacho Vigalondo. Pero nada responde a lo establecido en esta, también supuesta, comedia romántica. La invasión alienígena es un concepto metafísico, o así: esa idea de la marcianada tampoco se corresponde con el código friki, el despiporre, la juerga. Nacho Vigalondo lo deconstruye todo. Su ciencia-ficción parece más cercana a la europea y conceptual de Alain Resnais o Jean-Luc Godard, aunque parezca mentira, que a la de los blockbusters al uso. La referencia al cine americano viene por la vía de la serie B: nave de cartón sobre el cielo y explosiones representadas solo por una luz naranja.
Vigalondo deconstruye también el concepto de ‘Muchachada Nui’: más allá de la presencia de Carlos Areces su humor también nada en el minimalismo, en formas del absurdo que surgen de personajes atrapados por el estupor, más que desbordados de imaginación. ‘Extraterrestre’ juega a plantear una situación tópica propia de la comedia romántica, una chica deseada por uno o más chicos y sus enredos, pero traspasada por una ruptura de reglas en los diálogos, en las expresiones del amor y el rechazo, en los códigos del tiempo y el espacio. El problema es que tanta ruptura y deconstrucción tampoco da lugar a nada muy estimulante: la gracia a esos personajes poseídos por el estupor es más que cuestionable, y sus situaciones tan reiterativas como caprichosas. En la mucho más estimulante ‘Los cronocrímenes’, Vigalondo lograba una tensión y un dilema espacio-temporal, que en ‘Extraterrestre’ se diluyen enseguida, para quedar finalmente como una reiterativa sit-com, marciana, pero sit-com.
Publicada en El Diario Vasco el 28/3/2012

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