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Edwyn Collins

Colorama, todas las tonalidades del pop y el rock
Ricardo Aldarondo 02-04-2013 | 11:46 | 0

Dijimos que merecía su propio post y aquí está. Colorama es el nombre del grupo del galés Carwyn Ellis, pero también puede presentarse en solitario con ese nombre, como ocurre en la actual gira de Edwyn Collins. En San Sebastián, Colorama iba en segundo lugar del triple programa de la noche, tras Extraperlo y antes de que el propio Carwyn ejerciea de guitarrista y teclista de acompañamiento de Edwyn Collins, de quien viene siendo su mano derecha, y también la izquierda, en la etapa post enfermedad del escocés.

El caso es que Carwyn Ellis nos sorprendió mucho en directo. Armado solo con una guitarra española con sonido de acústica o un piano eléctrico alternativamente, además de una de las cajas de ritmos más primitivas (y de maravilloso sonido) de los primeros 80, funcionó como un auténtico one man band: sus canciones fusionaban con naturalidad el pop británico, el rock&roll troglodita, el blues pantanoso y casi cualquier otra cosa de la música popular anglosajona gracias, sobre todo, a una voz potente y clara, dulce y recia, que podía con todo. Con su pelo a lo Brian Jones (luego de cerca, cuando fuimos a felicitarle por su doble actuación, resultaba aún más fascinante la perfección lacia de esa cabellera pelirroja) y una simpatía en su sitio, hizo media hora de espectro amplio: nos podía recordar por momentos tanto a Screamin’ Jay Hawkins como a unos Suicide amables, a Roddy Frame o a Rufus Wainwright, pero siempre prevaleciendo su natural personalidad.

He aquí dos vídeos de esa actuación en el Centro Cultural Intxaurrondo de San Sebastián, el pasado 23 de marzo:


Hizo, sobre todo, canciones del último disco de Colorama, titulado en sencilla y adecuada definición, Good Music, y quinto álbum en su carrera aún demasiado oculta. Más producidas de lo que el formato solitario que presentó en Intxaurrondo podía indicar, las canciones de Good Music van creciendo con cada nueva escucha y destapan una sabiduría musical acorde con la gran cantidad de músicos ilustres con los que ha colaborado Carwyn Ellis. El disco se puede escuchar aquí, aunque merece la pena la edición en vinilo, con CD incorporado, en una de esas magníficas portadas de AED Records:

http://aedrecords.mysupadupa.com/collections/vinyl/products/colorama-good-music

Y este es el videoclip de la canción Delaware:

Good Music ha sido publicado en AED Records, el sello que el limitado físicamente pero hiperactivo anímicamente Edwyn Collins fundó hace cosa de un año para publicar sus propios discos y los de otros artistas desconocidos que está descubriendo con muy buen tino. Aquí se pueden escuchar canciones de todos esos grupos, en los que escarbar buenas píldoras de pop variado y estimulante.

 

 

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Celebrando las canciones y la alegría de Edwyn Collins: el concierto en San Sebastián
Ricardo Aldarondo 25-03-2013 | 3:11 | 14

Alegre, divertido, emocionante y ¡rockero! Quién lo iba a pensar tratándose de una formación reducida, supuestamente acústica e intimista. Edwyn Collins venía a San Sebastián (al Centro Cultural de Intxaurrondo, en el circuito Donostikluba) dentro de una casi frenética gira española (¡un concierto cada noche!) de cinco fechas (a la que sigue otra docena de bolos sin parar en UK), solamente acompañado por  James Walbourne (guitarra) y Carwyn Ellis (teclado y guitarra). Hubo intimismo y momentos emotivos, sí, pero también pasión, furia eléctrica y hasta baile pogo en la primera fila. Así de intenso fue el concierto de un Edwyn Collins sobre el que evitaremos reincidir en todo eso que gusta tanto de la superación de sus limitaciones físicas y las secuelas de las dos hemorragias cerebrales: Edwyn Collins es un cachondo, se podría decir, que se parte de la risa consigo mismo y con sus compañeros, a los que toma el pelo durante el concierto, aunque las palabras no le salgan tan rápido como la ironía que produce su mente y se trasluce en su mirada. Un músico, igual que lo era antes de la enfermedad, entregado en la interpretación, emocionado con sus canciones (y no es para menos, ¡qué repertorio!) y feliz de estar cantando ante su audiencia. Y la de San Sebastián fue especialmente jolgoriosa y participativa, a juzgar por lo que comentaron luego en el Twitter tanto Edwyn Collins como su mujer, la encantadora y supporter Grace Maxwell.

La cita era en realidad triple, empezando con unos Extraperlo que tienen rasgos miméticos con los propios Orange Juice de Edwyn Collins: el sonido y el modelo de las guitarras, aspectos de su look e incluso las tendencias africanas en algunos temas que Orange Juice adoptaron en su día por influencia de su batería Zeke Manyika. Aunque el resultado está más cerca de unos Golpes Bajos y otros grupos de cierta sofisticación del pop español de los primeros 80. Un aperitivo adecuado para la velada que continuaría con Colorama, que es el grupo de uno de los dos guitarristas que luego acompañaría a Edwyn Collins, Carwyn Ellis; y que nos causó tan buena impresión, solo con una caja de ritmos, la guitarra, el teclado y una espectacular voz, que Mon Oncle le dedicará su propio post próximamente.

Edwyn Collins entró en escena como es habitual con su bastón, su chaplinesco andar y su sonrisa permanente, se sentó ante un público muy cercano (unas 300 personas) y empezó directamente con uno los primeros y más míticos temas de Orange Juice, Falling & Laughing:

James, Edwyn y Carwyn, en una foto tuiteada por Extraperlo

casi una declaración de principios, porque hay mucha risa y alegría tras su ‘caída’. Y a pesar de que en principio se pudieran echar en falta el bajo y la batería en composiciones tan rítmicas, el poderío de las canciones, tanto de las míticas de hace treinta años como de las nuevas que publica hoy mismo en su octavo disco Understated, el entusiasmo del público y los artistas, en perfecta sincronía, y los sencillos y efectivos arreglos, vencieron por completo cualquier carencia, incluida alguna nota despendolada cuando Edwyn se entusiasma a tope.

Enseguida llegó otra representación cristalina de la alegría de vivir de Edwyn Collins y de su capacidad para crear melodías maravillosas con su versatil voz de crooner rockero, Make Me Feel Again.

Alternando canciones de Orange Juice con las de sus dos últimos discos, el trío perfectamente conjuntando pero dando rienda suelta a la espontaneidad, se balanceaba entre el intimismo de la enternecedora Home Again, la electricidad de Understated con un rugiente solo de James, o la rítmica Losing Sleep: el propio Collins citó el Northern Soul que baña muchas de sus canciones y la audiencia bailaba y vitoreaba aunque no hubiera batería Motown. Todo gozo y disfrute. Edwyn Collins, que sorprendentemente habla despacio y entrecortado, pero cuando se pone a cantar lo hace con total fluidez, se mostraba entregado en cada frase. Y cuando se dio cuenta de que había empezado Dilemma por la segunda estrofa, no dudó en parar la canción y empezar de nuevo: “Lo siento, es por la disfasia”, explicó con total naturalidad. Y empezó de nuevo ya impecablemente.

Una de las sorpresas del concierto fue la recuperación de Consolation Prize, del primer Lp de Orange Juice, You Can’t Hide Your Love Forever:

Las nuevas canciones brillaban a la misma altura, especialmente Understated, Down the Line y 31 Years. Pero la mayor energía se desat´p con el repertorio de Orange Juice, especialmente con la juvenil y excitante Blueboy.

Fue una pena que no tocara una de las perlas de su primer disco, Ghost of a Chance, que sí hizo en Valencia, pero a cambio ofreció It Dawns On Me, una de las más bonitas canciones de Losing Sleep, y que en el álbum interpretaba con el cantante de The Magic Numbers, Romeo Stodart. “Una vida simple / una simple elección / me voy dando cuenta / de que eso hace que el mundo sea un lugar mejor para que lo compartamos”, dice en la letra. En la traca final, con sus éxitos Rip It Up y A Girl Like You, Edwyn lo dio todo, incluso poniéndose de pie para la última. Y con James desatado con la eléctrica en la despedida:


Hubo bis, con la suave Low Expectations, y el primer single que grabó después de la separación de Orange Juice, Don’t Shilly Shally. Y otra ovación rendida mientras se iba andando hacia la cortina.

Luego estuvimos con su mujer, Grace Maxwell, que al ver que me había comprado el vinilo de Understated, me lo quitó literalmente de las manos, se lo llevó al camerino, y me lo devolvió unos minutos después firmado por Edwyn Collins. Cuando le dije que tenía un blog, saltó inmediatamente: “¿Se llama Mon Oncle? ¡Ya lo hemos visto! Nos ha encantado el vídeo de Edwyn cantando con William en el Primavera Club, es el mejor que hemos visto de esa canción en directo”, dijo imitando entre risas los bailecitos de su hijo en el vídeo. También nos contó que es posible que vuelvan a final de año con banda al completo. Y que es el propio Edwyn quien lleva su Twitter personalmente, porque ha aprendido a manejar con soltura las teclas con la mano izquierda. Y que ella, en 1984, estuvo por primera vez en San Sebastián, en el Festival de Jazz, viendo a Miles Davis! Compartimos algunos recuerdos de aquel concierto mítico en el Velódromo y, volviendo a la actualidad, reiteró que les había encantado el entusiasmo del público y que están deseando volver. Así sea. Desde luego, fue uno de esos conciertos en los que uno se siente en el deber y la necesidad de dar las gracias a los organizadores, Ginmusica y San Miguel Donostikluba, por hacer posible veladas tan especiales como esta. Y no fue la nuestra la única felicitación que recibió Sergio G. Cruzado, desde luego, quien además susurraba próximas y excitantes visitas…

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Llega Edwyn Collins: un vídeo inédito y diez canciones imprescindibles
Ricardo Aldarondo 21-03-2013 | 1:43 | 8

A Edwyn Collins se le suele presentar desde hace cinco años como “un músico británico que sufrió una hemorragia cerebral que lo dejó en coma y sin embargo, después de mucha lucha, míralo, haciendo discos y giras de nuevo aunque ya no pueda tocar la guitarra y tiene problemas memoria”. Bien, es un poco injusto reducir así una carrera musicalmente tan brillante y compacta como la de Edwyn Collins, pero resulta verdaderamente emocionante, y a celebrar a diario, esa milagrosa recuperación. Para quienes durante esos casi cinco años oscuros de la enfermedad creíamos que no podríamos ver ya en un escenario ni escuchar nuevas canciones de quien tanto admirábamos desde sus comienzos en Orange Juice, supuso la constatación de ese milagro cuando pudimos verle en el Summercase de 2008 (gracias @piliarandanos), sentado en una banqueta, cojeando con un bastón, sin poder mover una mano, repasando las letras de las canciones en un atril y sin embargo dando un concierto de absoluta energía, vitalidad y, atención, felicidad.

Edwyn Collins & Roddy Frame, Summercase 2008, Madrid. Foto: Ricardo Aldarondo

Pero lo destacable de Edwyn Collins es, precisamente por esa brecha, la continuidad y coherencia de toda su carrera musical, desde que comenzó con el grupo Orange Juice que acabó liderando de forma casi unipersonal, a su carrera en solitario, en la que no hay un solo disco flojo. No es una obra muy extensa (4 discos con Orange Juice, 8 en solitario), pero toda ella imprescindible para entender el mejor pop británico, adulto y sabio, de los 80 a hoy. Con un acabado absolutamente personal, Edwyn Collins ha hecho uno del pop, el soul, el rock&roll de los 50, las guitarras velvetianas, el country, incluso con elementos de electrónica integrados con absoluta naturalidad. Y con su voz de crooner-rockero seductor. Todo ello antes de que lo hiciera, por ejemplo, Richard Hawley.

En 2010 escribí en Rock de Lux un ‘disco a disco’ de toda la obra de Edwyn Collins, para acompañar una reveladora entrevista de David Saavedra. Todo ello se puede leer aquí: Edwyn Collins-RDL. Cinco años antes, José Manuel Caturla publicó una completa y perspicaz revisión de la obra de Orange Juice en el número 232 de septiembre de 2005, aunque no está disponible online, pero sí está su amplia crítica del box set Coals to Newcastle con todas las grabaciones de Orange Juice, aquí. Así que no me extenderé más aquí sobre su carrera.

El sábado actúa Edwyn Collins en San Sebastián, junto a los catalanes Extraperlo y a Colorama, una de las jóvenes bandas que Edwyn Collins promueve en su nuevo sello discográfico, AED Records. Y es una enorme alegría después de que tanto nos mereciera la pena viajar a Madrid al Summercase 2008 o a Barcelona al Primavera Club 2o10 (con dos conciertos en distintas salas), para verle y constatar una y otra vez no sólo los espléndidos conciertos que puede dar, sino el nivelazo de los músicos que le suelen acompañar: en 2008 iba con Roddy Frame (Aztec Camera) como escudero y guitarrista asombroso; en 2010 con el ex batería de Sex Pistols, Paul Cook, y el guitarrista habitual de Morrissey, Boz Boorer, además de otros músicos más jóvenes, y también espléndidos. A Edwyn Collins nunca le han faltado colaboradores y amigos: recordemos su emocionante versión de Pale Blue Eyes junto a Paul Quinn o su Seventies Night con Mark E. Smith de The Fall como invitado. Pero en los dos últimos discos, los posteriores a la enfermedad, ha tenido el apoyo total de músicos de Teenage Fanclub, The Magic Numbers, Franz Ferdinand y muchos más.

En los conciertos de 2010 había un momento especialmente emocionante. En In Your Eyes, una de las canciones grabadas en colaboración con otros músicos en el elepé Losing Sleep, salía a escena el jovenzuelo hijo de Edwyn Collins a cantar en comandita esa canción que en el disco protagonizaba el cantante de The Drums. William Collins era un adolescente cuando a su padre le dio la hemorragia cerebral, y en esos casi cinco años de recuperación, en que su padre tuvo que volver a aprender a hablar, a recordar sus canciones, a todo, William y su madre se encargaron de devolverle de nuevo a la vida consciente, a la artística y a los escenarios. William también le creó una página web en la que empezaron a dar a conocer la evolución de su padre, después de mucho tiempo de silencio en el que pensamos que nunca se recuperaría. Por todo ello, la interpretación de un exultante y bailón William ante la mirada entre atónita y orgullosa de su padre, era especialmente significativa. William también se encargaba de colocar los setlist en el escenario antes del concierto, y de estar en el puesto de venta de discos al terminar el show.

He aquí el vídeo que grabé en aquel momento (Barcelona, Teatro de La Aliança, 2010) y que no había colgado aún aquí, a pesar de ser probablemente mi favorito. Atención a esas palabras finales de Edwyn:

El nuevo elepé de Edwyn Collins, titulado Understated, se publica precisamente el lunes. Hace unas semanas, ya dio a conocer una canción, Too Bad (That’s Sad), que se puede escuchar aquí:

 

Y hace un par de días se difundía el nuevo single, Dilemma, y su correspondiente videoclip:

 

DIEZ CANCIONES IMPRESCINDIBLES

No podría elegir un disco superior a los demás, y es dificil seleccionar un puñado de canciones representativas de Edwyn Collins, con o sin Orange Juice, desechando tantas perlas que hay diseminadas en sus discos. Pero vamos a intentarlo, desordenadamente.


El mayor hit: A Girl Like You (Edwyn Collins, 1994). Del elepé Gorgeous George.

Siempre en ese punto entre el público de culto y un intento de asomo al mainstream nunca conquistado, Edwyn Collins logró su único verdadero hit masivo gracias, como tantas otras veces ha ocurrido, a un anuncio. A Girl Like You fue incluida en un spot televisivo y se convirtió en una canción adorada por las masas. Muchas otras de las suyas tienen el mismo potencial comercial, no digamos calidad, pero no han encontrado tanta difusión como esta canción de absoluto gancho.

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El rompepistas: Rip It Up (Orange Juice, 1984). Del elepé The Orange Juice.

Quizás el mayor éxito de Orange Juice, lo más cerca que estuvieron de convertirse en un grupo realmente popular. Revela el gusto de Collins por el funk, el soul y la disco music, llevados por completo a su blanco y escocés terreno.

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La emoción: Home Again (Edwyn Collins, 2007). Del elepé Home Again.

En su primer álbum publicado tras la enfermedad, aunque estaba grabado antes en su mayor parte, se incluía esta fabulosa y emocionantísima balada, que cobraba un significado especial en su regreso, y no suele faltar en sus conciertos.

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La vitalidad recobrada: Make Feel Like Again (Edwyn Collins, 2007). Del elepé Home Again.

También ese ‘Hazme sentir otra vez’, del mismo disco, era representativo del espíritu vitalista de Edwyn Collins y su felicidad por estar de nuevo activo, indiferente a las limitaciones. Y otra canción magnífica en su sencillez.

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La parodia: The Magic Piper (Edwyn Collins, 1997). Del elepé I’m Not Following You.

Con su profundo conocimiento y capacidad de reabsorción de toda la música popular de las últimas cinco décadas, equivalente a la de, por ejemplo, Elvis Costello, Collins hizo este divertido clip para una seductora canción sobre una base plagada de samplers, aunque la canción es musicalmente muy seria e inspirada. E irresistible. La portada del single era una imitación de un auténtica portada de soul de los 60. El sentido del humor ha sido siempre, también, uno de sus fuertes.

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El soul: Losing Sleep (Edwyn Collins, 2010). Del elepé Losing Sleep.

La influencia del soul es quizás aún más palpable en otras canciones, como la maravillosa Pushing It In the Back of My Mind de Hope and Despair (1989) o If you Could Love Me de Gorgeous George (1994), pero en esta pegadiza y exultante Losing Sleep resalta el típico ritmo y parte del sonido Motown, una de las querencias de Collins. Otro hit potencial, de su última época.

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La joya olvidada: Coffee Table Song. (1989). Del LP Hope and Despair.

La primera canción del primer álbum en solitario es una maravilla que no ha perdurado como single o en su repertorio en directo, pero permanece como una de sus mejores canciones, al menos así la vemos algunos.

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El furor juvenil: Blue Boy (Orange Juice, 1980).

El segundo single de Orange Juice, en el revelador, influyente y mítico sello propio, Postcard Records. Eléctrica y enérgica, Edwyn suele interpretarla aún en directo.

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Las guitarras: Salmon Fishing in New York (Orange Juice, 1984). Del elepé The Orange Juice.

Otra gran canción que no está entre sus hits, pero es una de las más excitantes e inspiradas del magnífico álbum sin título, el final de Orange Juice. Y revela el gusto por las guitarras eléctricas de Edwyn Collins.

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La canción protesta: The Campaign For Real Rock (Edwyn Collins, 1994). Del LP Gorgeous George.

El mismo álbum que le daría el éxito con A Girl Like You se abría con esta pieza deslenguada, casi retadora, sobre la verdadera esencia de la música y el carácter de ‘moda’ que ya empezaban a tener los festivales veraniegos. Irónicamente, catorce años más tarde su regreso a los escenarios tendría lugar, en buena parte, en festivales veraniegos como el Summercase. Pero hay que tomárselo como un gol, o como una prueba de cómo los festivales han servido también para aupar a genios incomprendidos y albergar regresos gloriosos.

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