Diario Vasco
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Fecha: abril, 2012
‘Martha Marcy May Marlene’: Contraste familiar
Ricardo Aldarondo 30-04-2012 | 7:12 | 2

MARTHA MARCY MAY MARLENE
Dirección: Sean Durkin. Intérpretes: Elizabeth Olsen, Christopher Abbott, Brady Corbet, Hugh Dancy. Nacionalidad: EE UU, 2011. Guión: Sean Durkin. Fotografía: Jody Lee Lipes. Duración: 101 minutos. Cine de estreno: Príncipe.

RICARDO ALDARONDO

Sundance primero y Cannes después, llamaron la atención sobre esta ópera prima nada balbuceante, que también brilló entre las Perlas de San Sebastián. Sorprende la solidez de Sean Durkin, para ser su primera película, pero sobre todo cautiva el raro clima que consigue. Raro por inusual, inclasificable; raro porque provoca inquietud, es perturbador y enfermizo. Martha Marcy May Marlene, que en su título esconde algunas referencias a los cambios de personalidad, a los muy distintos caracteres que puede tener una misma joven antes o después de pasar por una experiencia traumática y turbadora, no es una película de terror ni un thriller, ni se despega de la realidad, pero comparte su ambiente insano con la más sugerente y sutil facción del género de la inquietud.
Las claves de Martha Marcy May Marlene se van destapando a lo largo del filme en forma de “flashbacks”, no para desvelar pistas de un misterio, sino para ir creando, con armonía entre fondo y forma, el puzzle de una mente quebrantada, la de una joven que se refugia en la casa de su hermana tras pasar por otro tipo de familia. No es tampoco Martha Marcy May Marlene una película sobre sectas, sino más bien sobre relaciones de afecto, dependencia, entrega, celos y manipulación. Más que lo que ocurre, es la forma de contarlo lo que atrapa al espectador en esa tela de araña, en la que balancearse entre la melancolía, la esperanza y el fracaso. En un guiño de melómano tan sutil como elegante, Durkin incluye en la banda sonora dos canciones de un genio de breve fulgor y personalidad quebradiza, el Jackson C. Frank que inspiró a Nick Drake (otra mente melancólica), tituladas precisamente Marlene y Marcy”s Song. Detalles que envuelven un drama quizás algo rebuscado por momentos, pero absorbente y seductor, y con una excelente Elisabeth Olsen en todos los matices de tan compleja personalidad.

 

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Películas para mayores con reparaciones
Ricardo Aldarondo 24-04-2012 | 4:51 | 1

Se da por hecho que Hollywood está obsesionado con llegar al público adolescente y que el cine se ha infantilizado. Se habla también de que hay que recuperar al público de más de 40 años que, se supone, están abandonando las salas. Pero como todas las generalidades, estas hacen aguas al menos por algunas partes.

En las últimas semanas el cine sobre la tercera edad o, menos crudamente, las vivencias de quienes están rondando los 60 y de ahí para arriba, no solo son protagonistas de una parte considerable de la cartelera, sino que han tenido notables resultados en taquilla. El exótico hotel Marigold, quizás ligera pero muy disfrutable reunión de jubilados, tratados con dignidad como personajes y con estupendas interpretaciones veteranas, lleva ya 400.000 espectadores en España, y después de cinco semanas, permanece en el 9º puesto del ranking. No solo habla de las goteras de la vejez, sino de actitudes ante la vida, vistas desde la última etapa, pero quizás también aplicables a otros momentos de eso que llamamos crecimiento y madurez.

Casi a la vez llegó Tres veces 20 años, que ha tenido una acogida bastante más tibia, y es menos resultona, pero también plantea sin tapujos las incertidumbres de ese momento en que se traspasa la puerta de la jubilación, y cómo ese cambio puede afectar a las relaciones de pareja, además de las personales. De nuevo dos actores veteranos y apreciados, William Hurt e Isabella Rossellini, se enfrentan al reto de enseñar las arrugas y, sobre todo, a plantear cuestiones espinosas al público. Lástima que lo haga con exceso de frivolidad.

También tiene una edad el protagonista de ese impresionante exitazo que está siendo Intocable, aunque su problema sea doble: la condición de parapléjico dificulta aún más que las ilusiones permanezcan vivas en la madurez, a pesar de que, como los protagonistas de los dos anteriores filmes, no tenga problemas de dinero. Las tres películas coinciden, además, en recurrir al humor, la ironía cómplice con el espectador, y esa actitud risueña que ayuda a aceptar y resignarse ante la inevitable decrepitud, buscando valores como la serenidad, la amistad o los nuevos afectos como medicina paliativa del rumbo senil. Incluso el cine español tiene su madurito ahora mismo en cartelera: José Sacristán en Madrid 1987 arrastrando experiencia, desencanto, cinismo y, también, estimulante interés en esa jovencita con la que se queda encerrado en un baño.

En cambio no hay espacio para la sonrisa, ni para el alivio con paños calientes, en las destrozadas vidas de Redención (Tyrannosaur), que no son tan mayores pero parecen estar al final del camino, sobre todo en lo emocional. Los personajes de los extraordinarios Peter Mullan y Olivia Colman están rodeados de desesperanza y desesperación, y aún así es atractivo, emocionante y conmovedor asistir al drama de sus vidas, a la posibilidad de que algo florezca aún.

Sin recurrir a alguna interesante trama secundaria de Kiseki, que tiene como protagonistas a niños, pero también hace balance de algunas vivencias de abuelos, este viernes llega Las nieves del Kilimanjaro, una de las mejores películas de Robert Guédiguian, que regresa a ese ambiente de Marsella, lucha obrera y solidaridad amistosa con sus tres actores fetiche, ahora para afrontar precisamente la madurez, y preguntarse qué hemos hecho bien, que hemos hecho mal y qué ha cambiado en nuestras convicciones, o cómo ven lo nuestro las nuevas generaciones.

Así que no es tan adolescente y evasivo el cine de hoy. En ciudades asediadas por el modelo de cines de centros comerciales, con pocas posibilidades de ver un cine verdaderamente diverso, quizás resulte más insólito todo esto. Pero lo cierto es que en San Sebastián, y especialmente focalizado en el cine Príncipe, existe todo un ‘senior power’  de espectadores 40+ que demandan este tipo de cine y suponen un considerable grupo, no de presión, pero sí de pasión cinéfila, que quieren historias humanas y reales, y que obligan a matizar esa percepción que se generalizó en la pasada década, de que el cine es para la chavalería.

 

 

 

 

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Logros de Remate
Ricardo Aldarondo 19-04-2012 | 12:45 | 3

Ya ha sido recibido por algunos como uno de los mejores discos españoles del año. Habrá que esperar, claro, pero en la primera escucha ya se percibe que lo de Remate es singular. Sin ser raro, ni extravagante, al menos no te vienen a la cabeza cien grupos con quien compararlo. Ni siquiera cinco. Es pop sofisticado, digamos, y por ahí puedes llegar desde los Beach Boys a Burt Bacharach, los Beatles de George Martin y otros introductores de elementos clásicos en el pop. A pesar de los arreglos orquestales (de pequeño tamaño) y las armonías vocales recónditas, Remate tampoco suena exactamente a ellos.

Son solo siete canciones, pero Una araña a punto de comerse una mosca, tiene unidad, se basta con su tamaño. Homogeneidad de la buena. Uno, que no ha escuchado ninguno de los discos anteriores de Remate, llega de nuevas. Y en principio me seduce más la parte instrumental que la vocal: escucho muy atractivas  y bien instrumentadas canciones, aunque el permanente falsete lánguido (llamémoslo así) de Remate, me resulta algo distante. Las letras también tienen doble cara: imágenes chocantes, inesperadas, entre el surrealismo y el absurdo, pero sin perder la compostura lírica: no tienen el humor desarmante de Sr. Chinarro, para entendernos, aunque sí una ironía seria, o así. Y tientan a la grandilocuencia: se manejan siempre en el difícil equilibrio entre lo evocador y lo pretencioso.

El caso es que esas siete canciones dan mucho de sí, y entre que caes rendido a ese toque de glockenspiel y las cuerdas de Suelo estar, y te preguntas si no es algo chirriante el estribillo que repite “De Kafka / Kafkiano”  en Su madre está enamorada de Kafka, te ves agradablemente envuelto por la extraña melancolía de Superlativo (con ese acorde tan raro que parece disonante pero luego queda sobresaliente) y su delicado arreglo de trompa. O te rindes al euforizante comienzo de Por si atracamos un banco, y su enigmático estribillo (“Dejó de llover/ Suena ‘Life in Vain’”*). O te encuentras insospechadamente tarareando por la calle lo de “Cuando una araña se come una mosca”, con su aire de letanía o mantra zoológico, aunque estés en desacuerdo con las metáforas de cometas. Y le sigues dando vueltas y vueltas a un disco que por muchas cosas distintas y hasta contradictorias que te sugiera, nunca te pone en mente la palabra “convencional”. Y eso, tal como están las cosas, es un logro; o más bien varios.

La edición de Una araña a punto de comerse una mosca también ha sido peculiar: el CD va adjunto al número de abril de RockDeLux, se puede comprar en iTunes, y se ha publicado en vinilo, que es una opción muy recomendable: por disfrutar del muy bonito diseño de Laszlo Kovacs, y porque está hecho con todo primor y brillante sonido por el nuevo sello discográfico Todos Nosotros. ¡A 45 rpm!

*Canción de Daniel Johnston

 

 

 

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Fuertes impresiones, cine entretenido: sobre ‘Take Shelter’, ‘Redención’ y ‘Grupo 7′
Ricardo Aldarondo 17-04-2012 | 5:19 | 8

Por alguna extraña razón, se tiene como cine “entretenido” el que no te cuenta nada trascedente, ni te hace pensar, ni te aporta nada especial. “Es mala, pero es entretenida”, solemos decir, como si El padrinoLos puentes de Madison o Los 400 golpes no fueran entretenidísimas, o sea, que te mantienen absorto y habitando otro mundo, y un poco para siempre. Mientras tanto, el género “mala pero entretenida” se sigue alimentando de ladrillos indescifrables e impenetrables como Ira de titanes o Battleships, necesitadas de sesudas interpretaciones para pillarlas. También hay quien no quiere drama ni gravedad de ningún tipo cuando va al cine, como rogando que nada le afecte de cuanto vea en pantalla, que esas dos horas sean realmente evasivas, que queden como perdidas y tachadas de sus vidas.

 

 

El caso es que algunas de las películas que hemos visto últimamente son muy entretenidas: Take Shelter, Redención (Tyrannosaur) y Grupo 7. Tanto, que te dejan dándole vueltas a la cabeza, y también a las emociones. Son películas que impresionan, que dejan huella: puro cine de evasión, porque te metes tanto en sus mundos que no te resulta fácil regresar de ellos, aunque no sean complacientes, ni felices, ni te digan lo que quieres oir. Son muy distintas las tres, pero todas imprescindibles en la cartelera de estos días, si queremos cine entretenido, que te inquieta y te cuenta de otra manera esa indefinible sensación de amenaza que sobrevuela el mundo de hoy (Take Shelter); que te conmueve y te asombra por la forma en que una serie de personajes absolutamente rotos y desesperanzados y sin ningún contrapeso feliz pueden hacer un dramón tan contenido y equilibrado y emocionante (Tyranosaur); que te atrapa en su acción al tiempo que plantea los trapos sucios de la limpieza de una ciudad de cara a la galería y sugiere mucho más que lo evidente (Grupo 7)…  Cine entretenido y que te dura mucho más de dos horas,  incluso varias semanas.

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Elkano Browning Cream se da a la bohemia
Ricardo Aldarondo 11-04-2012 | 12:10 | 2

Es un disco pequeño, manejable, de bolsillo. El tamaño del CD es normal, no se crean, pero como concepto, lo nuevo de los donostiarras-plurinacionales Elkano Browning Cream es como un pequeño desvío para ir a visitar esos pueblos tan bonitos que hay ahí a la derecha.

De bolsillo es también el instrumento que preside estos ocho temas. Bueno, de bolsillo de gran gabán. Puede confundirse con el acordeón, pero el sonido de la melódica es más dulce, más melancólico, más cariñoso. Con la melódica, ese teclado que se sopla, ha construido Mikel Azpiroz las ocho piezas de Bohemia.

La melódica es identificable con el maestro del reggae de ese instrumento, Augustus Pablo. Pero desde otro punto de vista, nos dimos cuenta de su enorme potencial melódico y melancólico con algunos de los primeros temas de New Order (Your Silent Face o Love Vigilantes) o Eyeless In Gaza (sublime en la introducción de Still Air).

El caso es que con la melódica, Elkano Browning Cream se da a la bohemia, facción gitanos centroeuropeos. Llevando a su personal entendimiento esos aires festivos y tristes, celebratorios y melancólicos, de tradición secular cruzada con el swing y el jazz, y con Django Reinhardt en algún altar, surgen la cimbreante Piña colada (rescatada del primer Lp y reconstruida para la ocasión), la muy bonita y bien descrita en el título Valse meláncolique, ese Akelarre de métrica muy vasca (un zortziko en el fondo, ¿no?),  la encantadora Celebration Ska, o la algo misteriosa Bohemia.

Ahora estarán terminando una gira variada o peculiar. ¿O es normal dar tres conciertos en la India después de uno en Sevilla y antes de otro en Menorca? Pues eso.

Además de esa preciosa portada desplegable en el CD, Elkano Browning Cream da la oportunidad de escuchar este jugoso y refrescante disco de menos de media hora en su web. Aquí mismo.

Foto: Jon Cazenave

Portada: Nate Williams

 

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