Diario Vasco
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Fecha: julio 23, 2013
Esperando a Elvis Costello en San Sebastián: crónica de su reciente concierto en Brighton
Ricardo Aldarondo 23-07-2013 | 9:31 | 6

El jueves 25 de julio llega Elvis Costello a San Sebastián, para una actuación que se prevé memorable: en el gran escenario de la playa, con entrada libre, y con The Imposters. La gloria para cualquier amante del pop y el rock, y todos los grandes géneros aledaños que Costello domina como pocos. Costello está ya inmerso en su tarea veraniega, después de haber pasado por Glastonbury y Hyde Park: hacer unos cuantos festivales, varios de ellos con el Jazz en su título, además de actuaciones en salas como las de Madrid y Barcelona, en los que está tocando durante unas dos horas más de 25 canciones con un setlist que, como es habitual en él, cambia cada noche y a veces de forma radical. Pero que contiene paradas en muchos de los innumerables momentos gloriosos de su fastuosa y vastísima discografía, desde el primer disco, My Aim Is True, al último y con especial atención a obras maestras de los 80 como Imperial Bedroom o Blood and Chocolate.

Pero Costello dedicó todo el mes de junio a girar exclusivamente por Inglaterra, llevando su Spinning Wheel Tour, o gira de la ruleta en la que los espectadores y el azar determinan las canciones que el grupo interpretará (además de otras que ellos eligen porque les da la gana) y que ya recuperó el año pasado, como Mon Oncle contó aquí. Pudimos ver este show en Brighton. Lo del Jazzaldia será distinto: la ruleta quedó guardada al final de esa gira por Inglaterra, porque el espectáculo requiere una interacción total con los espectadores, algunos de ellos suben al escenario y eso en festivales es más bien imposible. Además, el papel de showman que hace Costello, sus constantes ironías y bromas con el público, requieren un conocimiento del inglés considerable, por lo que no es factible fuera del área donde el público domina mayoritariamente su lengua, como es el caso de España. Y la no presencia de la ruleta tiene sus ventajas: algunos consideran que el show rebaja la intensidad musical del conjunto, con los intermedios de participación del público, aunque la tensión musical y emocional está garantizada en cuanto Costello y The Imposters retoman su torrente de canciones.

Casi tres horas sin parar, con 35 canciones, nos ofreció en el show de Brighton. Entiendo que ya suena a letanía de fan enloquecido, pero el nivel de engrase y excitación y sorpresa y variedad musical que logra el cuarteto me parece difícilmente igualable en el rock en directo de hoy. El concierto era en el feucho Brighton Centre, híbrido de pabellón deportivo y auditorio, con sus 4.500 localidades prácticamente llenas, y una audiencia sentada, aunque ya con el primer tema, el arrollador I Can’t Stand Up For Falling Down, Costello empujó al público a ponerse en pie y expresar su entusiasmo. Lo que provocó una curiosa alternancia entre una audiencia seated en los temas tranquilos, y standing en los cañeros. Una audiencia en general conocedora de los mil recovecos de su repertorio (excepto la señora ebria que yo tenía delante acompañada de un auténtico shreck) y lógicamente entusiasmada con el excitante comienzo, a base de unir en tromba joyas primerizas como High Fidelity, Mistery Dance y Radio, Radio.

En la ruleta que los espectadores hacen girar no sólo pueden salir títulos de canciones, también etiquetas con truco. Y así ocurrió cuando salió ‘Joanna‘, que no es un título costelliano, sino una broma-prueba: como ‘joanna’ y ‘piano’, se parecen al pronunciarlas en inglés, según Costello, el teclista Steve Nieve tiene derecho a elegir el repertorio, en base al piano. Y Nieve estuvo generoso con las chicas que al subir al escenario habían dicho que deseaban que la canción que el azar designara fuera She.


Tras despedir a las chicas que escucharon desde el mueble-bar copa en mano (al ser una balada no hubo ocasión de que subieran a bailar a la jaula de go-go’s, como invitaron a hacer a otros espectadores), los Imposters se lanzaron con otra traca inmensa: Oliver’s Army, Beyond Belief (qué gran y compleja canción de pop sinuoso la que abría Imperial Bedroom), You Belong To Me y (I don’t want to go to) Chelsea, que nos lleva a resaltar lo excelente guitarrista que es Elvis Costello, faceta que suele quedar en muy segundo plano ante su voz y su extraordinaria capacidad compositiva.

La siguiente tirada de ruleta dio otra etiqueta juguetona: ‘I Can See a Rainbow‘, o sea ‘Puedo cantar un arcoiris’. Y eso hizo Costello, jugar con el colorido de los títulos y cantar seguidas Green Shirt, Blue Chair y Red Shoes, cada una con su correspondiente tono dominando el escenario. He aquí:

Difícilmente alguien puede hacer tantos, y tan ingeniosos juegos con su inmenso repertorio (más el ajeno), quizás solo Bruce Springsteen. No se entiende cómo montan el setlist en estos conciertos de la ruleta: la enorme rueda contiene algunas canciones que el azar no elige, y sin embargo The Imposters las tocan en otro momento del concierto, sin que apenas se vean indicaciones de Costello a los músicos, que acometen una canción tras otra sin apenas pausa y como si fuera un setlist predeterminado y engrasado concierto a concierto, cuando es único cada noche. The Imposters deben saberse y tener a punto bastante más de un centenar de canciones, para empezar, y el propio Costello asombra al memorizar sin vacilaciones las complejas letras de todas ellas, producto de más de 35 años como compositor infatigable.

Y además con continuas sorpresas, porque a la elección de una canción insospechada como Slow Down de su álbum Trust, entre éxitos como Shipbuilding (primer antithatcherismo de la noche) o la determinación de tocar (por primera vez en su vida según indican las estadísticas) una de las canciones que The Beatles incluyeron en su primer Lp, Anna, se producen en algunas ciudades apariciones como la de Brighton: Chris Difford, uno de los dos cabecillas del magnífico grupo de pop Squeeze, que Costello produjo en sus comienzos, salió al escenario para cantar Take Me, I’m Yours, uno de los primeros éxitos del grupo (y aquí uno tuvo en el pensamiento un ‘wish you were here’ para el amigo Poulidor77).

Y a continuación Costello atacó Watching the Detectives con toda su intensidad, recorrió toda la zona central del público sin dejar de cantar, ‘secuestró’ a dos mujeres y las sentó en el bar antes de invitarles a jugar a la ruleta, y terminó la canción.

Del pop veraniego de This Side of Summer al country de Good Year For the Roses, un intermedio de music hall en solitario con Slow Drag To Josephine y la dramática Jimmie Standing in the Rain, hasta terminar con Suit of Lights y el Tramp the Dirt Down contra Margaret Thatcher.

El bis de cinco canciones comenzó con la primeriza Miracle Man y el personal bailoteando a pie de escenario y se coronó con las eternas Pump It Up y (What’s So Funny About) Peace, Love and Understanding, en excitación colectiva.

Ya se despedían. Con saludo teatral, los cuatro abrazados y todo lo que indica que de verdad se acabó. Cuando ya se retiraban, Costello, eterna sonrisa de pilluelo en el rostro, hizo el gesto: “¿Queréis una más?”. El bramido esperado entre el respetable, y los clamores de rigor: unos pedían Alison, otros God’s Comic, otro se desgañitaba implorando Accidents Will Happen. Y Costello tocó las tres, una tras otra. Un Alison de piel de gallina despreciando el micrófono y arropado por el público; y un God’s Comic especialmente sentido. Aquí están:


El concierto del jueves en la playa de la Zurriola de San Sebastián será distinto, como todos, pero con las mismas esencias de este: el inagotable talento musical, escénico y creativo de Elvis Costello & the Imposters. Imperdible, en cualquier caso.

Mientras tanto, se daba a conocer ayer mismo la primera canción de otra de las colaboraciones multifacéticas de Elvis Costello: todo un álbum junto a The Roots, que se publicará el 17 de septiembre, y del que se adelanta este prometedor Walk Us Uptown que le acerca al territorio del hip-hop.

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